miércoles, 12 de junio de 2019

Hermes visita al dios de la guerra


El próximo  martes día 18 de junio, al atardecer se podrá observar un bonito fenómeno celeste. Desde el hemisferio norte no será demasiado fácil porque el cielo aún no estará oscuro por la zona en que se produce, pero eso puede ser un aliciente más para intentar verlo, y una mayor satisfacción si se consigue.

Los dos planetas más pequeños del Sistema Solar, Mercurio y Marte, se verán muy próximos en nuestro cielo durante el crepúsculo vespertino sobre el horizonte Oeste- Noroeste, casi juntos, separados apenas por 15 minutos de arco (la mitad del tamaño aparente de la Luna). Aunque muchos no los reconocerán.
4 días antes de la conjunción, ya aparecen próximos los dos planetas.
Imagen tomada en Bilbao el día 15 y añadida con posterioridad a la publicación del post.
Porque mucha gente pudo observar Marte el pasado verano, aquella brillante estrella roja que dominaba el cielo, y su aspecto no tiene nada que ver con el actual.
Creo que lo vio mucha más gente de lo que yo pensaba, porque este curso en el Aula de Astronomía de Durango se ha repetido casi diariamente la misma situación: pregunto a los alumnos si creen que los planetas puedan verse sin telescopio. Después de una respuesta general negativa, alguien rectificaba recordando que sí habían visto a Marte en verano:

Efectivamente el cuarto planeta destacó sobremanera en las noches estivales, y aunque estuviera acompañado por Júpiter, Saturno (y Venus en el crepúsculo), fue el astro más brillante en plena noche cuando no había Luna, y acompañó a ésta con su mismo color durante el eclipse del 27 de Julio. Pero ahora está irreconocible.
Marte cerca de la Luna eclipsada el 27-7-18. El anuncio del eclipse hizo que mucha gente descubriera al “brillante” Marte

Respecto a Mercurio, poca gente ha visto alguna vez este planeta, sobre todo desde el hemisferio norte, porque aquí solo aparece unos pocos días al año y solo en los crepúsculos, nunca en plena noche. Es sin duda el planeta más esquivo
Pero en esta ocasión en que ambos se encuentran, las cosas serán  diferentes. El primer planeta brillará mucho más que el cuarto y será la referencia para encontrarlo porque Marte se ha alejado mucho de la Tierra (esos días estará a 376 millones de kilómetros, unas 6 veces más lejos que el pasado verano, a unos 60) y por eso ha perdido mucho brillo.  

Aunque casi siempre más cerca angularmente del Sol, Mercurio se encuentra ahora casi en su máxima elongación (separación aparente del Sol), mucho más próximo a la Tierra que Marte, a 136 millones de km, y lo vemos más brillante, siendo sus magnitudes respectivamente  0.11 y 1.8. 
De hecho, como ocurre en la mayoría de las fechas, Mercurio es ahora el planeta más cercano a la Tierra 
Posiciones de Mercurio, la Tierra y Marte el pasado verano (26-7-18) y actualmente. Se ve cómo ha cambiado enormemente la distancia de la Tierra a Marte y como los tres planetas están ahora alineados.
Cuando desde aquí les veamos el uno junto al otro, debemos imaginar que en realidad Marte está mucho más lejos, pero en la misma dirección que Mercurio.

De todas formas, y tal como se ha dicho, no será muy fácil localizar la pareja de planetas porque aparecerán en el crepúsculo vespertino relativamente cerca del horizonte con el cielo en esa zona relativamente brillante. Pueden ayudar Cástor y Pollux las dos estrellas más brillantes de Géminis, que aparecerán por encima de los planetas, en una zona de cielo ligeramente más oscuro.
Otra referencia puede ser Capella, que aparece a la derecha de la siguiente imagen, con un brillo similar al que mostrará Mercurio.
Montaje en el que se representa la situación el  18-6-19.

Pero aunque no sea demasiado fácil encontrar el par de planetas juntitos, tampoco será imposible: el pasado 31 de mayo pude localizar y ver a Mercurio perfectamente con prismáticos y dificultosamente a simple vista, y en estos días la situación va mejorando apreciablemente. Ayer mismo (11-6) pude volver a verlo en un claro entre las persistentes nubes.

Llanes, 31-5-19,  45 minutos después de la puesta de sol se veía Mercurio. En la imagen obtenida con el móvil no se aprecia, y solo indico el lugar, como referencia respecto al punto por donde se va el Sol.

Las condiciones ideales para realizar “la caza” serían teniendo un horizonte Oeste-Noroeste lo más bajo posible y, por supuesto, que no hubiese nubes o bruma por esa zona.

Lo más conveniente para localizarlos es barrer con unos prismáticos la zona del cielo próxima al horizonte a partir de unos 40 o 45 minutos después de la puesta de Sol intentando ver un punto brillante sobre el cielo aún con bastante claridad, que sería Mercurio. Si no lo conseguimos, esperar unos minutos y repetir el intento. 
Una vez localizado con prismáticos, tomar una referencia en su vertical en el horizonte e intentar verlo a simple vista. Luego por un método u otro localizar Marte junto a él. Y disfrutar hasta que se oculten tras el horizonte o la bruma, mirando a simple vista (Marte no será fácil), con prismáticos o mejor con telescopio para ver bien al débil planeta rojo, porque entrarán ambos en el campo de visión con un ocular de no demasiados aumentos.

No se puede dar una hora concreta a la que observar porque depende del lugar y del momento en que allí se ponga el Sol. Los dos planetas se mantienen muy próximos durante una cuantas horas, pero desde cada lugar se les verá durante un tiempo reducido y a hora diferente. La referencia, como se he dicho, será la puesta de Sol, que por ejemplo en Galicia es unos 45 minutos después que en Cataluña, en Montevideo otros 45 minutos más tarde (¡¡Solamente!!, por la diferencia de estación) o en México 4 horas y media después que en Montevideo.

Como todavía quedan unos días, podemos ir familiarizándonos con la localización de los dos planetas (sobre todo será más fácil encontrar Mercurio) aunque todavía no estén muy próximos entre sí. De hecho, el mejor día para observar Mercurio es el sábado día 15 en que se producirá su máxima elongación, o máxima separación angular respecto al Sol.

En estos pasados días ha habido dos imágenes muy bonitas cuando la Luna en fino creciente, se colocó sucesivamente junto a cada uno de nuestros dos protagonistas, como queriéndoles visitar antes de su encuentro: el día 4 de junio la luna de un solo día (que ponía fin al Ramadán) al lado de Mercurio y el día siguiente se colocaba junto a Marte. También el próximo día 15 pasará muy cerca de Júpiter.

En ambas ocasiones tuve el cielo nublado pero me ha cedido amablemente esta magnífica imagen mi colega y amigo Federico Fernández para ilustrar este post.
La Luna de un solo día y Mercurio. Créditos Federico Fernández Porredón


En esta otra imagen, la Luna junto a Marte el día siguiente
Luna de 2 días a la izquierda de Marte: Puede apreciarse Mercurio al borde de la bruma. Créditos Giuseppe-Pappa
Lo cierto es que durante estos días Marte ha ido perdiendo altura respecto al horizonte al comienzo de la noche y Mercurio la ha ido ganando hasta poco antes del momento del encuentro.

Usando un lenguaje figurado en clave de la mitología griega clásica, no sabemos si Hermes le llevaba algún mensaje a Ares, o el dios de la guerra requirió la presencia del mensajero del Olimpo para que le ayudara a anunciar algo. Lo que sí parece claro es que es Mercurio el que se acerca a Marte, le rodea y se marcha por donde vino, mientras el dios de la guerra no iba precisamente al encuentro de su colega porque sigue su camino.
Trayectoria de Marte y Mercurio sobre el fondo de las estrellas. No coincide con la evolución de las posiciones respecto a la puesta de Sol o el crepúsculo porque el Sol también se va desplazando sobre el fondo estrellado con el paso de los días 

Como se ha dicho, la visión de esta conjunción planetaria será breve porque con el fin del crepúsculo y la llegada de la noche ambos se ocultarán por el Noroeste, pero si se tiene ese horizonte despejado merecerá la pena. No obstante, si estás en el hemisferio Sur no tendrás problema porque desde allí se verán los dos planetas durante mucho más tiempo incluso en noche cerrada.



Marte es el planeta que más cambia de brillo en nuestro cielo, porque es el que más varía su distancia a la Tierra. Desde menos de 60 millones de km hasta casi 380, siendo su ciclo sinódico de poco más de 2 años. (780 días), y como ejemplo dos imágenes:
A principios de agosto de 2018 Marte (el punto más brillante de la imagen) presentaba una magnitud de casi -2.8 en esta imagen en la que también aparece Saturno en Sagitario.

A finales de abril de 2019 Marte apenas se veía con magnitud 1.6, como una débil estrella rojiza-amarillenta abajo un poco a la derecha de la foto, superada en brillo por otras de Géminis, Auriga y Orión.
De cara a su observación tiene alternativamente un año bueno y otro malo. Si 2018 fue excepcional, este 2019 está pasando totalmente desapercibido. Justamente las conjunciones con Mercurio se producen en los años “malos” porque es cuando lo vemos cerca del Sol.
Por su parte el ciclo de Mercurio visto desde la Tierra ronda los 4 meses, aunque es muy variable debido a la excentricidad de su órbita y con ello su distinta velocidad. Pero aproximadamente 3 veces al año puede verse al atardecer (o en ocasiones 4) y otras tantas al amanecer, en las proximidades de sus máximas elongaciones.

Esta conjunción del día 18 es extremadamente cercana, con una separación de 15´ entre los dos planetas, y es muy poco probable que se pueda observar otra similar en unos cuantos años, porque además se produce a solo 5 días de la máxima elongación de Mercurio.

Cada poco menos de 2 años y dos meses (el periodo sinódico de Marte es de 780 días) se produce la conjunción de Marte (con el Sol), y visto desde la Tierra el planeta rojo se sitúa angularmente cerca de nuestra estrella, por lo que en fechas próximas estará en sus cercanías y se encontrará con Mercurio varias veces con el ir y venir de éste alrededor del Sol (habitualmente 3 veces), aunque la mayoría demasiado próximas a nuestra estrella como para poder ser observadas, pero con una mayor prevalencia desde el hemisferio sur muy clara.

Por ejemplo la próxima conjunción (coincidencia en A.R.) de Marte con Mercurio serán el 7 de julio, solo 3 semanas después de ésta, porque Mercurio que había adelantado a Marte aumentando su elongación, da la vuelta y vuelve a pasar cerca de él. 
En este caso no se aproximarán mucho (apenas 4º) debido a la situación geométrica de los planos orbitales, y además será más difícil de apreciar. Incluso Mercurio habrá perdido mucho brillo, y destacará un poco menos que Marte. Con una menor elongación que ahora, desde latitudes medias del hemisferio norte será prácticamente imposible, pero desde zonas de Sudamérica las condiciones serán incluso mejores que ésta desde aquí, aunque el débil brillo de Mercurio lo hará difícil.


La siguiente conjunción Marte-Mercurio de esta tanda será el 2-9, pero en este caso será imposible de ver desde ningún sitio por ocurrir en la dirección del Sol.


Posiciones sucesivas del Sol, Mercurio y Marte respecto a las estrellas
(se han puesto como referencia Cástor y Pólux)
Sabemos fijo que no habrá conjunción de los dos planetas en 2020 ni en 2022, … Porque Marte lo vemos lejos del Sol.

Habrá una similar a ésta, con la separación entre los planetas también de unos 15´ el 18-8-2021, pero la elongación será de solo 16º frente a los 24º de ahora. Desde el hemisferio norte será muy difícil. (En otoño la eclíptica está muy poco inclinada respecto al horizonte en la puesta de sol). Desde Buenos Aires, por ejemplo, será más fácil incluso que la presente desde latitudes medias norte, ya que los planetas se pondrán con el Sol a -16º (en ésta a -14º)y allí la eclíptica está casi vertical en primavera.

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