Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Las doce: Todavía no es mediodía

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¿Por qué, a la una, decimos “buenas tardes” cuando todavía es por la mañana? ¿Por qué en varias emisoras de radio rezan el “Ángelus” mucho antes de la hora adecuada?
Son curiosas las paradojas que se producen por la utilización de elementos ligados a la hora verdadera (la hora solar) pero refiriéndolos a la hora oficial, la que los políticos nos han impuesto, y este desajuste está relacionado con el consabido cambio de hora.

Este domingo de madrugada de nuevo toca cambiar el reloj. A la mayoría de la gente que conozco no le gusta nada el cambio de hora de octubre. Por la tarde, cuando la luz ya había empezado a acortarse notablemente, de repente se nos viene el alma encima viendo que ya es de noche a la hora del paseo. Es sobre todo una sensación sicológica, de desesperanza, de la llegada de las tardes oscuras del invierno, en definitiva de la pérdida de la tarde, el mejor momento del día para muchos.
Hay algunas pocas excepciones. Los dormilones, que esa noche tienen una hora más para quedarse en la cama agradecen ese cambio. Pero una vez que esa noche pasa, ni siquiera a ellos les gusta la nueva situación.
Esta sensación negativa no suele producirse con el cambio de marzo, por la misma razón. De repente tenemos una hora más de luz en momentos de asueto.
Mucha gente protesta por el cambio de octubre pero no por el de marzo, y sin embargo éste es consecuencia de aquel. Ahora no se hace un cambio. Se deshace; y se deja la situación como estaba. Es cierto que la noche llega muy pronto, y esto ocurriría igual si no se hiciesen ninguno de los dos cambios horarios. Pero ocurriría lentamente y nos adaptaríamos poco a poco sin ese impacto repentino. La sensación desde luego, no sería la misma.

Pero si se ha hecho el cambio de primavera hay que hacer obligatoriamente el de otoño, a no ser que alguien con mucho poder y poca lógica decida lo contrario. Y eso ocurrió en 1940 y ya sabemos quien gobernaba en aquel año.

Pero no lo hizo por las razones mencionadas de que no anocheciera tan pronto, sino por razones ideológicas para tener la misma hora que su amigo alemán.
Husos horario correspondientes a Europa occidental 

En la primavera de 1940, como se puede leer en el Boletín Oficial del Estado, se quitó una hora tal como se venía haciendo ya en aquella época con el objetivo de ahorrar energía, y se indicaba que “oportunamente se señalaría la fecha en que haya de restablecerse la hora normal”. Pero eso nunca ocurrió, nadie nos lo devolvió, y desde entonces nos deben una hora. El motivo fue que ese verano Hitler invadió Francia, impuso allí la hora de Alemania, y su amigo de aquí decidió que él también quería. No quitó una hora en ese momento como puede leerse en muchos sitios, sino que lo hizo más disimuladamente, no recuperándola en otoño.


En esta tabla se ve que en 1940 se cambió la hora en primavera pero no se compensó en otoño.
De esta manera respecto a lo que nos corresponde por el meridiano (Inglaterra y Portugal mantienen en invierno la hora correcta) estamos una hora adelantados en invierno y dos en verano. (Considerando hora media del meridiano, porque en realidad en cada localidad y en cada fecha hay unos minutos de diferencia)




Se dice que aquí comemos o nos acostamos 2 horas más tarde que en Alemania, y no es cierto. Algo, si, por nuestro clima y costumbres, pero como mucho sería una hora (los gallegos respecto a los de Berlín solo media hora). El resto es porque si comemos cuando nuestro reloj marca las 14, en realidad debería marcar las 13. Esa manida frase de que hacemos todo más tarde que en Europa es como si dijésemos que nos acostamos tardísimo, nada menos que 10 horas más tarde que los chinos en Pekin. Claro, pero el Sol lo tenemos en distinto momento que ellos. Y también lo tenemos más tarde que en Europa. Si los relojes marcan diferente (los chinos y los nuestros), se ve que es lógico acostarse más tarde. Si los relojes absurdamente marcan lo mismo (los de Europa central y los nuestros) parece que lo hacemos mal.
Y si comparamos con países más orientales, que tienen nuestra misma hora, como Polonia, estaremos coordinados respecto al Sol si hacemos todo 2 horas más tarde que los polacos.
Hay quien justifica esta situación porque debemos tener la misma hora que nuestros vecinos europeos, para facilitar las comunicaciones. Pero muchos creen que esto no es en absoluto necesario. Por lo menos para los portugueses y los ingleses no lo es. Tampoco lo es en EEUU, un país donde han decidido tener 4 zonas horarias diferentes y al parecer no les supone ningún problema, como tampoco en Australia que en el horario de verano tienen 5 horas diferentes, y un salto de 2 horas y media entre dos zonas contiguas.

Muy frecuentemente hablamos de “mediodía” cuando el reloj marca las 12, pero esto es absurdo. Mediodía es la mitad del día. El momento medio entre que el Sol sale y se pone. Cuando está exactamente en dirección Sur. Como antiguamente el mediodía era a las 12, seguimos asociándolo a ese número sin tener en cuenta que hemos cambiado las horas. Ahora mediodía es (aproximadamente) a las 13 en invierno y a las 14 en verano. La hora antigua y la actual son dos referencias diferentes.
Es como si hablásemos en euros con los precios en pesetas.

Diariamente, a las 12, se puede oír en algunas emisoras de radio: “Es mediodía, la hora del Ángelus” y rezan esa oración.  Ni es mediodía, ni es el momento de rezar el Ángelus. Según la versión más aceptada parece ser que el papa Benedicto XIII ordenó rezar el ángelus 3 veces al día: A las horas de promedio de salida y puesta del Sol (las 6 y las 18), y en la mitad del día (las 12 en aquella época, que el único horario era el solar). Ahora en la radio lo rezan una o dos horas antes según el horario de invierno o verano. Desde luego, Lo de rezar el ángelus tan pronto es absurdo y hasta supone una desobediencia con el mandato papal.

En otra emisora de gran audiencia, se oye diariamente: “Es la una, mediodía en canarias” Cuando esto lo digan ya con horario de invierno, donde realmente será mediodía es aquí. En Canarias faltará una hora. Y cuando lo dicen con horario de verano, ni aquí ni allí.

No hay que olvidar que la hora se definió a partir de las posiciones del Sol, y podemos calcularla exactamente observando la situación del Sol, de las estrellas e incluso de la Luna. Es un tema de astronomía y por eso se ha recogido aquí. Luego, a partir de ello podemos organizar nuestros horarios, pero no deberíamos cambiar las bases. La referencia fundamental debería ser que a mediodía los relojes deberían marcar las 12.

El pasado año se discutió largamente en las cortes de Madrid la idea de volver implantar la hora que nos corresponde según el meridiano. Nunca llegó a votarse. Aunque la propuesta iba a favor de mi idea, tengo que decir que se mezclaron muchas cosas que no tienen nada que ver. Se decía, y era el principal argumento que se esgrimía a favor, que con el nuevo horario se facilitaría la conciliación de la vida familiar y laboral, como si cambiar el reloj fuera una varita mágica. Rotundamente no.
Esto se puede conseguir con cualquier horario oficial, siendo lógicos a la hora de organizar nuestras vidas. Dejemos la hora real, la que estuvo en vigor durante siglos, el mediodía a las doce, y pongamos los horarios de la manera que nos interese.

Según contaba mi abuelo, a principios del siglo XX se comía a las 12, cuando la campana de la iglesia del pueblo tocaba “a mediodía”. Hoy se come a las dos, es decir “a mediodía”. ¿Qué ha cambiado tanto adelanto y retraso del reloj? Los humanos no nos dejamos gobernar por estas arbitrariedades.
Lo único que se puede constatar claramente es que hoy en día, después de tantos cambios de hora, tenemos los horarios más irracionales que ha habido nunca.

Notas:
Fundamentalmente he tratado el tema del desajuste provocado por la decisión de 1940, y no sobre la supuesta conveniencia de hacer el cambio horario estacional para ahorrar energía. Ese es un tema que corresponde tratar en el mes de marzo que es cuando se realiza el cambio de hora con ese objetivo. 

- Todo lo anterior es válido en el territorio español. Como este blog se lee en lugares muy lejanos, también en marzo intentaré reflejar lo que ocurre en otros países.

4 comentarios:

  1. A mi no me ha parecido nunca irracional cómo tenemos la hora. Me parece lógico aprovechar al máximo las horas de luz.¿De que nos sirve que en verano amanezca a las 4 de la mañana, como sucedería si estuviéramos siempre en hora solar?
    O nos adaptamos nosotros al Sol (es decir, nos vamos levantando para ir a trabajar un poco antes, como antes, que se trabajaba de sol a sol) o adaptamos las horas de luz a nuestras costumbres.
    Yo, egoistamente, dejaría el horario de verano para siempre, sin deshacer el cambio ahora. No lo haría pensando en los amigos gallegos, para los que, de mantenerlo, en diciembre amanecería prácticamente a las 10 de la mañana

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  2. De acuerdo contigo, Manu, en que hay que aprovechar las horas de Sol, pero creo que no hay necesidad de cambiar los nombres originales de la horas. Que amanezca a las cuatro y levantémonos a las cuatro. Asusta un poco, pero sería acostumbrarse.
    Creo que al final mi propuesta y la tuya son muy parecidas. La mía, para ser consecuente con lo que escribo, aunque parezca rocambolesca y sé que nunca se llevará a cabo, sería: Este domingo en vez de retrasar una hora e reloj, retrasarlo dos horas, y automáticamente adelantar en dos horas todos los horarios. Con ello, al final funcionaríamos exactamente igual que ahora con el horario de verano, tal como propones, pero llamaríamos a las horas con su verdadero nombre.

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  3. Carlos Perez24/10/15 16:52

    Sin darle demasiadas vueltas, coincido con Esteban...retrasemos 2 horas el reloj y convivamos mas con el sol como siempre hicimos...
    Lo de levantarse a las 4 puede ser excesivo habida cuenta de que seriamos mas madrugadores que ingleses y franceses, cuando deberiamos trabajar aproximadamente a la vez, y, ademas a las 6 ya habriamos dormido nuestras 8 horas acostandonos a las 21h tras 2 h de iscuridad aprox.

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    1. Llevas razón, Carlos. Exageré un poco cuando dije las 4.
      También es cierto que asusta porque inconscientemente pensamos en el horario actual, pero serían las 6 de ahora, y ya hay gente que tiene que levantarse a esa hora, aunque efectivamente, no es la mayoría ni mucho menos.

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