Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

sábado, 26 de octubre de 2019

Finalmente, Franco ha impuesto su criterio

Aprovecho de manera muy parcial y oportunista la noticia de esta semana para atraer la atención sobre “mi tema”, aunque éste sea otro. Porque en principio el título que iba a tener este post era:     
 Las últimas 5 veces:

Sin que sirva de precedente, el contenido de este artículo es adecuado únicamente en España, aunque los lectores de otros lugares pueden leerlo y aprovechar para reírse de nosotros.
Sobre todo en la última parte puede que esté todo un poco exagerado, pero a veces es necesario exagerar para dejar las cosas claras.

Para diferenciar las circunstancias objetivas, de mi opinión personal, ésta última irá en diferente color y en cursiva.

Casualmente, con menos de 4 días de diferencia se producen por aquí dos hechos totalmente distintos pero que se pueden relacionar: Anteayer día 24 de octubre de 2019 algo excepcional y único en la historia, y pasado mañana domingo una circunstancia que ya estamos aburridos de oírla dos veces cada año, pero parece que ya no serán muchas más:
Este domingo 27 de octubre a las 3 serán las 2.

¿Y qué tienen que ver estos dos temas? Algo hay.
Los últimos cambios de hora que la dejarán como la impuso, arbitrariamente, el protagonista de esta semana.
A pesar de haberle sacado de su grotesco mausoleo, parece que no queremos cambiar aquella absurda decisión.
Le dejo al dictador que se regodee en su nuevo lugar de descanso y se ría de la estupidez de la mayoría de sus compatriotas que seguirán haciendo lo que él ordenó hace ya 79 años, para así ir de la mano de su amigo el promotor del holocausto judío, aunque fuese algo ilógico por apartarnos del horario correspondiente a nuestro meridiano,  y yo voy a lo mío.

domingo, 13 de octubre de 2019

La luna del cazador


Siguiendo la excusa del desarrollo de una clase, recojo hoy un bulo que se suele difundir todos los años por estas fechas, y que podría dar lugar a una de las situaciones que frecuentemente se producen en las aulas:
Ante una noticia o hecho curioso que pueda estar relacionado (más bien poco que mucho) con tu asignatura, y casi con el único objetivo de hacerte perder el tiempo, aunque en ocasiones también de saciar su curiosidad, te preguntan al comienzo de la clase sobre ello e intentan estirar al máximo la duración de la explicación del asunto.

Las frases atribuidas al alumnado están en cursiva y en azul.

- Profe: ¿Pueden verse a la vez dos soles, como en esta foto?

Una insólita imagen que se hizo viral en las redes sociales mostraba dos "soles" brillando simultáneamente.

- Cómo vas a ver dos, si solo hay uno.

Bueno en otros sistemas estelares hay estrellas dobles, o triples…(múltiples) y desde uno de sus planetas podrían verse simultáneamente, pero aquí no. En nuestro Sistema Solar, sol no hay más que uno.
Carl Sagan imaginó este planeta con dos soles en su conocida serie “Cosmos”. También desde el exoplaneta más cercano a nosotros, Próxima b, se verán tres soles porque además de su estrella brillarían como tales alfa y beta Centauri.

- Pues en Canadá han visto dos. A mí me lo han pasado en un whatsapp.
 - Y a mí ¡Mira, profe!
- Y yo lo he visto en Twitter

- Si. A mí también me ha llegado, pero es mentira. ¿Todavía no os habéis enterado que internet y las redes están llenas de noticias falsas y bulos absurdos?

Hace unos años (parece que la cosa empezó en 2015) se difundió una extraña noticia con unas imágenes imposibles, donde se hablaba de la "Luna del cazador" (o en el término en inglés "Hunter´s Moon") y donde se relataba que en zonas de Canadá y EEU en determinadas fechas aparecieron dos soles. Para corroborar el fenómeno, se acompañaba con varias fotografías que no dejaban lugar a duda.
Por supuesto, todo era mentira, pero como suele ocurrir en estos tipos de bulos, los siguientes años ha vuelto a aparecer.

Se difunde mucho por whatsApp, y en las redes sociales, y como se va compartiendo continuamente ahora mismo puede llegar en cualquier fecha. A mí la última vez me llegó en febrero de este año.
Como otras muchas veces se trata de un bulo y no hay más que hablar. Pero, aunque tal como se cuenta es imposible y las imágenes que se ponen son falsas, en este caso el origen del tema parece que tiene un fundamento astronómico:

lunes, 7 de octubre de 2019

Borisov, el exocometa hiperbólico


Siguiendo la nueva línea que he dado a mi blog (aunque no me dure mucho), también hoy he querido reflejar situaciones que he visto repetidamente durante mis más de 25 años en las aulas. 
Nunca acabas el tema en la fecha que te has propuesto, y no precisamente porque tu programación de las clases haya sido deficiente. Así a veces todo queda a trompicones, e incluso al final pierdes más tiempo porque tienes que volver con el “Como decíamos ayer …”

Pero hoy si; he decidido que voy a acabar con este asunto del Borisov.

El mérito de Gennady Borisov  

Bueno, lo de intentar descubrir un cometa para hacerse famoso lo contaba casi cada día en el aula de Astronomía de Durango para motivar a los chicos a mirar al cielo, pero cada vez lo hago con menos convicción porque resulta que ahora casi todos llevan nombres como Panstarrs, Linear, Atlas, Soho… que en realidad no son personas, sino telescopios automáticos que son capaces de captar los cometas y de manera automática deducir que son algo nuevo y diferente de lo que hay siempre por la zona, cuando todavía son indetectables por los astrónomos…

Telescopio del observatorio Pan-Starrs, que ha permitido descubrir muchos cometas

Sin embargo éste tan especial lo descubrió el astrónomo aficionado de Crimea  Gennady Borisov el pasado 30 de agosto con un telescopio relativamente modesto, de 60cm de diámetro, menor incluso de los artefactos que utilizan algunos aficionados de nivel y que, por ejemplo, capta 200 veces menos luz que alguno de los que hay en los grandes observatorios como los de Canarias.
El descubridor del primer cometa interestelar puliendo, él mismo, el espejo de su telescopio.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Continuando con las cónicas.

Este post es continuación del anterior. Si no lo has leído es conveniente que lo hagas,  clickando aquí

Al igual que aquel, está escrito en un estilo “diferente” simulando una lección en clase, con aportaciones del alumnado y del profe. El motivo es aprovechar el principio de curso escolar, y cambiar un poco de "registro", que después de más de 200 artículos se hará monótona siempre la misma cantinela. Aportar un poco de frescura aunque no me dure mucho, y  a quien le parezca que ahora está perdiendo el tiempo con este blog, seguro que encontrará en él algo interesante aquí mismo o en un futuro próximo..

Además con un lenguaje más coloquial quiero recuperar y acentuar eso de “un blog para todos los públicos”, que con el montón de tecnicismos que van apareciendo, algunos me están echando en cara que a veces es “para mayores con reparos” incluso antes de “los rombos”.

Las frases que pongo en boca del alumnado van en letra cursiva y en azul.

Hoy tenemos dos temas interesantes que quedaron planteados el día anterior:   las sombras y el cometa extrasolar.
Tanto en el primer caso (el recorrido de las sombras fuera de los círculos polares) como en la órbita del cometa Borisov nos aparece la HIPÉRBOLA, una de las curvas de la familia de las cónicas.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Unas curvas muy astronómicas


Primera lección del curso: Cónicas. ¡Uff!

Suele dar pereza volver a empezar el curso, y a mí también me ha dado un poco el ponerme otra vez con el blog porque ya acabaron las vacaciones, atrás quedaron esos post más ligeros que recogían bonitas imágenes del cielo pero no exigían ponerse a pensar demasiado, y ahora toca “meterse en harina” con algo más académico.

Por fin me he decidido a sentarme delante del teclado, por dos motivos: Por una parte tenía algo pendiente desde hace un tiempo, una anécdota personal que en algún momento tendría que contar, y por otra, la noticia reciente del descubrimiento de un extraño cometa que viene de muy lejos.

Las dos excusas para escribir este artículo: mi regalo y el cometa Borisov
Aunque aparentemente no tienen nada que ver entre sí, algo hay en común en ambos temas.


Como es principio de curso, manteniendo la tradición voy a tener en cuenta dos criterios: Lo primero no entrar a tope el primer día y pasar un rato contando chascarrillos para ganarte a los estudiantes. Por ello os pido un poco de paciencia a los forofos de la astronomía, porque la introducción está al margen de lo nuestro, pero para mí es un tema tan curioso, que se merece unos preámbulos.

Además debo hacer algo que también es frecuente en los principios de curso: Repasar o recordar cosas que ya se vieron, para refrescar la memoria antes de seguir, aunque en este caso sea con el objetivo de darle un enfoque algo diferente.

Como en estas fechas solemos echar la vista con añoranza a aquellos días en que comenzaban las vacaciones, voy a aprovechar la mencionada anécdota que me ocurrió a principios de julio:
Fue un regalo que recibí de los colegas de ApEA al dejar la presidencia de la asociación, y que me hizo muchísima ilusión. Porque fue inesperado y también porque, aunque no era obvio, acerté de qué se trataba nada más verlo:

¿Qué es esto?

Lo he ido enseñando por ahí, y preguntando.
La mayoría de las personas a quienes se lo he mostrado directamente, han dicho: “Un cofrade de Semana Santa”. Otros simplemente “Un cono”.
El nudo de la madera, colocado estratégicamente, nos hace pensar en un ojo y la cosa queda meridianamente clara (más teniendo en cuenta que me lo dieron en Andalucía donde las procesiones de Semana Santa son carismáticas), aunque yo no fue lo primero que pensé y me costó un par de minutos el caer en esa posibilidad del cofrade nazareno.

Hice luego una pequeña encuesta enviando a amigos y colegas estas imágenes y pidiéndoles que me dieran su opinión.

Aunque yo no lo esperaba, la mayoría de quienes solo lo vieron en foto (unos recibieron las 3 imágenes y otros solo la primera), les pareció un puzle para montar un cono, o dieron la misma respuesta que a mí se me ocurrió, y lo solté en voz alta cuando conseguí desenvolverlo: -“¡Las cónicas! 

En realidad yo creo que todas las respuestas son válidas, y el vendedor te daría este objeto si le pidieras “esa cosa rara” que tienes en el escaparate, independientemente de que en lugar de “esa cosa rara” le dijeras “cono”, “puzle”, “nazareno” o “cacharro con las cónicas”.
Pero como este es un blog de astronomía, me quedo solo con lo último.

Se les llama cónicas a las curvas que se obtienen como intersección de un plano con un cono (o una doble superficie cónica).

Si el plano es perpendicular al eje del cono, sale una circunferencia.
Si lo vamos inclinando “esa circunferencia se alarga” y aparece la elipse, hasta que el plano llega a ser paralelo a la generatriz (diríamos que su inclinación es igual a la de la pared del cono) y se alarga hasta el infinito, quedando una parábola. Inclinando todavía más el plano la curva queda mucho más abierta, sus ramas se parecen cada vez más a una recta, y se le llama hipérbola. 




¿Y qué tienen que ver estas curvas cónicas con los astros?
Luego lo explico. Pero antes hay que decir que las cónicas están también en muchos objetos de la vida diaria:
Paseando por la calle te puedes encontrar cualquiera de ellas, alguna muy fácilmente y otras no tanto:  Curiosamente la que debería de ser la más difícil porque es una posición crítica, la parábola, es la más fácil de encontrar porque las leyes físicas la reproducen de manera automática en muchas fuentes o la trayectoria de cualquier objeto que tiremos en cualquier dirección no vertical.

Una vez me dio por salir a buscar cónicas por Bilbao, ayudado por mi familia, y el paseo fue fructífero porque conseguimos encontrar todas. Por cierto, esto nos ayudó a ganar el premio Ciencia en Acción en el año 2003, en la modalidad de matemáticas, (además del módulo de la sombras cónicas que alguna vez he presentado en este blog).


Plaza “Federico Moyúa” de Bilbao, conocida por la gente como “La plaza elíptica”
Aunque "la plaza elíptica” es todo un símbolo de Bilbao, también encontramos la elipse además de la circunferencia y la parábola en la Plaza Circular.
La Plaza Circular, con su nombre colocado en una elipse y la fuente llena de parábolas.
Desde entonces para nosotros ya no es la Plaza Circular, ni tampoco la Plaza España como mucha gente recuerda por su antiguo nombre, sino "La plaza de las cónicas"

Nos faltaba todavía la hipérbola, evidentemente la más difícil, pero creo que la encontramos aquí:
Aunque su autor, el famoso arquitecto Santiago Calatrava, indica que el arco de su puente es una parábola, las clarísimas ramas hiperbólicas, casi rectas en los extremos, dicen poco en favor del profesor que tuviera en 6º de bachillerato.
En objetos artificiales siempre podremos encontrar o construir cualquier cónica (en  mi regalo están todas). Pero ¿en la naturaleza? Está claro que la parábola sí, en cualquier salto de agua, ejemplos de círculos hay muchos, e incluso de elipses, pero ¿Todas las cónicas a la vez en un mismo fenómeno?

Yo solo conozco dos ejemplos reales y naturales en que aparezcan todas las cónicas, y solo ellas. Curiosamente los dos corresponden a temas de astronomía y por ello mi “nazareno” encaja perfectamente en un blog de astronomía:

Tanto la hipérbola, la parábola, la elipse o el caso particular de la circunferencia aparecen en las órbitas de los astros (todas las órbitas son cónicas y hay ejemplos de todas ellas) y en las sombras que produce un objeto sobre el suelo a lo largo del día (también aquí aparecen todas). Dos temas que no tienen nada que ver entre sí, pero ambos son claramente astronómicos y por eso aparecen aquí compartiendo este artículo.

Las sombras:

Si consideramos un punto de la sombra que proyecta un objeto sobre un plano (por ejemplo la sombra del extremo de un listón vertical sobre el suelo) y vamos marcando la posición que ese punto va ocupando a lo largo del día debido al movimiento aparente del Sol, siempre nos quedará trazada una cónica.

Esto ya lo conté en otros artículos, y espero detallarlo luego. 

Concretamente si consideramos el plano del suelo, en latitudes menores de 66º 33´ cualquier día del año excepto en los equinoccios, las sombras dibujarán hipérbolas. Aquí la cónica más extraña de todas es la más común.

Pero si viajamos hasta el círculo polar en la mencionada latitud e incluso más, nos aparecerán también parábolas y elipses, según la fecha. 
Y en el mismo polo las sombras dibujan circunferencias cualquier día de primavera o verano en que el Sol no se oculta.

- “¿Y qué pueden saber de geometría las sombras como para dibujar esas líneas?”
Como para un primer día de clase puede ser “duro”, en el siguiente detallaré más, pero todo es lógico y ni siquiera hay que hacer muchos cálculos.

Las órbitas de los astros:

Siempre se dice que las órbitas de los planetas alrededor del Sol, o en general de cualquier astro alrededor de otro, son elipses. Esta es la primera ley de Kepler, pero hay que decir que si se quieren incluir todos los casos (también los astros menores como cometas y algún extraño asteroide) debería sustituirse la palabra “elipse” por “cónica”. 


Hay muchas órbitas que son prácticamente circulares, como la de la Tierra, tal como conté en “¿tienes algo tan redondo como la órbita de la Tierra?” aunque las de algún que otro planeta son un poco alargadas, y así si decimos "Elipse" incluimos a todas, ya que la circunferencia es un caso particular de elipse.

La diferente forma o alargamiento de la elipse viene determinada por un parámetro llamado “excentricidad”: un número que es mayor o igual a cero  y menor que uno. 
En el caso particular de la circunferencia la excentricidad es cero, y también se utiliza este parámetro, aunque con una definición más general que ya se verá, para medir "el aspecto" de las otras dos cónicas. Las parábolas tiene excentricidad 1, y las hipérbolas un número mayor que 1 de manera que cuanto mayor sea, más abierta es la hipérbola.

Entre los planetas, el de órbita más excéntrica (desde hace 13 años) es Mercurio con excentricidad  e=0.2 y el menos (el de órbita más redonda) es Venus con e=0.007. Hay satélites (como Tritón) cuya excentricidad orbital es aún menor, casi cero, y es prácticamente circular, y otros como Nereida e=0.75, extremadamente alargada. Curiosamente, ambos son satélites de Neptuno.
El circulito amarillo representa al Sol, la línea morada podría ser la órbita circular de un planeta (p. ej. Venus, o incluso la Tierra, que a esta escala es indistinguible de un círculo perfecto). La línea azul una órbita relativamente elíptica (P. ej. la del cometa Encke) la verde una órbita parabólica (P. ej. del cometa Ikeya-Everhart) y la marrón una hiperbólica (similar a la del cometa Borisov)
Pero también hay algún caso de excentricidad 1, cometas de órbita parabólica que vienen y se van sin decir “hasta luego”, e incluso hiperbólicas, con excentricidad mayor que u…

En este momento el profe se da cuenta que un alumno, que ha estado toda la hora a su bola intentando jugar con el móvil por debajo del pupitre, tiene la mano levantada como si de repente se hubiera interesado por el tema de clase:
- “¿Y qué pasaba antes de esos 13 años?”
- “Que Plutón era planeta y su excentricidad es incluso mayor que la de Mercurio (e=0.24)”. Le contesta el paciente profe, antes de interesarse por el juego ese que, según parece, debe ser más atractivo que el maravilloso mundo de las cónicas.

Aunque en las noticias de astronomía, que afortunadamente cada vez proliferan más en los medios, no suele hablarse casi nunca de excentricidades, de cónicas y menos de hipérbolas, esta palabra está de moda desde hace unos días porque parece que se ha descubierto el segundo astro que nos visita procedente de fuera del sistema solar: el cometa C/2019 Q4-Borisov.

- “¿Y cómo saben que viene de fuera?”
 Porque la trayectoria que está siguiendo desde que ha sido descubierto se ajusta a una hipérbola, y además de una gran excentricidad. Viene de muy lejos, nos dice “hola” a toda velocidad, da un pequeño quiebro y se marcha para siempre. Lo mismo que ocurrió hace menos de un año con el controvertido asteroide Oumuamua, del que incluso alguien dijo que podía ser una nave extraterrestre.

Bueno, parece que ha tocado ya el timbre de final de clase y ni siquiera la última frase, pronunciada a propósito, consigue mantener la atención del alumnado, que se levanta con un suspiro de alivio y escapa al pasillo a tomar aire, mientras el profe se queda con la palabra en la boca:

-“Vale..., el próximo día detallaremos más”

domingo, 1 de septiembre de 2019

Imágenes de 4 años


Hoy, 1 de septiembre de 2019, se cumplen 4 años desde que este blog comenzó a caminar.
Para celebrarlo he pensado recoger una selección de imágenes que he ido publicando en este tiempo en los diferentes posts.
O sea que hoy, aparte del anexo que puedes dejarlo para otro día, hay poco para leer y un rato para relajar la vista. Espero que, al menos algunas, sean de tu agrado. 
Ponte cómoda-o, y en un lugar con poca luz.

Aunque no voy a seguir un orden cronológico, empiezo con las dos fotos que aparecieron en aquel post inicial:
El orto de la Luna en el perigeo (la famosa superluna)

El ocaso del fino creciente lunar camuflado entre las luces del parque.

Está claro que la Luna, el astro más fotogénico de nuestro cielo, protagonizó la mayoría de las imágenes más llamativas, como estas otras que vienen a continuación:

domingo, 25 de agosto de 2019

La Luna de día


El principal atractivo de este post pueden ser las imágenes porque a pesar de mis intenciones, me ha quedado un pelín largo, poco apropiado para leerlo detenidamente en estas fechas veraniegas. Si te aburres con el texto te sugiero que mires solo las fotos con su pie explicativo.

El símbolo de la noche, ¡también se ve de día!


Desde el “Campo de Volantín” el 22-8-19 por la mañana. Todas las fotografías de este post las he obtenido desde Bilbao o desde Araúzo de Torre.

Siempre se ha asociado la Luna con la noche. Desde algunas canciones populares hasta los logotipos de las predicciones meteorológicas.

 Se utiliza la imagen de la Luna como un logotipo para indicar las horas nocturnas, aunque en la fecha de la imagen precisamente estará por encima del horizonte solo durante el día.

Hace unos días, un programa de radio dedicado a nuestro satélite, comenzó con una adivinanza de una niña, en la que entre otras pistas decía que era “algo que solo se ve por la noche”. La respuesta, por supuesto, era La Luna.

Pues no. La Luna se ve también de día en muchas ocasiones, aunque con el cielo brillante y la iluminación del Sol puede pasar desapercibida. Mientras que de noche, si está ahí y las nubes no la ocultan, nos llamará la atención cada vez que miremos hacia arriba porque será lo más brillante del cielo.
11-8-19: Tres imágenes en un intervalo de solo 4 horas, y por lo tanto en la misma fase. Mientras que de día hay que fijarse para distinguirla, de noche se hace evidente, e incluso tapada por nubes no muy densas se deja notar.

Dentro de mi experiencia en la didáctica de la astronomía, me he encontrado muchas veces con esta idea errónea, pero de manera diferente según la edad. Normalmente, los niños pequeños te dicen que el Sol se ve de día y la Luna de noche. Eso es lo que han oído siempre. 
Pero también muchas veces alguno me ha dicho, extrañado: “¡he visto la Luna de día!” porque lo ha sentido como si hubiera sido testigo de  algo extraordinario, tanto como si hubiese visto este indicador:
La Luna de día, en una imagen que podría servir para ilustrar alguno de los típicos chistes de bilbaínos:¡Hasta dónde llega Bilbao! y !Lo grande que hacemos aquí todas las cosas, incluso los metros!
Ya con más edad, incluso muchos adultos me han preguntado por qué se ve la Luna de día. Ya lo han experimentado muchas veces, pero como va contra lo que habitualmente se dice, quieren saber el motivo.
- “¡Pues porque está ahí!  ¿Por qué no se va a ver?”    Suelo responder.
Bueno, también las estrellas están ahí de día, pero brillan mucho menos que la Luna y no las vemos. (Sí se pueden ver con telescopio, como conté en "Estrellas también de día")

Por su cercanía, de día nos llega más luz reflejada por el avión o la Luna que la procedente de las lejanas estrellas, y por eso podemos verlos en el brillante cielo diurno mientras las estrellas no.

¿Cómo y cuando?
   
Hace un par de años, en un post titulado "¿Cuándo sale la Luna?" analizaba las horas de salida de nuestro satélite según la fase y la fecha.
En ese detallado artículo puedes encontrar muchos datos técnicos, pero hoy me voy a limitar a recoger unas cuantas imágenes de la Luna de día y comentar las circunstancias de si visibilidad.

Tengo que advertir, que pocas veces las imágenes de la Luna en pleno día pueden ser espectaculares, porque al igual que a nuestros ojos, a la cámara no le resulta fácil distinguirla en el cielo brillante. Hoy tendrás que aguzar la vista en algunas de las fotos que pongo.

Sin embargo hay una ventaja de cara a fotografiarla, y es que es más fácil incluir otros objetos o personas, de día visibles sin problema, que le pueden dar más chispa a la imagen. 

Es frecuente ver imágenes de la Luna con aviones o pájaros que compartan una misma zona de cielo, como en ésta o la anterior imagen, u otros de aquí abajo que podamos encuadrar con la Luna.





Si se quiere que la imagen de nuestros satélite destaque, e incluso que sean apreciables aspectos de su superficie será más fácil al principio o final del día, cuando el Sol está muy bajo y el cielo tiene menos brillo, y es entonces cuando se puede aprovechar para obtener algunas bonitas imágenes.

 Pero evidentemente no sirve cualquier día ni cualquier hora. La fase lunar debe ser la adecuada.

También pueden incluirse personas y obtener efectos curiosos:
Si hay primeros planos siempre saldrán desenfocados lo que puede ser una ventaja, pero la imagen central puede mejorarse ajustando la profundidad de campo
En estos casos es obligatorio utilizar un teleobjetivo para que el tamaño de la Luna sea apreciable y situar el objeto (en este caso la persona) lejos de la cámara.
Hay verdaderos artistas, expertos en estos temas que obtienen imágenes espectaculares, pero yo aquí siempre prefiero poner mis fotos, aunque éstas sean mis primeras pruebas en este tipo de imágenes y son muy mejorables, pero pueden servir de muestra si tú quieres intentar hacer algo parecido.

Incluso con un poco de suerte, pueden conseguirse cosas como ésta, que ha gustado mucho por ahí ...

Anteayer mismo, hacía tanto calor en Bilbao, que parece que la gaviota decidió refugiarse bajo la Luna.

Cada vez que alguien, extrañado, me dice que vio la Luna de día, o cuando diariamente en el Aula de Astronomía hablo de la mecánica de las fases, siempre digo lo  mismo: “Si. La Luna creciente puede verse por la tarde y la luna menguante por la mañana” Es una respuesta rápida y que luego matizaré, pero es totalmente cierto y sirve para poner las cosas en su sitio.

Por la mañana:
La zona sombreada en azul es el cielo visible a media mañana (en realidad la línea a trazos debería pasar por el centro de la Tierra, pero debido a no mantenerse la escala de tamaños y distancias, así se entiende mejor) En esa zona zona estará la Luna cuando sea cuarto menguante, y la luna nueva, aunque esta última nunca es visible.

Por la tarde:
La zona sombreada en verde es el cielo visible a media tarde (también aquí la línea de trazos debería pasar por el centro de la Tierra si todo estuviese a escala) En esa zona estará la Luna cuando sea cuarto creciente, y la luna nueva, aunque ésta nunca es visible.
La Luna nueva no se ve nunca porque nos está enseñando la zona oscura, pero está por encima de nuestro horizonte siempre de día, mientras que la luna Llena cumple la norma que todos hemos oído de que el Sol está de día y la Luna está de noche. Porque para que se vea llena tiene que estar en la parte opuesta al astro rey y saldrá cuando éste se ponga, lucirá toda la noche y se pondrá cuando el Sol salga. Pero es la única fase que lo cumple.

Únicamente en estos momentos de salida y puesta (casi a la vez que el Sol se pone o sale) puede verse la Luna llena en un cielo crepuscular todavía muy brillante, porque el Sol está debajo del horizonte pero todavía muy cerca de él.
La luna llena ha salido cuando el Sol se acaba de ir. No puede decirse que sea de día (*) aunque el cielo todavía esté claro.
Más de una vez al explicar esto, me han dicho “- Pues yo la he visto hoy a media mañana, toda redonda”. “- Te pareció redonda, pero ya estaba menguando” respondo yo.
Un día (o incluso dos) antes o después de la fase llena nos sigue pareciendo prácticamente redonda porque le falta muy poquito. pero ya no está situada en la parte opuesta al Sol, con lo que aparece en el cielo en pleno día: por la tarde si todavía está creciendo o por la mañana si ya ha empezado a menguar.


El 14-8-19 se vio salir la Luna sobre las ruinas de la ciudad romana de Clunia aún de día, y aunque parece llena, aún le faltaban casi 20 horas.
Se ha oscurecido ligeramente el brillo de la foto porque a veces hay que elegir la exposición para resaltar los detalles en la superficie lunar o en el entorno.
2-3-18  Aunque solo por unas horas, la Luna ya está menguando cuando esperaba la salida del sol antes de ponerse ella. 

Incluso 2 días antes de la luna llena, puede parecer que ya lo está cuando sale aún en plena tarde:

Las más difíciles 
   
Hasta aquí he recogido los casos en que puede verse la Luna de día con cierta facilidad (he añadido uno más en el crepúsculo (*)) 

Pero hay excepciones a la regla general que he dado antes, y es posible ver la luna creciente por la mañana o la menguante por la tarde, aunque para ello debe estar la atmósfera muy limpia.
No es fácil de distinguir por dos motivos: por un lado la fase debe ser fina (menor del cuarto) para que esté por encima del horizonte a esas horas, y esto se agrava con que estará más baja que el Sol y por lo tanto en un cielo brillante. En ambos casos aparecerá, con los cuernos hacia abajo. 

Por ejemplo, la Luna creciente de solo 4 días el 28-7-17, una hora y media ¡antes del mediodía!
28-7-17

O las que obtuve ¡durante la tarde! del 28-7-19 (curiosa coincidencia de fechas de la que me acabo de dar cuente ahora mismo) con una luna menguante que le faltaban 3.5 días antes de nueva:
16:19 Acompañada por los pájaros
 ...
16:53 Haciendo de puente entre dos nubecillas

Conseguí verla hasta 15 minutos antes de ocultarse detrás de unos árboles a solo unos 5º de altura, lo que ocurrió a las 17:45, y la cámara siguió captándola hasta el final ¿La ves en el centro de la imagen? Yo ahora sí.


17:45 a punto de ponerse

Lunas finas brillantes en los crepúsculos
     
En estas fases finas, destaca mucho más cuando es creciente al atardecer (o menguante al amanecer), pero en estos casos no puede decirse que sea “de día” (*) porque aunque el cielo todavía (ya) esté brillante, el Sol está ya (todavía) debajo del horizonte.

Los primeros días de luna creciente todavía fina, suelen dar imágenes llamativas:
2-8-19. Luna creciente de menos de 2 días a punto de ponerse, en el crepúsculo vespertino, junto a antena, árboles y chimeneas
22-7-17 Solo 29 horas antes de la luna nueva, surge el fino menguante en el crepúsculo matutino. 

(*) Al principio del crepúsculo vespertino y al final del matutino, por la luminosidad del ambiente cualquier persona diría que es de día, aunque el Sol esté ligeramente por debajo del horizonte. Detalles en "El borde de la noche"




Se analiza ahora la situación con más detalle, de manera más sistemática y ordenada, solamente de día:

El Sol se ve siempre que no haya nubes, claro. Siempre de día y solo de día.
Pero, siendo de día ¿cuándo se ve la Luna? Hay que tener en cuenta dos factores: Cuándo está de día encima del horizonte, y  aún estando, cuándo es fácil de verla.

-- La Luna llena nunca está sobre el horizonte de día. Pocos días antes (o después) sí lo está pero solo unas pocas horas porque sale ya a últimas horas de la tarde (o se pone poco después de amanecer).

Luna menguante, poco después de la fase llena, próxima a ocultarse por la mañana.

-- En cuarto creciente o menguante, de promedio estará la mitad del día sobre el horizonte, aunque depende de la estación. En el artículo mencionado anteriormente dí muchos detalles, pero por tener una norma sencilla, debemos tener en cuenta que desde nuestro observatorio en el tercer planeta la Luna sigue aproximadamente el mismo camino que el Sol (la eclíptica) apartándose como mucho 5º que es poca cosa.

-- Aunque la luna llena hoy no nos interesa, nos puede servir de referencia para otras fases porque sabemos que estará en la parte opuesta del Sol y por ello en invierno ocupará la posición que ocupa el Sol en verano, más alta, permaneciendo más de 12 horas por encima del horizonte. Por el contrario, en verano la Luna ocupará la posición del Sol de invierno y se verá más baja.
De un día a otro se irá separando angularmente del Sol, por su Este.

Por ejemplo, el cuarto menguante estará a 90º al Oeste del Sol, con lo que aproximadamente saldrá a medianoche y se pondrá a mediodía, pudiéndose ver durante toda la mañana. Al principio mucho más fácil por estar más alta que el Sol, y a medida que pasen las horas será más difícil de apreciar.

Pero si se quiere precisar hay que tener en cuenta la estación: el lugar que ocupa el Sol en la eclíptica, y por tanto el lugar que ocupa la Luna (si es cuarto menguante en el que estaba el Sol 3 meses antes), y en menor medida la longitud eclíptica de la Luna. Por ejemplo en otoño estará más de 12 horas por encima del horizonte y en primavera menos.

Un ejemplo lo vimos hace solo 3 días: 23-8-19, (desde el hemisferio norte) con nuestro satélite en cuarto menguante, en que retrasó su puesta hasta después del mediodía porque ocupaba la posición del Sol en mayo, cuando los días ya duran más que las noches (más de 12 horas, pero el retraso no fue excesivo porque su latitud eclíptica era de algo más de 4º Sur.
Por ello salió un poco antes de medianoche y se puso un poco después de mediodía:
23-8-19 Cuarto menguante. Por la mañana (8:22) se apreciaba muy bien.
23-8-19 Justo en el mediodía verdadero de Bilbao en esta fecha (14:16 hora oficial), ya cuesta distinguirla en el brillante cielo, aunque todavía no se va.
A las 14:35: Próxima a ponerse, apenas se intuye en el centro de la foto.
Lo contrario ocurrirá con el cuarto creciente, que aproximadamente saldrá a mediodía y se podrá ver, cada vez más fácilmente durante toda la tarde, y hasta medianoche, aunque eso último hoy no nos importa.

-- Cuando está más fina del cuarto (muestra iluminada menos del 50% de su círculo) la Luna está por encima del horizonte más tiempo de día que de noche pero, como se ha dicho, no es muy fácil de localizar, sobre todo cuando se vean los “cuernos” para abajo, porque eso significa que el Sol está más alto que ella.
En otra de las imágenes obtenidas el pasado 28 de julio, se aprecia entre nubes y pájaros muy débilmente, porque está más baja que el Sol que deja muy brillante el cielo.

-- Cuando hay luna nueva está por encima del horizonte durante todo el día, y solo de día, pero ¡La luna nueva no se puede ver!

Resumiendo: En total y promediando unas fechas con otras, la Luna está por encima del horizonte el mismo tiempo de día que de noche, pero cuando se hace más visible, por tener una fase apreciable, por ejemplo mayor del 50%, está mucho más tiempo de noche.

Con lo cual después de darle tantas vueltas, que espero no te hayan mareado, podemos seguir considerando a nuestro satélite como la reina de la noche, pero que hace sus incursiones también de día.