Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 30 de enero de 2019

Preparando el escenario

El pasado verano los planetas nos ofrecieron espectáculo al principio de la noche, pero la situación ha cambiado y actualmente Marte es el único que nos ha quedado a esas horas. Los demás se están dejando ver en el cielo de madrugada y el Sábado (2-2-19) precisamente antes del alba, hay un nuevo espectáculo celeste, quizás incluso más llamativo que el que la Luna nos brindó el pasado lunes día 21, porque es menos frecuente y se desarrolla de manera más rápida. 

Se trata de una ocultación del planeta Saturno por la Luna. Los protagonistas son los dos astros más fotogénicos vistos con un telescopio sencillo, y además estarán acompañados por otros personajes que ya están preparando la coreografía. Y que en otros escenarios ofrecerán en fechas futuras otras variantes del mismo espectáculo.
El problema vuelve a ser nuevamente la hora, ya que ocurre de madrugada, poco antes de salir el Sol, y en muchos lugares (como los alrededores de donde yo vivo) las previsiones meteorológicas vuelven a ser nefastas.

Pero quienes estos días han madrugado y no han tenido muchas nubes, ya habrán podido observar que hay “movida por el Este” El mismo día del eclipse, al finalizar éste podían verse por la zona opuesta del cielo dos brillantes luceros, Venus y Júpiter muy próximos entre sí. Y al día siguiente, aún más, como se aprecia en esta imagen obtenida desde Málaga por mi colega y amigo Sebastián Cardenete


Los dos astros más brillantes de la noche, aparte de la Luna uno junto al otro, el día 22 que fue cuando más se aproximaron. Antes de ese día Venus estaba más al Oeste, y ahora es al revés. 

Más cercano aún al horizonte Este se encuentra estos días Saturno, no tan brillante y casi pasando desapercibido, pero mucho más espectacular visto con un telescopio, y quizás el protagonista principal de la función que se desarrollará el sábado antes del amanecer.
Y por otro lado está la Luna, que tras su eclipse en fase llena como es de rigor, día a día va disminuyendo dicha fase y acercándose al escenario opuesto al que actuó recientemente, a donde llegará muy fina, solo dos días antes de la luna nueva.


La Luna, Júpiter y Venus, el último ya más hacia el Este, y la Luna acercándose a la zona. Imagen obtenida el día 29, también por Sebastián Cardenete.

viernes, 25 de enero de 2019

En busca del eclipse


En este post quizás relate algunos detalles personales que me llevaron a la observación del eclipse de Luna y que seguramente no te interesen. A mi me apetece escribirlos y recordarlos, pero puedes saltártelos e ir directamente a la parte técnica.

No me lo podía perder. Iba a ser el último eclipse total de Luna visible desde aquí (Bilbao, oeste de Europa) hasta 2022, y todo el proceso completo en sus distintas fases, no se podría ver otro similar hasta 2029.


Demasiado tiempo como para que las pésimas condiciones meteorológicas de toda la zona norte de la península Ibérica fueran un obstáculo. Así que no quedaba otra opción que coger el coche el domingo a la tarde, viajar 250 km hacia el Sur y cruzar los dedos para que 2 de las 3 webs que anunciaban cielo  casi despejado al Sur de Burgos estuvieran más acertadas que la tercera que ponía nubes, y la observación pudiera ser un éxito, como así ocurrió, y aquí pongo unas imágenes de todo el proceso, que luego ampliaré.
Varias imágenes del eclipse en todas sus fases. Luego aparece más detallado.
La geometría del eclipse corresponde al ángulo de entrada y salida de la Luna en la sombra terrestre y a la inclinación variable de la eclíptica desde el lugar de observación a lo largo de las más de 3 horas que duró el proceso, tal como expliqué en el anterior post.

domingo, 13 de enero de 2019

La Luna se sonroja otra vez


Parece que la historia se repite, y al igual que en 2018, en el primer mes de este año la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna produciéndose un eclipse lunar, tiñéndose de un tono rojizo nuestro satélite y, también como el pasado año, ocurre cuando la Luna está situada cerca del perigeo, el punto de su órbita más cercano a la Tierra, a lo que habitualmente se llama “superluna”. 
Aquel del año pasado desde Bilbao no fue visible, pero la imagen no habría sido muy diferente de ésta:

La imagen corresponde a un eclipse con la luna en el perigeo en 2015

Un magnífico espectáculo celeste, que aunque alguien piense que se ha vuelto habitual, no es así, y ésta es la última sesión completa durante unos cuantos años.

Últimamente a estos fenómenos se les ha anunciado con nombres rimbombantes: El año pasado fue la "superluna de sangre azul", y ahora se habla de “superluna de sangre de lobo”. 
Aunque para nosotros será el día 21, y es simultáneo en todos los lugares,
en el Oeste de Norteamérica será aún el día 20.

Antes de nada hay que decir que a los astrónomos en general no nos gustan estos nombres, que solo pueden servir para confundir o crear falsas expectativas que al final sean frustrantes, aunque hay personas, como algún responsable de la NASA que lo defiende, alegando que estos apelativos llamativos pueden hacer que la gente se interese por la Luna y en consecuencia por el espacio.
Incluso muchos titulares son redundantes porque hablan de la coincidencia de 4 fenómenos porque ocurrirá un eclipse total de Luna, que será además una "Superluna de sangre de lobo", cuando en realidad si se habla de luna de sangre se está refiriendo a un eclipse total de Luna.

viernes, 4 de enero de 2019

Anillos


Cuando en astronomía se habla de anillos, todo el mundo piensa en Saturno.


El sexto planeta del sistema solar ha sido siempre un icono planetario, el más fotogénico y el que muchas veces se ha tomado como modelo en dibujos o películas de ficción para poner imágenes llamativas.
En casi todas imágenes de cielos ficticios aparecen planetas anillados

Pero ¿por qué Saturno tiene anillos y el resto de los planetas no? Habitualmente al referirse a Saturno se hablaba de la joya del Sistema Solar.  A veces se decía que era una rareza, aunque ahora sabemos que no, y  en realidad también otros astros los tienen pero mucho menos evidentes. Además acaba de publicarse un estudio que sugiere que estos anillos son bastante efímeros y es casi una casualidad el que hayamos vivido en la época del adornado sexto planeta.