Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Hoy toca inocentada

He estado dudando sobre qué título ponerle a este post, pero al darme cuenta de que iba a publicarlo precisamente hoy 28 de diciembre, lo he tenido claro.



Porque como una inocentada puede calificarse: una de las típicas bromas que se suelen gastar el día 28 de diciembre, y lo único que no cuadra es que estas dos noticias se publicaron hace ya más de una semana, cuando en realidad hubieran sido mucho más adecuadas para el día de hoy. Y por supuesto, aparecieron en numerosos medios.

El tema no es nuevo…, pero ya cansa.
Es curioso, porque aunque podrían calificarse totalmente como “fake news”, estas noticias suelen  aparecer en medios de comunicación pretendidamente serios, como puede comprobarse sin más que hojear el resto de noticias de estos diarios digitales.

Tampoco se trata de los titulares de esos vídeos que hacen furor en canales donde un día nos hablan de lo que la NASA nos oculta sobre las instalaciones extraterrestres que sus astronautas encontraron bajo el suelo de la Luna y unas semanas después aportan nuevas pruebas de que el viaje del Apolo XI fue solo un montaje y nunca llegamos a nuestro satélite.
No. Simplemente son noticias totalmente falsas, aunque vendan mucho porque el titular es atractivo, y ¡quien va a quedarse con la duda de si va a poder celebrar el cotillón de nochevieja y la comilona de año nuevo! Atraerán lectores y harán ganar dinero por publicidad.

Pero son absolutamente falsas. Nunca ha habido ningún peligro de que estos dos asteroides chocaran con la Tierra.

De hecho, en estos días hay muchos otros asteroides que, aunque tampoco nos darán, se acercarán o se han acercado mucho más.
Listado de asteroides que se acercarán durante estos días en el que se han remarcado los dos anunciados en las noticias.
 La distancia viene dada en Distancias Lunares (384000 km) y el tamaño en metros. Tomado de spaceweather.com.
¿Por qué se cita éstos dos? Posiblemente por el tamaño y por lo que supone de atractivo morboso el regodearse en la lectura de las catástrofes que provocarían si impactaran. 
Pero además de que han pasado muy muy lejos como para provocar el más mínimo temor, si las órbitas no cambian drásticamente nunca chocarán con la Tierra. En el anexo se explica el motivo.

Aparte de eso hoy no voy a extenderme mucho más con el tema e intentaré dar una explicación más detallada de la situación, aportando datos técnicos concretos sobre el peligro de impacto de asteroides el 13 de abril, fecha clave en que el más peligroso, Apophis, en más de una ocasión sí se aproximará de una manera clara y ese sí es un posible impactor, aunque sea un 13 de abril de dentro de muchos siglos.

Solo añadir ahora una imprecisión más de la noticia:

Parece que 216258 "el segundo" nos podría caer encima casi cuando estemos preparando las uvas, pero no. Mirando la relación anterior, se ve que en realidad se acercó el día 20, incluso antes que el otro.

Por cierto, a pesar de que de la noticia se pueda deducir lo contrario, aunque fue descubierto 6 años después (no ha sido detectado ahora como se sugiere), la órbita de éste (216258 - 2006 WH1) fue determinada mucho antes que el otro (310442 – 2000 CH59) como claramente indica su número, que se asigna una vez conocidos todos los parámetros. Estos periodistas … deben andar un poco despistados.

En cualquier caso, ¡vale ya! Estos titulares se repiten frecuentemente de manera totalmente injustificada. 
Me ocurrió este verano: Unos padres preocupados por la actitud de su hijo preadolescente, me lo trajeron para que le tranquilizase y le dijese que era mentira eso de que en octubre un asteroide iba a acabar con la humanidad. Parecía incluso traumatizado por la perspectiva de que le quedaba poco de vida… Porque en aquella ocasión se difundió el bulo, incluso de manera mucho más insistente que ahora.
Y a ver cómo le convenzo yo de que en toda su vida no va a ocurrir algo así, si en los sitios que él lo lee dice que sí.





Ambos asteroides tienes los nodos muy lejanos a la órbita terrestre. Aunque la inclinación orbital es pequeña y por eso pasan relativamente cerca, si la órbita no se modifica nunca podrán chocar. En el momento de máxima aproximación  ambos pasan por debajo de la eclíptica, a una distancia mayor a los 5 millones de kilómetros, más de 15 veces la distancia a la Luna, lo que es un margen suficientemente amplio como para no preocuparse, aunque la reducida escala de los gráficos pudiera indicar lo contrario.
La clave de la peligrosidad de un asteroide no está en que visto en planta su órbita se cruce con la de la Tierra (de esos hay muchos miles), sino de que atraviesen el plano de la eclíptica cerca de la órbita terrestre: que los nodos estén próximos a ella. En estos dos casos no ocurre.

En este caso parece que se acerca mucho más que el anterior, pero es porque la escala del gráfico es diferente, al tener el asteroide una órbita mucho más grande.

A estos asteroides cercanos a la Tierra se les realiza un seguimiento continuo por si pudieran modificarse las órbitas debido a interacciones gravitatorias. Pero en estos dos casos, aunque cambiasen las posiciones de los nodos, éstos están suficientemente lejos. Únicamente si se modificase la inclinación orbital podrían acercarse más, pero este parámetro es más difícil de que varíe o, en estos dos casos, que se acerque más al de la Tierra.

Con eso y todo, como los periodos no son proporcionales a los de la Tierra, tienen que dar muchas vueltas para que dentro de muchos años, vuelvan a acercarse de nuevo y nos recuerden la navidad, porque también ocurrirá en estas fechas: Las órbitas se aproximan siempre en el mismo punto, y la Tierra pasa por ahí en las mismas fechas. 

Aunque en realidad las fechas en que la Tierra pasa por un punto concreto de su órbita van variando muy lentamente con la precesión de los equinoccios y por ello cuando estos asteroides sigan acercándose al cabo de ... unos 25000 años, cuando casi con seguridad aún no hayan impactado, estará empezando el invierno en el hemisferio Sur.




Pero se puede intentar analizar la situación en los próximos años:


¿Cuándo volverá a encontrarse la Tierra con cada uno de ellos? Como se ha dicho, si sus órbitas no cambian, deberá ser en estas mismas fechas de final de año porque el punto de encuentro es fijo y la Tierra tarda un año en volver a colocarse en ese lugar (si pasa mucho tiempo habrá que añadir algún día más por la precesión, a razón de 1.5 días por cada siglo aproximadamente)

- El siguiente gráfico recoge las posiciones del asteroide 310442 cuando la Tierra está en el punto de encuentro.


Se puede apreciar que como el asteroide 310442 tiene un periodo de solo 292.79 días (algo más corto que el de la Tierra) cuando nuestro planeta vuelve al lugar de mayor proximidad con su órbita (en este siglo el 26-12) el asteroide ya pasó por ese punto 72 días antes y ya estará mucho más adelantado.
Pero 292.79 x 5 está próximo a 365.25 x 4 y por ello dentro de 4 años (en 2023) estará a punto de sacarle una vuelta, y pasará relativamente cerca, pero mucho menos que ahora.

Dentro de un siglo, en 2120, vuelven a encontrarse en el lugar de mínima distancia, el 28 de diciembre, cuando el asteroide haya dado casi exactamente 126 vueltas y la Tierra 101 (101 años y 2 días por la precesión). Todo esto si el asteroide no sufre modificaciones importantes en su órbita.

- En el caso de 216258, las posiciones serían las siguientes:

Como este asteroide tiene un periodo de 790.72 días, cuando la Tierra ha dado una vuelta éste habrá recorrido algo menos de la mitad de su órbita. En 2 años (730 días) le falta todavía bastante para llegar nuevamente al punto de encuentro pero, como pronto pasará por el perihelio, en 3 años ya se ha pasado a la parte opuesta habiendo ido más rápido de la media. Aunque en 2032 se aproximará un poco, y cada 13 años también aunque cada vez menos, 
Los números de los periodos de la Tierra y el asteroide no tienen un múltiplo entero común cercano, por lo que no vuelven a coincidir en el punto en que se aproximan sus caminos en varios siglos.

Mientras, nadie volverá a repetir con los mismos protagonistas la inocentada de este año.



sábado, 21 de diciembre de 2019

Felices fiestas


Es lo que toca. Para ser cortés y agradecido debo felicitar estas fiestas a todas-os las-os lectores de este blog.

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Bueno, también hay personas que no les gustan las motivaciones o en lo que se han convertido estos días de consumismo exagerado y prefieren eso de Feliz solsticio.



Pero ¿Por qué ahora?
  
Aunque no lo parezca, las fechas en que nos volvemos “especiales”, “sentimentales”, “bondadosos” o “derrochadores” en origen están motivadas por los astros, sus movimientos y posiciones.

La traslación de la Tierra alrededor del Sol y la inclinación de su eje que motiva las estaciones, las fases de la Luna, e incluso las posiciones observadas de las estrellas, marcan los ritmos y los momentos y al final todo esto es determinante para “fijar estas señaladas fechas”, aunque también hay que añadir que en último término han sido las arbitrariedades de los humanos quienes han concretado el calendario y han recompuesto lo que marcaban los astros.

Pero ¿Por qué parece que tenemos la obligación de celebrarlo el día 25 de diciembre y el 1 de enero? (bueno, si lo prefieres, para ti el 22 de diciembre)
Vayamos por partes: por un lado está la celebración de la Navidad y por otro lo del comienzo de año.

Navidad y solsticio
  
No deja de ser curioso que la Navidad, esta fiesta cristiana o más bien su exagerada celebración con luces y regalos, se haya extendido a muchos lugares del mundo con otras culturas, y precisamente cada vez con más fuerza cuando parece que la Iglesia va perdiendo influencia en la mayoría de los países tradicionalmente católicos.
¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre? Como ha ocurrido a lo largo de la historia las nuevas festividades se han situado en el calendario en fechas que ya eran señaladas por celebraciones de las culturas o civilizaciones anteriores.

No soy historiador, y buscando documentación he encontrado a veces detalles contradictorios, pero hay algunos datos claros:
Parece que como no se conoce la fecha real en que nació Jesús, se decidió conmemorarlo en una época señalada del año, próxima al solsticio de invierno, cuando los romanos concluían sus “fiestas saturnales”.
Fiestas saturnales romanas, solsticio de invierno y Navidad, 3 fechas que se suelen asociar.

Pero… ¿Puede que no fuera una fecha próxima, sino exacta?

Cuando Julio César estableció el nuevo calendario (el llamado calendario juliano, en el año 45 a.C.), el germen a partir del cual nos regimos actualmente, el solsticio de invierno ocurría el día 25 de diciembre. Debido al no muy riguroso cálculo de los años que deberían ser bisiestos, el solsticio se fue adelantando y en el siglo XVI se producía el 12 de diciembre. 
En 1582 el papa Gregorio XIII lo rectificó (calendario gregoriano), pero como resultado de ello el solsticio no quedó en el día 25 como originariamente estaba, sino en el 22, al eliminar 10 días de octubre de ese año. Los motivos los expliqué hace ya tiempo en un post en el que también apareció este tema”. Por ello Navidad no se celebra ahora en el solsticio, sino pocos días después.

Quizás ocurrió lo mismo con la fiesta de San Juan, el 24 de junio, fecha en que originariamente se producía el solsticio de verano, cuando realmente es la noche más corta, y no como mucha gente se lo atribuye erróneamente a la noche de las hogueras.
En cualquier caso, para comprobar que estos razonamientos sean correctos habría que buscar en qué época se fijaron en nuestro calendario estas fiestas. Yo no lo he encontrado, o más bien he encontrado varias versiones contradictorias entre sí.
¿Pudo pasar con la noche de San Juan lo mismo que con la Navidad, que originariamente ambas se celebraran justamente en el solsticio?

Comienzo de año.
  
Este tema es mucho más amplio porque, aunque también aquí se ha extendido a todo el  mundo nuestro calendario (el implantado por Julio César y corregido por Gregorio XIII), en otras épocas cada pueblo tenía el suyo y el año comenzaba en diferentes momentos. Además, independientemente de que ahora oficialmente en todos los lugares el año empieza el 1 de enero, se siguen manteniendo las antiguas costumbres de cara a celebrarlo en los momentos que marcan sus tradiciones.

Por ejemplo, en 2020 los chinos celebrarán su año nuevo el 25 de enero y nos llegarán, como de costumbre, imágenes de sus fiestas, sus viajes y movidas varias.

Pero los cristianos ortodoxos lo harán el 14 de enero, o los musulmanes el 20 de agosto, con el mes lunar de Muharram.

Empecemos por el principio, porque aquí todo estaba mediatizado por los astros.
Desde la antigüedad el año estaba marcado por el ciclo de las estaciones que condicionaba las faenas agrícolas o épocas de caza. Aunque siempre se dice que un año es la duración de una traslación, esto no exacto y la Tierra tarda en dar una vuelta alrededor del Sol 20 minutos más que la duración del año, porque también influye el movimiento de precesión de los equinoccios.

Pero un año es un periodo demasiado largo como para ir contabilizando los días uno a uno hasta completarlo, y además porque hasta el antiguo Egipto no se no se conocía su duración exacta, y por eso se tomó una unidad más breve: el mes, que era exactamente la duración de una lunación, un ciclo de fases lunares que es casi exactamente 29 días y medio. 

Era fácil de contabilizar con solo observar nuestro satélite, incluso de no perder la cuenta del día en que estaban a pesar de que no había calendarios murales o de sobremesa, ya que la fase que mostraba la Luna determinaba exactamente el día del mes.
Como no es muy práctico lo de 29.5, en casi todas las civilizaciones antiguas se tomaban originariamente meses alternados de 29 y 30 días.

Cada mes se asociaba a las faenas agrícolas o trabajos específicos adecuados a la climatología, y frecuentemente recibían el nombre de esos trabajos. Un ejemplo claro que nos ha quedado en euskera es el mes de julio que se dice “uztaila”, cuya traducción literal es el mes de la cosecha.
El mes de uztaila (julio en euskera). Uzta-Cosecha
Aproximadamente cada 12 meses la climatología, y con ello las faenas agrícolas, se repetían y comenzaba un nuevo ciclo anual. Pero en realidad a los 12 ciclos lunares les faltan 11 días para completarse los 365, por lo que poco a poco se iba desajustando, y la solución era muy sencilla: Por ejemplo si llega el mes de la cosecha y está claro que todavía no es el momento de recogerla porque aún no ha madurado, pues se añade un mes más.
Cuando ya se averiguó la duración exacta del año por medio de las posiciones de las estrellas, se establecieron reglas numéricas concretas para determinar cuándo tocaba un año de 13 meses.

Así casi todos los calendarios antiguos tenían 12 o 13 meses de 29 y 30 días de manera alternada. Iban con la fase lunar, y siempre en un día concreto del mes había la misma fase (por ejemplo el día 15 luna llena), aunque fueron surgiendo modificaciones basadas en cálculos numéricos sencillos una vez conocidos los parámetros: Por ejemplo en Egipto se llegó a implantar un año de 12 meses de 30 días cada uno, al final del cual se añadían 5 días especiales, y se prescindió de la Luna.

Pero ¿Cuándo comenzar el año? 

Algunos ejemplos
   
- Los Egipcios lo hacían cuando empezaba a verse la estrella Sirio antes de la salida del Sol , que aproximadamente coincidía con las inundaciones del Nilo (en el comienzo del verano) porque para su agricultura era fundamental. 
Aunque ya no sirve para determinar el comienzo del año, esta fue mi observación del "orto helíaco" de Sirio (el puntito del centro de la imagen) en 2016.

- Pero en la mayoría de las civilizaciones que utilizaban calendarios lunares lógicamente debería ser en el comienzo de uno de los meses y se tomaba el que coincidía con el principio de la primavera: cuando la naturaleza renace y se pueden ir comenzando determinadas tareas agrícolas. Así, por ejemplo, los judíos comenzaban el año con el mes  llamado Nisán, tomando como referencia la primera luna de primavera.

- Los chinos sin embargo tomaban como inicio la luna nueva más cercana a la fecha central del invierno (5 de febrero), quizás porque considerasen que ya el día va alargando lo suficiente como para determinar que ha comenzado el nuevo ciclo de vida. Al depender de la fase de nuestro satélite, la fecha del año nuevo en nuestro calendario cambia de un año a otro, a veces son 12 meses lunares y a veces 13, pero siempre es en invierno.
Suele extrañar la fecha en que todos los años nos llegan estas imágenes, en mitad del invierno
- Una excepción a todo esto es el calendario musulmán cuyo año consta siempre de 12 meses de 29 y 30 días a los que no se añaden meses suplementarios como en otros casos. Por ello no se ajusta a las estaciones y el comienzo del año se va adelantando y va recorriendo todas ellas. Como ya he citado, en 2020 será el 20 de agosto pero en 2021 el día 9 de ese mismo mes y dentro de 2 décadas ya en enero como nosotros.

- En la antigua Roma originariamente también empezaba el año en primavera (el primer mes era marzo, y por ello el séptimo era septiembre, el octavo octubre,…). Es curioso que el primitivo calendario romano solo tuviera 10 meses (el último era diciembre -el décimo-, y en épocas posteriores se añadieron enero y febrero). En invierno, cuando no había actividad agrícola ni militar, se consideraba una pausa o tiempo muerto y no corrían los meses (o bien se intercalaban los llamados meses mercedonius, a veces de manera arbitraria).

Pero cuando se implantó el calendario juliano se tomó como comienzo del año el origen del mes más próximo al solsticio de invierno, posiblemente también por razones análogas a los chinos ya que el día empieza a alargar. Aunque en esto hay varias versiones contradictorias, como recogí en el artículo mencionado al principio, y a veces se dice que fue en el 153 a.C. cuando se pasó a comenzar en enero por motivos militares, y hasta se cita en algunas fuentes que durante una época pudiera haber dos comienzos de año (en enero o en marzo) según se tratase del calendario ritual o militar.

- Pero esto no fue definitivo y con la caída del imperio romano en muchos lugares de Europa se volvió al comienzo de año en marzo. Como muestra se puede ver esta curiosa lápida en la catedral de Salisbury (Inglaterra) donde está enterrado un pobre niño que nació en mayo de 1683, y murió en febrero ¡del  mismo año! 

Aunque parece que no nos salen las cuentas, el desgraciado infante tuvo una corta vida de poco más de 9 meses, y mientras él vivió no se cambió de año.
- Aún hay más, porque los cristianos ortodoxos (en Grecia, Servia, zonas de Rusia,…) no aceptaron los cambios del calendario gregoriano y aunque ahora oficialmente en todos estos países empieza el año igual que aquí, mantienen sus celebraciones tradicionales en las mismas fechas pero según el calendario juliano; de tal manera que celebran la navidad el 7 de enero y el año nuevo el 14, que en el siglo próximo será incluso un día más tarde.
La Iglesia ortodoxa celebra todas las fiestas religiosas 13 días después que nosotros.
Pero si Gregorio XIII hubiera hecho la reforma “como dios manda”, (eliminando los 13 días que se habían ido añadiendo de más, y no solo 10 de ellos) nosotros celebraríamos la Navidad el día 22 (hoy día 21 sería nochebuena) y el año nuevo el 28 de diciembre, y no es inocentada. Pero esto es solo un supuesto que no se ha dado.

Lo que si parece ser cierto es que en Rusia hay algunas familias que se apuntan a todo: a lo que marca el calendario Juliano y el Gregoriano, y si aquí muchos nos quejamos de los excesos con tanta comilona, allí algunos lo hacen el 25 de diciembre, y el 1, el 7 y el 14 de enero.


Google me dice que tengo muchos lectores de este blog en Rusia, aunque parecen demasiados y posiblemente sean robots. Pero por si acaso, para ellos y ellas: Счастливых праздников (felices fiestas) por cuadruplicado.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Dos lluvias de meteoros muy destacadas y poco observadas

Las lluvias de estrellas fugaces, o meteoros, son unos de los fenómenos astronómicos de los que más se suele hablar tanto en los medios de comunicación como por la gente en general. Pero normalmente son las Perseidas (las “lágrimas de San Lorenzo” de agosto), las más nombradas y las más observadas. Es lógico porque ocurren en un periodo de vacaciones para gran parte de la población, y en época de buena temperatura en el hemisferio norte que permite pasar horas tumbado mirando el cielo.
Trayectoria de una espectacular perseida que pude ver y capturar el 13 de agosto de este año
Sin embargo no son las mejores. Precisamente ahora, con un intervalo de 3 semanas van a poderse observar otras dos lluvias, que habitualmente producen mayor número de meteoros que la famosa lluvia de agosto. Ya están aquí las Gemínidas, y aún en periodo navideño llegarán las Cuadrántidas. Para muchos, éstas si, las dos mejores del año.

Pero ambas tienen el problema del frío. A ver quien se atreve con estas temperaturas a tumbarse en el suelo al raso y quedarse observando durante un buen rato.
Podría pensarse que si a los habitantes del hemisferio Norte nos pilla mal, en el Sur, con el comienzo del verano será ideal. Pero no. Tal como se puede ver en los gráficos que aparecen en el anexo, los meteoros “vienen” del norte, según la trayectoria del astro generador. (Los astrónomos con un lenguaje técnico y poco comprensible por el público decimos que sus radiantes tienen una alta declinación Norte, como si esa fuera la clave en vez de la consecuencia) y por ello desde el hemisferio Sur se verán muchos menos.

Pero si eres una de esas personas que no se arredran ante el frío y están dispuestas a todo para ver un buen espectáculo, antes de seguir debo darte los datos concretos que te interesan: Aunque los días cercanos también se verán, el mejor momento para observar las Gemínidas este año 2019 será la noche del 13 al 14 de diciembre, y las Cuadrántidas la noche del 3 al 4 de enero ya de madrugada (quizás tambien la siguiente según alguna predicción). Este año tenemos suerte, porque en ambos casos se trata de la noche del viernes al sábado, y la mayoría de la gente puede acostarse tarde,  después del espectáculo, porque no tiene luego que ir a trabajar.


El factor de la fase lunar y la molestia de su luz no nos ayudará con las Gemínidas porque al estar menguando pero casi llena nos obligará a comenzar observar al principio de la noche, que si bien a muchos les parecerá el momento más cómodo, nos dificultará la observación en las horas en que teóricamente podrían verse mayor número de meteoros, aunque el gran brillo de muchos de ellos permitiría verlos aún con la Luna casi llena y alta en el cielo.

Lo contrario ocurrirá con las Cuadrántidas. Al igual que expliqué con las Perseidas de este año 2019 "Un buen año para una perseidas diferentes", que no te engañen quienes te digan que una fase mayor del cuarto creciente (en este caso solo un poco mayor) te molestará y debes mirar hacia donde no esté la Luna. ¡NO! Precisamente ese factor te obligará a observar de madrugada, cuando la Luna ya se ha puesto, y por ello captarás el mejor momento del espectáculo. Lo dije para las Perseidas, y efectivamente lo pude comprobar yo mismo con la observación de una magnífica lluvia el pasado verano.

No quiero detallar en esta ocasión el tema del radiante de donde toma el nombre cada lluvia porque, en contra de los en muchos sitios se dice, creo que no es conveniente fijarse en ese lugar, sino abarcar con la vista de manera relajada la mayor zona posible del cielo, o la más oscura. Aunque por efecto de perspectiva parece que las trayectorias de los meteoros surgen de ese punto concreto (del radiante), pueden encenderse lejos de allí y nos podemos perder los mejores por centrar la atención en un lugar concreto.

Aspectos comunes en ambas lluvias
   
Además de coincidir el máximo en el mismo día de la semana, las Gemínidas y las Cuadrántidas tienen casualmente varias cosas en común:

- Son las dos lluvias más activas (Excepto tormentas puntuales de otras como las Leónidas, las alfa Monocéridas, actividades fuera de lo normal algunos años de las Perseidas… que ocurren muy pocas veces) y fiables, con unos 120 meteoros por hora en condiciones ideales.
Tabla de las mejores lluvias anuales, publicada por el Instituto Geográfico Nacional sobre la que he remarcado las protagonistas de este artículo.
- Ambas tienen una extraña procedencia, ya que aunque siempre se dice que las estrellas fugaces se producen a causa de los restos de polvo dejados por cometas, que la Tierra intercepta en determinadas fechas, estas dos lluvias proceden de asteroides, y aparentemente son las únicas que tienen ese origen. Sobre esto detallo algo más en el anexo.
Los cometas van liberando partículas de polvo, que estaban aprisionadas entre el hielo que se sublima y dejan el entorno de la órbita repleta de ellas. 

Si casualmente la Tierra pasa cerca de esa órbita en alguno de los dos nodos (puntos en que la órbita del cometa corta al plano de la órbita terrestre) atrapa estas partículas y se producen las estrellas fugaces. 

Pero ¿también en los asteroides pueden originarse? (Ver anexo)

- Ambos asteroides han sido descubiertos relativamente hace poco tiempo, solucionando el problema de la larga búsqueda de los progenitores de estas dos lluvias.

- Respecto a los nombres de estos asteroides progenitores hay una curiosa casualidad numérica (3200 Faeton de las Gemínidas y 2003 EH1 de las Cuadránticas) de las que a mí me gusta coleccionar, que ocurren a montones pero que solo nos fijamos cuando “cuadran” e incluso muchos suelen buscar connotaciones esotéricas. Recogí un curioso ejemplo en "El planeta PI".
En realidad los dos números tienen distinto origen: Mientras 3200 fue el número asignado al asteroide Faetón, el primero que estaba libre según el orden correlativo cuando se determinó exactamente su órbita, el 2003 que precede a EH1 debe su nombre al año de su descubrimiento, cuando ya Faetón llevaba designado desde hacía  mucho.
 Son las mismas cifras, desplazadas solo un lugar. Aunque la probabilidad de que al elegir 2 números de 4 cifras al azar nos salga una coincidencia así es ínfima, de solo 0.0004, ayer, mientras pensaba en ello vi un coche cuya matrícula tenía esos mismos dígitos: 0320. Pero vería otros cientos de coches que no me llamaron la atención.

- Como he citado antes, ambas se ven preferentemente en el hemisferio Norte, con lo cual nadie las ve en buenas condiciones en verano.

Diferencias
  
- Mientras las Gemínidas suelen mantener su máxima actividad durante unas cuantas horas, las Cuadrántidas tienen solo un pico estrecho (durante el que puede llegar incluso a 200 por hora) por lo que es más difícil pillarlas en el mejor momento.

- Debido a la posición y orientación de la órbita de los astros progenitores respecto a la de la Tierra, cuyas representaciones aparecen en el anexo, habitualmente las Gemínidas serán más espectaculares desde los lugares en que su máximo coincida con la madrugada (este año no, por la Luna) y podrían observarse también en lugares del hemisferio sur no muy meridionales. Mientras que el pico de las Cuadrántidas puede ser visto desde horas más prudenciales, pero en malas condiciones desde cualquier lugar del hemisferio Sur.

- También por estos motivos geométricos de situación y tamaño de las órbitas, las Gemínidas producen meteoros rápidos, y las Cuadrántidas son más lentos y muy vistosos.


Suele decirse que cuando vemos una estrella fugaz debemos pedir un deseo. Precisamente ahora estamos casi inmersos en esta época del año en que todo son buenos deseos, y precisamente ahora tenemos dos magníficas ocasiones para pedirlos.





Particularidades de los astros progenitores de ambas lluvias

Gemínidas
A pesar de ser conocidas desde hace tiempo, y consideradas por algunos como la mejor lluvia del año, hasta 1983 no se pudo determinar que procedían del asteroide Faetón (o Phaeton) al descubrirse este astro y comprobarse la coincidencia de su órbita con las trayectorias de los meteoroides. Es una circunstancia extraña porque los asteroides no deberían dejar esas partículas que luego producen el fenómeno de las estrellas fugaces.
Sin embargo en 2009 se detectó una débil cola en Faetón que, aunque no sería suficiente, puede indicar que pudiera ser un cometa extinto: una aglomeración de particulas de polvo poco compactadas, que hubiera agotado sus hielos tras sucesivos acercamientos al Sol; o bien un híbrido asteroide-cometa que en ocasiones puntuales produce estallidos que liberan gran cantidad de partículas.

Su órbita de gran excentricidad (0.9) se asemeja a la de los cometas, si bien es más pequeña que cualquiera de las de estos astros y no va más allá del cinturón de asteroides. Por otra parte, es uno de los astros que más se acercan al Sol y por eso se le dio ese nombre que en la mitología griega era un hijo de Helios (el Sol) a quien se le desbocó el carro solar y estuvo a punto de provocar una catástrofe.

Órbita del asteroide Faetón, proyectada sobe el plano de la eclíptica, y en perspectiva. Obtenido utilizando la aplicación de nasa/orbits 
Su periodo es de apenas año y medio, y pasó por el punto de máxima aproximación a la órbita terrestre a finales de septiembre de este 2019.

Cuadrántidas
Reciben este nombre porque su radiante está en la antigua constelación de Quadrans Muralis, que ya no se considera dentro de las 88 constelaciones oficiales, y está en parte en la actual Boyero (o Bootes). Sin embargo mantienen el nombre porque ya existe otra lluvia de meteoros con el nombre de Boótidas.

Al igual que las Gemínidas su origen hasta hace poco era desconocido y, aunque la primera referencia que se tiene de su observación es de 1825, no fue hasta hace 16 años cuando se descubrió el astro del que parecen proceder, el asteroide 2003 EH1, al que posteriormente se le asignó el número 196256 y que también parece haber tenido su origen en un cometa: el C/1490 Y1 que fue observado por astrónomos asiáticos hace 500 años y posiblemente sufrió una explosión que dejó a nuestro asteroide como resto. De hecho, en los registros chinos se menciona una extraordinaria lluvia de meteoros en 1490 que podría haber ocurrido a consecuencia de la ruptura del cometa. Sin embargo, esto todavía no está totalmente claro.
Órbita del asteroide 196256 (2003 EH1) sobre el plano de la ecliptica, sobre su plano orbital y una imagen en perspectiva con las posiciones del cometa y la Tierra el próximo 4 de enero, obtenidas a partir de nasa/orbits.
Aunque la órbita de 2003 EH1 puede parecer muy excéntrica proyectada sobre el plano de la eclíptica (como se ve en la imagen de la izquierda) en realidad es un efecto de perspectiva por estar muy inclinada respecto a ese plano, y su excentricidad es de solo 0.6, muy pequeña comparada con la de las órbitas cometarias (como se aprecia en la imagen central). Como únicamente su nodo descendente está próximo a la órbita terrestre, vemos venir los meteoros claramente “desde arriba” de la eclíptica, y por ello el hemisferio norte está claramente favorecido.

El nodo ascendente está muy próximo a la órbita de Júpiter, y sería muy posible que allí muchos meteoroides impactaran sobre el hemisferio Sur del planeta Gigante.

--------------------------
Añado un dato de una noticia que casualmente acabo de leer referente a un estudio publicado en Science hace solo 6 días, que habla de este tipo de asteroides que expulsan material de su superficie y en cierta forma se comportan como cometas. Se trata de un fenómeno observado directamente por la misión espacial OSIRIS-REx en en el asteroide Bennu, y en el artículo se menciona expresamente a Faetón.
Aquí está el enlace