Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

jueves, 9 de abril de 2020

El día después, una luna prácticamente igual

El día después. He elegido un título como el del clásico programa de deportes de los lunes que tanto éxito ha cosechado, porque voy otra vez con el tema de la Luna justo al día siguiente de la famosa superluna rosa. Además en este caso, como ocurría en la temporada de futbol del año pasado en que había partidos los lunes, también hoy, el día siguiente, ha habido espectáculo.


El día después la Luna siguió ofreciendo bonitas imágenes, como se puede apreciar en esta foto tomada cuando estaba ya cerca del horizonte Oeste.
Al estar ya menguando se pone después de salir el Sol, que ilumina el barrio bilbaíno de Altamira, cuando sus vecinos desde la ventana podrían estar viendo amanecer a través de un claro entre las nubes del horizonte Este, por donde se colarían los rayos que iluminan las casas pero no los alrededores o los montes cercanos a la zona. 
El título completo de este post está justificado porque la madrugada del 9 de abril, 24 horas después de la “superluna rosa”, el diámetro angular de la Luna era solo el 0.5 % más pequeña que la noche anterior, es decir le faltaba solo media centésima (prácticamente nada). Es cierto que la fase también era menor, pero también muy poco, porque ya me diréis si no se ve una Luna “redonda” en las fotos. Por motivos geométricos los días próximos a la Luna llena es cuando el cambio de fase es más tenue.

Esta vez no madrugué mucho porque sabía que la Luna me iba a esperar hasta las 8:15 aproximadamente, y también me mostró bonitas imágenes.

Los días después de la fase llena el contraste de la Luna cerca de su ocaso, con el cielo, es menor porque se pone más tarde, cuando ya ha amanecido, pero el brillo en plena noche sería muy similar. Aunque no destaca tanto ni es tan llamativa al primer vistazo en un cielo ya brillante, su aspecto sutil puede darle un toque fantasmagórico siempre sugerente,

En estos minutos previos a su puesta, pude capturar varias imágenes sucesivas de nuestro satélite: Acercándose al horizonte, atravesando una zona de nubes tenues y ocultándose.


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Las imágenes de la Luna enorme


Como suele ocurrir en todas las superlunas, se han publicado y compartido muchas de esas preciosas fotos con personas u objetos en primer plano y con el fondo de una luna enorme (este año me han llegado algunas especialmente artísticas)

Así que, motivado con esas imágenes, también “el día después” Intenté yo hacer algo de ese estilo mientras esperaba la puesta de la Luna.

Lo primero que hay que decir es que esas fotos se pueden conseguir cualquier noche próxima a la luna llena, aunque sea una “miniluna”, la más lejana a la Tierra.
En los medios se publican siempre con motivo de la superluna, pero el mensaje que transmiten, como “prueba” que demuestra el enorme tamaño que la Luna tuvo “precisamente” esa noche, no deja de ser un “engaño”.

Por ejemplo, esta foto la obtuve yo el pasado mes de agosto, cuando la Luna se veía casi lo más pequeña posible porque estaba cerca del apogeo.

13-8-2019. Maite intentando sujetar una “enorme” luna dos días antes del plenilunio, cuando estaba casi en el apogeo (la que llaman “miniluna”)
Alguna otra imagen similar puse en el blog en su día, en la que la protagonista consigue su objetivo, y ahora subo ésta, para no repetirme.

Para obtener estas imágenes, solo hay que disponer de un teleobjetivo y situar a la persona u objeto del primer plano suficientemente lejos por dos motivos:
Por una parte para “empequeñecer” su imagen respecto a la de la Luna (que así por comparación parecerá enorme) y además para conseguir que salga enfocada al quedar dentro de la menor “profundidad de campo” que nos da el teleobjetivo, y que lógicamente debe incluir la Luna (enfoque a infinito).

Terrible condición en este caso, imposible de cumplir debido al estado de confinamiento, tanto la distancia como la modelo (la única disponible, confinada conmigo, estaba durmiendo y me parecía cruel despertarla por un capricho)
Aún con un “diafragma f” cerrado a tope, no pude enfocar el primer plano a la vez que la Luna, así que solo obtuve estas defectuosas imágenes “de principiante”, que pienso mejorar cuando la pandemia acabe.

Aunque también puede utilizarse este "inconveniente" par hacer un juego de imágenes con los dos astros:

De la Tierra a la Luna ... con el enfoque.

La Luna en las copas

¿Qué tal la foto de la derecha con el primer plano también enfocado? Ya tengo tarea para cuando acabe el confinamiento y pueda alejarme unos cuantos metros de la lámpara.

Todas estas imágenes tienen el primer plano (en un caso la Luna) desenfocado. Alguna de ellas, no obstante puede tener así su estética.

Para la próxima luna llena habrá que repetirlas. En el exterior, alejando algo más los objetos para poder enfocarlos nítidamente. Saldrán un poco más pequeños, y así la Luna parecerá aún más grande, que esta superluna. ¡Paradojas de la época del coronavirus!

Estas fotos, como digo, también son del día después. De la Luna de la madrugada de hoy jueves. Pero si aunque por el ambiente no lo parece... ¡es precisamente jueves Santo!
¡Claro! Luna llena en la primera quincena de abril solo puede ser en Semana Santa; pero este año se hace raro.





Mareas vivas justo el día después

Aunque parezca que no tiene nada que ver, es justamente el tema de hoy: El día después de una luna llena y las mareas vivas.
Seguramente hablaré más extensamente de ello en un futuro, pero es de dominio público que:

- Las mareas son más intensas con luna nueva y llena. Aunque si hacemos un gráfico la lógica inicialmente parece decirme que en novilunio sí, pero en plenilunio no, resulta que también. Lo mismo que parece ilógico el hecho de que haya pleamar cuando la Luna esté en el meridiano de nuestras antípodas. Pero eso ya lo explicaré en su día.

- Evidentemente serán más intensas cuando la Luna esté más cerca y el efecto de su fuerza de atracción gravitatoria sea mayor. Así ha sucedido ahora.

- Más aún si la fecha está cerca del equinoccio, como ocurre también esta vez. Aunque hace dos semanas (con la luna nueva del 24 de marzo) fue aún más cerca, las mareas fueron algo menos vivas por estar precisamente la Luna cerca del apogeo (lógico, si ahora está cerca del perigeo después de media vuelta en su órbita -bueno, un poquito más-)

- Además el fenómeno de las mareas ocurre con cierto retraso respecto a las causas astronómicas, tanto en hora como en fecha, debido a la inercia y, aunque esto está condicionado en gran medida por la configuración de la costa, al menos en las cercanías de donde yo vivo suelen ser más extremas justo "el día después" del plenilunio.

Todos estos factores eran favorables para que precisamente hoy 9 de abril, el día después de la superluna, fuese clave:
Al darme cuenta del dato busqué las tablas y, efectivamente, ¡las mareas más vivas de todo el año 2020!


Las del 9 de abril, más vivas incluso que las equinocciales de marzo y de septiembre.
Se han remarcado los valores más significativos.


Si se hace una gráfica de la amplitud entre la pleamar y la bajamar anterior y posterior a un momento de nivel cero, el máximo se situó 24 horas después del momento de la luna llena (la llamada superluna), como se aprecia en el siguiente gráfico. 

A partir de los valores de las tablas para Bilbao. La máxima amplitud fue 24 horas después del momento de la luna llena.
A pesar del confinamiento puedo observar desde mi casa (a unos 10 kilómetros de la costa) muestras claras de la variación de la altura del agua del mar, porque el río Nervión en Bilbao es ya una ría y por ello mantiene perfectamente reflejadas y acompasadas las bajamares y pleamares. Además desde una ventana de casa tengo vistas a una pequeña porción de la famosa Ría de Bilbao.
Imágenes del nivel del agua en la ría, obtenidas desde mi ventana hoy día 9-4-20 a las 12:14 y 18:29 respectivamente. 
Si hubiera fotografiado la bajamar anterior (a las 6:07 de la madrugada), se habría visto aún una pizca más baja.


Por supuesto, con la Luna
Como últimamente estamos hablando del perigeo y la distancia a la que se encuentra la Luna, viene a propósito este viejo chiste que hace poco me ha vuelto a llegar en un whatsApp:

Un niño le pregunta a su padre:
-          - Oye, papá, qué está más lejos: ¿Cuenca o la Luna?
-          - ¡A ver, zoquete! ¿Has visto alguna vez Cuenca desde aquí?

No es por hacer publicidad a la bonita ciudad de las casas colgadas, que ya me gustaría a mí ver desde aquí, pero el chiste me lo contaron así.

Y como va de risas y el reírse de uno mismo es un ejercicio muy saludable, narro esta anécdota que me ha ocurrido “el día después” precisamente cuando empecé a hacer la serie de fotos de la Luna con objetos en primer plano, que he recogido antes:

El primer intento fue con una vela … pero había algo que no iba bien.


La imagen de la Luna salía distorsionada. Yo recién levantado, sin haberme puesto todavía las gafas … me pareció que la Luna salía movida, y podía ser lógico, porque con las prisas no había utilizado trípode pensando que no era necesario a pesar de que el teleobjetivo lo hace siempre aconsejable. Fui a por él, lo monté, … ¡pero ni por esas!
Como suelo compartir en casa estas movidas, Maite me ha pedido las fotos para explicar en sus clases de física, cuando acabe el confinamiento, eso de la refracción del aire con los cambios de temperatura. 

¡Seré zoquete! ¡Más que el padre del niño que preguntaba lo de Cuenca!

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