Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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sábado, 16 de junio de 2018

Una luna muy esperada

El pasado jueves día 14 durante el crepúsculo vespertino, muchas personas desde diferentes lugares del mundo  estuvieron intentando ver la fina luna creciente apenas un día después de la fase nueva. 
En algunos de los lugares fue imposible y tuvieron que esperar un día más. Pero desde otros situados más al Oeste, donde en esos momentos del ocaso ya nuestro satélite tenía una fase algo mayor, lo consiguieron y se celebró el llamado Eid al-Fitr con verdaderos festines con familiares y amigos. Era la llegada del mes de Shawwal en el calendario musulmán y con él, el final del Ramadán.

Luna en fase muy fina junto al horizonte. La de anteayer fue incluso más fina

Además, aunque parezca extraño, relacionado con esto, mañana domingo día 17 se producirá un curioso cambio de hora en Marruecos, al implantarse el horario de verano, meses después de haberse hecho en todos los países que realizan el cambio estacional.


A diferencia de lo que ocurría en la antigüedad, hoy en día los astros nos afectan muy poco en nuestra vida. Sin embargo hay excepciones y todavía quedan culturas que mantienen algunas costumbres relacionadas con ellos, siendo ésta una de las más claras, y un ejemplo de integración de ciencias con culturas.
Es significativo que en este tema del Ramadán están implicados de manera importante la Luna y el Sol. La primera en la determinación del comienzo y final de este mes, y el astro rey en su principal característica, el ayuno, que debe ser continuo mientras el Sol esté sobre el horizonte.

La Luna también es protagonista en otras tradiciones y festividades: no olvidemos que la Semana Santa católica siempre ocurre en la primera luna llena de primavera o que la gran fiesta del año nuevo en China se celebra en la luna nueva más próxima al momento central del invierno.

Un mes especial en un calendario “diferente”

Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán que consta de 12 meses lunares (cada mes es una lunación), que a diferencia de otros, por ejemplo el calendario tradicional chino, no incluye esporádicamente meses suplementarios para que no se desajusten con las estaciones. 

Meses y duración de cada uno de ellos, aunque en el caso del Ramadán la duración la marca la tradición con la observación de la Luna. Tomado de http://www.calendarioislamico.com

De esta manera, y como la duración media de una lunación es de 29.5 días, cada año de este calendario dura 354 días y por ello los meses se van adelantando respecto al calendario gregoriano que es el que está en vigor en todo el mundo, y a las estaciones. Si este año el Ramadán ha sido del 16 de mayo al 14 de Junio, el próximo será del 5 de mayo al 4 de junio, de manera que con el paso de los años puede ocurrir en cualquier estación y ello motiva la primera influencia astronómica.
Porque una de las consecuencias de este cambio es que cuando el Ramadán está próximo al verano, como este 2018, es mucho más duro que en invierno ya que la exigencia de ayunar durante el día dura muchas más horas. Lo contrario ocurrirá dentro de 15 años
Esta sería la correspondencia de los meses, por ejemplo de 2033 en que Ramadán estará entre noviembre y diciembre. Tomado de anderbal.blogspot.com y modificado ligeramente


En el gráfico, que recoge la correspondencia de los meses en ambos calendarios (musulmán y gregoriano) hay un hueco entre el primer y último mes, que he marcado en verde, porque al siguiente año (2034) el primero empezará donde acaba el de 2033 y todo se va desplazando en sentido directo (al revés que las agujas del reloj)
En el calendario musulmán los meses van alternando con 30 y 29 días. El mes Ramadán teóricamente tiene 30 días, pero su comienzo y final lo marca la Luna, por lo que podrían ser también 29, como ha ocurrido este año.

Comienzo y final del Ramadán

Muchas civilizaciones antiguas tenían calendarios lunares. Habitualmente los meses comenzaban con la luna nueva pero en el caso del calendario islámico ocurre cuando se hace visible la Luna después de la fase nueva, habitualmente algo más de un día después, aunque hay diversas circunstancias geográficas y astronómicas que lo condicionan.

La luna nueva es imposible de ver porque en ese momento nos muestra la cara oscura, y además está aproximadamente en la misma dirección que el Sol por lo que estará por encima del horizonte de día. 


Una Luna de fase fina después de la luna nueva siempre es problémático verla por varios motivos: poco brillo, estará cerca del Sol y por ello solo se verá en el crepúsculo y cerca del horizonte, donde puede haber bruma y además la luz tiene que atravesar una capa de atmósfera muy grande (al venir de través). En cuanto se haga de noche ya se habrá marchado.
Una fase muy fina y el cielo aún iluminado en el crepúsculo, dificultan ver la Luna.
Según pasan las horas y los días la situación mejora: va aumentando la fase y con ello el brillo, y situándose cada vez más separada del Sol (al Oeste del astro rey, desde el hemisferio norte a la izquierda suya) por lo que se pone cada vez más tarde después de la puesta del Sol. Es en esos momentos (normalmente con posterioridad a completarse un día del instante de la fase nueva y dependiendo de otros factores que recogerán en el anexo) cuando puede producirse el primer avistamiento; cuando el Sol ya no está y la leve luz lunar puede apreciarse.



Evidentemente en fase casi nueva está sobre el horizonte durante casi todo el día, y también la Luna se puede ver a veces de día; pero ahora con una fase muy fina, la claridad del cielo y la cercanía del Sol es imposible.

Antiguamente, y todavía hoy en muchos lugares, para determinar que ha empezado o acabado el Ramadán era necesaria una observación visual. Luego en algunos sitios se admitió el uso de instrumentos ópticos, y actualmente en ciertos lugares se admite el “cálculo astronómico teórico”, donde incluso un programa informático puede proporcionar la situación con precisión.
Hoy en día en cada país la fecha oficial de comienzo o fin del Ramadán se determina bien por el método de observación o por el método del cálculo científico. En el primer caso, como todos los meses duran 29 o 30 días,  se observa el cielo el 29 del mes durante el crepúsculo para determinar si la primera luna aparecerá esa noche o la siguiente. Es la llamada "noche de la duda". Si no se ve porque esté demasiado fina o demasiado baja o incluso por mal tiempo ya se sabe que será la siguiente.

No he encontrado el criterio por el que puede decirse que será visible la Luna en el caso de un cálculo astronómico, pero supongo que tiene que ver con la altura de la Luna en el momento en que el Sol esté a determinada altura bajo el horizonte. Lógicamente no tiene que coincidir siempre con la realidad porque la configuración del horizonte, las condiciones atmosféricas, incluso un poco de niebla en la zona puede impedir su visión.


Diferencias geográficas

Originariamente era suficiente que cualquier persona (cualquier musulmán adulto) viese la Luna y lo anunciase para decretar el comienzo o el final del Ramadán. Cuando el ámbito geográfico del islam era reducido no había demasiado problema; pero hoy en día hay musulmanes en cualquier lugar del mundo, incluso en el espacio, y hay que dar unas normas. Parece que en diferentes países o en diferentes facciones del Islám puede haber diferentes fechas.
Teóricamente la primera visión del creciente lunar se producirá en un determinado momento y en un determinado lugar del mundo.  Este año habrá sido en un punto de latitud 7º sur. 

Influencia de la Longitud geográfica
Desde que se pone el Sol en Indonesia hasta que lo hace en Marruecos, por citar dos países musulmanes distantes, pasan más de 9 horas en épocas cercanas al solsticio de verano como ahora. Durante ese tiempo la fase de la Luna y su separación con el Sol ha aumentado, con lo que al atardecer en Indonesia puede haber sido imposible verla, pero sí se habrá visto en Marruecos donde ya se produciría el cambio de mes; pero Indonesia deberían esperar al día siguiente.
En este caso concreto si buscamos datos sobre el comienzo y más concretamente el final del Ramadan de este año aparece un gran baile de fechas. Los medios no se ponen de acuerdo.

Países cuya población musulmana supera el 10% del total (Tomada de Wikipedia, donde se especifica que la fuente es - CIA World Factbook, 2004). Los países coloreados con tonos rojos son aquellos en los que la mayoría de la población pertenece a ramas del islam distintas de la sunní mayoritaria.
Sobre este mapa se ha trazado una línea azul en la que está el lugar en que primero se hacía visible la Luna, con más probabilidad de verse (línea más oscura) cuanto más al Oeste.
¿Donde pudo verse la Luna antes? La línea azul es un indicador y cuanto más intenso es el color indica una mayor probabilidad: En esa latitud se veía la Luna sobre la vertical del Sol en el momento de ponerse éste, y por tanto tenía una elevación máxima. Cuanto más al Oeste el brillo de la Luna es mayor al tener mayor fase en el momento de puesta de sol.

En cuanto a las horas de ayuno y los rezos, están en relación a la hora solar y puede haber diferentes tablas según el país. Por ejemplo algunos de los musulmanes que viven en España utilizan las de Marruecos y otros los de Arabia Saudi.
Las horas de los rezos se calculan a partir de la hora solar y, en muchos casos, incluso se especifican los minutos para cada ciudad. En algunas tablas se detalla día por día con la corrección de la ecuación del tiempo 

Influencia de la Latitud
En este aspecto también hay diferencias porque para una misma separación angular entre la Luna y el Sol (una misma edad de la luna) la diferencia de altura en el ocaso es distinta: la línea que une los dos astros tiene distinta inclinación. Esto depende de las fechas, y en la situación actual cerca del solsticio los mejores lugares son los cercanos al ecuador, y concrétamente la latitud 7º sur.

La latitud influye en el tema del ayuno, sobre todo en años en que el Ramadán ocurre cerca de los solsticios, Tal como se ha dicho este año que es en verano las horas de ayuno son más. Pero incluso serán mucho más para latitudes elevadas.

En latitudes extremas
Como actualmente hay musulmanes viviendo en prácticamente cualquier lugar del mundo, en países nórdicos la circunstancia del periodo de ayuno es extrema, y estos años ha sido, según la latitud, de más de 20 horas. Parece que a pesar de ello algunos intentan cumplir la norma y están todo ese tiempo ayunando.
Si alguien estuviera dentro del círculo polar en años del Ramadán en junio o julio en que hay día perpetuo, sería imposible cumplir estrictamente la norma del ayuno. En estos casos se permite utilizar el horario del último lugar en que haya estado y haya habido diferencia clara entre día y noche, o en la región cercana donde la haya, aunque según algunas opiniones se permitiría seguir el horario de la Meca, o incluso dividir el día en 24 horas y considerar 12 de día y 12 de noche teórica.

En la ISS
¿Qué ocurre con los astronautas musulmanes que pudieran estar en la Estación espacial? Allí cada 90 minutos comienza el día. 

El problema no sería el ayuno porque podrían comer muy frecuentemente, cada hora y media en que se hace de noche y no supondría ningún ayuno, pero sí los 5 momentos diarios en que deben rezar, que no les dejaría prácticamente tiempo para hacer otra cosa. Para solucionar estas y otras cuestiones que pueden surgir en el día a día de un astronauta musulmán se ha elaborado una “Guía para el Desarrollo de Ritos Islámicos (Ibadah) en la Estación Espacial Internacional” donde se especifica, entre otras cosas, que respecto a los rezos y obligaciones del Ramadán deben utilizar el horario oficial del lugar de lanzamiento (Baikonur, en Kazajistán).


Un extraño cambio de hora
Como dije antes, el próximo domingo día 17 se produce en Marruecos un curioso cambio de hora para adoptar el horario de verano. Estos cambios habitualmente se realizan en las proximidades del equinoccio, allá por marzo y resulta extraño verlo ahora. Sin embargo desde 2012 en este país se realizan 4 cambios horarios en vez de los 2 habituales, y concretamente este año 2018 después de haber implantado el horario de verano el 25 de marzo se recuperó el de invierno el 13 de mayo, volviendo ahora al de verano.

Cambios de horario en Marruecos en los dos últimos años
Esto es debido a la celebración del Ramadán, porque en años anteriores también esta vuelta al horario de invierno ha coincidido con él. Desde el domingo anterior al comienzo del  mes del ayuno hasta el domingo siguiente a su finalización ha estado en vigor el horario de invierno, probablemente porque es el que se ajusta al horario solar, más lógico de utilizar en estos días en que es fundamental considerar las posiciones del Sol en oraciones y ayunos.




De cara a la posible visualización de una luna en fase muy fina, además de las condiciones meteorológicas, las circunstancias astronómicas varían de un lugar a otro por la situación en el planeta.
En el siguiente gráfico se recogen las posiciones y fase lunar en el momento de la puesta de Sol el día 14 en tres lugares significativos para el mundo musulmán: Las capitales de Indonesia, Arabia Saudí y Marruecos.

En ese momento el cielo está muy brillante y para ver la Luna habrá que esperar a que ambos astros vayan descendiendo, hasta que el Sol esté a determinados grados bajo el horizonte. ¿Cuántos? Todo depende de la fase lunar exacta, de las condiciones atmosféricas, de la agudeza visual … Pero la situación geométrica relativa del Sol y la Luna seguirá siendo la que se recoge en los gráficos.

No he encontrado reseñas concretas de lo que ocurrió en el atardecer del día 14 en estos lugares, pero en mi opinión desde Yakarta sería imposible ver la finísima fase lunar. Al estar situado más hacia el Este que los otros dos lugares, el atardecer ocurre mucho antes y la fase lunar todavía es demasiado fina.
En Riad y Rabat la situación fue mucho mejor porque al aumento de la fase se unió una mayor altura de la Luna que en esas horas de diferencia se fue separando angularmente del Sol.

Los tamaños del Sol y la Luna están exagerados para hacerlos más visibles, pero las posiciones y ángulos son correctos según la escala de altura.

He realizado dos gráficos más, con la situación en Bilbao y Honolulu

Desde Bilbao, aunque la fase de la Luna es mayor que en las tres ciudades del gráfico anterior, la altura es menor por estar más al norte.

Tengo que decir que intenté verla pero fue imposible, a pesar de saber exactamente dónde estaba ya que me lo marcaba mi telescopio computerizado. 
Ni a simple vista, ni con prismáticos, ni con el telescopio, ni se aprecia en las fotos. Y eso que esa tarde tuvimos el cielo más limpio de todo el mes. Mercurio, que se hallaba muy cerca y a la misma altura, lo vi perfectamente con el telescopio. Pero la Luna no tenía suficiente brillo para poder verla yo.
Ahí estaba la finísima Luna, pero no pude verla ¿la ves tu?
Los musulmanes que viven por aquí suelen utilizar los datos de Marruecos y dieron por finalizado el Ramadán el día 14, aunque desde aquí no se viera la Luna (al menos yo no lo conseguí)

He incluido el gráfico de Haway por recoger uno de los lugares habitados en que con toda seguridad mejor se vio la Luna esa tarde. Cuando allí se fue el Sol ya habían pasado unas cuantas horas más, la fase y el brillo habían aumentado y además estaba muy alta.
Haway no es una zona musulmana, pero algunos sí hay, y concretamente allí se opusieron a la polémica ley de Trump sobre prohibición de entrada de personas de estos países.

En general
Todo lo anterior se refiere a la visualización de la Luna este año 2018. Pero como el Ramadán puede ocurrir en cualquier época del año, las situaciones serían muy diversas.
De manera simplificada se recoge en el siguiente gráfico las posiciones de varias lunas de la misma edad en la puesta de Sol, para una latitud 30ºN, aproximadamente en el núcleo del mundo musulmán. Para otras latitudes habría que girar todo el gráfico.


Se aprecia que para estos lugares del hemisferio Norte y relativamente cercanos al trópico, las mayores posibilidades de ver cuanto antes la Luna ocurre en las proximidades del equinoccio de primavera (2 y 4), y las peores en el de otoño (3 y 5).
Además la Luna puede situarse fuera de la eclíptica hasta 5º, como ocurre en la posición 4 y 5 y esto puede modificar levemente la situación, hasta dar valores máximos y mínimos en la altura de la Luna en estos puntos.
El 14 de junio pasado, tenía una latitud eclíptica de -3º

Pero en el crepúsculo en un lugar concreto de cara a observar la primera luna, ésta puede tener diferente edad en cada caso, por lo que intervienen unas cuantas variables que habría que determinar en cada situación. 
Si parece demasiado engorroso hacerlo, no deja de ser interesante el método tradicional aunque pueda parecer arcaico: intentar verla a simple vista.

Quiero dedicar este post a mi amigo José Manuel Pérez Redondo, lector y colaborador de este blog, que siempre me está dando ánimos para continuar en la labor de escribirlo. Él me propuso este tema resaltando la integración de las ciencias y los aspectos culturales.

Hoy va de la Luna, y José Manuel es experto en obtener magníficas imágenes del cielo y de nuestro satélite, algunas de las cuales ya me cedió para publicarlas en "Mirando la Luna"

domingo, 10 de junio de 2018

Tamaños aparentes, o “la Luna más grande”


En este post se plantea una idea muy simple, alguien pensará que es casi una tontería, pero a veces nos despista. En cualquier caso espero que todo el que lo lea encuentre algo que le agrade.

El pasado fin de semana en Bilbao hubo una exposición que bajo el título “Prototipoak”  recogía una serie de materiales o experiencias muy diversas y curiosas.
Alguien me dijo que tenía que ir, porque allí encontraría "la luna más grande que hubiera visto nunca".

Realmente era impresionante. Una esfera de 7 metros de diámetro, suspendida del techo en el diáfano  atrio del edificio, que recogía fielmente toda la superficie lunar.

Se trata de la obra titulada ‘Museum of the Moon’ del artista británico Luke Jerram, quien ha realizado esta pieza a partir de las detalladas imágenes de la superficie lunar tomadas por la NASA, en una esfera hinchable que permitía el paso por debajo e imaginar el astro colgado sobre nuestras cabezas.


Como un astronauta que circunvalase la Luna, podía recorrerse con la vista, con todo detalle y sucesivamente, los distintos mares, los  cráteres, la superficie de la cara oculta, apreciar las diferencias entre las diferentes zonas, casi como si la viera desde allí mismo…

Dos visiones imposibles desde la Tierra: a la izquierda parte de la cara visible y la oculta y a la derecha toda la cara oculta.
Colocándose justo debajo de la gran esfera, además de sentir un poco de vértigo al mirar hacia arriba, podían distinguirse detalles del Polo Sur, imposibles de apreciar en la Luna real desde aquí.
El Polo Sur de la Luna, con algunos cráteres que están en oscuridad perpetua

El montaje se prestaba para obtener la típica foto de una persona situada más cerca de la cámara, aparentemente sujetando la Luna con la mano.

Si estas imágenes que obtuve no son suficientemente clarificadoras, en el enlace puedes ver la reseña de la exposición y un vídeo sobre el proyecto "Museum of the Moon"

Pero no.  No era la más grande, tal como me habían dicho. La Luna de verdad que he visto muchas veces, es mucho más grande.
“Pero está lejos y se ve más pequeña que ésta de la exposición”, podría argumentarse.
Vale, pero depende desde dónde se la mire. También  Un pequeño globo lunar se verá más grande, acercándonos suficientemente.
Si uno se acerca para ver en detalle en este globo de apenas 10 cm, el tamaño angular del globo (el ángulo con el que lo vemos) es más grande que el de la exposición, aunque ambas fotos se hayan hecho con la misma cámara y mismo zoom.

En cualquier caso, lo cierto es que tiene mérito e impresionaba aquella monumental luna, y sí: es la reproducción de la Luna, más grande que yo haya visto.
La gente observaba y admiraba los detalles, mucho más sorprendentes que en la realidad, porque obviamente aunque son muchísimo más pequeños se podían observar mucho más cerca.


Medidas en el cielo

Toda esta historia de la Luna de la exposición “Prototipoak” es una buena excusa para escribir y dejar claro que si nos referimos al tamaño de un astro o a las distancias en el cielo, una cosa es la longitud o el tamaño real (medido en unidades de longitud) y otra el tamaño angular, que se mediría en grados.
Es algo evidente, pero en ocasiones a nivel coloquial se mezclan los dos términos. Muchas veces habrás oído: se veía la luna muy grande, como una moneda de 2 euros. Pero habría que decir a qué distancia del ojo se pone la moneda. Y por supuesto que eso se refiere al ángulo con que se ve, no al tamaño real.
En el Aula de Astronomía de Durango tengo varios globos lunares

Dos globos lunares de 10 y 30 cm de diámetro respectivamente.
Si me acerco al pequeño para distinguir los lugares de alunizaje que aparecen allí marcados, por ejemplo, el tamaño angular será más grande que la otra.

De esto todo el  mundo es consciente, pero si se visualiza queda más rotundo.
Lo mismo ocurre con la Luna y el Sol. En este caso se ven casi del mismo tamaño pero el Sol es 400 veces más grande y está 400 veces más lejos.

También en el Aula de Durango hay una representación del sistema Tierra-Luna a la misma escala tanto en los tamaños como en la distancia: Un globo terráqueo hinchable de 35 cm de diámetro,  y una luna de 9.5 cm separados por una distancia de 10.5 metros.
Al mantenerse la misma escala en todos los elementos si uno se coloca junto a la posición de la Tierra verá el globo lunar bajo un ángulo de 0.5º, el mismo tamaño angular que si mira la Luna en el cielo real.
Arriba, la posición de la Tierra y la Luna  unidas por un cordón rojo, colocadas casi en los extremos del aula para mantener la misma escala también en la distancia. Abajo la vista de la Luna desde la Tierra con la misma cámara y zoom que las anteriores maquetas.

Ese medio grado parece muy poco, y muchos me dicen que no, que ellos ven la Luna más grande, porque en esas cosas hay mucha sugestión. Pero si medimos el ángulo que ocupa, por ejemplo con una ballestilla o un teodolito, veremos que es igual.


Tamaños aparentes de los satélites del Sistema Solar

Realmente tenemos suerte por tener una luna tan grande y cercana. Aunque es la quinta en tamaño en todo el sistema solar, es la segunda en tamaño aparente vista desde la superficie del planeta, después de Io, el satélite de Júpiter. Ello suponiendo que pudiésemos situarnos en el borde de la atmósfera del planeta joviano.

El ranking con los 18 primeros en este aspecto se puede ver en el siguiente gráfico. Junto al nombre de los diferentes satélites aparece su diámetro real en kilómetros. 
Los 3 más grandes tienen ese número en color amarillo. Es significativo que el segundo y tercer satélite más grandes se ven con un tamaño bastante reducido, y superados por muchos otros más pequeños, pero no ocurre lo mismo con el cuarto y el quinto. 
Sorprende la presencia en el ranking de Fobos, con solo 26 km, pero que al orbitar muy cerca de su planeta (Marte) se vería más grande en su cielo que otros satélites de un tamaño muchísimo mayor.

Satélites del Sistema Solar que más grandes se ven desde la superficie de su planeta

Si este gráfico se hubiera elaborado hace 12 años sería totalmente diferente porque Caronte, el mayor satélite de Plutón, aunque solo tenga 1200 km de diámetro está tan cerca que se ve en el cielo del destronado planeta nada menos que 7 veces más grande que nuestra luna. 

Caronte junto a Io y la Luna, los tres satélites que se veían más grandes en el Sistema Solar según el tamaño relativo desde su planeta, cuando Plutón aún lo era
Hoy ya no es satélite de un planeta y por eso no se ha incluido entre los 18.
Pero además considerando astros menores hay que decir que hay muchos asteroides dobles y múltiples.  Y como las diferencias de tamaño entre sus componentes a veces son apreciables, los pequeños podrían considerarse satélites. Por ejemplo Dáctil, el primer satélite asteroidal descubierto, que orbita alrededor de 243-Ida, a pesar de su pequeño tamaño de 1.5 km (casi esférico) se encuentra orbitando a solo 108 km de Ida, por lo que se ve con un tamaño angular de 0.8º, bastante mayor que nuestra Luna desde aquí.
Asteroides Ida y Dactil. Imagen obtenida por la sonda Galileo.

No es el único caso conocido, y debido a la enorme cantidad de asteroides, seguro que hay muchos más, la mayoría aún sin descubrir, desde donde se pueda ver un satélite más grande que como nosotros vemos nuestra Luna, aunque en realidad sean diminutos.

En definitiva, que en este aspecto el tamaño no es lo más importante, sino que hay que tener en cuenta también la proximidad.




Todo este tema podría relacionarse con el manido asunto de las “superlunas”, porque efectivamente, cuando nuestro satélite está un poco más cerca, se ve un poco más grande. Pero sobre esto ya he hablado demasiado como se puede ver en “La superexagerada luna mágica“ o en “Menudo revuelo para nada“ o en “Eclipses, mentiras...

Siempre en estos casos conviene recalcar que aunque una noche la Luna se vea más grande, la diferencia es mínima, ni nuestro ojo ni nuestro cerebro lo aprecia, pero suele ser mayor que la diferencia que habitualmente nos parece observar cuando está saliendo  o poniéndose  debido al llamado llamado "efecto lunar”.
Seguramente todos y todas hemos visto alguna vez salir la Luna y nos ha parecido enorme. A mí también, pero sin embargo hay que decir que es un efecto óptico, o sicológico.


Aunque se manejan varios posibles motivos para esta percepción falsa, parece que el factor más decisivo es el que en el horizonte por donde está saliendo la Luna haya árboles, casas, personas situadas a lo lejos,… objetos de referencia.

Una foto de la Luna en lo alto nunca sabremos si se ve más grande o pequeña. La vemos sola, o cerca de la rama de un árbol o el tejado de una casa próximos, y de tamaño mucho menor que estos objetos.


Pero si estos objetos cotidianos están en el horizonte por donde sale la Luna, lejanos, y por ello pequeños, vemos la Luna mucho más grande que ellos, y al compararla  inconscientemente nos parece enorme.

En realidad cuando vemos la Luna en el horizonte está un poco más lejos y se ve un poco más pequeña que cuando unas horas después alcanza gran altura (Lo expliqué en Menudo revuelo para nada). Aunque nuestro cerebro nos diga lo contrario.

Siempre cuando hay superlunas aparecen luego unas fotos increíbles y te lamentas de no haber mirado el cielo o te preguntas por qué tu no la viste así. Puedes consolarte porque a simple vista nadie la vio así. No es que sean montajes, que algunas veces sí lo son, Símplemente se obtienen con una técnica especial.


Tomada de http://en.people.cn  . GETTY images
Lo cierto es que esas fotos están preparadas, y si vas con una cámara normal o la del teléfono móvil y ves salir la Luna no conseguirás ese efecto. Hay que seguir un método para obtenerlas, y tu misma-o puedes intentar conseguir algo parecido haya superluna o no la haya. 


En primer lugar hay que utilizar un teleobjetivo o un zoom elevado con lo que la Luna se verá grande, ocupando gran parte de la imagen, y las personas u objetos que aparezcan junto a ella deben estar muy lejos de la cámara para que a pesar del zoom se vean de pequeño tamaño. En la imagen, al comparar, parecerá que es la Luna la que ha aumentado de tamaño. Previamente habrá que saber por dónde saldrá la Luna para situar las personas u objetos que aparecerán delante de ella.
Daniel López obtuvo esta magnífica imagen en el observatorio del Teide

domingo, 28 de enero de 2018

La superexagerada luna magic...

Es posible que hayas oído que este próximo miércoles 31 de enero se va a ver una luna muy especial. Nada menos que una superluna azul de sangre.
Pero si tienes el cielo despejado y consigues ver la Luna, pensarás con decepción, que así  ya la has visto muchas veces.
Uno de los muchos titulares que recogen la efeméride

Creo que si yo fuese consecuente no debería escribir este post porque más de una vez me he pronunciado en contra de darle publicidad a estas cosas. Pero está claro que como se difunde tanto en los medios la gente lo oye, se interesa por el tema y pregunta. Por ello considero conveniente aclarar su significado a la vez que quitarle relevancia para que no vayamos engañados a ver algo que no tiene nada de espectacular y cuando vuelvan a repetirse sepamos exactamente lo que se nos anuncia y no hagamos mucho caso.

En septiembre de 2015 también hubo una superluna de sangre. Le faltó lo del azul, pero no te creas que ésta la vas a ver de ese color. En la imagen aparece la Luna eclipsada junto al museo Guggenheim Bilbao, aquel día.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El primer anochecer del año

El comienzo de 2018 va a venir marcado por una situación astronómica llamativa. Concretamente la primera puesta de sol del nuevo año va a ser especial por varias circunstancias relacionadas con el Sol y la Luna:
Por un lado la noche del 1 al 2 de enero se produce la luna llena; además se da la coincidencia de que la Tierra estará muy cerca del perihelio (el lugar de su órbita más próximo al Sol) como todos los años en estas fechas, y la Luna en el perigeo (el punto más cercano a la Tierra)

Todo ello hará que casi coincida el  momento de la puesta del Sol con la salida de la Luna y que en ese momento ambos astros se vean un poco más grandes de lo habitual, prácticamente lo más grande posible.

No solo eso, sino que esa noche desde Europa se verá precisamente la Luna llena más grande en muchos años, como detallo luego, y a pesar de lo que se dijo en noviembre de 2016. 

Luna llena
Cuando se ponga el Sol (En Bilbao donde yo vivo sobre las 17:45 Hora Central Europea) faltarán unas pocas horas para el momento exacto de la Luna llena (ocurre a las 3:25) por lo que sobre un horizonte teórico aparecerá la Luna cuando el Sol se esté poniendo, pudiendo observarse ambos astros en lugares opuestos del horizonte.
Cuando se esté poniendo el Sol saldrá la Luna 
En el Oeste de Norteamérica habrá que esperar unos minutos para que aparezca la Luna porque a la puesta de Sol ya habrá pasado el momento de plenilunio y por eso el orto lunar ocurre más tarde que el ocaso del Sol.

viernes, 27 de octubre de 2017

Mirando la Luna

Mañana 28 de octubre de 2017 se celebra el día internacional de la observación de la Luna y con ese motivo asociaciones de astrónomos de todo el mundo sacarán los telescopios a la calle invitando a la gente a mirar el satélite del tercer planeta.
Imagen invertida. Obtenida a través de telescopio el 30-7-17
Es una más de esas celebraciones que ya han llenado el calendario, algunas reivindicativas, otras solo conmemorativas, pero en esta ocasión es nuestro tema y no puedo dejarlo pasar.
En realidad se trata de fomentar la observación del cielo utilizando para ello el objeto más vistoso para el público no iniciado, que es sin duda nuestro satélite. Es una manera atractiva para interesar a la gente en general, por los astros y la exploración espacial.
Esta magnífica imagen, obtenida por José Manuel Perez Redondo, es una muestra del atractivo que tiene siempre la Luna observada a través de un telescopio.

domingo, 15 de octubre de 2017

Desde más arriba

Hoy, como en muchas otras ocasiones,  también voy a escribir sobre cómo vemos los astros desde el tercer planeta, pero desde un poco más arriba de lo habitual: cosas que podemos ver desde un avión en vuelo.

Y también como en muchas otras ocasiones, ha sido una experiencia personal inesperada lo que me ha impulsado a escribir esto. Porque aunque uno haya realizado numerosas observaciones del cielo y crea haberlo visto casi todo, en ocasiones hay circunstancias y casualidades que se alían para ofrecerte algo diferente.

El pasado 5 de octubre para acudir, representando a la Asociación para la Enseñanza de la Astronomía, a la presentación de un proyecto didáctico patrocinado por la Agencia Espacial Europea, tomaba una avión en el aeropuerto de Madrid que tenía su salida a las 19:35 con destino a Granada y, como siempre que puedo elegir, tenía mi asiento junto a la ventanilla, en este caso al lado izquierdo (asiento A)
Embarcando en Madrid
Justo en el momento de embarcar el Sol nos regalaba sus últimos rayos, y ya cuando el avión despegó con unos minutos de retraso se había ocultado por el horizonte, despidiéndose hasta el día siguiente. O eso creía yo.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La Luna y Aldebarán juegan al escondite en pleno día

Esta mañana he visto la ocultación de la estrella de Tauro, Aldebarán, por la Luna,  y no entiendo por qué cuando se anuncian los eventos astronómicos en las efemérides locales suelen aparecer las ocultaciones de estrellas por la Luna, pero solamente las que se producirán de noche.
Ese puntito que puede apreciarse cerca del borde lunar es la estrella Aldebarán de día.

He tenido la oportunidad de presenciar bastantes fenómenos de este tipo, pero todos habían sido de noche: La sensación del movimiento Lunar que se hace evidente cuando vista con un telescopio “con relativa rapidez” se va acercando a la estrella y la oculta, casi se la traga, para devolverla al cielo más tarde en una repentina reaparición que, aunque te la esperas, siempre sorprende.
Recuerdo haber observado también un par de ocultaciones diurnas de Venus, pero es la primera vez que veo ocultase una estrella detrás de la Luna en pleno día y, aunque la memoria a veces nos engaña, creo que ha sido la que más me ha impresionado aunque no fuera tan fotogénico como lo de Venus.

martes, 8 de agosto de 2017

Dos eclipses diferentes

Ayer, en un intervalo de menos de dos horas, tuve la ocasión de presenciar dos eclipses atípicos, de esos que no se suele hablar mucho, y muy diferentes uno del otro; aunque ambos tuvieron algo en común.

7 de agosto de 2017, eclipse de Luna. Ya lo anuncié a comienzo de año, junto a los otros tres eclipses que iban a producirse este 2017 ("Eclipses de libro"), y dejaba en el aire si volvería  a hablar de cada uno, según  las circunstancias e intereses despertados: 
Finalmente decidí que este de ayer no merecía la pena anunciarlo nuevamente. Un eclipse parcial, que no sería observable por la mayoría de mis lectores porque solo se vería en Asia y parte de Europa, pero en España únicamente en la costa mediterránea y muy muy poco porque la fase parcial acababa pocos minutos después de la salida de la Luna. Hablar de ello podría crear expectativas para nada.

Desde donde yo estaba, cerca del centro peninsular, cuando saliese la Luna el eclipse parcial ya habría acabado y solo podría observar, suponiendo que el cielo estuviese limpio por el horizonte Este,  el levísimo oscurecimiento de la penumbra.

Sin embargo, mereció la pena observarlo porque el espectáculo fue mucho mejor de lo que yo esperaba y, aunque vuelva a salirme de la línea habitual del blog, me apetece contarlo.

7-8-17, 21:34. En la fase penumbral del eclipse, se nota un ligero oscurecimiento en la zona inferior derecha de la Luna, que aparece majestuosa cerca del horizonte y adornada por una franja de nube. 

La cosa no tenía buenas perspectivas. Por primera vez en las últimas 3 semanas fueron apareciendo nubes que a las 21h, solo 20 minutos antes de la salida teórica de la Luna en mi horizonte, cubrieron todo el cielo. Pero como la esperanza es lo último que se pierde, me dirigí cámara en mano a mi lugar de observación preferido.
Oteando el horizonte Este, por si aparecía algún pequeño claro por donde pudiera pasar la Luna, de pronto empezó la función con una imagen extraña e inesperada.
Una franja de extraña luz amarillenta iluminó de repente la zona superior del paisaje. El astro rey, antes de ocultarse por el Oeste había encontrado un hueco por donde iluminar la zona opuesta del horizonte, el escenario donde esa tarde se iba a representar la función estelar de la Luna.

Al volverme hacia allí girando 180º, la imagen era surrealista con una luz difusa envolviendo el ambiente.
La foto no tiene mucho que ver con lo que ví en directo, y con el pensamiento solo en la salida de la Luna no tuve reflejos para ajustar la exposición en la cámara de manera que pudiera recoger aquella extraña luz rojiza, pero aquí queda.

Por fin, a las 21:29 se pudo intuir la Luna sobre la bruma.


Fantasmagórica, fue ascendiendo.



















Al ir aumentando la altura sobre el horizonte y librarse de la bruma más intensa, pudo intuirse la zona más oscura de la penumbra por la parte inferior derecha del disco lunar cuando ya habían pasado 16 minutos del final de la fase parcial del eclipse, circunstancia que recoge la primera imagen de este post.
Durante unos pocos minutos, sobre el horizonte aún cercano, se fueron mezclando en la Luna las imágenes del eclipse con el juego de las nubes.
21:32

21:33


21:37
Aumentando el brillo de la imagen anterior, la Luna parece disfrazada de Saturno.

La prenumbra se aprecia mejor en este primer plano, en la zona inferior derecha de la Luna , a las 21:38. El oscurecimiento de la zona superior es debido a las nubes.

A las 21:40 volvió a ocultarse en otra franja brumosa situada a mayor altura.


Fueron unos pocos minutos mágicos. Probablemente porque ya no esperaba ver nada y en esos instantes se mezclaron inesperadamente una ensoñadora puesta de sol, la espectacular salida de la Luna, ¡Y el eclipse!, lo que había ido a ver con la casi certeza de que no lo vería.

Para mi solo iba a ser un eclipse penumbral, de esos que casi no merecen la pena, y que además ya había observado otro hace 6 meses. Pero las circunstancias lo convirteron en una experiencia inolvidable.

Si quieres saber más sobre lo que es un eclipse penumbral de Luna, puedes mirar en  este artículo que también mencioné al principio.  


¿El otro eclipse del título del post? ¡Ah si! El que sufrió la ISS a las 23:12.
Solo 22 minutos después de que la Luna saliera totalmente de la sombra de nuestro planeta (del borde de su penumbra) entró en ella la Estación Espacial, dejó de brillar al no recibir la luz solar y desapareció como un fantasma.
En realidad le ocurrió lo mismo que a la Luna cuando se eclipsa. A ambas las vemos brillar porque reflejan la luz del Sol, y cuando entran en la sombra de la Tierra dejan de hacerlo.

Trazo dejado por la ISS en los últimos 30 segundos antes de eclipsarse. También aquí podría apreciarse la fase "penumbral" por la caída de brillo poco a poco.
En cuanto se hizo de noche el cielo se despejó casi totalmente y pude seguir el magnífico paso, casi cenital, de la ISS y su eclipse junto a la constelación del Cisne.

Quizás en un par de semanas vuelva a hablar de la ISS con dedicatoria especial para los lectores del hemisferio Sur.


Al igual que el anterior, este post tiene muchas imágenes y pocas explicaciones, para lo que suele ser habitual. Intento que el blog sea variado, incluyo temas con enfoques didácticos y planteamientos iniciales para todos los públicos, frecuentemente aparecen también algunos aspectos de más calado que incluso pueden resultar arduos de seguir, y aunque últimamente ha ido ligero como corresponde a esta época de calores y vacaciones, y solo han sido intentos de compartir mis experiencias y emociones en las observaciones del cielo, … no te fíes porque espero “volver a las andadas”

Si no te gustan los tecnicismos tengo que decirte, al contrario que otras muchas veces, que disfrutes de las imágenes de este post, porque el siguiente promete ser árido. Bueno, si es que finalmente me atrevo a publicarlo, porque algunas cuestiones no las tengo del todo claras, y mi asesor particular aún no me ha dado el visto bueno.