Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

Mostrando entradas con la etiqueta Planetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Planetas. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de abril de 2026

increíbles situaciones para empezar la semana

 

Si anteayer publicaba un post con “bonitas imágenes para acabar un fin de semana” es obligado escribir otro con “increíbles situaciones al comienzo de la semana” No solo porque después de un finde hacen falta ganas y motivación para empezar de nuevo, sino también para hacer justicia ya que lo anterior se podía observar mejor desde el hemisferio norte mientras que esto es exclusivo del hemisferio sur.

Además todo cuadra porque aquello anterior era para el comienzo de la noche, sobre todo la del domingo y esto será para la madrugada, fundamentalmente del lunes: ¡A levantarse con ganas que el cielo está animado!

Entre las dos situaciones están implicados todos los planetas: Si en el primero se hablaba de Venus, Júpiter y Urano, en este caso se producirá una cerradísima conjunción de Mercurio, Marte y Saturno (no recuerdo haber visto nunca nada igual), mientras que Neptuno está por la cercanía.

El comienzo de la semana será extraordinario de madrugada: tres planetas se verán totalmente alineados y enormemente cercanos (de Mercurio a Saturno solo medio grado y de Saturno a Marte apenas 1º). Neptuno (el último planeta que falta entre las situaciones recogidas en los dos post) no se ve sin telescopio pero no se halla muy lejano a este trío.      

Hay que decir que las ilustraciones del post anterior eran fotos (algunas con añadidos), y en este caso deben ser dibujos, que mi cámara no llega al hemisferio sur.

Desde Buenos Aires, una hora antes de la salida del Sol

No es que haya hecho un gráfico ridículamente pequeño (que 10º es muy poco), sino que no tendría sentido representar los planetas más separados, porque no lo están.

La imagen del martes será ligeramente diferente y la línea recta entre los 3 planetas se transforma en un triángulo casi equilátero 
Desde Buenos Aires, una hora antes de la salida del Sol

Unos días antes, concretamente el miércoles 15, aunque los 3 planetas más destacados no estaban tan próximos entre sí, la imagen fue interesante porque pasó por allí la fina luna menguante a falta solo de 2 días para nueva, y Neptuno se situaba entre los otros planetas.
Montón de astros juntos 





Esta situación es prácticamente imposible de apreciar desde el hemisferio norte porque la elongación de los planetas (la distancia angular desde el Sol) es relativamente pequeña y en primavera de madrugada la eclíptica está muy poco inclinada de manera que salen poco antes que el Sol en un cielo ya muy brillante.

Ahora he representado los planetas solo media hora antes de salir el Sol. En esos momentos el cielo estará tan brillante que será imposible distinguirlos. Una hora antes, quizás el cielo estaría suficientemente oscuro, pero los planetas estarían aún bajo el horizonte.

En el hemisferio sur que es otoño, ocurre lo contrario con la eclíptica al amanecer, que está más vertical, como expliqué en este post y allí todo es favorable a pesar de que las declinaciones de Marte, Mercurio y Saturno son Norte.

Para comparar la inclinación de la eclíptica voy a poner esa situación desde Buenos Aires y aprovechando para añadir un dato más con las posiciones antes de la alineción, utilizo la fecha del domingo por la mañana, por si vives en el sur y, aunque no sea lo habitual, casualmente te toca madrugar para ir a trabajar.

La eclíptica estará casi vertical

La situación del domingo al principio de la noche que es favorable desde el hemisferio Norte, no es tan difícil en el Sur porque la elongación (la de Venus que es la menor de los astros que se citaban en el post anterior) no es tan pequeña y su brillo es mucho mayor que el de Mercurio, Marte o Saturno. Incluso una hora después de la puesta de Sol en Buenos Aires, Venus y la Luna estarán sobre el horizonte aunque a baja altura pero su brillo permitirá distinguirlas, lo que probablemente no ocurrirá con las Pléyades.
La Luna ya se habrá separado de las Pléyades porque han pasado unas horas desde que se vieron en Europa

Que la madrugada te sea provechosa.




martes, 14 de abril de 2026

Bonitas imágenes para acabar un fin de semana

El cielo nos ofrece frecuentemente espectáculos diversos: desde los eclipses, ocultaciones, conjunción de planetas, presencia de algún cometa brillante, lluvias de meteoros, …

Lo de este próximo domingo día 19 de abril no es uno de esos fenómenos espectaculares, sino algo que podría pasar desapercibido si no nos fijamos bien: la presencia de varios astros de diferente tipo en una reducida zona del cielo: 2 planetas (de brillo muy diferente), la Luna, el cúmulo de las Pléyades,… Algo que no estará tan anunciado pero será más variado y quizás más atractivo.

El día 19 Luna de 2 días junto a las Pléyades, mientras Venus se sitúa cerca y por allí anda también Urano (señalado con una flecha). A la izquierda de la imagen aparece la estrella Aldebarán y las Híades.

Y algo más apartado, al oeste de esa zona, que llamará más la atención y que lleva ya bastante tiempo sorprendiendo a quienes al principio de la noche miran hacia arriba: el planeta Júpiter, muy alto (desde  una latitud media Norte) y extraordinariamente brillante, que todavía estará cercano a las espectaculares constelaciones de invierno que ya nos van diciendo adiós.

Júpiter en todo lo alto, y entre los árboles la constelación de Orión y las brillantes estrellas Proción y Sirio. A la derecha, parcialmente tapado por el árbol, el cúmulo de las Híades con Aldebarán, donde comenzaría la imagen anterior.

Es curioso, que aunque el brillo de Venus es siempre mayor que el de Júpiter, ahora debido a su baja altura (y sobre todo si hay algo de bruma por el horizonte) es el quinto planeta el que más destaca y el que se lleva la mayoría de las miradas.

Y todo esto aderezado con la lluvia de meteoros de las líridas que pueden verse entre el 16 y el 26 de abril pero ya podría aparecer alguna de ellas. La fase lunar el día del máximo (el 22) seguirá siendo fina y se pondrá pronto, con lo que no molestará con su luz y las condiciones serán favorables para la observación.

Una lírida por el Sur de Orión, capturada por Aleksandar Pasaric

Volviendo al principio, el domingo 19 podremos ver a la fina luna junto al cúmulo de las Pléyades, y tal como se recogió en este post esto ocurre todos los meses desde 2024 hasta 2029 aunque con diferente fase y desde distinto lugar. En este caso la fina fase de la Luna podría hacerlo más atractivo, aunque la mejor imagen se verá desde una zona de Siberia en que la Luna aparece rodeada (como incrustada) entre 8 o 9 de las estrellas del cúmulo. 

Preciosa ocultación desde Vorkuta (Siberia) 65º N  67º E, donde en un determinado momento la Luna quedará rodeada o "encerrada" entre 8 de las estrellas más brillantes de las Pléyades, Similar a lo que se vio en Madrid el 1-4-25 , pero en aquella ocasión con una fase menos fotogénica.

Desde la península Ibérica la Luna oculta a un par de estrellas brillantes del cúmulo pero será de día, sobre las 19:30, y aunque en otras circunstancias con un telescopio se podría intentar su observación, la cercanía del Sol lo hace prácticamente imposible.

Siempre es atractivo cuando algún objeto celeste se sitúa en la zona entre Pléyades e Híades porque hace destacar la belleza de éstas, y no es muy infrecuente por estar cerca de la eclíptica.

Así, Los siguientes días, sin ser tan destacadas, se producirán otras circunstancias que no dejan de tener su interés

22-4 La Luna junto a Júpiter en el centro de la constelación de Géminis

En 3 días la Luna se mueve de las Pléyades a Géminis, engorda un poco y se sitúa junto a Júpiter que apenas se movió


23-4 Venus junto a Urano en Tauro, cerca de las pléyades

En este caso es Venus prácticamente el único que se ha movido sobre el fondo estrellado




Aparte de la Luna, está claro que Venus y Júpiter van a ser los animadores del principio de la noche en estos meses.

En esta imagen (de muy mala calidad por las condiciones del cielo y donde se han ampliado los dos en la misma medida) se puede comparar como se veían ambos planetas el día 10. Ahora mismo (y más el día 19) Venus habrá ganado mucho en brillo y altura. ¿suficiente como para competir con Júpiter?


Aquí Venus apenas se distingue pero en la siguiente foto, ya avanzado el crepúsculo y a pesar de la contaminación lumínica, se aprecia claramente.

Bien es cierto que, si las condiciones del cielo son buenas, el segundo planeta destacará como ningún otro al final del crepúsculo, bastante más que Júpiter. Ambos se van aproximando vistos desde la Tierra y a primeros de junio tendrán su conjunción y, uno junto al otro, quedará claro quien domina en brillo.

Actualización 17-4
Efectivamente, ayer mismo con unas condiciones mejores del cielo, Venus (en la zona inferior derecha) y Júpiter (arriba a la izquierda) aparecían dominando claramente el crepúsculo vespertino.

Si en la tediosa tarde del domingo hay claros en el cielo intenta ver a estos dos planetas, a la fina Luna y todo lo demás que darán ánimos para olvidar que se acaba el finde.

Actualización 20-4

Aunque tuvimos algunas nubes, Íñigo Loit Larrañaga consiguió esta bonita imagen de la conjunción de las pléyades con la Luna en la que se aprecia muy bien su luz cenicienta.

Yo tuve el cielo más cubierto, pero en algún momento pudieron verse Venus (en la parte inferior de la imagen) y la Luna:



viernes, 20 de marzo de 2026

Ya está aquí la primavera

Con el comienzo de una nueva estación, presento un post "diferente", algo más escueto de lo habitual, pero con muchos enlaces a otros anteriores para averiguar o recordar detalles significativos.

Hoy día 20 de marzo a las 15:46 (hora central europea) comienza la estación de la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el Sur.

Sobre este tema ya he escrito en otras ocasiones, pero nunca está de más recordar algunas cosas y detallar cómo van a estar los astros en estas fechas. Voy a resumir algunas ideas, dando los enlaces por si quieres ampliar o encontrar explicaciones más detalladas.

Comienzo de la estación

¿Por qué empieza el día 20? ¿No se dice que suele empezar el 21?

La realidad es que en este siglo la mayoría de los años empieza el 20, e incluso algunos el 19:

Solo empezó el 21 en 2003, 2007 y 2011,  mientras que el 19 será en 2048, 2052, 2056, 2060, 2064, 2068, 2072, 2076, 2080, 2081, 2084, 2085, 2088, 2089, 2092, 2093, 2096 y 2097. Todos los demás , al igual que éste, empiezan el día 20.

Como puede deducirse de los periodos observables cada 4 años, estas circunstancias se deben al ajuste de los bisiestos, tal como se establecieron en 1582 al implantarse el calendario Gregoriano, y que no es siempre uno de cada 4 años, ya que por ejemplo con el final de este siglo habrá 7 años seguidos no bisiestos.

Además al principio de implantación de nuestro calendario por Julio César, la primavera empezaba el 24 de marzo. En el concilio de Nicea (año 325) se había adelantado al 21, fecha que la iglesia católica tomó de referencia, y en 1582  se eliminaron 10 días para que volviera a empezar el 21.

Todo esto está detallado en este post, que aunque hace referencia al comienzo del año, se deduce también el comienzo de la primavera que fue la causa de todos los cambios.

Pero una vez que estos dos personajes establecieran y modificaran el calendario ¿Qué motivo astronómico hay para que el comienzo de una estación sea en uno u otro día? 

Se dice que el día del equinoccio (el día del comienzo de la primavera o el otoño) el Sol sale exactamente por el Este y se pone por el Oeste, produciendo días y noches de igual duración. Pero esto es la teoría, suponiendo que no hubiera atmósfera y contabilizando la salida y puesta del centro del Sol.

Esto está explicado en este otro artículo del blog:

Pero aparte de la fecha, ¿Por qué precisamente este año a las 15:46? Es el momento en que el Sol atraviesa el ecuador celeste. Dicho de otra manera, consideremos el llamado “punto subsolar”. Siempre hay un único punto en nuestro planeta que tiene el Sol en su cenit, es decir que un poste vertical colocado ahí no produciría sombra. Ese punto va cambiando continuamente, durante todo el otoño e invierno ha estado en el hemisferio sur, en primavera y verano estará en el norte, y justo cuando atraviesa el ecuador se produce el equinoccio.

Esta y otras explicaciones puedes verlas aquí



El cielo en esta primavera.

En el comienzo de la estación el cielo está espectacular: Por un lado, como todos los años, las constelaciones consideradas “de invierno” como Orión, Géminis, Tauro, Auriga …     al principio de la noche están inmejorablemente situadas. Es cierto que no ocurre lo mismo de madrugada, pero cuando más gente pueda mirar al cielo, en las horas más adecuadas, ahí estarán.

A la derecha de Orión, aparece Tauro con el cúmulo de las Híades junto a Aldebarán, y las Pléyades, ya en una posición de principio de la noche primaveral.

A medida en que avance la estación se producirá el "relevo" de estas constelaciones de invierno por Escorpio, la clásica del verano, como se relataba en este post.

Pero volviendo a la actualidad, muy cerca de esa zona "del invierno" se encuentra ahora el impresionante planeta Júpiter, muy alto al comienzo de la noche en los cielos del hemisferio norte en este principio de primavera, y hasta mayo en que ya estará cerca de su puesta al comienzo de la noche.

Imagen de anteayer, día 18, con Júpiter en la parte superior de la imagen, dentro de la constelación de Géminis. Abajo la brillante estrella Sirio

Además de dar realce a la zona, permitirá que con un telescopio sean observados sus 4 principales satélites y los fenómenos que realizan, como expliqué en Júpiter ahora sí 

Por si fuera poco, el espectacular Venus, nos acompañará durante toda la primavera. Debido a la favorable inclinación de la eclíptica en esta estación (sobre todo al principio) Además de en el crepúsculo vespertino Venus se verá también al comienzo de la noche con el cielo ya oscuro.

Puesta de Venus el 19-3-2026

A lo largo de las semanas irá mejorando por la mayor separación angular del Sol, y ya ayer se ponía con el cielo oscuro.

Los planetas Venus y Júpiter destacarán en el cielo durante casi toda la primavera, y sobre todo al final de la misma nos darán espectáculos acompañados de algún otro astro. Dejo los detalles para un futuro post cuando las fechas se vayan acercando.


En esta estación tenemos dos lluvias de estrellas destacadas:

Las Líridas tendrán su máximo el 22-23 de abril, y aunque no son numerosas (se estima en 18 meteoros por hora) suelen verse algunas muy brillantes. La luna, creciente antes del cuarto, no molestará mucho , pero en cualquier caso se verán mejor de madrugada.

Las Eta Acuáridas con el máximo en la noche del 5 al 6 de mayo serán más numerosas (unos 50 meteoros por hora) y la Luna menguante favorecerá las observaciones al principio de la noche.

También sobre ellas hay un post en este blog, aunque como es de hace varios años, lógicamente la fase de la Luna ahora no coincide


viernes, 16 de enero de 2026

Movimiento de los astros en esta estación

 

Siguiendo con los temas del último post, y tal como anuncié allí, voy a recoger gráficamente los cambios de posición de varios astros con el paso de las horas y los días en esta primera estación del año:

Aunque estas representaciones puedan parecer elementales, permiten apreciar algunas circunstancias de las que quizás no fuéramos conscientes:

Por ejemplo se suele decir que Orión es la típica constelación del invierno (en el h. norte). Pero en realidad, aunque efectivamente está presente en el comienzo de las noches invernales, no ocurre así con el final de las mismas, ya que cuando va a comenzar el crepúsculo matutino la constelación del gigante cazador ya se habrá ocultado, siendo más evidente cuando más se aproxima la primavera.


De hecho, Orión está visible durante toda la noche en algunas fechas de otoño, pero nunca en invierno.


A mediados de febrero solo durante poco más de la primera mitad de la noche puede verse Orión.



Y en marzo aún menos de la mitad se ve completo.

Se ha tomado el crepúsculo náutico, con una altura del Sol de -12º y cuando se pueden ver bien las estrellas brillantes.

Se ha utilizado la latitud 40º que corresponde a la zona central de la península Ibérica.

Yendo al otro hemisferio, desde el norte tenemos la idea de que la Cruz del Sur está cercana al polo sur celeste (Se dice que "Como no hay estrella polar sur, allí se pueden orientar con la constelación de la Cruz del Sur"), y de ahí deducimos su cercanía al polo pero en realidad no lo es tanto, y por ejemplo desde la latitud 35º S llega a rozar justo justo el horizonte en octubre  (primavera austral). 

Tanto la Cruz del Sur como las dos estrellas más brillantes de Centauro se mantienen entre el Sur y Sureste

La Cruz del Sur comienza a descender al final de la noche en febrero.


Ya a finales de la estación puede verse a estas estrellas primero ascender respecto al horizonte y de madrugada descender y ya se intuye el círculo que describen.

En este caso utilizo esa latitud de 35º S por corresponder a la zona más poblaba de habla hispana (posibles lectores del blog) en ese hemisferio.

En todas las representaciones hay una pequeña variación en el tamaño y las posiciones de las constelaciones, que está motivada por la duración de la noche. Por ejemplo en 40ºN en enero el recorrido de Orión es mayor porque la noche es más larga.

Los tamaños y orientaciones de las constelaciones varían un poco en una misma representación, siendo esto debido a la proyección utilizada para representar un casquete esférico en un plano. 

Planetas:

Como ya se dijo en el post anterior, todo lo relativo a las posiciones y movimientos aparentes de las constelaciones se repite exactamente igual cada año pero no ocurre así con los planetas, y actualmente en cuanto se hace de noche son visibles Júpiter y Saturno.

Júpiter se encuentra en la constelación de Géminis y no se marcha de ahí en todo el invierno e incluso en parte del pasado otoño y el próximo verano porque está retrogradando y recorre tres veces un mismo tramo. Casualmente el periodo de retrogradación coincide este año con relativa aproximación con el invierno (verano en el h. Sur) La retrogradación comenzó el 11 de noviembre y terminará el 10 de marzo.

Este tramo está recogido con trazo grueso en el siguiente gráfico, y de manera intermitente los meses anteriores y posteriores en que se movía en sentido directo. 

En el gráfico se ha incluido la constelación vecina Orión para tener una referencia utilizando los mapas anteriores, aunque a decir verdad no se necesita ninguna ayuda para encontrar a Júpiter porque es el astro más destacado de la noche mientras sea visible: hasta el final de la estación hasta dos horas antes del crepúsculo matutino, en una latitud media.

La zona más clara y ancha de la trayectoria corresponde al recorrido de Júpiter en este invierno


Por otra parte, Saturno, peor situado, es visible al principio de la noche hasta mediados o finales de febrero, y en estas fechas tendrá encuentros con Mercurio, Venus y la Luna. No serán fáciles de apreciar por el brillo del cielo en el crepúsculo, pero con ayuda de la Luna y Venus posiblemente puedan verse con prismáticos.

Incluso la localización de Saturno cualquier noche de este invierno es mucho más complicada que la de Júpiter porque tiene mucho menos brillo y no hay referencias cercanas. Por ello he elaborado este mapa que incluye hasta Orión (que ya conocemos) aunque no esté muy próximo.


A mediados de enero habrá una conjunción de planetas (Mercurio, Venus y Marte) muy cerrada pero no será visible por ocurrir angularmente muy cerca del Sol.

Luego Venus pasará al oeste del Sol con lo que empezará a ser visible al anochecer y precisamente el día 8 de marzo se encontrará con Saturno que va camino hacia el Sol y hacia su presentación matinal.

Venus estará mucho más visible que en la última aparición vespertina que costó muchos días llegar a verlo. En este caso, la inclinación de la eclíptica del comienzo de la primavera, mucho más vertical, nos permitirá encontrarlo enseguida.

O sea que después de una temporada sin demasiados alicientes, este invierno no tenemos excusa para dejar de mirar el cielo.



- Los mencionados encuentros de Saturno con Mercurio, Venus y la Luna en febrero o marzo no son fáciles de observar, serán de gran ayuda unos prismáticos o telescopio, pero si se consigue serán imágenes de una gran belleza.

Por ello lo he incluido en este anexo, con el deseo de que esos días tengas atardeceres despejados y los gráficos puedan servirte de ayuda:



Una conjunción de 3 planetas, con una enorme diferencia de brillo entre ellos:

Si bien la visualización de Neptuno con su poco brillo y tan cerca del horizonte es muy difícil, no deja de ser curiosa la conjunción de los 3 planetas y la oportunidad de ver a Saturno a baja altura, con la ayuda y referencia de Venus.

- Otro tema interesante, para lo que también se necesita telescopio pero es relativamente fácil y muy llamativo, es la observación de los fenómenos de los satélites galileanos de Júpiter. Justamente una vez pasadas unas semanas después de la oposición del planeta (este año el 10 de enero) se producen los más llamativos, con la reaparición de los satélites después de su ocultación, y posteriormente ser eclipsados.

También pueden incluirse en este post, ya que son consecuencia de sus movimientos, y este año el medio y final del invierno (del hemisferio norte) es la época más favorable para observarlos, ya que debido a la elongación de Júpiter a partir de abril la ventana en que este planeta aparece en el cielo nocturno se reduce rápidamente.

Además este año la situación es especialmente favorable porque la inclinación de las órbitas hace que Calisto (el último satélite del grupo) también participe, y proporcione los mejores fenómenos.
Una explicación detallada y con gráficos de los fenómenos puedes encontrar en este post... o en este otro, que te recomiendo visitar

Por destacar algún detalle no recogido en otros post, por ejemplo, desde la península Ibérica pueden verse los finales de los eclipses casi en días consecutivos de Europa (día 17 a las 4:14 T.U), Ganímedes (día 18 a las 23:51 T.U. del día 17) Calisto (día 18 a las 18:14 T.U.), Io (día 21 a las 5:17) y apreciar la diferente distancia respecto al disco de Júpiter en el momento de la reaparición. ¿Por qué cada satélite reaparece más separado de Júpiter? Esto será evidente a medida que pasen las semanas, ¿pero en este caso que ocurren seguidos?




Habría quedado mejor si lo hubiese mirado ayer (día 15) en que el final del eclipse le ocurrió a Io, y la secuencia se debe a que antes de eso estaban los 4 satélites al este del planeta ordenados según sus distancias al mismo, como aparecen en el gráfico.

Muchos días durante estos meses siguen ocurriendo estos fenómenos, aunque el más atractivo será el 20 de febrero cuando Calisto es eclipsado bastante después de salir de la ocultación. O incluso más el 1 de marzo cuando a Ganímedes le ocurre lo mismo y también será visible el final del eclipse.

Todos los datos de ocultaciones, eclipses y tránsitos se pueden encontrar en https://efemeridesastronomicas.dyndns.org/    Efemérides - Satelites naturales

Hay uno de estos fenómenos en que puede verse la ocultación de Calisto, su reaparición, el principio y el final del eclipse. Esto ocurrirá por ejemplo desde la costa occidental de México el 3 de febrero y se recoge en este gráfico:


La primera imagen se ha girado unos 90º respecto a lo que se verá, para hacer coincidir la orientación con las otras. La reaparición final de Calisto con el fin de su eclipse tiene su interés porque aparece muy cerca de donde están Io y Ganímedes, que además habrán intercambiado posiciones poco antes.

Desde latitudes medias de Sudamérica los finales de los eclipses de estos días casi coinciden con los de Europa occidental (por eso doy las horas en T.U.) aunque un par de ellos en condiciones difíciles por la iluminación en el crepúsculo. La diferencia no está tanto en la simultaneidad, sino en la hora local porque en un lugar puede ser de noche, pero en otro no, o se puede haber ocultado el planeta. 
Al ser allí verano y la duración de la noche más corta, el espectáculo no será tan amplio. Pero dentro de 6 años se cambiarán las tornas.

Quizás allí el fenómeno más llamativo ocurrirá el 8 de marzo cuando pueda observarse el principio y final del eclipse de Ganímedes, de varias horas de duración, ya lejos del disco del planeta.







sábado, 3 de enero de 2026

El cielo del comienzo de año

Con el comienzo de un nuevo año he decidido empezar con un post sencillo como corresponde a lo que anuncio sobre "un blog para todos los públicos", y que en algunos casos se había apartado de esa intención. Además para que no sea demasiado extenso, tendrá una segunda parte pronto.

                         ...............................................................................................................

Recuerdo que en una época no me gustaba en invierno esa sensación que producía salir de casa por la mañana antes de amanecer por necesidades de los horarios de las clases y volver a la tarde también de noche en invierno. Hasta que de pronto y casualmente me empezaron a interesar las estrellas y la sensación cambió. ¡Porque precisamente de noche es cuando podía observarlas!

Efectivamente, si queremos mirar el cielo en esta estación, y aunque a mucha gente le desagrada por eso del frío y la larga noche, es sin duda cuando más tiempo tenemos para cultivar nuestra afición.

Aparte de algún visitante inesperado como algún cometa que en ocasiones pueda aparecer, la actuación estelar es la misma todos los inviernos, y sin duda la mejor del año. Porque a pesar de la baja temperatura cuando las nubes se van el cielo queda más limpio que en otras fechas, normalmente sin bruma ni calima.

Y porque precisamente en esta estación en el hemisferio norte es cuando aparecen las constelaciones más espectaculares. Y también en cierta medida en el Sur

En este post recojo la situación al comienzo de año y en otro próximo aparecerá la evolución durante toda la estación.

Empezando por la referencia habitual, la llamativa constelación de Orión rodeada por Géminis, Tauro, Auriga o las brillantes estrellas como Proción o Sirio, la más brillante del cielo. Todas ellas llenan de puntos luminosos esta época del año.

A la derecha Orión, y a su izquierda Géminis


Orión saliendo tras los árboles, y por encima suyo parte de las constelaciones de Cetus, Tauro, y Auriga

Hacia el Sureste de Orión (aquí por la parte inferior) se encuentran dos estrellas muy destacadas citadas antes: Proción de la constelación de Can menor, y sobre todo Sirio de Can mayor, la más brillante de nuestro cielo. Ambas están en el hemisferio sus celeste pero ahora se ven casi desde cualquier latitud

Incluso el Triángulo del verano, formado por las estrellas Vega, Deneb y Altair puede seguir viéndose al principio de la noche por el oeste la primera quincena de enero desde latitudes medias del hemisferio norte y añaden más estrellas destacadas. Suena raro por su nombre pero durante el verano es visible durante toda la noche y ahora le cuesta despedirse por el horizonte noroeste.

El triángulo del verano, formado por 3 estrellas de diferente constelación: Deneb de Cisne, Vega de Lira y Altair de Águila 

Pero si paradójica es esa situación, lo es más en el hemisferio sur porque allí en estas fechas es imposible ver el triángulo del verano, y eso que allí sí es verano. Si se ve en invierno en latitudes australes medias

En ese hemisferio sur ahora el panorama es incluso mejor que en el norte, con las brillantes estrellas Canopus y alfa Centauro o la constelación de la Cruz del Sur, que aparece ahora por el horizonte en latitudes medias y que en contra de lo que suele decirse, no está situada en el polo sur celeste aunque sirva para encontrarlo. Y además, como ahí es verano, los observadores del cielo no tienen ni que pasar frío.

A la izquierda y abajo de la imagen la famosa Cruz del Sur, y a la derecha arriba la segunda estrella más brillante del cielo, Canopus. 

La estrella más cercana a la Tierra, alfa Centauro, aparece también cerca de la Cruz del Sur  y en latitudes medias de ese hemisferio sale al principio de la noche.

En la parte inferior de la imagen la brillante y cercana alfa Centauro y un poco más arriba beta Centauro. Arriba, la Cruz del Sur.

También Orión, que al estar situado en el ecuador celeste es igualmente visible en los dos hemisferios, lógicamente comparte con ambos sus periodos de visibilidad, aunque al viajero del norte que lo vea en el sur le produce una extraña sensación porque las demás constelaciones comunes se ven giradas, ésta al ser simétrica parece que está igual, aunque sus compañeras Sirio y Proción se sitúan por encima de Orión cuando desde el norte se ven por debajo.

Aunque también perteneciente al hemisferio Sur, casi desde cualquier lugar es visible Sirio, la más brillante del cielo por ser una estrella situada apenas a 9 años luz, nos permite verla como era hace esos 9 años: Podemos enseñársela a un niño de esa edad “mira, estás viendo cómo era esa estrella cuando tú naciste” o pensar “dónde estábamos y qué nos aconteció cuando era tal como la estamos viendo” : Una estrella muy especial para tí

Otra imagen desde el hemisferio Sur de Orión, que al principio de la noche se ve vertical, con Sirio y Proción a su derecha, separadas por la estela de un avión.

Al igual que desde el hemisferio norte a última hora de la noche sale la constelación de Escorpio, pero allí lo aparece casi horizontal, con el aguijón a la derecha, y la constelación completa antes del crepúsculo matutino.

Pero los actores principales de estas actuaciones nocturnas son los planetas. Desde cada ubicación concreta las constelaciones y sus posiciones son las mismas cada año pero no ocurre así con las de los astros del Sistema Solar, que si no lo hemos calculado serán como la lotería “A ver cual toca ahora”.

Este año al comienzo del invierno tenemos a Saturno y a Júpiter. El primero ya aparece sobre el horizonte SW en cuanto oscurece el cielo, en la constelación de Piscis y para ver a Júpiter , que será el astro más brillante después de la Luna hay que esperar un poquito más, sobre  una o dos horas después de anochecer, según la latitud y el horizonte y aparecerá junto a Castor y Pollux, las dos principales estrellas de Géminis

Pero los planetas se irán moviendo poco a poco respecto a las estrellas y formarán diversas configuraciones aunque Júpiter no lo hará en gran medida por estar retrogradando todo el invierno.

Actualmente el único planeta que puede verse nada más anochecer, bien posicionado en el cielo dentro de la constelación de Piscis, es Saturno.

A pesar de la gran contaminación lumínica pude ver a Saturno, el punto más brillante, el día 29 de diciembre, rodeado de las débiles estrellas de la constelación de Piscis. Quien lo ve por primera vez con un telescopio, quizás no acabe de creerse que ese punto luminoso que ve a simple vista sea el sexto planeta con sus elegantes anillos.

Con un pequeño telescopio podemos apreciar los anillos del sexto planeta, aunque ahora se encuentran casi de perfil y habrá que fijarse para distinguirlos.

En cuanto a Júpiter, en pocas semanas mejorará su posición y será el astro más destacado de la noche cuando no esté la Luna. Precisamente hoy mismo, si lees esto y no hay muchas nubes verás ambos astros muy juntitos, en una conjunción llamativa.

Dejando transcurrir unas pocas horas del principio de la noche ahora también puede verse cerca de las estrellas Castor y Pollux de Géminis, en otra noche que no moleste la Luna.

El 29 de diciembre las nubes no impidieron que pudiera verlo junto a las mencionadas dos estrellas.

Podremos observar también con telescopio las bandas paralelas a su ecuador y sobre todo sus 4 principales satélites, que ofrecerán un juego espectacular.


Hasta la oposición del planeta el 10 de enero los eclipses de los satélites jovianos ocurren antes que la ocultación, pero después de esa fecha lo harán con posterioridad, e incluso en ocasiones los dos satélites más exteriores comienzan y acaban sus eclipses después de haber salido de la ocultación.

El resto de los planetas observables a simple vista no están ahora en el cielo nocturno, pero algunos aparecerán, además de darse una paradoja con Mercurio.

Todo esto, junto a los cambios de posición de las constelaciones con el paso de estos meses merece un capítulo aparte, que espero publicar dentro de unos días.


lunes, 10 de noviembre de 2025

Mercurio y Júpiter comienzan a retrogradar

 

La palabra “planeta” viene del griego antiguo y significaba “errante”

Y esto era así porque mientras que las estrellas aún moviéndose en el cielo mantenían sus posiciones relativas, había 7 astros que se movían de manera extraña sobre el fondo de las estrellas fijas. Curiosamente los 7 planetas eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, la Luna y el Sol, y a cada uno se le asignó un día de la semana


Si. En un principio y antes de que el sistema heliocéntrico pusiera las cosas en su sitio, la Luna era planeta porque se mueve muy rápidamente respecto a las estrellas y el Sol también ya que aunque no se puede ver directamente sobre el fondo estrellado, no es difícil calcular sobre qué constelación (zodiacal) se encuentra. Pero la Tierra no lo era porque el concepto de "planeta" no era el actual.

Pero consideremos las posiciones que podemos ver de los planetas. Estos, prescindiendo del movimiento diario hacia el oeste debido a la rotación de la Tierra, se mueven poco a poco de oeste a este de un día a otro respecto a las estrellas. Pero en ocasiones parecen detenerse y cambiar el sentido del movimiento durante un tiempo en lo que se llama “Retrogradación”

Curiosamente, entre los planetas de la antigüedad ni la Luna ni el Sol retrogradan.

He recogido en varias ocasiones la retrogradación de Marte, que es la más evidente y la más citada, incluso un artículo mucho más general y amplio que éste sobre este mismo tema en general, que te invito a que lo leas en este enlace 

Pero precisamente vuelvo ahora con los detalles concretos de dos ejemplos de retrogradaciones que empiezan estos días, casi simultáneamente y uno de ellos fácil de seguir: Van a comenzar sus retrogradaciones Júpiter y Mercurio. Dos situaciones muy diferentes y casi opuestas respecto a la localización y a la posibilidad de observación pero por ello interesantes de comparar.

 Júpiter

El planeta gigante se ha ido acercando a las dos estrellas brillantes de Géminis: Cástor y Póllux, casi ha llegado a situarse en línea, pero antes de eso, como si le diera miedo traspasar la línea, el día 11 se detendrá (justo después de haber recibido la visita de la Luna) y se volverá hacia atrás, hasta el 14 de marzo, cuando estará casi en el centro de Géminis.


Cuando un planeta exterior como Júpiter retrograda, está en la zona opuesta al Sol y por ello ese es el mejor momento para observarlo. Más cerca de la Tierra, casi durante toda la noche, y cuando más brillo muestra.

Como tiene más mérito el descubrirlo que el leerlo, te invito a que las noches que puedas ver a Júpiter traces su posiciones en el siguiente gráfico. Ya es visible por el este a partir de las 11 de la noche y cada vez antes. No tendrás duda de cuál es porque destacará como el punto más brillante de la noche.


Y aquí las posiciones y órbitas a escala con las cuales se puede medir cuántos grados veremos moverse hacia atrás al planeta gigante


Mercurio

Mercurio, Al ser un planeta interior y moverse más rápido que el nuestro, lo veremos retrogradar cuando se mueva en dirección contraria respecto a la Tierra, es decir cuando pase detrás del Sol y por lo tanto en el máximo movimiento de retrogradación no podrá verse desde aquí. Si puede intentarse al principio y final de la misma. Precisamente ahora va camino de colocarse entre Marte y Antares, como queriendo separar a los dos enemigos, pero aunque esa circunstancia se verá impedida por el comienzo de la retrogradación, si tenemos un horizonte SO limpio con unos prismáticos o una cámara fotográfica podría captarse (con cierta dificultad) el llamativo trío unos 45 minutos tras la puesta de Sol en los días del comienzo de la retrogradación (desde la península Ibérica)


Una representación de los movimientos de La Tierra y Mercurio durante la retrogradación:

En este gráfico, así como en el de Júpiter, aparece el “ángulo de retrogradación”, que será el ángulo que vemos retroceder al planeta sobre el fondo de las estrellas. Para calcularlo gráficamente se trazan dos rectas que pasan por las posiciones de la Tierra y el planeta al principio y al final de la retrogradación, y luego por el punto de la posición final de la Tierra se traza una paralela a la línea del principio. 


En los planetas exteriores el intervalo de retrogradación incluye el punto de oposición, y por tanto las épocas de mejor visibilidad del planeta. Lo contrario ocurre en los planetas interiores ya que este intervalo incluye la conjunción inferior (situados detrás del Sol)