Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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sábado, 4 de julio de 2020

Otro eclipse de Luna muy poco destacable

Este 5 de julio hay eclipse. El tercer eclipse penumbral del año, el peor de los cuatro.

Publico esto solo unas horas antes y es muy probable que lo leas tarde, pero si es así no te preocupes, porque no te habrás perdido gran cosa.

Ya lo expliqué en el artículo “El eclipse que nadie verá y sus compañeros del trío”. Te aconsejo que si no lo leíste lo hagas ahora, y allí está casi toda la información sobre estos fenómenos menores. 

Únicamente quiero que este breve post sirva de recordatorio porque recientemente prometí anunciar todos los fenómenos celestes, por si lees por ahí la noticia para que no la eches en falta en este blog, y aportar los datos de cómo verlo, a qué hora, etc.

Imagen del eclipse penumbral del 10-1-2020 en la que se puede apreciar la zona sur de la Luna (abajo a la derecha) ligeramente oscurecida. En el caso presente el oscurecimiento será por la parte opuesta del satélite y será mucho más leve. Pero ocurrirá en una zona ya más oscura de por sí, debido a la distribución de las llanuras denominadas "mares lunares" que son menos reflectantes, y esto quizás pudiera ayudar a percibirlo.

Qué se verá, y por qué.

En un primer vistazo, una luna llena como cualquier otra. Pero... Nuestro satélite entrará levemente y casi de refilón en la zona de penumbra de la Tierra y su parte más septentrional recibirá una pequeñísima cantidad menos de luz solar de lo habitual en su fase llena, brillando ligerísimamente menos que el resto de su supeficie. Tan poco, que no creo que nadie lo perciba en una visión directa.

A la zona de la penumbra llegan parte de los rayos solares, pero no todos. El efecto de oscurecimiento, que es apreciable cerca de la sombra, se va atenuando muy rápidamente hacia el exterior por lo que en este caso será muy muy leve.

viernes, 5 de junio de 2020

El eclipse de hoy, que nadie verá, y sus colegas en el trío

Es posible que hayas oído que esta noche del 5 al 6 de junio se produce un eclipse de Luna.

Ocurrirá en torno a las 21:30 hora central europea (19:30 T.U.), y si la previsión meteorológica para tu región anuncia nubes, no te preocupes. Aunque estuviera despejado, no verías prácticamente nada porque se trata de un eclipse penumbral, donde apenas puede intuirse un tenue oscurecimiento de una zona de nuestro satélite. Pero además dentro de los penumbrales hay grados y éste no es precisamente de los mejores.

Mi objetivo al publicar esto es advertirte de que te va a decepcionar, si es que te hubiera llegado la noticia del evento (adornado frecuentemente con las habituales tonterías de la Luna de fresa), o si lo lees una vez que haya pasado (lo cual es muy probable porque lo escribo con muy poco margen de tiempo) que no lamentes el no haberte enterado antes.

Imagen del eclipse penumbral del 10-1-2020 cuando ya apenas se apreciaba un ligero oscurecimiento por la zona de la derecha.

El eclipse de hoy, en su mejor momento, será aún más tenue que el de la imagen, y eso que en la foto se pueden percibir esas ligeras diferencias de tonalidad mejor que en una visión directa con nuestro ojo ya que éste (o quizás sea nuestro cerebro) minimiza las diferencias de brillo para captar un mayor rango y detalles en los extremos.

Por si fuera poco, ocurrirá cuando en la península Ibérica y Canarias el cielo crepuscular estará aún muy brillante, con la Luna muy baja, o incluso aún sin aparecer, y en América la Luna prácticamente no saldrá hasta que todo el fenómeno haya finalizado. 

Mapa de visibilidad del eclipse tomado de eclipse.gsfc.nasa.gov al que le he añadido 2 indicaciones
¡Cuidado!, porque hay que interpretarlo, y podría engañar. Por ejemplo, aunque parece indicar que en la costa oriental de Sudamérica algo podría verse, será el final del eclipse cuando es totalmente imperceptible, y con la Luna en el horizonte brillante. Allí No se apreciará nada de nada.
Como solo podrá intuirse algo en los momentos cercanos al máximo, a la izquierda de la línea roja no se verá nada, y solo a la derecha de la línea verde podría apreciarse al estar la Luna suficientemente alta.

Los eclipses de Luna se producen cuando nuestro satélite entra en la sombra de la Tierra, deja de recibir la luz del Sol y por ello se oscurece. Pero en los penumbrales no llega a entrar, sino que se queda en el borde de esa sombra, en la penumbra, y sigue recibiendo una gran cantidad de luz solar.

La explicación la dí con motivo de otro fenómeno similar que ocurrió el pasado mes de enero, concretamente el día 10. Puedes verlo linkando aquí: “La Luna en la penumbra” , y la imagen más significativa que dio aquel eclipse fue ésta:

En esta foto, que corresponde al momento central de aquel eclipse, sí puede apreciarse mejor el efecto de la penumbra en la zona inferior derecha de la Luna, cuando nuestro satélite estaba muy cerca de la sombra de la Tierra, pero nada espectacular. A simple vista apenas se notaba.

Como expliqué en ese post, la zona de la penumbra no es uniforme, sino que mientras que en las proximidades de la sombra puede percibirse una ligera oscuridad, esta casi desaparece en cuanto se aleja un poco. Si el eclipse penumbral de enero fue de los buenos, dentro de la poca cosa que son los penumbrales, éste es de los malos porque la Luna pasa por la zona exterior de la penumbra y no llega a aproximarse apenas a la sombra.

Comparación de los dos eclipses. En éste la Luna se acerca mucho menos a la sombra de la Tierra

Como todos los eclipses de Luna se producen cuando ésta se encuentra en el plenilunio, lo único que podrás ver es una luna llena tan luminosa como siempre.

Alguna vez he comentado que los eclipses suelen ir por parejas (uno de Sol y otro de Luna) separados por dos semanas, y luego hay que esperar casi 6 meses para que ocurra la siguiente pareja. Pero a veces van por tríos: uno de Luna, 15 días después el de Sol y luego de otras dos semanas otro de Luna (o bien de Sol, de Luna y de Sol). Esto es lo que ocurre ahora, porque el día 21 de junio habrá un precioso eclipse anular de Sol y el 5 de julio otro de Luna.

Esto de que haya 3 tan seguidos, que parece bueno, nunca lo es. Y menos en este caso para la inmensa mayoría de los lectores de este blog. Porque el de julio será penumbral, aún peor que éste, y el de Sol no se verá desde América ni desde la mayor parte de Europa. Se podrá admirar un bonito anillo de luz solo desde una estrecha franja que atraviesa China, Paquistán, Sur de la península Arábiga y parte de la zona central de Africa.

Pero me temo que nadie de allí va a leer esto, aunque Google me dice que todos los días tengo un montón de entradas desde Hong Kong; pero lógicamente deben ser robots.

Zonas desde las que será visible el eclipse de Sol del 21-6

En cuanto al otro eclipse de Luna penumbral, el que ocurrirá el 5 de julio, con el siguiente gráfico queda claro que no se podrá apreciar nada desde ningún lugar.

La gran distancia entre la Luna y el borde de la sombra terrestre hará que el oscurecimiento de ésta se imperceptible.
Todos los gráficos se han tomado (y adaptado) de eclipse.gsfc.nasa.gov

Con este post doy continuidad al criterio anunciado ayer mismo de publicar artículos, aunque sean más breves de lo acostumbrado, siempre que haya alguna noticia o fenómeno reseñable, para que este blog pueda servir de referencia habitual. 

A pesar de esa intención de brevedad, en este caso puede ser conveniente ampliar un poco más con el anexo habitual.



Una explicación bastante completa de la mecánica y la periodicidad de los eclipses puedes encontrarla en el anexo del post “Eclipses de libro - 2” 

Pero pongo ahora un resumen escueto por si no te apetece linkar o leeer ese artículo tan extenso.

Cuando ocurre un eclipse, nuestro satélite tiene que estar necesariamente en fase llena (si es eclipse de Luna) o nueva (si es de Sol). Pero eso no es suficiente porque las órbitas de la Tierra alrededor del Sol y la de la Luna alrededor de la Tierra no están en el mismo plano.

Por ello debe cumplirse otra condición, y es que en ese momento del plenilunio o novilunio, la Luna se encuentre en uno de los nodos (punto de intersección de los dos planos orbitales) o cerca de él.


En las posiciones A no hay eclipse porque debido a la inclinación de la órbita de la Luna las sombras de un astro pasan por debajo del otro. Sí lo hay en las del B porque la Luna está en alguno de los dos nodos y a la misma altura (en la eclíptica) que la Tierra

Con el paso de los meses la Tierra va tomando diferentes posiciones en su órbita alrededor del Sol y los nodos de la órbita lunar se van desplazando ligeramente con el tiempo. A lo largo de cinco lunaciones, la posición de la Luna llena se va aproximando a uno de los nodos. Cuando en una Luna llena ya está suficientemente cerca del nodo hay eclipse lunar. Dos semanas antes (o después) estará también cerca del otro nodo, en fase nueva y habrá eclipse de Sol. Otras dos semanas después normalmente ya se habrá alejado del nodo (se habrá pasado) y no hay eclipse.

En el caso de los tríos, como ahora, el primer eclipse ocurre cuando todavía no está demasiado cerca del nodo y el siguiente cuando ya se ha pasado pero no se ha alejado demasiado. Los dos serán malos. 

Sin embargo el que está entre ellos (en este caso el de Sol) pilla casi exactamente en el nodo y será bueno. Lo que se denomina un eclipse "central" que se verá total o anular desde zonas relativamente cercanas al ecuador, y parcial desde una gran parte de la Tierra.

Un trío de eclipses, como el actual: En la posición 1 hay eclipse de Luna, en 2 de Sol y en 3 nuevamente de Luna. En los de Luna (1 y 3) ésta no llega a entrar en el cono de sombra, sino solo en la penumbra.

Si en el trío hay un solo eclipse de Luna escoltado por dos de Sol, éstos serán solo parciales y visibles apenas desde las zonas polares (uno en cada polo) o cercanías, mientras que el de Luna será total y de gran duración. Esto ocurrió, por ejemplo, en julio y agosto de 2018.

Todo esto lo expliqué en radio Euskadi. Pongo el enlace por si por una vez prefieres oírlo en mi propia voz, clikando en él. Está al final de la grabación, a partir del minuto 44:05 : https://euskalpmdeus-vh.akamaihd.net/multimedia/audios/2020/06/03/2613797/20200603_21524923_0012823688_002_001_MECANICA_MAD.mp3

Aunque no venga a cuento no me resisto a citar una curiosidad: La grabación se hizo en marzo,  (solemos grabar unos cuantos programas seguidos que luego se van emitiendo cada uno en su momento) cuando aquí aún no había confinamiento pero en China estaban en lo peor de la pandemia con las fronteras cerradas y por eso dije que “Quien sabe si el 21 de junio ya se pueda ir a China a ver al eclipse de Sol”. Pero curiosamente se ha emitido cuando en China ya no hay epidemia y aquí en ese momento se hablaba de que precisamente el día 21 se abrirían las fronteras (aunque ahora lo hayan retrasado), por lo que hasta podría haber sido adecuada la frase con un significado opuesto al que yo la pronuncié.

lunes, 20 de abril de 2020

Crónica de una visita

ESTA ENTRADA HA SIDO ELIMINADA Y SU CONTENIDO SE HA AÑADIDO EN SU TOTALIDAD A LA ANTERIOR. "Marte se hace el remolón" , QUE SE HA COMPLETADO CON ALGÚN OTRO DETALLE.

Doy las gracias a quienes han colaborado, contestando la sencilla cuestión que propuse tanto en comentarios al post, correos electrónicos o comentarios en Facebook, y tendré en cuenta el resultado de vuestras opiniones, que han sido diversas.   

miércoles, 15 de abril de 2020

Marte se hace el remolón

Me gustaría que este post fuera nuevamente una propuesta de observación para mañana y estos próximos días desde tu ventana, similar a la que realicé el mes pasado en “una ventana hacia el SE”.
Desde una ventana de mi casa en Bilbao, hoy 15 de abril a las 6:39 de la madrugada: De Izquierda a derecha Marte, Saturno y Júpiter en la constelación de Capricornio, acompañados por la Luna en cuarto menguante
Efectivamente otra vez, si tienes una ventana con esa orientación y con vistas al cielo, tienes una nueva oportunidad de ver unas bonitas imágenes de la Luna junto a los planetas Marte, Saturno y Júpiter.  
Aunque ahora más fácil que el mes pasado porque estos astros aparecen más altos en el cielo, durante más tiempo antes del amanecer, y por ello ahora sirven las ventanas que estén más hacia el Sur, al Este o, forzando la hora y la claridad del cielo, incluso mirando hacia la izquierda yo lo he visto desde otra, orientada hacia el SurOeste.
Otra imagen, solo 6 minutos después de la anterior, pero con más zoom, para apreciar mejor los planetas.
Estas historias se repiten en cada lunación, cuando nuestro satélite, además de repetir aproximadamente la fase (el periodo de la lunación es de 29.5 días, no de 28 como suele decirse) también repite la zona de las visitas, (esta vez cada 27.3 días).
Bueno, como el tema dura varios días, no hay problema y quizás sobren estas precisiones.
Pero aunque sean similares, las actuaciones celestes nunca se repiten exactamente.

Repasemos las situaciones anteriores y la que ahora se nos presenta, que será la tercera y última de la temporada en que se vea nuestro satélite junto a los tres planetas en una  misma zona del cielo
Precisamente lo que más está cambiando es la posición de Marte, que si en la primera ocasión fue el primero en recibir la visita de la Luna (era el que estaba más hacia el Oeste), ahora es el último, y parece como que se retira para no saludarla (a pesar de que no tenga el coronavirus), y por eso lo del título de este post.

Recojo las tres situaciones en estos montajes. Están realizados todos a partir de una misma imagen y he preferido no poner fotos originales para que las condiciones sean iguales y se puedan apreciar mejor las diferencias:


Esta última es lo que se podrá ver mañana. Si no lo lees a tiempo o tienes el cielo nublado puedes seguir intentándolo los próximos días, en que aunque la Luna se situará más hacia el Este (a la izquierda), la fase será más fina y su imagen más bonita.
. - En los días clave, en que la Luna se situó en la zona en que se encontraban los planetas, su fase ha ido aumentando porque debido a la traslación terrestre el Sol lo tenemos situado cada vez en una constelación (zodiacal) más hacia el Este, con lo cual los planetas aparecen más separados angularmente del Sol, y la Luna (menguante) tendrá ahí una fase mayor.

.- Por esa misma razón, el encuentro se ha podido ver cada vez a una hora más temprana y por ello con cielos más oscuros, y puede ser observable en zonas cada vez más altas sobre el horizonte, más hacia el Sur, y durante más tiempo antes de amanecer.

.- Pero la principal diferencia es que los tres planetas protagonistas van cambiando de posición entre ellos y, como he dicho antes, el que más se ha desplazado ha sido Marte, lo cual es lógico:
Tanto su movimiento propio (el más rápido de los tres por estar más mucho cerca del Sol), como el observado desde aquí (aún más evidente por estar más cercano a nosotros) ha hecho que sea el que se ha movido en las fotos.


Cronología

.- Cuando la Luna visitó la zona en enero, Saturno era totalmente inobservable por estar a una distancia angular del Sol menor de 10º, y Júpiter muy difícil de apreciar, por lo que las visitas de Selene al trío de planetas comenzaron el siguiente mes.

.- En febrero los días clave fueron el 18, 19 y 20, y ocurrió algo excepcional de lo que no me enteré en su día,  y lo relato en el anexo.


El día 18-2-2020 desde el Oeste americano, se vio algo parecido a lo que Ron Dantowitz captó
   en estas extraordinarias imagenes en junio de 2003. Pero en 2020 hubo más.
Tengo que confesar que hubiera sido mucho más adecuado haberlo escrito entonces, pero no me di cuenta de la “importancia” del tema hasta que mucho después por casualidad encontré esta extraordinaria imagen de ya hace algunos años, y rastreando su origen llegué a la noticia que pongo luego.

En esa ocasión la Luna visitó primero a Marte, luego a Júpiter y finalmente a Saturno

.- En marzo, los días 18 y 19 la Luna volvió a pasar por allí y encontró a Marte y Júpiter muy próximos, y luego a Saturno, lo que quedó recogido en el post que he linkado al principio.

.- Y ahora en abril, le toca el 15 y el 16, cuando se vuelve a encontrar los planetas colocados más o menos uniformemente uno después de otro como en la primera visita, pero el orden ha cambiado. Primero ve a Júpiter, luego enseguida se encuentra con Saturno y finalmente visita a Marte.

.- En mayo cuando aparezca la luna menguante por la zona, Marte ya se habrá separado de los otros dos bastante hacia el Este y no formará parte del grupo. 
¡Cuidado! que ha salido un  bulo con varios errores sobre una imagen con forma de sonrisa que formaría la Luna con Júpiter y Venus el 16 de mayo de este año. Aunque sonreir no nos venga mal, no es en absoluto cierto que se vaya a ver esa imagen.

Tal como he dicho, ésta del 16-4-2020 es la última sesión de la temporada con los 4 protagonistas. Si tienes vistas al cielo desde casa, no te la pierdas.

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Actualización 18-4

Durante estos 4 días, del 15 al 18 de abril, he tenido mucha suerte con las nubes y desde mi ventana orientada al Sureste he podido obtener imágenes todas estas madrugadas. 

Visto que el lenguaje metafórico tiene atractivo para un gran porcentaje de mis lectores, lo voy a utilizar en el texto principal, dejando los detalles más prosaicos en el pie de las imágenes, y así atiendo a todas las preferencias.

Jueves 16

Aunque Marte se iba retirando, quizás por el miedo al contagio de la visitante (cada vez se aparta más de Júpiter y Saturno que desde que empezó la pandemia son los primeros que la reciben cuando mensualmente se acerca a la zona), al final no le ha quedado más remedio que saludar a Selene. Eso si, guardando la distancia y tras comprobar que ella tenía puesta la mascarilla nubosa.

Cuando la zona fue visible en Europa la Luna se situaba ya en conjunción con Marte.
El borde de la zona nubosa atenúa el brillo de la Luna lo que favorece una exposición adecuada para que se aprecien a la vez los planetas y no salga sobreexpuesto nuestro satélite, apreciándose mejor la fase

Viernes 17

Antes de que se haga de día y se escabullan los planetas, la Luna, cumplidora, sigue con el ritual de despedirse de ellos.
Una vez abandonada la zona de los planetas, ese día La Luna completa con ellos una línea ligeramente curvada.
Ya muy por encima de esa línea (arriba y a la izquierda de Saturno), aparecen alfa y beta de Capricornio, las dos estrellas más brillantes de esa constelación.

Evidentemente molesta y sonrojada por el frío recibimiento de ayer, y a pesar de ser consolada por la estrellita Deneb Algedi (junto a ella, arriba a su izquierda), la Luna se marcha por la chimenea mientras Marte, avergonzado, intenta esconderse detrás de la cortina brumosa.
En una toma con más zoom, cuando la Luna ya está a mayor altura, se puede apreciar levemente junto a ella la estrella delta de Capricornio, extremo oriental de esta constelación que nuestro satélite está a punto de abandonar.
Sábado 18

Esta madrugada los tres planetas se sentían tranquilos una vez que la Luna les hubiera abandonado tras su inadecuada visita en tiempos del coronavirus.
Imagen tomada unos minutos antes antes del orto lunar. Los tres planetas quedan ya como astros más destacados de la madrugada, y vuelve a destacar la mencionada línea casi recta, que se prolonga con la estrella delta de Capricornio (un poco a la izquierda de la chimenea).
Pero de pronto se sobresaltaron al ver que la visitante volvía a aparecer, como si se hubiera olvidado de algo. Marte y Saturno consiguen ocultarse entre la bruma y solo Júpiter, el valiente jefe, se mantiene en su puesto.
Cuando surge la Luna, ya en el crepúsculo, las imágenes son más atractivas, aunque en Bilbao la bruma que iba aumentando deja casi inapreciables a Marte y Saturno.
Mientras, Selene se despereza nada más levantarse al alba,
La nubosidad cercana al horizonte Este no me permitió obtener imágenes de la salida de la Luna...


Y luego arrogante y engalanada con seductores tules, desafía a los temerosos.
... pero quizás le dio atractivo cuando poco después se fue moviendo entre ella

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Durante los 4 días de este mes a los que me he referido, la situación de los planetas respecto a la eclíptica y a la órbita de la Luna era la que recojo el siguiente gráfico. La diferencia fundamental respecto a meses anteriores es que Marte se había movido desde el extremo más occidental del grupo al lado contrario. También Júpiter y Saturno se han ido acercando entre sí, muy despacio, proceso que culminará con la extraordinaria conjunción del 21 de diciembre de este año.

Júpiter y Saturno estaban justo en la línea de la eclíptica mientras Marte se situaba a poco más de un grado al Sur de la misma. La Luna se encontraba descendente, también al Sur de la eclíptica, bastante lejos de sus nodos y por ello se acercó a los planetas algo menos que en los meses pasados.
Situación de Marte, Saturno (ambos en la constelación de Capricornio) y Júpiter (en el extremo oriental de Sagitario) durante los días en que la Luna transitó por la zona.
Desgraciadamente durante estos días gran parte de la población mundial ha estado confinada sin poder salir de casa, pero yo tengo la suerte de disponer de una ventana orientada hacia el SurEste, donde se han situado los astros de madrugada, único intervalo en que han sido visibles, entre su salida por el horizonte (su orto) y el amanecer.


La situación en otros lugares del mundo fue algo diferente. Por ejemplo:

Desde América (cuando los astros aparecieron allí habían pasado unas horas) la Luna estaba ya casi en conjunción con Saturno, o incluso ya le había sobrepasado.
Desde el hemisferio Sur lógicamente la posición de los planetas respecto a la orientación izquierda-derecha es la contraria que en el norte y la línea que formaban estaba más vertical.
Desde la zona central de Chile-Argentina se vería así.

Montaje con una imagen de la zona del Río de la Plata tomada de Google earth. 
Y desde México, bastante más cerca del ecuador que en Europa y aún más al Oeste, la línea marcada por los planetas estaba algo más vertical que como yo lo ví, y La Luna ya había sobrepasado la conjunción con Saturno.


Desde una ventana de México se habría visto así. Aunque está situado más cerca del ecuador que la zona del Mar del Plata (por ejemplo) la línea marcada por los tres planetas no aparece tan vertical como desde Sudamérica porque la eclíptica de Sagitario a Capricornio tiene declinación descendente y  de madrugada por la zona cercana al horizonte Este en estas fechas de primavera en el hemisferio norte aparece “más horizontal” que en el Sur.



Aunque esto es "agua pasada", me ha parecido interesante recogerlo y aprovecho este post en que me he referido también a la actuación de estos 4 protagonistas en aquellos días.

¡¡Tres ocultaciones en días consecutivos??

No me he equivocado con los signos de admiración e interrogación. Habría sido algo excepcional, y por eso lo de las admiraciones, pero no ocurrió así a pesar de algún anuncio en ese sentido, y por eso las interrogaciones.
Fue en las primeras sesiones de esta historia, los días 18, 19 y 20 de febrero.
A Saturno, no.
La Luna al moverse sobre el fondo durante cada uno de esos días fue pasando muy cerca de cada uno de los tres planetas, e incluso desde algunos lugares pudo verse la ocultación de alguno de ellos.

Pero la triple ocultación no ocurrió
A pesar del anuncio en la noticia, que también incluía la preciosa foto anterior (que luego he visto que se difundió en muchos medios), la última de las ocultaciones no ocurrió, aunque por poco.

Aunque sea tarde, merece la pena volver a repasar la situación en los cielos de esos días de febrero.
Casualmente vistos desde aquí los tres planetas estaban prácticamente alineados, separados por una distancia no muy diferente a los 13º (aproximadamente) que se desplaza la Luna sobre el fondo estrellado de un día a otro. En realidad de Marte a Júpiter eran 17º y de Júpiter a Saturno 13º, aunque esto no es impedimento para unas ocultaciones en días contiguos, por lo que explico luego (*)



El hecho de que se vean aproximadamente alineados no es una circunstancia casual, ya que los planos orbitales de todos los planetas casi coinciden y les veremos siempre muy cerca de la línea de la eclíptica.

Desde algunos lugares la madrugada del día 18 se vio como la Luna ocultaba a Marte desde zonas de Norteamérica. 
Al día siguiente, desde otros sitios (situados más hacia el Oeste para que los 13º aumentaran hasta 17º) pudo verse como ocultó a Júpiter, y finalmente el día 18 desde la Antártida se la vio situada junto a Saturno, pero no llegó a ocultarla desde ningún lugar.
Sí se podría haber visto la ocultación más hacia el Sur, si la Tierra fuese un poco más grande, pero evidentemente el colocarse en el lugar adecuado no estuvo al alcance de nadie. Ni siquiera de los 3 únicos astronautas que en aquel momento estaban en el espacio, ya que la inclinación orbital de la ISS impide situarse allí.

Si los planetas y la Luna se movieran exactamente en la eclíptica, habría ocultación en cada uno de los momentos en que nuestro satélite pasa del Oeste al Este de la posición del planeta, y desde algún lugar de la Tierra en que en ese momento fuese de noche pero nuestro satélite estuviera encima del horizonte (en este caso concreto donde ese sorpasso ocurriera de madrugada) la Luna pasaría delante del planeta y lo ocultaría.
Pero sabemos que habitualmente no es así porque tanto las órbitas de la Luna como las de los planetas están ligeramente inclinadas respecto a la eclíptica.

Concretamente las inclinaciones de las órbitas son las que recojo en la siguiente tabla, junto a la máxima separación angular posible respecto a la eclíptica vistos desde aquí. No es lo mismo porque en el primer caso el ángulo tiene como vértice el Sol, y en el segundo la Tierra. Este último es muy variable según las posiciones de la Tierra y el otro planeta.

En el caso de Marte su máxima separación a la eclíptica (latitud ecl.) visto desde aquí es mucho mayor que la inclinación de su órbita, porque puede llegar a acercarse mucho a la Tierra, pero solo alcanza esos valores en las mejores oposiciones, y nunca junto a una luna en fase fina, que exige que esté lejos de la oposición. 

La Luna también se mueve por ahí, pero llega a separarse un máximo de 5º hacia el Norte o Sur, por lo que de vez en cuando al adelantar a un planeta lo hace pasando por delante de él (según nuestro punto de vista desde algún lugar de la Tierra) pudiendo observarse la ocultación.
En la mayoría de los casos esta ocultación no se produce porque el tamaño angular con que vemos la Luna es solo de medio grado, y como digo puede separarse de la eclíptica unos 5º.

Pero en la visita de la Luna de febrero, casualmente se dieron las circunstancias de que en tres días sucesivos pudo verse nuestro satélite muy cerca de cada uno de esos tres planetas, y desde algunos lugares concretos se produjo la ocultación de Marte y de Júpiter, pero no de Saturno por muy poco, tal como he dicho.

Casualmente esos días tanto Júpiter como Saturno estaban prácticamente en la línea de la ecliptica, Marte solo unos minutos de arco hacia el Sur y también la Luna estaba a muy poca distancia angular de dicha línea, precisamente muy cerca del nodo descendente por donde pasó el día 18 después de haber ocultado a Marte.



Estas ocultaciones se ven solo desde lugares muy concretos de nuestro planeta porque la alineación tiene que ser casi exacta, y a poco que nos desplacemos hacia el Norte o Sur, cambia el punto de vista y la perspectiva. Es lo que llamamos paralaje.

Como la Luna “adelantó” a Júpiter un poco por debajo (visto desde mi hemisferio, es decir que le adelantó por el Sur) habría que haber viajado hacia el Sur, en este caso hasta las costas antárticas, para ver la ocultación y con Saturno aún más, pero se acabó el terreno.
Evidentemente es solo un gráfico esquemático donde no se han mantenido distancias ni proporciones de tamaños.
Además, como la Luna se va desplazando sobre el fondo del cielo los mencionados 13º en 24 horas (aproximadamente su diámetro cada hora, de promedio), la ocultación no dura demasiado y para poder verla deberemos estar en un lugar en que la Luna esté encima del horizonte a esa hora. Este factor hace que también la posición en sentido Este-Oeste sea importante.
Aquí además en esto influye también la diferente perspectiva igual que antes pero ahora en sentido Este-Oeste.

(*) Este último factor ayudó para que, a pesar de que la distancia entre Marte y Júpiter no fuera exactamente de 13º sino de 17º, pudieran verse ambas ocultaciones aunque fuera desde lugares de diferente longitud geográfica porque según nos movemos hacia el Este, nuestros astros protagonistas van apareciendo cada vez más tarde y se ve más separada de esos 13º respecto a lo que se vio el día anterior desde el otro lugar.

En este caso La Luna ocultó Marte el día 18 desde zonas del centro y oeste de Norteamérica y norte de Centroamérica. Desde esos lugares al día siguiente a la misma hora solo se había movido 13 grados y le faltaban otros 4 para pillar a Júpiter, y fue más tarde, después de su orto desde el océano Indico, concretamente al Sur del mismo, cerca de las costas antárticas o en esa zona del interior del continente helado, cuando pudo verse que ocultaba al planeta gigante. Al día siguiente aproximadamente a la misma hora en los mismos lugares nuestro satélite también era visible y había recorrido los 13 º que le faltaban para llegar a la posición de Saturno, pero lo adelantó por el Sur (por encima visto desde el hemisferio Sur), sin ocultarlo.

Viajando más hacia el Sur la perspectiva cambiaría favorablemente, pero… se acabó la Tierra. Incluso desde el Polo Sur la Luna pasó por encima, con el agravante de que en esas fechas era de día las 24 horas y aunque lo hubiera ocultado no se habría visto a simple vista.
La amplitud de las zonas está calculada solo de manera aproximada, ya que no las he encontrado en las fuentes habituales.
Estas ocultaciones pueden verse en pleno día con telescopio, pero evidentemente no a simple vista. Y por eso, como los planetas solo estuvieron por encima del horizonte durante pocas horas al final de la noche, sin ayuda óptica solo pudo verse desde ámbitos geográficos reducidos.





Aunque parezca fuera de lugar, estaría justificado si provoca alguna sonrisa.

jueves, 9 de abril de 2020

El día después, una luna prácticamente igual

El día después. He elegido un título como el del clásico programa de deportes de los lunes que tanto éxito ha cosechado, porque voy otra vez con el tema de la Luna justo al día siguiente de la famosa superluna rosa. Además en este caso, como ocurría en la temporada de futbol del año pasado en que había partidos los lunes, también hoy, el día siguiente, ha habido espectáculo.


El día después la Luna siguió ofreciendo bonitas imágenes, como se puede apreciar en esta foto tomada cuando estaba ya cerca del horizonte Oeste.
Al estar ya menguando se pone después de salir el Sol, que ilumina el barrio bilbaíno de Altamira, cuando sus vecinos desde la ventana podrían estar viendo amanecer a través de un claro entre las nubes del horizonte Este, por donde se colarían los rayos que iluminan las casas pero no los alrededores o los montes cercanos a la zona. 
El título completo de este post está justificado porque la madrugada del 9 de abril, 24 horas después de la “superluna rosa”, el diámetro angular de la Luna era solo el 0.5 % más pequeña que la noche anterior, es decir le faltaba solo media centésima (prácticamente nada). Es cierto que la fase también era menor, pero también muy poco, porque ya me diréis si no se ve una Luna “redonda” en las fotos. Por motivos geométricos los días próximos a la Luna llena es cuando el cambio de fase es más tenue.

Esta vez no madrugué mucho porque sabía que la Luna me iba a esperar hasta las 8:15 aproximadamente, y también me mostró bonitas imágenes.

Los días después de la fase llena el contraste de la Luna cerca de su ocaso, con el cielo, es menor porque se pone más tarde, cuando ya ha amanecido, pero el brillo en plena noche sería muy similar. Aunque no destaca tanto ni es tan llamativa al primer vistazo en un cielo ya brillante, su aspecto sutil puede darle un toque fantasmagórico siempre sugerente,

En estos minutos previos a su puesta, pude capturar varias imágenes sucesivas de nuestro satélite: Acercándose al horizonte, atravesando una zona de nubes tenues y ocultándose.


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Las imágenes de la Luna enorme


Como suele ocurrir en todas las superlunas, se han publicado y compartido muchas de esas preciosas fotos con personas u objetos en primer plano y con el fondo de una luna enorme (este año me han llegado algunas especialmente artísticas)

Así que, motivado con esas imágenes, también “el día después” Intenté yo hacer algo de ese estilo mientras esperaba la puesta de la Luna.

Lo primero que hay que decir es que esas fotos se pueden conseguir cualquier noche próxima a la luna llena, aunque sea una “miniluna”, la más lejana a la Tierra.
En los medios se publican siempre con motivo de la superluna, pero el mensaje que transmiten, como “prueba” que demuestra el enorme tamaño que la Luna tuvo “precisamente” esa noche, no deja de ser un “engaño”.

Por ejemplo, esta foto la obtuve yo el pasado mes de agosto, cuando la Luna se veía casi lo más pequeña posible porque estaba cerca del apogeo.

13-8-2019. Maite intentando sujetar una “enorme” luna dos días antes del plenilunio, cuando estaba casi en el apogeo (la que llaman “miniluna”)
Alguna otra imagen similar puse en el blog en su día, en la que la protagonista consigue su objetivo, y ahora subo ésta, para no repetirme.

Para obtener estas imágenes, solo hay que disponer de un teleobjetivo y situar a la persona u objeto del primer plano suficientemente lejos por dos motivos:
Por una parte para “empequeñecer” su imagen respecto a la de la Luna (que así por comparación parecerá enorme) y además para conseguir que salga enfocada al quedar dentro de la menor “profundidad de campo” que nos da el teleobjetivo, y que lógicamente debe incluir la Luna (enfoque a infinito).

Terrible condición en este caso, imposible de cumplir debido al estado de confinamiento, tanto la distancia como la modelo (la única disponible, confinada conmigo, estaba durmiendo y me parecía cruel despertarla por un capricho)
Aún con un “diafragma f” cerrado a tope, no pude enfocar el primer plano a la vez que la Luna, así que solo obtuve estas defectuosas imágenes “de principiante”, que pienso mejorar cuando la pandemia acabe.

Aunque también puede utilizarse este "inconveniente" par hacer un juego de imágenes con los dos astros:

De la Tierra a la Luna ... con el enfoque.

La Luna en las copas

¿Qué tal la foto de la derecha con el primer plano también enfocado? Ya tengo tarea para cuando acabe el confinamiento y pueda alejarme unos cuantos metros de la lámpara.

Todas estas imágenes tienen el primer plano (en un caso la Luna) desenfocado. Alguna de ellas, no obstante puede tener así su estética.

Para la próxima luna llena habrá que repetirlas. En el exterior, alejando algo más los objetos para poder enfocarlos nítidamente. Saldrán un poco más pequeños, y así la Luna parecerá aún más grande, que esta superluna. ¡Paradojas de la época del coronavirus!

Estas fotos, como digo, también son del día después. De la Luna de la madrugada de hoy jueves. Pero si aunque por el ambiente no lo parece... ¡es precisamente jueves Santo!
¡Claro! Luna llena en la primera quincena de abril solo puede ser en Semana Santa; pero este año se hace raro.





Mareas vivas justo el día después

Aunque parezca que no tiene nada que ver, es justamente el tema de hoy: El día después de una luna llena y las mareas vivas.
Seguramente hablaré más extensamente de ello en un futuro, pero es de dominio público que:

- Las mareas son más intensas con luna nueva y llena. Aunque si hacemos un gráfico la lógica inicialmente parece decirme que en novilunio sí, pero en plenilunio no, resulta que también. Lo mismo que parece ilógico el hecho de que haya pleamar cuando la Luna esté en el meridiano de nuestras antípodas. Pero eso ya lo explicaré en su día.

- Evidentemente serán más intensas cuando la Luna esté más cerca y el efecto de su fuerza de atracción gravitatoria sea mayor. Así ha sucedido ahora.

- Más aún si la fecha está cerca del equinoccio, como ocurre también esta vez. Aunque hace dos semanas (con la luna nueva del 24 de marzo) fue aún más cerca, las mareas fueron algo menos vivas por estar precisamente la Luna cerca del apogeo (lógico, si ahora está cerca del perigeo después de media vuelta en su órbita -bueno, un poquito más-)

- Además el fenómeno de las mareas ocurre con cierto retraso respecto a las causas astronómicas, tanto en hora como en fecha, debido a la inercia y, aunque esto está condicionado en gran medida por la configuración de la costa, al menos en las cercanías de donde yo vivo suelen ser más extremas justo "el día después" del plenilunio.

Todos estos factores eran favorables para que precisamente hoy 9 de abril, el día después de la superluna, fuese clave:
Al darme cuenta del dato busqué las tablas y, efectivamente, ¡las mareas más vivas de todo el año 2020!


Las del 9 de abril, más vivas incluso que las equinocciales de marzo y de septiembre.
Se han remarcado los valores más significativos.


Si se hace una gráfica de la amplitud entre la pleamar y la bajamar anterior y posterior a un momento de nivel cero, el máximo se situó 24 horas después del momento de la luna llena (la llamada superluna), como se aprecia en el siguiente gráfico. 

A partir de los valores de las tablas para Bilbao. La máxima amplitud fue 24 horas después del momento de la luna llena.
A pesar del confinamiento puedo observar desde mi casa (a unos 10 kilómetros de la costa) muestras claras de la variación de la altura del agua del mar, porque el río Nervión en Bilbao es ya una ría y por ello mantiene perfectamente reflejadas y acompasadas las bajamares y pleamares. Además desde una ventana de casa tengo vistas a una pequeña porción de la famosa Ría de Bilbao.
Imágenes del nivel del agua en la ría, obtenidas desde mi ventana hoy día 9-4-20 a las 12:14 y 18:29 respectivamente. 
Si hubiera fotografiado la bajamar anterior (a las 6:07 de la madrugada), se habría visto aún una pizca más baja.


Por supuesto, con la Luna
Como últimamente estamos hablando del perigeo y la distancia a la que se encuentra la Luna, viene a propósito este viejo chiste que hace poco me ha vuelto a llegar en un whatsApp:

Un niño le pregunta a su padre:
-          - Oye, papá, qué está más lejos: ¿Cuenca o la Luna?
-          - ¡A ver, zoquete! ¿Has visto alguna vez Cuenca desde aquí?

No es por hacer publicidad a la bonita ciudad de las casas colgadas, que ya me gustaría a mí ver desde aquí, pero el chiste me lo contaron así.

Y como va de risas y el reírse de uno mismo es un ejercicio muy saludable, narro esta anécdota que me ha ocurrido “el día después” precisamente cuando empecé a hacer la serie de fotos de la Luna con objetos en primer plano, que he recogido antes:

El primer intento fue con una vela … pero había algo que no iba bien.


La imagen de la Luna salía distorsionada. Yo recién levantado, sin haberme puesto todavía las gafas … me pareció que la Luna salía movida, y podía ser lógico, porque con las prisas no había utilizado trípode pensando que no era necesario a pesar de que el teleobjetivo lo hace siempre aconsejable. Fui a por él, lo monté, … ¡pero ni por esas!
Como suelo compartir en casa estas movidas, Maite me ha pedido las fotos para explicar en sus clases de física, cuando acabe el confinamiento, eso de la refracción del aire con los cambios de temperatura. 

¡Seré zoquete! ¡Más que el padre del niño que preguntaba lo de Cuenca!