Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

sábado, 4 de febrero de 2017

Enseñando astronomía


Quienes leéis habitualmente este blog ya sabéis que mi trabajo es enseñar astronomía. Pero no solo es la actividad por la cual me pagan, sino que es lo que más me gusta hacer. No solo observar el cielo, calcular posiciones de los astros, leer sobre el tema, sino, sobre todo, divulgarlo y enseñarlo

Hoy hace 22 años, el 4 de febrero de 1995, se constituyó oficialmente en Madrid la Asociación para la Enseñanza de la Astronomía (ApEA), de la que actualmente tengo el honor de ser vicepresidente, y con motivo de este aniversario he decidido escribir ahora esta entrada. 


Primer logo de Apea
Recuerdo que ese día, al igual que hoy, también era sábado y acudí con Eduardo Zabala, primer secretario de Apea y diseñador de su logotipo, en su coche, a reunirnos con más de una veintena de colegas de distintos lugares.

Quizás te suene a panfleto publicitario, pero en un blog de astronomía que tiene una orientación didáctica creo que debe tener cabida este tema.

Si eres profesor y quieres tener nuevos recursos y actividades para el aula, o te interesa divulgar la astronomía de una manera diferente, o simplemente quieres aprender aspectos básicos que no aparecen en las noticias de los medios de comunicación ni se explican el los manuales de observación, en la sección de materiales para trabajar o en la de  publicaciones  de la página de Apea puedes encontrar cosas interesantes y sobre todo muy variadas: Desde propuestas para explicar y entender aspectos controvertidos de cosmología, hasta actividades de educación física donde también los astros son protagonistas.


La astronomía y su enseñanza tienen muchos valores pedagógicos. 
Muchas veces se oyen voces sugiriendo que habría que incluir determinadas materias nuevas en los planes de estudio desde los niveles de la enseñanza primaria: Educación vial, educación afectivo-sexual, formación en ética y valores, etc, etc,  porque son temas importantes que el ciudadano debe conocer desde muy joven.
Personalmente estoy de acuerdo con la mayoría de estos temas porque sin olvidar que hay asignaturas instrumentales como el lenguaje o las matemáticas, que habría que potenciar incluso más que lo que se hace, hay otros temas importantes que también deberían enseñarse en las escuelas e institutos y actualmente quedan fuera del currículum. 
Pero el decir que también la astronomía debería tener un hueco entre las diferentes asignaturas puede sonar como algo presuntuoso o imparcial.

En principio podría parecer que eso de los astros son temas técnicos, que no nos afectan en nuestra vida y que si alguien se va a dedicar a ello o le interesa especialmente, ya tendrá oportunidad de hacerlo.
En mi opinión eso no es así, porque adquirir buenos hábitos en el aprendizaje desde pequeño es algo fundamental en el desarrollo de toda persona. Y la astronomía, aunque parezca exagerado decirlo, puede aportar esos valores quizás más que cualquier otra materia. 

Imagen tomada de https://proyectos-de-aprendizaje.wikispaces.com/
Temas sobre la Tierra, el Sistema Solar y el Universo en general aparecen en casi todos los niveles de la enseñanza no universitaria y tienen unas posibilidades didácticas muy importantes porque permiten el diseño de actividades con muchos valores pedagógicos donde el alumnado puede obtener datos, investigar y sacar conclusiones utilizando el laboratorio natural que es el cielo y que está fácilmente a su alcance si se le guía adecuadamente, y se convierte en el protagonista de su propio aprendizaje.

La Astronomía y su enseñanza a niveles no universitarios tiene unos valores añadidos que posiblemente no lo tengan otras materias en ese mismo grado, y es muy adecuada para utilizar una metodología activa donde lo importante no sea tanto lo que se aprende sino la manera como se puede aprender.
Es la materia interdisciplinar por excelencia y además tiene el valor añadido de la motivación del alumnado ante temas atractivos por lo lejanos o misteriosos.

No hay que olvidar que históricamente la astronomía ha sido un motor clave en el avance de la ciencia y el progreso humano. Los momentos decisivos en la historia del conocimiento siempre han estado marcado por astrónomos destacados y por descubrimientos astronómicos a pesar de que alguien podría decir que esos descubrimientos no tenían una influencia directa inmediata en las gentes de aquellas épocas.


Copernico, Galileo, Newton y otros muchos astrónomos y astrónomas hicieron aportaciones decisivas para el progreso de la ciencia y con él, la mejora de la vida del ser humano.
No debemos conformarnos con preparar a los ciudadanos para vivir en el mundo y en la época que les ha tocado, sino que debemos fomentar su espíritu crítico y su amor a la ciencia que les permita mejorar ese mundo. Está claro que no todos van a ser Galileo o Einstein, pero el que la sociedad en general sea consciente del lugar de nuestro planeta en el Universo fomentará también los valores de solidaridad, respeto por el medio ambiente y por las diferentes personas que compartimos nuestra casa común.

Bueno, creo que me he metido en un discurso teórico que no es lo mío. 
Voy a concretar, relatando mi experiencia.

Yo empecé enseñando astronomía en el instituto de Sestao hace ya más de 30 años, primero como actividad extraescolar y luego como asignatura optativa en bachillerato (el antiguo BUP).

Trabajar en horario extraescolar con alumnado que acude voluntariamente permite llevar a cabo ambiciosos proyectos, como la construcción de la cúpula y el proyector de este planetario artesanal en el instituto de Sestao, con un coste muchísimo menor y con prestaciones muy superiores, a los que había en el mercado en aquella época para el ámbito escolar.
Con la reforma educativa de los años 90 en España se implantó de manera oficial la posibilidad de incluír esta asignatura optativa en secundaria, aunque con los sucesivos cambios esta opción se ha ido reduciendo y ha quedado solo de forma testimonial en algunas comunidades autónomas.
En la asignatura de Astronomía arrinconábamos los pupitres y el aula se transformaba en el Sistema Solar, trazando a escala las órbitas de planetas y cometas.
Pero hay (o ha habido hasta hace relativamente poco) países donde la astronomía era incluso una asignatura obligatoria para todo el alumnado de secundaria.

En el año 1993 en un congreso sobre el tema celebrado en Alicante conocí a varias personas que habían trabajado e investigado en la enseñanza de la astronomía a niveles no universitarios, habían cambiado los métodos y le habían dado otras perspectivas. Mucho más sugerentes y valiosas que los tradicionales.

Ente ellas destacaría a Gonzalo Vicino que primero fue profesor y luego inspector de astronomía en Uruguay. En su libro “Hacia una nueva didáctica de la Astronomía” recoge una metodología diferente, activa y motivadora.

Olvidando los viejos métodos de cálculos tediosos de astronomía de posición por fórmulas matemáticas cuyos resultados no decían nada al alumno, Vicino propone razonar, fijarse en lo que vemos en el cielo y sacar conclusiones útiles: 

“¿En qué lado del autobús deberás sentarte para ir de ---- a --- si sales después de mediodía y no te gusta que te dé el Sol?” o  “Cuánto debe sobresalir el tejadillo de un porche de unos 3 metros de altura para que en primavera y verano nos proporcione una zona sombreada de al menos 2 metros?”. 
Estos son enunciados que he escrito yo ahora (dejé prestado su libro y no me lo han devuelto) sin recordar exactamente  lo que escribió Gonzalo, pero iban en esa línea.

Preguntas de este estilo, o la sugerencia de fijarse en las fases lunares, apuntar la forma, la hora, posición … y que el propio alumnado sacara conclusiones a partir de los datos observados en vez de darle los resultados, estaban en las propuestas de Gonzalo Vicino.

También tengo que citar a Nicoletta Lanciano de la universidad de Roma, experta en didáctica en niveles de enseñanza primaria que entre otras muchas actividades, proponía repartirse el horizonte entre el grupo de alumnado, que cada niño tuviera su trozo y lo observara, lo sintiera suyo y averiguara luego cuáles eran los astros o los fenómenos que ocurrían sobre “su” fragmento.  

Los niños y niñas en corro, mirando hacia fuera, se reparten el horizonte. Es una lástima que una absurda normativa me obligue a difuminar las caras.
 Esta era la primera actividad del curso de astronomía de mi alumnado (bastante más mayor que los niños de la foto). Se puede adaptar a todas las edades y puede ser increíblemente fructífera. Algún día lo contaré en detalle.
A Nicoletta le gusta incluso jugar con sensaciones y sorpresas, aspectos motivadores o emotivos. 
De su boca oí la propuesta de utilizar el globo terráqueo paralelo como una bola casi mágica, tal como lo conté en una ocasión en este blog, donde se ven cosas que están ocurriendo a miles de kilómetros, o se visualizan los lugares donde está amaneciendo ahora mismito.

Utilizando unos y otros criterios es posible elaborar una serie de actividades muy interesantes para realizar a lo largo de todo el curso, y os puedo asegurar que resultan motivadoras para el alumnado y muy fructíferas pedagógicamente.

Durante muchos años he impartido a un mismo grupo de adolescentes la asignatura de matemáticas y la de astronomía. La actitud y los logros de los mismos chicos y chicas eran totalmente diferentes en una y otra. 
Algunos de ellos me lo han dicho al cabo de muchos años cuando casualmente me he encontrado con ellos y me han recordado con agrado lo que hacíamos "en Astronomía", lo mucho que aprendieron y la atractiva forma en que lo hacían. De lo que les enseñé "en Mate" la inmensa mayoría ni se acuerda. 

Bueno, hoy en día los planes de estudio han cambiado, y esa opción de la asignatura optativa de Astronomía está más difícil. Pero en muchas asignaturas de todos los niveles de enseñanza no universitarios siguen apareciendo temas relacionados con los astros y la actitud y los recursos que utilizamos los docentes y los divulgadores son importantes.
La asociación ApEA continúa con sus actividades, entre las que destacan los encuentros bianuales en los que profesorado, personal didáctico de planetarios y museos de ciencia, miembros de asociaciones astronómicas y otras personas que se dedican a la enseñanza y divulgación de la astronomía compartimos ideas y experiencias. Cada vez vamos cumpliendo más años y, en mi opinión, necesitamos savia nueva.


Los asistentes a uno de los encuentros, que se celebró en Murcia hace ya unos cuantos años. Casualmente Nicoletta (con blusa y pelo blanco cerca del centro de la foto) está a mi lado.

No me puedo olvidar de citar a quien, a mi modo de ver, fue el principal impulsor de la ApEA y de estos encuentros: Javier Marijuán, una persona enórmemente válida e incansable que desgraciadamente nos dejó hace casi 10 años. Creo reconocerle en la foto cerca y detrás de mí, como yo también con camiseta oscura.

Le recordaremos en los próximos encuentros en Málaga, durante los primeros días de julio de este año, a los que si te interesa el tema por supuesto estás invitado-a a participar e incluso, si te apetece, a que nos cuentes tus experiencias.  http://apea.es/index.php/encuentros

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