lunes, 30 de marzo de 2026

La Luna y las plantas. La influencia de la Luna (5)

 

Hace ya tiempo que comencé una serie de cuatro artículos sobre la influencia de la Luna, y aunque prometí un quinto capítulo orientado a las labores agrícolas, se quedó en el olvido (mejor dicho encerrado en su carpeta) y voy a intentar continuar ahora.

Bueno, el motivo de no publicarlo fue el temor de que fuera rechazado por muchos lectores que creen a pies juntillas en los "poderes de la Luna" y dejaran de leer este blog, circunstancia que ya me ha afectado en más de una ocasión en otros ámbitos como cuento al final.

¿Influye la Luna en las plantas?

Pero he decidido completar el tema y, haciendo un resumen, en los 3 primeros capítulos se detalló el tema de las mareas, algo evidente y científicamente demostrado, pero que sirvieron de preámbulo al cuarto en el que se ponía en duda (o más bien se demostraba su falsedad) casi la totalidad de la supuesta influencia de nuestro satélite sobre las personas.

La Luna no nos influye a los humanos (al menos en todo lo que se ha podido estudiar), aunque hace millones de años fuera decisiva para el surgimiento de nuestra especie

Como he dicho, ahora llega el turno de las plantas. Quizás en este campo se den la mayor parte de las creencias de la influencia lunar, y parece que siempre se ha mirado la Luna antes de podar, plantar o recolectar. ¿O quizás no?

En este ámbito también yo antes me creía todo lo que oía: “Si lo dicen los agricultores, ellos sabrán sobre las faenas del campo que es su trabajo”. Pero después de la experiencia que cité en el tema anterior, realizada con ayuda de mi alumnado, y que demostraba la falsedad de la creencia del aumento de los nacimientos en luna llena que algunos médicos afirmaban, ya dudo de casi todo lo que oigo.

Ahora me inclino por pensar que todas esas normas “el…hay que recogerlo en menguante, pero cuidado con podar las…en creciente” han sido muy útiles de cara a establecer un calendario de trabajo. Guían a muchas personas que sin ellas serían desorganizadas, asignan una tarea, pero no tienen fundamento.

Porque hay varias razones para pensar que tampoco en la agricultura influye la fase lunar, que es posiblemente el objeto de la mayor parte de esas creencias y supersticiones, y seguramente las más aceptadas aunque no es difícil comprobar que no tienen sentido. Comenzando por un razonamiento que ya surgió, como consecuencia de la atracción gravitatoria, en este caso sobre la savia de las plantas: “Que no hay que podar cuando la savia está arriba, porque la planta se desangrará. Y que estará arriba cuando la Luna atraiga con más fuerza, es decir en luna llena”.

Este razonamiento se cae por su peso porque la Luna llena de día (que es cuando se hacen prácticamente siempre las labores de poda) se sitúa bajo el suelo, y no arriba. Otros dicen no podar en creciente, pero tampoco:

“La mejor luna para podar plantas es la luna menguante ya que la savia desciende hacia las raíces, lo que reduce el «sangrado», acelera la cicatrización de las heridas y previene enfermedades. Es ideal para podas de mantenimiento y formación. En cambio, para estimular el crecimiento tras la poda, se recomienda la luna creciente”.

Estas frases son una inocente y errónea interpretación de los términos CRECIENTE (parece que indica hacia arriba) y MENGUANTE (hacia abajo). Pero unos mínimos conocimientos astronómicos nos dicen que la luna menguante por la mañana está por encima del horizonte, y por ello si influyese su atracción gravitatoria no haría descender la savia hacia las raíces, sino todo lo contrario. 

Aunque las palabras “menguante” o “creciente” pudieran indicar circunstancias contrarias, es totalmente absurdo porque tanto la marea en una y otra fase son iguales y de poca intensidad. La iluminación es igual y lo único que cambia son las horas en que puede verse sobre el horizonte, pero ni siquiera el número de horas.

Además una luna menguante la veremos ascender respecto al horizonte durante la mayor parte de las horas.

Por otra parte, suponiendo que en algún momento la savia descendiese o ascendiese por el interior de la planta debido a la atracción lunar, los científicos han calculado cuánto sería, y el resultado es sorprendente: menos del tamaño de un átomo. O sea, nada.

¿Y por qué sube y baja el agua del mar? Porque la masa de ese agua es infinitamente mayor que la de la savia de cualquier planta. Ese factor interviene en el cálculo y es decisivo.

Los periodos de la supuesta influencia en la plantas y los de las mareas son totalmente distintos. Por ejemplo en 24 horas la fase lunar apenas cambia muy ligeramente, por lo que en cada fecha estaría indicado podar o no podar. Pero las mareas suben y bajan continuamente, habiendo cada 24 horas dos mareas altas y dos mareas bajas. También con luna nueva (que suponen que la savia baja), hay dos mareas altas, y es una de las fases en que se producen mareas vivas al ser la atracción gravitatoria más eficiente.

Aunque sea en broma, habría que decir: ¡Cuidado! Si quieres que la savia de tus plantas vaya a las raíces, no te vale con podarlas en luna nueva. Mira la hora y la tabla de mareas.

Siendo rigurosos en los estudios, hay que decir que es difícil comprobar si la Luna afecta a las plantas (si es que les afecta algo) porque hay otros factores (humedad, temperatura) que está claro que las afectan mucho más, que son muy variables y no tienen periodos fijos.

Dos experimentos

Es muy difícil hacer estudios, y seguro que no serían demasiado fiables. En cualquier caso, algo se ha hecho y cito dos casos que me han llegado de primera mano:

- Bajo la dirección de un reconocido profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña a quien conozco personalmente, se realizó un experimento para contrastar la creencia en aquellas comarcas de que los ajos picaban más si se recolectaban en determinada fase lunar. Los resultados fueron negativos y totalmente concluyentes.



- En un informativo de la televisión vasca EITB se anunciaba en los titulares que había sido probada la influencia en la fase lunar en un prestigioso centro de formación profesional de Gipuzkoa. Pero los resultados que aparecían en las imágenes de troncos de madera cortados en distintas fases lunares no eran en absoluto concluyentes.

Conocido el tema, contacté con la responsable de la experiencia, le pedí los resultados concretos y en un primer momento no puso ninguna objeción: “Que ya me los mandaría” Luego se lo pensó mejor y “que prefería llevármelos personalmente”. Pensé que querría comentar conmigo algunos detalles, pero canceló la visita un par de veces con diversas escusas. Finalmente le dije que ya iba yo a su centro de trabajo, dijo que vale, que ya me diría. De eso… hace 7 años y todavía estoy esperando que me diga cuándo me recibirá.

Aunque algo salió en la tele, yo me quedé sin saber cual era el bueno y en que fase lunar se había cortado

Evidentemente si el experimento es positivo estarían satisfechos de que se difundiera y su actitud sería muy diferente.

Agricultura biodinámica

Aunque hay que decir que estas creencias siempre han tenido muchos seguidores entre los agricultores, han recibido un palo enorme desde el mismo sector, con las propuestas de Rudolf Steiner (1961-2025) con lo que llamó agricultura biodinámica, porque utiliza también la Luna pero con criterios muy diferentes a los tradicionales. Como otras teorías modernas ha encontrado muchos seguidores, y se han escrito más tratados sobre agricultura biodinámica que sobre todos los conocimientos populares de siempre. Todos los años se editan extensos manuales con las instrucciones para plantar o recoger diversos cultivos que tienen un gran éxito en las librerías.

3 ejemplos de estas publicaciones. Sobre todo la de la derecha trae una cantidad enorme de datos y es la más conocida y vendida en librerías

El asunto clave es que la agricultura biodinámica utiliza también la Luna, pero no sus fases sino su situación ascendente o descendente, que no tiene nada que ver y en ocasiones da criterios opuestos a las fases.

Un cuarto creciente puede coincidir con la luna ascendente un mes, pero otro mes con la descendente. Por ejemplo según la tradición deberíamos plantar las cebollas en la primera semana de abril, cuando según los biodinámicos estaría totalmente desaconsejado.

Una página del manual mencionado antes. Leyéndolo e interpretándolo podría pasarse el tiempo de realizar la tarea agrícola.

Rudolf Steiner, con sus lunas ascendentes y descendentes se ha cargado todo el saber popular y nos ha dado la razón a quienes decíamos que la fase lunar no puede influir en las plantas.

Pero además lo suyo es un invento moderno sin base científica y difícil de llevar a cabo si no compramos uno de esos libros porque todo se hace complicado. Para averiguar si hoy la Luna es ascendente o descendente no basta con mirarla, como sería para comprobar su fase, sino que habría que haber hecho observaciones los días siguientes, comprobar si a una misma hora está más alta o más baja y aún así será difícil si no hacemos fotografías. Y los agricultores de siglos pasados no tenían cámaras. O sea, que este criterio no es anterior a 1970.

En el gráfico la luna del día 20 sería descendente porque está más baja que la del 21

Las afirmaciones de Steiner no se quedan en este aspecto de la Luna, sino también en la distancia a la Tierra, la posición respecto a los nodos, además de considerar las posiciones de los planetas y o las constelaciones. Un galimatías difícil de aplicar. Algunas de sus indicaciones, como “el periodo ideal de eliminar los ratones según las posiciones de los astros”, son de auténtica risa.

Unos criterios inventados (según Wikipedia) por quien fue un oculista austriaco, educador, autor teatral, pensador social, arquitecto, esoterista y autodenominado clarividente.

Rudolf Steiner

Pero muchos han hecho dinero gracias a él: Como he dicho, se han escrito muchos más libros que los relativos a las creencia tradicionales, algunos de los cuales sacan ediciones cada año y está claro que ni una ni otra son verídicas porque si una lo fuera, habría desaparecido ya la otra al comparar cosechas guiadas por una u otra.

Bueno, pero “Se dice que las creencias tradicionales siempre llevan algo de verdad ¿no?” Pues a ver como congeniamos “A quien madruga Dios le ayuda” con “No por mucho madrugar amanece más temprano”, o “A la tercera va la vencida” con “No hay dos sin tres” o la que se refiere al tema de hoy “Hombre lunero no hace granero” Que indica que el saber popular tampoco se fía de la Luna.

Es posible, estimado lector, que no estés de acuerdo con el contenido de este post. Me lo puedes decir tranquilamente en un comentario, pero te pediría que por este motivo no dejes de leer el blog. Me ha ocurrido con dos asociaciones que anualmente me pedían que les diera alguna charla sobre los astros y después de que les contara esta historia no volvieron a llamarme.

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