martes, 28 de abril de 2020

El extraño visitante

Imagen obtenida con el radiotelescopio de Arecibo del asteroide número 52768 (con denominación previa 1998 OR2) que se está aproximando relativamente a la Tierra, y aunque pasará muy lejos, se ha hecho famoso estos días y muchos le han llamado "El asteroide de la mascarilla"



Como parece que estos días de confinamiento casi todo está descolocado, hoy voy a empezar por este anexo, que normalmente coloco al final, y va a incluir casi todo el post.

Si parece que me pongo serio no hagas caso. Es solo un chiste.
El tema vuelve por enésima vez, por lo que habría que repetir palabra por palabra lo que escribí hace unos meses en “¡Ya vale!” 

Es curioso que, como se ve, la noticia apareció también en MARCA, una publicación exclusiva (o eso pensaba yo) de deportes. No sé si tendrán el mismo rigor cuando ponen los resultados de los partidos de fútbol.

Pero ahora, de repente, los titulares han cambiado, tal como recojo más adelante:

Desde hace más de un mes se venían dando en los medios las habituales noticias para asustar al personal, que la mayoría ya ha olvidado que le han avisado un montón de veces de “¡que viene el lobo!” solo para tomarle el pelo.
Eso de los asteroides “Que la NASA ha anunciado que podrían destruir el mundo el próximo mes", no es una fake new que se repita cada dos por tres, un bulo creado por algún estúpido que se regodee viendo como su engaño ha tenido éxito, extendido por las redes sociales por gente de buena fe, sin criterio, que se cree todo.

Es una auténtica pelmada absurda y falsa que se publica machaconamente en muchos medios digitales aparentemente serios, e incluso en algunos diarios “de los de siempre”, que habitualmente lo son, a partir de informaciones de los astrónomos sacadas de contexto.

En este caso el asteroide que pasará “rozando la Tierra” a la enorme distancia de 6 millones de kilómetros ¡más de 16 veces la distancia a la que se encuentra la Luna!, mucho más lejos de lo que lo han hecho otro montón de ellos solo en esta última semana, se llama 52768 (1998 OR2). De ello se deduce que fue descubierto en la segunda quincena de julio de 1998 y le han otorgado cierta relevancia asignándole un número definitivo.

Listado de los asteroides que se han acercado a la Tierra en estos últimos 8 días, tomado de Spacewearth.com. De los más de 25 que aparecen, todos excepto 2 se acercaron más que 52768. Curiosamente, ese mismo día 29 de abril otros tres asteroides se acercarán mucho más a la Tierra.

De acuerdo, 52768 es el más grande de toda esta lista y por eso es el que sale en las noticias, pero aunque sea salirse por la tangente y compararlo con algo que no tiene nada que ver, también el planeta Venus se está acercando estas semanas a la Tierra, y su tamaño es 5000 veces más grande que el asteroide. Pero ninguno de los dos nos creará ningún problema por su acercamiento.
Por cierto, también la Luna se está acercando ahora a la Tierra, y el 6 de mayo estará a una distancia mínima, muchísimo menor que nuestro amigo el asteroide en su máximo acercamiento. ¡Pero sabemos que la Luna no se nos caerá encima! 
Pues este asteroide tampoco, al menos no lo veremos nosotros.

Por supuesto nuestro amigo el 52768 no se dejará ver sin un potente telescopio. A pesar del revuelo que ha armado es demasiado pequeño y pasa demasiado lejos como para poder verlo desde la ventana y saludarlo.

Cambio de discurso
Pero este caso ha tomado un giro inesperado al coincidir su acercamiento con la pandemia, y ahora lo de menos es que vaya a destruir o no nuestro planeta, sino que debido a las circunstancias de la visita, “viene con mascarilla”

Y como no es solo “hablar por hablar”, las imágenes son claras:
Tres de las imágenes obtenidas a partir de las observaciones del radiotelescopio de Arecibo. La primera aparece en todas esas noticias. Las otras no.
Todos los asteroides tiene cráteres, como el de la “mascarilla” que ya se ha hecho viral, y cuando en su rotación se orientan según determinado ángulo respecto al Sol pueden dar imágenes muy similares.

Por ejemplo, es muy curiosa esta otra noticia que he encontrado, relativa a otro asteroide que se acercó en 2018. No tengo claro si la imagen del asteroide es un dibujo o una foto real de alguno de estos pequeños astros que han copiado y pegado en la infografía, pero en cualquier caso también le veo claramente la mascarilla ¡Y los ojos, y la nariz!
Yo creo que se ha colocado la mascarilla mucho mejor que el de ahora, y eso que entones no había coronavirus
Solo con poner en el buscador del navegador de internet la palabra “asteroide” y seleccionar imágenes, no hay que mirar mucho para encontrar otros con mascarilla. En mi opinión la de Vesta, uno de los mayores asteroides y el que puede mostrarse más brillante, también podría servir para uno de esos “manuales de protección”. Puedes buscar imágenes de este asteroide, a ver si le encuentras la mascarilla.

Y como en eso de las pareidolias no hay reglas (se les llama así a figuras no reales pero que alguien puede imaginar, como el aspecto de animales u objetos de las nubes), según la toma que se elija habrían dicho que 52768 venía protegido con casco (si hubiera una guerra) con traje submarino si hubiera inundaciones, o con dodotis si se hubiera producido un nuevo baby boom.
Un ejemplo claro de ésto es el asteroide 2015 TB145 que se acercó precisamente en la fecha de Hallowey de ese año 2015 y que, por supuesto, tenía forma de calavera:
Tal como lo vio el radiotelescopio de Arecibo y como se dibujó en muchos lugares. Seguro que se quedó así por viajar por el infectado espacio sideral sin mascarilla.
Con la forma de “patata” como muchas veces se dice que tienen los asteroides, que es lo mismo que decir que no tienen forma de “nada”, se pueden buscar pareidolias y encontrar lo que nos dé la gana.

Otro caso muy llamativo es el de 216 Kleopatra. No he buscado cuándo se descubrió este asteroide, o con qué se lo relacionó, porque en este caso parece que el disfraz de hueso es uno de los más logrados.
Dos imágenes elaboradas a partir de observaciones por radar del asteroide 216 Kleopatra
Por si te aburres en estos días en que todavía dura el confinamiento, puedes buscar más asteroides en la red e imaginar el atuendo adecuado para cualquier tipo de catástrofe.

Se acabó el chiste, y esto sí va en serio:




Asteroides peligrosos

El término técnico que se utiliza para denominar al grupo de asteroides que quizás en un futuro lejano pudieran causar problemas es PHA, las siglas en inglés de “Asteroide Potencialmente Peligroso”

Son aquellos cuya órbita actual está en algún punto a menos de 0.05 unidades astronómicas de distancia de la de la Tierra y tienen una magnitud absoluta al menos de 22, lo que traducido a un lenguaje habitual significa que podrían acercarse a menos de 7.5 millones de kilómetros de la Tierra y por su tamaño podrían producir graves daños si impactasen con nuestro planeta.

Nuestro protagonista de la mascarilla lo cumple, pero en estas próximas décadas ninguno de los aproximadamente 2000 PHA catalogados hasta ahora va a chocar con la Tierra, aunque hay que vigilarlos por si sufrieran alguna perturbación en su órbita y hubiera que quitar el apelativo “potencialmente” en su denominación. Por eso este asteroide es interesante para los astrónomos encargados de su vigilancia, pero para nadie más aparte de hacer unas risas.

De todas formas, en el tema de la distancia lo cumple un poco justo. ¿Por qué se ha puesto el límite en esos 7.5 millones de kilómetros? ¿Se ha hecho algún estudio riguroso sobre ese límite de peligrosidad? No. Simplemente se ha tomado un número redondo: 0.05 Unidades astronómicas. 

Hay que estudiar la influencia gravitatoria de los planetas en estos asteroides y la posibilidad de que modifiquen su trayectoria, y comprobar su posición y su órbita periódicamente, por si eso ocurriera y una tremenda casualidad hiciese que la nueva órbita se cruzase exactamente con la de la Tierra.

Órbita del de la mascarilla y de la Tierra en planta sobre la eclíptica y en perspectiva, tomadas de https://cneos.jpl.nasa.gov/orbits/.
Aunque a la escala de estos gráficos las órbitas parece que se cruzan, teniendo en cuenta los tamaños de los astros la existencia de un punto común (un punto de cada órbita cuya distancia sea menor que la suma del radio de los dos astros) ahora es totalmente imposible.
Pero incluso aunque así ocurriera, el riesgo real de impacto en unos cuantos siglos sería mínima, porque aunque su camino y el de la Tierra coincidan exactamente, la probabilidad de que se encuentren en el punto de cruce en un mismo instante sería bajísima. Es como si mañana desistes de realizar un viaje por una carretera porque se cruza con otra, por la que alguien te ha dicho que circulará con su coche y tienes miedo de chocar con él.

Los PHA están dentro de otro grupo más numeroso: los Asteroides cercanos a la Tierra o NEOs, que a su vez se dividen en tres familias según el tamaño de su órbita y posición respecto a la de la Tierra. Pero esto es otra historia, quizás para otro día.





martes, 21 de abril de 2020

Líridas NO. Eta Acuáridas quizás si...

Si no estás muy metido en el tema y te sorprende el título, aclaro que hoy voy a hablar de lluvias de meteoros o estrellas fugaces.
El mejor meteoro que pude ver en una noche de observación en el máximo de las Perseidas. ¿Quizás alguno así podria verse desde una ventana? Me queda la duda.
El objetivo con el que emprendí la redacción de este artículo era mostrar mi extrañeza porque se está anunciando mucho la lluvia de las Líridas de este 22 de abril, pero no se suele anunciar las Eta Acuaridas de los primeros días de mayo, que es una lluvia de meteoros en mi opinión mucho mejor.

He modificado un poco el título que en principio, cuando ya en enero vi algunas informaciones, iba a ser más rotundo: “Líridas NO, Eta Acuaridas SI”, y lo he cambiado  porque ahora las razones son otras muy diferentes, y aunque redundan en la misma dirección todavía no se sabe que ocurrirá en mayo. Es el problema del confinamiento por la pandemia que influye decisivamente en la posibilidad de observar estrellas fugaces.

- Condiciones astronómicas y de observación

Más de una vez he dicho que solo hay 3 o 4 lluvias en todo el año que merece la pena anunciarlas al gran público, porque en el resto la mayoría de la gente no va a ver nada o casi nada y se va a llevar una decepción, mientras que los expertos, que sí las observarán, no necesitan que se les dé ninguna indicación desde los medios porque ellos ya tienen sus fuentes, mucho más precisas.

Aparte de las Perseidas de agosto, las Gemínidas de diciembre, las Cuadrántidas de enero y alguna otra de la que algún año se espere una actividad fuera de lo normal, como ocurrió con las Leónidas en los años cercanos al último cambio de siglo, no tiene sentido anunciarlas en radio, televisión o internet.
Si las Perseidas (las más famosas aunque inferiores a las otras dos) pueden dar una THZ (número de meteoros que pueda ver un observador en condiciones ideales en una hora) en torno a las 100, las Líridas no llegan a las 20. Las Eta Acuáridas también dan unas tasas muy inferiores a las famosas lágrimas de San Lorenzo pero casi triplican en número a las Líridas.

Principales lluvias de meteoros en 2020. Aunque el factor de la fase lunar parece desaconsejar este año la observación de las Eta acuáridas, como luego explico puede ser todo lo contrario.

Por eso, porque ambas son lluvias menores, no debería hablar yo tampoco de estas de abril y de mayo, si no es para recoger las curiosas circunstancias informativas.
¡¡Pero si hasta una persona conocida de mis suegros, que vive en Bali, o una amable lectora de este blog desde Argentina ya hace días me preguntaron por las Líridas porque les ha llegado información de los medios!! 
Con el agravante de que por aquellas latitudes se ven muchas menos que por el norte, debido a la posición del radiante (el punto de donde parecen surgir las trayectorias)

Con esas condiciones y las  tasas que se darán desde el hemisferio Sur, podrían pasar 15 o 30 minutos antes de que un observador atento y sin pestañear consiguiera ver un solo meteoro. Evidentemente alguien que ha salido a ver el espectáculo que le anunciaba el periódico no verá ninguna estrella fugaz porque después de 5 minutos esperando a que la función empiece y no ver ningún indicio de que eso ocurra, se cansará y se marchará frustrado.

Incluso en una web que aporta una muy buena y completa información, se incluye a las Líridas y se olvida de las Eta Acuáridas.
De acuerdo en que el radiante de las Liridas está mucho más al norte que el de las Eta Acuáridas (parece que me contradigo, pero no), pero de madrugada, cuando más se pueden observar, el de las Eta Acuáridas está suficientemente alto también desde latitudes medias del hemisferio norte, y los meteoros se ven normalmente lejos del radiante. Muchos expertos recomiendan precisamente no mirar la zona del radiante, porque aunque la trayectoria parece proceder de ese punto, no se "encienden" hasta que han realizado un cierto recorrido.

Hay un factor que podría justificar el no mencionar este año a las eta Acuáridas, pero es algo erróneo: La fase de la Luna y su influencia en las necesarias condiciones de oscuridad del cielo para poder ver los meteoros más débiles:
Efectivamente, en otros lugares se dice que este año las Eta acuáridas no se verán en buenas condiciones porque su máximo es el 6 de mayo, con la luna casi llena (el plenilunio es el 7).
Personalmente estoy en total desacuerdo, tal como pronostiqué con motivo de las Perseidas del último verano y que corroboré con unos magníficos resultados en mi observación

De acuerdo, el día 6 de mayo no se verá prácticamente ninguna "eta acuárida" por el brillo de la Luna. Pero los días anteriores sí por el mismo motivo que en el caso de las últimas Perseidas, y en este caso otro motivo más:

- Por razones geométricas, prácticamente en todas las lluvias se ven más meteros por la madrugada, y precisamente un par de días antes de luna llena, ésta ya se ha ocultado a esas horas. Por tanto en luna creciente confluyen las condiciones ideales para la observación de estos fenómenos: Evita que la comodidad nos lleve a observar a principio de la noche (cuando veríamos menos, ...pero por no madrugar…)  y nos obliga  mirar cuando más caen.

- La otra razón es la amplitud del periodo en que se produce un mayor número de meteoros. Por ejemplo el máximo de las Cuadrántidas (de enero) es muy bueno, pero dura muy pocas horas, por lo que en los lugares de la Tierra en que coincidan de día, ese año no se verá gran cosa.

Pero en el caso de las Eta Acuáridas, aunque este año el día de mayor actividad está demasiado cerca de la luna llena, esta lluvia se caracteriza por no tener un máximo muy definido y una tasa muy cercana a la máxima se prolonga durante varios días.

O sea que si en tu país ya se ha levantado el confinamiento para los días 3 , 4 o 5 de mayo, Eta Acuáridas SI. Madruga y si no hay nubes verás algunas. Eso sí, muchas menos que con las Perseidas.

Ese va a ser, efectivamente, el principal condicionante en este tema, al igual que lo está siendo, desgraciadamente en otros ámbitos mucho más importantes:

- Condiciones motivadas por la pandemia de coronavirus

No hace falta explicarlo mucho. En la mayor parte de nuestro planeta hay confinamiento y no se debe salir de casa si no es para ir a trabajar o realizar otras actividades esenciales.
Hay muchas propuestas en todos los ámbitos para entretenernos realizando un montón de actividades en casa, y también incluso para mirar los astros desde la ventana. Yo mismo lo he recogido en “Una ventana hacia el Sureste

Desde la ventana de casa en una ciudad podemos ver la Luna, los planetas, las estrellas más brillantes, la Estación Espacial y otros satélites artificiales, la luz de alguna aeronave o dron (de vigilancia o de alguien que se salte las normas aeronaúticas), pero estrellas fugaces NO.
Bueno, sería posible ver alguna que alcance un elevado brillo, quizás una o dos en una noche en cualquier buena lluvia, o algún esporádico o bola de fuego inesperada. 
Pero a no ser que vivas en el campo, y dispongas de una ventana orientada hacia una zona sin iluminación artificial, no te pongas a mirar atentamente el cielo esperando ver una estrella fugaz, porque en esas condiciones te cansarás mucho antes (quizás varias noches antes) de que sea visible la primera.

Por eso no me han parecido demasiado adecuados los anuncios de diversos medios de mucha difusión cuando han anunciado la lluvia de las Líridas.
Es solo una crítica constructiva y una opinión personal (yo meto la pata muchas más veces) a pesar de (en el primer caso) tratarse de un capítulo de una serie muy recomendable, donde en este en concreto caso se dio una información muy didáctica, adecuada y apenas se mencionaron las liridas (pero algo sí), y eso de “desde casa…” quizás sobre aunque sea la frase clave en la serie (Bueno, quizás sí sea adecuado emitirlo coincidiendo con la motivación que da precisamente la ocurrencia de alguna lluvia y yo me haya puesto demasiado quisquilloso)
O (en el otro caso), un medio con el que he colaborado en algunas ocasiones aunque esta información viniese de otras fuentes, pero quizás lo inadecuado sea que se emitió precisamente cuando ya se sabía que el confinamiento duraría al menos hasta el día 26 de abril y, desde la ventana, para más del el 99% de la población, Líridas NO.

Pero en mi opinión el colmo es otro anuncio, el primero que ví, hace ya unos cuantos días, nada menos que de Perú:
Además de ser una lluvia muy poco observable desde ese país que está situado, aunque sea por poco, al sur del ecuador, el insistir en lo de la ventana,… doble motivo de frustración para los lectores motivados.
He estado ahora mismo volviéndolo a buscar para ponerlo aquí, pero ha sido infructuosamente porque el buscador me ha proporcionado una multitud de titulares idénticos:
Estrellas fugaces desde la ventana, rotundamente NO.

Ello me debería hacer pensar que es posible que yo esté equivocado. Pero en mi opinión NO
Lo tengo muy claro. En otra época hubiera dicho que aceptaba apuestas... Pero ahora no me parece ético jugar con tanta ventaja.

Me encantaría que mañana alguien me dijera que me equivoqué. Si quieres intentarlo, esta noche del 21 al 22 de abril es el momento en que debes mirar por tu ventana.
Pero no me hagas trampa. Muy probablemente los medios nos mostrarán algunas imágenes captadas por las cámaras automáticas instaladas en observatorios o lugares estratégicos, habitualmente se suelen hacer luego montajes de vídeo poniendo una captura tras otra aunque hayan pasado horas entre ambas, darán la sensación de que ha sido un gran espectáculo y te dará rabia habértelo perdido.
¡Tranquilo-a! Tú nunca podrías haber visto eso, ni aunque no hubiese habido confinamiento.

De todas formas también es cierto que de ilusiones se vive, y ahora más que nunca son importantes. 
En estas circunstancias no quiero echar un jarro de agua fría y por ello, aunque publico este post el día 21 por la mañana, al contrario de lo que tengo por costumbre no voy a anunciarlo en las redes sociales (de donde me vienen la inmensa mayoría de lectores) al menos hasta que haya pasado con holgura la fecha de las Líridas.

Respecto a las Eta Acuáridas, y el  motivo de la segunda parte del título (quizas si...), es porque no puedo conocer ahora las restricciones concretas en cada país para primeros de mayo respecto al aislamiento, y la posibilidad de salir de casa de madrugada a un sitio oscuro y poco transitado, que en numerosos casos aún no se han decidido, y los datos de Google me sugieren que este artículo se va a leer en muchos lugares del mundo.

Si vives en el hemisferio Sur, esa lluvia de mayo sí puede ser buena para tí. El radiante en la constelación de Capricornio situada en declinación sur celeste y la deseable buena evolución de la pandemia por ahí, que os deseo con cariño, puede daros la opción de pedir varios deseos.


Posición de los radiantes de las dos lluvias 90 minutos antes de la salida del Sol para una latitud 35º SUR en las fechas de mejor visibilidad de cada una.
Desde el Hemisferio Sur todas las condiciones favorecen a las Eta Acuáridas sobre las Líridas. Tanto el número de meteoros (casi triple THZ), como la altura del radiante, o incluso la previsible evolución de la pandemia y reducción del confinamiento.

Por eso finalmente, después de dudarlo y haber cambiado ligeramente el título de este post, he decidido publicarlo.

- ¿Una opinión absurda?
La opinión absurda y descabellada es mía. 
Se me acaba de ocurrir algo que por supuesto en principio no tiene mucho sentido, pero quién sabe.

¿Por qué se anuncia tanto una lluvia tan pobre como la de las Líridas (o incluso "Lyridas, más exótico) y no otras mucho mejores como por ejemplo la que le sigue solo 2 semanas después?

El tema de las estrellas fugaces tiene un atractivo entre la gente, aunque normalmente nunca mire al cielo. Eso de poder pedir un deseo, esas leyendas de lágrimas, ese espectáculo que solo se da unas pocas veces al año pero siempre en la misma fecha como las grandes celebraciones festivas…
Tiene un halo casi emocional o místico. Y no me diréis que eso de “LÍRIDAS” no es más emocionalmente atractivo que el aparentemente rebuscado tecnicismo de “ETA Acuáridas”, que en mi país a algunos les suena raro y con connotaciones negativas.




Recupero este anexo, porque siempre que haya opción puede venir bien una sonrisa o una carcajada.

A propósito del nombre de la lluvia de primeros de mayo, no puedo reprimir el contar una anécdota personal que casi parece un chiste y por eso lo pongo aquí: El nombre "Eta Acuáridas" se refiere al radiante de la lluvia: el punto del cielo del que por perspectiva parecen surgir las estrellas fugaces. 
En casi todas las lluvias se utiliza solo el nombre de la constelación (por ejemplo las Perseidas tienen el radiante en la constelación de Perseo), pero como en Acuario hay dos lluvias importantes en ésta se ha tomado el de una estrella cercana al radiante. La otra es la de las "delta Acuáridas", a finales de julio.

Las estrellas se nombran con una letra griega (en este caso la letra "eta") seguida del nombre de la constelación. Hace solo unos días, para precisar dónde estaba exactamente el radiante y sus implicaciones en lo que cuento en este artículo, quise comprobarlo con el programa Stellarium y me sorprendió. 

Pensé que alguien se había confundido porque aparecía situado junto a la estrella "neta" de Acuario, no la "eta".
Aunque no soy especialista en temas clásicos, ni filólogo, los matemáticos conocemos muy bien el alfabeto griego porque habitualmente en las fórmulas o deducciones se utilizan precisamente las letras griegas.

Pues en ese momento, para localizar la estrella "eta", y ver si el error de localización del radiante en Stellarium era grande o no, busqué la grafía de esa letra en un alfabeto griego y me llevé una sorpresa: Resulta que la letra "neta" no existe, y a lo que a mí durante todos los estudios me habían dicho que se llamaba así, en realidad se llama "eta".

Nunca es tarde para aprender algo o para salir de un error, pero ¿Por qué todos mis profes de la carrera me la habían cambiado el nombre?
Entonces recordé otro asunto similar: La ´letra griega que siempre me la habían presentado como "tita" en realidad se llama "teta". De eso ya hace mucho que me había dado cuenta, pero pensé que sería solamente un tema de fonética.

Ahora creo que lo tengo claro: en la puritana y represora España de la época franquista, quedaba feo eso de decir "teta" y por ello la autoridad la cambió de nombre, y lo mismo debió ocurrir con "eta" el nombre del grupo armado que tanta muerte causó.

Cuando me dí cuenta de eso de la teta, la eta, la neta y la tita me dió la risa ... 

lunes, 20 de abril de 2020

Crónica de una visita

ESTA ENTRADA HA SIDO ELIMINADA Y SU CONTENIDO SE HA AÑADIDO EN SU TOTALIDAD A LA ANTERIOR. "Marte se hace el remolón" , QUE SE HA COMPLETADO CON ALGÚN OTRO DETALLE.

Doy las gracias a quienes han colaborado, contestando la sencilla cuestión que propuse tanto en comentarios al post, correos electrónicos o comentarios en Facebook, y tendré en cuenta el resultado de vuestras opiniones, que han sido diversas.   

miércoles, 15 de abril de 2020

Marte se hace el remolón

Me gustaría que este post fuera nuevamente una propuesta de observación para mañana y estos próximos días desde tu ventana, similar a la que realicé el mes pasado en “una ventana hacia el SE”.
Desde una ventana de mi casa en Bilbao, hoy 15 de abril a las 6:39 de la madrugada: De Izquierda a derecha Marte, Saturno y Júpiter en la constelación de Capricornio, acompañados por la Luna en cuarto menguante
Efectivamente otra vez, si tienes una ventana con esa orientación y con vistas al cielo, tienes una nueva oportunidad de ver unas bonitas imágenes de la Luna junto a los planetas Marte, Saturno y Júpiter.  
Aunque ahora más fácil que el mes pasado porque estos astros aparecen más altos en el cielo, durante más tiempo antes del amanecer, y por ello ahora sirven las ventanas que estén más hacia el Sur, al Este o, forzando la hora y la claridad del cielo, incluso mirando hacia la izquierda yo lo he visto desde otra, orientada hacia el SurOeste.
Otra imagen, solo 6 minutos después de la anterior, pero con más zoom, para apreciar mejor los planetas.
Estas historias se repiten en cada lunación, cuando nuestro satélite, además de repetir aproximadamente la fase (el periodo de la lunación es de 29.5 días, no de 28 como suele decirse) también repite la zona de las visitas, (esta vez cada 27.3 días).
Bueno, como el tema dura varios días, no hay problema y quizás sobren estas precisiones.
Pero aunque sean similares, las actuaciones celestes nunca se repiten exactamente.

Repasemos las situaciones anteriores y la que ahora se nos presenta, que será la tercera y última de la temporada en que se vea nuestro satélite junto a los tres planetas en una  misma zona del cielo
Precisamente lo que más está cambiando es la posición de Marte, que si en la primera ocasión fue el primero en recibir la visita de la Luna (era el que estaba más hacia el Oeste), ahora es el último, y parece como que se retira para no saludarla (a pesar de que no tenga el coronavirus), y por eso lo del título de este post.

Recojo las tres situaciones en estos montajes. Están realizados todos a partir de una misma imagen y he preferido no poner fotos originales para que las condiciones sean iguales y se puedan apreciar mejor las diferencias:


Esta última es lo que se podrá ver mañana. Si no lo lees a tiempo o tienes el cielo nublado puedes seguir intentándolo los próximos días, en que aunque la Luna se situará más hacia el Este (a la izquierda), la fase será más fina y su imagen más bonita.
. - En los días clave, en que la Luna se situó en la zona en que se encontraban los planetas, su fase ha ido aumentando porque debido a la traslación terrestre el Sol lo tenemos situado cada vez en una constelación (zodiacal) más hacia el Este, con lo cual los planetas aparecen más separados angularmente del Sol, y la Luna (menguante) tendrá ahí una fase mayor.

.- Por esa misma razón, el encuentro se ha podido ver cada vez a una hora más temprana y por ello con cielos más oscuros, y puede ser observable en zonas cada vez más altas sobre el horizonte, más hacia el Sur, y durante más tiempo antes de amanecer.

.- Pero la principal diferencia es que los tres planetas protagonistas van cambiando de posición entre ellos y, como he dicho antes, el que más se ha desplazado ha sido Marte, lo cual es lógico:
Tanto su movimiento propio (el más rápido de los tres por estar más mucho cerca del Sol), como el observado desde aquí (aún más evidente por estar más cercano a nosotros) ha hecho que sea el que se ha movido en las fotos.


Cronología

.- Cuando la Luna visitó la zona en enero, Saturno era totalmente inobservable por estar a una distancia angular del Sol menor de 10º, y Júpiter muy difícil de apreciar, por lo que las visitas de Selene al trío de planetas comenzaron el siguiente mes.

.- En febrero los días clave fueron el 18, 19 y 20, y ocurrió algo excepcional de lo que no me enteré en su día,  y lo relato en el anexo.


El día 18-2-2020 desde el Oeste americano, se vio algo parecido a lo que Ron Dantowitz captó
   en estas extraordinarias imagenes en junio de 2003. Pero en 2020 hubo más.
Tengo que confesar que hubiera sido mucho más adecuado haberlo escrito entonces, pero no me di cuenta de la “importancia” del tema hasta que mucho después por casualidad encontré esta extraordinaria imagen de ya hace algunos años, y rastreando su origen llegué a la noticia que pongo luego.

En esa ocasión la Luna visitó primero a Marte, luego a Júpiter y finalmente a Saturno

.- En marzo, los días 18 y 19 la Luna volvió a pasar por allí y encontró a Marte y Júpiter muy próximos, y luego a Saturno, lo que quedó recogido en el post que he linkado al principio.

.- Y ahora en abril, le toca el 15 y el 16, cuando se vuelve a encontrar los planetas colocados más o menos uniformemente uno después de otro como en la primera visita, pero el orden ha cambiado. Primero ve a Júpiter, luego enseguida se encuentra con Saturno y finalmente visita a Marte.

.- En mayo cuando aparezca la luna menguante por la zona, Marte ya se habrá separado de los otros dos bastante hacia el Este y no formará parte del grupo. 
¡Cuidado! que ha salido un  bulo con varios errores sobre una imagen con forma de sonrisa que formaría la Luna con Júpiter y Venus el 16 de mayo de este año. Aunque sonreir no nos venga mal, no es en absoluto cierto que se vaya a ver esa imagen.

Tal como he dicho, ésta del 16-4-2020 es la última sesión de la temporada con los 4 protagonistas. Si tienes vistas al cielo desde casa, no te la pierdas.

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Actualización 18-4

Durante estos 4 días, del 15 al 18 de abril, he tenido mucha suerte con las nubes y desde mi ventana orientada al Sureste he podido obtener imágenes todas estas madrugadas. 

Visto que el lenguaje metafórico tiene atractivo para un gran porcentaje de mis lectores, lo voy a utilizar en el texto principal, dejando los detalles más prosaicos en el pie de las imágenes, y así atiendo a todas las preferencias.

Jueves 16

Aunque Marte se iba retirando, quizás por el miedo al contagio de la visitante (cada vez se aparta más de Júpiter y Saturno que desde que empezó la pandemia son los primeros que la reciben cuando mensualmente se acerca a la zona), al final no le ha quedado más remedio que saludar a Selene. Eso si, guardando la distancia y tras comprobar que ella tenía puesta la mascarilla nubosa.

Cuando la zona fue visible en Europa la Luna se situaba ya en conjunción con Marte.
El borde de la zona nubosa atenúa el brillo de la Luna lo que favorece una exposición adecuada para que se aprecien a la vez los planetas y no salga sobreexpuesto nuestro satélite, apreciándose mejor la fase

Viernes 17

Antes de que se haga de día y se escabullan los planetas, la Luna, cumplidora, sigue con el ritual de despedirse de ellos.
Una vez abandonada la zona de los planetas, ese día La Luna completa con ellos una línea ligeramente curvada.
Ya muy por encima de esa línea (arriba y a la izquierda de Saturno), aparecen alfa y beta de Capricornio, las dos estrellas más brillantes de esa constelación.

Evidentemente molesta y sonrojada por el frío recibimiento de ayer, y a pesar de ser consolada por la estrellita Deneb Algedi (junto a ella, arriba a su izquierda), la Luna se marcha por la chimenea mientras Marte, avergonzado, intenta esconderse detrás de la cortina brumosa.
En una toma con más zoom, cuando la Luna ya está a mayor altura, se puede apreciar levemente junto a ella la estrella delta de Capricornio, extremo oriental de esta constelación que nuestro satélite está a punto de abandonar.
Sábado 18

Esta madrugada los tres planetas se sentían tranquilos una vez que la Luna les hubiera abandonado tras su inadecuada visita en tiempos del coronavirus.
Imagen tomada unos minutos antes antes del orto lunar. Los tres planetas quedan ya como astros más destacados de la madrugada, y vuelve a destacar la mencionada línea casi recta, que se prolonga con la estrella delta de Capricornio (un poco a la izquierda de la chimenea).
Pero de pronto se sobresaltaron al ver que la visitante volvía a aparecer, como si se hubiera olvidado de algo. Marte y Saturno consiguen ocultarse entre la bruma y solo Júpiter, el valiente jefe, se mantiene en su puesto.
Cuando surge la Luna, ya en el crepúsculo, las imágenes son más atractivas, aunque en Bilbao la bruma que iba aumentando deja casi inapreciables a Marte y Saturno.
Mientras, Selene se despereza nada más levantarse al alba,
La nubosidad cercana al horizonte Este no me permitió obtener imágenes de la salida de la Luna...


Y luego arrogante y engalanada con seductores tules, desafía a los temerosos.
... pero quizás le dio atractivo cuando poco después se fue moviendo entre ella

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Durante los 4 días de este mes a los que me he referido, la situación de los planetas respecto a la eclíptica y a la órbita de la Luna era la que recojo el siguiente gráfico. La diferencia fundamental respecto a meses anteriores es que Marte se había movido desde el extremo más occidental del grupo al lado contrario. También Júpiter y Saturno se han ido acercando entre sí, muy despacio, proceso que culminará con la extraordinaria conjunción del 21 de diciembre de este año.

Júpiter y Saturno estaban justo en la línea de la eclíptica mientras Marte se situaba a poco más de un grado al Sur de la misma. La Luna se encontraba descendente, también al Sur de la eclíptica, bastante lejos de sus nodos y por ello se acercó a los planetas algo menos que en los meses pasados.
Situación de Marte, Saturno (ambos en la constelación de Capricornio) y Júpiter (en el extremo oriental de Sagitario) durante los días en que la Luna transitó por la zona.
Desgraciadamente durante estos días gran parte de la población mundial ha estado confinada sin poder salir de casa, pero yo tengo la suerte de disponer de una ventana orientada hacia el SurEste, donde se han situado los astros de madrugada, único intervalo en que han sido visibles, entre su salida por el horizonte (su orto) y el amanecer.


La situación en otros lugares del mundo fue algo diferente. Por ejemplo:

Desde América (cuando los astros aparecieron allí habían pasado unas horas) la Luna estaba ya casi en conjunción con Saturno, o incluso ya le había sobrepasado.
Desde el hemisferio Sur lógicamente la posición de los planetas respecto a la orientación izquierda-derecha es la contraria que en el norte y la línea que formaban estaba más vertical.
Desde la zona central de Chile-Argentina se vería así.

Montaje con una imagen de la zona del Río de la Plata tomada de Google earth. 
Y desde México, bastante más cerca del ecuador que en Europa y aún más al Oeste, la línea marcada por los planetas estaba algo más vertical que como yo lo ví, y La Luna ya había sobrepasado la conjunción con Saturno.


Desde una ventana de México se habría visto así. Aunque está situado más cerca del ecuador que la zona del Mar del Plata (por ejemplo) la línea marcada por los tres planetas no aparece tan vertical como desde Sudamérica porque la eclíptica de Sagitario a Capricornio tiene declinación descendente y  de madrugada por la zona cercana al horizonte Este en estas fechas de primavera en el hemisferio norte aparece “más horizontal” que en el Sur.



Aunque esto es "agua pasada", me ha parecido interesante recogerlo y aprovecho este post en que me he referido también a la actuación de estos 4 protagonistas en aquellos días.

¡¡Tres ocultaciones en días consecutivos??

No me he equivocado con los signos de admiración e interrogación. Habría sido algo excepcional, y por eso lo de las admiraciones, pero no ocurrió así a pesar de algún anuncio en ese sentido, y por eso las interrogaciones.
Fue en las primeras sesiones de esta historia, los días 18, 19 y 20 de febrero.
A Saturno, no.
La Luna al moverse sobre el fondo durante cada uno de esos días fue pasando muy cerca de cada uno de los tres planetas, e incluso desde algunos lugares pudo verse la ocultación de alguno de ellos.

Pero la triple ocultación no ocurrió
A pesar del anuncio en la noticia, que también incluía la preciosa foto anterior (que luego he visto que se difundió en muchos medios), la última de las ocultaciones no ocurrió, aunque por poco.

Aunque sea tarde, merece la pena volver a repasar la situación en los cielos de esos días de febrero.
Casualmente vistos desde aquí los tres planetas estaban prácticamente alineados, separados por una distancia no muy diferente a los 13º (aproximadamente) que se desplaza la Luna sobre el fondo estrellado de un día a otro. En realidad de Marte a Júpiter eran 17º y de Júpiter a Saturno 13º, aunque esto no es impedimento para unas ocultaciones en días contiguos, por lo que explico luego (*)



El hecho de que se vean aproximadamente alineados no es una circunstancia casual, ya que los planos orbitales de todos los planetas casi coinciden y les veremos siempre muy cerca de la línea de la eclíptica.

Desde algunos lugares la madrugada del día 18 se vio como la Luna ocultaba a Marte desde zonas de Norteamérica. 
Al día siguiente, desde otros sitios (situados más hacia el Oeste para que los 13º aumentaran hasta 17º) pudo verse como ocultó a Júpiter, y finalmente el día 18 desde la Antártida se la vio situada junto a Saturno, pero no llegó a ocultarla desde ningún lugar.
Sí se podría haber visto la ocultación más hacia el Sur, si la Tierra fuese un poco más grande, pero evidentemente el colocarse en el lugar adecuado no estuvo al alcance de nadie. Ni siquiera de los 3 únicos astronautas que en aquel momento estaban en el espacio, ya que la inclinación orbital de la ISS impide situarse allí.

Si los planetas y la Luna se movieran exactamente en la eclíptica, habría ocultación en cada uno de los momentos en que nuestro satélite pasa del Oeste al Este de la posición del planeta, y desde algún lugar de la Tierra en que en ese momento fuese de noche pero nuestro satélite estuviera encima del horizonte (en este caso concreto donde ese sorpasso ocurriera de madrugada) la Luna pasaría delante del planeta y lo ocultaría.
Pero sabemos que habitualmente no es así porque tanto las órbitas de la Luna como las de los planetas están ligeramente inclinadas respecto a la eclíptica.

Concretamente las inclinaciones de las órbitas son las que recojo en la siguiente tabla, junto a la máxima separación angular posible respecto a la eclíptica vistos desde aquí. No es lo mismo porque en el primer caso el ángulo tiene como vértice el Sol, y en el segundo la Tierra. Este último es muy variable según las posiciones de la Tierra y el otro planeta.

En el caso de Marte su máxima separación a la eclíptica (latitud ecl.) visto desde aquí es mucho mayor que la inclinación de su órbita, porque puede llegar a acercarse mucho a la Tierra, pero solo alcanza esos valores en las mejores oposiciones, y nunca junto a una luna en fase fina, que exige que esté lejos de la oposición. 

La Luna también se mueve por ahí, pero llega a separarse un máximo de 5º hacia el Norte o Sur, por lo que de vez en cuando al adelantar a un planeta lo hace pasando por delante de él (según nuestro punto de vista desde algún lugar de la Tierra) pudiendo observarse la ocultación.
En la mayoría de los casos esta ocultación no se produce porque el tamaño angular con que vemos la Luna es solo de medio grado, y como digo puede separarse de la eclíptica unos 5º.

Pero en la visita de la Luna de febrero, casualmente se dieron las circunstancias de que en tres días sucesivos pudo verse nuestro satélite muy cerca de cada uno de esos tres planetas, y desde algunos lugares concretos se produjo la ocultación de Marte y de Júpiter, pero no de Saturno por muy poco, tal como he dicho.

Casualmente esos días tanto Júpiter como Saturno estaban prácticamente en la línea de la ecliptica, Marte solo unos minutos de arco hacia el Sur y también la Luna estaba a muy poca distancia angular de dicha línea, precisamente muy cerca del nodo descendente por donde pasó el día 18 después de haber ocultado a Marte.



Estas ocultaciones se ven solo desde lugares muy concretos de nuestro planeta porque la alineación tiene que ser casi exacta, y a poco que nos desplacemos hacia el Norte o Sur, cambia el punto de vista y la perspectiva. Es lo que llamamos paralaje.

Como la Luna “adelantó” a Júpiter un poco por debajo (visto desde mi hemisferio, es decir que le adelantó por el Sur) habría que haber viajado hacia el Sur, en este caso hasta las costas antárticas, para ver la ocultación y con Saturno aún más, pero se acabó el terreno.
Evidentemente es solo un gráfico esquemático donde no se han mantenido distancias ni proporciones de tamaños.
Además, como la Luna se va desplazando sobre el fondo del cielo los mencionados 13º en 24 horas (aproximadamente su diámetro cada hora, de promedio), la ocultación no dura demasiado y para poder verla deberemos estar en un lugar en que la Luna esté encima del horizonte a esa hora. Este factor hace que también la posición en sentido Este-Oeste sea importante.
Aquí además en esto influye también la diferente perspectiva igual que antes pero ahora en sentido Este-Oeste.

(*) Este último factor ayudó para que, a pesar de que la distancia entre Marte y Júpiter no fuera exactamente de 13º sino de 17º, pudieran verse ambas ocultaciones aunque fuera desde lugares de diferente longitud geográfica porque según nos movemos hacia el Este, nuestros astros protagonistas van apareciendo cada vez más tarde y se ve más separada de esos 13º respecto a lo que se vio el día anterior desde el otro lugar.

En este caso La Luna ocultó Marte el día 18 desde zonas del centro y oeste de Norteamérica y norte de Centroamérica. Desde esos lugares al día siguiente a la misma hora solo se había movido 13 grados y le faltaban otros 4 para pillar a Júpiter, y fue más tarde, después de su orto desde el océano Indico, concretamente al Sur del mismo, cerca de las costas antárticas o en esa zona del interior del continente helado, cuando pudo verse que ocultaba al planeta gigante. Al día siguiente aproximadamente a la misma hora en los mismos lugares nuestro satélite también era visible y había recorrido los 13 º que le faltaban para llegar a la posición de Saturno, pero lo adelantó por el Sur (por encima visto desde el hemisferio Sur), sin ocultarlo.

Viajando más hacia el Sur la perspectiva cambiaría favorablemente, pero… se acabó la Tierra. Incluso desde el Polo Sur la Luna pasó por encima, con el agravante de que en esas fechas era de día las 24 horas y aunque lo hubiera ocultado no se habría visto a simple vista.
La amplitud de las zonas está calculada solo de manera aproximada, ya que no las he encontrado en las fuentes habituales.
Estas ocultaciones pueden verse en pleno día con telescopio, pero evidentemente no a simple vista. Y por eso, como los planetas solo estuvieron por encima del horizonte durante pocas horas al final de la noche, sin ayuda óptica solo pudo verse desde ámbitos geográficos reducidos.





Aunque parezca fuera de lugar, estaría justificado si provoca alguna sonrisa.