viernes, 8 de enero de 2016

Ante ustedes ..."El triángulo de verano": Pasen y vean.

Mientras no se cite otra referencia, todas las descripciones que aparecen son válidas para la latitud de donde yo vivo (43º Norte) y aproximadamente servirán para latitudes medias del hemisferio Norte. En algunos momentos aparecen también referencias a zonas del hemisferio Sur.

Me ha ocurrido más de una vez: Anochece un día despejado de mediados de enero, empiezan a aparecer las estrellas, estoy paseando con algún grupo de amigos o familiares y como saben que es mi tema, me tiran de la lengua: “¿Cuál de esas es la estrella polar? … ¿Y la Osa mayor?” y en un momento indican hacia el Noroeste … ¿Y cuál es esa estrella brillante ahí, cerca del horizonte?”
Es la estrella Vega –les digo- que junto a esa otra que está un poco más arriba y aquella a la izquierda justo encima de aquel monte, forman EL TRIANGULO DE VERANO.
Casi siempre piensan que les estoy tomando el pelo, o hacen alguna broma con mi frase y las bufandas que llevamos, o con la temperatura. Pero no. Ahí podemos observar destacando en esa zona del cielo, sin tener que levantar mucho la vista,.ese gran triángulo casi isósceles, que ocupa unos 35º.

Imagen obtenida en "verano" de 2015, colocada en la posición en que se puede ver en enero al atardecer sobre el horizonte Noroeste.


Este grupo de 3 estrellas no es una constelación propiamente dicha, sino que en realidad está formado por las estrellas más brillantes de tres constelaciones diferentes; Vega de la constelación de Lira que es la más brillante de las tres, Altair de Aguila y Deneb de Cisne, y aunque  se le conoce como “el triángulo de verano” se ha seguido viendo durante todo el otoño y desde aquí (latitud 43º) se puede ver todavía en estas fechas, primera mitad del mes de enero, pero solo al principio de la noche. Luego, enseguida se oculta por el horizonte. Si quieres verlo, estos son los últimos días.
¿Por qué se le da entonces esa denominación? Porque en verano es visible durante casi toda la noche, muy alto en el cielo. Incluso su estrella más brillante, pasa cerca del cenit en latitudes intermedias del hemisferio Norte.
Para el profano, que simplemente pasea y observa sin prestar especial atención al cielo, el triángulo del verano es incluso más fácil de ver ahora que en verano porque entonces está en todo lo alto y la gente normalmente no anda forzando el cuello para examinar algo que no le interesa demasiado. En esta época, nada más hacerse de noche si estamos frente al Oeste o Noroeste veremos el triángulo casi sin querer.
Además se puede ver también en estas fechas de madrugada saliendo por el Nordeste antes del alba, porque en latitudes medias del hemisferio Norte parte del triángulo es casi circumpolar. En Londres, Berlín y lugares más septentrionales Vega y Deneb no se ocultan nunca. 
Curiosamente, quien observe el cielo antes del crepúsculo matutino, gente que trabaje en turno de noche y salga a estas horas, que madrugue para hacer deporte (cada vez más personas lo hacen) o ir al trabajo, en verano lo tendrá más complicado que ahora. Aunque antes se ha dicho que durante la estación estival se ve casi durante toda la noche, a partir de mediados de agosto ya es difícil verlo antes del alba. Pero si eres madrugador, no te agobies. Tienes siete meses para poder verlo en cualquier día.
 2 de enero de 2016 desde las proximidades de Bilbao, al anochecer, casi una hora después de la puesta de sol
El mismo día, media hora más tarde de la anterior, ya totalmente de noche, desde el centro de la ciudad, se distingue el triángulo a pesar de la contaminación lumínica. La estrella más alta es Deneb
De madrugada, poco más de una hora antes de salir el Sol, desde Bilbao el 5-1-2016. Vega y Deneb están a la espera de que Altair, que ya ha salido según un horizonte teórico, supere la altura del monte para completar el triángulo.
Por supuesto que en el invierno hay constelaciones mucho más llamativas y se ven durante muchas más horas. Cuando en nuestro paseo vespertino decidamos que ya hemos andado bastante, demos la vuelta y nos dirijamos hacia el Este, veremos la zona más espectacular del cielo. Las impresionantes constelaciones de Orión, Géminis, Auriga, las estrellas Sirio, Aldebarán, y Procion,… pero ya habrá tiempo en estos próximos meses de hablar de ellas.
En el hemisferio Sur, como las estaciones son diferentes, debería llamarse el triángulo del invierno, y sería más coherente con ese apelativo porque prácticamente solo en esta estación es visible, en los meses de junio, julio agosto y septiembre, dependiendo de la latitud. Como está muy bajo en el horizonte Norte y no destaca mucho, probablemente no se le de ahí ninguna nomenclatura aparte de los nombres oficiales de las tres constelaciones.
Se puede ver casi hasta la latitud 45º Sur, prácticamente en todas las zonas habitadas excepto el extremo sur de Chile y Argentina, aunque cuanto más al Sur se verá durante menos tiempo.

Aunque no llegue al nivel del cielo austral, el cielo del invierno del hemisferio Norte es impresionante, pero hay que pasar frío para observarlo. Pero si eres de esas personas sugestionables, quizás no lo notes tanto si aprovechas para ver ahora también, en enero,  el “triángulo de verano”.




Parece ser que la denominación “triángulo de verano”  se empezó a utilizar hacia 1930. Como no se trata de una constelación oficial, el nombre tampoco lo es.

De las tres estrellas que ocupan los tres vértices del triángulo, dos de ellas están relativamente próximas, Altair a 17 años luz y Vega a 25, mientras que Deneb se encuentra nada menos que a 1400  años luz (según algunas fuentes, bastante más). Nuestra perspectiva les hace aparecer en la misma zona del cielo, pero si pudiésemos observar desde otros lugares de la galaxia nadie relacionaría a Deneb con las otras dos.
De las tres constelaciones, Lira, la que contiene a la estrella más brillante, es relativamente reducida y Cisne, que contiene a la más débil de los vértices del triángulo, es la más extensa. Dentro del triángulo hay otras dos pequeñas constelaciones llamadas la Zorra y la Flecha. Otra más, el Delfín, está situada en las inmediaciones. Las tres son poco extensas y muy poco llamativas, sin estrellas brillantes.
Límites oficiales de las constelaciones, trazadas sobre una imagen obtenida en agosto de 2015, y representación artística de las figuras mitológicas tomada de  http://cielosdelcid.blogspot.com.es aproximadamente en la misma orientación.

Con todo, si nunca has mirado por un telescopio pero estás pensando hacerlo, uno de tus primeros objetivos debe ser una estrella que está  en el triángulo del verano. No es una de las tres más brillantes, sino una estrellita que está casi en el centro. Pertenece a Cisne, se llama Albireo y está marcada en la imagen superior. Es una estrella doble de colores azul y anaranjado ciertamente llamativa y fácil de ver. A simple vista solo se ve un punto, pero con pocos aumentos se consigue separarlas y apreciar los colores. Para quienes estrenan telescopio o todavía no lo han dirigido a esta zona, también son muy interesantes la estrella cuádruple (doble pareja) épsilon de Lira, y la nebulosa anular M57 en esa misma constelación.


Para visualizar más concretamente las posiciones y momentos en que se puede observar el triángulo, los dos gráficos, para 43º Norte el primero y 30º Sur el segundo, permiten apreciar varias situaciones:

Desde la latitud 43º N, aproximadamente:
- En verano las posiciones 1,2 y 3 corresponden al principio, mitad y final de la noche respectivamente.
- Una vez comenzado el invierno (enero) la posición 1 sería la madrugada y la 3 al principio de la noche. La 2 sería a mediodía, y lógicamente no se ve.

Hemisferio Sur, desde la latitud 30º S, en fechas medias del invierno austral, la posición 4 aproximadamente hora y media antes de medianoche y la posición 5,  hora y media después.
La posición 3 (en el primer gráfico) aparece invertida izquierda-derecha respecto a lo que vemos en el cielo, porque en el gráfico está visto desde fuera. En realidad vemos a Altair a la izquierda de Vega aunque aquí esté dibujada a la derecha. Lo mismo ocurre con la posición 5 de este último gráfico.

 Si vives, como yo, en una latitud media del hemisferio Norte, aprovecha estos días de mediados de enero si quieres observar el triángulo del verano. Son los últimos en que podrás verlo después de atardecer y los primeros en que podrás hacerlo antes de amanecer. Si vives en el Hemisferio Sur, deberás esperar unos meses, hasta que te llegue el invierno, para verlo.

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