Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

jueves, 16 de abril de 2026

increíbles situaciones para empezar la semana

 

Si anteayer publicaba un post con “bonitas imágenes para acabar un fin de semana” es obligado escribir otro con “increíbles situaciones al comienzo de la semana” No solo porque después de un finde hacen falta ganas y motivación para empezar de nuevo, sino también para hacer justicia ya que lo anterior se podía observar mejor desde el hemisferio norte mientras que esto es exclusivo del hemisferio sur.

Además todo cuadra porque aquello anterior era para el comienzo de la noche, sobre todo la del domingo y esto será para la madrugada, fundamentalmente del lunes: ¡A levantarse con ganas que el cielo está animado!

Entre las dos situaciones están implicados todos los planetas: Si en el primero se hablaba de Venus, Júpiter y Urano, en este caso se producirá una cerradísima conjunción de Mercurio, Marte y Mercurio (no recuerdo haber visto nunca nada igual), mientras que Neptuno está por la cercanía.

El comienzo de la semana será extraordinario de madrugada: tres planetas se verán totalmente alineados y enormemente cercanos (de Mercurio a Saturno solo medio grado y de Saturno a Marte apenas 1º). Neptuno (el último planeta que falta entre las situaciones recogidas en los dos post) no se ve sin telescopio pero no se halla muy lejano a este trío.      

Hay que decir que las ilustraciones del post anterior eran fotos (algunas con añadidos), y en este caso deben ser dibujos, que mi cámara no llega al hemisferio sur.

Desde Buenos Aires, una hora antes de la salida del Sol

No es que haya hecho un gráfico ridículamente pequeño (que 10º es muy poco), sino que no tendría sentido representar los planetas más separados, porque no lo están.

La imagen del martes será ligeramente diferente y la línea recta entre los 3 planetas se transforma en un triángulo casi equilátero 
Desde Buenos Aires, una hora antes de la salida del Sol

Unos días antes, concretamente el miércoles 15, aunque los 3 planetas más destacados no estaban tan próximos entre sí, la imagen fue interesante porque pasó por allí la fina luna menguante a falta solo de 2 días para nueva:
Montón de astros juntos 





Esta situación es prácticamente imposible de apreciar desde el hemisferio norte porque la elongación de los planetas (la distancia angular desde el Sol) es relativamente pequeña y en primavera de madrugada la eclíptica está muy poco inclinada de manera que salen poco antes que el Sol en un cielo ya muy brillante.

Ahora he representado los planetas solo media hora antes de salir el Sol. En esos momentos el cielo estará tan brillante que será imposible distinguirlos. Una hora antes, quizás el cielo estaría suficientemente oscuro, pero los planetas estarían aún bajo el horizonte.

En el hemisferio sur que es otoño, ocurre lo contrario con la eclíptica, que está más vertical, como expliqué en este post y allí todo es favorable a pesar de que las declinaciones de Marte, Mercurio y Saturno son Norte.

Para comparar la inclinación de la eclíptica voy a poner esa situación desde Buenos Aires y aprovechando para añadir un dato más con las posiciones antes de la alineción, utilizo la fecha del domingo por la mañana, por si vives en el sur y, aunque no sea lo habitual, casualmente te toca madrugar para ir a trabajar.

La eclíptica estará casi vertical

La situación del domingo al principio de la noche que es favorable desde el hemisferio Norte, no es tan difícil en el Sur porque la elongación (la de Venus que es la menor de los astros que se citaban en el post anterior) no es tan pequeña y su brillo es mucho mayor que el de Mercurio, Marte o Saturno. Incluso una hora después de la puesta de Sol en Buenos Aires, Venus y la Luna estarán sobre el horizonte aunque a baja altura pero su brillo permitirá distinguirlas, lo que probablemente no ocurrirá con las Pléyades.
La Luna ya se habrá separado de las Pléyades porque han pasado unas horas desde que se vieron en Europa

Que la madrugada te sea provechosa.




martes, 14 de abril de 2026

Bonitas imágenes para acabar un fin de semana

El cielo nos ofrece frecuentemente espectáculos diversos: desde los eclipses, ocultaciones, conjunción de planetas, presencia de algún cometa brillante, lluvias de meteoros, …

Lo de este próximo domingo día 19 de abril no es uno de esos fenómenos espectaculares, sino algo que podría pasar desapercibido si no nos fijamos bien: la presencia de varios astros de diferente tipo en una reducida zona del cielo: 2 planetas (de brillo muy diferente), la Luna, el cúmulo de las Pléyades,… Algo que no estará tan anunciado pero será más variado y quizás más atractivo.

El día 19 Luna de 2 días junto a las Pléyades, mientras Venus se sitúa cerca y por allí anda también Urano (señalado con una flecha). A la izquierda de la imagen aparece la estrella Aldebarán y las Híades.

Y algo más apartado, al oeste de esa zona, que llamará más la atención y que lleva ya bastante tiempo sorprendiendo a quienes al principio de la noche miran hacia arriba: el planeta Júpiter, muy alto (desde  una latitud media Norte) y extraordinariamente brillante, que todavía estará cercano a las espectaculares constelaciones de invierno que ya nos van diciendo adiós.

Júpiter en todo lo alto, y entre los árboles la constelación de Orión y las brillantes estrellas Proción y Sirio. A la derecha, parcialmente tapado por el árbol, el cúmulo de las Híades con Aldebarán, donde comenzaría la imagen anterior.

Es curioso, que aunque el brillo de Venus es siempre mayor que el de Júpiter, ahora debido a su baja altura (y sobre todo si hay algo de bruma por el horizonte) es el quinto planeta el que más destaca y el que se lleva la mayoría de las miradas.

Y todo esto aderezado con la lluvia de meteoros de las líridas que pueden verse entre el 16 y el 26 de abril pero ya podría aparecer alguna de ellas. La fase lunar el día del máximo (el 22) seguirá siendo fina y se pondrá pronto, con lo que no molestará con su luz y las condiciones serán favorables para la observación.

Una lírida por el Sur de Orión, capturada por Aleksandar Pasaric

Volviendo al principio, el domingo 19 podremos ver a la fina luna junto al cúmulo de las Pléyades, y tal como se recogió en este post esto ocurre todos los meses desde 2024 hasta 2029 aunque con diferente fase y desde distinto lugar. En este caso la fina fase de la Luna podría hacerlo más atractivo, aunque la mejor imagen se verá desde una zona de Siberia en que la Luna aparece rodeada (como incrustada) entre 8 o 9 de las estrellas del cúmulo. 

Preciosa ocultación desde Vorkuta (Siberia) 65º N  67º E, donde en un determinado momento la Luna quedará rodeada o "encerrada" entre 8 de las estrellas más brillantes de las Pléyades, Similar a lo que se vio en Madrid el 1-4-25 , pero en aquella ocasión con una fase menos fotogénica.

Desde la península Ibérica la Luna oculta a un par de estrellas brillantes del cúmulo pero será de día, sobre las 19:30, y aunque en otras circunstancias con un telescopio se podría intentar su observación, la cercanía del Sol lo hace prácticamente imposible.

Siempre es atractivo cuando algún objeto celeste se sitúa en la zona entre Pléyades e Híades porque hace destacar la belleza de éstas, y no es muy infrecuente por estar cerca de la eclíptica.

Así, Los siguientes días, sin ser tan destacadas, se producirán otras circunstancias que no dejan de tener su interés

22-4 La Luna junto a Júpiter en el centro de la constelación de Géminis

En 3 días la Luna se mueve de las Pléyades a Géminis, engorda un poco y se sitúa junto a Júpiter que apenas se movió


23-4 Venus junto a Urano en Tauro, cerca de las pléyades

En este caso es Venus prácticamente el único que se ha movido sobre el fondo estrellado




Aparte de la Luna, está claro que Venus y Júpiter van a ser los animadores del principio de la noche en estos meses.

En esta imagen (de muy mala calidad por las condiciones del cielo y donde se han ampliado los dos en la misma medida) se puede comparar como se veían ambos planetas el día 10. Ahora mismo (y más el día 19) Venus habrá ganado mucho en brillo y altura. ¿suficiente como para competir con Júpiter?


Aquí Venus apenas se distingue pero en la siguiente foto, ya avanzado el crepúsculo y a pesar de la contaminación lumínica, se aprecia claramente.

Bien es cierto que, si las condiciones del cielo son buenas, el segundo planeta destacará como ningún otro al final del crepúsculo, bastante más que Júpiter. Ambos se van aproximando vistos desde la Tierra y a primeros de junio tendrán su conjunción y, uno junto al otro, quedará claro quien domina en brillo.

Actualización 17-4
Efectivamente, ayer mismo con unas condiciones mejores del cielo, Venus y Júpiter aparecían dominando claramente el crepúsculo vespertino.

Si en la tediosa tarde del domingo hay claros en el cielo intenta ver a estos dos planetas, a la fina Luna y todo lo demás que darán ánimos para olvidar que se acaba el finde.


lunes, 30 de marzo de 2026

La Luna y las plantas. La influencia de la Luna (5)

 

Hace ya tiempo que escribí una serie de cuatro artículos sobre la influencia de la Luna, y aunque prometí un quinto capítulo orientado a las labores agrícolas, se quedó en el olvido (mejor dicho encerrado en su carpeta) y voy a intentar continuar ahora.

Bueno, el motivo de no publicarlo fue el temor de que fuera rechazado por muchos lectores que creen a pies juntillas en los "poderes de la Luna en los cultivos" y dejaran de leer este blog, circunstancia que ya me ha afectado en más de una ocasión en otros ámbitos como cuento al final.

¿Influye la Luna en las plantas?

Pero he decidido completar el tema y, haciendo un resumen, en los 3 primeros capítulos se detalló el tema de las mareas, algo evidente y científicamente demostrado, pero que sirvieron de preámbulo al cuarto en el que se ponía en duda (o más bien se demostraba su falsedad) casi la totalidad de la supuesta influencia de nuestro satélite sobre las personas.

La Luna no nos influye a los humanos (al menos en todo lo que se ha podido estudiar), aunque hace millones de años fuera decisiva para el surgimiento de nuestra especie

Como he dicho, ahora llega el turno de las plantas. Quizás en este campo se den la mayor parte de las creencias de la influencia lunar, y parece que siempre se ha mirado la Luna antes de podar, plantar o recolectar. ¿O quizás no?

En este ámbito también yo antes me creía todo lo que oía: “Si lo dicen los agricultores, ellos sabrán sobre las faenas del campo que es su trabajo”. Pero después de la experiencia que cité en el tema anterior, realizada con ayuda de mi alumnado, y que demostraba la falsedad de la creencia del aumento de los nacimientos en luna llena que algunos médicos afirmaban, ya dudo de casi todo lo que oigo.

Ahora me inclino por pensar que todas esas normas “el…hay que recogerlo en menguante, pero cuidado con podar las…en creciente” han sido muy útiles de cara a establecer un calendario de trabajo. Guían a muchas personas que sin ellas serían desorganizadas, asignan una tarea, pero no tienen fundamento.

Porque hay varias razones para pensar que tampoco en la agricultura influye la fase lunar, que es posiblemente el objeto de la mayor parte de esas creencias y supersticiones, y seguramente las más aceptadas aunque no es difícil comprobar que no tienen sentido. Comenzando por un razonamiento que ya surgió, como consecuencia de la atracción gravitatoria, en este caso sobre la savia de las plantas: “Que no hay que podar cuando la savia está arriba, porque la planta se desangrará. Y que estará arriba cuando la Luna atraiga con más fuerza, es decir en luna llena”.

Este razonamiento se cae por su peso porque la Luna llena de día (que es cuando se hacen prácticamente siempre las labores de poda) se sitúa bajo el suelo, y no arriba. Otros dicen no podar en creciente, pero tampoco:

La mejor luna para podar plantas es la luna menguante ya que la savia desciende hacia las raíces, lo que reduce el «sangrado», acelera la cicatrización de las heridas y previene enfermedades. Es ideal para podas de mantenimiento y formación. En cambio, para estimular el crecimiento tras la poda, se recomienda la luna creciente”.

Estas frases son una inocente y errónea interpretación de los términos CRECIENTE (parece que indica hacia arriba) y MENGUANTE (hacia abajo). Pero unos mínimos conocimientos astronómicos nos dicen que la luna menguante por la mañana está por encima del horizonte, y por ello si influyese su atracción gravitatoria no haría descender la savia hacia las raíces, sino todo lo contrario. 

Aunque las palabras “menguante” o “creciente” pudieran indicar circunstancias contrarias, es totalmente absurdo porque tanto la marea en una y otra fase son iguales y de poca intensidad. La iluminación es igual y lo único que cambia son las horas en que puede verse sobre el horizonte, pero ni siquiera el número de horas.

Además una luna menguante la veremos ascender respecto al horizonte durante la mayor parte de las horas.

Por otra parte, suponiendo que en algún momento la savia descendiese o ascendiese por el interior de la planta debido a la atracción lunar, los científicos han calculado cuánto sería, y el resultado es sorprendente: menos del tamaño de un átomo. O sea, nada.

¿Y por qué sube y baja el agua del mar? Porque la masa de ese agua es infinitamente mayor que la de la savia de cualquier planta. Ese factor interviene en el cálculo y es decisivo.

Los periodos de la supuesta influencia en la plantas y los de las mareas son totalmente distintos. Por ejemplo en 24 horas la fase lunar apenas cambia muy ligeramente, por lo que en cada fecha estaría indicado podar o no podar. Pero las mareas suben y bajan continuamente, habiendo cada 24 horas dos mareas altas y dos mareas bajas. También con luna nueva (que suponen que la savia baja), hay dos mareas altas, y es una de las fases en que se producen mareas vivas al ser la atracción gravitatoria más eficiente.

Ciclos de mareas durante 24 horas

Aunque sea en broma, habría que decir: ¡Cuidado! Si quieres que la savia de tus plantas vaya a las raíces, no te vale con podarlas en luna nueva. Mira la hora y la tabla de mareas.

Siendo rigurosos en los estudios, hay que decir que es difícil comprobar si la Luna afecta a las plantas (si es que les afecta algo) porque hay otros factores (humedad, temperatura) que está claro que las afectan mucho más, que son muy variables y no tienen periodos fijos.

Dos experimentos

En este ámbito es muy difícil hacer estudios, y seguro que no serían demasiado fiables. Aún suponiendo que la Luna pudiera afectar a los cultivos, la meteorología lo haría en mucha mayor medida, de manera que sería difícil sacar conclusiones y separar una causa de la otra. Pero este mismo razonamiento implica que todas estas creencias no tengan una base fundada. 

En cualquier caso, algo se ha hecho y cito dos casos que me han llegado de primera mano:

- Bajo la dirección de un reconocido profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña a quien conozco personalmente, se realizó un experimento para contrastar la creencia en aquellas comarcas de que los ajos picaban más si se recolectaban en determinada fase lunar. Los resultados fueron negativos y totalmente concluyentes.



- En un informativo de la televisión vasca EITB se anunciaba en los titulares que había sido probada la influencia en la fase lunar en un prestigioso centro de formación profesional de Gipuzkoa. Pero los resultados que aparecían en las imágenes de troncos de madera cortados en distintas fases lunares no eran en absoluto concluyentes.

Conocido el tema, contacté con la responsable de la experiencia, le pedí los resultados concretos y en un primer momento no puso ninguna objeción: “Que ya me los mandaría” Luego se lo pensó mejor y “que prefería llevármelos personalmente”. Pensé que querría comentar conmigo algunos detalles, pero canceló la visita un par de veces con diversas escusas. Finalmente le dije que ya iba yo a su centro de trabajo, dijo que vale, que ya me diría. De eso… hace 7 años y todavía estoy esperando que me diga cuándo me recibirá.

Evidentemente si el experimento es positivo estarían satisfechos de que se difundiera y su actitud sería muy diferente.

Aunque algo salió en la tele, yo me quedé sin saber cual era el bueno y en que fase lunar se había cortado (estas imágenes son figuradas, ya que no llegué a verlas)

Agricultura biodinámica

Aunque hay que decir que estas creencias siempre han tenido muchos seguidores entre los agricultores, han recibido un palo enorme desde el mismo sector, con las propuestas de Rudolf Steiner (1961-2025) con lo que llamó agricultura biodinámica, porque utiliza también la Luna pero con criterios muy diferentes a los tradicionales. Como otras teorías modernas ha encontrado muchos seguidores, y se han escrito más tratados sobre agricultura biodinámica que sobre todos los conocimientos populares de siempre. Todos los años se editan extensos manuales, con las instrucciones para plantar o recoger diversos cultivos, que tienen un gran éxito en las librerías.

3 ejemplos de estas publicaciones. Sobre todo la de la derecha trae una cantidad enorme de datos y es la más conocida y vendida con gran éxito en librerías

El asunto clave es que la agricultura biodinámica utiliza también la Luna, pero no sus fases sino su situación ascendente o descendente, que no tiene nada que ver y en ocasiones da criterios opuestos a las fases.

Un cuarto creciente puede coincidir con la luna ascendente un mes, pero otro mes con la descendente. Por ejemplo según la tradición deberíamos plantar las cebollas en la primera semana de abril de un determinado año, cuando según los biodinámicos estaría totalmente desaconsejado.

Una página del manual mencionado antes. Leyéndolo e interpretándolo podría pasarse el tiempo de realizar la tarea agrícola.

Rudolf Steiner, con sus lunas ascendentes y descendentes se ha cargado todo el saber popular y nos ha dado la razón a quienes decíamos que la fase lunar no puede influir en las plantas.

Pero además lo suyo es un invento moderno sin base científica y difícil de llevar a cabo si no compramos uno de esos libros porque todo se hace complicado. Para averiguar si hoy la Luna es ascendente o descendente no basta con mirarla, como sería para comprobar su fase, sino que habría que haber hecho observaciones los días anteriores, comprobar si a una misma hora está más alta o más baja y aún así será difícil si no hacemos fotografías. Y los agricultores de siglos pasados no tenían cámaras. O sea, que este criterio no es anterior a 1970, cuando lo inventó Steiner.

En el gráfico la luna del día 21 sería ascendente porque está más alta que la del 20.
Incluso la nomenclatura que utiliza esta publicación en euskera (ilgora e ilbehera) para referirse a ascendente y descendente contradice el significado correcto de estos términos (creciente y decreciente)

Las afirmaciones de Steiner no se quedan en este aspecto de la Luna, sino también utiliza la distancia a la Tierra, la posición respecto a los nodos, además de considerar las posiciones de los planetas y las constelaciones. Un galimatías difícil de aplicar. Algunas de sus indicaciones, como “el periodo ideal de eliminar los ratones según las posiciones de los astros”, son de auténtica risa.

Unos criterios inventados por quien fue un oculista austriaco, educador, autor teatral, pensador social, arquitecto, esoterista y autodenominado clarividente (según Wikipedia).

Rudolf Steiner

Pero muchos han hecho dinero gracias a él: Como he dicho, se han escrito muchos más libros que los relativos a las creencia tradicionales, algunos de los cuales sacan ediciones cada año y está claro que ni una ni otra son verídicas porque si una lo fuera, habría desaparecido ya la otra al comparar cosechas guiadas por una u otra.

Bueno, pero “Se dice que las creencias tradicionales siempre llevan algo de verdad ¿no?” Pues a ver como congeniamos “A quien madruga Dios le ayuda” con “No por mucho madrugar amanece más temprano”, o “A la tercera va la vencida” con “No hay dos sin tres” o la que se refiere al tema de hoy “Hombre lunero no hace granero” Que indica que el saber popular tampoco se fía de la Luna.

Es posible, estimado lector, que no estés de acuerdo con el contenido de este post. Me lo puedes decir tranquilamente en un comentario, pero te pediría que por este motivo no dejes de leer el blog. Me ha ocurrido con dos asociaciones que anualmente me pedían que les diera alguna charla sobre los astros y después de que les contara esta historia no volvieron a llamarme.

viernes, 20 de marzo de 2026

Ya está aquí la primavera

Con el comienzo de una nueva estación, presento un post "diferente", algo más escueto de lo habitual, pero con muchos enlaces a otros anteriores para averiguar o recordar detalles significativos.

Hoy día 20 de marzo a las 15:46 (hora central europea) comienza la estación de la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el Sur.

Sobre este tema ya he escrito en otras ocasiones, pero nunca está de más recordar algunas cosas y detallar cómo van a estar los astros en estas fechas. Voy a resumir algunas ideas, dando los enlaces por si quieres ampliar o encontrar explicaciones más detalladas.

Comienzo de la estación

¿Por qué empieza el día 20? ¿No se dice que suele empezar el 21?

La realidad es que en este siglo la mayoría de los años empieza el 20, e incluso algunos el 19:

Solo empezó el 21 en 2003, 2007 y 2011,  mientras que el 19 será en 2048, 2052, 2056, 2060, 2064, 2068, 2072, 2076, 2080, 2081, 2084, 2085, 2088, 2089, 2092, 2093, 2096 y 2097. Todos los demás , al igual que éste, empiezan el día 20.

Como puede deducirse de los periodos observables cada 4 años, estas circunstancias se deben al ajuste de los bisiestos, tal como se establecieron en 1582 al implantarse el calendario Gregoriano, y que no es siempre uno de cada 4 años, ya que por ejemplo con el final de este siglo habrá 7 años seguidos no bisiestos.

Además al principio de implantación de nuestro calendario por Julio César, la primavera empezaba el 24 de marzo. En el concilio de Nicea (año 325) se había adelantado al 21, fecha que la iglesia católica tomó de referencia, y en 1582  se eliminaron 10 días para que volviera a empezar el 21.

Todo esto está detallado en este post, que aunque hace referencia al comienzo del año, se deduce también el comienzo de la primavera que fue la causa de todos los cambios.

Pero una vez que estos dos personajes establecieran y modificaran el calendario ¿Qué motivo astronómico hay para que el comienzo de una estación sea en uno u otro día? 

Se dice que el día del equinoccio (el día del comienzo de la primavera o el otoño) el Sol sale exactamente por el Este y se pone por el Oeste, produciendo días y noches de igual duración. Pero esto es la teoría, suponiendo que no hubiera atmósfera y contabilizando la salida y puesta del centro del Sol.

Esto está explicado en este otro artículo del blog:

Pero aparte de la fecha, ¿Por qué precisamente este año a las 15:46? Es el momento en que el Sol atraviesa el ecuador celeste. Dicho de otra manera, consideremos el llamado “punto subsolar”. Siempre hay un único punto en nuestro planeta que tiene el Sol en su cenit, es decir que un poste vertical colocado ahí no produciría sombra. Ese punto va cambiando continuamente, durante todo el otoño e invierno ha estado en el hemisferio sur, en primavera y verano estará en el norte, y justo cuando atraviesa el ecuador se produce el equinoccio.

Esta y otras explicaciones puedes verlas aquí



El cielo en esta primavera.

En el comienzo de la estación el cielo está espectacular: Por un lado, como todos los años, las constelaciones consideradas “de invierno” como Orión, Géminis, Tauro, Auriga …     al principio de la noche están inmejorablemente situadas. Es cierto que no ocurre lo mismo de madrugada, pero cuando más gente pueda mirar al cielo, en las horas más adecuadas, ahí estarán.

A la derecha de Orión, aparece Tauro con el cúmulo de las Híades junto a Aldebarán, y las Pléyades, ya en una posición de principio de la noche primaveral.

A medida en que avance la estación se producirá el "relevo" de estas constelaciones de invierno por Escorpio, la clásica del verano, como se relataba en este post.

Pero volviendo a la actualidad, muy cerca de esa zona "del invierno" se encuentra ahora el impresionante planeta Júpiter, muy alto al comienzo de la noche en los cielos del hemisferio norte en este principio de primavera, y hasta mayo en que ya estará cerca de su puesta al comienzo de la noche.

Imagen de anteayer, día 18, con Júpiter en la parte superior de la imagen, dentro de la constelación de Géminis. Abajo la brillante estrella Sirio

Además de dar realce a la zona, permitirá que con un telescopio sean observados sus 4 principales satélites y los fenómenos que realizan, como expliqué en Júpiter ahora sí 

Por si fuera poco, el espectacular Venus, nos acompañará durante toda la primavera. Debido a la favorable inclinación de la eclíptica en esta estación (sobre todo al principio) Además de en el crepúsculo vespertino Venus se verá también al comienzo de la noche con el cielo ya oscuro.

Puesta de Venus el 19-3-2026

A lo largo de las semanas irá mejorando por la mayor separación angular del Sol, y ya ayer se ponía con el cielo oscuro.

Los planetas Venus y Júpiter destacarán en el cielo durante casi toda la primavera, y sobre todo al final de la misma nos darán espectáculos acompañados de algún otro astro. Dejo los detalles para un futuro post cuando las fechas se vayan acercando.


En esta estación tenemos dos lluvias de estrellas destacadas:

Las Líridas tendrán su máximo el 22-23 de abril, y aunque no son numerosas (se estima en 18 meteoros por hora) suelen verse algunas muy brillantes. La luna, creciente antes del cuarto, no molestará mucho , pero en cualquier caso se verán mejor de madrugada.

Las Eta Acuáridas con el máximo en la noche del 5 al 6 de mayo serán más numerosas (unos 50 meteoros por hora) y la Luna menguante favorecerá las observaciones al principio de la noche.

También sobre ellas hay un post en este blog, aunque como es de hace varios años, lógicamente la fase de la Luna ahora no coincide


lunes, 9 de marzo de 2026

Reloj solar cilíndrico externo

 

Hace ya tiempo que no escribo sobre relojes de Sol. Después de recoger diferentes tipos pudiera parecer que ya no queda mucho más.

Pero no es cierto; existen algunos otros modelos pero en general son un tanto sofisticados y tienen más cabida en artículos o libros especializados que en un blog que trata muy diversos temas astronómicos par todos los públicos.

Sin embargo hay también algunos muy sencillos, que exigen menos cálculos y menos tareas en su elaboración y un par de ellos ni siquiera tienen gnomon: esa varilla que hay que colocar con precisión y cuya sombra nos da la hora. Hoy voy a describir el reloj cilíndrico externo y en un futuro próximo el reloj esférico, que tienen ciertas similitudes.

El cilíndrico externo frecuentemente se traza junto a un ecuatorial cilíndrico e incluso en la cara externa del mismo cilindro, como este magnífico ejemplo realizado por Rafael Soler en Palma de Mallorca, que es realmente monumental.

Dos imágenes del mismo elemento. La de la izquierda, permite apreciar el ecuatorial cilíndrico (interno) y la de la derecha muestra mejor el externo

Como he dicho, el reloj cilíndrico externo no tiene gnomon. Entonces ¿Qué sombra nos dará la hora?  Si un cilindro se encuentra en un lugar soleado la mitad de su superficie estará iluminada por el Sol y la otra mitad estará en sombra, siendo la línea que separa la zona iluminada y la sombreada la que marca la hora. En realidad son dos líneas, donde empieza la zona iluminada y donde acaba, y según el modelo una o las dos estarán dibujadas. Así mismo, cada línea trazada en la superficie cilíndrica podría indicar dos horas diferentes, de acuerdo al principio y final del tramo en sombra, separadas por 12 h.

Hay que decir que esa(s) línea(s) de la sombra que nos da(n) la hora no aparece(n) de manera nítida como puede hacerlo la sombra de un gnomon, pero no deja de ser interesante elaborar este tipo de reloj por su valor didáctico.

Colocando el cilindro inclinado según la latitud y su eje en dirección norte-sur, a una determinada hora (solar verdadera) todos los días la línea que separa entre la zona iluminada y la zona en sombra estará en el mismo lugar.

Para trazar las líneas horarias hay que tener en cuenta que estarán a 90º hacia uno y otro lado de la dirección en que estará el Sol a esa hora, con lo que la línea de las 6 y 18 quedará en la parte más alta del cilindro, en dirección sur.

Del 12 al 18 serán útiles por la tarde indicando donde acaba la sombra y a partir de las 6 (y hasta las otras 12 que no se ven en la imagen) por la mañana con el comienzo de la sombra. 

En estas otras dos imágenes de un reloj situado en el instituto de Sestao se puede apreciar cómo queda reflejado el avance de unas 2 horas, aproximadamente desde las 6:15 hasta las 8:15, aunque como se ha dicho no se puede precisar con exactitud

Como en algún otro modelo que se recogió hace tiempo, de cara a obtener unas reglas básicas podemos empezar pensando cómo sería uno de estos relojes situado en el polo (o mejor dicho cerca de él, porque en el mismo polo no puede hablarse de horas). Como en todos los demás modelos, el eje del cilindro debe quedar paralelo al eje de rotación de la Tierra, en este caso prácticamente vertical.

Cada línea puede marcar dos horas (la del comienzo de la sombra o la del final) y por eso las dos numeraciones. Los dos rectángulos negros indican la posición de la zona sombreada de cara a la validez de las 6 o las 18, una vez colocado el cilindro correctamente, con esta líneas orientada al sur: Si la sombra está a la derecha de la línea serían las 18 y si está a la izquierda las 6. El mismo criterio para las demás líneas, aunque no tengan dibujado ese rectángulo


En este caso hay que trazar las 24 horas, que durará el día allí en primavera y verano, y aunque no es imprescindible (se puede tomar solo el comienzo de la zona sombreada) puede ser interesante indicar el comienzo y final de dicha sombra con lo que aparecerían 48 indicaciones numéricas.

De hecho, en todos los modelos, es suficiente con utilizar medio cilindro  porque siempre recogerá bien el comienzo de la zona sombreada, o bien el final.

En este gráfico se ha hecho así y las horas de la parte de atrás también se han trazado para entender mejor el funcionamiento, y aparecen como se verían si el cilindro fuese transparente (cambiadas izquierda-derecha) y lo mismo que sus líneas horarias con un tono gris tenue.

Si pensamos cómo sería este reloj colocado en el ecuador, veremos que debería ser un semicilindro con el eje horizontal como el de la siguiente figura y en este caso solo hay que duplicar el número (6 y 18) en la parte superior del cilindro, que corresponde tanto al final de la sombra al amanecer (6 h) y como al principio del atardecer (18 h.). Allí el día dura siempre 12 horas.

Este reloj recogerá el final del tramo de sombra por la mañana y el principio del mismo por la tarde

También podría utilizarse el cilindro completo, con lo que se recogería el principio y el final de la sombra de cada hora, aunque la parte inferior sería difícil de observar si no se sitúa elevado.

Para otras latitudes habrá que colocar el cilindro con la inclinación de esa latitud y orientado norte-Sur. Según la porción de cilindro que se utilice habría que marcar más o menos líneas por la parte inferior y duplicar los números de las primeras horas de la mañana y las ultimas de la tarde.

En esta imagen se recogen hasta las 20 h que puede tener en una latitud de 40º, y se ha añadido el 21 y 22 más tenue, queriendo indicar que depende del número máximo de horas de un día según la latitud.

En el primer reloj (el de Palma de Mallorca) es la parte inferior del cilindro la que recibe la luz y donde empezarán y acabarán las sombras. Puede trazarse ahí porque su gran altura permite la observación desde abajo. Sin embargo en el del instituto de Sestao (que se elaboró con el sobrante del cilindro una vez hecho el interior, cuya cara externa queda demasiado baja para su observación) es la parte superior de la otra sección cilíndrica la que recibe luz y se puede observar, y por ello el trazado será diferente.

Relojes cilíndricos (interno y externo) en el Instituto de Sestao

En cualquier caso, mejor que dar unas normas exhaustivas, creo que puede ser más adecuado dejar a quien se anime a construirlo que razone y obtenga los resultados.


domingo, 15 de febrero de 2026

¿Una alineación planetaria?

 

A pesar de lo que puedas leer por ahí...

No; no vas a ver una alineación planetaria el día 28 de febrero.



Algo parecido se anunció también el año pasado, y escribí sobre ello y los errores que sobre estos temas suelen tener los medios generalistas. Además si este año anuncian 6 planetas alineados, en 2025 eran nada menos que 7. Y casualmente también el 28 de febrero, a pesar de que los ciclos de los planetas no tienen nada que ver con la duración del año. Pero como ahora, también era casi todo mentira, o al menos una situación muy tergiversada. 

 Y parece que es suficiente que alguien saque un titular sobre estas cosas, para que se copien y repitan de manera exagerada, y frecuentemente con la coletilla de “La NASA ha dicho”, cuando la agencia espacial tiene otras cosas en qué ocuparse y hoy en día cualquier aficionado tiene recursos para calcular las posiciones de los planetas.

En ocasiones los gráficos que se utilizan son totalmente engañosos y no tienen nada que ver con la realidad, como estos:


Excepto algún experto (que seguramente no tendrá curiosidad por el fenómeno), nadie verá a Urano ni a Neptuno, imposibles de apreciar sin telescopio, y aún con él muy difíciles de distinguir de las estrellas cercanas. O sea, que los 6 planetas se quedan en 4 que podrás ver (y solo apenas durante menos de una hora), pero no los verás alineados.

Estas serían las posiciones de los planetas vistos desde una latitud media norte el día 28 todavía en el crepúsculo vespertino:

El 28-2-26 desde una latitud de 40ºN al final del crepúsculo. Los 4 planetas cercanos al horizonte oeste enseguida se pondrán y quedará solo Júpiter en la eclíptica y el invisible Neptuno. Acompañados, eso sí, por la destacada constelación de Orión y las brillantes estrellas Sirio y Proción

Una hora después, ya en plena noche, el único planeta visible sería Júpiter.

Como siempre decimos, si varios planetas son visibles simultáneamente a la misma hora, estarán en la línea de la eclíptica. Una línea curvada  y por eso dicen que están alineados, aunque unos estén hacia el este y otros hacia el oeste. Además puede haber alguna pequeña excepción, de alguno que se salga aparentemente de esa línea y, como comento luego, eso ocurre precisamente en esas fechas con Mercurio.

En los anuncios se dice que "se reunirán en una misma región del firmamento", cuando para ver a Venus, Mercurio y Saturno hay que mirar hacia el oeste, y a Júpiter hacia el Sureste (casi en sentido contrario). Pero eso sí, “siguiendo la trayectoria aparente del Sol". ¡¡Pues eso, siempre!!

Si queremos observar la situación que nos anuncian, como no acertemos en el estrecho margen horario desde el crepúsculo hasta que se ponen Venus, Mercurio y Saturno (además de Urano), nos encontraremos con un cielo en el que solo destaca un planeta: Júpiter. Y aunque consigamos ver los 4 (los 6 son solo para los expertos) hay que tener mucha fe en lo que nos han contado para considerar que Júpiter está en la misma línea (la eclíptica) que los otros tan alejados.

Curiosamente, aunque Mercurio estará angularmente muy cerca de Venus, debido a las inclinaciones de sus órbitas no se verá en la eclíptica, y el trío Saturno-Venus-Mercurio no forman en absoluto una línea, sino un triángulo bien marcado como puede apreciarse en este gráfico que es un detalle del anterior (día 28):

¿Puede decirse que estos 3 planetas están alineados?

De los 4 observables sin telescopio, Saturno y Mercurio están muy cercanos al horizonte y muy débiles. Y Venus, aunque tiene mucho brillo, está aún más cerca del horizonte y se va enseguida. Solo con un horizonte oeste muy bajo y en el crepúsculo vespertino lo veremos. Como se ha dicho, por la noche no se verá ni Venus, ni Mercurio ni Saturno.

Con todo esto puede concluirse (ya sé que lo repito, pero hay que dejarlo claro) que si en la noche del 28 de febrero miramos el cielo, ¡Veremos un planeta! Y solo uno, que será Júpiter ¿Y los otros 5 alineados con él?

Otro aspecto absurdo es el haber elegido la fecha del 28 de febrero, cuando unos días antes, por ejemplo a partir del 20 se ve mucho mejor, incluido el descoloque de Mercurio. En realidad, no hay ningún problema con los movimientos propios de Júpiter, Urano y Neptuno, que en unos días no cambian prácticamente nada su posición. El asunto es que puede haber llevado al error es que del 20 al 28 Venus se va viendo cada vez mejor, más alto sobre el horizonte, pero con Saturno y Mercurio ocurre lo contrario aunque en principio están más altos que Venus.  

A quien se le haya ocurrido erróneamente la fecha del 28, ha tomado el momento en que Venus alcanza la altura de Mercurio y el más descolocado se pone junto a los otros. Pero esto es un tremendo error porque el brillo de Venus es mucho muchísimo mayor que el de los otros dos. Y por ello incluso unos días antes ya brillará más que ellos y si tenemos un horizonte bajo en el Oeste será mucho más fácil ver a los 3, antes de que Mercurio y Saturno bajen el brillo. De hecho Mercurio pasa de una brillante magnitud -0.30 el día 20 a una modesta 1.85 el 28, que cerca del horizonte y aún cerca del crepúsculo no se distinguirá.

Posiciones de los 3 planetas clave, para una latitud de 40º N los días 20, 24 y 28 de febrero 45 minutos después de la puesta de sol. Aunque Venus es el situado más abajo, brilla mucho más que los otros y para poder ver todos hay que priorizar el brillo de Mercurio.

En estos casos, como este o el de 2025 los titulares son totalmente erróneos ya que los planetas no están alineados (como se puede ver en los diferentes gráficos), sino que simplemente se pueden ver todos a la vez porque en sus correspondientes posiciones en sus órbitas están situados al mismo lado del Sol, tomando como referencia la Tierra.

Posiciones de los planetas en sus órbitas el 28 de febrero. Las de Urano y Neptuno se han reducido en tamaño. Se ve que no hay ninguna situación especial, y lo único que ocurre es que todos excepto Marte están por encima de la línea roja Tierra-Sol, lo que ha motivado toda esta movida. Pero ¿Eso es una alineación?

Otra interpretación de lo que podría llamarse "alineación planetaria" es que colocados en sus órbitas como en este gráfico, sus posiciones tracen una línea recta. A esto en realidad se le llama "conjunción" porque desde aquí se verían todos en la misma zona o en zonas opuestas. Pero puede verse que tampoco ocurre ahora con lo 6 planetas porque Júpiter, Urano y Marte se apartan apreciablemente de la supuesta línea.

Curiosamente la situación de estos días se aproxima más a una conjunción (de Venus, Mercurio, Saturno y Neptuno) que están muy próximos a la línea azul, que a la alineación de los 6 que se anuncia.

Estas “alineaciones engañosas” que nos anuncian solo buscan llamar la atención y conseguir lectores  a los que mostrar publicidad. Como dije, ya se anunció el año pasado algo similar, en aquella ocasión se veía un planeta más (Marte) y se podía intuir la línea de los "alineados". Por cierto, las imágenes que aparecen en la mayoría de las noticias con todos los planetas en fila, corresponderían a una conjunción y no a una alineación.

Quizás deba pedir disculpas por varios razonamientos que he repetido. Pero son aspectos tan claros y se están contando mal, que como decía aquel “díselo otra vez por si no se ha enterado”