Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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sábado, 21 de diciembre de 2019

Felices fiestas


Es lo que toca. Para ser cortés y agradecido debo felicitar estas fiestas a todas-os las-os lectores de este blog.

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Bueno, también hay personas que no les gustan las motivaciones o en lo que se han convertido estos días de consumismo exagerado y prefieren eso de Feliz solsticio.



Pero ¿Por qué ahora?
  
Aunque no lo parezca, las fechas en que nos volvemos “especiales”, “sentimentales”, “bondadosos” o “derrochadores” en origen están motivadas por los astros, sus movimientos y posiciones.

La traslación de la Tierra alrededor del Sol y la inclinación de su eje que motiva las estaciones, las fases de la Luna, e incluso las posiciones observadas de las estrellas, marcan los ritmos y los momentos y al final todo esto es determinante para “fijar estas señaladas fechas”, aunque también hay que añadir que en último término han sido las arbitrariedades de los humanos quienes han concretado el calendario y han recompuesto lo que marcaban los astros.

Pero ¿Por qué parece que tenemos la obligación de celebrarlo el día 25 de diciembre y el 1 de enero? (bueno, si lo prefieres, para ti el 22 de diciembre)
Vayamos por partes: por un lado está la celebración de la Navidad y por otro lo del comienzo de año.

Navidad y solsticio
  
No deja de ser curioso que la Navidad, esta fiesta cristiana o más bien su exagerada celebración con luces y regalos, se haya extendido a muchos lugares del mundo con otras culturas, y precisamente cada vez con más fuerza cuando parece que la Iglesia va perdiendo influencia en la mayoría de los países tradicionalmente católicos.
¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre? Como ha ocurrido a lo largo de la historia las nuevas festividades se han situado en el calendario en fechas que ya eran señaladas por celebraciones de las culturas o civilizaciones anteriores.

No soy historiador, y buscando documentación he encontrado a veces detalles contradictorios, pero hay algunos datos claros:
Parece que como no se conoce la fecha real en que nació Jesús, se decidió conmemorarlo en una época señalada del año, próxima al solsticio de invierno, cuando los romanos concluían sus “fiestas saturnales”.
Fiestas saturnales romanas, solsticio de invierno y Navidad, 3 fechas que se suelen asociar.

Pero… ¿Puede que no fuera una fecha próxima, sino exacta?

Cuando Julio César estableció el nuevo calendario (el llamado calendario juliano, en el año 45 a.C.), el germen a partir del cual nos regimos actualmente, el solsticio de invierno ocurría el día 25 de diciembre. Debido al no muy riguroso cálculo de los años que deberían ser bisiestos, el solsticio se fue adelantando y en el siglo XVI se producía el 12 de diciembre. 
En 1582 el papa Gregorio XIII lo rectificó (calendario gregoriano), pero como resultado de ello el solsticio no quedó en el día 25 como originariamente estaba, sino en el 22, al eliminar 10 días de octubre de ese año. Los motivos los expliqué hace ya tiempo en un post en el que también apareció este tema”. Por ello Navidad no se celebra ahora en el solsticio, sino pocos días después.

Quizás ocurrió lo mismo con la fiesta de San Juan, el 24 de junio, fecha en que originariamente se producía el solsticio de verano, cuando realmente es la noche más corta, y no como mucha gente se lo atribuye erróneamente a la noche de las hogueras.
En cualquier caso, para comprobar que estos razonamientos sean correctos habría que buscar en qué época se fijaron en nuestro calendario estas fiestas. Yo no lo he encontrado, o más bien he encontrado varias versiones contradictorias entre sí.
¿Pudo pasar con la noche de San Juan lo mismo que con la Navidad, que originariamente ambas se celebraran justamente en el solsticio?

Comienzo de año.
  
Este tema es mucho más amplio porque, aunque también aquí se ha extendido a todo el  mundo nuestro calendario (el implantado por Julio César y corregido por Gregorio XIII), en otras épocas cada pueblo tenía el suyo y el año comenzaba en diferentes momentos. Además, independientemente de que ahora oficialmente en todos los lugares el año empieza el 1 de enero, se siguen manteniendo las antiguas costumbres de cara a celebrarlo en los momentos que marcan sus tradiciones.

Por ejemplo, en 2020 los chinos celebrarán su año nuevo el 25 de enero y nos llegarán, como de costumbre, imágenes de sus fiestas, sus viajes y movidas varias.

Pero los cristianos ortodoxos lo harán el 14 de enero, o los musulmanes el 20 de agosto, con el mes lunar de Muharram.

Empecemos por el principio, porque aquí todo estaba mediatizado por los astros.
Desde la antigüedad el año estaba marcado por el ciclo de las estaciones que condicionaba las faenas agrícolas o épocas de caza. Aunque siempre se dice que un año es la duración de una traslación, esto no exacto y la Tierra tarda en dar una vuelta alrededor del Sol 20 minutos más que la duración del año, porque también influye el movimiento de precesión de los equinoccios.

Pero un año es un periodo demasiado largo como para ir contabilizando los días uno a uno hasta completarlo, y además porque hasta el antiguo Egipto no se no se conocía su duración exacta, y por eso se tomó una unidad más breve: el mes, que era exactamente la duración de una lunación, un ciclo de fases lunares que es casi exactamente 29 días y medio. 

Era fácil de contabilizar con solo observar nuestro satélite, incluso de no perder la cuenta del día en que estaban a pesar de que no había calendarios murales o de sobremesa, ya que la fase que mostraba la Luna determinaba exactamente el día del mes.
Como no es muy práctico lo de 29.5, en casi todas las civilizaciones antiguas se tomaban originariamente meses alternados de 29 y 30 días.

Cada mes se asociaba a las faenas agrícolas o trabajos específicos adecuados a la climatología, y frecuentemente recibían el nombre de esos trabajos. Un ejemplo claro que nos ha quedado en euskera es el mes de julio que se dice “uztaila”, cuya traducción literal es el mes de la cosecha.
El mes de uztaila (julio en euskera). Uzta-Cosecha
Aproximadamente cada 12 meses la climatología, y con ello las faenas agrícolas, se repetían y comenzaba un nuevo ciclo anual. Pero en realidad a los 12 ciclos lunares les faltan 11 días para completarse los 365, por lo que poco a poco se iba desajustando, y la solución era muy sencilla: Por ejemplo si llega el mes de la cosecha y está claro que todavía no es el momento de recogerla porque aún no ha madurado, pues se añade un mes más.
Cuando ya se averiguó la duración exacta del año por medio de las posiciones de las estrellas, se establecieron reglas numéricas concretas para determinar cuándo tocaba un año de 13 meses.

Así casi todos los calendarios antiguos tenían 12 o 13 meses de 29 y 30 días de manera alternada. Iban con la fase lunar, y siempre en un día concreto del mes había la misma fase (por ejemplo el día 15 luna llena), aunque fueron surgiendo modificaciones basadas en cálculos numéricos sencillos una vez conocidos los parámetros: Por ejemplo en Egipto se llegó a implantar un año de 12 meses de 30 días cada uno, al final del cual se añadían 5 días especiales, y se prescindió de la Luna.

Pero ¿Cuándo comenzar el año? 

Algunos ejemplos
   
- Los Egipcios lo hacían cuando empezaba a verse la estrella Sirio antes de la salida del Sol , que aproximadamente coincidía con las inundaciones del Nilo (en el comienzo del verano) porque para su agricultura era fundamental. 
Aunque ya no sirve para determinar el comienzo del año, esta fue mi observación del "orto helíaco" de Sirio (el puntito del centro de la imagen) en 2016.

- Pero en la mayoría de las civilizaciones que utilizaban calendarios lunares lógicamente debería ser en el comienzo de uno de los meses y se tomaba el que coincidía con el principio de la primavera: cuando la naturaleza renace y se pueden ir comenzando determinadas tareas agrícolas. Así, por ejemplo, los judíos comenzaban el año con el mes  llamado Nisán, tomando como referencia la primera luna de primavera.

- Los chinos sin embargo tomaban como inicio la luna nueva más cercana a la fecha central del invierno (5 de febrero), quizás porque considerasen que ya el día va alargando lo suficiente como para determinar que ha comenzado el nuevo ciclo de vida. Al depender de la fase de nuestro satélite, la fecha del año nuevo en nuestro calendario cambia de un año a otro, a veces son 12 meses lunares y a veces 13, pero siempre es en invierno.
Suele extrañar la fecha en que todos los años nos llegan estas imágenes, en mitad del invierno
- Una excepción a todo esto es el calendario musulmán cuyo año consta siempre de 12 meses de 29 y 30 días a los que no se añaden meses suplementarios como en otros casos. Por ello no se ajusta a las estaciones y el comienzo del año se va adelantando y va recorriendo todas ellas. Como ya he citado, en 2020 será el 20 de agosto pero en 2021 el día 9 de ese mismo mes y dentro de 2 décadas ya en enero como nosotros.

- En la antigua Roma originariamente también empezaba el año en primavera (el primer mes era marzo, y por ello el séptimo era septiembre, el octavo octubre,…). Es curioso que el primitivo calendario romano solo tuviera 10 meses (el último era diciembre -el décimo-, y en épocas posteriores se añadieron enero y febrero). En invierno, cuando no había actividad agrícola ni militar, se consideraba una pausa o tiempo muerto y no corrían los meses (o bien se intercalaban los llamados meses mercedonius, a veces de manera arbitraria).

Pero cuando se implantó el calendario juliano se tomó como comienzo del año el origen del mes más próximo al solsticio de invierno, posiblemente también por razones análogas a los chinos ya que el día empieza a alargar. Aunque en esto hay varias versiones contradictorias, como recogí en el artículo mencionado al principio, y a veces se dice que fue en el 153 a.C. cuando se pasó a comenzar en enero por motivos militares, y hasta se cita en algunas fuentes que durante una época pudiera haber dos comienzos de año (en enero o en marzo) según se tratase del calendario ritual o militar.

- Pero esto no fue definitivo y con la caída del imperio romano en muchos lugares de Europa se volvió al comienzo de año en marzo. Como muestra se puede ver esta curiosa lápida en la catedral de Salisbury (Inglaterra) donde está enterrado un pobre niño que nació en mayo de 1683, y murió en febrero ¡del  mismo año! 

Aunque parece que no nos salen las cuentas, el desgraciado infante tuvo una corta vida de poco más de 9 meses, y mientras él vivió no se cambió de año.
- Aún hay más, porque los cristianos ortodoxos (en Grecia, Servia, zonas de Rusia,…) no aceptaron los cambios del calendario gregoriano y aunque ahora oficialmente en todos estos países empieza el año igual que aquí, mantienen sus celebraciones tradicionales en las mismas fechas pero según el calendario juliano; de tal manera que celebran la navidad el 7 de enero y el año nuevo el 14, que en el siglo próximo será incluso un día más tarde.
La Iglesia ortodoxa celebra todas las fiestas religiosas 13 días después que nosotros.
Pero si Gregorio XIII hubiera hecho la reforma “como dios manda”, (eliminando los 13 días que se habían ido añadiendo de más, y no solo 10 de ellos) nosotros celebraríamos la Navidad el día 22 (hoy día 21 sería nochebuena) y el año nuevo el 28 de diciembre, y no es inocentada. Pero esto es solo un supuesto que no se ha dado.

Lo que si parece ser cierto es que en Rusia hay algunas familias que se apuntan a todo: a lo que marca el calendario Juliano y el Gregoriano, y si aquí muchos nos quejamos de los excesos con tanta comilona, allí algunos lo hacen el 25 de diciembre, y el 1, el 7 y el 14 de enero.


Google me dice que tengo muchos lectores de este blog en Rusia, aunque parecen demasiados y posiblemente sean robots. Pero por si acaso, para ellos y ellas: Счастливых праздников (felices fiestas) por cuadruplicado.

sábado, 2 de noviembre de 2019

El meridiano origen y los husos horarios


¿Qué es eso de “la hora del meridiano” y de los husos?

El final del post anterior recogió algunas opiniones personales, quizás de manera algo visceral y reivindicativa, y en él utilicé reiteradamente expresiones como “la hora de nuestro meridiano” o “el huso horario que nos corresponde”
No detallé estos conceptos porque el artículo ya era demasiado extenso, y porque el enfoque era más de opinión que didáctico. Ahora intentaré hacerlo, en este otro post, mucho más sosegado, aséptico y objetivo.


Consideraciones previas
  
Como todos sabemos, el tiempo es una magnitud física que tiene sus unidades; una de ellas, la que regula nuestra actividad diaria, es la hora; y la referencia natural que se ha tomado para su determinación ha sido desde siempre la posición del Sol.

La duración de la unidad y el origen (el cero) es la clave en toda medición, y la circunstancia concreta que condicionaba el debate del anterior post (con qué hora nos quedaremos cuando se acaben los cambios estacionales) se plasma en dónde establecer la referencia para colocar las distintas cantidades horarias. 


Husos o zonas horarias. Este mapa, que corresponde a la situación el 21-12-2018, nunca es definitivo porque muy frecuentemente suele haber hay países que deciden cambiar la referencia para empezar a contabilizar las horas. Por ejemplo, Marruecos se acababa de pasar, sorpresivamente, y como consecuencias de los cambios en el Ramadán, de la zona 0 a +1 Ahora toca decidir a los estados de la Unión Europea.
Porque ahí está la decisión de quedarnos con el mismo horario que Greenwich (GMT), o elegir GMT+1 o incluso GMT+2, cuyo significado luego explico. Se trata de decidir dónde poner el origen, o el cero; que en todas las magnitudes es un punto significativo.

Por ejemplo, para medir la temperatura utilizamos como unidad el grado centígrado y se toma el cero en la temperatura a la que se congela el agua, y no en la que hay en el salón de mi casa cuando para mí es confortable, aunque esto para mí tuviera ciertas ventajas.

Referencias históricas
  
En el caso de "determinar la hora", al menos desde época romana se ha tomado como referencia el mediodía (meridies) aunque para empezar a contabilizar las horas tomaban la salida del Sol (hora prima) de tal manera que meridies correspondía a la hora sexta y de ahí procede la palabra “siesta”. Como la duración del día es diferente según la estación pero los romanos tenían siempre 12 horas de día y 12 de noche, la duración de éstas era variable según la fecha, y aunque esto pudiera parece complicado de contabilizar, era muy fácil y lógico con sus relojes solares cuyo gnomon era horizontal.

Reloj solar romano marcando la hora sexta (el mediodía) Al tener la varilla horizontal su sombra marca el comienzo de la primera hora con la salida del Sol y produce horas desiguales según  la estación. Más detalles en "Midiendo el tiempo"
De esta manera, todas las horas tenían una diferente duración a lo largo del año, siendo la sexta (la que correspondía siempre al mediodía) la única que se mantenía en un momento fijo en cada ciclo completo de las 24 horas del día solar. Sin duda ello daba lugar a un sistema muy peculiar con unidades de amplitud variable, pero con una referencia fija al mediodía: la sexta.
También en los  monasterios durante el medievo conservó este sistema de horas para determinar el momento de realizar los rezos (las horas canónicas), aunque les dieron el nombre de sus oraciones: maitines, laudes o vísperas, pero mantuvieron el nombre de la “sexta” al mediodía.

Posteriormente la referencia inicial (el cero, o las 12) se estableció en el mediodía, de tal manera que había 12 horas de mediodía a medianoche y otras 12 de medianoche a mediodía, sustituyendo al sistema romano de 12 horas de día y 12 horas de noche.
Respecto al sistema romano o canónico ¡suponía un cambio de 6 horas!

sábado, 26 de octubre de 2019

Finalmente, Franco ha impuesto su criterio

Aprovecho de manera muy parcial y oportunista la noticia de esta semana para atraer la atención sobre “mi tema”, aunque éste sea otro. Porque en principio el título que iba a tener este post era:     
 Las últimas 5 veces:

Sin que sirva de precedente, el contenido de este artículo es adecuado únicamente en España, aunque los lectores de otros lugares pueden leerlo y aprovechar para reírse de nosotros.
Sobre todo en la última parte puede que esté todo un poco exagerado, pero a veces es necesario exagerar para dejar las cosas claras.

Para diferenciar las circunstancias objetivas, de mi opinión personal, ésta última irá en diferente color y en cursiva.

Casualmente, con menos de 4 días de diferencia se producen por aquí dos hechos totalmente distintos pero que se pueden relacionar: Anteayer día 24 de octubre de 2019 algo excepcional y único en la historia, y pasado mañana domingo una circunstancia que ya estamos aburridos de oírla dos veces cada año, pero parece que ya no serán muchas más:
Este domingo 27 de octubre a las 3 serán las 2.

¿Y qué tienen que ver estos dos temas? Algo hay.
Los últimos cambios de hora que la dejarán como la impuso, arbitrariamente, el protagonista de esta semana.
A pesar de haberle sacado de su grotesco mausoleo, parece que no queremos cambiar aquella absurda decisión.
Le dejo al dictador que se regodee en su nuevo lugar de descanso y se ría de la estupidez de la mayoría de sus compatriotas que seguirán haciendo lo que él ordenó hace ya 79 años, para así ir de la mano de su amigo el promotor del holocausto judío, aunque fuese algo ilógico por apartarnos del horario correspondiente a nuestro meridiano,  y yo voy a lo mío.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Adiós, Sirio, adiós


En una ocasión escribí sobre el orto helíaco de Sirio. Un fenómeno que en el antiguo Egipto coincidía con las inundaciones del Nilo, y fue utilizado en el cálculo de la duración del año sidéreo.
Al amanecer, antes de salir el Sol podía verse por primera vez en varios meses la estrella Sirio. Ya con el cielo por el Este clareando con el alba, aparecía por el horizonte la estrella más brillante del cielo.

Debido a la precesión de los equinoccios la fecha del orto helíaco de Sirio se ha retrasado y además en cada latitud es diferente, pero no deja de ser interesante el poder observarlo.
Orto helíaco de Sirio el 14-8-2015  en el alba desde Araúzo de Torre (latitud 41.8 N)

En latitudes medias del hemisferio norte, estos días de mediados de mayo 
se produce el fenómeno contrario:

miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Y la Semana Santa pa´ cuando?


¡Qué tarde cae este año la Semana Santa! 
Parece que se hace de rogar como el anillo de la canción de Jennifer López, de la que he tomado el título.
Ya sabemos que cada año es distinto y puede haber incluso más de un mes de diferencia.

Pero si se hicieran los cálculos de manera correcta, o si en el concilio de Nicea hubieran estado un poco más acertados a la hora de escribir las normas para su celebración, mañana día 21 ya sería Jueves Santo y no tendríamos que esperar hasta la segunda quincena de abril para disfrutar de esas vacaciones de primavera.


¿Y qué pinta este artículo en un blog de astronomía? Si, porque la determinación de estas fechas se basa en las fases de la Luna y las estaciones.
Efectivamente, si miras por ahí buscando la norma para determinar la fecha de Semana Santa, en casi todos los lugares leerás que “el domingo de resurrección es el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera” Así suele decirse, y así lo he contado yo en diversas ocasiones.

Varias imágenes de publicaciones, en todas pone lo mismo.

Hoy día 20, como posiblemente hayas oído, empieza la primavera y mañana día 21 hay luna llena. Por lo tanto este domingo día 24 debería ser la Pascua de Resurrección. ¡Pero no! No lo será hasta el 21 de abril.
Tengo que agradecer a mi colega y amigo Javier Martín, que me avisó hace ya tiempo de la anomalía de este año, y gracias a él he decidido escribir este post, por lo que estoy obligado a dedicárselo.

Para aclarar todo esto hay que ir al principio:
La iglesia católica quiso mantener la celebración de la fecha de la resurrección y la muerte de Cristo, pero claro, según el calendario vigente en aquel momento y lugar. Se sabe que la crucifixión se produjo el día 14 del mes de Nisán del calendario judío. Nuestro calendario es totalmente distinto y el 14 de Nisán para nosotros cae en fechas muy diferentes según el año.

Este calendario, como la mayoría en la antigüedad era lunisolar: Cada mes se correspondía con una lunación y el comienzo del año se adecuaba al ciclo solar, a las estaciones. Por eso algunos años tenían 12 meses y otros 13 ya que en 365 días hay 12 lunaciones y unos días más.

domingo, 10 de marzo de 2019

Algo más que dar la hora


¿Quieres saber por dónde saldrá mañana el Sol, y a qué hora? ¿o en cualquier otra fecha? o ¿Cuánto durará el día?
No es necesario consultar las efemérides o bases de datos. Un simple reloj de Sol permite averiguarlo. Incuso la duración del día y la noche en otros lugares de la Tierra en cualquier día del año.

Han aparecido en este blog varios artículos sobre relojes de sol muy diferentes, algunos curiosos, otros más didácticos, porque estos instrumentos me parecen apasionantes y se puede aprender mucho con ellos.

Los relojes de Sol surgieron con el objetivo lógico de indicar la hora. Sin embargo aunque actualmente han perdido dicha utilidad, cada vez se ven más, y como auténticos monumentos se colocan en plazas, rotondas, fuentes, y otros lugares destacados.
Reloj solar horizontal en Irala (Bilbao) integrado como elemento de mobiliario urbano, de noche es un punto de luz que ilumina el pequeño auditorio.

No son solo adornos, como pueda serlo cualquier escultura que veamos por la calle, sino que tienen un valor cultural y científico.
Incluso cuando está nublado, con su observación se pueden obtener datos interesantes.

Entre todos los tipos de relojes solares, por sus diversas utilidades yo me quedo con el ecuatorial cilíndrico, modelo que recogen estas dos imágenes.
Como elemento monumental y escultórico-científico en un parque (junto al puerto de Palma), o didáctico en el patio de un instituto. (IES Angela Figuera-Sestao)
Además del reloj principal en la cara interna del cilindro, en ambos se ha trazado otro en la cara externa, sin gnomon,  y la frontera entre la zona sombreada e iluminada determina la hora 

En esencia un reloj solar cilíndrico consta de una superficie cilíndrica o parte de ella, en cuyo eje está colocada la varilla o gnomon de manera que su sombra se proyecte en la cara interna de dicho cilindro.
Aunque tradicionalmente es mucho menos frecuente que el reloj vertical, posiblemente porque los materiales necesarios no son tan fáciles de encontrar, no hay duda de que este reloj tiene mayores valores didácticos que cualquier otro.

viernes, 22 de febrero de 2019

La duración de la noche


La noche. El momento de observar el cielo.

El inevitable e imparable ciclo día-noche nos da dos ambientes totalmente diferentes y regula la actividad de los seres vivos. La mayoría prefieren descansar de noche, aunque también hay muchos animales nocturnos.
Entre las personas también las hay noctámbulas por el gusto de disfrutar los atractivos del ambiente nocturno, o  por afición u obligación, como los astrónomos.
De día y de noche el ambiente y las sensaciones son totalmente diferentes
Pero ¿Cuánto dura la noche? 
La respuesta no es fácil porque antes de nada hay que determinar cuándo empieza. En el próximo post hablaré de los crepúsculos, pero aquí de momento consideremos noche cuando el Sol está bajo el horizonte.

La duración del día y la noche en una determinada latitud está condicionada por las estaciones, pero si miramos en general por el Sistema Solar hay lugares muy especiales respecto a este tema.
Empezando por nuestro planeta, siempre se dice que en los polos la noche dura 6 meses, todo el otoño e invierno.
Indicación del Polo Sur. La foto se obtuvo en primavera o verano austral, porque es de día

Aún dentro de los círculos polares (latitud mayor que 66º33´) según nos alejemos de los polos la noche será más corta, habrá menos fechas seguidas en que no aparezca el Sol. Por ejemplo a 80º de latitud hay noche perpetua durante 4 meses aproximadamente, pero a 70º son poco menos de 2 meses. 

Lo mismo ocurre a medida que nos alejemos de la fecha del solsticio de invierno: a 80º de latitud Norte el 24 de febrero  (solo 3 días después de aparecer por primera vez) ya se mueve el Sol muy cerca del horizonte durante 4 horas, con lo que la noche dura  20 horas. pero el 1 de marzo solo 16.  
El tamaño del disco solar se ha exagerado un poco respecto al recorrido, pero con esa referencia se ha situado su altura

En cualquier fecha (excepto en los equinocios), habrá un lugar dentro de uno de los círculos polares donde el Sol se oculta un solo instante. Será primavera o verano en ese hemisferio, y después de días o meses sin ocultarse (o en la víspera del comienzo de ese periodo), va bajando hacia el horizonte Norte si estamos en el ártico o al Sur en la Antártida, se pone y seguidamente vuelve a salir, como se indica en el siguiente gráfico.


Desde la Antártida. Solo un instante sin sol


En el Solsticio de invierno se produce la noche más larga del año en cualquier latitud, dentro de los círculos polares no aparece el Sol en 24 horas, y en los equinoccios para cualquier lugar diferente a los polos la noche dura 12 horas, lo mismo que el día. Eso se ha dicho siempre, y de ahí proviene la palabra “equinoccio”

miércoles, 3 de octubre de 2018

Las estrellas nos dan la hora

Vivimos en un planeta que se está moviendo y por ello si miramos hacia afuera veremos moverse a los astros respecto a nuestra referencia.

Por cada rotación terrestre las estrellas darán una vuelta alrededor de la Estrella Polar, que al estar prácticamente en la prolongación del eje de giro de la Tierra, casi no se mueve.
En el hemisferio Norte tenemos una magnífica guía para seguir este movimiento: La línea imaginaria que forman las estrellas Merak y Dubhe de la Osa Mayor, que prolongándola pasa junto a la Polar. Es la aguja del reloj celeste que se va moviendo uniformemente según va pasando el tiempo: utilizando las iniciales de la mencionadas estrellas le llamaré la línea P-D-M.

El sentido de giro es el contrario a las agujas de un reloj (se le lama sentido directo). Tal como indicaré luego, en el hemisferio Sur el cielo en dirección Sur se ve moverse en sentido contrario (retrógrado).

Esta referencia nos va marcando el paso de las horas: Si en 24 horas da (aproximadamente) una vuelta, cada hora gira 15º, y de verla vertical a estar horizontal, habrían pasado 6 horas.
O en el siguiente ejemplo serían 2 horas:


 De la primera a la segunda el cielo ha girado 30º por lo que habrán pasado casi exactamente 2 horas

De esta manera podemos conocer la hora a partir de la posición de las estrellas.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Horario de verano, de invierno o ... ¿ninguno de los dos?

Parece que el cambio de hora estacional va a desaparecer, como consecuencia de los resultados de una encuesta realizada para conocer la opinión de los ciudadanos.
Podría decirse que “al cambio de hora le ha llegado su hora”. Pero el debate continúa porque aún no se ha decidido si durante todo el año se aplicará el horario de verano o el de invierno. 

En Principio Bruselas sugiere el de verano pero la decisión no está clara, e incluso en España hay una tercera opción que se deduce de las declaraciones del ministro Borrell, y sería aprovechar este momento de cambio para implantar el huso horario de nuestro meridiano que es el que geográficamente corresponde, y el que tuvo en su día.


¡Ya está liada! Porque con la enorme disparidad de opiniones que surgen en estos temas, ahora hay que elegir entre 3.
El mediodía se refiere a lugares de longitud geográfica cero, prescindiendo de las diferencias debidas a la ecuación del tiempo
A mi modo de ver, lo lógico es que si se ha eliminado el proceso de los cambios estacionales, se volviese a la situación previa, es decir al horario de invierno, y nunca a una consecuencia parcial de ese proceso, como es el de verano. O incluso, retrocediendo más en el tiempo, a la hora de nuestro meridiano, que perdimos con la excusa del cambio estacional de 1940.
Otra cosa es que a pesar de lo inútil de esos cambios hoy en día para cumplir su objetivo de ahorro energético, éstos hayan producido unas consecuencias no buscadas que han gustado a mucha gente y ahora no quieran perderlas, como es el alargamiento aparente de la tarde (con el horario de verano) porque el Sol se pone cuando nuestro reloj indica una hora más tardía.

martes, 14 de agosto de 2018

Una noche muy buena, feliz año nuevo.

No, no me he confundido de fechas.

Pero en la noche de las Perseidas se me juntaron varios temas que pueden justificar el título.

Porque necesariamente tiene que ser buena, una noche que empiece de esta manera:

Al igual que todos los días, el 12 de agosto el Sol se va, dando paso a la noche.


Pero dejó unas imágenes extrañas en el cielo como si la nubes se revolucionaran ante la ausencia del astro rey.




No fue casualidad que yo estuviera cámara en ristre observando la puesta de Sol desde un lugar estratégico. Mi objetivo era determinar el lugar y hora exactas en mi horizonte para, utilizando esas referencias, intentar conseguir el único cromo que me faltaba a mi colección de lunas. Era el día clave y no podía ser otro.

Porque el pasado verano conseguí fotografiar la Luna todos los días de la lunación de julio-agosto (incluida la luna "imposible" de 29,5 días), excepto la primera por dejadez, y las puse en "Mirando la Luna"

martes, 10 de julio de 2018

El horario de verano podría desaparecer en Europa


A alguien pudiera parecerle inconcebible que un tema como éste, que ya forma parte de nuestras costumbres y está tan arraigado en nuestro modo de vida, de repente pudiera cambiar.  

La misma o mayor incredulidad sentí yo cuando con solo 17 años de edad oí que se iba a cambiar la hora. "¿Mover las agujas del reloj en verano para que el Sol salga más tarde? ¡Venga ya! ¿Y por qué no cambian también la escala de los termómetros para que en esta estación no pasemos tanto calor?" fueron mis expresiones ante una situación que me parecía estrambótica.

Pero aquel cambio de los relojes que yo no había vivido nunca y tan absurdo me parecía, se ha vuelto habitual 2 veces al año,…¿hasta ahora?. Nos piden nuestra opinión.



Creo que nunca he utilizado este blog para para pedir que se vote algo, ni siquiera que el lector indique que le gusta cualquier página o publicación, en las redes sociales. 
Cuando alguien me invita a que indique que "me gusta", nunca le hago caso porque creo que esas decisiones deben salir del convencimiento propio y no del de tu amigo.

Nunca he intentado pedir directamente un voto y tampoco ahora lo voy a hacer.

Pero muchas veces he expresado mi opinión personal de manera razonada, y quizás machacona, en determinados temas, con la idea de que luego cada cual decida.

Hoy es una de ellas porque, en contra de lo habitual, nos van a pedir la opinión a los ciudadanos para tomar una decisión que, lo queramos o no, nos afecta en nuestra vida diaria: ¿Se seguirá cambiando la hora o no?

domingo, 24 de junio de 2018

¿El día más largo ... de la historia de la Tierra?

Tomado de http://cadenaser.com/ser/2018/06/21/ciencia/1529570848_381322.html , donde puede leerse el artículo

Pues va a ser que no.

Hace un par de días me pasaron este curioso artículo para pedirme mi opinión sobre su veracidad.
Bajo mi punto de vista es correcto en cuanto a las explicaciones y razonamientos, pero no en la conclusión que da título al artículo.

Frecuentemente suelen aparecer titulares como este, exagerados, que hacen referencia a algún aspecto sin apenas relevancia (las diferencias son del orden de diezmilésimas de segundo) pero que el titulo le hace parecer algo importante.
Posiblemente yo también lo habré hecho más de una vez y habré realzado demasiado algún detalle para llamar la atención, pero es que en este caso en mi opinión el titular no es cierto.
Sin ir muy lejos, el día del solsticio de verano (el 21 de junio) del pasado 2017 fue más largo que este año.

lunes, 21 de mayo de 2018

Un reloj solar interactivo (2)

Este artículo es continuación del anterior, que puedes leer aquí
Debo advertir que el contenido de éste es bastante técnico, no es imprescindible para elaborar el reloj, y si te aburre puedes dejarlo y esperar al siguiente que seguro será más asequible.


El reloj analemático es muy motivador porque no sirve con mirarlo, sino que hay que actuar. Pero puede perder ese valor si en su trazado se sigue la corriente clásica de indicar hora solar verdadera. Actualmente esa no es la hora oficial, la diferencia puede ser apreciable, tal como expliqué en “La hora de los relojes de sol” , y el público en general no la conoce. Quien use un reloj solar con hora verdadera se sentirá defraudado porque pensará que va mal, y especialmente si ha intervenido en su funcionamiento, como en este caso.

Ya se vio en el mencionado post que es posible el cálculo de la hora oficial a partir de lo que indica un reloj solar, pero que no es tan directo como suele pensarse, y son necesarias 3 correcciones.
Pero esto puede solucionarse modificando el trazado del reloj para que nos proporcione directamente la hora que marca nuestro “móvil”. En el caso del analemático esto es mucho más fácil que en otros tipos de reloj solar, tal como se explica a continuación.

Reloj analemático que indica la hora oficial en la ikastola Alkartu


domingo, 13 de mayo de 2018

Un reloj solar interactivo (1)

El 16 de mayo se celebra el día de la luz y, aunque parezca paradógico, voy a utilizar esa efeméride para hablar de las sombras, porque la sombra es una consecuencia de la luz.

Concretamente de la sombra en un reloj d
e sol y de tu sombra, que será lo mismo. Voy a escribir sobre el tema antes y después de esa fecha, porque voy a dividir este artículo en dos partes para no hacerlo excesivamente largo. Lo que se describe en este primer post es suficiente para elaborar el reloj y en la segunda parte, que aparecerá en el próximo, se detallan algunas posibles mejoras u opciones y se dará una justificación teórica del método de trazado.



Entre los muchos modelos de relojes solares, hay uno, al que se le suele llamar analemático, que es muy diferente porque no tiene gnomon (la varilla cuya sombra marca la hora) o, mejor dicho, el gnomon es la persona que quiere saber la hora: es interactivo.
Reloj analemático en el Instituto de Sestao
La interactividad le da a este reloj un plus importante porque obliga a preguntarse por su funcionamiento y no solo hay que observar sino que también surge la necesidad de hacer algo. Hay que implicarse y actuar, con lo que hay una motivación que hace que uno se fije mucho más en los detalles.

lunes, 23 de abril de 2018

23 de abril ¿día del libro?


Hoy 23 de abril se celebra el día del libro. Aunque parezca que  no tiene nada que ver con el tema de este blog, hay una curiosa circunstancia que lo relaciona con la astronomía, motivada por  los movimientos de la Tierra que, como sabemos, determinan la duración de las dos principales unidades de medida del tiempo: el día y el año.

Ambos periodos no están sincronizados, de manera que un año tenga un número exacto de días, o que el sobrante sea una fracción sencilla. Ello ha originado un desajuste en el calendario que es el motivo de una casualidad que se ha utilizado para elegir la fecha en que se celebra el día del libro.

Esto no se habría producido nunca en Mercurio donde día y año sí están sincronizados, o tampoco si, por ejemplo, un año tuviese exactamente 365 días, o 356.25 (365+1/4) o 365.666... (365+2/3)
De esta circunstancia, y de algunas curiosidades que de ella se han derivado, voy a escribir hoy aprovechando la efeméride.

martes, 20 de marzo de 2018

¿Se adelantó la primavera?


Hace unas horas ha empezado la primavera en el hemisferio norte. 
Hoy 20 de marzo de 2018, aunque por la meteorología de aquí no lo parezca, es el día del equinoccio. De alguna manera es el comienzo de un nuevo ciclo de la naturaleza con un resurgimiento después de los fríos y las largas noches del invierno, y así lo entendían la mayoría de los pueblos de la antigüedad que tomaban como inicio del año, precisamente estas fechas.
La estación de las flores llegó el 20 de marzo
En el hemisferio Sur ha comenzado hoy el otoño y allí el equinoccio de primavera será en septiembre.

Aunque estamos acostumbrados a oír que la Primavera empieza el 21 de marzo, lo cierto es que la estación de las flores acaba de empezar hoy día 20 a las 17:15 hora central europea (CET)
Pero quizás sorprenda aún más el saber que lo de hoy no es una excepción, que en todo lo que nos queda de este siglo XXI ningún año empezará el día 21, e incluso que en muchas ocasiones será el 19. El último año en que el cambio de estación se produjo el 21 de marzo fue en 2007 (o en 2011 considerando hora CET)  y no volverá a ocurrir hasta el 2102.
O sea que podemos olvidarnos de la clásica fecha porque casi con seguridad no volveremos a verla.