Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

viernes, 17 de mayo de 2024

Sin planetas al principio de la noche

 

Para quien vaya a observar una noche el cielo o mostrárselo a otras personas, uno de los alicientes puede ser la visualización de los planetas. Pero curiosamente durante estos días, a no ser que mire de madrugada, no verá ninguno.

La palabra “planeta” procede del griego antiguo y significa “errante”. Se denominaron así a estos astros porque parecen estrellas, pero mientras que las verdaderas estrellas (estrellas fijas) en su lejanía solo las vemos moverse todas a la par y de una manera previsible debido a los movimientos de la Tierra. Desde nuestra perspectiva los planetas se mueven entre las constelaciones de una manera aparentemente caprichosa.

Aunque lo hacen recorriendo su órbita según las leyes de Kepler, el propio movimiento de la Tierra, donde está situado el observador, hace que parezcan errantes y sin unos cálculos previos sea imposible conocer su situación en el cielo. Podemos ver varios planetas próximos entre sí, o distribuidos de diferente manera y distancia angular. Puede que unos solo se vean al principio de la noche y otros antes de amanecer,...

En esta imagen tomada un atardecer de agosto de 2010 podían verse en una misma zona del cielo a Venus, Marte y Júpiter. Además aparece la Luna, al que los antiguos griegos también clasificaron como planeta, e incluso Mercurio había sido visto junto al horizonte a la misma altura que la Luna, antes de elegir el lugar y preparar la cámara.

Una bonita imagen con casi todos planetas cercanos entre sí y visibles al principio de la noche, precisamente lo contrario de lo que está ocurriendo estos días.

Porque durante estas noches vistos desde aquí todos los planetas se encuentran en la misma zona, precisamente la que no podemos ver al principio de la noche, y deberán pasar unas cuantas horas hasta que aparezca el primero, tal como se deduce de los siguientes gráficos:

En mayo de 2022, ocurrió algo similar  y también sucederá en diciembre de 2066, pero en ambos casos no de una manera no tan extrema como ahora.

Situación de la Tierra y los planetas visibles sin ayuda óptica, mañana 18-5-2024

La zona verde es la que podríamos ver al principio de la noche porque, uniendo con una recta las posiciones de la Tierra y el Sol, tal como se muestra en el siguiente gráfico, y teniendo en cuenta el sentido de rotación de la Tierra, justamente en el punto 1 de la superficie terrestre está anocheciendo, y desde ahí tienen la zona verde arriba sobre la cabeza y la zona gris bajo el suelo. En el punto 2 será medianoche y se verá la parte inferior del gráfico, en el punto 3 está amaneciendo y se vería la zona gris. En el punto 4 es mediodía y sería los astros de la parte superior los que estarían sobre el horizonte, pero evidentemente no se verían exceptuando el Sol.


Bueno, circunstancia curiosa, o desdichada porque evitará que los no madrugadores (la mayoría de la gente) puedan observar algún planeta. Pero es que incluso considerando los dos planetas más lejanos, no observables a simple vista (Urano y Neptuno) ocurrirá lo mismo. Y puestos a rizar el rizo, Plutón, el que fue el noveno planeta antes de su degradación, también está en esa zona.

Todos los planetas en la zona gris

Teniendo en cuenta que es un tema de azar, que son 7 planetas (sin contar el nuestro, ni Plutón, claro) y que la probabilidad de que cada uno esté a un lado del Sol o al otro es del 50%, la probabilidad de que estén todos al mismo lado (en este caso al este) del Sol será 1/27 = 1/128, o sea, menos de un 0.008%. Una probabilidad ínfima, pero que ocurre ahora.

No es solo el que al principio de la noche no se verán. Para quienes saquen el telescopio estos días a partir del crepúsculo vespertino no habrá ningún planeta que observar y deberán esperar nada menos que 6 horas (casi 7 desde la puesta de sol), ya en la segunda mitad de la noche, en que aparecerá Saturno. Una hora después Marte, y si esperamos casi otra hora saldrá Mercurio, lo que indicará que ya habrá llegado el crepúsculo matutino.

Lo de "aproximadamente" es porque el eje de rotación de la Tierra no es perpendicular al plano de la eclíptica 

Relevo de Venus y Júpiter

Ambos son los planetas más brillantes de nuestro cielo, en los últimos meses ha sido Júpiter el que nos ha acompañado al principio de la noche y ahora, recogiendo el relevo un poco tarde, será Venus. Pero su “actuación” no es la misma: Júpiter, un planeta exterior y por ello comenzó a ser visible al principio de la noche por el este y se ha cruzado todo el cielo despidiéndose ahora por el oeste, mientras que Venus, planeta interior comienza a verse por las cercanías del Sol, (al ser por la tarde, por el oeste) se irá separando angularmente de él pero retrocederá y volverá a la misma zona del horizonte.

Júpiter, después de 6 meses (noviembre del pasado año) de dominar el cielo en la primera parte de la noche, mañana mismo, el 18 de mayo, se pasa al otro lado (al oeste del Sol), mientras Venus, a partir del 4 de junio, comenzará su visión vespertina de 9 meses, y en el momento de "cambio de lado" será ocultado por el Sol.

Desde aquí esto es imposible de ver porque ahí está el Sol, pero si no por eso serían unas bonitas imágenes que en este caso han coincidido con los cúmulos estelares de las Pléyades y las Híades.


En esas 2 semanas largas entre una y otra fecha, ambos planetas estarán al oeste del Sol, imposible de ver al principio de la noche, pero en la práctica unos cuantos días antes y después aunque tengan elongación este como ha sido la de Júpiter, estarán demasiado cercanos al Sol, y de hecho ya llevamos una temporada en que no se ha podido ver al planeta gigante.

Análogamente tendremos que esperar hasta mediados de Junio en que Venus, una vez situado al este del Sol (con elongación este) se haya separado lo suficiente para poder verlo en el crepúsculo verpertino. ¡Mas de un mes! sin ver planetas al principio de la noche.

Recapitulando y buscando situaciones opuestas:

La situación de estos días no solo es infrecuente, sino realmente excepcional: el que al comienzo de la noche no tengamos ningún planeta sobre el horizonte, y que tengamos que esperar nada menos que ¡6 horas! hasta que aparezca el primero.

Disfrutemos, si cabe, de la extraña circunstancia, y ya a finales de Junio aparecerán Mercurio y Venus por el oeste tras la puesta de sol. La curiosa pareja de los planetas interiores que personificaron la diosa de la belleza y el dios de los ladrones, el planeta más espectacular con el más escurridizo, en la mejor ocasión del año para ver a Mercurio desde el hemisferio norte como siempre en una estancia breve que lo compensa Venus con su presencia durante 9 meses. 

Y ya en diciembre aparecerán Venus, Saturno, Júpiter y Marte (además de Urano y Neptuno) que nos compensarán de su plantón actual. 

¡Y en febrero los 7! Especialmente el 25-2-25 con Mercurio junto a Saturno, cerca del Sol. Podría decirse que es la situación contraria a la de ahora.

El 25-2-2025 una hora después de la puesta de Sol, los 7 planetas por encima del horizonte en una latitud media del hemisferio norte.
Urano y Neptuno no son observables a simple vista, pero ahí están completando todo el grupo

En la misma fecha desde el hemisferio Sur la observación de los planetas será más complicada debido a la poca inclinación de la eclíptica en el otoño austral al principio de la noche.
Esta imagen corresponde a los 35º S apenas 30 minutos tras la puesta de Sol, y habrá que utilizar prismáticos o telescopio también para ver a Mercurio y Saturno
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Por recoger otro ejemplo de situación favorable, si en esta ocasión de mayo del 2024 los planetas no se pueden observar al principio de la noche por estar al oeste del Sol, lo contrario ocurrirá en septiembre de 2040 cuando al encontrarse cercanos entre sí y al este del astro rey se producirá un extraordinario agrupamiento al atardecer. Eso sí, no estarán Urano ni Neptuno, pero ¿quién los quiere? en realidad solo han sido una excusa para realzar más lo de ahora. Además el día 8 estará por allí la fina luna creciente adornando aún más. 

En este caso desde el hemisferio sur se verá mucho mejor:


Pero volviendo a la situación actual en que no tenemos ninguno, habrá otras fechas en que quizás sea difícil ver a alguno de los planetas por su poca elongación, al estar angularmente cerca del Sol pero estén ahí junto al horizonte oeste, o que Urano o Neptuno salven la observación y juguemos a localizarlos con el telescopio, o que nos debamos de armar de paciencia esperando que aparezca alguno por el este pero: La misma situación de ahora con todos los planetas al oeste del Sol y tantas horas de escasez planetaria no se volverá a repetir hasta dentro de muchos años.

De hecho, en este siglo XXI no se ha dado ni se dará. Curiosamente lo más parecido fue lo de mayo de 2022, con la diferencia de que hubo que esperar menos horas a que Saturno apareciera, o en diciembre de 2066 en que tampoco se verán planetas al principio de la noche y será Neptuno el que poco después del final del crepúsculo romperá esa falta. Y si Neptuno no nos sirve, Saturno también aparecerá antes que ahora.


La coincidencia de hace dos años puede resultar curiosa, pero no lo es tanto porque a partir de Júpiter no cambian demasiado su posición de año en año, pero no esperemos nada parecido en 2026 porque  los planetas interiores van "a su aire" y tanto Mercurio como Venus ahí estarán acompañados de Júpiter que la pequeña diferencia de posición lo hará ocultarse después que el Sol.

viernes, 10 de mayo de 2024

El Sol ¡a tope!

No soy un experto en el tema, y por eso en los más de 400 post que lleva este blog creo que no he escrito aún nada sobre la actividad solar; pero hoy es noticia y todo el mundo está hablando de ello.

No es que haya llegado el verano y el Sol caliente más de lo habitual (que esta semana por aquí sí lo está haciendo), sino que estos días nuestra estrella tiene una actividad fuera de lo común.

En ocasiones en la superficie del Sol pueden verse manchas oscuras, y esto coincide con las épocas en que su actividad es mayor, con protuberancias y eyecciones de masa coronal, cuyos efectos pueden llegar hasta la Tierra y causar problemas en forma de tormentas geomagnéticas.

Pero aunque lo uno no implica necesariamente lo otro, sí hay una cierta relación y si se trata de ver manchas en el Sol precisamente estos días tenemos una ocasión excepcional.

El Sol, en una imagen obtenida ayer por J.M de la AAV con un SEESTAR S50

Las manchas son zonas menos calientes de la superficie del Sol, que en contraste con el resto aparecen menos brillantes.

Como he dicho, estas circunstancias no tienen nada que ver con el efecto estacional, que depende de las fechas (y su causa no está en el astro rey sino en la inclinación del eje terrestre y la posición de nuestro planeta en su órbita) sino en la propia actividad solar.

Esta actividad varía en ciclos de aproximadamente 11 años. En los mínimos de cada ciclo es posible que varios días seguidos no haya ninguna mancha, y teóricamente todavía no hemos llegado al máximo del ciclo actual, a esos intervalos en que las manchas son más frecuentes y más grandes, por lo que no deja de ser extraña, ahora, tanta actividad.

Imágenes del 27 de marzo y del 1 de abril de este año. Con pocos días de diferencia puede verse el Sol limpio o con manchas muy apreciables, como en estas imágenes obtenidas por Ana (@toro_an)
 Al final del post otras dos imágenes de Ana, mucho más sugerentes.
Puede ocurrir que las manchas no es que aparezcan o desaparezcan (a la larga sí), sino que pasan del hemisferio que nos muestra el Sol a la zona oculta, o viceversa, debido a la rotación de éste.

Lo cierto es que todos los observadores solares están sorprendidos y casi entusiasmados estos días, concretamente con una enorme mancha (en realidad un grupo de manchas) nombrada como 3664. (Resultado de la unión de la 3664 y la 3668 que en principio estaban separadas)

Magnífica imagen de la mancha 3664 obtenida ayer por Jesús Conde de la AAV, con un telescopio Macsutov 127 macskywatcher y filtro mylar

Su tamaño y apariencia se ha comparado con la que se produjo en el llamado efecto Carrington, en 1859, que ha sido la tormenta solar más potente registrada en la historia, provocando el fallo del telégrafo en toda Europa y América del norte, auroras boreales en latitudes bajas e iluminación del cielo nocturno. De haber ocurrido hoy en día habría inutilizado muchos satélites y casi toda la tecnología actual.

En Spaceweather.com , una página muy interesante y que sigue estos eventos, han comparado la mancha actual con la del efecto Carrington.

Gráfico de Spaceweather

Esta es ligeramente más grande e incluso algunos dicen que es la más grande jamás observada, aunque eso no es lo más importante.

No hay que preocuparse demasiado porque solo nos afectaría si la mancha estuviese acompañada una expulsión de gran cantidad de plasma solar y campo magnético con partículas cargadas (técnicamente una eyección de masa coronal) de gran envergadura que se dirigiera hacia nuestro planeta, y parece que no es el caso, aunque según la citada página Spaceweather.com se ha aumentado estos últimos días de nivel 2-moderada a 4-grave (en un rango de 1 a 5) a la tormenta geomagnética que nos va a llegar este mismo fin de semana. 

Aunque desde hace 20 años no se ha llegado al nivel 5, lo de ahora parece que implicaría una mayor probabilidad de auroras boreales, pero no sería peligroso para los satélites y en general para los aparatos tecnológicos.

En definitiva, todo un espectáculo que los expertos han aprovechado para obtener magníficas imágenes. Pero aunque no tengas el equipo necesario, si tienes a mano unas gafas de eclipse quizás puedas verlo directamente (no es fácil si no tienes buena vista, pero merece la pena intentarlo). Aprovecha la ocasión, aunque en cualquier caso hay que tener mucho cuidado si se observa el Sol sin la adecuada protección.

También se puede observar por proyección mediante unos prismáticos, un telescopio, un aparato especial, sencillo y barato para estas observaciones como es el Solarscope, o utilizar un filtro en la boca del telescopio.

El Solarscope y una imagen de ayer mediante el mismo. Aunque la foto del Sol no es nítida, en la observación en directo lo era mucho más.

Por proyección con telescopio y prismáticos, y con un filtro en el telescopio. Siempre es importante que el responsable cuide de que nadie mire directamente para no dañarse la vista.


Y quien disponga de un equipo apropiado para observar el Sol, apreciará muchos más detalles, no solo en las manchas sino en toda la superficie solar y su interesante granulado:

Fotos de Javier Martín de la asociación astronómica Orión, del pasado miércoles, con las manchas y una gran eyección. Telescopio H-ALPHA de 60 mm y una cámara SVBONY 305 PRO

Aunque solo sea por curiosidad y por la relevancia que tiene, es interesante seguir la evolución de esta enorme mancha y todavía hay tiempo. La rotación solar hará que llegue a ocultarse, pero teniendo en cuenta que la duración de dicha rotación es de 26 días, y aunque parezca que ya están cerca del limbo, la proyección hace que aparentemente en estas posiciones se desplacen más lentamente y se estreche la imagen.

Y se puede aprovechar también con paciencia y sensibilidad para hacer bonitas fotos, como estas  preciosas imágenes que ha obtenido Ana (@toro_an) . En su cuenta de twitter podéis encontrar más.

 


Las últimas noticias sugieren que mañana sábado al principio de la noche podrían producirse excepcionales auroras boreales.

No te lamentes porque ya no tienes tiempo de preparar un viaje a las proximidades del círculo polar ártico, pero no hay problema. En estas fechas por allí ya no hay noche cerrada y no se verán. Curiosamente por latitudes intermedias, si las previsiones son correctas, hay más posibilidad.

Un aclaración: El post lo publico el viernes 10-5-2024, e intencionadamente en varias fotos no he puesto la fecha sino que me he referido a "ayer", o "el miércoles"..., con la idea de transmitir la sensación de actualidad del fenómeno.

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Actualización el 11-5

Efectivamente, parece que se han visto auroras boreales de tono rosado o morado desde muchos lugares de la península, e incluso desde Canarias, tal como se recoge hoy en los medios de manera profusa. No eran muy evidentes a simple vista, pero en las imágenes fotográficas quedaban muy claras. 

Como ejemplo, ésta que fue captada en el Maresme:



Quizás se repitan estas dos próximas noches.