Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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lunes, 15 de noviembre de 2021

¿El eclipse de Luna más largo del siglo?

El próximo viernes día 19 se producirá un eclipse de Luna. No será un eclipse importante, pero se le ha hecho mucha propaganda.

Estaba dudando de escribir o no un post dedicado a este eclipse, porque ya lo recogí en las efemérides para este curso, y porque desde España apenas podrá verse, cuando leí uno de los titulares, me extrañó y me pareció imposible que un eclipse parcial pudiera ser el más largo.


Hay que tener cuidado con los medios de información general. Además del tema del eclipse, que no será el más largo del siglo, la afirmación sobre Marte en la primera noticia (*) es falsa. Será imposible ver a Marte estos días por estar angularmente cerca del Sol. ¿Es posible que hayan tomado el dato de otro eclipse lunar en 2018, en que sí estuvo en oposición? 
Tampoco habrá ningún eclipse parecido en 2029,como se dice en la última (**), y los del 2086 serán bastante más cortos.

PUES VA A SER QUE NO, a pesar de que en muchos lugares así se ha anunciado.

Sin ir más lejos, la duración total de este eclipse será de 3 horas 28 minutos y dentro de solo un año habrá otro más largo. Concretamente el 8-11-2022 que durará 3 horas 40 minutos. En ambos casos no he contabilizado la fase penumbral que no se aprecia casi nada, pero si se contabiliza también será más largo el del próximo año.

Y es totalmente lógico, porque éste es solo parcial y el del próximo año es total. La Luna se mete más de lleno en la zona de sombra de la Tierra, y lógicamente tardará más en transitarla, pero parece que ahí está la clave de este asunto: (o del error)

Gráficos y datos tomados de https://eclipse.gsfc.nasa.gov/ Los puntos P1 y P4 no intervienen en este tema por corresponder a la fase penumbral.

Como en muchos casos similares los titulares eran erróneos y habían sido inspirados por otros que sí eran correctos aunque el hecho que se resalta no tiene la más mínima relevancia. Buscando más encontré estos:


Eso sí. Será el más largo del siglo entre los parciales pero, como se ha dicho, será más corto que casi cualquier eclipse total.

Es posible que algunos titulares erróneos fueran efecto del llamado “teléfono escacharrado”: oímos o leemos algo, lo modificamos ligeramente sin darnos cuenta (se elimina la palabra “parcial”), y el resultado ahora es falso.

O simplemente que se haya omitido “parciales” a propósito para que quedara más rotundo y tuviera más lectores. Incluso el último titular podría llevar a engaño.

Pero en realidad el que sea el más largo entre los eclipses parciales, solo indica que es un buen eclipse de segunda categoría, y todos los observadores hubieran preferido que fuera total aunque durase menos. Es como si un equipo de segunda división consigue el record de goles marcados en su categoría. Siempre será peor que los de primera.

Hay que dejar esto claro: el siguiente eclipse de Luna, el de mayo de este próximo año 2022, será mucho mejor, aunque dure un poco menos y no tenga ningún record.

Pero es que incluso los que lo anuncian correctamente se han quedado cortos, porque no solo es el eclipse parcial más corto de este siglo, sino desde hace casi 600 años.


O incluso es el eclipse parcial más largo en un intervalo de más de 1200 años, ya que éste dura 208.4 minutos, no hubo otro más largo desde el 18-2-1440, que duró 208.8 minutos y no será superado hasta el 8-2-2669 con otro eclipse parcial de 210 minutos

Pero lo de la duración de este eclipse es un tema que no va a ningún lado y menos en este caso que tiene “trampa”.

Realmente lo que hay es que el del viernes es un eclipse parcial que por muy poco no es total. Y que todos hubiéramos preferido que fuese total, que todo el disco lunar se hubiera visto rojizo,... Pero como digo, no habrá que esperar mucho para eso. 

Así se verá la Luna, aproximadamente, en el momento central del eclipse. Será difícil apreciar la tonalidad rojiza por el gran contraste con la pequeña porción que queda sin eclipsar..

Pero de estas cosas siempre se puede aprender algo:

¿Por qué un eclipse parcial como éste es tan largo?

- Por la geometría del fenómeno: La Luna no llega a meterse totalmente en el cono de sombra por muy poco. Es casi casi total, oscureciéndose un 97.4%. Si pasase un poco más fuera (figura 2 del siguiente gráfico) duraría menos y si pasase un poco más dentro (figura 3), probablemente duraría más, pero llegando a 100% ya no sería parcial y no contaría en este absurdo ranking.

Las flechas azules tienen igual longitud y permiten apreciar las diferencias de recorrido
1- Indica la situación real de este eclipse
2- Si la Luna pasase un poco más lejos del centro de la sombra terrestre
3- Si pasase un poco más cerca

Pero entonces, cualquier eclipse total tendría mayor duración, si no hubiera otros factores,  por ejemplo es siguiente, el del 16-5-22, es total y dura un minuto menos.

- Porque cuando ocurra este eclipse, el día 19, la Luna está cerca del apogeo (el lugar más lejano de la Tierra, por donde pasa el día 21), y se mueve más lenta.

En el eclipse del 16 de mayo la Luna estará cerca del perigeo (el lugar de su órbita más próximo a la Tierra) y se moverá más deprisa. Así aunque durante el eclipse recorrerá una distancia mayor, como se aprecia en la siguiente figura, al hacerlo más rápido tardará casi un minuto menos.

En azul el recorrido de la Luna durante este eclipse, y en verde en el de mayo 

Curiosamente existen también otros dos factores en contra de la mayor duración de este eclipse respecto al de mayo:

Por una parte la Tierra está ahora más cerca de su perihelio (más cerca del Sol) y por ello el cono de sombra es más estrecho. Por otro lado al estar la Luna más lejos de la Tierra, atraviesa ese cono de sombra por un lugar aún más estrecho.

A pesar de ello, la menor velocidad de la Luna ahora prevalece sobre todos estos aspectos, y tardará más en salir de la sombra de la Tierra.

Justamente el 15 de mayo (solo un día antes del siguiente eclipse), la Luna pasará por el perigeo y se moverá más rápida, concretamente casi un 25% más deprisa que ahora.

Ya que he estado dándole vueltas a este eclipse del viernes, vuelvo a poner el gráfico con las condiciones de visibilidad que apareció en su día por si vives por ejemplo en Galicia o en América.

Los horarios, como en todos los eclipses de Luna, son iguales para todos los lugares (están recogidos en dos ilustraciones anteriores), y la diferencia de visibilidad viene dada por la posición de la Luna encima o debajo del horizonte en cada momento.  

Prácticamente solo en Norte y Centroamérica y parte de Siberia (zonas 1, 2 y 8) podrá verse el eclipse en toda su cacareada extensión de 3 horas y 28 minutos.

Desde la mayor parte de la península Ibérica únicamente se verá la primera fase penumbral, por lo que solo se apreciará un ligero oscurecimiento como en esta imagen, pero en la parte superior de la Luna:

Pero si estuviera nublado no te preocupes. A no ser que a mediados de mayo vayas a estar en Asia, entonces podrás ver un eclipse de luna mucho mejor que éste, aunque dure unos segundos menos.

ACTUALIZACIÓN

Una vez pasado el eclipse, incorporo una animación realizada con imágenes que pude captar desde mi ventana, donde puede apreciarse que la Luna se ocultó cuando estaba la fase penumbral, con la zona superior ligeramente oscurecida.



miércoles, 3 de noviembre de 2021

El mes

Escribo este post respondiendo a una petición en un comentario a este blog, y por ello debo dedicárselo a Pablo José, que estaba interesado en los distintos tipos de meses astronómicos. Pero antes de entrar en esos temas técnicos y que tienen nombres tan extraños como dracónico, trópico o anomalístico, conviene empezar hablando del origen del mes y su evolución.

El mes es una de las unidades de medida de tiempo más cotidianas. Estamos acostumbrados a citar continuamente los meses, forman parte de la fecha que nos indica en qué día estamos o cuándo es nuestro cumpleaños, pero normalmente no es conocido el origen del mes ni su relación con los astros. 

Si lo pensamos un poco también puede resultar extraño el que utilicemos una unidad de medida con una duración tan variable. 


Entre las unidades de medida del tiempo está claro que el año y el día son de origen astronómico y están motivadas por la traslación y la rotación de nuestro planeta, aunque su duración no sea exactamente la de estos movimientos: ni el día es la duración de la rotación, ni el año la de la traslación.  

Pero entre la duración de un día y un año hay mucha diferencia y sería muy engorroso por ejemplo decir "Ocurrió el día 291 del año pasado". Se necesita una unidad intermedia y desde la antigüedad se utilizó también la duración de los ciclos de fases lunares. Un mes era precisamente esa duración, y la palabra deriva del latino mensis y ésta del griego mene que significaba Luna. 

Este ciclo repetitivo y fácil de observar era una manera sencilla de determinar periodos de tiempo.

Nuestro satélite es el astro más destacado de la noche, y el ciclo de sus fases ha servido para elaborar calendarios, algunos de los cuales aún hoy en día tienen gran influencia en la vida cotidiana de algunas poblaciones. Así en 2022 el 1 de febrero será el año nuevo chino por ser la luna nueva más cercana al centro del invierno, o el 2 de abril comenzará el Ramadán en el mundo islámico ya que se cumplen 12 lunaciones desde el de 2021 y ya será visible la fina fase creciente de un día, o la Semana Santa que también depende de la fase lunar y el 17 de abril será el domingo de Pascua por ser el primer domingo después de la primera luna llena de primavera.

Los ciclos lunares marcan fechas claves y comienzo de determinados meses en los calendarios musulmán, chino y judío.

La duración media de una lunación es de poco más de 29 días y medio, concretamente 29.53, por lo que en los antiguos calendarios se iban alternando meses de 29 y de 30 días.

Antiguamente los nombres de los meses estaban asociados a las labores agrícolas o a algún aspecto de la naturaleza o tarea correspondiente a esa época del año. Con 12 meses de 29 y 30 días casi se completaba un año, pero faltaban unos días por lo que se iba desfasando respecto a las estaciones de manera que una vez establecido un calendario con esos 12 meses, de vez en cuando había que intercalar otro mes. Probablemente al principio se haría de manera natural para que no se desajustara con la labor correspondiente.

Que llega el mes de recoger la cosecha y no está madura, pues se intercala un mes más y se recoge al siguiente” y posteriormente se llevaría a cabo según criterios matemáticos diversos como añadiendo 7 meses cada 19 años, por ejemplo en una secuencia tddtddtddtddtddtddt donde d indica año de 12 meses y t de 13, o como hacen en China añadiendo el mes 13 si con la luna llena del mes 12 no se llega al 5 de febrero, fecha central del invierno; que daría una secuencia análoga pero más fácil de determinar cada año en concreto.

Los calendarios lunares permitían saber el día del mes solo con mirar la Luna y observar su fase, "Que se ve en cuarto creciente, pues es día 7" Pero esta propiedad se ha perdido por culpa de los romanos.

Con solo ver la Luna sabían en qué día del mes estaban.

Aunque en principio también tenían un calendario lunar, Los egipcios fueron el primer pueblo de la antigüedad que prescindió de la Luna. Gracias a la estrella Sirio calcularon la duración del año en 365 días, y tomaron 12 meses de 30 días y 5 días de añadido. Lo de los 30 días probablemente fue por similitud con lo anterior (podrían haber tomado 18 meses de 20 días, por ejemplo), pero con este sistema se desajustó el mes respecto a la lunación.

Nuestros meses provienen del calendario de los romanos quienes, como alguna vez he comentado, eran un tanto arbitrarios y poco rigurosos en estos temas. Incluso los nombres (septiembre, octubre, noviembre y diciembre) no se corresponden con los lugares que ocupan aunque en un principio sí coincidían.

Metódicos y eficientes en aspectos como la arquitectura o la organización militar, los romanos fueron muy arbitrarios a la hora de establecer las normas del calendario.

El calendario original romano, que la tradición atribuye a Rómulo, tenía meses de 30 y 31 días con lo que se pierde el origen del mes. La única explicación que se puede encontrar para que tomase estos números es la intención de ser diferentes y sobresalir: “Que todos tienen meses de 29 y 30 días, pues yo pongo de 30 y 31      

Los meses de 31 días no tienen ningún sentido, ninguna civilización los había utilizado hasta entonces, desajustaba los meses con el ciclo de las lunaciones y tampoco se hizo para cuadrar el año con un número exacto de meses.

De hecho, posteriormente el mandatario romano Numa Pompilio estableció meses de 29 y 31 días sin ninguna razón astronómica y solo porque los números pares eran considerados gafes, aunque más tarde se volvió a los de 30 y 31 con la excepción de febrero, que siempre tuvo menos que los demás.

Como el calendario romano se ha extendido y finalmente ha sido el que ha quedado, actualmente tenemos meses de 28, 29, 30 y 31 días, aunque en porcentajes muy distintos, aproximadamente de 6%,  2%, 33% y 57%.


Como se ha dicho, el concepto de "mes" procede de la duración de la lunación: el ciclo de fases que vemos desde la Tierra, que técnicamente se llama mes “sinódico” (normalmente se considera de una luna nueva a la siguiente), y que al igual que en otros conceptos se diferencia del mes “sidéreo” o "sideral" en que en este segundo caso se toma como referencia las estrellas, y sería el tiempo en que la Luna ha completado realmente una vuelta alrededor de la Tierra.

De la posición 1 a la 2 se ha completado un mes sidéreo, pero aún no se ve la misma fase inicial de luna nueva vista desde la Tierra, lo que sí ocurre en la posición 3, donde se habría completado el mes sinódico.

La situación es diferente porque la Tierra se está moviendo, y realmente lo que tarda la Luna en dar una vuelta a nuestro alrededor sería el mes sidéreo.

- Un mes sidéreo serían 27.32166 días mientras que un mes sinódico tiene una duración media de 29.53059 días.                  

Utilizaré 5 decimales en el valor de los diferentes tipos de meses para diferenciar algunos que son muy cercanos, y siempre son valores medios. Por ejemplo el mes sinódico varía según la cercanía de la Tierra al perihelio y la distancia del perigeo a la luna nueva, como se recogió en el anexo final de "El bulo de la Luna".  

Aunque estos dos son los principales parámetros en el movimiento de nuestro satélite, se definen otros tipos de meses ya que la órbita lunar es muy compleja debido a la atracción también del Sol, va cambiando sus parámetros y según la referencia que se tome para determinar cuándo ha completado su órbita se obtendrán distintos resultados

- Un mes dracónico o draconítico es el tiempo que tarda la Luna en volver al mismo nodo teniendo una duración de 27.21222 días. Recordar que los nodos son los puntos de corte de la órbita lunar con el plano orbital terrestre.

Su diferencia con el mes sidéreo es porque la línea de los nodos no está fija, sino que va girando 1.44º cada vuelta en sentido retrógrado.

De esta manera los nodos completan una vuelta en 18.6 años.

El tiempo que tarda la Luna de pasar del punto A al B sería un mes draconítico. Se ha exagerado enormemente el desplazamiento de la línea de los nodos (habiéndose representado 1.44º por un ángulo mucho mayor) para dar claridad a la figura y visualizar mejor ese desplazamiento.

Con el movimiento de los nodos y su retraso, la Luna llega antes al punto B, que al punto A si la órbita no se hubiera movido, y por eso el mes dracónico es más corto que el mes sidéreo.

Como la posición de los nodos determina la fecha de los eclipses, éstos se van retrasando de un año a otro y en poco más de 9 años vuelven a ocurrir en fechas próximas en el nodo opuesto.

- Un mes anomalístico es el tiempo que tarda la Luna de un perigeo (lugar de su órbita más cercano a la Tierra) al siguiente y tiene una duración media de 27.55455 días. La línea de los ábsides (apogeo-perigeo) va girando en sentido directo 3.07º de media cada vuelta

El apogeo y perigeo dan una vuelta completa cada 8.85 años

El tiempo del paso de la Luna de A a B (que está en la siguiente vuelta) sería un mes anomalístico. Aquí también se ha exagerado, tanto la excentricidad de las órbitas como la diferencia en las posiciones de los dos perigeos, de cara a una mejor visibilidad de la situación

Al desplazarse el perigeo y adelantarse (según el movimiento de la Luna), el satélite llega más tarde al punto B que al punto A si no se hubiera movido y por eso el mes anomalístico es más largo que el sidéreo.

De todas formas en este tema hay que tener en cuenta que la distancia de la Luna en distintos perigeos varía bastante, y también en los apogeos aunque no tanto; de manera que la órbita se está deformando continuamente. Una de las consecuencias curiosas es que si se considera el tiempo del paso por un apogeo al siguiente, la variación es pequeña y siempre está entre 27 y 28 días. Sin embargo de perigeo a perigeo aunque el promedio sean los 27.55455 del mes anomalístico, oscila entre los ¡25 y los 29! días, coincidiendo los valores menores (de poco más de 25 días) con los apogeos más pequeños (la Luna se aleja menos y por eso vuelve antes), que están escoltados por los perigeos más grandes (la Luna se acerca menos).

Es decir, que la excentricidad va variando (en ciclos aproximados de 7.5 meses anomalísticos) y cuando menos excéntrica es (más redonda), menos tarda entre dos pasos por el perigeo. Pero no en los apogeos.

Edito el post y añado un gráfico aclaratorio de esta situación, que me han pedido. Es solo un gráfico explicativo esquemático y en realidad el recorrido de la Luna no se ajusta a tramos de elipse a los que vaya saltando de uno a otro como se ha dibujado en todos los gráficos, sino que va variando poco a poco de una a otra.

Del perigeo 2 al perigeo 3 se produce el mes anomalístico más breve, tal como se ha descrito. Las órbitas 2 y 3 son menos excéntricas que la 1 y 4. También se han exagerado las excentricidades y la diferencia entre las órbitas.

- Un mes trópico es el tiempo que tarda la Luna desde un paso por el punto vernal al siguiente, visto desde la Tierra, teniendo una duración de 27.32158 días.

La duración del paso de 1 a 2 es el mes trópico. También se ha exagerado la diferencia de las posiciones del punto vernal, y con ello la diferencia de duración con el mes sidéreo. 

En este caso no hay ninguna variación de la órbita lunar que haga que el mes trópico se complete ligerísimamente antes que el mes sidéreo, sino que lo que se hace es un cambio de la referencia sobre la que se mide, ya que es el punto vernal (posición del Sol en el equinoccio de primavera) el que se desplaza 360º en 25776 años, o lo que es lo mismo 0.00008º cada mes sidéreo.

No deja de ser curioso que ninguno de estos “meses” tengan la duración de algún mes del calendario, y si reciben ese nombre de "meses" es porque tanto unos como otros tienen el mismo origen: la Luna. Aunque los que usamos de manera cotidiana nadie los suele relacionar con nuestro satélite.

jueves, 7 de octubre de 2021

¿Afecta la Luna al ser humano? - La influencia de la Luna (4)

Después de 3 capítulos sobre la relación entre las mareas y la atracción de la Luna publicados en el mes de abril, llega este cuarto totalmente diferente y que en realidad era uno de los objetivos de todo aquel preámbulo.


Este nuevo artículo, sobre la influencia de la Luna en las personas, quizás se salga del ámbito de la astronomía. Pudiera estar sesgado por mis opiniones personales, pero he decidido escribirlo porque mucha gente me pregunta sobre el tema, e incluso me han pedido impartir charlas y he intervenido en entrevistas y debates en los medios de comunicación.

Es muy posible que no estés de acuerdo con algunas (o todas) de las afirmaciones que aquí aparecen. A diferencia de la mayoría de temas que he tratado en otras ocasiones, nada de lo de éste se puede comprobar al 100%, y espero que no te haga dejar de leer mi blog.

- No hay mareas en nuestro cuerpo

Como decía al principio ya he escrito 3 artículos dejando claro la influencia de la Luna en las mareas (puedes verlos clicando aquí: A, B, C). En los mares sí, pero en nuestro cuerpo …

Suele oírse a menudo esta frase “La Luna provoca la subida del agua de los mares, nuestro cuerpo es en gran porcentaje agua, y por ello hará el mismo efecto y nos debe influir


Por supuesto que la Luna atrae al agua de nuestro cuerpo con la misma intensidad, por unidad de masa, que al agua de los océanos. Pero la masa del agua de los océanos es muchísimo mayor que la de nuestro cuerpo, y sobre todo, nuestro tamaño es muchísimo menor, de manera que el diferencial de la atracción sobre nuestra cabeza o sobre nuestros pies, que es lo que provocaría una subida de nuestro agua corporal en la dirección en la que está la Luna es pequeñísimo. Alguien lo ha calculado (un prestigioso divulgador científico), y ha comprobado que el efecto de esa diferencia de fuerza haría moverse al agua de una parte de nuestro cuerpo una distancia ¡¡¡menor al tamaño de un átomo!!! Pero menos del tamaño de un átomo no puede moverse nada. Cualquier objeto de cierto volumen que tengamos cerca (una roca, un edificio o incluso una persona) producirá un efecto mayor de atracción diferencial sobre el agua de nuestro cuerpo que la Luna.

Por ello hay que decir claramente que la Luna no provoca un efecto marea sobre el agua de nuestro cuerpo, como lo hace sobre el agua del mar. ROTUNDAMENTE NO.

- Influencia psicológica

La Luna, con su luz, su presencia en el cielo y sus cambios, tiene que influir sobre el espíritu humano”. Esa es otra de las frases que hemos oído muchas veces.

Está claro que en este ámbito, no solo la Luna, sino cualquier circunstancia que pensemos que nos influye, tendrá un efecto por autosugestión. Hay cantidad de manías irracionales que mucha gente tiene y utiliza para que le den buena suerte. “cuando voy a una entrevista de trabajo o tengo que hacer algo importante me pongo una prenda concreta que me trae suerte” afirman muchas personas. Evidentemente el estado de ánimo positivo reforzado por ello le influirá, pero objetivamente no tiene nada que ver. Lo de la Luna sería algo similar.

La Luna influirá en nuestro ánimo lo que queramos que nos deje influir, al igual que cualquier otra cosa.

Es evidente que las circunstancias objetivas que pudieran afectar o sugestionar son muchísimo más evidentes con el Sol, que con la Luna. El astro rey nos marca los ritmos biológicos de una manera clara, condiciona enormemente más las circunstancias ambientales, y casi nadie habla sobre “la influencia del Sol”.

- La luna llena y los nacimientos

Yo siempre había oído que la Luna nos influía, era algo que no me preocupaba, casi lo aceptaba tácitamente, y hasta hace algo más de 30 años no me lo planteé. Se oyen muchas cosas, pero uno debería fiarse al menos de los que dicen los profesionales, y una amiga mía que trabaja en un hospital, en maternidad, aseguraba que sí. “Los días de luna llena hay más nacimientos”, me dijo.

Evidentemente yo no lo podía poner en duda, porque en ese ámbito ella tenía experiencia y yo no. Pero se me ocurrió hacer un estudio estadístico con el objeto de cuantificar esa influencia: El día de luna llena ¿habrá muchos más nacimientos que la media? ¿por ejemplo el doble? ¿o solo un porcentaje menor?

Los resultados fueron definitivos, me sorprendieron, e hicieron que cambiara totalmente de opinión en estos temas. La afirmación de mi amiga era totalmente falsa.

Fue hace mucho, en 1990, recogimos miles de datos de fechas de nacimientos del archivo histórico de matriculaciones del instituto donde yo trabajaba. Realicé un programa con el que calculaba la fase lunar en cualquier fecha, mi alumnado fue introduciendo los datos en los ordenadores, y el programa calculaba distintos parámetros: Número y porcentaje de personas nacidas el día de luna llena, o en el día contiguo, distancia en días a la luna más próxima, o dividiendo la lunación en las cuatro fases, número y porcentaje de personas nacidas en cada uno de ellos.

Todos los parámetros obtenidos correspondían a una distribución aleatoria de nacimientos, donde la luna llena no tiene ninguna influencia.

He encontrado entre mis papeles uno de los estudios, y aquí están los resultados. 

Quizás el último parámetro sea el más significativo o más claro, y lo recojo también en este gráfico para hacerlo más visual (Gracias Javi por la sugerencia)

Queda claro que no predominan los nacimientos en Luna llena. Con más datos se aproximaban todas aún más al 25%

El programa se pasó a muchos compañeros de otros centros, se utilizó en ferias didácticas, se recogieron miles y miles de datos, y siempre el mismo resultado. No hay más nacimientos el día de luna llena o en días próximos a él. La creencia popular es totalmente falsa.

Me han llegado referencias de estudios similares y posteriores realizados en diversos lugares y siempre el resultado ha sido el mismo.

¿Por qué me mintió mi amiga? ¿Por qué incluso en ámbitos profesionales relacionados con ello se afirma algo que es falso?

Se pueden hacer muchas elucubraciones.

Hay dos circunstancias que se dan en todas las creencias falsas de todos los ámbitos:

1- Si algo está extendido, se tiende a creerlo sin más, a repetirlo sin comprobarlo o a admitir indicios falsos. Incluso, es muy posible, que un día que en la maternidad tengan muchos nacimientos, alguien diga “Hoy hay muchos nacimientos, será que hay luna llena”, y quien lo escucha lo repite pero modificado “hoy hay luna llena y por eso estamos a tope de trabajo”, cuando en realidad no haya luna llena ese día: Nadie se ha molestado en comprobar qué fase lunar hay, algo que habitualmente no se sabe, no miramos al cielo, puede estar nublado y con tantas luces la Luna no es evidente.

2- El llamado sesgo de confirmación. Ante cualquier creencia un solo dato a favor nos la confirma, e inconscientemente montones de datos en contra no son tenidos en cuenta por nuestro cerebro. Es muy frecuente oír: “Es verdad. Mi vecina dio a luz ayer, justo en luna llena”. Y no hay más que hablar. 

En realidad eso solo demuestra que también en los días de luna llena hay nacimientos (evidentemente, faltaría más). Aunque suponga caer yo mismo en esa contradicción, debo decir (para quienes aceptan este sesgo) que mi hijo mayor debía haber nacido en luna llena según los cálculos del ginecólogo, pero se adelantó una semana. Mi otro hijo, nació dos días después de la luna llena, y la Luna no le adelantó el parto a mi mujer. Y ¡menos mal! porque un incidente con las llaves del coche ocurrido el día de la luna llena mientras observaba un eclipse con mi alumnado, habría hecho que no la hubiera podido llevar al hospital.

Aunque en los hospitales se trabaje con base científica, siempre se pueden colar errores entre su personal. Algunos estudios contradictorios sobre el COVID-19 durante la pandemia así lo demuestran.

Alguien ha apuntado otra posibilidad para el error de los profesionales de las maternidades que, aunque no es muy probable, lo recojo porque está relacionado con la mecánica celeste: Si aleatoriamente miramos al cielo cualquier noche buscando la Luna y la vemos, lo más probable es que esté en fase llena o muy próxima, porque la luna llena está sobre el horizonte toda la noche, los cuartos creciente o menguante solo la mitad de la noche, y la luna nueva nunca. Si alguien en la maternidad una noche con mucho trabajo mira a ver si hay luna llena, si no la ve es un dato que no le vale, pero si la ve y el dato le sirve, lo más probable es que la vea llena únicamente por razones de mecánica celeste. independientemente de que haya habido muchos o pocos nacimientos

- Delitos o urgencias psiquiátricas.

Siempre se ha dicho que con luna llena estos hechos aumentan.  Pues parece que también esto es falso.

Pero hay publicados muchos artículos que lo afirman” me dirás.

Hoy en día sabemos que se publican montones de cosas falsas, las "fake news" están a la orden del día, pero eso siempre ha ocurrido. Aunque la publicación de artículos llamativos sobre el efecto de la luna llena favoreciendo la comisión de delitos tiene más aceptación que los que lo niegan, hay también estudios aparentemente mucho más serios y citando fuentes fidedignas, donde se ha comprobado lo contrario.

Aquí también realicé una investigación con mi alumnado, revisando las noticias sobre delitos de sangre recogidas por un diario de información general de todo un año que llegaba al instituto y se guardaba en la biblioteca. Evidentemente debido al número, mucho menor que el de fechas de nacimiento, el valor estadístico es menos rotundo, pero los resultados fueron los mismos. No había ninguna correlación con las fases lunares.


Tampoco en los asesinatos machistas, cuyas relaciones no son difíciles de encontrar, influye la Luna, como comprobé personalmente hace unos meses. Fue antes de la pandemia, en el informe de 2019, y espero que los que desgraciadamente hayan ocurrido luego no hayan cambiado el resultado, y sobre todo que no aporten datos significativos porque no hayan sido muchos. Aquí están los enlaces por si quieres comprobar: busca las fases lunares en un calendario de esos años o con un programa de efemérides y coteja los datos 2019 , 2020 , 2021.

Un estudio realizado en la universidad de Nueva York (UNY) también desmiente ese supuesto incremento de delitos en luna llena: Puedes verlo aquí

La palabra “lunático” que se atribuye a quien no está muy cuerdo, y la relación entre las locuras y la fase de luna llena queda en entredicho también por estadísticas de ingresos o urgencias en hospitales psiquiátricos, en los que no se ha encontrado ninguna correlación.

 

Otras supuestas influencias

En muchos ámbitos de la vida hay dichos, creencias, refranes, que ahí están y mucha gente los asume; se dicen y ahí quedan. Además de lo citado hay muchas otras cuestiones que suelen achacarse a la fase de la Luna. Desde la relación de la duración del ciclo mensual de las mujeres con el del periodo de fases, hasta el momento idóneo para cortarse las uñas.

-¡Claro que está relacionado! Que cada 28 días me viene la regla”, he oído alguna vez. Pues entonces no tiene nada que ver, que el ciclo lunar no son 28 días, sino 29.5 ¿Alguna mujer tiene la regla siempre en una misma fase lunar?

- "Para que el pelo te crezca fuerte, debes cortarlo en fase ..." No digo cual, porque aquí hay varias opiniones diferentes. Hace poco me pasé por unas cuantas peluquerías de Durango y pregunté si solían tener más clientela en alguna fase lunar. "Pues no. Antes de los fines de semana es cuando vienen más". 

Una de las peluqueras me explicó detenidamente la supuesta influencia, pero reconoció que sus clientes no debían de saberlo porque no acudían más los días propicios.


- Algo parecido ocurre con el corte de las uñas. Aquí parece que va por comunidades autónomas, y lo que me decía mi amigo gallego (y que era de dominio público en su tierra) era lo contrario que otro andaluz. Se puede hacer el chiste, pero te lo dejo a tí.


Algunas actividades humanas que sí están marcadas por las fases lunares

- Como no todo va a ser negativo, hay que decir que evidentemente la fase lunar influye en algunas actividades humanas, por ejemplo las que están relacionadas con las mareas: Los horarios de trabajo de los mariscadores, o de los pescadores costeros, las maniobras de entrada o salida de barcos en puertos de poco calado, etc.

- Recuerdo que en época universitaria solíamos ir a jugar al futbol a la playa algunos sábados por la mañana. Como necesariamente debía ser en marea baja para tener un espacio amplio y liso, y con el retardo de más de un par de horas en la costa de Bizkaia (según el establecimiento del puerto) las semanas que la fase estaba próxima a los cuartos no había plan. La Luna debía estar próxima a fase nueva o llena para que nos coincidiera la bajamar.

- Cuando realicé el servicio militar, en una ocasión hicimos una marcha nocturna y fue una experiencia magnífica porque una vez en el campo alejados del cuartel todo el paisaje se veía perfectamente gracias a la luz de la Luna. Las siguientes ocasiones, también fue en luna llena, y es cuando se organizan estas actividades con motivaciones lúdicas. Si nunca lo has hecho, aprovecha ahora, y en una próxima noche de luna llena (el 20 de octubre, el 19 de noviembre o los días contiguos) date un paseo por el campo lejos de las luces. Descubrirás algo excepcional. Unos paisajes que aunque quizás conocidos, te parecerán nuevos y unas extrañas sensaciones.  De noche, pero se verá todo como si fuera de día.

Las marchas nocturnas casi siempre se organizan las noches de luna llena por razones evidentes

- Parece que hay estudios que indican que la facilidad de conciliar el sueño o la duración del mismo, también está relacionado con la fase lunar. Hace años me llegó una investigación de una universidad suiza, y parece que no es el único


Puedes leer los artículos en los enlaces, pero te adelanto que el motivo que se cita podría sería la melatonina, hormona necesaria para conciliar el sueño y que se produce cuando hay oscuridad. La luz de la Luna creciente o incluso llena que sale antes de irnos a dormir, dificultaría el sueño. 

Pero a pesar de estos estudios yo no pongo la mano en el fuego, porque últimamente se oye hablar de muchas investigaciones “científicas” de resultados contradictorios, aunque sean sobre otros temas. Éstos han sido realizados con muestras de población muy pequeñas, y está claro que actualmente no es precisamente la luz de la Luna la que antes de ir a dormir nos pueda privar de la oscuridad. Yo anoche dormí mal, pero como un dato solo no sirve, voy a fijarme qué fase es cada vez que vuelva a ocurrir.

- También nuestro satélite nos influye a los astrónomos a la hora de programar las observaciones: Si queremos ver la Luna elegiremos una fase creciente que se puede ver desde el principio de la noche; pero en general para observar objetos débiles evitaremos la Luna, al menos los días relativamente cercanos a la fase llena.


Como conclusión de todo esto, habría que decir que aparte de circunstancias y actividades claramente condicionadas por la luz de la luna llena o de las mareas, muchas de las supuestas influencias lunares, aunque aceptadas por mucha gente, son un auténtico camelo, mientras que en algún caso concreto podría otorgárseles al menos el beneficio de la duda. La Luna cambia, los cambios son recogidos por nuestros sentidos, y evidentemente pueden tener su influencia. ¿Hasta qué punto? ¿Más influencia que cualquiera de las miles de circunstancias que ocurren en nuestra vida diaria?… Si yo me creía todo antes de hacer la estadística de los nacimientos, ahora no me queda más remedio que ser muy crítico en todos los casos.

Cuando me llegue la noticia de que haya un estudio contrastado sobre la influencia de la Luna sobre los seres humanos, editaré este post y lo incluiré. La ciencia nunca es definitiva; pero de momento, esto es lo que hay.

Aunque bien pensado,... la Luna nos influye o nos ha influido de una manera decisiva y mucho mayor que adelantando partos o haciendo que el pelo crezca más fuerte: Gracias a ella estamos aquí

- Debido a las enormes mareas que ocurrían cuando estaba mucho más cerca de nuestro planeta, la vida salió del mar y pudo evolucionar hasta nuestra especie.

Los animales marinos quedaban varados en tierra durante la bajamar y algunos pudieron sobrevivir y adaptarse a la vida en suelo firme.

- Además la Luna mantiene el clima benigno permitiendo nuestra supervivencia, al actuar sobre el eje terrestre y evitar una inclinación excesiva que haría las estaciones mucho más marcadas y como consecuencia nuestro planeta inhabitable.

Cuanto más inclinado estuviese el eje de giro de la Tierra, las estaciones serían más extremas

- También nos marca el ritmo de vida: La rotación terrestre hace miles de millones de años duraba solo 6 horas, y ha sido la Luna la que la ha frenado, haciendo que cada 24 horas iniciemos una nueva jornada. ¿Te imaginas yendo a dormir cada 6 horas y levantándonos solo 2 horas después?

Un posible horario para un día de 6 horas

¡Vaya si nos ha influido la Luna!

CONTINUARÁ

martes, 21 de septiembre de 2021

Efemérides para el curso 2021-22. (3)- La Luna con los planetas

En un reciente artículo recogía las diversas conjunciones planetarias que ocurrirán en este curso y proporcionarán imágenes atractivas que llaman la atención. Pero sin duda la presencia de la Luna acompañada de planetas o estrellas brillantes es mucho más llamativa, y de ello va este tercer capítulo sobre el tema de efemérides astronómicas.

La Luna con su luz cenicienta, junto a Júpiter y Saturno 4 días antes de la conjunción de éstos el año pasado.

Aunque mucha gente admira sobre todo el brillo de la luna llena, pienso que incluso a simple vista es más atractiva cuando muestra una fina fase creciente o menguante, y en la mayoría de los casos es así como la veremos angularmente cerca de los planetas durante este curso.

Con Júpiter y Saturno

En este primer cuatrimestre son reseñables los acercamientos mensuales de la Luna creciente a Saturno y Júpiter, que se encuentran en la constelación de Capricornio separados por unos 15º por lo que visto desde aquí serán visitados por nuestro satélite casi en días seguidos (la Luna se desplaza unos 13º cada día), y cada mes en una fase más fina.

Según la longitud geográfica del lugar la proximidad de la Luna con cada uno de los planetas será diferente, ya que serán visibles en distintos  momentos y en el intervalo entre uno y otro nuestro satélite se va desplazando.

Por ejemplo en octubre desde el Este de Asia se verá más cercana, tanto a Saturno como a Júpiter, que desde Madrid.

El 14 y 15 de octubre vistos desde Tokio y desde Madrid, una hora después de la puesta de sol.

En noviembre, el día 10 en cuarto creciente se la verá más próxima a Saturno desde Europa y al día siguiente más a Júpiter desde América.

El 10 y 11 de noviembre desde Madrid y desde México una hora después de la puesta de sol

En diciembre estará en la zona también Venus y los cuatro astros darán unas de las imágenes más atractivas de este curso los días 6, 7, 8 y 9, especialmente el 6, con una fina fase lunar de solo 2 días. Pongo primero la situación desde Sudamérica porque el día 6 la Luna se verá más cerca de Venus, pero es similar desde otros lugares.

Desde Buenos Aires y desde Madrid, una hora después de la puesta de sol

Los días 4 y 5 de enero vuelve a coincidir con Saturno y Júpiter en una fase aún más fina, con la presencia también de Mercurio y Venus muy cercano ya al horizonte, en el último encuentro después de anochecer.


Con Venus

Las conjunciones mensuales de la Luna con Venus siempre son muy llamativas por el brillo del planeta y la fase, siempre fina, de la Luna ya que la elongación de Venus (separación angular con el Sol) siempre es menor de 48º, y por ello la Luna allí no llegará a los 4 días antes o después del novilunio.

Aunque esta aparición vespertina de Venus, que comenzó el pasado verano y durará hasta fin de año en el hemisferio norte, será mucho menos destacada que la anterior en 2020, el que se encuentre con la Luna todavía en el crepúsculo le da un toque sugerente.

Encuentro de la Luna y Venus el pasado agosto, cuando no se acercaron demasiado

La mayor o menor proximidad entre ambos astros determinará su espectacularidad. Depende de la posición de la Luna en su órbita y de la longitud geográfica del lugar. Para el Oeste de Europa puede destacarse la situación en octubre, el día 9, que se muestra en la siguiente figura, o también el 27 de mayo y el 26 de junio que aparecen más adelante.

 9 de octubre, desde Madrid, una hora después de la puesta de sol

Desde América será muy llamativa la situación del 6 de diciembre, mencionada antes.

 

Una vez entrado de lleno el 2022 casi todos los planetas observables a simple vista se sitúan al Este del Sol y por eso la Luna se reunirá con ellos de madrugada y en fase menguante:

Se producirán varias agrupaciones interesantes:

- El 27 de febrero de madrugada aparecerán cercanos y en una línea perpendicular a la eclíptica Venus, Marte y la Luna con la presencia también de Saturno y Mercurio. Aunque la observación de estos dos desde Europa será muy difícil, desde Sudamérica será mucho más sencillo y en cualquier caso el trío no dejará de ser llamativo.

45 minutos antes de la salida del Sol desde Buenos Aires y desde Madrid

Desde Buenos Aires la eclíptica está más vertical que desde Madrid por dos motivos: La mayor cercanía al ecuador (latitud 34º 38´ S frente a 40 N) y por estar cerca del equinoccio de primavera por la mañana.

- El 28 de marzo en un pañuelo Venus-Marte-Saturno y la Luna, también de madrugada

El 28 de marzo desde Madrid, una hora antes de la salida del Sol

- El 27 de abril Venus, Júpiter y la Luna formarán un atractivo triángulo, con la presencia de Marte y Saturno también en la zona pero más alejados.

El 27 de abril desde Madrid, una hora antes de la salida del Sol

- El 2 de mayo una luna muy fina junto a Mercurio, entre las Pléyades y la Híades


Los días 2 y 3 de mayo desde Madrid, una hora antes de la salida del Sol

- El 25 de mayo nuestro satélite se situará junto a Júpiter y Marte, y 2 días después estará muy cerca de Venus.

El 25 y 27 de mayo desde Madrid, una hora antes de la salida del Sol

- Para finalizar el curso un desfile de todos los protagonistas: el 26 de junio la Luna nuevamente junto a Venus y la presencia de todos los planetas observables a simple vista

El 26 de junio desde Madrid, una hora antes de la salida del Sol

La misma situación desde Buenos Aires, con la eclíptica más vertical, Saturno se sale del recuadro por arriba a la izquierda.