Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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martes, 20 de febrero de 2018

La sequía de planetas a punto de acabar

Seguro que últimamente no se han organizado muchas observaciones astronómicas para público en general porque, aparte de la Luna, siempre es conveniente (casi imprescindible) que haya algún planeta que llevarse al ocular del telescopio.
Y últimamente no se ha visto ninguno a horas prudenciales.

Las estrellas y constelaciones repiten actuaciones de manera periódica y previsible cada año: Por ejemplo Orión siempre es visible en invierno y Escorpio en Verano. 
Pero los planetas no. Cada uno tiene su ciclo particular, se mueven sobre el fondo estrellado, y no valen experiencias anteriores pasa saber cuándo o dónde podemos localizarlos. Al menos si tratamos de utilizar referencias anuales. Si al comienzo del pasado año 2017 Marte y Venus aparecían en una misma zona, sobre el horizonte Oeste al principio de la noche, tal como se ve en a imagen, este año ni el uno ni el otro.
Venus y Marte (arriba en el centro) en el cielo de Bilbao en enero de 2017
Es cierto que hemos tenido en los últimos meses varios espectáculos con conjunciones y encuentros de varios planetas en una misma zona del cielo, pero todos han sido de madrugada.
Una muestra se puede ver en estas dos imágenes:
Conjunción de Júpiter y Marte el 7-1-2018 en una imagen obtenida por John C McConnell,
publicada en Spaceweather.com

Saturno, Mercurio y la Luna el 15 de enero poco antes del amanecer en una imagen
tomada por Esmeralda Sosa en Argentina, publicada en Spaceweather.com
Desde que Saturno dejó de ser visible al principio de la noche, hace ya varios meses, en el otoño, el cielo ha estado huérfano a las horas en que la mayoría de la gente está dispuesta a mirar el cielo. Ni uno solo de los 5 planetas visibles sin ayuda de instrumentos. Urano y Neptuno sí, pero esos no cuentan.

Cuando acuden los grupos de alumnado al Aula de Astronomía de Durango, les suelo preguntar si alguien ha visto planetas sin telescopio. Me suelen decir que no, y les aclaro que los planetas se ven como si fueran estrellas, y que si una noche estrellada miran al cielo, aunque no sepan distinguirlo, estarán viendo casi seguro algún planeta. Pero estos últimos meses eso no ha sido cierto.

Afortunadamente la situación está a punto de acabar. El primero en romper el fuego será Venus que ya en unos días podrá avistarse sin problemas sobre el horizonte Oeste en el crepúsculo vespertino.
Es posible que algún lector de este blog ya haya conseguido verlo. Yo lo intenté el día 16-2 en que estuvo junto a la luna de un solo día, pero las nubes me lo impidieron. Sí lo vio ese día David Blanchard desde el Gran Cañón, en USA, unas horas más tarde cuando la Luna había aumentado ligeramente la fase y se había separado algo de Venus, como se ve en la imagen
Imagen publicada en spaceweather.com
Venus seguirá acompañándonos diariamente tras la puesta de Sol hasta finales de septiembre. En estos casi 8 meses el segundo planeta volverá a ser “La estrella más brillante y la que antes sale cada atardecer”, como en muchos sitios se dice, pero que solo es cierto cuando, como ahora, aparece en el crepúsculo vespertino. Muy fácil de localizar, hacia el Oeste.

Unos días después de Venus hará su aparición Mercurio, como si ambos se hubieran puesto de acuerdo para romper la sequía de planetas. El 3 de marzo estarán muy próximos entre sí aunque todavía muy bajos sobre el horizonte, y durante la mayor parte de ese mes el brillante Venus nos ayudará a encontrar al escurridizo Mercurio, que se irá situando incluso más alto sobre el horizonte que el segundo planeta pero con un brillo mucho menor.
Estos días tendremos la mejor oportunidad en todo el año de ver al primer planeta  desde el hemisferio norte.

Como plato fuerte, los días 18 y 19  de marzo la Luna en finísimo creciente se situará por allí. El domingo 18 formando una línea recta Mercurio-Venus-Luna, pero desde Europa con el satélite muy fino, apenas 29 horas después de la luna nueva y el más bajo de los tres astros, no será fácil verlo. Desde América unas horas más tarde mejorará un poco la fase y la separación angular desde el Sol, aunque desde el hemisferio Sur la inclinación de la eclíptica empeorará mucho la situación, y además el más débil (Mercurio) será el más cercano al horizonte.


Tres gráficos correspondientes al 18-3-2018 desde lugares de Europa (43º), Norteamérica (40º) y Sudamérica (-30º), con el Sol a 8º por debajo del horizonte, unos 40 minutos tras la puesta de Sol
El lunes 19 ya será más fácil ver al trío completo, aunque la Luna no tan cerca de los dos planetas y con fase mayor, dará una imagen menos atractiva.

Estos encuentros de Mercurio y Venus son sin duda los más fotogénicos que se pueden producir entre los diferentes planetas porque ocurren siempre en los crepúsculos (únicos momentos en que pueda verse a Mercurio desde el hemisferio norte) cerca del horizonte y además el día que pasa por allí la Luna lo hace siempre en una fase muy fina.
Como ejemplo, esta imagen que obtuve en la madrugada del 6-2-2016 desde Orozko con estos mismos protagonistas.
La Luna, Venus y Mercurio (junto al horizonte)

Ahora será en el crepúsculo vespertino, a buena hora, sin tener que madrugar.

Para ver a los planetas exteriores al principio de la noche, hay que esperar casi a la fecha de su oposición: Júpiter el 9 de mayo, Saturno el 27 de junio y Marte el 27 de julio. En esos días se verán durante toda la noche. Unas semanas antes se podrán observar esperando unas horas después de anochecer, y durante los meses de julio, agosto y septiembre en cuanto se haga de noche tendremos a Venus, Marte Júpiter y Saturno a disposición de nuestros ojos o nuestro telescopio.

A finales de Junio y primeros de julio volverá a aparecer Mercurio en el crepúsculo vespertino, con lo que desde algunos lugares podrían verse los 5 planetas. Desde el hemisferio Sur tendremos casi todo el mes de julio (excepto la primera semana) con el repóker de planetas, mientras que en el hemisferio norte solo será posible ver los 5 el día 21 de julio y eso si tenemos el horizonte muy bajo tanto por el Sureste donde aparecerá Marte como por el Oeste por donde se va Mercurio. La culpa de esa gran diferencia entre los dos hemisferios es Mercurio (“El esquivo planeta sureño se asoma por el norte”)


Situación de los 5 planetas en los dos hemisferios el 21 de julio en el crepúsculo vespertino
Venus no se verá tan cerca de Mercurio como en marzo, pero el día 14 de julio la Luna se situará a su lado.
Desde el hemisferio Sur el trío Mercurio-Venus-Luna se verá mucho mejor que el 18 de marzo.

A pesar de tener tantos planetas visibles, en todo este año no habrá ningún encuentro cercano entre dos ellos aparte del de Venus y Mercurio el 3 de marzo. Aparecerán distanciados en el cielo, trazando la línea de la eclíptica (la proyección del plano orbital) de Este a Oeste en este orden Marte, Saturno, Júpiter y Venus


Durante este año, que empezó sin ningún planeta visible al principio de la noche se llegará, poco después de mitad del año, a que puedan verse todos.


Ciclos y características de cada planeta.

Como se explicó en “el planeta sureño se asoma por el norte", Mercurio no es nada fácil de ver. Desde el hemisferio Norte solo unos días al año y en el crepúsculo, coincidiendo con las máximas elongaciones. 
En 2018 las mejores son alrededor del 15-3 al atardecer o del 27-8 al amanecer. En el Hemisferio sur es mucho más fácil, y este año se verá por la mañana en gran parte de abril y mayo, y por la tarde a finales de junio y todo el mes de julio. 

Venus es el más brillante, tiene periodos de unos 8 meses en que se ve por la mañana, 3 meses sin verlo y otros 8 visible por la tarde, que como se ha dicho acabará a finales de septiembre. Luego en noviembre comenzará de nuevo el ciclo con la aparición matutina. (Ver “El segundo planeta recupera su apelativo más sugerente”)
Los planetas exteriores tienen su mejor presentación en el momento de su oposición (Gráfico). Es cuando están más cerca de la Tierra y por lo tanto cuando alcanzan mayor brillo, y además son visibles durante toda la noche.

Marte alterna un año bueno, donde alcanza gran brillo en la oposición, con uno malo en que baja mucho. Este año estará muy favorable porque además la oposición se produce en un lugar de su órbita cercana a la de la Tierra. Las mejores oposiciones son las que ocurran a final de agosto, y este año en julio, está cerca. (Ver "Marte en oposición…")

Júpiter luce siempre con gran brillo, y sus posiciones de un año a otro se retrasan un mes.

Saturno es el que menos cambia. Con un brillo modesto comparado con los otros, y modificando poco sus posiciones de un año a otro ya que tiene un periodo de casi 30 años. 

De izquierda a derecha, Saturno, Marte y Venus, el 28-7-2010 desde Araúzo de Torre.



¿Situación excepcional?

El hecho de que estas últimas semanas no se haya visto ningún planeta al principio de la noche es poco frecuente.

La probabilidad de que no se vea ningún planeta en un determinado momento teóricamente sería  0.5 elevado a 5, es decir 0.03 que equivale a un 3%. Porque 0.5 (o un 50%) es la probabilidad de que cada uno de los planetas esté por debajo del horizonte ya que en principio tienen la misma probabilidad de estar por encima o por debajo. Como son 5 planetas, hay que multiplicar 5 veces esa probabilidad de cada uno.
Pero este resultado no es real porque ese 0.03 es la probabilidad de que en un determinado momento estén todos debajo del horizonte sin tener en cuenta si es de día o de noche. Pero para que se vean tiene que ser de noche y tanto Venus como, sobre todo, Mercurio, la mayor parte del tiempo que están sobre el horizonte es de día ya que al ser planetas interiores desde aquí se les ve cerca del Sol. La probabilidad de que siendo de noche Mercurio o Venus están por encima del horizonte en más reducida.

Por lo tanto la probabilidad de que en en un momento del principio o final de la noche (incluido el crepúsculo) no se vea ningún planeta es mucho mayor, pongamos (compensando la situación de Mercurio y Venus) que del orden de 0.5 elevado a 4 que sería un 6%. Y si es en plena noche, sería 0.5 elevado a 3, equivalente a un 12.5 % , porque solo intervienen los tres planetas exteriores. 
De cada 100 noches que miremos al cielo, solo en 12 o 13 no se verá ningún planeta.

También se podría calcular la probabilidad de que se vieran todos a la vez, como ocurrirá este año 2018 en julio. En plena noche es imposible, pero si tomamos los crepúsculos, teóricamente sería también de un 3% (0.5 elevado a 5): de cada 100 veces que mirásemos el cielo en un crepúsculo solo en 3 de ellas veríamos los 5 planetas.  En realidad algo menos porque si alguno está cerca del horizonte, en el crepúsculo no se verá.


A pesar de eso, estas situaciones ocurren, e incluso a veces se ven los 5 planetas en una misma zona del cielo, muy cercanos unos a otros (conjunciones). Fue especialmente llamativa la situación de mayo de 2002 con 4 planetas muy próximos entre sí y el quinto no muy lejos, y lo será también la de septiembre de 2040 con los cinco planetas extraordinariamente cercanos, tal como se verá desde el hemisferio sur. porque en el norte será difícil de ver.   Esto se recoge en los siguientes gráficos.






martes, 6 de junio de 2017

Tres eclipses simultáneos

Los días de Luna llena hay un espectáculo muy atractivo en lugares con horizonte despejado: Ver la puesta de Sol y a continuación volver la mirada en dirección contraria y ver la salida de la Luna. A mi hermana le gusta verlo siempre que puede.

Imagínate que en una de éstas ocurre un eclipse solar justo antes de ponerse el astro rey y cuando te vuelves hacia el Este ves salir la Luna también eclipsada… 
Bueno, aquí esa sesión es totalmente imposible, pero hay un lugar donde estará en cartelera. Y no solo eso, sino que a continuación aparecerá una segunda luna también eclipsada. 

Mañana es el día. Pena, que sea en un lugar a más de 700 millones de kilómetros de aquí.
Porque mañana día 7 de junio de 2017 por la tarde (hora central europea) y durante 45 minutos, se estarán produciendo a la vez un eclipse de Sol y dos de luna. Ocurrirá en Júpiter.

Encontré estos datos casualmente hace un par de semanas mientras buscaba ejemplos para hablar de las resonancias  que se producen entre los satélites del planeta gigante. Este post  puede considerarse una continuación de aquel con un punto de vista diferente: desde allí. O también uno más de la serie sobre los cielos de otros mundos y podría haberlo titulado “el cielo de Júpiter”, porque le ha llegado justamente el turno al quinto planeta y porque estos fenómenos son lo más representativo de lo que podría verse suponiendo que pudiéramos situarnos en el borde superior de las nubes de ese astro.  

Desde el borde exterior de la atmósfera de Júpiter: A las 15:53 T.U.  ya ha empezado el eclipse de Ganímedes con la fase parcial, con el satélite situado en la constelación de Virgo muy cerca de Spica (apenas a 3 grados de distancia), mientras en la misma zona del cielo aún más cerca otro de los satélites, concretamente Europa, está totalmente eclipsada.
Es una pena no poder estar mañana allí y ver el magnífico triángulo casi rectángulo isósceles.

A la misma hora el satélite Io está produciendo un eclipse de Sol (total o parcial según la zona desde la que se observe) situado en la parte opuesta del cielo que los otros dos. En la imagen el comienzo del eclipse total. Mercurio que se vería a menos de un grado, y Venus a menos de 7, completarían una imagen espectacular.
En el eclipse de Sol por Io, éste en fase nueva aparecería oscuro, casi negro a simple vista aunque teniendo en cuenta la luz cenicienta, distancias, albedos, y la foto que obtuvo Carlos Bertoni del eclipse de Sol del 3-11-94 que puse al final del artículo en que hablé de ese tema seguramente sería posible obtener una imagen similar a este montaje, desde una nave situada casi en el borde de la atmósfera marciana, un poco por el interior de ella.

miércoles, 24 de mayo de 2017

El baile sincronizado de los satélites galileanos

Resonancias (2)


Hace poco más de un mes escribí un artículo sobre las resonancias gravitatorias orbitales. Siguiendo con el tema, hoy recojo un nuevo ejemplo, sin duda el más curioso y completo en nuestro Sistema Solar: El que se produce con los 4 grandes satélites de Júpiter.


Ahora es un buen momento para hablar de estos astros porque estas semanas son las más cómodas y propicias para observar los fenómenos de ocultaciones, tránsitos y eclipses a los que me referí hace un año en el post titulado“Júpiter, ahora si”, y en algunos aspectos los dos temas están relacionados. Este mismo sábado (27 de mayo de 2017) tendremos un ejemplo destacado.

Pero este artículo quizás sea algo árido para un blog “para todos los públicos”, así que como en otras ocasiones recomiendo que, si se hace pesado, lo dejes y esperes al siguiente post que será muy curioso y cortito.


 Descubrimiento de los satélites.


El 7 de Enero de 1610, utilizando un telescopio elaborado por él mismo, Galileo percibió tres estrellitas dispuestas en línea recta que acompañaban a Júpiter. Mediante sucesivas observaciones quedó claro que éstas y una cuarta que vio 6 días más tarde se movían en órbitas en torno al planeta, y les dio el nombre de “Planetas Medíceos” en honor a su benefactor Cosme II de Médicis. Posteriormente fueron bautizados con los nombres de cuatro amantes de Zeus-Júpiter según la mitología griega pero también se les conoce como satélites galileanos, en referencia a su descubridor.

El 7 de enero de 1610 a primera hora de la noche, Ganímedes se veía al Oeste de Júpiter, y al Este se situaban Calisto, Io y Europa; estos dos últimos tan próximos entre sí respecto a la visual desde la Tierra, que Galileo no pudo distinguirlos independientemente y pensó que en total veía 3

 Periodos orbitales y resonancias.

Tal como Galileo comprobó ya en las primeras observaciones, las posiciones de estos satélites cambian muy rápidamente, y con cualquier telescopio se puede apreciar que en solo unas horas su colocación entre ellos y respecto a Júpiter puede haber variado bastante.

Evidentemente en sus movimientos siguen las leyes de Kepler, estando determinados sus periodos exactamente por su distancia al planeta; y aunque pudiera pensarse en puras casualidades, las interacciones gravitatorias y las resonancias que originan les han colocado en posiciones en que se producen circunstancias muy curiosas:

Las órbitas tienen una excentricidad muy pequeña, siendo prácticamente circulares, y los periodos sidéreos de revolución alrededor de Júpiter de cada satélite son los siguientes:
Io 1.769  días terrestres , Europa  3.551  ,  Ganímedes  7.155  y  Calixto  16.689

Debido a estos números existe una resonancia en los periodos orbitales de los tres satélites galileanos más próximos al planeta según la cual por cada vuelta de Ganímedes, Europa da casi exactamente 2 vueltas e Io 4.
Efectivamente, el resultado de multiplicar 4 x 1.769  y 2 x 3.551 es casi igual a 7.1 

jueves, 18 de mayo de 2017

Las leyes de Kepler, por los suelos.

Aunque quizás el título de este post podría parecer un menosprecio de las conocidas leyes que rigen los movimientos de los planetas,  en realidad es todo lo contrario.

Se trata de presentar una actividad didáctica, a mi modo de ver enormemente útil para visualizar y apreciar en su justa medida el significado y las consecuencias de las leyes descubiertas por el astrónomo alemán, y entender unas cuantas cuestiones relativas a las posiciones, movimientos, trayectorias de los planetas, y otros astros del Sistema Solar.

En principio se trata de dibujar en el suelo, a escala, y lo más exactamente posible, las órbitas de los 4 primeros planetas  y del cometa Encke, el de órbita más pequeña,  de manera que queden reflejadas gráficamente las consecuencias de las leyes de Kepler. Una vez dibujadas se dejan marcadas con cinta adhesiva de colores y posteriormente se podrán añadir otros elementos.


Aunque esta actividad se me ocurrió hace ya más de 25 años como una más a desarrollar con alumnado adolescente en mi instituto dentro de la asignatura optativa de Astronomía, y en aquel momento la titulé “Las leyes de Kepler en el suelo de la clase”, os invito a realizarla en cualquier otro suelo que tengáis por ahí cerca, para que el nuevo título “ … por los suelos” sea adecuado.  

miércoles, 10 de mayo de 2017

El cielo de Marte

Después de que ya publiqué sendos artículos sobre el cielo de la Luna, el de Mercurio y el de Venus ; y siguiendo con los fenómenos celestes que se ven en otros mundos del Sistema Solar, hoy le toca el turno al cuarto planeta, porque del tercero ya hablo habitualmente.

Aparte del nuestro, el cielo de Marte es el más conocido por el gran público por las imágenes enviadas por diferentes sondas espaciales que llegaron a su superficie, pero quizás sobre todo porque ha aparecido con  más o menos realismo, en diferentes películas de ciencia ficción.
Una de las primeras imágenes que nos llegaron del cielo del cuarto planeta / NASA

- El color del cielo marciano              

El aspecto más llamativo del cielo de Marte es su plomizo color de tonos rojos o amarillos, lo cual es debido fundamentalmente a las partículas de polvo en suspensión en su atmósfera.

En general si un astro no tiene atmósfera, la luz del Sol no se difunde y aún de día el cielo se ve negro. En la Tierra se produce el llamado efecto Rayleigh y la luz al chocar con las partículas pequeñas de la atmósfera terrestre les transfiere parte de la energía, vibran y difunden la luz azul en todas direcciones. En Marte predomina el efecto Mie, que se produce cuando la luz choca con partículas o moléculas grandes. Las partículas absorben una parte de la luz y reflejan el resto, y el color depende de la composición de la partícula.

sábado, 8 de abril de 2017

A los planetas les gustan los números enteros, a los asteroides no.

Resonancias (1)

En este artículo se recogen unas circunstancias curiosas relacionadas con los periodos de traslación de algunos astros que en principio podrían hacer pensar en elucubraciones que entrarían en el ámbito de la pseudociencia de la numerología, pero no lo son.

Tampoco son casualidades numéricas como lo que conté recientemente en el post titulado “El planeta PI”, aunque en un principio también podría parecerlo,
Simplemente se trata de consecuencias directas del fenómeno físico de las resonancias y aunque en el pasado algunos pensaran en aspectos mágicos o esotéricos, está claro que se deben la acción de la fuerza gravitatoria.


A los planetas les gustan los números enteros.



El pasado día 25 de marzo Venus estuvo en conjunción inferior. Eso ya lo comenté en su día, incluso creo que fui un poco pesado con el tema.

jueves, 30 de marzo de 2017

Pero ... ¿hubo alguna vez 110 planetas?

Al igual que en el anterior post, en este recojo opiniones personales y en algunas frases utilizo un tono coloquial no muy académico. Si no te gusta este estilo, te anuncio que la próxima entrada del blog será totalmente “seria” , rigurosa y solo con contenidos astronómicos, a pesar de que al principio pudiera parecer que anuncie algo “mágico o esotérico”

He modificado ligeramente la irónica frase que da título a un libro de Enrique Jardiel Poncela, quitándole dos ceros y cambiando la última palabra, para referirme a una noticia que ha salido hace solo unos días, pero que se veía venir desde hace mucho tiempo.

El tema es que hay gente que no sabe perder, y después de que hace ya más de 10 años la Unión Astronómica Internacional eliminara a Plutón de la lista de planetas tras una ardua discusión y la votación correspondiente, algunos astrónomos estadounidenses han seguido porfiando y ahora proponen claramente recuperarlo, aunque para ello tengan que utilizar una estrategia estrambótica que ampliaría el número de planetas hasta 110.
Y aunque alguien pudiera pensar, viendo esa cifra tan elevada, que se estuvieran refiriendo a los exoplanetas, últimamente tan de moda, NO. ¡Todos ellos en nuestro Sistema Solar!

Si prosperase esta nueva propuesta yo tendría que cambiar el rótulo del perchero del Aula de Astronomía de Durango, en el que se aprecia que Plutón es superado en tamaño  incluso por otros 8 astros que tampoco son planetas, pero a pesar de ello hay que reconocer que todos los días es uno de los primeros que los visitantes ocupan para colgar su abrigo.
Si no has oído hablar del tema puedes verlo, por ejemplo, en estos dos enlaces de noticias de prensa:

martes, 14 de marzo de 2017

La otra lunita

Hoy hace justo dos semanas acababa el carnaval con el entierro de la sardina, y mientras desde mi casa se veían  los fuegos artificiales que marcaban el final de los festejos, en el cielo de Bilbao se abrió un claro entre las nubes y pude obtener esta imagen.
Como todos los meses anteriores desde el comienzo del otoño la Luna y Venus se volvían a encontrar. Pero esta vez ambas llevaban el mismo disfraz.
Desde la “ventana mágica” de mi casa el 28-2-17 a las 20:15
Bueno, en realidad he hecho un poco trampa. El martes 28 las fases eran muy parecidas, pero cuando fueron prácticamente iguales fue al día siguiente, 1 de marzo, miércoles de ceniza, porque desafiando el comienzo de la cuaresma ambos astros seguían disfrazados.

Ese día al atardecer, en el momento que obtuve las dos imágenes que he utilizado en el siguiente gráfico, las fases que nos mostraron nuestro satélite y el segundo planeta fueron casi idénticas, con un ángulo de fase 139º y 132º respectivamente. Desde la costa Este de Norte América prácticamente clavadas y desde Hawái mucho más, porque ellos lo vieron más tarde con la Luna una pizca aún más fina, por razones análogas a las que ya recogí en la parte final de este post 


Montaje de dos imágenes obtenidas el 1 de marzo a las 19:35 desde el mismo lugar que la del día anterior. Una de ellas a través del telescopio.

martes, 7 de marzo de 2017

Los cielos de los planetas de Trappist1

¿Cómo verían el cielo los hipotéticos habitantes de los famosos exoplanetas?

A pesar de lo que dije hace diez días, finalmente he decidido aprovechar el tirón de la noticia y hablar yo también de los 7 planetas de tamaño similar a la Tierra descubiertos alrededor de la estrella Trappist 1.

Lo cierto es que me ha resultado un reto atractivo, porque como me suele gustar deducir aspectos de la mecánica celeste tal como se vería desde otros astros del sistema Solar a pesar de la certidumbre de que ningún ser vivo podría observarlo directamente, en este caso podría ser diferente ¡Quien sabe! Existe esa posibilidad aunque los expertos dan a entender que no es muy elevada.

Se ha hablado mucho, y mucha gente ha opinado sobre temas relativos al descubrimiento y la posible habitabilidad de estos mundos, pero a mi no me gusta demasiado elucubrar sobre lo que no tenemos muchos datos y prefiero imaginar aspectos del cielo de acuerdo con la información que se ha suministrado.

Porque lo que sí podemos saber con bastante aproximación, es qué verían los supuestos habitantes de estos exoplanetas, a los que llamaré trappist1nienses, cuando miraran hacia arriba, que en muchos aspectos sería diferente de lo que vemos nosotros.


A continuación os invito a imaginar diferentes circunstancias del cielo de estos planetas, cuyos datos numéricos he calculado a partir del tamaño de la estrella, distancia a la que se encuentra y los datos planetarios que se recogen en esta imagen publicada por NASA:

lunes, 23 de enero de 2017

Desde el primer planeta (2)

Este post es continuación del anterior, que si no lo leíste puedes hacerlo ahora en este enlace.

En él se recogían varias situaciones paradójicas que se producen en el cielo del planeta Mercurio, algunas de las cuales solo las relaté sin dar una explicación del motivo que las ocasiona. Aquí aparecen esas explicaciones y como el asunto es un poco técnico, lo incluyo en el anexo “Si quieres saber más”. Si estas cosas no son de tu agrado déjalo y espero que la próxima entrada sea "menos fea".



Los extraños números del planeta Mercurio

Debido a la situación de Mercurio en el Sistema Solar, próximo a nuestra estrella, sus movimientos de traslación y rotación tienen una duración muy diferente de lo habitual y de ello derivan estos curiosos números y las mencionadas paradojas.


Por un lado al ser el planeta más cercano al Sol, es el que se mueve más rápido y como además la longitud de su órbita es la más pequeña, tiene el periodo de traslación más corto. Esto debe ser necesariamente así, y su duración está determinada exactamente por la tercera ley de Kepler de acuerdo con su distancia al Sol. El año de Mercurio dura solo 88 días terrestres.

Por otra parte la rotación es muy lenta: Mercurio necesita nada menos que 58,6 días terrestres en completar un giro sobre su eje, y posiblemente se haya ralentizado debido a las fuerzas de marea, de manera similar a como ha ocurrido con la mayoría de los satélites del Sistema Solar.
Desde comienzos del siglo XX se pensaba que al igual que éstos enseñan siempre la misma cara a su planeta, Mercurio hacía lo mismo respecto al Sol. Sin embargo en 1965 se obtuvo el valor real de la duración de su rotación, y quedó claro que es el resultado de una resonancia gravitatoria ya que los dos periodos están en una relación exacta 3:2. Cada 3 rotaciones Mercurio da 2 vueltas alrededor del Sol, completando un periodo de 176 días terrestres en total que se repetirá sucesivamente.

domingo, 15 de enero de 2017

Desde el primer planeta (1)

Con esta entrada comienzo una serie de artículos sobre cómo se ve el cielo desde otros astros del Sistema Solar, tal como  prometí  el mes pasado en el post “Cielos de otros mundos”.  

La mecánica celeste y el espectáculo que hipotéticamente podríamos observar desde esos lejanos lugares, en ocasiones son muy distintos  a lo que vemos desde la Tierra.  Algún ejemplo concreto ya ha aparecido en este blog de manera aislada, pero ahora voy a recorrer de forma más sistemática algunos cielos del Sistema Solar y el primero debe ser el de Mercurio, mi planeta preferido.
Irán apareciendo luego los de otros astros, pero alternados con otros temas porque en la variedad está el atractivo de este tipo de blogs.

Mercurio y la Luna el 15-8-2012 desde Araúzo de Torre.
Si Mercurio es el planeta más esquivo, y en parte por ello su localización y observación en los cielos crepusculares siempre es muy llamativa, mucho más lo sería la observación del cielo desde allí a pesar de no tener satélites, no cambiar el color de su cielo, ni verse ningún astro en fases tan fotogénicas como la Luna de la imagen

jueves, 22 de diciembre de 2016

Cielos de otros mundos

En varias ocasiones he dado una charla con ese título donde empiezo con un pequeño rapapolvo, una autocrítica para quienes nos gusta observar los astros. Me acaban de proponer repetirla nuevamente en otro lugar y por eso me ha venido a la memoria este asunto.

Es posible que no estés de acuerdo conmigo pero, medio en broma medio en serio, suelo decir que los astrónomos, quienes disfrutamos observando los astros,  somos unos inconsecuentes.
Porque lo que nos gusta es mirar hacia arriba, pero cuando enviamos (mejor dicho, cuando envían) alguna sonda a otro planeta, asteroide o cometa, los astrónomos que planifican la misión le mandan que mire hacia abajo. Y todos los demás que estamos interesados en estos temas, estamos ansiosos en que nos diga lo que ha encontrado mirando hacia abajo.
Queremos saber cómo es la geología de esos astros, pero nosotros no somos geólogos (aunque alguna excepción habrá), sino astrónomos, y si fuéramos consecuentes deberíamos estar más interesados en ver el cielo que el suelo.

Astrónomos mirando hacia arriba y el rover Curiosity en Marte, mirando hacia abajo.
 ¿Porqué no le decimos a esa sonda espacial que mire el cielo desde ese planeta o ese cometa, y que nos envíe imágenes de los astros que se ven desde allí? Alguna vez sí se ha hecho, pero muy pocas.


lunes, 24 de octubre de 2016

Los dos luceros

El pasado viernes (21-10-16) poco antes de las 8 de la mañana, a solo media hora del amanecer teórico, mientras estaba esperando el tranvía para ir al trabajo levanté la vista al cielo y vi cerca del horizonte lo que aparentemente era una brillante estrella. Demasiado brillante tenía que ser para poder verse claramente en ese cielo ya muy luminoso.
Aunque en la foto obtenida con el teléfono móvil es difícil de apreciar, a simple vista se distinguía muy bien a Júpiter.
El lucero del alba”, pensé de repente, todavía medio dormido, antes de darme cuenta que era imposible porque Venus, el astro conocido por ese apelativo, está estos meses en su presentación vespertina, y yo mismo lo había fotografiado desde casa al atardecer hace unos días, e incluso a finales de agosto había empezado asomar por el Oeste tras la puesta de sol.
 Venus, junto a la fina Luna creciente y unas grúas, desde la ventana de mi casa, el día 3 de octubre al atardecer.
Pues entonces, solo puede ser Júpiter”. No había vuelto a observar al gigante gaseoso desde aquel 27 de agosto (de 2016), precisamente cuando ambos planetas nos ofrecieron un magnífico espectáculo en una conjunción muy próxima a la que dediqué un post en este blog 

lunes, 29 de agosto de 2016

Los planetas siempre siguen el guión

Muchas veces la gente me pregunta cómo los astrónomos conocemos con tanta precisión y adelanto los detalles de los fenómenos celestes, e incluso yo en alguna ocasión he hecho una broma en los preparativos de la observación de algún eclipse u ocultación: ¿Y si los astros se confundiesen, cambian su camino o no se han enterado de lo que tienen que hacer hoy, y nos quedamos sin ver nada especial?

¿Si Venus y Júpiter, (Afrodita y Zeus para los antiguos griegos) personificaciones del dios supremo y la diosa de la belleza, olvidaran que tenían una cita para encontrarse el 27 de agosto de 2016, o si alguno de ellos hubiese cambiado de planes por infidelidad o desdén y le diera plantón al otro?

Tal como estaba anunciado, Júpiter y Venus tuvieron un encuentro cercano. Imagen tomada con bastante Zoom para “separar” y quitar privacidad a los protagonistas.
No hay problema. Sabemos que esto no puede ocurrir, y lo único que nos puede impedir el disfrute de este tipo de espectáculos es la presencia de las nubes.

miércoles, 24 de agosto de 2016

10 años con uno menos


Antes de nada debo decir que parte de este post es casi un “artículo de opinión”. Algo que tiene cabida en un “blog personal” como lo es éste, pero que pudiera tener valoraciones que no se ajustasen a las opiniones de otros, o incluso a una realidad no condicionada por una animadversión previa, como fue mi caso.
Te sugiero que descubras algunos párrafos que están escritos con un poco de humor y los interpretes en esa clave, porque es una buena forma de acabar las vacaciones escolares de la misma manera que como empezaron.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, tengo que reconocer que lo primero es lo primero: Mis disculpas a Plutón.
Porque hoy hace 10 años, celebré por todo lo alto su destitución. Su expulsión del partido que jugaban los planetas, y el que lo mandaran al banquillo con los cuerpos menores del Sistema Solar.
No me importó que mi equipo favorito se quedara sin uno de sus jugadores, porque como dijo un famoso entrenador de fútbol italiano, a veces con uno menos se juega mejor.
Asamblea de la Unión Astronómica Internacional (UAI o en inglés IAU) en Praga, donde se cambió el estatus de Plutón el 24 de agosto de 2006.

viernes, 19 de agosto de 2016

Full de planetas

Este post va dedicado y dirigido especialmente a aquellas personas que leen este blog desde el Hemisferio Sur, o desde el Norte pero en zonas cercanas al Ecuador, porque ellas van a disfrutar especialmente del espectáculo celeste que voy a describir. 
Normalmente cuando explico alguna situación del cielo, intento pensar si ahí al Sur del Ecuador o cerca de él es muy diferente, y hacer alguna referencia a ello, pero soy consciente de que muchas veces se me ha pasado. En este caso es obligado referirme a ello.

Quienes sean aficionados al póker, aquí tienen una buena mano. Con las cinco cartas de rigor (los cinco planetas visibles sin telescopio) un trío y una pareja, lo que en el lenguaje de este juego sería un “FULL”. Pero además si nos guardamos un comodín en la manga, aunque no sea muy ortodoxo tener 6 cartas, podríamos presentar un “doble trío”

Todo este símil sirve para presentar la magnífica configuración que nos ofrecen los planetas en la segunda mitad del mes de agosto (con especial relevancia el día 27) y primeros días de septiembre,.

A continuación, dos imágenes tomadas ayer día 18 de agosto de 2016 desde la latitud 41.8º N. Desde aquí el trío de planetas (segunda imagen) estaba difícil de apreciar. 

El 18-8-16 desde Araúzo de Torre, 90 minutos después de la puesta de Sol

El mismo día y lugar, 45 minutos después de la puesta de Sol. Horizonte Oeste

jueves, 21 de julio de 2016

Estrellas también de día

En vacaciones tenemos mucho tiempo libre y quienes solemos mirar los astros, como cualquier otra persona, también aprovechamos para cultivar nuestra afición. Pero aunque en nuestro caso parece que parte de ese tiempo de asueto no nos sea útil porque es de día, podemos aprovechar también las horas diurnas porque con un telescopio también de día se pueden ver estrellas.
Todos sabemos que aunque la luz del Sol nos impida verlas, las estrellas siguen ahí en el cielo. A simple vista no podemos verlas pero sí con ayuda de un telescopio, y aunque en este blog pocas veces propongo realizar observaciones que no sean a simple vista, ésta es una de ellas.

Hoy voy a hablar de algo de lo que no soy experto. Por ello sólo voy a contar mi experiencia, aunque lo que yo hice quizás no fuera lo más adecuado y es posible que sepas mucho más que yo de observaciones diurnas y no te merezca la pena seguir leyendo. Pero lo voy a contar porque fue muy gratificante para mí, me gustaría que para otros-as también lo fuera y creo que debo compartirlo. Además sé que mucha gente que mira el cielo con su telescopio no ha explorado nunca esta faceta.

Por eso me gustaría que pudieras sentir la misma emoción que yo, cuando por primera vez tuve esa experiencia, o como cuando, el verano pasado, fui encontrando una detrás de otra y sin demasiada dificultad, la mayoría de las estrellas que fui buscando, más de 15 en dos sesiones diferentes, hasta la magnitud 2.
Foto de la estrella Arturo tomada el 8-8-15 en pleno día, a las 15:20 T. U. Ese puntito blanco cercano al centro de la imagen es la estrella. Se obtuvo colocando una sencilla cámara compacta delante del ocular del telescopio sin ningún adaptador. Las manchas corresponden a imperfección y/o suciedad en lentes y espejos. En directo mirando por el ocular la imagen es limpia, porque los defectos caen fuera de foco, y la sensación es impresionante.
La primera estrella que vi de día fue Arturo (la más brillante de la constelación de Boyero). Fue hace ya unos años utilizando un telescopio con montura ecuatorial, que orientaba de manera precisa utilizando las coordenadas del Sol. Una vez situado, sin más que utilizar los círculos graduados de la montura para colocar las coordenadas de la estrella, podía dirigir el telescopio a la posición que ocupaba en el cielo, mirar por el ocular y allí debía estar mi estrella. Es el método que había utilizado frecuentemente para ver a Venus a quien solía localizar en pleno día al cabo de uno o más intentos. Con una estrella es mucho más difícil, pero en una ocasión lo conseguí. 

jueves, 7 de julio de 2016

Es tiempo de mirar hacia arriba

Julio y agosto son meses muy especiales para quienes nos gusta mirar el cielo y los solemos aprovechar para cultivar nuestra afición y también, por qué no, para presumir delante de los amigos en un tema que para casi todo el mundo suele ser atractivo y sugerente.
Mira: ese es el triángulo de Verano, (debería ser "de invierno" en el hemisferio Sur) visible toda la noche en esta época.    Foto tomada el 3-7-16 en las proximidades de Bilbao.
Pero incluso muchas personas que no entienden demasiado “de eso de las estrellas” también en esta época le gusta por su cuenta mirar de vez en cuando el universo que aparece sobre su cabeza, dejar volar la imaginación hacia lo que son y dónde están esos lejanísimos puntos luminosos …sentir la pequeñez de uno mismo frente a la inmensidad del cosmos …

A veces suelen preguntar: ¿Hay algo interesante para ver ahora?
Por supuesto que sí. Lo que aparece a continuación es solo un adelanto para que no te pille desprevenido y más adelante concretaremos.

jueves, 16 de junio de 2016

El sexto planeta, ese famoso desconocido

Nota previa para los nuevos lectores de este blog.

Como he comprobado que últimamente se han incorporado un buen número de lectores, quería en primer lugar agradecer su atención, y luego aclarar algo que ya dije hace tiempo: 
Este es un blog para todos los públicos, por lo que el comienzo de los diferentes artículos debe ser sencillo y asequible a quien no está metido en el mundo de la astronomía y solo siente una cierta curiosidad. No obstante, “todos los públicos” incluye también a los ya iniciados, y al final de la mayoría de los artículos añado algunos anexos (marcados con unos rombos en su cabecera) en los que éstos también pueden encontrar posiblemente algo nuevo que les pueda interesar. Si eres de quienes “ya se lo saben”, puedes pasar rápido los primeros párrafos e ir a los anexos.

El “famoso desconocido”

El pasado 3 de junio de 2016 fue la oposición de Saturno pero apenas se mencionó en casi ningún lugar. Aunque solo sea por eso, hoy le voy a dedicar esta entrada.
Si Saturno tuviese sentimientos (como antiguamente suponían los griegos que le asociaban con Cronos, el  anciano padre de Zeus, aunque no eran precisamente buenos sentimientos) se quejaría amargamente de su situación: Todo el mundo dice que es el mejor, el más fotogénico, pero nadie le reconoce cuando le ven por la calle ni casi nadie se acuerda de felicitarle en su día.

He comprobado muchas veces estas circunstancias: Cuando vienen al Aula de Astronomía de Durango grupos de niños de los primeros cursos de primaria, les suelo preguntar cual es su planeta preferido, o el más bonito. La  unanimidad suele ser total: “Saturno”, “el del aro”.
Maquetas a escala de los planetas del Sistema Solar en el Aula de Astronomía de Durango.

jueves, 2 de junio de 2016

Retrogradación (2). Ares y Antares toman posiciones.

- La retrogradación de Marte

En la entrada anterior te presentaba a los dos protagonistas principales de esta historia. Aunque no es imprescindible para seguir las explicaciones, si quieres conocer mejor a estos dos astros puedes leerlo antes que éste, clicando aquí

Como allí se dijo, la función que Ares (Marte) y Antares (la estrella más brillante de Escorpio) están representando estas semanas en el escenario celeste nos puede ayudar a ver uno de los fenómenos que fue clave en el descubrimiento de la verdadera estructura del Sistema Solar, los movimientos reales de los planetas y la situación de la Tierra en el Universo: la retrogradación.

Esta retrogradación planetaria, fundamentalmente la de Marte, fue el origen de una auténtica revolución del conocimiento humano e incluso, según algunas opiniones, dotó a esta palabra de un nuevo significado que actualmente es su acepción más común, como se recoge al final en el anexo.

Como también se mencionó, esta retrogradación del cuarto planeta se está produciendo en estas fechas y en este caso precisamente en la constelación de Escorpio, por lo que su estrella más brillante, es la referencia ideal.

Si los observamos estas noches en el cielo podemos imaginar a Ares y Antares (su rival) como dos contendientes en un combate, tal como seguramente suponían los antiguos griegos en sus relatos mitológicos. Toman posiciones, se alejan lentamente midiendo el terreno, para después lanzarse el uno contra el otro. 
Aunque si miramos atentamente veremos que solo uno es el que se mueve, el más poderoso como sería lógico. 
El otro permanece quieto, como intentando aguantar el envite de su rival, bajo la mirada de un tercero, Cronos (que los romanos rebautizaron como Saturno) que parece hacer de juez y aunque cambia de posición ligeramente, quizás para observar mejor, sus movimientos son mucho más lentos.
Pero dejémonos de leyendas y vayamos a analizar la realidad de los astros y por qué se comportan de esa manera.