Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

domingo, 25 de agosto de 2019

La Luna de día


A pesar de mis intenciones, me ha quedado un post demasiado largo, poco apropiado para leerlo detenidamente en estas fechas veraniegas. Si te aburres con el texto te sugiero que mires solo las imágenes con su pie explicativo.

Desde el “Campo de Volantín” el 22-8-19 por la mañana. Todas las fotografías de este post las he obtenido desde Bilbao o desde Araúzo de Torre.

Siempre se ha asociado la Luna con la noche. Desde algunas canciones populares hasta los logotipos de las predicciones meteorológicas.

 Se utiliza la imagen de la Luna como un logotipo para indicar las horas nocturnas, aunque en la fecha de la imagen precisamente estará por encima del horizonte solo durante el día.

Hace unos días, un programa de radio dedicado a nuestro satélite, comenzó con una adivinanza de una niña, en la que entre otras pistas decía que era “algo que solo se ve por la noche”. La respuesta, por supuesto, era La Luna.

Pues no. La Luna se ve también de día en muchas ocasiones, aunque con el cielo brillante y la iluminación del Sol puede pasar desapercibida. Mientras que de noche, si está ahí y las nubes no la ocultan, nos llamará la atención cada vez que miremos hacia arriba porque será lo más brillante del cielo.
11-8-19: Tres imágenes en un intervalo de solo 4 horas, y por lo tanto en la misma fase. Mientras que de día hay que fijarse para distinguirla, de noche se hace evidente, e incluso tapada por nubes no muy densas se deja notar.

Dentro de mi experiencia en la didáctica de la astronomía, me he encontrado muchas veces con esta idea errónea, pero de manera diferente según la edad. Normalmente, los niños pequeños te dicen que el Sol se ve de día y la Luna de noche. Eso es lo que han oído siempre. 
Pero también muchas veces alguno me ha dicho, extrañado: “¡he visto la Luna de día!” porque lo ha sentido como si hubiera sido testigo de  algo extraordinario, tanto como si hubiese visto este indicador:
La Luna de día, en una imagen que podría servir para ilustrar alguno de los típicos chistes de bilbaínos:¡Hasta dónde llega Bilbao! y !Lo grande que hacemos aquí todas las cosas, incluso los metros!
Ya con más edad, incluso muchos adultos me han preguntado por qué se ve la Luna de día. Ya lo han experimentado muchas veces, pero como va contra lo que habitualmente se dice, quieren saber el motivo.
- “¡Pues porque está ahí!  ¿Por qué no se va a ver?”    Suelo responder.
Bueno, también las estrellas están ahí de día, pero brillan mucho menos que la Luna y no las vemos. (Sí se pueden ver con telescopio, como conté en "Estrellas también de día")

Por su cercanía, de día nos llega más luz reflejada por el avión o la Luna que la procedente de las lejanas estrellas, y por eso podemos verlos en el brillante cielo diurno mientras las estrellas no.
Hace un par de años, en un post titulado "¿Cuándo sale la Luna?" analizaba las horas de salida de nuestro satélite según la fase y la fecha.
En ese extenso artículo puedes encontrar muchos datos, pero hoy me voy a limitar a recoger unas cuantas imágenes de la Luna de día, y comentar, mucho más brevemente  (porque en vacaciones en verano no es bueno enrollarse demasiado), las circunstancias en que puede verse.

Tengo que advertir, que pocas veces las imágenes de la Luna en pleno día pueden ser espectaculares, porque al igual que a nuestros ojos, a la cámara no le resulta fácil distinguirla en el cielo brillante. Hoy tendrás que aguzar la vista en algunas de las fotos que pongo.

Sin embargo hay una ventaja de cara a fotografiarla, y es que es más fácil incluir otros objetos o personas, de día visibles sin problema, que le pueden dar más chispa a la imagen. 

Es frecuente ver imágenes de la Luna con aviones o pájaros que compartan una misma zona de cielo, como en ésta o la anterior imagen, u otros de aquí abajo que podamos encuadrar con la Luna.





Si se quiere que la imagen de nuestros satélite destaque, e incluso que sean apreciables aspectos de su superficie será más fácil al principio o final del día, cuando el Sol está muy bajo y el cielo tiene menos brillo, y es entonces cuando se puede aprovechar para obtener algunas bonitas imágenes.

 Pero evidentemente no sirve cualquier día ni cualquier hora. La fase lunar debe ser la adecuada.

También pueden incluirse personas y obtener efectos curiosos:
Si hay primeros planos siempre saldrán desenfocados lo que puede ser una ventaja, pero la imagen central puede mejorarse ajustando la profundidad de campo

En estos casos es obligatorio utilizar un teleobjetivo para que el tamaño de la Luna sea apreciable y situar el objeto (en este caso la persona) lejos de la cámara.
Hay verdaderos artistas, expertos en estos temas que obtienen imágenes espectaculares, pero yo aquí siempre prefiero poner mis fotos, aunque éstas sean mis primeras pruebas en este tipo de imágenes y son muy mejorables, pero pueden servir de muestra si tú quieres intentar hacer algo parecido.

Incluso con un poco de suerte, pueden conseguirse cosas como ésta, que ha gustado mucho por ahí ...

Anteayer mismo, hacía tanto calor en Bilbao, que parece que la gaviota decidió refugiarse bajo la Luna

Cada vez que alguien, extrañado, me dice que vio la Luna de día, o cuando diariamente en el Aula de Astronomía hablo de la mecánica de las fases, siempre digo lo  mismo: “Si. La Luna creciente puede verse por la tarde y la luna menguante por la mañana” Es una respuesta rápida y que luego matizaré, pero es totalmente cierto y sirve para poner las cosas en su sitio.

Por la mañana:
La zona sombreada en azul es el cielo visible a media mañana (en realidad la línea a trazos debería pasar por el centro de la Tierra, pero debido a no mantenerse la escala de tamaños y distancias, así se entiende mejor) En esa zona zona estará la Luna cuando sea cuarto menguante, y la luna nueva, aunque esta última nunca es visible.
Por la tarde:
La zona sombreada en verde es el cielo visible a media tarde (también aquí la línea de trazos debería pasar por el centro de la Tierra si todo estuviese a escala) En esa zona estará la Luna cuando sea cuarto creciente, y la luna nueva, aunque ésta nunca es visible.

La Luna nueva no se ve nunca porque nos está enseñando la zona oscura, pero está por encima de nuestro horizonte siempre de día, mientras que la luna Llena cumple la norma que todos hemos oído de que el Sol está de día y la Luna está de noche. Porque para que se vea llena tiene que estar en la parte opuesta al astro rey y saldrá cuando éste se ponga, lucirá toda la noche y se pondrá cuando el Sol salga. Pero es la única fase que lo cumple.

Únicamente en estos momentos de salida y puesta (casi a la vez que el Sol se pone o sale) puede verse la Luna llena en un cielo crepuscular todavía muy brillante, porque el Sol está debajo del horizonte pero todavía muy cerca de él.
La luna llena acaba de salir cuando el Sol ya se ha ido. No puede decirse que sea de día aunque el cielo todavía esté claro.
Más de una vez al explicar esto, me han dicho “- Pues yo la he visto hoy a media mañana, toda redonda”. “- Te pareció redonda, pero ya estaba menguando” respondo yo.
Un día (o incluso dos) antes o después de la fase llena nos sigue pareciendo prácticamente redonda porque le falta muy poquito. pero ya no está situada en la parte opuesta al Sol, con lo que aparece en el cielo en pleno día: por la tarde si todavía está creciendo o por la mañana si ya ha empezado a menguar.


El 14-8-19 se vio salir la Luna sobre las ruinas de la ciudad romana de Clunia aún de día, y aunque parece llena, aún le faltaban casi 20 horas.
Se ha oscurecido ligeramente el brillo de la foto porque a veces hay que elegir la exposición para resaltar los detalles en la superficie lunar o en el entorno.
2-3-18  Aunque solo por unas horas, la Luna ya está menguando cuando esperaba la salida del sol antes de ponerse. 

Incluso 2 días antes de la luna llena, puede parecer que ya lo está cuando sale aún en plena tarde:

Las más difíciles 
Hasta aquí he recogido los casos en que puede verse la Luna de día con cierta facilidad (he añadido alguno más en el crepúsculo) 

Pero hay excepciones a la regla general que he dado antes, y es posible ver la luna creciente por la mañana o la menguante por la tarde, aunque para ello debe estar la atmósfera muy limpia.
No es fácil de distinguir por dos motivos: por un lado la fase debe ser fina (menor del cuarto) para que esté por encima del horizonte a esas horas, y esto se agrava con que estará más baja que el Sol y por lo tanto en un cielo brillante. En ambos casos aparecerá, con los cuernos hacia abajo. 

Por ejemplo, la Luna creciente de solo 4 días el 28-7-17 una hora y media ¡antes del mediodía!


O las que obtuve ¡durante la tarde! del 28-7-19 (curiosa coincidencia de fechas de la que me acabo de dar cuente ahora mismo) con una luna menguante que le faltaban 3.5 días antes de nueva:
16:19 Acompañada por los pájaros
 ...
16:53 Haciendo de puente entre dos nubecillas

Conseguí verla hasta 15 minutos antes de ocultarse detrás de unos árboles a solo unos 5º de altura, lo que ocurrió a las 17:45, y la cámara siguió captándola hasta el final ¿La ves en el centro de la imagen? Yo ahora sí.


17:45

En estas fases finas, destaca mucho más cuando es creciente al atardecer (o menguante al amanecer), pero en estos casos no puede decirse que sea “de día” porque aunque el cielo todavía (ya) esté brillante, el Sol está ya (todavía) debajo del horizonte.


Los primeros días de luna creciente todavía fina, suelen dar imágenes llamativas:
2-8-19. Luna creciente de menos de 2 días a punto de ponerse ,en el crepúsculo vespertino, junto a antena, árboles y chimeneas
22-7-17 Solo 29 horas antes de la luna nueva, surge el fino menguante en el crepúsculo matutino. 




Se analiza ahora la situación con más detalle, de manera más sistemática y ordenada, solamente de día:

El Sol se ve siempre que no haya nubes, claro. Siempre de día y solo de día.
Pero, siendo de día ¿cuándo se ve la Luna? Hay que tener en cuenta dos factores: Cuándo está de día encima del horizonte, y  aún estando, cuándo es fácil de verla.

- La Luna llena nunca está sobre el horizonte de día. Pocos días antes (o después) sí lo está pero solo unas pocas horas porque sale ya a últimas horas de la tarde (o se pone poco después de amanecer).

Luna menguante, poco después de la fase llena, próxima a ocultarse por la mañana.

- En cuarto creciente o menguante, de promedio estará la mitad del día sobre el horizonte, aunque depende de la estación. En el mencionado artículo (link) se dan muchos detalles, pero por tener una norma sencilla, debemos tener en cuenta que la Luna sigue aproximadamente el mismo camino que el Sol (la eclíptica) apartándose como mucho 5º que no es mucho.

Aunque la luna llena hoy no nos interesa, nos puede servir de referencia para otras fases porque sabemos que estará en la parte opuesta del Sol y por ello en invierno ocupará la posición que ocupa el Sol en verano más alta, permaneciendo más de 12 horas por encima del horizonte. Por el contrario, en verano ocupará la posición del Sol de invierno y se verá más baja.
De un día a otro se irá separando angularmente del Sol, por su Este.

- El cuarto menguante estará a 90º del Sol, con lo que aproximadamente saldrá a medianoche y se pondrá a mediodía, pudiéndose ver durante toda la mañana. Al principio mucho más fácil por estar más alta que el Sol, y a medida que pasen las horas será más difícil de apreciar.
Si se quiere precisar hay que tener en cuenta la estación: el lugar que ocupa el Sol en la eclíptica, y por tanto el lugar que ocupa la Luna (el que estaba el Sol 3 meses antes), y en menor medida la longitud eclíptica de la Luna.

Un ejemplo lo vimos ayer mismo 23-8-19, (desde el hemisferio norte) con nuestro satélite en cuarto menguante, en que retrasó su puesta hasta después del mediodía porque ocupaba la posición del Sol en mayo, cuando los días ya duran más que las noches (más de 12 horas, pero el retraso no fue excesivo porque su latitud eclíptica era de algo más de 4º Sur.
Por ello salió un poco antes de medianoche y se puso un poco después de mediodía:
23-8-19 Cuarto menguante. Por la mañana (8:22) se apreciaba muy bien.
23-8-19 Justo en el mediodía verdadero de Bilbao en esta fecha (14:16 hora oficial), ya cuesta distinguirla en el brillante cielo, aunque todavía no se va.
A las 14:35: Próxima a ponerse, apenas se intuye.
Lo contrario ocurrirá con el cuarto creciente, que aproximadamente saldrá a mediodía y se podrá ver, cada vez más fácilmente durante toda la tarde, y hasta medianoche, aunque eso último hoy no nos importa.

- Cuando está más fina del cuarto (muestra iluminada menos del 50% de su círculo) la Luna está por encima del horizonte más tiempo de día que de noche pero, como se ha dicho, no es muy fácil de localizar, sobre todo cuando se vean los “cuernos” para abajo, porque eso significa que el Sol está más alto que ella.
En otra de las imágenes obtenidas el pasado 28 de julio, se aprecia entre nubes y pájaros muy débilmente, porque está más baja que el Sol que deja muy brillante el cielo

- Cuando hay luna nueva está por encima del horizonte durante todo el día, y solo de día, pero ¡La luna nueva no se puede ver!

Resumiendo: En total y promediando unas fechas con otras, la Luna está por encima del horizonte el mismo tiempo de día que de noche, pero cuando se hace más visible, por tener una fase apreciable, por ejemplo mayor del 50%, está mucho más tiempo de noche.

Con lo cual después de darle tantas vueltas, que espero no te hayan mareado, podemos seguir considerando a nuestro satélite como la reina de la noche, pero que hace sus incursiones también de día.

viernes, 16 de agosto de 2019

Mi noche de las perseidas

Perseidas 2019, objetivo cumplido

Como se ha dicho muchas veces, uno de los alicientes astronómicos del verano para el gran público es la lluvia de estrellas fugaces (técnicamente meteoros) llamada "las Perseidas" o "Las lágrimas de San Lorenzo". Ya hablé de ello en el artículo anterior, y hoy recojo los resultados de mi observación.

Al igual que el mes pasado con ocasión del eclipse de Luna, como las condiciones atmosféricas de mi lugar de vacaciones no eran nada propicias, ayudado por Meteoblue y el navegador de mi coche intenté encontrar el lugar adecuado a la hora adecuada para la observación. Bueno, al final estuve un poco perdido, y con prisas porque la Luna ya se había ocultado y no encontraba un sitio suficientemente oscuro, pero sobre las 5 y cuarto después de recorrer unos cuantos kilómetros paré en un lugar aceptable, monté la cámara en su trípode y me eché hacia atrás sobre el capó del coche, porque el suelo no me inspiraba mucha confianza.

En 18 minutos (de 5:18 a 5:36) contabilicé 15 meteoros (por supuesto cubriendo solo una parte del cielo, en una postura no demasiado adecuada). Breve descanso para picar algo y desentumecer cuello y espalda, y en otros 15 minutos (de 5:39 a 5:54) vi otros 10. Más tarde, ya sin cronometrar y más relajado otros 4 más, entre ellos el más espectacular de la noche, a las 6:02.

La suerte se alió conmigo y ese extrordinario meteoro, cuya imagen puede verse aquí, tuvo la deferencia de exhibirse centrado en el campo hacia donde estaba dirigida mi cámara, y su buena puntería casi le lleva a incidir en la galaxia  M31.


Ya con el cielo anunciando el alba seguí mirando para arriba hasta las 6 y cuarto con la cosecha disminuyendo drásticamente como era lógico.
Había pasado apenas una hora, mi observación más breve de Perseidas de los últimos años, pero una hora muy productiva.

Las fotos

Aunque no de manera continua, durante varias fases de ese tiempo iba disparando mi cámara en sucesivas tomas de 20 segundos, algunas de las cuales voy intercalando con el texto, a continuación.
Este se coló por poco en el campo de la imagen
Pongo solo los que me han parecido más interesantes para no resultar repetitivo. En todas las imágenes aparece como referencia la galaxia de Andrómeda (M 31) y algunas se han recortado para centrar y localizar mejor el meteoro. Además de eso, se ha modificado el brillo o contraste para apreciar más fácilmente el trazo dejado por la estrella fugaz.
Este también pasó muy cerca de M31
Hice 71 fotos (en total una exposición de 23 minutos y 40 segundos), con objetivo de 18 mm, abertura f 4.0 y sensibilidad ISO 12800, siempre dirigida al mismo punto zona del cielo, hacia el SO del radiante, en la zona circundante a la constelación de Andrómeda.

Aunque nunca he tenido suerte en este tipo de caza, y en todos los años no habré capturado ni media docena de meteoros en total, un método sistemático y mi nueva cámara tenían que dar mejores resultados, y así fue.
Dos meteoros muy similares que caminaron paralelos
Analizando luego las fotos, en un primera búsqueda he encontrado 24 meteoros (seguro que hay más pero débiles), y como cada foto cubre un campo aproximado de solo 55ºX40º, aproximadamente se habrían podido captar más de 300 meteoros en esos 23 minutos y 40 segundos acumulados, si se hubiera tenido cubierto con cámaras todo el cielo.
¿Ves aquí otros dos? Uno fácil y el otro no tanto.
De éstos 24 que fotografié hay 8 cuyo radiante claramente no es el de las perseidas. 
Cada lluvia tiene un "radiante"; un punto concreto en el cielo de donde parecen surgir por efecto de perspectiva. El nombre de la lluvia proviene de la situación del radiante, las perseidas en un punto de la constelación de Perseo. 
Si prolongando la trayectoria de un meteoro no pasa por el radiante, pertenecerá a otra lluvia o será lo que se llama un "esporádico".

Aquí uno de los infiltrados entre las perseidas:
En la esquina inferior derecha un meteoro que no es perseida, en una imagen en la que aparecen varios objetos interesantes. Se ha aumentado el brillo (se nota en las Pléyades -a la izquierda- que quedan sobreexpuestas) para visualizar el débil meteoro.
Estas cifras de meteoros observados están muy por encima de las que se manejan porque muchos de los que detecta la cámara son demasiado débiles para verlos a simple vista. Para dar números fiables con mis imágenes habría que determinar la magnitud límite con la sensibilidad utilizada en la cámara (en este caso ISO 12800), el orden de aumento de meteoros captados entre la sensibilidad del ojo y la de la cámara y las condiciones de limpieza del cielo.

La mayor o menor actividad de una lluvia se cuantifica con la THZ (tasa horaria cenital, que es el número de meteoros que vería un observador en condiciones ideales con el radiante en el cénit), que en el caso de las perseidas suele rondar los 100 en los momentos más intensos. Hay fórmulas para determinar esa THZ, pero en ellas no se pueden utilizar estos datos obtenidos fotográficamente sin conocer los parámetros que he citado.

Este es un blog para todos los públicos, y en este artículo no se pretende obtener valores “oficiales” de esa THZ que a un neófito (y a casi todos los periodistas) siempre les llevan a error y posterior decepción, sino solo una orientación de lo que se vio y lo que se pudo fotografiar. Casi siempre se da un cifra de THZ prevista y luego aparece anunciado que se verán esos meteoros cada hora. En realidad se verán muchos menos porque las condiciones ideales nunca se dan.

Pero como relaté en el anterior post, esta madrugada del 13 de agosto de 2019 tenía más alicientes que las estrellas fugaces.
Siguiendo con la narración, tal como dije sobre las 6:15 ya la claridad del alba me desaconsejó seguir forzando el cuello para nada, descansé un poco y esperé a mi siguiente objetivo.

Mercurio

Como las condiciones eran buenas, con el horizonte muy bajo y plano aunque con una nubecilla pegada a él, y la caza del planeta esquivo no iba a tener ningún problema precisamente el día más apropiado del año en sus apariciones matutinas desde mi latitud, esperé tranquilamente unos minutos, a las 6:22 (según me dice mi cámara) le busqué, y allí estaba:
Junto al horizonte Mercurio, y en la parte superior de la imagen la estrella Polux de Géminis.

Sirio

Para completar la tarea ya solo quedaba comprobar si en estas latitudes podría adelantar un día a la fecha de mi personal orto helíaco de Sirio (el primer día que puede verse -de madrugada- después de unos meses en que no es posible), ya que en 2015 conseguí verlo en la madrugada del 14 de agosto, como recogí en "En la estrella Sirio estuvo la clave"

Para situar con cierta precisión el lugar por el que debía buscarle, previamente fotografié a Orión como referencia cuando todavía era claramente visible (6:28) y al protagonista le faltaban más de 20 minutos para aparecer. 
Intentar localizar Sirio directamente en su orto helíaco no es fácil sin una referencia previa porque cuando aparece lo hace en un cielo ya muy brillante y es difícil ver cualquier otra estrella.


Sobre el tendido eléctrico, y paralelo a él la constelación de Orión, la referencia.
Una vez determinado el lugar donde debía estar Sirio y esperando la hora de su orto, no pude localizarlo ni siquiera con prismáticos. ¿El cielo ya demasiado brillante y quizás la ligerísima neblina fueron las culpables? 
Hice varias fotos por si lo captaba la cámara y en un análisis posterior de las mismas me pareció verlo, pero ahora soy incapaz. Quizás tú encuentres algo:
13-8-19, 6:53 h. Sirio debería estar en la zona situada sobre las lucecitas del horizonte, pero no se aprecia. ¿O si?

Nota: Antes de publicar este post he revisado mi archivo fotográfico y he encontrado un dato que no recordaba: que el día 12-8-2016 también ví a Sirio, con lo que ahí está mi marca para mi latitud "veraniega" (y no en el día 14 cuando lo ví en 2015 desde el mismo lugar, y es el dato e imagen que puse en el post anterior). 
Sirio cerca del horizonte, el 12-8-16

Teóricamente en esta ocasión (el día 13) también debería haberlo pillado porque aunque los dos lugares no son cercanos, la latitud es prácticamente la misma.


Evidentemente las condiciones atmosféricas influyen, y aunque ahora el cielo estaba limpio por el horizonte Este, posiblemente en aquella ocasión de 2016 lo estaría más.  Desde luego el lugar de 2016 era más alto que el de ahora (unos 300 metros más) y la contaminación lumínica mucho menor; aunque pienso que este factor no debería influir mucho a esas horas.
O quizás el motivo sea que en estos 3 años que han pasado mi vista ya no es la misma y tendría que haber ido a graduarme las gafas.

Aunque este factor puede desanimar a alguien que se considere “mayor” para hacer ciertas cosas, los espectáculos que nos ofrece el cielo son tan variados que si bien algunos puede que no sean “adecuados para todas las edades”, siempre nos quedarán cosas por descubrir en casi todas las funciones y siempre quedarán retos, aunque estos vayan variando.



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He escrito otra versión de este artículo, donde además de lo que aquí aparece, y previamente a ello, doy una visión personal de como viví los preámbulos de la observación y he aprovechado para dar salida a algunas imágenes, al margen del tema, que he obtenido estos días. Es solo narrativa sacada del contexto técnico, que a la mayoría de lectores no interesará, pero quizás a alguno si. Además planteo un sencillo concurso.
Se puede ver en este enlace: "Perseidas2019, una excusa ..."

miércoles, 7 de agosto de 2019

Un buen año para unas Perseidas "diferentes" y algo más

Ya se acerca el fenómeno celeste más conocido y más esperado por el público en general: la lluvia de estrellas fugaces Perseidas o “Las lágrimas de San Lorenzo” como popularmente se conocen en muchos lugares; y ya mucha gente va preguntando cuándo y cómo se verán este año. 
En realidad esta lluvia es muy amplia en el tiempo y ya han empezado a verse algunas Perseidas dispersas, pero como en realidad la pregunta suele ser sobre el momento en que más se verán, la respuesta es la madrugada del día 13 de agosto. Y si no hay nubes, merecerá la pena poner el despertador, porque hay algo más.



Es posible que hayas oído que en 2019 las condiciones no van a ser las más adecuadas para la observación de esta lluvia porque la Luna casi llena molestará, y que por ello se verán muchas menos que en otras ocasiones. 
Aquí un ejemplo, el primero que me ha dado Google:

Todos nos equivocamos alguna vez, pero un medio tan prestigioso como éste debería afinar más. Precisamente a las horas que propone observar las Alfa Capricórnidas, el día adecuado en cada caso probablemente se verán 10 veces más Perseidas que las “seis capricórnidas esas”.

Se puede leer eso mismo “de que si la Luna…” en casi todas las informaciones sobre las Perseidas de este año, pero … No hagas mucho caso.


Todas las opiniones deben ser valoradas, pero yo no estoy de acuerdo con estos titulares aunque algunos tienen su lógica, y creo que el último contiene 3 errores.
No hagas caso, a no ser que seas de esos comodones que quieren verlas antes de irse a la cama y les cuesta madrugar. Porque las circunstancias, tanto las favorables como las aparentemente desfavorables, se unen para que podamos ver más meteoros (nombre técnico que se da a las estrellas fugaces) que en otros años, pero solo de madrugada.
El máximo de las Perseidas, el día 13, se produce con la Luna Creciente, algo más de 2 días antes de la Llena, por lo que se ocultará antes del alba, dejándonos un margen suficiente de tiempo con el cielo oscuro.

Además puedes aprovechar ese momento para observar otros dos interesantes fenómenos celestes.
La Luna nos obligará a elegir precisamente la hora en general más favorable aunque habitualmente poca gente observa entonces, y que casualmente este año es muy posible que además en esos momentos (de la última parte de la noche en el Oeste de Europa), se produzca la máxima actividad absoluta.

Efectivamente, la Luna creciente y casi llena molestará toda la noche del día 12 al 13 de agosto hasta que se ponga, en la España peninsular sobre las 4:30 (2:30 T.U.). Si queremos ver algo, deberemos mirar al cielo de madrugada, tal como he recalcado.

Pero aparte de que la Luna nos obligue a ello, en general esas son las mejores horas todos los años porque es cuando la Tierra se mueve “hacia arriba” según la posición del observador, y atrapa un mayor número de partículas que se convertirán en estrellas fugaces, como expliqué en el anexo del post “las estrellas fugaces son para el verano” de 2018, y que se puede visualizar en este gráfico que ya he utilizado varias veces:


La situación geométrica hace que siempre de madrugada caigan más meteoros. La explicación detallada se puede ver clickando en el enlace mencionado antes, en su anexo.

Precisamente en 2019 está previsto el máximo anual en un intervalo que incluye esas horas:  La máxima actividad de la lluvia se espera que tenga lugar entre las 4 y las 17 horas del día 13 (horas oficiales en España). 

- Por si fuera poca coincidencia, además, tal como recoge el experto en estos temas Mark Kidger en el último número la revista ASTRONOMIA, sobre esa hora (2 T.U.) está previsto que la Tierra atraviese un filamento de meteoroides especialmente denso, independiente del máximo habitual (circunstancia que se explica en los anexos de “El espectáculo de todos los veranos ya está aquí”). Como los cálculos sobre los filamentos no suelen ser excesivamente exactos por su complejidad, si se retrasase solo un poco sería ideal. 

Aunque no es imprescindible, sería conveniente buscar un lugar con el horizonte Oeste bastante alto que ocultaría la Luna antes y nos proporcionaría una pantalla protectora contra su luz molesta, y observar de 4:30 a 6 (2:30 a 4 T.U.) porque contra todo lo que se ha dicho, las condiciones serán ideales. 
De acuerdo que el intervalo de tiempo no es grande, pero gracias a que en verano la luna llena (y fases próximas) se ponen antes de lo habitual por estar aproximadamente en la zona que se sitúa el Sol en invierno, será más que suficiente para la inmensa mayoría de la gente que solo pretende ver el espectáculo, y podrá cumplir con la tradición pidiendo unos cuantos deseos.

Para casi todos quienes hayan observado otros años (normalmente se hace al principio de la noche) será una sensación diferente. Por supuesto, habrá meteoros que crucen una gran zona de cielo, pero por estar el radiante muy alto, a la mayoría se les verá “caer” en vertical hacia el horizonte por cualquier zona de éste, y no se verá ninguna perseida moviéndose con “trayectoria horizontal”, como suelen aparecer frecuentemente las primeras horas de la noche.
Sobre una imagen real del final de la noche, se han dibujado trazos similares a los que dejarían las perseidas a esas horas.
Haz una prueba cuando empiece a clarear, al menos durante un rato que además puede servirte para descansar el cuello: no hace falta que levantes mucho la cabeza, y fíjate  en una zona del cielo próxima al horizonte. En principio puede ser en cualquier dirección, pero mejor al Oeste que todavía estará oscuro. Seguro que pillas algunas perseidas diferentes de las habituales.

Y si las estrellas fugaces no te parecen suficiente motivo para el madrugón, además habrá otros dos objetivos: el planeta Mercurio y la brillante estrella Sirio, que precisamente esa noche serán especialmente interesantes. Para ello deberías estar en un lugar con el horizonte Este lo más bajo posible (ahora sí es casi imprescindible), porque por allí aparecerán ambos cuando ya por esa zona empiece a  clarear.

El esquivo Mercurio
Por su cercanía al Sol, el planeta Mercurio solo se puede observar en contadas ocasiones, y con dificultad, bien en el crepúsculo matutino o vespertino. 
 En esta imagen tomada en agosto de 2014 Mercurio apenas se intuye como un débil punto en la zona inferior izquierda del cielo, en el que destacaban la Luna menguante y Venus.


Justamente el 13 de agosto de 2019 es prácticamente el mejor día del año para verlo por la madrugada desde el hemisferio Norte, y para ello hay que mirar por el horizonte Este-Nordeste.

Aunque su máxima elongación (máxima separación angular respecto al Sol, visto desde aquí) es el día 10 (a las 22:58 T.U. del día 9) las mejores condiciones se darán precisamente en la madrugada del día 13 con un mayor brillo (-0.47 frente a -0.06) y un poquito más alto sobre el horizonte (6º 14´frente a 6º 04´ ambos con el Sol a -10º)

La mejor posición unos días después de la máxima elongación es porque vamos hacia el Otoño, cuando a igual elongación la altura de Mercurio será mayor, como expliqué en este artículo.
El progresivo aumento de brillo es porque la fase de Mercurio va aumentando como ocurre en todas las apariciones matutinas.

Este gráfico correspondiente al día 9 es muy parecido a la situación del día 13 y nos puede ayudar a encontrar al primer planeta, a pesar de que no ha tenido en cuenta un par de factores: Como la máxima elongación (en T.U.) es al final del día 9, será un poco mayor en la madrugada del día 10 (19º 3´) que en la del 9 (19º1´), y por otra parte en el verano la mejor situación para ver Mercurio de madrugada se da siempre unos días después de la Máxima Elongación, y no en ese día. Aunque esto no tiene excesiva importancia y el gráfico es útil, nuevamente en N.G. volvieron a despistarse.

Pero cuando consigas ver al esquivo Mercurio (quizás sea la primera vez que lo hagas de manera que figuradamente despertarías la envidia de Copérnico que nunca lo pudo ver) no abandones el lugar porque hay más:

La estrella Sirio
Estos días se produce además (en latitudes medias alrededor de 40º N) el fenómeno del “orto helíaco de Sirio”. Puedes imaginar que eres uno de los vigías del antiguo Egipto que, en los días en que se suponían próximas a producirse a las inundaciones del Nilo, oteaban el horizonte al alba intentando ver a Sirio por primera vez en varios meses. La estrella más brillante del cielo, que aparecía por primera vez de madrugada, cuando las demás ya se habían apagado y anunciaba las fertilizadoras inundaciones fue divinizada por este motivo.


La estrella Sirio, el primer día que yo pude verla del verano de 2015, concretamente el 14-8.
Aunque en estos miles de años que han pasado después de la época de los faraones las fechas han cambiado por el  movimiento de precesión de los equinoccios, y en cada latitud es diferente, en una amplia zona central de la península Ibérica ocurre precisamente el 13 de agosto. En Andalucía casi una semana antes, pero si vives por ahí y lo ves este año, para tí será "tu" orto helíaco de Sirio porque probablemente nunca lo viste antes.

Instrucciones concretas:
En resumen, y como consejo práctico, si la noche del 12 al 13 de agosto no hay muchas nubes, este año hay dos opciones aunque en realidad son dos variantes de una misma, pero cada cual puede elegir.
Antes de nada, los días previos busca un lugar con el horizonte Este muy bajo. ¿Que en la zona del Oeste es alto? pues mucho mejor.

a) Pon el despertador a las 4, coge ropa de abrigo, una manta o esterilla para tumbarte en el suelo y algo para comer, y dirígete cuanto antes a un lugar oscuro, elegido con anterioridad. Si tu punto de observación está lejos, ten en cuenta el tiempo que vayas a tardar en llegar y madruga algo más. Si cuando llegues no encuentras a los colegas con quienes habías quedado, no es que te hayas confundido de lugar, sino que seguramente se han quedado durmiendo y todos los deseos serán para ti.

b) Si esa noche tienes pensado acudir a una de las numerosas fiestas que se celebran en muchos lugares por estas fechas veraniegas hasta altas horas, no bebas demasiado, y a eso de las 4 deja a tus amigos que se aburran con las últimas actuaciones musicales sin tu presencia y dirígete a un lugar oscuro. Bueno, si vas acompañado, mejor; pero no olvides que debes permanecer todo el tiempo mirando hacia arriba.
Observación de las Perseidas de 2016
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Aunque frecuentemente aproveche la crítica a noticias con las que no estoy de acuerdo, no pretendo sacar faltas a nadie (todos las tenemos), pero sí aclarar situaciones interesantes y en este caso motivar al personal a observar, porque quizás se había desanimado debido precisamente a las informaciones aparecidas, no muy afortunadas. Además el tono “familiar” que a veces utilizo no intenta menospreciar sino hacerse cercano al lector.  
Si escribiese lo mismo que los demás, este blog sobraría.

Por otra parte, hay que aclarar que los datos concretos que aparecen corresponden a la Península Ibérica. Esta lluvia de las Perseidas es especialmente interesante en el hemisferio Norte por la situación geométrica y la estación, pero prometo publicar algo de cara al verano austral sobre otras lluvias de meteoros, no menos interesantes.