Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

viernes, 25 de enero de 2019

En busca del eclipse


En este post quizás relate algunos detalles personales que me llevaron a la observación del eclipse de Luna y que seguramente no te interesen. A mi me apetece escribirlos y recordarlos, pero puedes saltártelos e ir directamente a la parte técnica.

No me lo podía perder. Iba a ser el último eclipse total de Luna visible desde aquí (Bilbao, oeste de Europa) hasta 2022, y todo el proceso completo en sus distintas fases, no se podría ver otro similar hasta 2029.


Demasiado tiempo como para que las pésimas condiciones meteorológicas de toda la zona norte de la península Ibérica fueran un obstáculo. Así que no quedaba otra opción que coger el coche el domingo a la tarde, viajar 250 km hacia el Sur y cruzar los dedos para que 2 de las 3 webs que anunciaban cielo  casi despejado al Sur de Burgos estuvieran más acertadas que la tercera que ponía nubes, y la observación pudiera ser un éxito, como así ocurrió, y aquí pongo unas imágenes de todo el proceso, que luego ampliaré.
Varias imágenes del eclipse en todas sus fases. Luego aparece más detallado.
La geometría del eclipse corresponde al ángulo de entrada y salida de la Luna en la sombra terrestre y a la inclinación variable de la eclíptica desde el lugar de observación a lo largo de las más de 3 horas que duró el proceso, tal como expliqué en el anterior post.


Efectivamente, por una vez la ley de la mayoría funcionó en estos temas, Murphi no debió enterarse de mis planes, y ya a unos 100 km hacia el Sur pude ver la luna llena (la superluna como se dijo en muchos sitios) que quería asomarse jugando al escondite entre las nubes.


La llegada a Araúzo de Torre, el pueblecito de mi madre a donde voy todos los veranos a disfrutar de su magnífico cielo fue muy diferente de otras veces. En otras ocasiones con mucha gente por las calles y buena temperatura, y ahora un pueblo fantasma donde no se veía un alma y un frío exagerado. 

Pero sí encontré un cielo limpio iluminado por la Luna, aparentemente más brillante que de costumbre, y no solo por su ligerísimo mayor tamaño (la llamada superluna), sino por coincidir con la famosa Luna de enero, la más famosa, porque alcanza más altura sobre el horizonte

Encender la chimenea, cenar algo, 4 horas de sueño interrumpidas por el frío, y a las 4 subir a la terraza perfectamente orientada al Oeste a ver el espectáculo en primera fila.

Dos contrariedades:  A pesar de los anunciados 0 grados en las previsiones meteorológicas, mi termómetro marcaba -4, lo que me obligaba a mirar a intervalos desde fuera y hacer las fotos, y el resto detrás del cristal de la terraza. Pero peor que eso fue ver que la Luna rondaba entre ligeras nubes, que afortunadamente desaparecieron antes del comienzo de la fase parcial del eclipse.
Desde las primeras imágenes con el eclipse penumbral y un levísimo oscurecimiento, la fase parcial fue sobresaliente ofreciendo poco más de una hora de espectáculo durante la que la Luna se fue sumergiendo en la sombra de la Tierra.




Varias imágenes  casi consecutivas, de la luna totalmente eclipsada desde instantes antes del principio de la totalidad y apenas alguna de la Luna totalmente eclipsada.


Porque de repente, cuando salí tras cambiar la pila de la cámara me encontré con la desagradable sorpresa de que el cielo se había cubierto totalmente y pensé que el espectáculo, para mi, debía darse por acabado. Al menos, había visto la mitad.

Pero no. Pasaron los minutos y empezó a intuirse cierta claridad cuando la Luna empezaba a escapar de la sombra, una imagen fantasmagórica, y volvió a despejar aunque alguna nube que rondaba por allí, jugando a venir y marcharse, me impidió obtener imágenes a intervalos totalmente regulares pero se pudo ver la fase parcial y la posterior penumbral.


Durante la totalidad, antes de nublarse, con la Luna fantasmagórica y de un rojo apagado, tuve tiempo de obtener estas imágenes de estrellas cercanas a la débil luz lunar, que en condiciones normales habrían salido veladas por la luna llena pero en esta ocasión se apreciaban sin problemas.

Especialmente llamativa, la línea recta casi perfecta que formaban Cástor y Polux, las dos estrellas más brillantes de Géminis, con la Luna

Más ampliado, la Luna y Polux

Un panorama más amplio con Luna junto a Polux, Castor y Polux, además de Proción y  parte de la constelación de Auriga sobre las antenas de los tejados del pueblo.


Como últimamente a estos fenómenos se les suele dar nombres rimbombantes, en esta ocasión se habló de la "superluna de sangre de lobo"
.
¿Superluna? a mí no me llamó la atención porque se viera más grande que otras veces. Lo del color de la sangre, en mi opinión no fue para tanto y la vi más oscura y menos roja que en otros eclipses, quizás la luna de chocolate ¿Y el lobo?  Por allí no apareció. Solo un perro ladraba de vez en cuando, sin duda extrañado de que a esas horas alguien estuviera trajinando por allí.



Los eclipses se repiten

Cada vez que acaba un eclipse hay alguien que pregunta cuándo es el siguiente. Esta vez no porque yo estaba solo y ya me lo había mirado antes.
Ya he mencionado en el post anterior las secuencias, habitualmente cada 6 lunaciones, en que vuelven a ocurrir los eclipses pero con algunas excepciones. Repito aquí el gráfico:


 Pero cuando se habla a largo plazo siempre se cita el famoso periodo Saros conocido desde la antigüedad, de 18 años y 11 días,  al cabo de los cuales los eclipses se repiten casi de la misma manera. Pero hay otras circunstancias o plazos menores, al cabo de los cuales, aunque en mucho menor número, también se vuelven a producir.

Para que ocurra un eclipse deben darse determinadas condiciones, y cuando estas se repiten, vuelve a suceder.  Cuando sale este tema siempre podría hablarse de eclipses de Sol y de Luna, las periodicidades son similares y en esta ocasión, por el tema en que estamos haré hincapié solo en los de Luna.

Para que un eclipse lunar ocurra, la Tierra debe colocarse entre el Sol y a Luna. Por lo tanto ocurrirá siempre en luna llena. Esto sucede de promedio cada 29.5306 días; pero como este ciclo es un poco variable los cálculos no serán exactos. Además, como la órbita de la Luna está inclinada respecto a la de la Tierra, debe estar en uno de los nodos, los puntos donde se cruzan los dos planos orbitales y por ello los tres astros estarán a la misma altura y la Luna entrará en la sombra de la Tierra.


 La línea de los nodos va girando, y la Luna vuelve a estar en uno de los nodos en concreto al cabo de 27.2122 días, también de promedio.

- Buscando un múltiplo entero de ambos números, encontramos 1387.9 días, que son muy aproximadamente 47 pasos por uno de los nodos y 51 lunaciones, lo que suponen 3 años, 9 meses y 18 días.   No es necesario que sea exacto porque aunque la Luna debe estar cerca de los nodos hay un margen, y además los meses no son iguales.

Efectivamente, y aunque el número no es exacto, en muchas ocasiones al cabo de ese tiempo aproximado vuelve a haber un eclipse. Así, el eclipse homólogo y anterior a éste, ocurrió el 4-4-2015, en el intervalo mencionado, aunque al no ser un número exacto de días no se vio desde la misma zona, y concretamente desde Europa no vimos nada. Lo mismo ocurrirá después del siguiente intervalo, el 8-11-2022
Esta imagen y las posteriores se han obtenido de eclipse.gsfc.nasa.gov

Por supuesto en el intervalo de estos ciclos, se producen otros muchos eclipses


- Otro caso es al cabo de 5197.4 días, que son 176 nodos y 191 lunaciones:  14 años 2 meses 23 días, y contando a partir de éste tendremos eclipse lunar el 14-4-2033, y el anterior en este ciclo fue el 28-10-2004, por cierto de características muy similares

- Lo mismo ocurre al cabo de 6585.34 días (223 nodos y 242 lunaciones)
Pero aparte de la no exactitud rigurosa de los números hay otro factor que también influye: la proximidad de la Luna al perigeo o apogeo, que determina que se mueva a distinta velocidad y no se encuentre en el lugar necesario para el eclipse, sino un poco adelantada o atrasada, según los anteriores ciclos, que funcionan en ciertos intervalos pero luego se desajustan.
La Luna tarda 27.2245 días en pasar por el perigeo con lo que tras 239 pasos, transcurren 6585,54 días que casi coinciden con el último ciclo dado anteriormente

Al cabo de este periodo de 6585.34 días la situación es casi idéntica y los eclipses se repiten de una forma muy duradera. Este es el llamado periodo SAROS. Pero como no son días enteros, sino que sobra un tercio, la situación se verá igual pero desde 120º más al Oeste que es lo que habrá girado la Tierra en ese tiempo. En 3 ciclos Saros se completa el día con lo que en 54 años y 33 días después se ve el mismo eclipse desde el mismo lugar.
Los últimos 4 eclipses del ciclo SAROS que corresponde a este eclipse. La zona de visibilidad de cada uno al siguiente se va desplazando unos 120º hacia el Oeste, y el que acaba de ocurrir es muy similar al de 1964.

Bueno, exactamente no, porque el ciclo de los perigeos, ligeramente diferente, hace que todo vaya cambiando poco a poco, hasta que uno de los eclipses no ocurra y desaparezca el ciclo, normalmente después de 42 eclipses lunares del mismo saros.

- 19 años justos
Pero hay más: Mi compañero y amigo Federico Fernández Porredón se dio cuenta de que este eclipse del 21-1-2019 que acaba de pasar, coincidía en todos los aspectos con el que ocurrió el 21-1-2000, es decir, 19 años exactos antes.




Las circunstancias geográficas y horarias son increiblemente semejantes casualmente, pero la coincidencia de fecha es porque ha pasado un ciclo saros (18 años y 11 días) más 12 lunaciones como suele ser habitual, y esto es un año menos 11 días. Sumando y restando los 11 días, queda la misma fecha, 19 años después. También ocurrió un eclipse lunar el 20-1-1981,  y volverá a ocurrir el 21-1-2038

En todos los ciclos mencionados puede haber un desfase de un día arriba o abajo, y suele ser por el ajuste de los bisiestos o porque según donde se contabilice la fecha, siempre tenemos en el planeta dos ( incluso tres) fechas diferentes
Por lo tanto, en la misma fecha 19 años más tarde se produce un nuevo eclipse. Tampoco en este caso los números son exactos, las condiciones van cambiando y en cada ciclo de estos suele haber solo 4 eclipses. El último es penumbral y luego ya no hay más.
Gracias, Fede, por tu aportación.

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