Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 24 de agosto de 2016

10 años con uno menos


Antes de nada debo decir que parte de este post es casi un “artículo de opinión”. Algo que tiene cabida en un “blog personal” como lo es éste, pero que pudiera tener valoraciones que no se ajustasen a las opiniones de otros, o incluso a una realidad no condicionada por una animadversión previa, como fue mi caso.
Te sugiero que descubras algunos párrafos que están escritos con un poco de humor y los interpretes en esa clave, porque es una buena forma de acabar las vacaciones escolares de la misma manera que como empezaron.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, tengo que reconocer que lo primero es lo primero: Mis disculpas a Plutón.
Porque hoy hace 10 años, celebré por todo lo alto su destitución. Su expulsión del partido que jugaban los planetas, y el que lo mandaran al banquillo con los cuerpos menores del Sistema Solar.
No me importó que mi equipo favorito se quedara sin uno de sus jugadores, porque como dijo un famoso entrenador de fútbol italiano, a veces con uno menos se juega mejor.
Asamblea de la Unión Astronómica Internacional (UAI o en inglés IAU) en Praga, donde se cambió el estatus de Plutón el 24 de agosto de 2006.


Bromas y analogías aparte, debo reconocer que Plutón se merecía algo más de aprecio por mi parte y lo pienso ahora, después de conocerle mejor con toda la información que nos envió la misión New Horizons; después de descubrir las magníficas características que posee y que no nos fueron reveladas hasta el pasado año, e incluso (volviendo un poco a las analogías en broma) después de saber que tiene un gran corazón.
 
Foto de Plutón que envió en 2015 la nave New Horizons, en la que destaca una enorme zona con forma de corazón.
Algunos de los niños más pequeños que vienen a mi Aula de Astronomía, que algo han oído del tema, me dicen: “Es que Plutón se marchó”. O “que se volvió enano” . “Plutón explotó y ya no existe”, incluso “que se convirtió en estrella”. No se si será que su profesor no se enteró muy bien del tema y les ha dicho lo primero que se le ocurrió, o probablemente que al no darles muchos detalles ellos dejaron volar su imaginación infantil para explicarse por qué sus padres les dicen que estudiaron 9 planetas y en su libro solo salen 8, y que en esa canción tan bien rimada sobre los planetas, ahora el final no es tan rotundo como lo canta su primo el mayor:  Mercurio, Venus …… … Neptuno y Plutón, pom , pom, pom.
Yo les suelo decir, en un lenguaje que con sus pocos años les resulte inteligible, que “Cuando encontraron a Plutón nadie conocía a su familia y fue adoptado por la familia de los planetas. Pero hace unos años apareció su verdadera familia, y ¿con quién debe estar?” Todos lo entienden y les parece bien la decisión que se tomó.


Esa bolita minúscula, casi inapreciable, representa a Plutón en la maqueta de los principales astros del Sistema Solar, en una misma escala, que hay en el Aula de Astonomía de Durango. 
Está acompañado por los astros más notables del Cinturón de Kuiper, de tamaño similar al suyo.

Si, parece que fue ayer pero ya ha pasado una década desde aquel trascendental momento, y a pesar de ello todavía el periodo de duelo no ha acabado y hay mucha gente, sobre todo de una zona concreta del planeta, que siente dolorosamente su ausencia, e incluso quienes están empeñados en recuperarlo.
En algunos lugares de Estados Unidos hubo entonces una campaña para defender la categoría de planeta de Plutón, en la que incluso se implicó a los niños, con el lema “Nos quieren quitar a Pluto” ya que el nombre original en inglés del noveno planeta –Pluto- fue el que utilizó W. Disney para rebautizar al famoso perro de los dibujos animados en un momento de fervor popular en USA hacia el astro descubierto por el astrónomo norteamericano Clyde Tombaugh.

 Una de las manifestaciones que se organizaron para pedir la no degradación de Plutón, y en la que también se puede ver al perro Pluto. Incluso se realizó una actuación similar en la Universidad del estado de  Nuevo México, a la que asistieron familiares del descubridor del que todavía era el noveno planeta.
Para mí, la degradación de Plutón fue una enorme satisfacción. Una alegría que compensó con creces el disgusto por las malas noticias que llegaban desde Praga la semana anterior y parecían anunciar lo peor. Tengo que confesar que ese día no descorché ninguna botella de cava como me lo había prometido porque no la tenía a mano, y me pilló de improviso sin tiempo a reaccionar.
Mis odios injustificados (porque nadie tiene la culpa de ser como es, y menos de lo que de él digan otros) hacia este astro, comenzaron ya en 1992 cuando en un curso al que asistí en el Instituto Astrofísico de Canarias, un prestigioso astrónomo y divulgador, especialista en astros menores, nos contó cómo lo que se consideraba el noveno planeta, no era tal, sino que en realidad era uno de los suyos.
Nos relató cómo en un  principio se pensó que era más grande que la Tierra y había sido incluido en la familia de los planetas, cómo los estadounidenses lo habían apadrinado, y cómo, una vez comprobado que no era lo que se pensaba y que incluso es mucho más pequeño que la Luna, se habían conjurado para que no fuera acogido por su verdadera familia, los astros del  Cinturón de Kuiper.

Los acontecimientos que se fueron produciendo en los años siguientes con el descubrimiento de nuevos familiares verdaderos de Plutón, y la actitud descarada de un sector de astrónomos anglosajones, queriendo mantener situaciones arbitrarias de manera interesada por razones “culturales” que en realidad eran políticas, me confirmaron toda la historia y ante tamaño despropósito surgió mi injustificado odio por ese pequeño mundo que, presuntuoso él, estaba donde no debía.

Un completo relato detallado, extenso y “más serio” sobre lo que los astrónomos han ido pensando sobre Plutón lo puedes encontrar en este artículo de Daniel Marín publicado en la plataforma NAUKAS con el título “El increíble planeta menguante” 

Sin embargo ahora, justo 10 años después, y viendo las noticias e imágenes que nos han llegado durante estos últimos meses enviadas por la nave New Horizons quiero pedir disculpas públicamente a este astro que me ha cambiado mi forma de pensar. ¡Bien por Plutón!
Porque además él no era el responsable de la situación, sino quienes le quisieron mantener contra viento y marea en una familia que no era la suya, como si por estar rodeado de famosos uno vaya a ser más feliz.

Hay que reconocer que Plutón es un astro excepcional. Su anclaje mareal con su satélite Caronte constituye un ejemplo único de lo que le espera al sistema Tierra-Luna en un futuro y es uno de los "Lugares mágicos en el Sistema Solar" más destacados, que recojo en mi libro con ese título.

Imagen de Plutón y Caronte, tomada por el telescopio espacial Hubble, una de las mejores de que se disponía, antes de la llegada de la misión New Horizons.
Además, como hemos conocido recientemente, hay aspectos en su geología realmente sorprendentes, y muchas circunstancias que nadie esperaba encontrar en un astro tan alejado del Sol.


- Qué es un planeta, y por qué Plutón ya no lo es.
En la asamblea de Praga en 2006 se aprobó una nueva definición de planeta y como consecuencia de ella, Plutón (que no cumple las condiciones de esa definición) dejó de serlo.
Pero en realidad el verdadero debate no fue el enunciado de las estrictas condiciones de la definición, sino el hecho de que Plutón siguiera siendo considerado como planeta o no. Y una vez decidido que no, se enunciaron las condiciones de manera que no las cumpliera. Esto es una opinión personal, pero refrendada por mi conocimiento de “la previa”, y de las rocambolescas circunstancias que se dieron aquellos días en Praga.
La definición actual de lo que es un planeta recoge tres condiciones para que un astro del Sistema Solar sea considerado como tal:
(a) Está en órbita alrededor del Sol.
(b) Tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas de cuerpo rígido de manera que adquiera un equilibrio hidrostático (que su forma sea prácticamente esférica)
(c) Ha limpiado la vecindad de su órbita

Pero lo primero que hay que decir es que la definición de planeta ha cambiado varias veces, desde que, en la antigua Grecia se utilizó este término para nombrar a los siete astros que se movían, de manera a veces errática, respecto a las constelaciones.

1- Originariamente, desde la antigüedad clásica hasta hace poco más de 4 siglos había 7 planetas porque la palabra “planeta” en griego significaba “errante”, y estos eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, la Luna y el Sol. La Tierra no lo era, porque no se consideraba un astro, sino el centro del mundo alrededor del cual giraba todo. Los 7 planetas tenían connotaciones esotéricas y a cada uno se le asignaba unas influencias astrológicas, un metal, un día de la semana,…
En la antigüedad cada día de la semana se le asoció con un planeta: El sábado y domingo en español se han perdido, pero en inglés queda claro: El día de Saturno y el día del Sol.

2- Con la aceptación del sistema heliocéntrico propuesto por Copérnico en el siglo XVI, la palabra planeta perdió su significado etimológico y pasó a designar a un astro que girase en torno al Sol. La Tierra fue considerada un planeta más y dejaron de serlo la Luna y el propio Sol, quedando 6 planetas.

3- El número se amplió otra vez a 7 con el descubrimiento de Urano, y a 8 cuando se encontró a Ceres entre las órbitas de Marte y Júpiter. Sin embargo este astro era muy pequeño, aparecieron otros similares en órbitas parecidas y después de unos años, como no tenía padrinos, no hubo ningún problema en degradarlo y llamarle asteroide y volvieron a ser 7. Los pequeños no contaban.

4-  Neptuno y el propio Plutón completaron la lista de los 9 planetas que todas las personas hoy adultas aprendimos en la escuela, cuando a falta de una definición oficial, y ante los nuevos descubrimientos de varios astros que algunos definían cada vez como un “décimo planeta” que nunca fue aceptado, se decía que planeta era “un astro que gira alrededor de una estrella cuya masa esté entre 15 veces la de Júpiter y la de Plutón”. 
El límite superior es porque se consideraba (entonces) que en un astro más masivo la gravedad provocaría en su interior las reacciones nucleares que lo convertirían en estrella, y el límite inferior era totalmente arbitrario para dejar claro que Plutón era planeta cuando ya se alzaban algunas voces opinando lo contrario, que aunque en menor medida siempre las hubo, porque aparte de su pequeño tamaño, su órbita era muy diferente a las del resto; con la mayor excentricidad y la mayor inclinación con mucha diferencia.

5- Al descubrirse más allá de la órbita de Neptuno unos cuantos astros similares a Plutón, y uno de ellos de mayor tamaño que él, se reúne la asamblea de la Unión Astronómica Internacional en agosto de 2006 en Praga para fijar lo que debe considerarse como planeta y aceptar al nuevo o eliminar al noveno.
En un primer borrador de la propuesta que se redactó, se ampliaba a 12 el número de planetas conocidos (La semana en que tuvimos doce planetasal incluír además de Plutón a su satélite Caronte, al asteroide Ceres y a Eris, nombre que con buen criterio se dio posteriormente al astro que originó la discusión al ser más grande que Plutón, y que corresponde a la diosa griega de la discordia.
Era una estrategia de un sector de astrónomos anglosajones para mantener a Plutón y a la vez tener una coartada en un futuro, al incluir otros astros más pequeños que él.
El 18 de agosto, la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana, la mayor sociedad profesional internacional de científicos planetarios, apoyó el borrador de esa propuesta y en algunos medios se dio casi por definitivo.
 La lista de 12 planetas, que durante una semana de agosto muchos temieron que tendrían que estudiarse el siguiente curso (El último - Eris- aparece con su nombre provisional). Los tamaños no están a escala.

El hecho de incluír a Caronte en la lista, se debió a que se consideró al sistema Plutón-Caronte un planeta doble, porque el centro de masas respecto al que se mueven ambos está fuera de Plutón. Pero esta definición podría encontrar otros ejemplos difíciles de discernir y por ello tampoco iba a ser aprobada finalmente en la resolución final el día 24.

6- Sin embargo la posibilidad de que en años sucesivos se encontraran nuevos astros que cumplieran esa definición y de que el número de planetas aumentara en varias decenas, originó largos debates los días siguientes y surgió una contrapropuesta que finalmente sería aprobada el día 24 y supuso la definitiva degradación de Plutón que, por otra parte, no fue aceptada de buen grado por todo el mundo.
En Estados Unidos surgieron algunas voces clamando contra el proceder de los astrónomos, y su potestad para decidir en aspectos que eran temas sociales “porque los planetas son de todos, no solo de los científicos”. Incluso según las leyes del estado de Illinois, donde nació el descubridor de Plutón, éste sigue siendo planeta mientras desde allí esté situado por encima del horizonte.
Aún hay astrónomos que quieren replantear el tema, siguen apareciendo publicaciones y gráficos donde se incluye el nombre de Plutón junto a sus 8 excompañeros, y hasta hace poco en una prestigiosa web de contenidos científicos serios, como es http://spaceweather.com/ había un enlace con el título “Pluto petitio”, donde se recogían opiniones y votos para llevar a un próximo congreso que revirtiera la situación.
Como se aprecia en la siguiente imagen de lo que parecen ser los restos de un taller didáctico que casualmente he encontrado estos días, frecuentemente a Plutón se le sigue manteniendo su sitio junto a los planetas.
¿Restos de un taller didáctico? Cerca de las magníficas instalaciones astronómicas de la iglesia de San Pedro en Becerril de Campos.

Aunque parece claro que la decisión de la UAI fue adecuada al excluir a Plutón del grupo de planetas, la manera de hacerlo y de redactar las condiciones, no fue nada afortunada.
Porque el punto (c) que se incluyó a última hora para que Plutón quedase fuera, ha resultado bastante confuso y contadictorio.
Eso de “limpiar la vecindad de su órbita”, reminiscencia del motivo de la degradación de Ceres en su día, puede ser un tema muy discutible y problemático de concretar, y en opinión de muchos una auténtica chapuza. Hubo problemas en la traducción y en algunos idiomas ni siquiera Júpiter cumplía esa condición porque tiene cientos de asteroides, (los llamados troyanos) sin “limpiar”, en su propia órbita.
Algunos enseguida sugirieron que “eso de limpiar” había que tomarlo de manera flexible, y otros sin ser oficial, cambiaron la redacción de la frase “ha limpiado” por “domina gravitatoriamente su órbita” porque la gravedad de Júpiter condiciona la posición de esos asteroides, y así el asunto quedaba arreglado.
Pero con los últimos descubrimientos de asteroides coorbitales terrestres, nuestro querido planeta podría dejar de serlo si se le aplicase en rigor esta norma.

- Los planetas enanos.
La degradación de Plutón originó el cambio de nomenclatura en los diferentes tipos de astros del Sistema Solar y se creó el concepto de “planeta enano” que antes no existía, y que muy frecuentemente se usa de manera diferente a como lo definió la UAI, y que en mi opinión es absurdo y desaparecerá cuando a algunos se les pase “la rabieta” ya que de alguna manera están manteniendo que Plutón es un planeta, aunque sea pequeño. Seguramente sería una concesión en la reunión de Praga hacia el bando perdedor, para lograr un acuerdo.
* Por una parte, no parece que tenga ningún sentido (salvo que se usara como coartada) incluir a Ceres, el asteroide más notable del cinturón principal, en un grupo donde el resto son astros totalmente diferentes en muchos aspectos: situación, origen, geología, órbitas, estructura, composición…
Posiblemente el hecho de que Ceres hubiera sido considerado como planeta durante el comienzo del siglo XIX, era un argumento cuando se propusieron 12, al recuperar algo previo, y como consecuencia se quedó luego con “los planetas enanos”. Pero siguieron jugando con el pobre Ceres, que primero fue cometa (eso pensó al principio su descubridor) luego planeta, después asteroide, nuevamente planeta durante una semana, y finalmente planeta enano.

* Por otro lado, hay que aclarar que actualmente solo hay 5 planetas enanos, que cumplen las condiciones para ser considerados como tales: Eris, Plutón, Ceres, Haumea  y Make-Make, los únicos que son aceptados por la UAI.
Pero es muy frecuente ver y oír en los medios el descubrimiento de un nuevo planeta enano, refiriéndose a algún astro transneptuniano, en el Cinturón de Kuiper o sus proximidades. En este link puedes ver un ejemplo reciente 

Últimamente se han anunciado varios astros como “planetas enanos” pero ninguno de ellos será aceptado como tal porque no cumplen la condición (b). Y si en un futuro se descubriese alguno que pudiera serlo, deberá pasar un tiempo antes de que se comprueben sus características y de que se reúna la correspondiente comisión de la UAI para incluírlo en la lista.

- A Plutón le pusieron número
Los asteroides, tanto del cinturón principal, del cinturón de Kuiper o los que se encuentran más o menos diseminados por todo el Sistema Solar se les designa con un número que precede a su nombre propio (que solo los más destacados lo tienen). El número se asignaba por orden de descubrimiento, por ejemplo 1 Ceres, 2 Pallas, ..., y actualmente que se descubren gran cantidad de ellos, se les da una designación provisional y cuando su órbita está claramente determinada se les asigna un número correlativo. Actualmente son más de 450 000 los asteroides numerados.

Unos años antes de la degradación de Plutón, cuando para algunos ya era claro que esto ocurriría en un momento u otro, estaba próximo a asignarse el número 10000. Hubo una propuesta que para minimizar esta degradación se diese precisamente ese número redondo a quien en su día había sido planeta, como una manera de reconocerle una categoría especial dentro de los astros menores, e incluso hubo otra propuesta para darle un estatus doble de asteroide y planeta.
Pero ambas fueron rechazadas sin contemplaciones por quienes querían preservar la categoría al noveno planeta.
Parece que en la comisión de nomenclatura de la UAI alguien le "tenía ganas", y nada más decidirse que no era planeta, le asignaron rápidamente el primer número libre, el 134340.  No tuvieron la más mínima consideración porque con solo esperar uno más, le hubiera correspondido el 134341, casi capicúa y mucho más bonito.
Así que el verdadero nombre del protagonista de este post es 134340 Plutón.

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