Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

viernes, 25 de septiembre de 2015

La Luna se oscurece

   Mientras la mayor parte de la gente duerme, como corresponde a la hora (poco más de las 3 de la madrugada del domingo 27 al lunes 28), unas cuantas personas miran al cielo intentando ver el comienzo del espectáculo. En ese mismo instante, lejos de allí, acaba de amanecer pero no hay nadie para ver algo incluso más grandioso: La inesperada llegada de la noche. Una noche diferente, que solo durará 2 horas y media, donde la brillante luz solar es sustituida por otra muy apagada que cubre el paisaje de un tono rojizo. Ese lugar está en el Océano de las Tormentas, en las proximidades del cráter Einstein, no; no me he confundido de eclipse. Si desde aquí vemos un eclipse de Luna, en la Luna se produce un eclipse de Sol.
Cuando, en un futuro lejano, el turismo espacial sea una realidad, sin ninguna duda estas ocasiones serán temporada alta en nuestro satélite. 
Pero mientras tanto solo podemos imaginar lo que ocurre allí arriba y disfrutar desde aquí de la Luna eclipsada

Parece ser que hace más de 2300 años la sacerdotisa griega Aglaonike, en situaciones como la actual, anunciaba lo que cualquier medio de comunicación, o incluso yo mismo os digo ahora (viernes 25):  “Os comunico que dentro de 3 días la Luna se oscurecerá”.
Y acertaba.
La gente, sorprendida, comprobaba que ocurría tal como lo había dicho Aglaonike, y se rendía ante “quien tenía el poder de hacer desaparecer la Luna”, como acabaron llamándola.

Hoy no tiene mucho mérito. Incluso los niños-as de 10 años que van al Aula de Astronomía de Durango calculan las fechas de los eclipses por sus propios medios manipulando una maqueta de cartón, y usando un calendario con fases lunares, con unas deducciones lógicas y sencillas. Pero en la época de Aglaonike se requerían conocimientos que sus contemporáneos no tenían.

Imagen del eclipse de Luna ocurrido el 29-11-1993, obtenida desde Sestao

Pues sí, el día 28 toca madrugar, ¡y mucho! Ya es mala suerte en lunes, pero los astros no entienden de calendario, que eso es cosa de los césares y los papas, y muy a su pesar nunca tuvieron poder sobre los astros del cielo.

Te levantas sobre las 3 de la madrugada con idea de ver el tan anunciado eclipse, y ves la Luna hermosa, redonda y brillante. Quizás pienses, como algunos dijeron en otros casos similares, que hemos tenido suerte: ¡el eclipse en Luna Llena! Pero no es casualidad. En todos los eclipses lunares es así. Para que la Tierra oscurezca con su sombra a la Luna, el Sol la Tierra y la Luna deben estar alineados, y eso solo se da en la Luna llena. Pero no siempre que hay Luna Llena habrá eclipse porque la Tierra y su satélite no se mueven en el mismo plano y normalmente la Luna Llena pasa por arriba o por debajo de la sombra terrestre y no hay eclipse.
 

Esquema del paso de la Luna por la sombra y la penumbra de la Tierra (esta última no es apreciable)
Tomado de http://eclipse.gsfc.nasa.gov/LEplot/LEplot2001/LE2015Sep28T.pdf

- A las 3:07 comenzará la fase parcial: la Luna comienza a entrar en la sombra de la Tierra y se le irá oscureciendo la zona superior izquierda. En el gráfico corresponde a la posición U1
- A las 4:11 se acabará de oscurecer por la parte inferior. Entonces podrá apreciarse el tono rojizo en toda la superficie lunar: U2
- A las 5:23 empezará nuevamente a brillar por la izquierda. Y se irá “destapando” poco a poco: U3 
- Hasta las 6:27 (U4) en que lucirá nuevamente como cualquier Luna Llena.
No hace falta que te excuses, ya sabemos que esta última parte no la vas a ver, que pasado lo más interesante, lo que viene luego ya lo hemos visto. Ocurre siempre. Serán los “minutos de la basura” como se dice a veces en el fútbol, con el agravante de que la perspectiva de volver a coger un rato la cama ganará ante el ver como se destapa la Luna. Incluso antes de empezar la fase parcial, desde las 2:12 (P1), y después de acabar, hasta las 7:22 (P4), hay otra fase, el “eclipse penumbral”, que no te aconsejamos que intentes verlo porque no se aprecia nada.
La geometría real del eclipse citada aquí es ligeramente diferente a la del gráfico porque a lo largo de las horas todo el gráfico va girando en el sentido de las agujas del reloj y aquí nos pillará la Luna bajando hacia el horizonte Oeste. Aunque las horas dadas son iguales en todos los lugares, la posición relativa de la Luna no. Por ejemplo en el gráfico el final del eclipse (U4) la última zona eclipsada se sitúa en la derecha de la Luna, pero nosotros lo veremos en la zona inferior derecha y desde Norte América será la parte superior derecha.

Si al día siguiente lo cuentas, alguien que haya oído algo sobre el tema te dirá: Que suerte viste la Luna enorme eclipsada. Y tú le dirás que no, que era la Luna de siempre. Bueno, si la hubieras hecho una foto y lo repitieras con otra Luna Llena, verías que sí hay una pequeña diferencia, pero que en directo no te diste cuenta. Ni tú, ni nadie.

DIFERENCIAS ENTRE ECLIPSES DE SOL Y DE LUNA.
Los de Sol se ven en diferente momento según donde esté el observador, mientas que los de Luna son simultáneos y se ven a la misma hora desde cualquier lugar de la Tierra que tengan la Luna en el cielo en ese momento porque el que a la Luna le dé la sombra de la Tierra es algo objetivo.
Lógicamente éstos son siempre de noche, que es cuando aparece la Luna Llena, y aquellos de día.
Para observarlos no hace falta proteger la vista, y pueden ser vistos a través de prismáticos o telescopios, a diferencia de los de Sol, que hay que tener cuidado.
El eclipse comienza por la parte izquierda de la Luna (aproximadamente), a diferencia también con los eclipses de Sol que es por su derecha.

Habrás oído el término “Luna de Sangre” en alguna noticia relativa al eclipse. Cuando la Luna está totalmente eclipsada no le llega nada de la luz del Sol directamente y teóricamente debería quedar invisible. Sin embargo algunos rayos de luz solar atraviesan la atmósfera terrestre, ahí se enrojecen igual que vemos en un atardecer, y esa luz ligeramente roja es la que ilumina la Luna y que por supuesto, no tiene nada que ver con la sangre.
Pero si nuestra atmósfera no está limpia, por ejemplo debido a erupciones volcánicas, puede verse la Luna eclipsada rojo oscuro, o gris.

También se ha puesto de moda el término cuasi esotérico “tétrada” que hace referencia a los 4 eclipses totales de Luna que se han producido en los últimos dos años, siendo éste el último de ellos porque el siguiente será penumbral. No es lo habitual que 4 eclipses de Luna seguidos sean totales, pero muchas veces ocurre.

Como siempre que acaba un eclipse, surge una pregunta: ¿Cuándo es el siguiente? Lo puedes calcular porque normalmente ocurren cada 6 lunaciones y siempre en Luna llena. Mirando en un calendario,… el 23 de marzo. Pero no será total ni se verá desde aquí.
A veces ocurren al cabo de 5 lunaciones, o incluso en la siguiente luna llena. Pero cuando ha sido total, son siempre 6. También hay que tener en cuenta que no todos los eclipses se ven desde un determinado lugar, aunque en el caso de los eclipses de Luna, se ven desde más del 50% de la superficie terrestre, desde todos los lugares que en ese momento sea visible nuestro satélite.

Por una combinación de factores adversos, desde aquí no veremos otro eclipse total de Luna hasta el  27-7-2018. A ver si con éste tenemos buen tiempo y aprovechamos la circunstancia.

Este tema es relevante y sobre él se ha escrito mucho y bien en otros lugares. Por ello en esta ocasión voy a dar un par de enlaces para quienes quieran más, escritos por expertos en el tema:

2 comentarios:

  1. Todo bien claro, muchas gracias. Y también lo del tamaño. En la edición digital de hoy de El País sale una luna comparativamente gordísima en la información sobre el eclipse, aunque luego en el texto ya explican como tú que a simple vista no se distingue.
    En la Alta Edad Media existía durante estos eclipses la práctica popular del Vinceluna ("¡ vence luna !"), que consistía en tirar hacia la luna flechas, antorchas y todo tipo de cosas, y armar un ruido espantoso, para ayudarla a vencer a los monstruos que la querían devorar. Esto ponía de los nervios a los intelectuales de la época, por ser ritos paganos y porque sabían que no era más que un eclipse.

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    1. Gracias Juanjo. Las aportaciones históricas siempre son interesantes y bienvenidas porque nos ayudan a conocer qué pensaban y cómo actuaban en otras épocas.

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