Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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domingo, 1 de mayo de 2022

Venus y júpiter se acercaron


En Bilbao pesar de la niebla que impidió la observación de Marte y Saturno, y que incluso aumentó claramente con el amanecer, pudo verse la aparición de los protagonistas Venus y Júpiter, por el horizonte. Poco antes de las 6:30 pude obtener las imágenes de esta animación:

 

Los dos planetas surgiendo por la izquierda de la línea de farolas

Una foto en un plano más cercano y con el cielo ya más luminoso. (No pude obtener nada a través del telescopio por problemas en su emplazamiento)




Y otra animación según iban ascendiendo, a la vez que la bruma y el humo de las chimeneas iba cambiando:



Con la satisfacción de haber podido observar el fenómeno que tanto he ido anunciando, queda solo esperar a la próxima ocasión justo dentro de 10 meses, en que los dos planetas más brillantes volverán a encontrarse y además en ese caso podremos verlos sin tener que madrugar.

Actualización 2 de mayo.

Aunque pasada la conjunción los cielos crepusculares siguen estando espectaculares, más aún si se acompañan de un buen marco, como se puede apreciar en esta preciosa imagen del "día después" obtenida en los Campos de Montiel, que me acaban de regalar.


Y hoy mismo (martes día 2), otro fenómeno incluso más llamativo al atardecer, con Mercurio y la fina luna del final del Ramadán. Enseguida publicaré algo sobre ello.

jueves, 28 de abril de 2022

¡A observar la conjunción planetaria!

 

Esta es la segunda parte del artículo sobre la conjunción de los planetas Venus y Júpiter. Si no leíste el anterior puedes hacerlo en este enlace.

Venus y Júpiter ya se están aproximando para ofrecernos en la madrugada del día 1 de mayo una imagen muy especial, con los dos astros más brillantes (después del Sol y la Luna, claro), uno junto al otro.

Aunque esto es solo un montaje, espero que el domingo las nubes no acompañen y pueda verse esta imagen

Así se veían los días 25 y 26 de abril (y añadida la imagen del 29), que tomando referencias en el horizonte permite apreciar el progresivo acercamiento:

Día 25

Día 26

   
Edición posterior para incluir la imagen del día 29


Localización del lugar:

En el hemisferio sur y lugares cercanos no habrá problema en localizar a los dos brillantes planetas, pero en latitudes medias del hemisferio norte como se ven justo en el crepúsculo matutino, con el cielo clareando, habrá que estar alerta para ver cuándo aparecen por el horizonte y aproximadamente por qué lugar, que puede depender de los obstáculos que haya. Cuanto antes los veamos mejor será la imagen porque el cielo estará más oscuro.

Pero habrá un método muy sencillo: tendremos una guía muy clara en Saturno y Marte, los dos puntos brillantes cercanos al horizonte Este-Sureste. Lo ideal sería empezar a observar cuando todavía sea de noche, y allí tendremos a estos dos planetas teloneros que nos indicarán, siguiendo la línea que marcan y casi a la misma distancia, el lugar de salida de los protagonistas. Luego solo habrá que esperar a que estos aparezcan. 

Desde latitudes medias del hemisferio norte Marte aparecerá una media hora antes que la pareja protagonista y desde el sur una hora antes

En esos momentos ya estará clareando (sobre todo, como he dicho, si miramos desde el hemisferio norte) y según la limpieza del cielo es posible que ya cueste distinguir a Marte y Saturno, pero ya habrán realizado su función de guía.


Por un telescopio

A simple vista será llamativo apreciar los dos luceros (como en muchos sitios les llaman a los planetas brillantes) , uno junto al otro; pero si utilizamos un telescopio podremos captar más detalles.

Quizás la característica más importante de una conjunción planetaria es la cercanía angular de los protagonistas. En este caso se les verá muy próximos, casi tanto como Júpiter y Saturno en 2020, por lo que se podrán observar simultáneamente con un telescopio utilizando poca focal, mostrado una bonita imagen Júpiter con sus satélites, y Venus con una fase que sin ser muy fina (se verá iluminado del orden de un 68% de su disco) es evidente. 


 Fecha real de la conjunción

Hay un dato muy curioso respecto a la fecha de esta conjunción. Debería tomarse en el momento en que la separación angular es la mínima, concretamente de solo 14´, que supone la mitad del tamaño angular de la Luna o del Sol. Eso ocurrirá el día 30 de abril a las 21 hora de tiempo universal.

Pero debido a los diferentes usos horarios y al poco tiempo en que los planetas pueden observarse (desde que aparecen por el horizonte hasta media hora antes de la salida del Sol aproximadamente), nadie verá esa máxima aproximación el día 30.

En el momento citado, Venus y Júpiter podrán verse en una franja del Pacífico, parte de Australia, Indonesia y el Sureste asiático, donde ya será día 1 de mayo:

Desde la zona sombreada en color verde podrá verse la conjunción en el momento de máxima aproximación. La línea azul indica el límite en que los planetas ya han salido en el momento de la conjunción Sol y la roja el límite en que están por encima del horizonte 30 minutos antes de la salida del Sol. En dodos esos lugares será día 1 de mayo en esos momentos.

Cuando horas más tarde se vean en Europa, estarán un poco más separados, entre 20´, y 22´ y también será día 1, por lo que he tomado siempre esa referencia. Sin embargo, en América, y variando un poco según la zona, se verán con una separación similar de alrededor de unos 30´ el día 30 cuando se están acercando y el día 1 cuando ya se estarán separando.

Como curiosidad, en Santiago de Chile y la costa suroccidental de ese país, el mismo día podrá observarse la conjunción planetaria por la mañana, y el eclipse de Sol por la tarde. Ambos el día 30 ya que desde allí esa madrugada Júpiter y Venus estarán casi a la misma distancia que el día siguiente.



Otras conjunciones planetarias en 2022

Para acabar, y aunque solo sirva para destacar ésta sobre las demás, que la mayoría ya han pasado, pongo una relación de las conjunciones de todos los planetas durante este año 2022 para insistir en la relevancia de ésta:

No solamente será la más vistosa por el brillo de los protagonistas, sino que será también la más cercana.


Las 3 últimas no serán visibles debido a la pequeña elongación (angularmente demasiado cerca del Sol) y la del 21-3 solo se vio desde el hemisferio sur y proximidades del ecuador. Pero todavía queda una bastante buena, a finales de mayo.

¿Y después, qué?

La siguiente conjunción entre Venus y Júpiter ocurrirá el 2 de marzo del próximo año y también será buena, pero no tanto por varios factores. Quizás lo que motive a más observadores que ésta, es que se verá al principio de la noche.

Pero no esperes tanto, y aunque no te guste madrugar si las previsiones meteorológicas para tu localidad no son muy malas, haz una excepción: Yo que tú buscaría un lugar adecuado con buen horizonte oriental y pondría el despertador para levantarme aún de noche. Que como es domingo, después del espectáculo (y de felicitar a tu madre si vives en España, Andorra Portugal, Hungría o Angola) puedes volver a meterte en la cama.

jueves, 31 de marzo de 2022

La conjunción planetaria más espectacular


Posiblemente recordarás la “gran conjunción de Júpiter y Saturno” de diciembre de 2020 de la que tanto se habló. Pues dentro de un mes tenemos otra conjunción, esta vez entre Venus y Júpiter, que sin ninguna duda será mucho más llamativa.

21-12-2020 desde Bilbao

Ésta, que podremos observar el 1 de mayo de 2022 de madrugada será mucho más vistosa que aquella, porque si bien los encuentros de los dos planetas gigantes son interesantes por su rareza (una cada 20 años) éstas lo son por su espectacularidad al verse muy próximos en el cielo los dos planetas más brillantes. El enorme brillo de Venus, muchísimo mayor que el de Saturno, le da realce y llama más la atención si está acompañado por Júpiter.

En agosto de 2016 se produjo otra conjunción Venus-Júpiter, similar a esta de 2022 pero visible por la tarde, tal como se recoge en esta foto que obtuve en Esguevillas de Esgueva con el cielo aún brillante. en esta de 2022 los planetas destacarán mucho más al aparecer con un fondo más oscuro.

Como en estos encuentros interviene Venus, que es un planeta interior (más cercano al Sol que la Tierra) nunca serán visibles a medianoche, sino en los crepúsculos o momentos cercanos y, también por ello, no será mucho el tiempo durante el que se puedan ver.

A pesar de ello, y en este caso exceptuando el tema de que hay que observar de madrugada, las condiciones serán bastante favorables, ya que con una elongación de 43º, una hora antes de la salida del Sol los dos planetas estarán a una altura de 7º para una latitud de 40º N (poco después de la 6 en la España peninsular), o nada menos que 29º para una latitud de 35º Sur, aunque debido al gran brillo del segundo planeta (magnitud -4), en cuanto aparezcan por el horizonte (si el cielo está limpio), o media hora antes del amanecer, o incluso más tarde con la claridad de la aurora todavía será visible y junto a él podrá buscarse el quinto planeta (con magnitud -2) y observar la pareja.

Visto desde Europa aparecerán separados por solo unos 20´, menos que el tamaño angular con que vemos la Luna, con lo que será muy llamativo a simple vista y como en la famosa conjunción de 2020 también en este caso se podrán observar simultáneamente en un telescopio de no demasiada focal.

Pero además el espectáculo será interesante porque Marte y Saturno estarán situados en línea con los dos protagonistas, y sin duda completarán una bonita estampa, sobre un fondo con las llamativas constelaciones de Capricornio, Sagitario y Escorpio en su mejor ubicación. 

La aparición aún en plena noche del cuarto y sexto planeta, que actuarán de comparsas y teloneros, nos anunciarán que la salida de los protagonistas está próxima.

Situación el 1-5-2022 para una latitud media del hemisferio norte (37º). Para lugares más meridionales será mucho mejor y lo recogeré con más detalle en un próximo artículo.

Las conjunciones entre Venus y Júpiter son mucho más frecuentes que las de Júpiter y Saturno, porque como Júpiter es un planeta lento y por ello cada 13 meses pasa de frente del Sol (conjunción con el Sol) antes o después de este paso se encontrará con Venus que nunca se aleja mucho del astro rey.  Pero por ello tienen el problema de que no se podrá observar si la elongación de Venus (su separación angular con el Sol) cuando eso ocurra no es elevada.

Esto queda de manifiesto en la siguiente tabla, que junto a la de este año, recoge las 5 conjunciones anteriores y posteriores, donde se aprecia que las condiciones en este caso son muy buenas.



La separación angular entre los dos astros es el parámetro más determinante del interés de la conjunción, y será  mejor cuanto más pequeña sea esa separación.

La elongación nos determinará su facilidad de observación y el tiempo durante el que los planetas serán visibles, cuanto más grande mejor, aunque esto está condicionado por la estación en que ocurra y el hemisferio desde el que se observe.

Finalmente la fase de Venus es importante solamente si observamos por el telescopio, y cuanto menor sea el porcentaje más grande se verá el planeta, más estrecha la fase y atractiva la imagen sobre todo si, como ya se ha mencionado, en este caso se puede ver simultáneamente con Júpiter y sus satélites a través del ocular de un telescopio.

A partir de los datos de la tabla se pueden sacar varias conclusiones, que las recojo a continuación en el adjunto, porque aparecen algunos temas técnicos.


- Fechas: Tal como se ha dicho, estas conjunciones se producen con un promedio de 13 meses de diferencia, aunque puede variar aproximadamente entre 10 meses si la primera elongación es occidental y la segunda oriental (porque ocurrirá la primera después de la conjunción con el Sol y la segunda antes de la misma) o 15 en la situación contraria.


- Elongación: La de este año será muy favorable de cara a su observación, porque se da la segunda mayor elongación de toda la lista (43º), aunque podría llegar a 46.

De todas formas para el hemisferio norte la situación no es todo lo buena que pudiera ser, pero para el sur es magnífica.

- También el dato de la separación de los planetas es muy bueno. Con poco más de 20´ (en un próximo artículo se matizará según la zona de observación) es el mejor excepto la de 2024 que no se verá por la pequeña elongación, y la de 2016 que también fue más pequeña que ésta.

En una conjunción planetaria siempre hay un momento en que uno de los planetas “adelanta al otro” y tienen la misma ascensión recta, o la misma longitud eclíptica. Pero no aparecen en el mismo punto del cielo porque las diferentes inclinaciones orbitales, aunque no muy pronunciadas hacen que uno se sitúe “por encima” del otro, con diferente latitud eclíptica.

En este caso, tanto Júpiter como Venus están al Sur de la eclíptica, y el de órbita más grande (y menor inclinación), más alejado del nodo descendente. Ello hace que se vean muy próximos.


- De cara a la observación telescópica otro dato positivo es la fase de Venus que hará más atractiva la imagen. Aunque no es demasiado fina (iluminado un 68%) se apreciará claramente dicha fase, y será la segunda mejor de toda esta serie, después de la de enero de 2019 cuando no se pudieron observar a la vez ambos planetas por un telescopio por su elevada separación de más de 2º.

Fase aproximada de Venus ese día, y tramo de su órbita (respecto a la posición de la Tierra) en que la fase sería menor que un 68%

En definitiva, todos los parámetros indican que estamos ante una de las mejores conjunciones Venus-Júpiter que desde luego merecerán un madrugón para poder observarla.

Además el preámbulo en los días anteriores merecerá la pena porque pasará por allí la Luna menguante entre el 24 y el 27, pero sobre todo éste último día. Además nos permitirá controlar el lugar y las condiciones de observación:

La danza de la Luna y los 4 planetas será digna de verse y permitirán seguir la continua aproximación de Venus y Júpiter

Durante estos días los protagonistas ya están tomando posiciones y ofreciendo espectáculo (te sugiero  linkar el enlace si no viste "Coreografía planetaria") y el pasado lunes pude obtener una de las escenas a pesar de la calima:


Anuncio ahora la conjunción, cuando todavía falta un mes, porque el fenómeno merece la pena y quizás haya que ir haciendo planes o adecuando horarios de trabajo para la observación. 

Cuando queden pocos días ampliaré el tema con otro artículo que contenga algunos detalles más, consejos de última hora, e incluiré un curioso dato sobre la fecha real de la conjunción.


lunes, 28 de febrero de 2022

Coreografía planetaria

 

Esta próxima primavera los planetas del sistema solar se dan cita en los cielos de madrugada para ofrecernos un auténtico festival de espectáculos con encuentros cercanos o incluso tríos, a veces acompañados también por la Luna. 

Bueno, más bien habría que decir "Este próximo otoño" porque será desde el hemisferio sur donde mejor podrá apreciarse en todo su esplendor, y también desde la zona próxima al ecuador.

Al igual que hace dos años, durante esta próxima estación habrá espectáculo en los cielos de madrugada

El primero, como preámbulo, se produce solo unos días antes del comienzo de la estación de la caída de las hojas (o de las flores), y el último, con la separación o despedida entre ellos, justo después de acabar la estación, con el solsticio de junio.

Ya lo anuncié cuando Júpiter abandonaba los cielos vespertinos para unirse a sus compañeros que están esperándole en las madrugadas. Va un poco tarde y se perderá el primer acto, pero estará en todos los demás.

En realidad estas actuaciones, junto con las del resto del presente curso, ya las recogí en un par de artículos el pasado mes de septiembre, pero creo que con las animaciones que aparecen ahora quedan más visuales y atractivas.

El festival tendrá un preestreno pasado mañana mismo, 2 de marzo, todavía a finales del verano (o invierno, en el hemisferio norte, aunque desde ahí no se verá si no hay un horizonte Este muy despejado y limpio)

En estos vídeos se recogen las posiciones más interesantes. Es posible que haya que pulsar varias veces al PLAY. Mejor elegir PANTALLA COMPLETA

Se ha representado cada planeta por una pequeña imagen para diferenciarlos unos de otros, aunque lógicamente a simple vista se apreciarán como puntos brillantes de aspecto estelar.

La primera animación para el hemisferio sur, concretamente para una latitud de 35º S:



Y esta otra para el hemisferio norte, latitud 40ºN:


Un detalle que puede sorprender en estas animaciones es el apreciable recorrido de Saturno, siendo como es el planeta más lento de los 5, con diferencia. Ello se debe a varios motivos: En realidad el desplazamiento aparente del sexto planeta se debe en parte al movimiento de la Tierra, a que lo que se aprecia es el movimiento respecto al horizonte y no respecto a las estrellas, y a que en estas representaciones en coordenadas horizontales (acimut y altura) la zona alta de la imagen aparece siempre ampliada en horizontal.

En el siguiente gráfico aparece el recorrido de cada planeta en su órbita durante los casi 4 meses que abarcan las simulaciones. Tomando como referencia la posición de la Tierra, se aprecia que todos los planetas se ven a la derecha del Sol (al Oeste del mismo) y por ello se verán antes de amanecer, excepto Mercurio, que en este intervalo de Tiempo siempre completará más de una vuelta y por ello aparecerá también después de anochecer durante un tiempo, y Júpiter por poco al principio de la temporada.


NOTA: He añadido este gráfico con posterioridad a la publicación del post porque me parecía importante sacar el artículo antes de la primera de las situaciones (del 2-3), y no tuve tiempo de elaborarlo antes.


 ¿Por qué se verá mejor desde el hemisferio Sur, sobre todo las primeras situaciones?

En ambos casos Mercurio y su acompañante correspondiente estarán muy bajos en el horizonte. La elongación de los planetas (su separación angular con el Sol) va a ser en general pequeña. La de Mercurio siempre lo es, y es éste el que aparece justo en la presentación y la despedida de este festival. Los planetas se sitúan próximos a la línea de la eclíptica, y precisamente de madrugada esta línea aparece mucho más vertical en otoño (será otoño en el hemisferio sur) y más horizontal en primavera, como expliqué en un post dedicado al primer planeta, hacia el final.

Mercurio será el único planeta que se deje ver al atardecer, cuando deja a sus compañeros en el otro lado, durante la parte central de la primavera para volver luego con ellos, y también será el único caso en que el hemisferio norte sale favorecido.

sábado, 12 de febrero de 2022

El último planeta en abandonar los cielos vespertinos

De los 4 planetas que en diciembre se podían observar al principio de la noche o al menos en el crepúsculo vespertino a simple vista (Urano y Neptuno solo se ven con instrumentos ópticos y Marte ya no estaba), ya solo queda Júpiter y por poco tiempo.

El pasado verano estuvieron los 5 aunque no pudieron verse todos con claridad ya que Marte tenía una elongación muy pequeña (angularmente estaba muy cerca del Sol), y efectivamente fue el primero en irse.  

12-7-21 La Luna en fase fina y los planetas situados a su oeste en un cielo todavía brillante 

- Despedida de Marte. En julio ya se veía Marte muy justito, y aguantó hasta octubre al Este del Sol aunque con mala visibilidad. La aparición muy cerca de una fina luna creciente incluso más al Oeste, indica que Marte está angularmente cerca del Sol y en próximas fechas dejará de verse. Con Venus no funciona esta norma porque al ser un planeta interior puede estar aumentando o disminuyendo su elongación. En este caso estaba aumentando.
También el que uel planeta distinto de Venus aparezca cerca del horizonte en un cielo todavía crepuscular es otro indicativo de que pronto dejará de verse.

- Luego se fue Mercurio. En el caso de este esquivo planeta, desde el hemisferio Norte solo se ve en el crepúsculo y cerca del horizonte. Pero también tiene el mismo significado ya que como se ve pocos días, siempre que se vea puede decirse que pronto dejará de verse



En una animación con la puesta de Mercurio:

Mercurio se pone el 30 de diciembre, con la presencia de Venus

- Pasaron ya las fechas en que Júpiter, Venus y Saturno se mostraban en fila y guardando las distancias. Parece claro que nos estaban indicando el orden de despedida: Primero Venus, que ya estaba disminuyendo su elongación, luego Saturno y luego Júpiter.


Imagen tomada el 22 de diciembre de 2021

- Venus. Aquellos últimos días del año pudimos aprovechar para ver la fase de Venus con unos simples prismáticos o intuirla en las fotos, incluso sin utilizar mucho zoom (no se ve una imagen redonda, sino alargada y con curvatura). El que se ocultase aún en el crepúsculo con una la fase apreciable indicaba que pronto dejaría de verse por la tarde, 

Ocaso de Venus los días 28 y 29 de diciembre

- Luego también se fue Saturno, el lento planeta sin llamar la atención, de manera que Venus, Mercurio y Saturno se han pasado ya al Oeste del Sol (vistos desde la Tierra) acompañando a Marte que llevaba ya tiempo por allí como esperándoles, y Júpiter pronto los acompañará aunque todavía se hace el remolón.

Posición de los planetas hoy 12-2


- Pero nos quedan unos pocos días para observar a Júpiter tras la puesta de Sol, y ya no puede verse en noche cerrada porque se oculta también en el crepúsculo.

Incluso ayer día 11 muy poco antes de ocultarse, pero con el cielo aún claro y distinguiéndose el horizonte.

11-2-22 Júpiter entre las nubes junto al horizonte

Hoy mismo, a punto de publicar el post se ha abierto un claro entre las nubes y se ve mucho mejor la situación.

12-2-22: Júpiter en un claro, con el cielo aún brillante

Durante el mes de marzo estarán los cinco al Oeste del Sol no muy alejados angularmente de él por lo que estarán situados sobre el horizonte Este en el crepúsculo matutino, pero Júpiter al principio de mes y Mercurio al final todavía demasiado cerca del Sol para poder observarlos, será difícil ver a los 5. 

Posiciones de los planetas el 15 de marzo de 2022. Júpiter todavía demasiado cerca angularmente del Sol.

Una situación con todos al mismo lado y visibles con facilidad que aunque no es muy infrecuente, debido a las dificultades de observación de Mercurio al menos en el hemisferio norte, no se repetía desde el verano de 2020  (Los 5 planetas visibles simultáneamente)

El 2 de abril Mercurio se pasa al atardecer y volverá al amanecer el 21 de mayo y a mediados de junio,  en esta ocasión sí, quienes madruguen podrán ver los cinco planetas a la vez. Y da la casualidad de que aunque no se vean sin ayuda óptica, también Urano y Neptuno estarán en esa misma zona.

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Posición de los planetas el 15 de junio de 2122, con los 5 planetas observables de madrugada

Así, ofrecerán varios espectáculos interesantes, conjunciones, entre ellos y con la Luna como los que recogí en  "Conjunciones planetariasy en  "La Luna con los planetas".

Pero como el protagonista de hoy es el planeta gigante, aquí está su última conjunción con la Luna, precisamente el día después del año nuevo chino, y por lo tanto con una finísima luna de un solo día.

2-2-22 Además de la bonita estampa de la pareja, se aprecia cómo oscurece poco antes del ocaso de Júpiter.

Ha sido la última vez que ha podido verse con esta compañía por esta temporada, ya que cuando vuelva el fino creciente lunar Júpiter estará casi junto al Sol (en la dirección del Sol) y no se podrá observar.


ACTUALIZACIÓN 19-2-2022

El 17 y el 19 de febrero aún pude verlo ocultarse tras los árboles del horizonte en el crepúsculo vespertino, pero probablemente serán las últimas veces, y habrá que esperarle luego de madrugada.

- Día 17


- Día 19


La gran diferencia en la claridad del cielo en estas dos imágenes, con Júpiter a la misma altura, con las condiciones atmosféricas similares, la misma exposición y con solo dos días de diferencia, indica claramente que el quinto planeta se está despidiendo. 







miércoles, 19 de enero de 2022

Los colores del cielo

Muchas veces habrás oído esta pregunta ¿Por qué el cielo es azul? Quizás te haya parecido una tontería, porque cada cosa tiene su color: la nieve es blanca las plantas verdes, el carbón negro y el cielo azul. Pero también es posible que te hayas preguntado si desde otros astros se ve el cielo del mismo color.


El color con el que desde el tercer planeta vemos el cielo y con el que pudiera verse desde otro astro depende de la interacción de la luz que llega del Sol con las moléculas de la atmósfera o las partículas que pudiera haber en suspensión.

Aunque parezca una perogrullada y, a falta de una explicación más detallada que llegará luego, hay una cosa clara: De noche como no llega la luz del Sol el cielo es negro (ausencia de color), y por ejemplo en la Luna donde no hay atmósfera ni partículas de polvo en suspensión, también es negro y tanto de noche como de día se ven las estrellas con ese fondo negro. Por supuesto en pleno día la luz del Sol deslumbrará y sería observable menos cantidad de estrellas.

En las fotos realizadas por las misiones Apolo no salen estrellas (y ese es el argumento de algunos negacionistas de los viajes a la Luna) porque si se diera la exposición necesaria para ello, se quemaría el primer plano, que se vería blanco sin detalles, y aparecerían movidos los astronautas, como en la imagen de la derecha. Por cierto, la bandera no aparecería movida, ya que tras unos segundos de vibración inicial al clavarla en el suelo quedó luego inmóvil.

La foto tal como se realizó, y como seguramente habría quedado con una mayor exposición para que apareciesen estrellas. Es curioso señalar que el ojo humano distinguiría ambas cosas porque tiene un mayor rango de tolerancia que la fotografía, adaptándose a la cantidad de luz de cada zona.

Esto nos puede llevar a preguntarnos de qué color es el cielo de otros planetas:

- Desde Mercurio, al igual que desde la Luna, el cielo siempre es negro porque allí tampoco hay una atmósfera apreciable. 

Aún siendo de día, tal como reflejan las sombras, desde el primer planeta el cielo se vería negro, lleno de estrellas, como en esta imagen donde destacan Venus y la Tierra. Pintura de Ron Miller.

Voy a utilizar algunas otras imágenes de este ilustrador, que fue director artístico del planetario del museo de la NASA  y que siempre tiene en cuenta las circunstancias científicas en sus muchas obras sobre paisajes espaciales. Incluso antes de que se tuvieran imágenes reales, sus conocimientos tanto astronómicos como artísticos mostraron unos resultados que guardaban un asombroso parecido con lo que acabó siendo realidad.

El Sol desde Mercurio lógicamente se vería más grande y luminoso que desde la Tierra

En esta otra pintura de Ron Miller que representa también un paisaje del primer planeta, aparece incluso el Sol, rodeado de estrellas, y el cielo permanece negro.

En Venus no se puede hablar del color del cielo porque no se ve, ya que siempre está nublado. Tendríamos que decir que el cielo está cubierto por nubarrones que en general tienen un tono amarillento.

Es curioso que circulan algunas imágenes recogiendo una zona de cielo como la siguiente, pero no son reales. Esta ha sido realizada combinando varias fotos, obtenidas por la nave Venera 14 en 1982 pero en las que solamente aparecía suelo.

El cielo de la imagen es un añadido artificial posterior a la llegada de la foto, por lo que no aporta datos en este sentido

Algo parecido ocurrió con ésta otra, en la que según el criterio con que se trate la imagen puede obtenerse distinto resultado en el aspecto del cielo:

Un cielo amarillo uniforme, o con un tono ocre y nubes

Por ello, nuevamente bajo los pinceles de Ron Miller es probable que este cielo se ajuste mejor a la realidad. Apenas se intuye la posición del Sol como una zona más clara entre las nubes, de las que surgen frecuentes rayos:


-  De Marte sí tenemos muchas imágenes reales de su cielo, que presenta un color ocre de día y en los atardeceres marrón violeta, aunque también aquí los tonos podrían variar según el tratamiento que se dé a la imagen original.

Marte en pleno día


El Sol a punto de ponerse en esta zona del cuarto planeta, donde el cielo presenta tonalidad azulada o violeta.

En el resto de los planetas del Sistema Solar, con su densa atmósfera, depende de cuánto nos sumerjamos en ella. Haciéndolo a suficiente profundidad, esa atmósfera impedirá ver la luz del Sol y por supuesto la de las estrellas, pero si solo penetramos ligeramente hacia el interior, dependiendo del planeta veríamos sus nubes y en el caso de Urano y Neptuno se vería con tonalidades azules como el nuestro.

Espectacular imagen de las nubes de Júpiter tomada por la sonda Juno. Así se ve desde el exterior, pero es de suponer que desde el interior, a una distancia adecuada, la imagen sería similar. NASA -JPL-CALTECH-SWRI-MSSS-Gerald Eichstadt-Sean Doran

Ron Miller imaginó este paisaje mirando hacia el cielo desde el interior de la atmósfera de Júpiter:
Casi pudiera parecer más realista esta imagen que la anterior, aunque el dibujo no sea aquella sino ésta

También el artista estadounidense representó esta
 vista desde una zona no muy interior de la atmósfera de Neptuno, desde donde se ve su cielo.


Aunque ya no sea planeta, se puede decir que también desde Plutón se verían ligeras tonalidades azules en su cielo, al menos durante las épocas en que más se aproxima al Sol (situándose cerca o  por el interior de la órbita de Neptuno) y se forma una ligera atmósfera sublimando sus hielos, como sugiere la siguiente imagen captada por la sonda New Horizons.

Neblina en Plutón en una imagen tomada en julio de 2015. ‎Créditos NASA/JHUAPL/SwRI

Desde cualquier satélite o asteroide el cielo también sería negro, excepto en el caso de Titán, el mayor satélite de Saturno, el único astro de su clase que tiene atmósfera. Desde la superficie de Titán no podríamos ver astros en el cielo porque solo la luz infrarroja puede atravesar su densa atmósfera, y ésta se vería de un tono anaranjado.

Dibujo de Saturno desde Titán.

Las típicas representaciones como esta, en que aparece Saturno en el cielo de Titán, no se corresponden a la visión desde su superficie, sino que habría que ascender hasta que la menor densidad de la capa de atmósfera fuese transparente a la luz visible.

Desde el núcleo de un cometa durante la mayor parte del tiempo también el cielo sería negro, pero luego al irse acercando al Sol y sublimarse el hielo se formaría una especie de niebla grisácea que impediría en gran medida ver las estrellas, aunque antes de que fuera envuelto por la coma podrían elegirse zonas con mejor visibilidad.

El núcleo del cometa Churyumov-Gerasimenko cuando empiezan a brotar chorros de gas y polvo que obstaculizarían la visión del cielo. 


Seguramente lo que aquí he recogido sea solo una simplificación de las muchas variaciones que podría haber. Porque por ejemplo en el tercer planeta, aunque decimos que el cielo es azul durante el día y negro por la noche, lo cierto es que la realidad no es tan rotunda y las variaciones pueden ser muy diversas. 

Por ejemplo todo el mundo sabe que puede ser rojizo en los atardeceres. Habitualmente se ven de ese tono las nubes que haya en la dirección del Sol en momentos cercanos a su salida o puesta aunque el cielo de zonas despejadas próximas siga viéndose azul.


Pero en ocasiones el mismo cielo por esa zona se tiñe de esos colores, con tonalidades distintas en cada caso, dependiendo de la humedad, calima o limpieza del cielo.

En este caso, a la puesta de Sol toda la zona quedó con una coloración roja intensa

Por supuesto que podemos ver todo el cielo gris cuando está nublado.

Incluso verde con motivo de alguna aurora boreal

Imagen de Peter Essics

O de todos los colores a la vez, en un arco iris





También en Marte cambia el color del cielo y, aunque los tonos no sean los mismos, podría decirse que es al revés que en la Tierra: en pleno día tiene un tono rojizo, mientras que en los atardeceres es un azul grisáceo, como se ha visto antes.

¿Por qué esa diferencia con nuestro planeta? Porque el color del cielo en cada caso se origina por fenómenos diferentes:

En la atmósfera terrestre se produce el fenómeno de la dispersión de Rayleigh: La Luz del Sol incide en las moléculas de la atmósfera. Estas, que tienen un menor tamaño que la longitud de onda de la luz, la refleja en todas las direcciones, pero lo hace más eficientemente con el color azul, que teñirá todo el cielo. La Luz que nos viene directamente del Sol no aparece blanca como lo es en origen, sino algo amarilla, color complementario del azul que ha sido dispersado.

En los atardeceres la luz del Sol atraviesa una mayor capa de aire, que además del azul dispersará otros colores también de longitudes de onda cortas como el verde, amarillo,... y finalmente nos llega solo el rojo que queda sin dispersar, por lo cual lo veremos rojo.

En Marte la situación es diferente y se produce la llamada dispersión de Mie: debido a que habitualmente la atmósfera está llena de partículas de polvo con un tamaño mayor que la longitud de onda de la luz, estas partículas propician que el cielo adquiera un color caramelo-toffe que aparece en nuchas fotos, al dispersar más uniformemente el rojo mientras el azul lo hacen en ángulos menores.

Esquemas simplificados de los tipos de difusión de la luz en la Tierra y en Marte

Pero las cosas tampoco aquí son tan sencillas. Además de que las fotos procedentes de Marte puede que no recojan el tono exacto por un tratamiento del balance de blancos más adecuado al estudio científico que a la realidad, algunas de las sondas detectaron cielos negro azulados en momentos en que la atmósfera estaba libre de polvo.

También podría ocurrir que los astronautas que algún día lleguen a Marte vean el cielo más azulado o gris de lo que es en realidad porque al estar más lejos del Sol y llegar menos luz, sus ojos dejen de usar las células sensibles al color (los conos) y usen los bastones, que son más sensibles a la luz, lo mismo que nos ocurre en lugares con poca luz.

Un astronauta que llegara a Marte, encontraría los colores diferentes de lo que hubiera visto en fotos

Quizás haya que añadir que los colores que vemos están condicionados por la luz que llega del Sol. Nuestra estrella emite luz blanca, pero si por ejemplo fuese una gigante roja todo cambiaría: los objetos que ahora son blancos se verían igual que los rojos, y el resto de colores también serían diferentes.

En este post no he intentado ser exhaustivo ni excesivamente riguroso en un tema del que no es fácil encontrar mucha información, que en ocasiones es discordante aunque tiene su atractivo. En algunos casos he intentado sacar conclusiones a partir de datos conocidos pero sin poderlas contrastar, y si no concuerdan con las tuyas te agradecería que lo comentases.

Y si lo del color te ha sabido a poco, si te interesa conocer muchos más detalles sobre el cielo de cada planeta y su mecánica, y no has leído los artículos del blog sobre estos temas, puedes hacerlo en este enlace.