domingo, 30 de junio de 2019

El verano, y las actuaciones estelares en el de 2019

Las estaciones


Antes de nada conviene repasar por qué ocurren las estaciones, o por qué empiezan y acaban en un momento concreto:

La causa de que tengamos esos periodos que se prolongan varios meses en los que la temperatura y condiciones ambientales suele ser tan diferentes es el hecho de que, como suele decirse, el eje de la Tierra está inclinado:

Mucha gente piensa que en verano hace más calor porque estamos más cerca del Sol. En mi opinión esta falsa creencia está muy generalizada debido a que las imágenes que aparecen en la mayoría de los lugares presentan una órbita terrestre exageradamente excéntrica (una elipse muy alargada) donde las diferencias de las distancias al Sol en unos puntos de la órbita y en otros son muy elevadas.
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Imágenes como ésta, tan frecuentes y tan alejadas de la realidad, llevan a muchas personas a una idea errónea del motivo de las estaciones


Pero no es eso:
Como todo el mundo sabe, la Tierra tiene dos movimientos principales, la traslación alrededor del Sol y la rotación alrededor de su eje. Considerando el plano que contiene la trayectoria de nuestro planeta en su traslación alrededor del Sol (el llamado plano de la eclíptica) y el eje de la rotación, nos puede parecer lógico que estos dos elementos geométricos sean perpendiculares entre sí, y así habría sido en todos los planetas si en su formación y evolución no hubiera habido grandes impactos que de alguna manera les dejaron medio tumbados. La inclinación del eje es precisamente la causa de las estaciones.
Estaciones en el hemisferio norte
De hecho solo hay un planeta en el Sistema Solar, precisamente el primero, Mercurio, cuyo eje de giro se ha mantenido prácticamente en la orientación inicial.

Esta inclinación del eje tiene dos consecuencias importantes: 


Por un lado la diferente altura que alcanza el Sol respecto al horizonte en unas fechas y en otras, y por otra parte la diferente duración del día y la noche. Las dos circunstancias se unen para que en verano haga más calor (El Sol está más alto y desde arriba nos calienta más, y además está más horas calentando)

Este año 2019 en el hemisferio Sur el invierno empezó exactamente el 21 de junio a las 13:54 T.U. (15:54 CTE), cuando en el hemisferio septentrional empezaba el verano. Fue el momento del solsticio.
- Ese ha sido el día más largo del año, y la noche del  21 al 22 la más corta en el h. Norte, y la más larga en el h. Sur.
- También ese día 21 de junio es cuando el Sol ha alcanzado una mayor altura sobre el horizonte (al mediodía, en latitudes mayores de 23.5º Norte) En el h. Sur ha sido el día que menos se ha elevado.
- Así mismo es el día en que el Sol sale más hacia el NE (o en general mejor "más hacia el N") y se pone más hacia el SW (o hacia el S). Esto es válido para los dos hemisferios.

Si tenemos un horizonte plano, cronometrando el tiempo desde que sale hasta que se pone, o símplemente observando puestas o salidas del Sol, se podría determinar el día del solsticio, aunque habría que fijarse con precisión porque la diferencia de un día a otro en las proximidades de esa fecha es pequeña, mucho más que que en cualquier otra época. 

Por eso el nombre de “SOLSTICIO” o Sol statum ("Sol quieto" en latín. Pero evidentemente no "quieto" a lo largo del día, sino repitiendo posiciones de un día a otro)

De esas maneras podría comprobarse la fecha del solsticio. Pero ¿por qué empiezan las estaciones a una hora concreta? El momento del solsticio ocurre exactamente cuando el plano que contiene al eje terrestre, y es perpendicular al plano de la órbita de la Tierra (la eclíptica), atraviesa el centro del Sol.
Ese instante se puede definir de otras maneras equivalentes (por ejemplo teniendo en cuenta la máxima declinación solar), pero quizás ésta sea la más visual, como se puede apreciar en el gráfico:

Este gráfico puede no ser fácil de interpretar porque las posiciones de la Tierra en Solsticios y Equinoccios no se han colocado de la manera habitual. Para su correcta visualización hay que tener en cuenta que sería una vista con la Tierra en primer plano en fechas centrales del invierno (aprox. el 4 de febrero), y que las zonas sombreadas de la Tierra (y del Sol) no corresponden a zonas oscuras, sino a la parte situada detrás del plano verde que contiene el eje.

Nótese que en todos los casos el eje terrestre está inclinado en el dibujo (en su parte superior-norte hacia la izquierda y hacia el observador).

La clave está en este plano perpendicular a la eclíptica y que contiene al eje, que en esta vista en el equinoccio de primavera (plano azulado) está delante del Sol, se va retrasando, en el equinoccio de otoño (rojizo) está detrás, y justamente en el momento del solsticio de verano (verde) atraviesa el centro del Sol.


La órbita de la Tierra (que en realidad es casi casi circular) aquí aparece elíptica por la perspectiva, al igual que todo el gráfico, con la imagen tomada desde un lugar ligeramente al norte del plano de la órbita terrestre.


Principales espectáculos celestes de esta estación el año 2019

Si la primavera de 2019 prácticamente se despidió con una bonita conjunción de los planetas Marte y Mercurio, al principio del verano se producen dos eclipses y un mes después, como todos los años, no faltará a la cita la clásica lluvia de estrellas fugaces “Perseidas”.

Eclipses
Al principio del verano se producen un par de eclipses, como es habitual uno de sol y otro de luna separados por 14 o 15 días, tal como se explica en el anexo de este enlace

2 de julio, eclipse solar
Se podrá observar un eclipse total de Sol  en una estrecha franja qué únicamente toca  tierra atravesando parte de Chile y Argentina, además de alguna isla del Pacífico. Se verá parcial en la mayor parte de Sudamérica, como puede apreciarse en el mapa:
Mapa de  las zonas de visibilidad eclipse solar del 2-7-2019. Fuente: eclipse.gsfc.nasa.gov

Ya conozco varios colegas que aprovechando que tienen vacaciones en esas fechas, van a acudir a zonas situadas entre Santiago y Atacama. Está en su contra, que la fase total ocurrirá con el Sol muy bajo, a punto de ponerse, sobre todo en Argentina. Buenos Aires roza la zona de totalidad, pero las condiciones de hora y lugar (que determinan la altura del Sol sobre el horizonte) son muy malas. 
Además allí es invierno y las probabilidades de buen tiempo no serán demasiadas, y de hecho las previsiones meteorológicas de casi última hora para La Serena, la ciudad mejor situada geográficamente (Casi en la línea central del eclipse, y hacia el Oeste de Chile, mirando al mar) no son buenas.

Si vives por la zona, espera a las previsiones meteorológicas antes de organizar tu desplazamiento, y si estás muy lejos y te entra la tentación de coger un vuelo de última hora hacia Sudamérica para ver ese eclipse, mi consejo es que esperes un año y medio, porque el 14 de diciembre de 2020 habrá otro eclipse total de sol, de trayectoria muy parecida, solo un poco más al Sur, y allí será casi verano, con la meteorología teóricamente más favorable y la posición inmejorable del Sol, en pleno mediodía.


Mapas del eclipse del 14-12-2020


El 16 de julio, eclipse lunar.
Si los habitantes de Europa occidental nos estamos mal acostumbrando con la visión de varios eclipses lunares consecutivos (cada 6 lunaciones), en julio de 2018, enero de 2019 y este que nos viene en julio de 2019, no debemos menospreciar éste próximo, porque aunque solo sea parcial, será el último apreciable (al margen de los penumbrales que apenas se perciben) que podamos ver hasta octubre de 2023, y además desde la península Ibérica será el único de los 3 citados que pueda verse completo y a horas no intempestivas. Solo hay que esperar que el día 16 entre las 10 y las 12 de la noche (hora oficial de verano) haya al menos amplios claros en el cielo.

Concretamente la fase parcial, lo que realmente puede observarse claramente, empieza a las 22:02 y acaba a las 24:01
Gráfico del desarrollo y mapa de  las zonas de visibilidad eclipse lunar del 16-7-2019.
Fuente: eclipse.gsfc.nasa.gov


Lluvias de estrellas fugaces.
En muchos lugares podremos oír o leer que este año 2019 no es bueno para las Perseidas o “lágrimas de San Lorenzo”, la lluvia de meteoros o estrellas fugaces más famosa y observada. El factor más importante que condiciona esto es la fase lunar que, si está cercana a llena, su luz impide ver las más débiles, que son la mayoría.
Y precisamente la fecha clave, del 12 a 13 de agosto de este año está a solo dos días del plenilunio

Sin embargo, paradógicamente hay una circunstancia que hace que quienes estén realmente interesados en ver perseidas, este año 2019 seguramente verán más que otros, y siguiendo la tradición, podrán pedir más deseos. Pero habrá que madrugar.

Lo cierto es que independientemente de cual sea la hora del máximo, siempre hay más probabilidad de ver meteoros de madrugada porque la Tierra en su traslación alrededor del Sol se mueve en la dirección en que nosotros estamos al amanecer y atrapa los meteoroides justamente en nuestra zona, debido a la situación geométrica recogida en el siguiente gráfico, y su explicación detallada en el anexo de este post



Un punto de latitud media del hemisferio Norte a principio de la noche estará en la posición 1 y desde allí se verán pocos meteoros. Únicamente los que rocen la atmósfera procedentes del Norte, o aquellos pocos que la Tierra puede atrapar en su movimiento, porque las direcciones no son exactamente opuestas. Diríamos "colisión lateral por alcance" en la zona delantera de la Tierra, que impactan casi rozando, "por poco".

A media noche (o a medida que pasen las horas hasta medianoche) ese mismo punto estará en la posición 2 (o se irá moviendo hacia él) y desde allí se podrán ver largas estelas porque pueden también entrar en la atmósfera de refilón, perpendiculares a nuestra visual con lo que vemos una trayectoria más larga aunque en realidad no lo sea. Como si un coche viene en sentido contrario y nos roza la carrocería. Pero al final de la noche, en la posición 3 llega la apoteosis: Con el radiante alto, nos vienen de frente a la vez que la Tierra avanza hacia ellos y es cuando más se verán. Caerán en todo nuestro alrededor en vertical hacia el horizonte. Los trazos no los vemos tan largos, y pueden parecer más lentos porque es cuestión de perspectiva. Choques frontales.

Desde una posición media del hemisferio Sur, únicamente al final de la noche, en la posición 6 podrán apreciarse los meteoros que entren rasantes en la atmósfera. En la primera parte o mitad de la noche muy pocos, porque la Tierra va barriendo toda la zona y esas posiciones están precisamente resguardadas en la parte de atrás.


Pero como evidentemente la madrugada es un momento mucho menos cómodo que las primeras horas de la noche, en general la inmensa mayoría de las personas intentan verlos antes de acostarse.
Este año la Luna esa noche está creciente, casi llena, a falta de solo dos días para su plenitud, como se ha dicho. Esta circunstancia hace que desde el principio de la noche estará brillando mucho, molestándonos, pero se pone un par de horas antes de salir en Sol (en mi localidad a eso de las 4:30 (2:30 T.U.)) y en esos momentos ya no nos molestará, siendo las condiciones iguales a la luna nueva. Por ello, si realmente queremos ver algo estamos obligados a observar a esas horas, que precisamente son siempre las mejores.

En muchos medios se suele anunciar también la lluvia de las Delta Acuáridas, que tienen su máximo en los últimos días de julio. En realidad es una lluvia muy extensa en el tiempo pero con pocos meteoros (una cuarta parte que las perseidas aproximadamente). Si son reseñables, es por ser las “teloneras de las famosas”, pero que no se retiran del escenario cuando llega “la estrella” por lo que siempre en las observaciones de las perseidas se cuelan algunas Delta Acuáridas, que se diferencian perfectamente por sus trayectorias (por efecto perspectiva parecen proceder de la constelación de Perseo o de Acuario respectivamente).

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