Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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domingo, 13 de octubre de 2019

La luna del cazador


Siguiendo la excusa del desarrollo de una clase, recojo hoy un bulo que se suele difundir todos los años por estas fechas, y que podría dar lugar a una de las situaciones que frecuentemente se producen en las aulas:
Ante una noticia o hecho curioso que pueda estar relacionado (más bien poco que mucho) con tu asignatura, y casi con el único objetivo de hacerte perder el tiempo, aunque en ocasiones también de saciar su curiosidad, te preguntan al comienzo de la clase sobre ello e intentan estirar al máximo la duración de la explicación del asunto.

Las frases atribuidas al alumnado están en cursiva y en azul.

- Profe: ¿Pueden verse a la vez dos soles, como en esta foto?

Una insólita imagen que se hizo viral en las redes sociales mostraba dos "soles" brillando simultáneamente.

- Cómo vas a ver dos, si solo hay uno.

Bueno en otros sistemas estelares hay estrellas dobles, o triples…(múltiples) y desde uno de sus planetas podrían verse simultáneamente, pero aquí no. En nuestro Sistema Solar, sol no hay más que uno.
Carl Sagan imaginó este planeta con dos soles en su conocida serie “Cosmos”. También desde el exoplaneta más cercano a nosotros, Próxima b, se verán tres soles porque además de su estrella brillarían como tales alfa y beta Centauri.

- Pues en Canadá han visto dos. A mí me lo han pasado en un whatsapp.
 - Y a mí ¡Mira, profe!
- Y yo lo he visto en Twitter

- Si. A mí también me ha llegado, pero es mentira. ¿Todavía no os habéis enterado que internet y las redes están llenas de noticias falsas y bulos absurdos?

Hace unos años (parece que la cosa empezó en 2015) se difundió una extraña noticia con unas imágenes imposibles, donde se hablaba de la "Luna del cazador" (o en el término en inglés "Hunter´s Moon") y donde se relataba que en zonas de Canadá y EEU en determinadas fechas aparecieron dos soles. Para corroborar el fenómeno, se acompañaba con varias fotografías que no dejaban lugar a duda.
Por supuesto, todo era mentira, pero como suele ocurrir en estos tipos de bulos, los siguientes años ha vuelto a aparecer.

Se difunde mucho por whatsApp, y en las redes sociales, y como se va compartiendo continuamente ahora mismo puede llegar en cualquier fecha. A mí la última vez me llegó en febrero de este año.
Como otras muchas veces se trata de un bulo y no hay más que hablar. Pero, aunque tal como se cuenta es imposible y las imágenes que se ponen son falsas, en este caso el origen del tema parece que tiene un fundamento astronómico:

domingo, 25 de agosto de 2019

La Luna de día


El principal atractivo de este post pueden ser las imágenes porque a pesar de mis intenciones, me ha quedado un pelín largo, poco apropiado para leerlo detenidamente en estas fechas veraniegas. Si te aburres con el texto te sugiero que mires solo las fotos con su pie explicativo.

El símbolo de la noche, ¡también se ve de día!


Desde el “Campo de Volantín” el 22-8-19 por la mañana. Todas las fotografías de este post las he obtenido desde Bilbao o desde Araúzo de Torre.

Siempre se ha asociado la Luna con la noche. Desde algunas canciones populares hasta los logotipos de las predicciones meteorológicas.

 Se utiliza la imagen de la Luna como un logotipo para indicar las horas nocturnas, aunque en la fecha de la imagen precisamente estará por encima del horizonte solo durante el día.

Hace unos días, un programa de radio dedicado a nuestro satélite, comenzó con una adivinanza de una niña, en la que entre otras pistas decía que era “algo que solo se ve por la noche”. La respuesta, por supuesto, era La Luna.

Pues no. La Luna se ve también de día en muchas ocasiones, aunque con el cielo brillante y la iluminación del Sol puede pasar desapercibida. Mientras que de noche, si está ahí y las nubes no la ocultan, nos llamará la atención cada vez que miremos hacia arriba porque será lo más brillante del cielo.
11-8-19: Tres imágenes en un intervalo de solo 4 horas, y por lo tanto en la misma fase. Mientras que de día hay que fijarse para distinguirla, de noche se hace evidente, e incluso tapada por nubes no muy densas se deja notar.

Dentro de mi experiencia en la didáctica de la astronomía, me he encontrado muchas veces con esta idea errónea, pero de manera diferente según la edad. Normalmente, los niños pequeños te dicen que el Sol se ve de día y la Luna de noche. Eso es lo que han oído siempre. 
Pero también muchas veces alguno me ha dicho, extrañado: “¡he visto la Luna de día!” porque lo ha sentido como si hubiera sido testigo de  algo extraordinario, tanto como si hubiese visto este indicador:
La Luna de día, en una imagen que podría servir para ilustrar alguno de los típicos chistes de bilbaínos:¡Hasta dónde llega Bilbao! y !Lo grande que hacemos aquí todas las cosas, incluso los metros!
Ya con más edad, incluso muchos adultos me han preguntado por qué se ve la Luna de día. Ya lo han experimentado muchas veces, pero como va contra lo que habitualmente se dice, quieren saber el motivo.
- “¡Pues porque está ahí!  ¿Por qué no se va a ver?”    Suelo responder.
Bueno, también las estrellas están ahí de día, pero brillan mucho menos que la Luna y no las vemos. (Sí se pueden ver con telescopio, como conté en "Estrellas también de día")

Por su cercanía, de día nos llega más luz reflejada por el avión o la Luna que la procedente de las lejanas estrellas, y por eso podemos verlos en el brillante cielo diurno mientras las estrellas no.

¿Cómo y cuando?
   
Hace un par de años, en un post titulado "¿Cuándo sale la Luna?" analizaba las horas de salida de nuestro satélite según la fase y la fecha.
En ese detallado artículo puedes encontrar muchos datos técnicos, pero hoy me voy a limitar a recoger unas cuantas imágenes de la Luna de día y comentar las circunstancias de si visibilidad.

Tengo que advertir, que pocas veces las imágenes de la Luna en pleno día pueden ser espectaculares, porque al igual que a nuestros ojos, a la cámara no le resulta fácil distinguirla en el cielo brillante. Hoy tendrás que aguzar la vista en algunas de las fotos que pongo.

Sin embargo hay una ventaja de cara a fotografiarla, y es que es más fácil incluir otros objetos o personas, de día visibles sin problema, que le pueden dar más chispa a la imagen. 

Es frecuente ver imágenes de la Luna con aviones o pájaros que compartan una misma zona de cielo, como en ésta o la anterior imagen, u otros de aquí abajo que podamos encuadrar con la Luna.





Si se quiere que la imagen de nuestros satélite destaque, e incluso que sean apreciables aspectos de su superficie será más fácil al principio o final del día, cuando el Sol está muy bajo y el cielo tiene menos brillo, y es entonces cuando se puede aprovechar para obtener algunas bonitas imágenes.

 Pero evidentemente no sirve cualquier día ni cualquier hora. La fase lunar debe ser la adecuada.

También pueden incluirse personas y obtener efectos curiosos:
Si hay primeros planos siempre saldrán desenfocados lo que puede ser una ventaja, pero la imagen central puede mejorarse ajustando la profundidad de campo
En estos casos es obligatorio utilizar un teleobjetivo para que el tamaño de la Luna sea apreciable y situar el objeto (en este caso la persona) lejos de la cámara.
Hay verdaderos artistas, expertos en estos temas que obtienen imágenes espectaculares, pero yo aquí siempre prefiero poner mis fotos, aunque éstas sean mis primeras pruebas en este tipo de imágenes y son muy mejorables, pero pueden servir de muestra si tú quieres intentar hacer algo parecido.

Incluso con un poco de suerte, pueden conseguirse cosas como ésta, que ha gustado mucho por ahí ...

Anteayer mismo, hacía tanto calor en Bilbao, que parece que la gaviota decidió refugiarse bajo la Luna.

Cada vez que alguien, extrañado, me dice que vio la Luna de día, o cuando diariamente en el Aula de Astronomía hablo de la mecánica de las fases, siempre digo lo  mismo: “Si. La Luna creciente puede verse por la tarde y la luna menguante por la mañana” Es una respuesta rápida y que luego matizaré, pero es totalmente cierto y sirve para poner las cosas en su sitio.

Por la mañana:
La zona sombreada en azul es el cielo visible a media mañana (en realidad la línea a trazos debería pasar por el centro de la Tierra, pero debido a no mantenerse la escala de tamaños y distancias, así se entiende mejor) En esa zona zona estará la Luna cuando sea cuarto menguante, y la luna nueva, aunque esta última nunca es visible.

Por la tarde:
La zona sombreada en verde es el cielo visible a media tarde (también aquí la línea de trazos debería pasar por el centro de la Tierra si todo estuviese a escala) En esa zona estará la Luna cuando sea cuarto creciente, y la luna nueva, aunque ésta nunca es visible.
La Luna nueva no se ve nunca porque nos está enseñando la zona oscura, pero está por encima de nuestro horizonte siempre de día, mientras que la luna Llena cumple la norma que todos hemos oído de que el Sol está de día y la Luna está de noche. Porque para que se vea llena tiene que estar en la parte opuesta al astro rey y saldrá cuando éste se ponga, lucirá toda la noche y se pondrá cuando el Sol salga. Pero es la única fase que lo cumple.

Únicamente en estos momentos de salida y puesta (casi a la vez que el Sol se pone o sale) puede verse la Luna llena en un cielo crepuscular todavía muy brillante, porque el Sol está debajo del horizonte pero todavía muy cerca de él.
La luna llena ha salido cuando el Sol se acaba de ir. No puede decirse que sea de día (*) aunque el cielo todavía esté claro.
Más de una vez al explicar esto, me han dicho “- Pues yo la he visto hoy a media mañana, toda redonda”. “- Te pareció redonda, pero ya estaba menguando” respondo yo.
Un día (o incluso dos) antes o después de la fase llena nos sigue pareciendo prácticamente redonda porque le falta muy poquito. pero ya no está situada en la parte opuesta al Sol, con lo que aparece en el cielo en pleno día: por la tarde si todavía está creciendo o por la mañana si ya ha empezado a menguar.


El 14-8-19 se vio salir la Luna sobre las ruinas de la ciudad romana de Clunia aún de día, y aunque parece llena, aún le faltaban casi 20 horas.
Se ha oscurecido ligeramente el brillo de la foto porque a veces hay que elegir la exposición para resaltar los detalles en la superficie lunar o en el entorno.
2-3-18  Aunque solo por unas horas, la Luna ya está menguando cuando esperaba la salida del sol antes de ponerse ella. 

Incluso 2 días antes de la luna llena, puede parecer que ya lo está cuando sale aún en plena tarde:

Las más difíciles 
   
Hasta aquí he recogido los casos en que puede verse la Luna de día con cierta facilidad (he añadido uno más en el crepúsculo (*)) 

Pero hay excepciones a la regla general que he dado antes, y es posible ver la luna creciente por la mañana o la menguante por la tarde, aunque para ello debe estar la atmósfera muy limpia.
No es fácil de distinguir por dos motivos: por un lado la fase debe ser fina (menor del cuarto) para que esté por encima del horizonte a esas horas, y esto se agrava con que estará más baja que el Sol y por lo tanto en un cielo brillante. En ambos casos aparecerá, con los cuernos hacia abajo. 

Por ejemplo, la Luna creciente de solo 4 días el 28-7-17, una hora y media ¡antes del mediodía!
28-7-17

O las que obtuve ¡durante la tarde! del 28-7-19 (curiosa coincidencia de fechas de la que me acabo de dar cuente ahora mismo) con una luna menguante que le faltaban 3.5 días antes de nueva:
16:19 Acompañada por los pájaros
 ...
16:53 Haciendo de puente entre dos nubecillas

Conseguí verla hasta 15 minutos antes de ocultarse detrás de unos árboles a solo unos 5º de altura, lo que ocurrió a las 17:45, y la cámara siguió captándola hasta el final ¿La ves en el centro de la imagen? Yo ahora sí.


17:45 a punto de ponerse

Lunas finas brillantes en los crepúsculos
     
En estas fases finas, destaca mucho más cuando es creciente al atardecer (o menguante al amanecer), pero en estos casos no puede decirse que sea “de día” (*) porque aunque el cielo todavía (ya) esté brillante, el Sol está ya (todavía) debajo del horizonte.

Los primeros días de luna creciente todavía fina, suelen dar imágenes llamativas:
2-8-19. Luna creciente de menos de 2 días a punto de ponerse, en el crepúsculo vespertino, junto a antena, árboles y chimeneas
22-7-17 Solo 29 horas antes de la luna nueva, surge el fino menguante en el crepúsculo matutino. 

(*) Al principio del crepúsculo vespertino y al final del matutino, por la luminosidad del ambiente cualquier persona diría que es de día, aunque el Sol esté ligeramente por debajo del horizonte. Detalles en "El borde de la noche"




Se analiza ahora la situación con más detalle, de manera más sistemática y ordenada, solamente de día:

El Sol se ve siempre que no haya nubes, claro. Siempre de día y solo de día.
Pero, siendo de día ¿cuándo se ve la Luna? Hay que tener en cuenta dos factores: Cuándo está de día encima del horizonte, y  aún estando, cuándo es fácil de verla.

-- La Luna llena nunca está sobre el horizonte de día. Pocos días antes (o después) sí lo está pero solo unas pocas horas porque sale ya a últimas horas de la tarde (o se pone poco después de amanecer).

Luna menguante, poco después de la fase llena, próxima a ocultarse por la mañana.

-- En cuarto creciente o menguante, de promedio estará la mitad del día sobre el horizonte, aunque depende de la estación. En el artículo mencionado anteriormente dí muchos detalles, pero por tener una norma sencilla, debemos tener en cuenta que desde nuestro observatorio en el tercer planeta la Luna sigue aproximadamente el mismo camino que el Sol (la eclíptica) apartándose como mucho 5º que es poca cosa.

-- Aunque la luna llena hoy no nos interesa, nos puede servir de referencia para otras fases porque sabemos que estará en la parte opuesta del Sol y por ello en invierno ocupará la posición que ocupa el Sol en verano, más alta, permaneciendo más de 12 horas por encima del horizonte. Por el contrario, en verano la Luna ocupará la posición del Sol de invierno y se verá más baja.
De un día a otro se irá separando angularmente del Sol, por su Este.

Por ejemplo, el cuarto menguante estará a 90º al Oeste del Sol, con lo que aproximadamente saldrá a medianoche y se pondrá a mediodía, pudiéndose ver durante toda la mañana. Al principio mucho más fácil por estar más alta que el Sol, y a medida que pasen las horas será más difícil de apreciar.

Pero si se quiere precisar hay que tener en cuenta la estación: el lugar que ocupa el Sol en la eclíptica, y por tanto el lugar que ocupa la Luna (si es cuarto menguante en el que estaba el Sol 3 meses antes), y en menor medida la longitud eclíptica de la Luna. Por ejemplo en otoño estará más de 12 horas por encima del horizonte y en primavera menos.

Un ejemplo lo vimos hace solo 3 días: 23-8-19, (desde el hemisferio norte) con nuestro satélite en cuarto menguante, en que retrasó su puesta hasta después del mediodía porque ocupaba la posición del Sol en mayo, cuando los días ya duran más que las noches (más de 12 horas, pero el retraso no fue excesivo porque su latitud eclíptica era de algo más de 4º Sur.
Por ello salió un poco antes de medianoche y se puso un poco después de mediodía:
23-8-19 Cuarto menguante. Por la mañana (8:22) se apreciaba muy bien.
23-8-19 Justo en el mediodía verdadero de Bilbao en esta fecha (14:16 hora oficial), ya cuesta distinguirla en el brillante cielo, aunque todavía no se va.
A las 14:35: Próxima a ponerse, apenas se intuye en el centro de la foto.
Lo contrario ocurrirá con el cuarto creciente, que aproximadamente saldrá a mediodía y se podrá ver, cada vez más fácilmente durante toda la tarde, y hasta medianoche, aunque eso último hoy no nos importa.

-- Cuando está más fina del cuarto (muestra iluminada menos del 50% de su círculo) la Luna está por encima del horizonte más tiempo de día que de noche pero, como se ha dicho, no es muy fácil de localizar, sobre todo cuando se vean los “cuernos” para abajo, porque eso significa que el Sol está más alto que ella.
En otra de las imágenes obtenidas el pasado 28 de julio, se aprecia entre nubes y pájaros muy débilmente, porque está más baja que el Sol que deja muy brillante el cielo.

-- Cuando hay luna nueva está por encima del horizonte durante todo el día, y solo de día, pero ¡La luna nueva no se puede ver!

Resumiendo: En total y promediando unas fechas con otras, la Luna está por encima del horizonte el mismo tiempo de día que de noche, pero cuando se hace más visible, por tener una fase apreciable, por ejemplo mayor del 50%, está mucho más tiempo de noche.

Con lo cual después de darle tantas vueltas, que espero no te hayan mareado, podemos seguir considerando a nuestro satélite como la reina de la noche, pero que hace sus incursiones también de día.

miércoles, 30 de enero de 2019

Preparando el escenario

El pasado verano los planetas nos ofrecieron espectáculo al principio de la noche, pero la situación ha cambiado y actualmente Marte es el único que nos ha quedado a esas horas. Los demás se están dejando ver en el cielo de madrugada y el Sábado (2-2-19) precisamente antes del alba, hay un nuevo espectáculo celeste, quizás incluso más llamativo que el que la Luna nos brindó el pasado lunes día 21, porque es menos frecuente y se desarrolla de manera más rápida. 

Se trata de una ocultación del planeta Saturno por la Luna. Los protagonistas son los dos astros más fotogénicos vistos con un telescopio sencillo, y además estarán acompañados por otros personajes que ya están preparando la coreografía. Y que en otros escenarios ofrecerán en fechas futuras otras variantes del mismo espectáculo.
El problema vuelve a ser nuevamente la hora, ya que ocurre de madrugada, poco antes de salir el Sol, y en muchos lugares (como los alrededores de donde yo vivo) las previsiones meteorológicas vuelven a ser nefastas.

Pero quienes estos días han madrugado y no han tenido muchas nubes, ya habrán podido observar que hay “movida por el Este” El mismo día del eclipse, al finalizar éste podían verse por la zona opuesta del cielo dos brillantes luceros, Venus y Júpiter muy próximos entre sí. Y al día siguiente, aún más, como se aprecia en esta imagen obtenida desde Málaga por mi colega y amigo Sebastián Cardenete


Los dos astros más brillantes de la noche, aparte de la Luna uno junto al otro, el día 22 que fue cuando más se aproximaron. Antes de ese día Venus estaba más al Oeste, y ahora es al revés. 

Más cercano aún al horizonte Este se encuentra estos días Saturno, no tan brillante y casi pasando desapercibido, pero mucho más espectacular visto con un telescopio, y quizás el protagonista principal de la función que se desarrollará el sábado antes del amanecer.
Y por otro lado está la Luna, que tras su eclipse en fase llena como es de rigor, día a día va disminuyendo dicha fase y acercándose al escenario opuesto al que actuó recientemente, a donde llegará muy fina, solo dos días antes de la luna nueva.


La Luna, Júpiter y Venus, el último ya más hacia el Este, y la Luna acercándose a la zona. Imagen obtenida el día 29, también por Sebastián Cardenete.

viernes, 25 de enero de 2019

En busca del eclipse


En este post quizás relate algunos detalles personales que me llevaron a la observación del eclipse de Luna y que seguramente no te interesen. A mi me apetece escribirlos y recordarlos, pero puedes saltártelos e ir directamente a la parte técnica.

No me lo podía perder. Iba a ser el último eclipse total de Luna visible desde aquí (Bilbao, oeste de Europa) hasta 2022, y todo el proceso completo en sus distintas fases, no se podría ver otro similar hasta 2029.


Demasiado tiempo como para que las pésimas condiciones meteorológicas de toda la zona norte de la península Ibérica fueran un obstáculo. Así que no quedaba otra opción que coger el coche el domingo a la tarde, viajar 250 km hacia el Sur y cruzar los dedos para que 2 de las 3 webs que anunciaban cielo  casi despejado al Sur de Burgos estuvieran más acertadas que la tercera que ponía nubes, y la observación pudiera ser un éxito, como así ocurrió, y aquí pongo unas imágenes de todo el proceso, que luego ampliaré.
Varias imágenes del eclipse en todas sus fases. Luego aparece más detallado.
La geometría del eclipse corresponde al ángulo de entrada y salida de la Luna en la sombra terrestre y a la inclinación variable de la eclíptica desde el lugar de observación a lo largo de las más de 3 horas que duró el proceso, tal como expliqué en el anterior post.

domingo, 13 de enero de 2019

La Luna se sonroja otra vez


Parece que la historia se repite, y al igual que en 2018, en el primer mes de este año la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna produciéndose un eclipse lunar, tiñéndose de un tono rojizo nuestro satélite y, también como el pasado año, ocurre cuando la Luna está situada cerca del perigeo, el punto de su órbita más cercano a la Tierra, a lo que habitualmente se llama “superluna”. 
Aquel del año pasado desde Bilbao no fue visible, pero la imagen no habría sido muy diferente de ésta:

La imagen corresponde a un eclipse con la luna en el perigeo en 2015

Un magnífico espectáculo celeste, que aunque alguien piense que se ha vuelto habitual, no es así, y ésta es la última sesión completa durante unos cuantos años.

Últimamente a estos fenómenos se les ha anunciado con nombres rimbombantes: El año pasado fue la "superluna de sangre azul", y ahora se habla de “superluna de sangre de lobo”. 
Aunque para nosotros será el día 21, y es simultáneo en todos los lugares,
en el Oeste de Norteamérica será aún el día 20.

Antes de nada hay que decir que a los astrónomos en general no nos gustan estos nombres, que solo pueden servir para confundir o crear falsas expectativas que al final sean frustrantes, aunque hay personas, como algún responsable de la NASA que lo defiende, alegando que estos apelativos llamativos pueden hacer que la gente se interese por la Luna y en consecuencia por el espacio.
Incluso muchos titulares son redundantes porque hablan de la coincidencia de 4 fenómenos porque ocurrirá un eclipse total de Luna, que será además una "Superluna de sangre de lobo", cuando en realidad si se habla de luna de sangre se está refiriendo a un eclipse total de Luna.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Toca mirar la Luna


El sábado 20 de octubre de 2018 se celebra el día internacional de observación de la Luna.

Como años anteriores, en este día se trata de fomentar la observación del cielo a partir del astro más fotogénico y se hace como siempre un sábado cercano a la luna creciente porque así nuestro satélite se presenta atractivo y es visible al principio de la noche, a las horas más adecuadas. para que cualquiera pueda verlo.

Ya expliqué esto el pasado año detallando las razones, incluí unas magníficas imágenes de José Manuel Pérez Redondo y, como no tiene sentido repetirlo, si no lo leíste puedes hacerlo ahora en este enlace

En esta ocasión voy a aprovechar la efeméride poniendo una selección de fotos que he obtenido yo a lo largo de los últimos años. Muchas ya han aparecido en este blog, pero hoy hago una recopilación y, a diferencia de otros artículos, daré protagonismo a las imágenes, porque de lo que se trata es de eso: observar la Luna.


Para empezar, dos imágenes donde no se ve la Luna pero se intuye. 
La luminosidad en horizonte indica que la Luna está a punto de salir

Parte de su silueta recortada ante el Sol durante el eclipse del 21-8-17

martes, 18 de septiembre de 2018

Viendo puestas de sol y salidas de la luna


Al principito, de la obra de Antoine de Saint Exupéry, que vivía en el asteroide B612,  cuando estaba triste le gustaba ver puestas de sol sentado en una silla.
Pero no se conformaba con una, sino que veía varias seguidas, en una ocasión hasta 43, un día que debía estar realmente muy triste


Seguramente ya sabrás que en este libro aparecen varios personajes que viven en pequeños asteroides. La mayoría son situaciones imposibles en cuanto a los aspectos astronómicos pero que, aparte de los mensajes que la obra contiene, puede dar mucho juego a la hora de hablar o elucubrar situaciones diversas.

El principito podía hacerlo con solo adelantarse un poco tras haber contemplado como se iba el Sol porque la curvatura de su pequeño asteroide le permitía ver de nuevo al astro rey retroceder ascendiendo sobre el horizonte por donde se acababa de ir mientras él se movía con la silla hacia adelante, hasta un lugar en que todavía fuese de día, y volviendo a sentarse le veía nuevamente cómo se ponía.

Hay que reconocer que las puestas de sol son estéticas, y tienen un punto casi mágico con el paso del día a la noche. A mí siempre me había dado mucha envidia el principito, hasta que hace poco caí en la cuenta de que nosotros también podemos ver varias puestas de sol seguidas en nuestro planeta si buscamos un sitio adecuado, aunque a diferencia de él deberíamos mover la silla hacia atrás.


Si tu motivación es la misma que la del personaje de Saint Exupéry, espero que no lo hagas muchas veces. Desde luego el principito podría hacerlo sin límites, pero nosotros no, y no solo por la incomodidad de caminar llevando la silla hacia atrás con el riesgo de tropezón.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Midiendo la Luna después de la Tierra


Con el comienzo de un nuevo curso, y coincidiendo con el día que se cumplen 3 años desde que abrí este blog que he intentado darle una orientación didáctica, publico este post que recoge un par de actividades que se pueden hacer en clase con alumnado. Pero también las puedes hacer tú solo-a y comprobar que son muy gratificantes porque permiten obtener unas medidas que posiblemente habrías  pensado que estaban fuera de tu alcance: nada menos que el cálculo del tamaño de nuestro planeta y de su satélite. Te lo cuento:

Lo de medir la Tierra lo incluyo porque os lo debo. Y lo de la Luna porque recientemente, la noche del eclipse,  se produjeron las circunstancias adecuadas para que tú misma-o pudieras tomar los datos para hacerlo y desde este blog te sugerí que lo hicieras. Las dos cosas a la vez porque son actividades consecutivas y el resultado de la primera se necesita para hacer la segunda.

martes, 14 de agosto de 2018

Una noche muy buena, feliz año nuevo.

No, no me he confundido de fechas.

Pero en la noche de las Perseidas se me juntaron varios temas que pueden justificar el título.

Porque necesariamente tiene que ser buena, una noche que empiece de esta manera:

Al igual que todos los días, el 12 de agosto el Sol se va, dando paso a la noche.


Pero dejó unas imágenes extrañas en el cielo como si la nubes se revolucionaran ante la ausencia del astro rey.




No fue casualidad que yo estuviera cámara en ristre observando la puesta de Sol desde un lugar estratégico. Mi objetivo era determinar el lugar y hora exactas en mi horizonte para, utilizando esas referencias, intentar conseguir el único cromo que me faltaba a mi colección de lunas. Era el día clave y no podía ser otro.

Porque el pasado verano conseguí fotografiar la Luna todos los días de la lunación de julio-agosto (incluida la luna "imposible" de 29,5 días), excepto la primera por dejadez, y las puse en "Mirando la Luna"

domingo, 29 de julio de 2018

Imágenes y motivos del doble espectáculo.


Efectivamente ocurrió. La Luna atravesó el cono de sombra de la Tierra y quedó oscurecida, de color ladrillo, y en esta ocasión acompañada de otro brillante astro con parecido color. 
Sabíamos que iba a suceder, pero cuando estos espectáculos comienzan a mí emocionalmente no dejan de sorprenderme.

La Luna, durante el eclipse total, y Marte, mucho más brillante de lo habitual, justo en la fecha de su oposición.

Hace ya más de 2300 años la sacerdotisa griega Aglaonike sabía cuándo la Luna se iba a eclipsar y lo anunciaba, y también Cristóbal Colón en una ocasión, que utilizó su predicción para salir de una situación apurada. Hoy en día conocemos la mecánica celeste con suficiente precisión como para saber de antemano casi todos los detalles.

miércoles, 25 de julio de 2018

27 de julio: Dos grandes espectáculos celestes


O mejor que dos espectáculos: Una gran función con dos protagonistas

Como ocurre muchas veces en la vida real, ya sea en actuaciones musicales, representaciones artísticos o encuentros deportivos, después de un tiempo sin muchas cosas que destacar, de pronto se producen dos eventos importantes en la misma fecha.

Seguramente ya sabrás, porque se ha estado anunciando repetidamente en los medios, que este próximo viernes 27 de julio hay un eclipse de Luna. Y no solo eso, sino que además se produce la oposición de Marte. 
Pero no es una mera coincidencia de dos fenómenos astronómicos importantes en una misma fecha, sino que a pesar de que los protagonistas no sean estrellas, (solo un planeta y un satélite) ambas pueden considerarse como actuaciones estelares, comparadas con otras similares.

Podríamos pensar en un único espectáculo porque, como explicaré luego, la coincidencia en fecha les obliga a ambos astros a actuar juntos, casi tocándose en el mismo rincón del escenario. Y la casualidad les ha otorgado un elenco de actores secundarios repartidos por otros rincones y dándonos una imagen única. Prohibido perderse la función. 

Pero eso no es todo, porque será la mejor función en mucho tiempo que ofrecerán cada uno de los protagonistas.
Ya he escrito varios artículos sobre eclipses de Luna ( del 2015  y 2017 ) y también sobre la oposición de Marte de 2016, pero estos de la noche del viernes no son un eclipse y una oposición “del montón”,  sino que de alguna manera ambos fenómenos son objetivamente especiales  y mejores de lo habitual. Casi de record.


El anterior eclipse total de Luna que  pudo verse desde Bilbao, hace casi 3 años.
Aunque se vio en todas sus fases duró menos que éste y para nosotros ocurrió a horas intempestivas.

 Luna eclipsada entre el titanio del museo Guggenheim



















La anterior oposición de Marte en 2016, cerca de la estrella Antares de Escorpio.
          Aunque es el astro más brillante de la imagen, no lo fue tanto como ahora.