Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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viernes, 20 de marzo de 2026

Ya está aquí la primavera

Con el comienzo de una nueva estación, presento un post "diferente", algo más escueto de lo habitual, pero con muchos enlaces a otros anteriores para averiguar o recordar detalles significativos.

Hoy día 20 de marzo a las 15:46 (hora central europea) comienza la estación de la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el Sur.

Sobre este tema ya he escrito en otras ocasiones, pero nunca está de más recordar algunas cosas y detallar cómo van a estar los astros en estas fechas. Voy a resumir algunas ideas, dando los enlaces por si quieres ampliar o encontrar explicaciones más detalladas.

Comienzo de la estación

¿Por qué empieza el día 20? ¿No se dice que suele empezar el 21?

La realidad es que en este siglo la mayoría de los años empieza el 20, e incluso algunos el 19:

Solo empezó el 21 en 2003, 2007 y 2011,  mientras que el 19 será en 2048, 2052, 2056, 2060, 2064, 2068, 2072, 2076, 2080, 2081, 2084, 2085, 2088, 2089, 2092, 2093, 2096 y 2097. Todos los demás , al igual que éste, empiezan el día 20.

Como puede deducirse de los periodos observables cada 4 años, estas circunstancias se deben al ajuste de los bisiestos, tal como se establecieron en 1582 al implantarse el calendario Gregoriano, y que no es siempre uno de cada 4 años, ya que por ejemplo con el final de este siglo habrá 7 años seguidos no bisiestos.

Además al principio de implantación de nuestro calendario por Julio César, la primavera empezaba el 24 de marzo. En el concilio de Nicea (año 325) se había adelantado al 21, fecha que la iglesia católica tomó de referencia, y en 1582  se eliminaron 10 días para que volviera a empezar el 21.

Todo esto está detallado en este post, que aunque hace referencia al comienzo del año, se deduce también el comienzo de la primavera que fue la causa de todos los cambios.

Pero una vez que estos dos personajes establecieran y modificaran el calendario ¿Qué motivo astronómico hay para que el comienzo de una estación sea en uno u otro día? 

Se dice que el día del equinoccio (el día del comienzo de la primavera o el otoño) el Sol sale exactamente por el Este y se pone por el Oeste, produciendo días y noches de igual duración. Pero esto es la teoría, suponiendo que no hubiera atmósfera y contabilizando la salida y puesta del centro del Sol.

Esto está explicado en este otro artículo del blog:

Pero aparte de la fecha, ¿Por qué precisamente este año a las 15:46? Es el momento en que el Sol atraviesa el ecuador celeste. Dicho de otra manera, consideremos el llamado “punto subsolar”. Siempre hay un único punto en nuestro planeta que tiene el Sol en su cenit, es decir que un poste vertical colocado ahí no produciría sombra. Ese punto va cambiando continuamente, durante todo el otoño e invierno ha estado en el hemisferio sur, en primavera y verano estará en el norte, y justo cuando atraviesa el ecuador se produce el equinoccio.

Esta y otras explicaciones puedes verlas aquí



El cielo en esta primavera.

En el comienzo de la estación el cielo está espectacular: Por un lado, como todos los años, las constelaciones consideradas “de invierno” como Orión, Géminis, Tauro, Auriga …     al principio de la noche están inmejorablemente situadas. Es cierto que no ocurre lo mismo de madrugada, pero cuando más gente pueda mirar al cielo, en las horas más adecuadas, ahí estarán.

A la derecha de Orión, aparece Tauro con el cúmulo de las Híades junto a Aldebarán, y las Pléyades, ya en una posición de principio de la noche primaveral.

A medida en que avance la estación se producirá el "relevo" de estas constelaciones de invierno por Escorpio, la clásica del verano, como se relataba en este post.

Pero volviendo a la actualidad, muy cerca de esa zona "del invierno" se encuentra ahora el impresionante planeta Júpiter, muy alto al comienzo de la noche en los cielos del hemisferio norte en este principio de primavera, y hasta mayo en que ya estará cerca de su puesta al comienzo de la noche.

Imagen de anteayer, día 18, con Júpiter en la parte superior de la imagen, dentro de la constelación de Géminis. Abajo la brillante estrella Sirio

Además de dar realce a la zona, permitirá que con un telescopio sean observados sus 4 principales satélites y los fenómenos que realizan, como expliqué en Júpiter ahora sí 

Por si fuera poco, el espectacular Venus, nos acompañará durante toda la primavera. Debido a la favorable inclinación de la eclíptica en esta estación (sobre todo al principio) Además de en el crepúsculo vespertino Venus se verá también al comienzo de la noche con el cielo ya oscuro.

Puesta de Venus el 19-3-2026

A lo largo de las semanas irá mejorando por la mayor separación angular del Sol, y ya ayer se ponía con el cielo oscuro.

Los planetas Venus y Júpiter destacarán en el cielo durante casi toda la primavera, y sobre todo al final de la misma nos darán espectáculos acompañados de algún otro astro. Dejo los detalles para un futuro post cuando las fechas se vayan acercando.


En esta estación tenemos dos lluvias de estrellas destacadas:

Las Líridas tendrán su máximo el 22-23 de abril, y aunque no son numerosas (se estima en 18 meteoros por hora) suelen verse algunas muy brillantes. La luna, creciente antes del cuarto, no molestará mucho , pero en cualquier caso se verán mejor de madrugada.

Las Eta Acuáridas con el máximo en la noche del 5 al 6 de mayo serán más numerosas (unos 50 meteoros por hora) y la Luna menguante favorecerá las observaciones al principio de la noche.

También sobre ellas hay un post en este blog, aunque lógicamente la fase de la Luna ahora no coincide


viernes, 16 de enero de 2026

Movimiento de los astros en esta estación

 

Siguiendo con los temas del último post, y tal como anuncié allí, voy a recoger gráficamente los cambios de posición de varios astros con el paso de las horas y los días en esta primera estación del año:

Aunque estas representaciones puedan parecer elementales, permiten apreciar algunas circunstancias de las que quizás no fuéramos conscientes:

Por ejemplo se suele decir que Orión es la típica constelación del invierno (en el h. norte). Pero en realidad, aunque efectivamente está presente en el comienzo de las noches invernales, no ocurre así con el final de las mismas, ya que cuando va a comenzar el crepúsculo matutino la constelación del gigante cazador ya se habrá ocultado, siendo más evidente cuando más se aproxima la primavera.


De hecho, Orión está visible durante toda la noche en algunas fechas de otoño, pero nunca en invierno.


A mediados de febrero solo durante poco más de la primera mitad de la noche puede verse Orión.



Y en marzo aún menos de la mitad se ve completo.

Se ha tomado el crepúsculo náutico, con una altura del Sol de -12º y cuando se pueden ver bien las estrellas brillantes.

Se ha utilizado la latitud 40º que corresponde a la zona central de la península Ibérica.

Yendo al otro hemisferio, desde el norte tenemos la idea de que la Cruz del Sur está cercana al polo sur celeste (Se dice que "Como no hay estrella polar sur, allí se pueden orientar con la constelación de la Cruz del Sur"), y de ahí deducimos su cercanía al polo pero en realidad no lo es tanto, y por ejemplo desde la latitud 35º S llega a rozar justo justo el horizonte en octubre  (primavera austral). 

Tanto la Cruz del Sur como las dos estrellas más brillantes de Centauro se mantienen entre el Sur y Sureste

La Cruz del Sur comienza a descender al final de la noche en febrero.


Ya a finales de la estación puede verse a estas estrellas primero ascender respecto al horizonte y de madrugada descender y ya se intuye el círculo que describen.

En este caso utilizo esa latitud de 35º S por corresponder a la zona más poblaba de habla hispana (posibles lectores del blog) en ese hemisferio.

En todas las representaciones hay una pequeña variación en el tamaño y las posiciones de las constelaciones, que está motivada por la duración de la noche. Por ejemplo en 40ºN en enero el recorrido de Orión es mayor porque la noche es más larga.

Los tamaños y orientaciones de las constelaciones varían un poco en una misma representación, siendo esto debido a la proyección utilizada para representar un casquete esférico en un plano. 

Planetas:

Como ya se dijo en el post anterior, todo lo relativo a las posiciones y movimientos aparentes de las constelaciones se repite exactamente igual cada año pero no ocurre así con los planetas, y actualmente en cuanto se hace de noche son visibles Júpiter y Saturno.

Júpiter se encuentra en la constelación de Géminis y no se marcha de ahí en todo el invierno e incluso en parte del pasado otoño y el próximo verano porque está retrogradando y recorre tres veces un mismo tramo. Casualmente el periodo de retrogradación coincide este año con relativa aproximación con el invierno (verano en el h. Sur) La retrogradación comenzó el 11 de noviembre y terminará el 10 de marzo.

Este tramo está recogido con trazo grueso en el siguiente gráfico, y de manera intermitente los meses anteriores y posteriores en que se movía en sentido directo. 

En el gráfico se ha incluido la constelación vecina Orión para tener una referencia utilizando los mapas anteriores, aunque a decir verdad no se necesita ninguna ayuda para encontrar a Júpiter porque es el astro más destacado de la noche mientras sea visible: hasta el final de la estación hasta dos horas antes del crepúsculo matutino, en una latitud media.

La zona más clara y ancha de la trayectoria corresponde al recorrido de Júpiter en este invierno


Por otra parte, Saturno, peor situado, es visible al principio de la noche hasta mediados o finales de febrero, y en estas fechas tendrá encuentros con Mercurio, Venus y la Luna. No serán fáciles de apreciar por el brillo del cielo en el crepúsculo, pero con ayuda de la Luna y Venus posiblemente puedan verse con prismáticos.

Incluso la localización de Saturno cualquier noche de este invierno es mucho más complicada que la de Júpiter porque tiene mucho menos brillo y no hay referencias cercanas. Por ello he elaborado este mapa que incluye hasta Orión (que ya conocemos) aunque no esté muy próximo.


A mediados de enero habrá una conjunción de planetas (Mercurio, Venus y Marte) muy cerrada pero no será visible por ocurrir angularmente muy cerca del Sol.

Luego Venus pasará al oeste del Sol con lo que empezará a ser visible al anochecer y precisamente el día 8 de marzo se encontrará con Saturno que va camino hacia el Sol y hacia su presentación matinal.

Venus estará mucho más visible que en la última aparición vespertina que costó muchos días llegar a verlo. En este caso, la inclinación de la eclíptica del comienzo de la primavera, mucho más vertical, nos permitirá encontrarlo enseguida.

O sea que después de una temporada sin demasiados alicientes, este invierno no tenemos excusa para dejar de mirar el cielo.



- Los mencionados encuentros de Saturno con Mercurio, Venus y la Luna en febrero o marzo no son fáciles de observar, serán de gran ayuda unos prismáticos o telescopio, pero si se consigue serán imágenes de una gran belleza.

Por ello lo he incluido en este anexo, con el deseo de que esos días tengas atardeceres despejados y los gráficos puedan servirte de ayuda:



Una conjunción de 3 planetas, con una enorme diferencia de brillo entre ellos:

Si bien la visualización de Neptuno con su poco brillo y tan cerca del horizonte es muy difícil, no deja de ser curiosa la conjunción de los 3 planetas y la oportunidad de ver a Saturno a baja altura, con la ayuda y referencia de Venus.

- Otro tema interesante, para lo que también se necesita telescopio pero es relativamente fácil y muy llamativo, es la observación de los fenómenos de los satélites galileanos de Júpiter. Justamente una vez pasadas unas semanas después de la oposición del planeta (este año el 10 de enero) se producen los más llamativos, con la reaparición de los satélites después de su ocultación, y posteriormente ser eclipsados.

También pueden incluirse en este post, ya que son consecuencia de sus movimientos, y este año el medio y final del invierno (del hemisferio norte) es la época más favorable para observarlos, ya que debido a la elongación de Júpiter a partir de abril la ventana en que este planeta aparece en el cielo nocturno se reduce rápidamente.

Además este año la situación es especialmente favorable porque la inclinación de las órbitas hace que Calisto (el último satélite del grupo) también participe, y proporcione los mejores fenómenos.
Una explicación detallada y con gráficos de los fenómenos puedes encontrar en este post... o en este otro, que te recomiendo visitar

Por destacar algún detalle no recogido en otros post, por ejemplo, desde la península Ibérica pueden verse los finales de los eclipses casi en días consecutivos de Europa (día 17 a las 4:14 T.U), Ganímedes (día 18 a las 23:51 T.U. del día 17) Calisto (día 18 a las 18:14 T.U.), Io (día 21 a las 5:17) y apreciar la diferente distancia respecto al disco de Júpiter en el momento de la reaparición. ¿Por qué cada satélite reaparece más separado de Júpiter? Esto será evidente a medida que pasen las semanas, ¿pero en este caso que ocurren seguidos?




Habría quedado mejor si lo hubiese mirado ayer (día 15) en que el final del eclipse le ocurrió a Io, y la secuencia se debe a que antes de eso estaban los 4 satélites al este del planeta ordenados según sus distancias al mismo, como aparecen en el gráfico.

Muchos días durante estos meses siguen ocurriendo estos fenómenos, aunque el más atractivo será el 20 de febrero cuando Calisto es eclipsado bastante después de salir de la ocultación. O incluso más el 1 de marzo cuando a Ganímedes le ocurre lo mismo y también será visible el final del eclipse.

Todos los datos de ocultaciones, eclipses y tránsitos se pueden encontrar en https://efemeridesastronomicas.dyndns.org/    Efemérides - Satelites naturales

Hay uno de estos fenómenos en que puede verse la ocultación de Calisto, su reaparición, el principio y el final del eclipse. Esto ocurrirá por ejemplo desde la costa occidental de México el 3 de febrero y se recoge en este gráfico:


La primera imagen se ha girado unos 90º respecto a lo que se verá, para hacer coincidir la orientación con las otras. La reaparición final de Calisto con el fin de su eclipse tiene su interés porque aparece muy cerca de donde están Io y Ganímedes, que además habrán intercambiado posiciones poco antes.

Desde latitudes medias de Sudamérica los finales de los eclipses de estos días casi coinciden con los de Europa occidental (por eso doy las horas en T.U.) aunque un par de ellos en condiciones difíciles por la iluminación en el crepúsculo. La diferencia no está tanto en la simultaneidad, sino en la hora local porque en un lugar puede ser de noche, pero en otro no, o se puede haber ocultado el planeta. 
Al ser allí verano y la duración de la noche más corta, el espectáculo no será tan amplio. Pero dentro de 6 años se cambiarán las tornas.

Quizás allí el fenómeno más llamativo ocurrirá el 8 de marzo cuando pueda observarse el principio y final del eclipse de Ganímedes, de varias horas de duración, ya lejos del disco del planeta.







sábado, 3 de enero de 2026

El cielo del comienzo de año

Con el comienzo de un nuevo año he decidido empezar con un post sencillo como corresponde a lo que anuncio sobre "un blog para todos los públicos", y que en algunos casos se había apartado de esa intención. Además para que no sea demasiado extenso, tendrá una segunda parte pronto.

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Recuerdo que en una época no me gustaba en invierno esa sensación que producía salir de casa por la mañana antes de amanecer por necesidades de los horarios de las clases y volver a la tarde también de noche en invierno. Hasta que de pronto y casualmente me empezaron a interesar las estrellas y la sensación cambió. ¡Porque precisamente de noche es cuando podía observarlas!

Efectivamente, si queremos mirar el cielo en esta estación, y aunque a mucha gente le desagrada por eso del frío y la larga noche, es sin duda cuando más tiempo tenemos para cultivar nuestra afición.

Aparte de algún visitante inesperado como algún cometa que en ocasiones pueda aparecer, la actuación estelar es la misma todos los inviernos, y sin duda la mejor del año. Porque a pesar de la baja temperatura cuando las nubes se van el cielo queda más limpio que en otras fechas, normalmente sin bruma ni calima.

Y porque precisamente en esta estación en el hemisferio norte es cuando aparecen las constelaciones más espectaculares. Y también en cierta medida en el Sur

En este post recojo la situación al comienzo de año y en otro próximo aparecerá la evolución durante toda la estación.

Empezando por la referencia habitual, la llamativa constelación de Orión rodeada por Géminis, Tauro, Auriga o las brillantes estrellas como Proción o Sirio, la más brillante del cielo. Todas ellas llenan de puntos luminosos esta época del año.

A la derecha Orión, y a su izquierda Géminis


Orión saliendo tras los árboles, y por encima suyo parte de las constelaciones de Cetus, Tauro, y Auriga

Hacia el Sureste de Orión (aquí por la parte inferior) se encuentran dos estrellas muy destacadas citadas antes: Proción de la constelación de Can menor, y sobre todo Sirio de Can mayor, la más brillante de nuestro cielo. Ambas están en el hemisferio sus celeste pero ahora se ven casi desde cualquier latitud

Incluso el Triángulo del verano, formado por las estrellas Vega, Deneb y Altair puede seguir viéndose al principio de la noche por el oeste la primera quincena de enero desde latitudes medias del hemisferio norte y añaden más estrellas destacadas. Suena raro por su nombre pero durante el verano es visible durante toda la noche y ahora le cuesta despedirse por el horizonte noroeste.

El triángulo del verano, formado por 3 estrellas de diferente constelación: Deneb de Cisne, Vega de Lira y Altair de Águila 

Pero si paradójica es esa situación, lo es más en el hemisferio sur porque allí en estas fechas es imposible ver el triángulo del verano, y eso que allí sí es verano. Si se ve en invierno en latitudes australes medias

En ese hemisferio sur ahora el panorama es incluso mejor que en el norte, con las brillantes estrellas Canopus y alfa Centauro o la constelación de la Cruz del Sur, que aparece ahora por el horizonte en latitudes medias y que en contra de lo que suele decirse, no está situada en el polo sur celeste aunque sirva para encontrarlo. Y además, como ahí es verano, los observadores del cielo no tienen ni que pasar frío.

A la izquierda y abajo de la imagen la famosa Cruz del Sur, y a la derecha arriba la segunda estrella más brillante del cielo, Canopus. 

La estrella más cercana a la Tierra, alfa Centauro, aparece también cerca de la Cruz del Sur  y en latitudes medias de ese hemisferio sale al principio de la noche.

En la parte inferior de la imagen la brillante y cercana alfa Centauro y un poco más arriba beta Centauro. Arriba, la Cruz del Sur.

También Orión, que al estar situado en el ecuador celeste es igualmente visible en los dos hemisferios, lógicamente comparte con ambos sus periodos de visibilidad, aunque al viajero del norte que lo vea en el sur le produce una extraña sensación porque las demás constelaciones comunes se ven giradas, ésta al ser simétrica parece que está igual, aunque sus compañeras Sirio y Proción se sitúan por encima de Orión cuando desde el norte se ven por debajo.

Aunque también perteneciente al hemisferio Sur, casi desde cualquier lugar es visible Sirio, la más brillante del cielo por ser una estrella situada apenas a 9 años luz, nos permite verla como era hace esos 9 años: Podemos enseñársela a un niño de esa edad “mira, estás viendo cómo era esa estrella cuando tú naciste” o pensar “dónde estábamos y qué nos aconteció cuando era tal como la estamos viendo” : Una estrella muy especial para tí

Otra imagen desde el hemisferio Sur de Orión, que al principio de la noche se ve vertical, con Sirio y Proción a su derecha, separadas por la estela de un avión.

Al igual que desde el hemisferio norte a última hora de la noche sale la constelación de Escorpio, pero allí lo aparece casi horizontal, con el aguijón a la derecha, y la constelación completa antes del crepúsculo matutino.

Pero los actores principales de estas actuaciones nocturnas son los planetas. Desde cada ubicación concreta las constelaciones y sus posiciones son las mismas cada año pero no ocurre así con las de los astros del Sistema Solar, que si no lo hemos calculado serán como la lotería “A ver cual toca ahora”.

Este año al comienzo del invierno tenemos a Saturno y a Júpiter. El primero ya aparece sobre el horizonte SW en cuanto oscurece el cielo, en la constelación de Piscis y para ver a Júpiter , que será el astro más brillante después de la Luna hay que esperar un poquito más, sobre  una o dos horas después de anochecer, según la latitud y el horizonte y aparecerá junto a Castor y Pollux, las dos principales estrellas de Géminis

Pero los planetas se irán moviendo poco a poco respecto a las estrellas y formarán diversas configuraciones aunque Júpiter no lo hará en gran medida por estar retrogradando todo el invierno.

Actualmente el único planeta que puede verse nada más anochecer, bien posicionado en el cielo dentro de la constelación de Piscis, es Saturno.

A pesar de la gran contaminación lumínica pude ver a Saturno, el punto más brillante, el día 29 de diciembre, rodeado de las débiles estrellas de la constelación de Piscis. Quien lo ve por primera vez con un telescopio, quizás no acabe de creerse que ese punto luminoso que ve a simple vista sea el sexto planeta con sus elegantes anillos.

Con un pequeño telescopio podemos apreciar los anillos del sexto planeta, aunque ahora se encuentran casi de perfil y habrá que fijarse para distinguirlos.

En cuanto a Júpiter, en pocas semanas mejorará su posición y será el astro más destacado de la noche cuando no esté la Luna. Precisamente hoy mismo, si lees esto y no hay muchas nubes verás ambos astros muy juntitos, en una conjunción llamativa.

Dejando transcurrir unas pocas horas del principio de la noche ahora también puede verse cerca de las estrellas Castor y Pollux de Géminis, en otra noche que no moleste la Luna.

El 29 de diciembre las nubes no impidieron que pudiera verlo junto a las mencionadas dos estrellas.

Podremos observar también con telescopio las bandas paralelas a su ecuador y sobre todo sus 4 principales satélites, que ofrecerán un juego espectacular.


Hasta la oposición del planeta el 10 de enero los eclipses de los satélites jovianos ocurren antes que la ocultación, pero después de esa fecha lo harán con posterioridad, e incluso en ocasiones los dos satélites más exteriores comienzan y acaban sus eclipses después de haber salido de la ocultación.

El resto de los planetas observables a simple vista no están ahora en el cielo nocturno, pero algunos aparecerán, además de darse una paradoja con Mercurio.

Todo esto, junto a los cambios de posición de las constelaciones con el paso de estos meses merece un capítulo aparte, que espero publicar dentro de unos días.


lunes, 10 de noviembre de 2025

Mercurio y Júpiter comienzan a retrogradar

 

La palabra “planeta” viene del griego antiguo y significaba “errante”

Y esto era así porque mientras que las estrellas aún moviéndose en el cielo mantenían sus posiciones relativas, había 7 astros que se movían de manera extraña sobre el fondo de las estrellas fijas. Curiosamente los 7 planetas eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, la Luna y el Sol, y a cada uno se le asignó un día de la semana


Si. En un principio y antes de que el sistema heliocéntrico pusiera las cosas en su sitio, la Luna era planeta porque se mueve muy rápidamente respecto a las estrellas y el Sol también ya que aunque no se puede ver directamente sobre el fondo estrellado, no es difícil calcular sobre qué constelación (zodiacal) se encuentra. Pero la Tierra no lo era porque el concepto de "planeta" no era el actual.

Pero consideremos las posiciones que podemos ver de los planetas. Estos, prescindiendo del movimiento diario hacia el oeste debido a la rotación de la Tierra, se mueven poco a poco de oeste a este de un día a otro respecto a las estrellas. Pero en ocasiones parecen detenerse y cambiar el sentido del movimiento durante un tiempo en lo que se llama “Retrogradación”

Curiosamente, entre los planetas de la antigüedad ni la Luna ni el Sol retrogradan.

He recogido en varias ocasiones la retrogradación de Marte, que es la más evidente y la más citada, incluso un artículo mucho más general y amplio que éste sobre este mismo tema en general, que te invito a que lo leas en este enlace 

Pero precisamente vuelvo ahora con los detalles concretos de dos ejemplos de retrogradaciones que empiezan estos días, casi simultáneamente y uno de ellos fácil de seguir: Van a comenzar sus retrogradaciones Júpiter y Mercurio. Dos situaciones muy diferentes y casi opuestas respecto a la localización y a la posibilidad de observación pero por ello interesantes de comparar.

 Júpiter

El planeta gigante se ha ido acercando a las dos estrellas brillantes de Géminis: Cástor y Póllux, casi ha llegado a situarse en línea, pero antes de eso, como si le diera miedo traspasar la línea, el día 11 se detendrá (justo después de haber recibido la visita de la Luna) y se volverá hacia atrás, hasta el 14 de marzo, cuando estará casi en el centro de Géminis.


Cuando un planeta exterior como Júpiter retrograda, está en la zona opuesta al Sol y por ello ese es el mejor momento para observarlo. Más cerca de la Tierra, casi durante toda la noche, y cuando más brillo muestra.

Como tiene más mérito el descubrirlo que el leerlo, te invito a que las noches que puedas ver a Júpiter traces su posiciones en el siguiente gráfico. Ya es visible por el este a partir de las 11 de la noche y cada vez antes. No tendrás duda de cuál es porque destacará como el punto más brillante de la noche.


Y aquí las posiciones y órbitas a escala con las cuales se puede medir cuántos grados veremos moverse hacia atrás al planeta gigante


Mercurio

Mercurio, Al ser un planeta interior y moverse más rápido que el nuestro, lo veremos retrogradar cuando se mueva en dirección contraria respecto a la Tierra, es decir cuando pase detrás del Sol y por lo tanto en el máximo movimiento de retrogradación no podrá verse desde aquí. Si puede intentarse al principio y final de la misma. Precisamente ahora va camino de colocarse entre Marte y Antares, como queriendo separar a los dos enemigos, pero aunque esa circunstancia se verá impedida por el comienzo de la retrogradación, si tenemos un horizonte SO limpio con unos prismáticos o una cámara fotográfica podría captarse (con cierta dificultad) el llamativo trío unos 45 minutos tras la puesta de Sol en los días del comienzo de la retrogradación (desde la península Ibérica)


Una representación de los movimientos de La Tierra y Mercurio durante la retrogradación:

En este gráfico, así como en el de Júpiter, aparece el “ángulo de retrogradación”, que será el ángulo que vemos retroceder al planeta sobre el fondo de las estrellas. Para calcularlo gráficamente se trazan dos rectas que pasan por las posiciones de la Tierra y el planeta al principio y al final de la retrogradación, y luego por el punto de la posición final de la Tierra se traza una paralela a la línea del principio. 


En los planetas exteriores el intervalo de retrogradación incluye el punto de oposición, y por tanto las épocas de mejor visibilidad del planeta. Lo contrario ocurre en los planetas interiores ya que este intervalo incluye la conjunción inferior (situados detrás del Sol)

lunes, 4 de agosto de 2025

Doble pareja y trío

 

Como si fuera una partida de póker, algunos planetas acompañados de la Luna parece que se han puesto de acuerdo en las madrugadas del 12 y el 20 de agosto y nos darán mucho juego:

El día 12 de habrá una conjunción de Venus con Júpiter y por otra parte la Luna se situará junto a  Saturno:


Mientras que el día 20 los tres astros más brillantes de la noche (Luna, Venus y Júpiter) formarán un pequeño pero llamativo triángulo casi equilátero:

 

En ambos casos el triángulo o la pareja de planetas aparecerán por el horizonte casi una hora antes de lo indicado, pero conviene anticiparse para ver cómo van apareciendo y cogiendo altura. Para lugares de la península situados más al este la situación será igual pero unos minutos antes (hasta unos 15), y después si es al oeste, también con un máximo de 15 minutos.
La presencia de la constelación de Orión, además en un horizonte que empezará a clarear, dará un toque añadido de belleza a las imágenes.

- La doble pareja del día 12:

Podemos recordar la famosa conjunción de Júpiter y Saturno de 2020, que fue excepcional por su rareza. En este caso hay que decir que los encuentros de Venus con Júpiter son mucho más frecuentes (hay unas extrañas periodicidades con una media de 13 meses), no siempre son visibles porque en ocasiones ocurren en la dirección del Sol, pero no hay que olvidar que Venus es muchísimo más brillante que Saturno, y quienes se encuentran ahora son los dos planetas más destacados del cielo por lo que aunque no se aproximarán tanto: en esta ocasión casi 1º (exactamente 51´) frente a los 6´ de entonces y no se ha anunciado tanto, a simple vista a mucha gente le parecerá más espectacular.

Imagen de la gran conjunción de 2020 y simulación de la conjunción de ahora

Además coincide con el día del máximo de las Perseidas (solo unas cuantas horas antes), que precisamente poco antes de la madrugada suelen ser más espectaculares (pena de la fase lunar), y justo un año antes de “nuestro” eclipse. Fecha mágica.

Tendremos a los dos planetas cerca del horizonte Este, saliendo unas 3 horas antes que el Sol, por lo que si miramos antes no los encontraremos, pero sí a la otra pareja, ya que la Luna y Saturno saldrán 2 horas después de irse el Sol y casi toda la noche estarán visibles. Si los observamos cuando salgan, antes de acostarnos (primero veremos salir a la Luna), e incluso si les fotografiamos y hacemos lo mismo de madrugada antes de amanecer, podremos apreciar que se han acercado: de casi 9º a poco más de 7º Todos estos datos son válidos para la Europa occidental. Luego se recogen otros casos.

Si estuviera nublado, podemos intentar observar a Venus y Júpiter el día siguiente (y por si acaso el anterior) aunque estarán un poco más separados:

Respecto a la otra pareja, La Luna, casi llena, se sitúa, como se ha dicho, a unos 8º de Saturno vista desde la Península hacia la mitad de la noche. No es excesivamente cerca pero, como se explica luego, desde otros lugares de América o Asia llegarán a acercarse más. En este caso el rápido movimiento de la Luna hará que al día siguiente ya no se pueda hablar de proximidad con el planeta de los anillos, aunque como valor añadido, en todos estos días podemos ver con un telescopio una imagen inusual de Saturno con su anillo casi de perfil.

Aunque el brillo de la Luna casi llena en un principio pueda dificultar la localización de Saturno, cerca de ella, desde luego no deslucirá el encuentro de Júpiter y Venus; alejados de la zona y mucho más brillantes-


- El trío del día 20

Solo 8 días más tarde del anterior fenómeno, el amanecer será incluso más atractivo: La Luna habrá recorrido la distancia que le separaba desde Saturno hasta la pareja Venus - Júpiter y habrá cambiado su imagen mostrando una atractiva fase bastante fina, de solo 3 días antes de nueva.

Los dos planetas se habrán separado ligeramente, hasta unos 8 grados, lo justo para que cuando la imagen sea visible desde Europa occidental (o algunas zonas de África) la Luna se coloque formando un precioso triángulo rectángulo isósceles (a 5º45´ de cada planeta). En este caso la observación en el día preciso es importante porque, tal como se ha dicho, la Luna se mueve lo suficiente en 24 horas como para deshacer el triángulo.

Por si fuera poco, los tres astros estarán colocados en la llamativa constelación de Géminis, junto a sus dos brillantes estrellas Castor y Pólux.


Sin duda será un amanecer inolvidable, con la constelación de Orión surgiendo a la derecha de nuestros protagonistas, y si tenemos un horizonte llano y limpio incluso veremos a Proción y Sirio (una vez ocurrido su orto heliaco pocos días antes)  ¡Y Mercurio! Que no queriéndose perder el espectáculo de sus compañeros se situará más abajo del triángulo, a 15.5º de Venus



Periodicidad de las conjunciones Venus-Júpiter

Si la mencionada conjunción Júpiter-Saturno de 2020 fue tan interesante porque se produce solo una vez cada 20 años, en este caso ocurre cada menos tiempo, siendo periodos variables, ya que al ser Venus un planeta interior lo vemos moverse hacia atrás y hacia delante respecto al Sol. De promedio estás conjunciones ocurren cada 13 meses, pero nunca son esos meses justos y siguen unos intervalos muy curiosos: Si miramos la anterior conjunción, se produjo el 22-5-24, casi 10 meses antes que ésta. La siguiente a ésta será el 10-6-26, 14 meses después, pero la siguiente el 11-8-27  también en 15 meses, pero justo en la misma fecha que la actual .

Estos números, que parecen indicarnos una falta de regularidad, sorprendentemente hacen lo contrario, porque después de esta serie 10, 14, 15, se repite 10, 14, 15 y lo vuelve a hacer sucesivamente, excepto alguna pequeña diferencia de pocos días que se compensa luego, y considerando periodos de 39 años (10+14+15) todo vuelve a repetirse casi igual.

Quizás un gráfico pueda ayudar a clarificar la extraña situación:


Considerando los periodos de 39 meses empezando por 2024 (los que caen cerca del Sol y tienen la línea blanca y más gruesa), en ese tiempo la Tierra recorre 3 órbitas más un cuarto (se sitúa aproximadamente 90º más adelante) y Venus solo un poco más, porque teniendo en cuenta que su año es de 225 días, habrá recorrido 5.27 órbitas, es decir estará adelantado poco más de un cuarto de órbita (0.27 que suponen 97º). 

Teniendo en cuenta el periodo de Júpiter (11 años 315 días), durante esos 39 meses recorre 98.5º).

La casi coincidencia de estos números hace que las conjunciones cada 39 meses se repitan, desplazándose solo ligeramente. Las otras dos conjunciones intermedias a 14 y 15 meses corresponden a las situaciones geométricas que siguen a las consideradas. 

Además en cada serie de 3, después del periodo de 14 meses en la actualidad la conjunción no es visible porque ocurre enfrente del Sol, o cerca de él. Con el paso de los años se irá alejando.

Desde luego, esta curiosa circunstancia merece tratarse detalladamente en un post en un futuro próximo, añadiendo también el caso de las conjunciones Venus-Saturno, que tienen algo similar.

Proximidad de la Luna y Saturno el día 12

Como se ha dicho, desde la península Ibérica los dos astros llegarán a situarse a 7 u 8 grados.

Por otro lado, como la Luna se mueve relativamente rápida hacia el Este respecto a las estrellas, eligiendo lugares en que en que esté visible más tarde (más occidentales), aparecerá más hacia el Este, y en este caso como desde la península Ibérica veremos a la Luna al oeste (a la derecha) de Saturno, según vayan pasando las horas se acercará más a este planeta a lo largo de la noche (como se indicó)

Pero incluso al final de la noche sigue a su derecha. ¿Qué hay que hacer para que se acerque aún más? En esto tendrán ventaja quienes están en un lugar en que se haga de noche mucho más tarde: Por ejemplo desde México. Y aún mejor desde el este de Asia:.

Máximos acercamientos de la Luna a Saturno, visto desde distintas ciudades del Mundo. La línea amarilla es la eclíptica

Como el otro par de planetas se mueven muy despacio sobre el fondo estrellado, la doble pareja no cambiará.

Triángulo Luna-Júpiter-Venus del día 20 desde otros lugares.

Aunque desde aquí tenemos la suerte de que la imagen es casi de un triángulo equilátero con la Luna al norte de la eclíptica, esto puede variar en otros lugares por dos motivos: por efecto del paralaje y por la distinta hora de visibilidad de la Luna, ya que el movimiento de ésta la hará desplazarse.

Utilizando el paralaje se puede buscar un lugar donde la distancia de la Luna a la eclíptica sea mayor (moviéndonos hacia el Sur) y se aproxime aún más al triángulo equilátero, o se acercarán si vamos hacia el norte. 


Igual que en el caso del día 12, moviéndonos hacia el Oeste la Luna se pone más tarde y tiene tiempo para moverse hacia esa dirección, deshaciendo (alargando o encogiendo) la figura del triángulo.


En el caso del Norte de Noruega, amanece mucho antes (casi es el sol de medianoche), por lo que en ese momento la Luna aún no se ha colocado entre los planetas antes de que estos dejen de verse por hacerse de día.

Si nos hemos ido de vacaciones a algún lugar lejano podemos aprovechar para obtener imágenes diferentes. En cualquier caso, que tengáis buenos cielos, despejados al amanecer.

Para ir entrando en situación, esta misma mañana a pesar de la niebla he obtenido alguna imagen de los dos planetas más brillantes: Venus y Júpiter. Todavía no están cercanos, pero lo estarán.

Desde Somo (Cantabria) el 4 de agosto a las 5:30

ACTUALIZACIÓN 12-9

Esta madrugada, con bastante más niebla que el día 4, pude obtener las imágenes de la doble pareja:


Júpiter y Venus
Al empezar  la observación los planetas no se veían a causa de la niebla baja en el horizonte, pero la situación fue mejorando.

La Luna y Saturno
La gran diferencia de brillo entre la Luna casi llena y Saturno (a su izquierda), además de las nubes finas que los envolvían, hace difícil encontrar una exposición adecuada a ambos astros.