Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

jueves, 14 de julio de 2016

Las otras lunas

Mañana hace justo un mes (el 15 de junio de 2016) que apareció una sorprendente noticia en muchos medios de comunicación:



Pero lo más extraño no es el que alguien haya encontrado otra supuesta luna moviéndose alrededor de la Tierra (hoy en día se encuentran tantas cosas raras por ahí arriba que ningún hallazgo sorprende demasiado), sino que nuevamente se diga que es la segunda, y no la quinta o la sexta, porque varias noticias como ésta ya aparecieron hace años, refiriéndose a otros astros.



De todas formas, la aparición de cuando en cuando de estas “informaciones” en los medios puede tener su explicación. Se trata de astros muy pequeños, sobre los que casi no se vuelve a hablar una vez que se da la noticia de su descubrimiento y en poco tiempo caen en el olvido. Como realmente no son satélites, nunca aparecen en ningún listado como tales y cuando se encuentra otro más, nadie que no esté muy interesado en el tema recuerda a los anteriores y parece que “el nuevo descubrimiento” es algo excepcional y que es el primero, cuando en realidad solo es “el novato”.

Antes de nada hay que aclarar que todos estos astros no son satélites de la Tierra sino asteroides que se mueven alrededor del Sol, su órbita es en cierta manera similar a la de nuestro planeta y en algunas épocas se sitúan relativamente cerca de él, de manera que desde aquí parece que dan vueltas alrededor nuestro, siempre una vuelta cada año. El nombre técnico que se les da es cuasi-satélites o pseudo satélites.

Los cuasi-satélites están dentro de un grupo más amplio a los que se suele denominar asteroides coorbitales terrestres, cuyo  tamaño de órbita es casi igual a la de la Tierra, es decir que el semieje mayor (a) de la elipse mide casi casi una Unidad Astronómica (1 U.A), o en kilómetros, 149.6 millones.
Y como el periodo depende del tamaño de la órbita según la tercera ley de Kepler, su periodo de traslación es casi un año.  
Cualquiera de estos asteroides coorbitales puede estar ahora al otro lado del Sol, pero como el periodo no será exactamente de un año, se irá aproximando poco a poco a nuestro planeta, por delante o por detrás, y cuando esté cerca parecerá que da vueltas a nuestro alrededor.
Entre los más de 17000 asteroides cercanos a la Tierra (NEO) que se conocen actualmente y se siguen descubriendo, (el semieje de la órbita de un NEO es más pequeño que 1.3 U.A.) tiene que haber muchos coorbitales terrestres y este tipo de noticias volverá a repetirse. Tiempo al tiempo.


Estos asteroides no son peligrosos y nunca colisionarán con la Tierra si no cambia drásticamente la órbita por interacciones gravitatorias con otros astros, pero eso ocurriría en todo caso dentro de muchos siglos y mucho antes dejarían de ser coorbitales terrestres. 
Actualmente se acercan poco a poco cada año, y la Tierra "se protege" de ellos pastoreándoles con su gravedad en un curioso proceso.

Ya es casualidad que casi justo un mes antes de la aparición de la noticia del descubrimiento de este asteroide (el 17 de mayo) publicase yo en el blog cooperativo de ciencia Naukas un artículo sobre uno de estos asteroides (El asteroide amigo), el gemelo del anunciado ahora, o el hermano mayor, según se mire. Este artículo, que anuncié luego en este blog , se refería a un asteroide sobre el que llevo trabajando con mi alumnado desde hace 12 años.

No te voy a contar ahora nada importante del nuevo astro descubierto (2016 HO3). Ya lo hice, antes de que se anunciara, porque la situación de éste, en lo que respecta al aspecto clave de su posición y movimiento respecto a la Tierra, es idéntica a la de aquel (2004 GU9). No voy a darte nuévamente la pelmada con los detalles técnicos, y menos en estas fechas, pero si quieres los puedes ver clicando en el enlace que he puesto unas líneas arriba.  

Pero volviendo al tema, hay que decir que en los titulares de estas noticias siempre se exagera, porque si no, no se vende. Esto lo hacemos todos y yo el primero, como lo he reconocido, o incluso lo he avisado más de una vez. Hay que atraer la atención porque en caso contrario nadie lo lee.
Incluso en la noticia original en el anuncio de NASA, donde todos los aspectos técnicos del nuevo astro se cuidaron y explicaron rigurosamente y el titular es comedido, se hicieron valoraciones que no son correctas.
Comienzo del comunicado de NASA



Aunque dice que “es el mejor y más estable ejemplo de un cuasi-satélite”, en mi opinión esto no es cierto. El más estable es 2004 GU9 que lleva ya 1000 años como cuasi-satélite” y estará otros 1000, diez veces más que lo que le atribuyen al nuevo, tal como se recoge en este estudio:

2004 GU9 fue descubierto y fueron determinadas sus características orbitales hace 12 años, y la situación actual es igual a 2016HO3, como se deduce claramente de la base de datos de la propia NASA, que se puede consultar en   http://neo.jpl.nasa.gov/orbits/
O más fácil en estas animaciones que he obtenido de esa misma web:

Si no puedes ver el vídeo en tu dispositivo, aquí está el mismo en youtube.

Es cierto que “el nuevo”, 2016 HO3, tiene una órbita ligeramente menos excéntrica y menos inclinada que la de “mi amigo” 2004 GU9, y por ello puede situarse en ocasiones ligeramente más cerca de la Tierra, pero esos aspectos cuantitativos ligeramente favorables no le pueden otorgar una categoría que cualitativamente y objetivamente no la tiene, ni obviar los aspectos en que claramente es inferior: Además de no aportar nada nuevo y su situración como cuasi-satélite ser claramente menos estable, el tamaño de 2016 HO3 podría rozar el límite inferior de lo que se considera asteroide y caer al rango de meteoroide tomando el valor estimado mínimo (40 m), o tomando valores estimados medios su tamaño en longitud sería un tercio del de 2004 GU9 y por tanto, en volumen, harían falta juntar unos 25 como él para formar uno como el otro. 
No hay que olvidar que en el tema de los asteroides de cara a su relevancia el tamaño sí importa, y  mucho.

En cuanto a la frase que también aparece en el comunicado de la NASA, respecto a que “está demasiado distante para ser considerado un verdadero satélite de nuestro planetaprobablemente sea una manera de evitar tecnicismos en una nota breve, porque por ejemplo Neptuno tiene dos satélites oficialmente reconocidos como tales (X Psámate y XIII Neso), que están más lejos de su planeta. 
La verdadera cuestión de si es satélite o cuasi satélite no tiene nada que ver con la distancia, sino con la causa de su movimiento, como explico a continuación en el anexo, solo dirigido a quienes todavía no se hayan cansado de leer.

Si no eres de esos, sigue disfrutando del verano y hasta la próxima semana.



Además de lo anunciado, recojo aquí una relación de los asteroides coorbitales terrestres conocidos hasta la fecha, una nota sobre su nomenclatura y así mismo citaré algunos términos que suelen aparecer, a veces confusos, respecto a las órbitas de estos astros.

1- Satélite o cuasi-satélite:
En principio estos cuasi-satélites se mueven alrededor del Sol acompañando a la Tierra y aunque desde nuestra referencia den vueltas a nuestro alrededor, en realidad tomando como referencia el Sistema Solar, no lo hacen.
                              
Pero podría decirse que la Luna hace lo mismo: En realidad se mueve alrededor del Sol en una órbita casi idéntica a la de la Tierra, como se explica con los siguientes gráficos. Visto desde fuera, la Luna no va dando vueltas circunvalando a la Tierra. Eso es solo lo que vemos desde nuestra referencia.
Aunque siempre se representa la Luna girando alrededor de la Tierra como en A), y podría pensarse que ésta retrocede para dar la vuelta, como en B), no es así. Se mueve con la Tierra siempre hacia delante en su camino alrededor del Sol (el gráfico C representa esquemáticamente las posiciones en sucesivas fases) y su trayectoria real es alabeada como en D) aunque en ese gráfico su separación a la órbita terrestre aparece exagerada, y en realidad a esa escala toda la trayectoria de la Luna estaría dentro del grosor de la línea azul que representa la órbita terrestre.

La diferencia entre satélite y cuasi-satélite es que el movimiento, real y aparente, del astro en el primer caso es debido fundamentalmente a la atracción gravitatoria del planeta, mientras que en el cuasi-satélite se debe a la atracción gravitatoria del Sol. Aunque si te lees todo el artículo mencionado de Naukas, descubrirás algo … que daría argumentos al “abogado del diablo”.

2- La lista de la colección:
¿Cuantos asteroides de estos se conocen? 
La respuesta no puede ser concluyente porque no existe una definición oficial de lo que es un "coorbital terrestre", y eso de que “tienen una órbita similar a la de la Tierra” o “un periodo casi igual a un año” puede ser muy ambiguo porque nadie ha definido los márgenes de hasta dónde es “similar” o “casi igual”. Concretamente en la lista que pongo a continuación hay  varios, los que he marcado con (*), cuya órbita es muy excéntrica y/o está muy inclinada y mucha gente no los incluiría en esta denominación, aunque precisamente el primero y más significativo (Cruithne) es uno de ellos.
Aunque en alguna referencia se dice que son 18, si se toman criterios no muy restrictivos para clasificarlos como tales, puede decirse que hasta ahora (julio de 2016), se conocen más de una veintena de asteroides que pueden considerarse coorbitales terrestres.
Te pongo aquí la lista de los que yo he conseguido coleccionar, solo para pedirte un favor como cuando coleccionaba cromos: Si encuentras alguno que yo no lo tengo, te agradecería mucho que me lo dijeras para poder completar mi album.

Están ordenados por año de descubrimiento, y clasificados según su característica con el color:
EN ROJO cuasi satélites actuales.
EN MARRON algunos que han sido cuasi-satélites hace pocos años
EN VERDE el troyano, que siempre se mantiene distante

(*) 3753  Cruithne 1986 TO,   (*) 10563 Izhdubar 1993 WD ,  (*) 1998 RO1, (*) 1998 UP1 85770,  1999 JV6 85990, 54509 Yorp 2000 PH5,  2000 WN10,  2001 GO2,  2002 AA29, 2003 YN107, 164207 2004GU9, (*) 2006 FV35 277810, 2006 JY26, (**) 2006 RH120,  2009 BD, 2009 SH2, 419624 2010 SO16, 2010 TK7, 2012 FC71, 2013 BS45, (*) 2013 LX28,  (*) 2014 OL339, 2015 SO2, 2015 XX169, 2015 YA, (*) 2015 YQ1 y 2016 HO3
El que está marcado con (**) se pensó que quizás fuese un módulo perdido de una misión espacial (como ha ocurrido en alguna otra ocasión), aunque finalmente parece que no es un objeto artificial.

3- Nomenclatura:
Después de dar tantos nombres extraños, conviene aclarar cómo se asignan: Tradicionalmente los asteroides se nombraban con un número, correlativo según su descubrimiento y un nombre propio. Por ejemplo el primero fue 1 Ceres, luego 2 Palas, 3 Juno, 4 Vesta, …. Actualmente se conocen cientos de miles por lo que lo del nombre propio es imposible, e incluso el irlos numerando según se van descubriendo.
Por ello en principio se le asigna una denominación consistente en: el año del descubrimiento y una letra mayúscula que indica la quincena. La letra A la primera quincena de enero, B la segunda, C la primera de febrero,… No se una la I (i mayúscula) y así los encontrados en la última quincena del año llevan la Y.
Se añade luego otra letra (y un número si se acaban las letras: después de _Y sigue _A1, _B1,…_Z1, _A2,…) indicando el orden de descubrimiento en cada quincena. Por ejemplo 3753 Cruithne (1986 TO) fue el decimocuarto (14º) asteroide encontrado en la primera quincena de octubre de 1986, y 2016 HO3 es el  89º (25x3+14) de la segunda quincena de abril de 2016.
De cuando en cuando la Comisión de Nomenclatura de la Unión Astronómica Internacional asigna números correlativos a algunos de ellos que ya estén bien conocidos, y si hay alguno destacado por algún motivo le dan también un nombre propio.
Por cierto, acaban de darle número al "nuevo": 469219 (2016 HO3). Parece que en este caso se han saltado los protocolos que exigen observaciones del asteroide en varios pasos por la oposición antes de asignarle número definitivo.

4- Órbitas extrañas:
Si buscas información sobre estos temas de astros coorbitales, seguramente encontrarás referencias a asteroides que tienen órbitas en forma de riñón, de herradura, alubia, silla de montar, de gota, …Si  no se analiza bien la situación puede engañar porque no es lo que parece. Se trata de órbitas relativas respecto a la Tierra cuya explicación requiere una clave que muchas veces no se da. Frecuentemente son extractos, o traducciones de un artículo original pero donde se omiten las aclaraciones necesarias para entenderlo porque en el contexto original son conocidas.

En realidad la órbita de todos estos asteroides es similar a la de cualquier otro objeto que gira alrededor del Sol: de forma elíptica, a veces casi circular, aunque un poco variable (muy poco de una vuelta a otra) porque tienen poca masa y pueden ser afectados ligeramente, por la gravedad de los planetas y sobre todo por la de la Tierra.

Intentaré explicar los detalles algún día en este blog después de que acabe el verano, porque es un tema un poquito árido para llevarlo con estos calores.

1 comentario:

  1. Estos párrafos no los he incluido en el post y los añado como comentario porque es solo una opinión personal.

    Sospecho sin tener ninguna prueba (aparte de la comparación objetiva entre los dos astros) que quizás podría haber algo de celos o rivalidad profesional entre los diferentes equipos de científicos que estudian estos asteroides, y los descubrimientos de cada uno de ellos. Lo cierto es que quien acaba de presentar el descubrimiento de 2016 HO3 siempre suele hacer referencia a otro anterior que él también estudió, mucho menos relevante que algunos otros descubiertos por otros investigadores. Los datos de 2004 GU9, del que nunca se acuerda, los posee y los ofrece públicamente el organismo en el que él trabaja.

    A veces, y repito que esto es una opinión personal, los investigadores queriendo realzar su descubrimiento lo anuncian con más énfasis del que debieran, olvidándose de los otros. Hoy en día, en todos los campos de la investigación se exigen resultados y publicaciones continuas lo que hace que aparezcan artículos demasiado enfatizados, que incluso a veces se contradicen unos con otros.

    Es posible que en este tema yo estuviera equivocado y realmente el nuevo asteroide sea “el mejor ejemplo de un cuasi-satélite terrestre” por algún motivo que se me escapa y que hasta ahora nadie ha citado. Si alguien lo encuentra y me lo dice no me importaría reconocerlo. Porque cuando más se aprende es cuando estás en un error y alguien te lo hace ver.

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