sábado, 16 de junio de 2018

Una luna muy esperada

El pasado jueves día 14 durante el crepúsculo vespertino, muchas personas desde diferentes lugares del mundo  estuvieron intentando ver la fina luna creciente apenas un día después de la fase nueva. 
En algunos de los lugares fue imposible y tuvieron que esperar un día más. Pero desde otros situados más al Oeste, donde en esos momentos del ocaso ya nuestro satélite tenía una fase algo mayor, lo consiguieron y se celebró el llamado Eid al-Fitr con verdaderos festines con familiares y amigos. Era la llegada del mes de Shawwal en el calendario musulmán y con él, el final del Ramadán.

Luna en fase muy fina junto al horizonte. La de anteayer fue incluso más fina

Además, aunque parezca extraño, relacionado con esto, mañana domingo día 17 se producirá un curioso cambio de hora en Marruecos, al implantarse el horario de verano, meses después de haberse hecho en todos los países que realizan el cambio estacional.


A diferencia de lo que ocurría en la antigüedad, hoy en día los astros nos afectan muy poco en nuestra vida. Sin embargo hay excepciones y todavía quedan culturas que mantienen algunas costumbres relacionadas con ellos, siendo ésta una de las más claras, y un ejemplo de integración de ciencias con culturas.
Es significativo que en este tema del Ramadán están implicados de manera importante la Luna y el Sol. La primera en la determinación del comienzo y final de este mes, y el astro rey en su principal característica, el ayuno, que debe ser continuo mientras el Sol esté sobre el horizonte.

La Luna también es protagonista en otras tradiciones y festividades: no olvidemos que la Semana Santa católica siempre ocurre en la primera luna llena de primavera o que la gran fiesta del año nuevo en China se celebra en la luna nueva más próxima al momento central del invierno.




Un mes especial en un calendario “diferente”

Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán que consta de 12 meses lunares (cada mes es una lunación), que a diferencia de otros, por ejemplo el calendario tradicional chino, no incluye esporádicamente meses suplementarios para que no se desajusten con las estaciones. 

Meses y duración de cada uno de ellos, aunque en el caso del Ramadán la duración la marca la tradición con la observación de la Luna. Tomado de http://www.calendarioislamico.com

De esta manera, y como la duración media de una lunación es de 29.5 días, cada año de este calendario dura 354 días y por ello los meses se van adelantando respecto al calendario gregoriano que es el que está en vigor en todo el mundo, y a las estaciones. Si este año el Ramadán ha sido del 16 de mayo al 14 de Junio, el próximo será del 5 de mayo al 4 de junio, de manera que con el paso de los años puede ocurrir en cualquier estación y ello motiva la primera influencia astronómica.
Porque una de las consecuencias de este cambio es que cuando el Ramadán está próximo al verano, como este 2018, es mucho más duro que en invierno ya que la exigencia de ayunar durante el día dura muchas más horas. Lo contrario ocurrirá dentro de 15 años
Esta sería la correspondencia de los meses, por ejemplo de 2033 en que Ramadán estará entre noviembre y diciembre. Tomado de anderbal.blogspot.com y modificado ligeramente


En el gráfico, que recoge la correspondencia de los meses en ambos calendarios (musulmán y gregoriano) hay un hueco entre el primer y último mes, que he marcado en verde, porque al siguiente año (2034) el primero empezará donde acaba el de 2033 y todo se va desplazando en sentido directo (al revés que las agujas del reloj)
En el calendario musulmán los meses van alternando con 30 y 29 días. El mes Ramadán teóricamente tiene 30 días, pero su comienzo y final lo marca la Luna, por lo que podrían ser también 29, como ha ocurrido este año.

Comienzo y final del Ramadán

Muchas civilizaciones antiguas tenían calendarios lunares. Habitualmente los meses comenzaban con la luna nueva pero en el caso del calendario islámico ocurre cuando se hace visible la Luna después de la fase nueva, habitualmente algo más de un día después, aunque hay diversas circunstancias geográficas y astronómicas que lo condicionan.

La luna nueva es imposible de ver porque en ese momento nos muestra la cara oscura, y además está aproximadamente en la misma dirección que el Sol por lo que estará por encima del horizonte de día. 


Una Luna de fase fina después de la luna nueva siempre es problémático verla por varios motivos: poco brillo, estará cerca del Sol y por ello solo se verá en el crepúsculo y cerca del horizonte, donde puede haber bruma y además la luz tiene que atravesar una capa de atmósfera muy grande (al venir de través). En cuanto se haga de noche ya se habrá marchado.
Una fase muy fina y el cielo aún iluminado en el crepúsculo, dificultan ver la Luna.
Según pasan las horas y los días la situación mejora: va aumentando la fase y con ello el brillo, y situándose cada vez más separada del Sol (al Oeste del astro rey, desde el hemisferio norte a la izquierda suya) por lo que se pone cada vez más tarde después de la puesta del Sol. Es en esos momentos (normalmente con posterioridad a completarse un día del instante de la fase nueva y dependiendo de otros factores que recogerán en el anexo) cuando puede producirse el primer avistamiento; cuando el Sol ya no está y la leve luz lunar puede apreciarse.



Evidentemente en fase casi nueva está sobre el horizonte durante casi todo el día, y también la Luna se puede ver a veces de día; pero ahora con una fase muy fina, la claridad del cielo y la cercanía del Sol es imposible.

Antiguamente, y todavía hoy en muchos lugares, para determinar que ha empezado o acabado el Ramadán era necesaria una observación visual. Luego en algunos sitios se admitió el uso de instrumentos ópticos, y actualmente en ciertos lugares se admite el “cálculo astronómico teórico”, donde incluso un programa informático puede proporcionar la situación con precisión.
Hoy en día en cada país la fecha oficial de comienzo o fin del Ramadán se determina bien por el método de observación o por el método del cálculo científico. En el primer caso, como todos los meses duran 29 o 30 días,  se observa el cielo el 29 del mes durante el crepúsculo para determinar si la primera luna aparecerá esa noche o la siguiente. Es la llamada "noche de la duda". Si no se ve porque esté demasiado fina o demasiado baja o incluso por mal tiempo ya se sabe que será la siguiente.

No he encontrado el criterio por el que puede decirse que será visible la Luna en el caso de un cálculo astronómico, pero supongo que tiene que ver con la altura de la Luna en el momento en que el Sol esté a determinada altura bajo el horizonte. Lógicamente no tiene que coincidir siempre con la realidad porque la configuración del horizonte, las condiciones atmosféricas, incluso un poco de niebla en la zona puede impedir su visión.


Diferencias geográficas

Originariamente era suficiente que cualquier persona (cualquier musulmán adulto) viese la Luna y lo anunciase para decretar el comienzo o el final del Ramadán. Cuando el ámbito geográfico del islam era reducido no había demasiado problema; pero hoy en día hay musulmanes en cualquier lugar del mundo, incluso en el espacio, y hay que dar unas normas. Parece que en diferentes países o en diferentes facciones del Islám puede haber diferentes fechas.
Teóricamente la primera visión del creciente lunar se producirá en un determinado momento y en un determinado lugar del mundo.  Este año habrá sido en un punto de latitud 7º sur. 

Influencia de la Longitud geográfica
Desde que se pone el Sol en Indonesia hasta que lo hace en Marruecos, por citar dos países musulmanes distantes, pasan más de 9 horas en épocas cercanas al solsticio de verano como ahora. Durante ese tiempo la fase de la Luna y su separación con el Sol ha aumentado, con lo que al atardecer en Indonesia puede haber sido imposible verla, pero sí se habrá visto en Marruecos donde ya se produciría el cambio de mes; pero Indonesia deberían esperar al día siguiente.
En este caso concreto si buscamos datos sobre el comienzo y más concretamente el final del Ramadan de este año aparece un gran baile de fechas. Los medios no se ponen de acuerdo.

Países cuya población musulmana supera el 10% del total (Tomada de Wikipedia, donde se especifica que la fuente es - CIA World Factbook, 2004). Los países coloreados con tonos rojos son aquellos en los que la mayoría de la población pertenece a ramas del islam distintas de la sunní mayoritaria.
Sobre este mapa se ha trazado una línea azul en la que está el lugar en que primero se hacía visible la Luna, con más probabilidad de verse (línea más oscura) cuanto más al Oeste.
¿Donde pudo verse la Luna antes? La línea azul es un indicador y cuanto más intenso es el color indica una mayor probabilidad: En esa latitud se veía la Luna sobre la vertical del Sol en el momento de ponerse éste, y por tanto tenía una elevación máxima. Cuanto más al Oeste el brillo de la Luna es mayor al tener mayor fase en el momento de puesta de sol.

En cuanto a las horas de ayuno y los rezos, están en relación a la hora solar y puede haber diferentes tablas según el país. Por ejemplo algunos de los musulmanes que viven en España utilizan las de Marruecos y otros los de Arabia Saudi.
Las horas de los rezos se calculan a partir de la hora solar y, en muchos casos, incluso se especifican los minutos para cada ciudad. En algunas tablas se detalla día por día con la corrección de la ecuación del tiempo 

Influencia de la Latitud
En este aspecto también hay diferencias porque para una misma separación angular entre la Luna y el Sol (una misma edad de la luna) la diferencia de altura en el ocaso es distinta: la línea que une los dos astros tiene distinta inclinación. Esto depende de las fechas, y en la situación actual cerca del solsticio los mejores lugares son los cercanos al ecuador, y concrétamente la latitud 7º sur.

La latitud influye en el tema del ayuno, sobre todo en años en que el Ramadán ocurre cerca de los solsticios, Tal como se ha dicho este año que es en verano las horas de ayuno son más. Pero incluso serán mucho más para latitudes elevadas.

En latitudes extremas
Como actualmente hay musulmanes viviendo en prácticamente cualquier lugar del mundo, en países nórdicos la circunstancia del periodo de ayuno es extrema, y estos años ha sido, según la latitud, de más de 20 horas. Parece que a pesar de ello algunos intentan cumplir la norma y están todo ese tiempo ayunando.
Si alguien estuviera dentro del círculo polar en años del Ramadán en junio o julio en que hay día perpetuo, sería imposible cumplir estrictamente la norma del ayuno. En estos casos se permite utilizar el horario del último lugar en que haya estado y haya habido diferencia clara entre día y noche, o en la región cercana donde la haya, aunque según algunas opiniones se permitiría seguir el horario de la Meca, o incluso dividir el día en 24 horas y considerar 12 de día y 12 de noche teórica.

En la ISS
¿Qué ocurre con los astronautas musulmanes que pudieran estar en la Estación espacial? Allí cada 90 minutos comienza el día. 

El problema no sería el ayuno porque podrían comer muy frecuentemente, cada hora y media en que se hace de noche y no supondría ningún ayuno, pero sí los 5 momentos diarios en que deben rezar, que no les dejaría prácticamente tiempo para hacer otra cosa. Para solucionar estas y otras cuestiones que pueden surgir en el día a día de un astronauta musulmán se ha elaborado una “Guía para el Desarrollo de Ritos Islámicos (Ibadah) en la Estación Espacial Internacional” donde se especifica, entre otras cosas, que respecto a los rezos y obligaciones del Ramadán deben utilizar el horario oficial del lugar de lanzamiento (Baikonur, en Kazajistán).


Un extraño cambio de hora
Como dije antes, el próximo domingo día 17 se produce en Marruecos un curioso cambio de hora para adoptar el horario de verano. Estos cambios habitualmente se realizan en las proximidades del equinoccio, allá por marzo y resulta extraño verlo ahora. Sin embargo desde 2012 en este país se realizan 4 cambios horarios en vez de los 2 habituales, y concretamente este año 2018 después de haber implantado el horario de verano el 25 de marzo se recuperó el de invierno el 13 de mayo, volviendo ahora al de verano.

Cambios de horario en Marruecos en los dos últimos años
Esto es debido a la celebración del Ramadán, porque en años anteriores también esta vuelta al horario de invierno ha coincidido con él. Desde el domingo anterior al comienzo del  mes del ayuno hasta el domingo siguiente a su finalización ha estado en vigor el horario de invierno, probablemente porque es el que se ajusta al horario solar, más lógico de utilizar en estos días en que es fundamental considerar las posiciones del Sol en oraciones y ayunos.




De cara a la posible visualización de una luna en fase muy fina, además de las condiciones meteorológicas, las circunstancias astronómicas varían de un lugar a otro por la situación en el planeta.
En el siguiente gráfico se recogen las posiciones y fase lunar en el momento de la puesta de Sol el día 14 en tres lugares significativos para el mundo musulmán: Las capitales de Indonesia, Arabia Saudí y Marruecos.

En ese momento el cielo está muy brillante y para ver la Luna habrá que esperar a que ambos astros vayan descendiendo, hasta que el Sol esté a determinados grados bajo el horizonte. ¿Cuántos? Todo depende de la fase lunar exacta, de las condiciones atmosféricas, de la agudeza visual … Pero la situación geométrica relativa del Sol y la Luna seguirá siendo la que se recoge en los gráficos.

No he encontrado reseñas concretas de lo que ocurrió en el atardecer del día 14 en estos lugares, pero en mi opinión desde Yakarta sería imposible ver la finísima fase lunar. Al estar situado más hacia el Este que los otros dos lugares, el atardecer ocurre mucho antes y la fase lunar todavía es demasiado fina.
En Riad y Rabat la situación fue mucho mejor porque al aumento de la fase se unió una mayor altura de la Luna que en esas horas de diferencia se fue separando angularmente del Sol.

Los tamaños del Sol y la Luna están exagerados para hacerlos más visibles, pero las posiciones y ángulos son correctos según la escala de altura.

He realizado dos gráficos más, con la situación en Bilbao y Honolulu

Desde Bilbao, aunque la fase de la Luna es mayor que en las tres ciudades del gráfico anterior, la altura es menor por estar más al norte.

Tengo que decir que intenté verla pero fue imposible, a pesar de saber exactamente dónde estaba ya que me lo marcaba mi telescopio computerizado. 
Ni a simple vista, ni con prismáticos, ni con el telescopio, ni se aprecia en las fotos. Y eso que esa tarde tuvimos el cielo más limpio de todo el mes. Mercurio, que se hallaba muy cerca y a la misma altura, lo vi perfectamente con el telescopio. Pero la Luna no tenía suficiente brillo para poder verla yo.
Ahí estaba la finísima Luna, pero no pude verla ¿la ves tu?
Los musulmanes que viven por aquí suelen utilizar los datos de Marruecos y dieron por finalizado el Ramadán el día 14, aunque desde aquí no se viera la Luna (al menos yo no lo conseguí)

He incluido el gráfico de Haway por recoger uno de los lugares habitados en que con toda seguridad mejor se vio la Luna esa tarde. Cuando allí se fue el Sol ya habían pasado unas cuantas horas más, la fase y el brillo habían aumentado y además estaba muy alta.
Haway no es una zona musulmana, pero algunos sí hay, y concretamente allí se opusieron a la polémica ley de Trump sobre prohibición de entrada de personas de estos países.

En general
Todo lo anterior se refiere a la visualización de la Luna este año 2018. Pero como el Ramadán puede ocurrir en cualquier época del año, las situaciones serían muy diversas.
De manera simplificada se recoge en el siguiente gráfico las posiciones de varias lunas de la misma edad en la puesta de Sol, para una latitud 30ºN, aproximadamente en el núcleo del mundo musulmán. Para otras latitudes habría que girar todo el gráfico.


Se aprecia que para estos lugares del hemisferio Norte y relativamente cercanos al trópico, las mayores posibilidades de ver cuanto antes la Luna ocurre en las proximidades del equinoccio de primavera (2 y 4), y las peores en el de otoño (3 y 5).
Además la Luna puede situarse fuera de la eclíptica hasta 5º, como ocurre en la posición 4 y 5 y esto puede modificar levemente la situación, hasta dar valores máximos y mínimos en la altura de la Luna en estos puntos.
El 14 de junio pasado, tenía una latitud eclíptica de -3º

Pero en el crepúsculo en un lugar concreto de cara a observar la primera luna, ésta puede tener diferente edad en cada caso, por lo que intervienen unas cuantas variables que habría que determinar en cada situación. 
Si parece demasiado engorroso hacerlo, no deja de ser interesante el método tradicional aunque pueda parecer arcaico: intentar verla a simple vista.

Quiero dedicar este post a mi amigo José Manuel Pérez Redondo, lector y colaborador de este blog, que siempre me está dando ánimos para continuar en la labor de escribirlo. Él me propuso este tema resaltando la integración de las ciencias y los aspectos culturales.

Hoy va de la Luna, y José Manuel es experto en obtener magníficas imágenes del cielo y de nuestro satélite, algunas de las cuales ya me cedió para publicarlas en "Mirando la Luna"

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