Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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lunes, 24 de febrero de 2020

Bisiesto (1): Bis sextus o 24 de febrero


Como todo el mundo sabe este año 2020 es bisiesto y como el tema de los calendarios y sus peculiaridades está relacionado con los astros, voy a aprovechar para escribir sobre ello.
Para no hacer excesivamente largo este artículo, lo voy a dividir en dos partes que voy a publicar en las fechas clave: hoy 24 de febrero el primero y el día 29 el segundo.

El origen de la palabra “bisiesto”
   
Hoy va la primera parte porque precisamente el 24 de febrero es el día que se intercalaba en los años bisiestos en un origen, según el calendario implantado por Julio César en el año 45 a.C., y de ahí procede el término “bisiesto” que ha derivado del “bis sextus”.
Fueron los romanos quienes implantaron el año bisiesto con un día más de lo habitual, pero no lo añadían al final de mes como se hace actualmente.
Los romanos tenían un modo muy particular de nombrar los días de cada mes. Había tres fechas señaladas: El primer día del mes eran las calendas, el  5º (o el séptimo en algunos meses) eran las nonas  y el 13 (o el 15) eran los idus.
En origen estas fechas correspondían a fases lunares concretas de un calendario lunar anterior, pero está claro que con estos números no cuadran y además los romanos prescindieron de ellas para determinar los meses y ya las habían desajustado totalmente.
Para nombrar el resto de las fechas se decía el número de días que faltaban para la siguiente fecha señalada. Así los últimos días de un mes se nombraban según los días que faltaban para las calendas del siguiente.   

Como citaré luego, en el momento de la implantación de los bisiestos (45 a.C.), el mes de febrero tenía 29 días y cada 4 años se añadía uno más, quedando en 30.
Por ello, aunque en los años normales de 365 días el 24 de febrero era el "sexto" antes de las calendas de marzo (sextus dies ante calendas martii)  y en los años con 366 (los bisiestos, en los que febrero tenía 30) el "sexto" era el 25 y se añadía un día antes de él (el bis sextus). Este día es el 24, el que iba después del 23 según la manera nuestra de contar (ya eran enrevesados los romanos!).

Existe otra versión ligeramente diferente que explico en el anexo, pero en cualquiera de los dos casos el bi sextus sería hoy 24 de febrero.

El desbarajuste del calendario romano 
   
A pesar de que casi todos los pueblos de aquellas épocas tenían normas claras y precisas para determinar sus calendarios, y utilizaban meses de 29 y 30 días alternados para ajustarlos al ciclo de fases lunares, que dura 29.5 días, los romanos se olvidaron de ello y elaboraron el calendario más anárquico, caprichoso y absurdo, aunque a la postre haya sido el que ha prevalecido en todo el mundo con ligeras modificaciones posteriores.

Tan metódicos y eficientes en aspectos como la arquitectura o la organización militar, en otros temas más “científicos” dejaron mucho que desear, entre ellos el que nos ocupa, mezclando la aplicación de normas extrañas con supersticiones o incluso cambios debido a intereses políticos.

Tanto es así, que incluso no dejaron claramente escritos los detalles de los sucesivos cambios que hubo en su calendario a lo largo del tiempo. Parece ser que en algunos periodos las normas para establecer este calendario eran secretas e incluso en lo poco que se ha encontrado sobre el tema aparece un documento en el que a alguien se le acusaba de haber robado dichas normas.
Por ello actualmente hay muchas versiones diferentes según la fuente que se consulte y aquí recojo en cada momento la que me parece más lógica y fiable, con la advertencia de que puedes encontrar otras ligeramente diferentes, sobre todo en lo que se refiere al número de días de cada mes. En el anexo se recogen otras versiones.

Lo que está claro es que por culpa de los romanos éste va a ser el post de mi blog que tenga menos detalles de astronomía, ya que los regidores del gran imperio de aquella época se olvidaron en gran medida de los astros, que habían sido la base de todos los calendarios.

El comienzo: Rómulo y los meses de 31 días

Se le atribuye a Rómulo, el fundador de Roma según la tradición, un primer calendario que tenía solo 10 meses: empezaba en marzo con el comienzo de la primavera, y le seguían abril, mayo, junio, quintilis, sextilis, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Seis de estos meses tenían 30 días y los otros cuatro tenían 31, haciendo un total de solo 304 días.
Luego había un periodo invernal sin actividad agraria ni campañas militares, que no se contabilizaba en el calendario, y con la llegada de la primavera se comenzaba de nuevo con el mes de marzo.

Nótese que excepto los 4 primeros meses cuyos nombres estaban inspirados en divinidades romanas, el resto se nombraban según el orden numérico (quintilis era el quinto, sextilis el sexto, septiembre el séptimo, octubre el octavo,…)

El mes de 31 días no tiene ningún sentido, ninguna civilización lo había utilizado hasta entonces, desajustaba los meses con el ciclo de las lunaciones y la única explicación que he oído, aunque sea en plan jocoso, es que Rómulo era más chulo que los de Bilbao: “Que todos tienen meses de 29 y 30 días, pues yo pongo de 30 y 31”. ¡Faltaría más!

Aunque solo sea un chiste, se adecúa a la situación

Los 12 meses: Se añaden enero y febrero
   
Fue Numa Pompilio, el segundo rey de Roma, quien añadió dos meses más, enero y febrero, que quedaban al final del año, porque éste seguía empezando en marzo.

Numa Pompilio, quien añadió los meses de Enero y Febrero
En este calendario de Numa había dos aspectos sorprendentes:

1- Curiosamente entre los 12 meses solo sumaban 354 o 355 días (según las fuentes). Muy posiblemente esto se debió a que ese era el número de días que tenían todos los calendarios antiguos, (incluídos los de los pueblos que habitaban esas regiones previamente) que se completaban con 12 meses lunares, y en ocasiones se añadía un decimotercer mes para ajustarlo con las estaciones.
Esto hacían también los romanos, porque cada dos años se debía intercalar un mes de 22 días llamado mercedonius, aunque según algunas fuentes cada 4 años se añadían 2 mercedonius.

Esta última cuestión discrepante posiblemente se deba a algunas excepciones o irregularidades porque había una cierta anarquía al aplicar la norma de los meses extra, o incluso se daba una utilización política y a veces se "olvidaba" su inclusión para acortar el mandato de ciertos cargos de renovación a principio de año, o podrían añadirse varios mercedonius para alargarlo.

2- Además parece ser que para los romanos en aquella época los números pares eran gafes y en este calendario todos los meses tenían 31 o 29 días (estos de 29 eran los que antes tenían 30) excepto febrero, que por ser el último solo le quedaron 28, y al tener un número par de días se le consideraba un mes gafe.
Concretamente el número de días de cada mes (según la mayoría de las fuentes), y utilizando su nomenclatura latina, era: Martius 31, apirilis 29, maius 31, junius 29, quintilis 31, sextilis  29, september 29, october 31, november 29, december 29, ianuarus 29 y februarius, que por ser el último solo le quedaron 28

El arreglo de Julio César: El calendario juliano.
   
Ante el desbarajuste y la anarquía en la aplicación de las normas Julio César decidió poner orden y encargó al astrónomo egipcio Sosígenes que determinara el calendario a partir de la duración real del año, estableciendo unas reglas precisas.

Los egipcios habían sido el primer pueblo que utilizó el calendario solar con una duración fija que mantuviera las estaciones y el emperador romano conocía la situación al haber viajado al país del Nilo por estar en esa época inmerso en la campaña militar de su conquista (precisamente en esos años se desarrolló su famosa relación amorosa con Cleopatra, a quien Julio César dio el trono egipcio en el año 47 a.C.), y por eso realizó el encargo a un astrónomo egipcio.

Imagen que representa a Julio César y Sosígenes
Se hacía necesaria una reforma clara porque la dejadez para poner en vigor los mercedonius hizo que los meses se hubieran desajustado respecto a las estaciones. Por ejemplo en marzo empezaba el invierno en vez de la primavera, y las campañas militares que por normativa debían comenzar ese mes, se hacían inviables.

El año 45 antes de Cristo (año 709 desde la fundación de Roma según la nomenclatura de la época) rigió ya por el nuevo calendario; empezó en enero, y para que siguieran correspondiéndose los meses con su periodo estacional (comienzo de la primavera en marzo) al año anterior (el 46 a.C.) hubo que añadirle 80 días. A este año tan largo se le ha llamado el “año de la confusión” porque nadie sabía por qué duraba tanto o cuando iba a acabar, aunque algunos autores afirman que esta denominación se puso mucho tiempo después.

Sosígenes calculó la duración del año en 365 días y cuarto, y por ello determinó que cada 4 años se completaba un día más que había que añadir a los 365 que tendrían los años normales. Por supuesto la exactitud no puede ser total porque la duración del año y el día depende de los movimientos de la Tierra y no son divisores uno de otro ni puede haber una relación numérica exacta. Lo contrario sería una extraordinaria casualidad. Pero para la precisión necesaria entonces era suficiente. En el siguiente post trataré este aspecto en detalle.

Aunque, como he dicho, se pueden encontrar unas cuantas versiones distintas en este tema según sus diferentes autores, parece que la distribución de los días de cada mes se hizo de manera lógica alternando los 31 y 30 días, según el orden de meses habitual hasta entonces empezando en marzo, y al último (febrero) solo le quedaron 29 pero en los años bisiestos tendría 30. También pudo ser que aunque se empezase la serie en enero (que ya se estableció como primer mes del año), fuese febrero el que se quedara con menos días de los que le correspondían por su colocación (30), por la costumbre de que era el que siempre había tenido menos que los demás.
Distribución del número de días de cada mes en el momento de la implantación del calendario juliano (según la versión más aceptada) y en la actualidad. Nótese la diferencia a partir de sextilis (agosto) y en febrero.
En honor a su promotor, este calendario se llamó juliano. Además unos años después de la muerte de Julio César se le quiso homenajear y a su mes de nacimiento (quintilis) se le llamó julio.

César Augusto también tuvo su mes
     
Julio César no pudo disfrutar mucho tiempo de su calendario porque el 15 de marzo del 44 a.C. (el día de los idus de marzo) fue asesinado, y de ahí la mala fama de esa fecha romana.
Parece ser que con la muerte de Julio César la regla de los bisiestos se empezó a aplicar incorrectamente: En vez de ser un bisiesto después de 3 años normales, interpretaron un bisiesto cada 3 años, y se fueron poniendo bisiestos de más porque debían tener una manera muy confusa de redactar estas cosas. Según otras versiones, aunque se había establecido la implantación de los bisiestos cada 4 años, ante la ausencia de su promotor y siguiendo la costumbre de hacer estas cosas a su aire, fueron poniéndose de manera anárquica.

En cualquier caso, esto fue corregido por César Augusto en el año 4 d.C., eliminando los días que se habían añadido de más y fijando claramente la norma de los bisiestos cada 4 años. Así éste tuvo también la recompensa a su aportación con el nombre de un  mes, y sextilis, que había coincidido con la admisión de Augusto en el consulado y con muchas de las victorias militares, se llamó agosto.
César Augusto, quien también intervino en el tema del calendario
Parece que surgió un agravio comparativo, ya que este mes de Augusto tenía 30 días mientras que el de Julio César tenía 31, y por ello se le dio a agosto un día más, de manera que tenemos dos meses seguidos con 31 días.
Pero también septiembre tenía 31, y tres meses seguidos de 31 ya debió parecerles demasiado. Cambiaron septiembre a 30, y los siguientes fueron alternados octubre 31, noviembre 30 y diciembre 31. Ahí paró porque ya era el final de año y de esta manera también diciembre y enero repiten los 31 seguidos.
Con todos estos arreglos se necesita un día más, que se lo quitaron a febrero, y así se quedó con 28 los años normales y 29 los bisiestos.

En cualquier caso, tampoco esta historia de Augusto parece que sea fiable en un 100% porque hay muy diferentes versiones.


Como he reiterado, la investigación de este tema tiene muchas dificultades porque aparecen muchos datos diferentes según las fuentes. Recojo aquí algunas de estas otras posibilidades aunque, si ya se te ha cargado la cabeza con tanto número y veleidades romanas, te aconsejo que pases de este anexo o lo dejes para leer en otro momento.

-- Respecto al origen de la palabra bisiesto (bi sextus) se puede encontrar otra versión ligeramente diferente que parte de que ya en el momento de la implantación del calendario juliano febrero tenía 28 días los años normales, pero se argumenta que para nombrar cada día hacían la cuenta de manera inclusiva: contaban los días que faltaban incluyendo el día de la fecha señalada. Así el último día de febrero era el “segundo” día antes de las calendas de marzo porque el “primero” era ya el uno de marzo (el día las calendas de marzo).

Según esto, también el 25 en un año bisiesto sería el "sexto", y el intercalado antes de él (el 24) sería el bi sextus y las conclusiones anteriores son válidas.
Según la versión de febrero con 29 días los años bisiestos y la cuenta inclusiva
En algún otro lugar se dice que el bisiesto se intercalaba entre el 24 y el 25, y también he encontrado otro artículo en el que se dice que el “sexto” era el día 23 (y se mantiene que febrero normal tenía 29 días), pero ninguna de estas dos versiones se ajusta a la nomenclatura y la contabilización de los días, ni se repiten en otros artículos.

-- Otras versiones en el número de días de cada mes.
Según algunas fuentes Julio César dejó la distribución del número de días de cada mes de otra manera diferente a la que he citado, y febrero ya tenía 28. Pero eso no explica el que el mes de agosto tenga 31, igual al anterior (que se cita casi siempre como la solución al agravio comparativo a Augusto) y la alternancia de los siguientes.

Pero también hay quien afirma (por ejemplo en un artículo de wikipedia) que el mes de sextilis ya tenía 31 días antes del cambio de nombre y llamarse agosto, y que el asunto del cambio por el agravio comparativo fue una invención en el siglo XIII.
Paradógicamente en otro artículo de Wikipedia, aparecen los meses de quintilis y sextilis ambos con 30 días en el momento de implantarse el calendario juliano, contradiciendo lo anterior.

Distribución del número de días de cada mes en el  momento de la implantación del calendario juliano, según distintas fuentes.
Se pueden encontrar otras variantes, e incluso también en la distribución de días en el calendario de Numa Pompilio en algún lugar aparecen intercambiados respecto a los que he dado antes los de septiembre (con 31) y octubre (con 29)

-- Aunque pudiera surgir la pregunta de en qué momento el día extra pasa a colocarse en el lugar 29 en vez del 24, y aunque en algunos sitios (por ejemplo nuevamente en la Wikipedia) se dice que fue en el siglo XVI con la reforma gregoriana (de la que hablaré en el próximo post), en realidad esta discusión no tiene mucho sentido.


Porque lo cierto es que en ambos casos el mes de febrero pasa a tener 29 días los años bisiestos (a partir del año 4 d.C.) en vez de los 28 habituales y lo único que hay que mirar es a cómo llamamos a cada uno de los días:
Mientras se utilizase la denominación romana “antes de las calendas de marzo” el nuevo (el que no estaba antes) es el colocado en el lugar 24, porque el término “bis sextus” no aparece en los años normales, pero en el momento en que se nombran de manera ordinal, el que solo aparece en los bisiestos (el nuevo) es el 29.

Por ello parece evidente que mucho antes de la reforma gregoriana (en el siglo XVI), ya no se utilizaba la terminología romana y el nuevo era el 29. De hecho los visigodos dejaron de utilizar la complicada nomenclatura de los días romanos.

-- ¿Por qué se añadía el día suplementario en el lugar 24 y no al final de mes?
Es una cuestión a la que no he encontrado respuesta. Desde luego debería ser una fecha especial por algún motivo, porque aparece también en el año de la confusión en que se añadieron 3 meses. Dos de ellos fueron entre noviembre y diciembre pero el otro se intercaló precisamente en ese momento, entre el 6º y el 7º antes de las calendas de marzo.
¿Sería porque fue ese día en el año 46 a.C. cuando el impulsivo Julio César se levantó de la cama decidido a arreglar el calendario y no esperar un día más para empezar a ajustarlo? Por supuesto es solo una idea "a bote pronto" que no tiene ninguna base real. 

-- Hay también una discusión sobre cuándo se pasó el comienzo de año a enero en vez de marzo y se manejan dos versiones sobre las que muchos historiadores no se ponen de acuerdo:

a) En el año 153 a.C. para cambiar cuanto antes los cónsules (el relevo se hacía a principio de año) porque no conseguían doblegar a los guerreros de la zona de Segeda (Aragón) en la campaña en Hispania. De esta manera no había que esperar hasta marzo para nombrar un nuevo cónsul más capaz que pudiera ya ir planeando una mejor estrategia militar.

b) En el año 45 a.C. cuando entró en vigor el calendario juliano.


Es muy posible que ambas fuentes tengan razón, y durante ese intervalo entre una fecha y otra se utilizaran dos comienzos de año diferentes, uno para motivos organizativos militares y otro para festividades o temas cotidianos, siendo Julio César quien unificó la situación dejando solo el del 1 de enero, según se cita en algún artículo.

En cualquier caso, todo este asunto de la evolución de nuestro calendario y de los años bisiestos no acaba aquí. En el próximo post que publicaré el día 29, el de nuestro bisiesto, continuará la historia, los detalles serán menos ambiguos porque los cambios posteriores quedaron claros, y precisaré más los cálculos en un artículo con más contenido astronómico pero con muchas curiosidades “terrenales”.

En este enlace puedes acceder a la segunda parte de este artículo

viernes, 24 de enero de 2020

El año nuevo lunar


Siguiendo con mi idea de dar variedad al blog, junto a artículos extensos y exhaustivos voy a intercalar otros más breves, con temas de actualidad, aunque ya los haya tratado conjuntamente con otras cosas en esos post que seguramente casi nadie ha leído completos por su gran extensión.

¿Qué es eso del año nuevo lunar?

En mi opinión, es una nueva ocurrencia para globalizar costumbres foráneas y en definitiva, sacar tajada económica en esta sociedad consumista, como ya pasó con Halloween o el Black Friday, importados de los países anglosajones que actualmente causan furor por todos los lugares. En este caso la procedencia es China.

Como muestra, este email que me llegó ayer mismo:
Aunque esta propuesta de viajes no tiene nada que ver con eso del año nuevo lunar, y ni siquiera los destinos son de China, se utiliza como reclamo eso del año nuevo del país oriental.

Es posible que el término “Año nuevo lunar” se haya utilizado anteriormente, pero yo solo lo he oído este año, y además con enorme profusión. Se trata simplemente de la celebración en China del comienzo de año según su antiguo calendario, que allí es la fiesta de mayor raigambre, con varios días de vacaciones para todos y la reunión de las familias, de manera análoga a nuestras navidades, lo que ocasiona una enorme cantidad de viajes en el interior de ese país. Y siempre se ha llamado simplemente “El año nuevo chino”

Además de que ya venía con la publicidad preparada, quizás porque este año pilla en fin de semana y nosotros también podamos viajar sin tener vacaciones, ha tomado una repercusión enorme al coincidir con el problema del coronavirus, y la cancelación de las celebraciones para evitar aglomeraciones y contagios.


Ya escribí hace poco sobre el tema, el motivo astronómico y el cálculo del día de año nuevo en el país oriental, cuando analizaba el comienzo de año en distintos calendarios.

¿Cómo se calcula la fecha?

Concretamente el año nuevo chino es el día de la luna nueva más cercana al punto central del invierno (5 de febrero) o, dicho de otra forma, la luna nueva situada entre el 21 de enero y el 20 de febrero. (En ambos casos puede haber una diferencia de un día respecto a estas fechas indicadas, según el ajuste de los bisiestos)

Es importante destacar que esta regla sirve para que con nuestro calendario (el calendario gregoriano que es utilizado actualmente en todo el mundo) podamos calcularlo, pero el chino es mucho más antiguo, y no necesita para nada manejar estos datos.
A partir de las observaciones y reglas ancestrales ellos podían calcular cuándo es el solsticio de invierno (sea la fecha que sea en un calendario o en otro) y cuándo será el equinoccio de primavera, calcular el día intermedio y buscar la luna nueva más próxima a él.

¿Es adecuado el término "año nuevo lunar"?

En mi opinión, tal como he dicho, el objetivo de la nueva denominación (año nuevo lunar)  está claro: Si no tenemos ya suficientes motivos para comprar, viajar y consumir, ahora además del año nuevo “solar”, el de siempre, tenemos también el “lunar”

En realidad si se habla de “año nuevo lunar” sería más adecuado situarlo en la luna nueva del comienzo de la primavera, porque era ahí cuando empezaba el año en la mayoría de los pueblos antiguos que utilizaban calendarios lunares, y no en mitad del invierno como hacen los chinos. 
Pero han sido éstos quienes han conservado su tradición de una manera más evidente y espectacular, quizás porque mantuvieron su calendario hasta bien entrado el siglo XX: Adoptaron el calendario gregoriano oficialmente en 1912, pero hasta 17 años más tarde no se generalizó en todo el país.

Celebración del año nuevo chino

Años de diferente duración

Los calendarios lunares tienen meses de 29 y 30 días, que se corresponden exactamente con las lunaciones, lo que implica que como estos números no son divisores de los 365 días del año solar (bueno, que como 356.24 del año solar trópico no da un resultado entero al dividir entre 29.5), sino que salen 12 meses y algo más de 11 días, el déficit se va acumulando al considerar años de 12 meses, y en ocasiones hay que añadir uno más.

Concretamente cada 19 años, 7 de ellos tienen 13 meses como en este caso de "el año de la rata” que comienza ahora en China, que tendrá 383 días (13 lunaciones) ya que durará desde el 25 de enero de 2020 hasta el 12 de febrero de 2021. 
Aunque si miramos el calendario de este mes veremos que la luna nueva está marcada  el día 24 a las 22:44 hora central europea (21:44 T.U.) en China en ese momento será ya día 25; y lo mismo ocurrirá con el final del año lunar: luna nueva cuando en España sean las 20:08 del 11-2-21 y en China ya día 12.
Enero de 2020 y febrero de 2021. Casualmente, tanto al comienzo del año de la rata como al final, la luna nueva (NM-New Moon) se desplaza de fecha en China, por la diferencia horaria. 
Obtenido con Astronomy Lab 2
Pero de todas estas historias y otra más pienso escribir a finales de febrero a cuenta del año bisiesto.

En cualquier caso, ¡Feliz año nuevo!, que comenzará cuando en España sean las 17:00 de hoy día 24 (momento en que allí empezará el día 25), aunque los pobres chinos no lo van a poder celebrar a gusto por su problema con el coronavirus.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Felices fiestas


Es lo que toca. Para ser cortés y agradecido debo felicitar estas fiestas a todas-os las-os lectores de este blog.

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Bueno, también hay personas que no les gustan las motivaciones o en lo que se han convertido estos días de consumismo exagerado y prefieren eso de Feliz solsticio.



Pero ¿Por qué ahora?
  
Aunque no lo parezca, las fechas en que nos volvemos “especiales”, “sentimentales”, “bondadosos” o “derrochadores” en origen están motivadas por los astros, sus movimientos y posiciones.

La traslación de la Tierra alrededor del Sol y la inclinación de su eje que motiva las estaciones, las fases de la Luna, e incluso las posiciones observadas de las estrellas, marcan los ritmos y los momentos y al final todo esto es determinante para “fijar estas señaladas fechas”, aunque también hay que añadir que en último término han sido las arbitrariedades de los humanos quienes han concretado el calendario y han recompuesto lo que marcaban los astros.

Pero ¿Por qué parece que tenemos la obligación de celebrarlo el día 25 de diciembre y el 1 de enero? (bueno, si lo prefieres, para ti el 22 de diciembre)
Vayamos por partes: por un lado está la celebración de la Navidad y por otro lo del comienzo de año.

Navidad y solsticio
  
No deja de ser curioso que la Navidad, esta fiesta cristiana o más bien su exagerada celebración con luces y regalos, se haya extendido a muchos lugares del mundo con otras culturas, y precisamente cada vez con más fuerza cuando parece que la Iglesia va perdiendo influencia en la mayoría de los países tradicionalmente católicos.
¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre? Como ha ocurrido a lo largo de la historia las nuevas festividades se han situado en el calendario en fechas que ya eran señaladas por celebraciones de las culturas o civilizaciones anteriores.

Veamos qué se puede citar en este caso:

sábado, 2 de noviembre de 2019

El meridiano origen y los husos horarios


¿Qué es eso de “la hora del meridiano” y de los husos?

El final del post anterior recogió algunas opiniones personales, quizás de manera algo visceral y reivindicativa, y en él utilicé reiteradamente expresiones como “la hora de nuestro meridiano” o “el huso horario que nos corresponde”
No detallé estos conceptos porque el artículo ya era demasiado extenso, y porque el enfoque era más de opinión que didáctico. Ahora intentaré hacerlo, en este otro post, mucho más sosegado, aséptico y objetivo.


Consideraciones previas
  
Como todos sabemos, el tiempo es una magnitud física que tiene sus unidades; una de ellas, la que regula nuestra actividad diaria, es la hora; y la referencia natural que se ha tomado para su determinación ha sido desde siempre la posición del Sol.

La duración de la unidad y el origen (el cero) es la clave en toda medición, y la circunstancia concreta que condicionaba el debate del anterior post (con qué hora nos quedaremos cuando se acaben los cambios estacionales) se plasma en dónde establecer la referencia para colocar las distintas cantidades horarias. 


Husos o zonas horarias. Este mapa, que corresponde a la situación el 21-12-2018, nunca es definitivo porque muy frecuentemente suele haber hay países que deciden cambiar la referencia para empezar a contabilizar las horas. Por ejemplo, Marruecos se acababa de pasar, sorpresivamente, y como consecuencias de los cambios en el Ramadán, de la zona 0 a +1 Ahora toca decidir a los estados de la Unión Europea.
Porque ahí está la decisión de quedarnos con el mismo horario que Greenwich (GMT), o elegir GMT+1 o incluso GMT+2, cuyo significado luego explico. Se trata de decidir dónde poner el origen, o el cero; que en todas las magnitudes es un punto significativo.

Por ejemplo, para medir la temperatura utilizamos como unidad el grado centígrado y se toma el cero en la temperatura a la que se congela el agua, y no en la que hay en el salón de mi casa cuando para mí es confortable, aunque esto para mí tuviera ciertas ventajas.

Referencias históricas
  
En el caso de "determinar la hora", al menos desde época romana se ha tomado como referencia el mediodía (meridies) aunque para empezar a contabilizar las horas tomaban la salida del Sol (hora prima) de tal manera que meridies correspondía a la hora sexta y de ahí procede la palabra “siesta”. Como la duración del día es diferente según la estación pero los romanos tenían siempre 12 horas de día y 12 de noche, la duración de éstas era variable según la fecha, y aunque esto pudiera parece complicado de contabilizar, era muy fácil y lógico con sus relojes solares cuyo gnomon era horizontal.

Reloj solar romano marcando la hora sexta (el mediodía) Al tener la varilla horizontal su sombra marca el comienzo de la primera hora con la salida del Sol y produce horas desiguales según  la estación. Más detalles en "Midiendo el tiempo"
De esta manera, todas las horas tenían una diferente duración a lo largo del año, siendo la sexta (la que correspondía siempre al mediodía) la única que se mantenía en un momento fijo en cada ciclo completo de las 24 horas del día solar. Sin duda ello daba lugar a un sistema muy peculiar con unidades de amplitud variable, pero con una referencia fija al mediodía: la sexta.
También en los  monasterios durante el medievo conservó este sistema de horas para determinar el momento de realizar los rezos (las horas canónicas), aunque les dieron el nombre de sus oraciones: maitines, laudes o vísperas, pero mantuvieron el nombre de la “sexta” al mediodía.

Posteriormente la referencia inicial (el cero, o las 12) se estableció en el mediodía, de tal manera que había 12 horas de mediodía a medianoche y otras 12 de medianoche a mediodía, sustituyendo al sistema romano de 12 horas de día y 12 horas de noche.
Respecto al sistema romano o canónico ¡suponía un cambio de 6 horas!

sábado, 26 de octubre de 2019

Finalmente, Franco ha impuesto su criterio

Aprovecho de manera muy parcial y oportunista la noticia de esta semana para atraer la atención sobre “mi tema”, aunque éste sea otro. Porque en principio el título que iba a tener este post era:     
 Las últimas 5 veces:

Sin que sirva de precedente, el contenido de este artículo es adecuado únicamente en España, aunque los lectores de otros lugares pueden leerlo y aprovechar para reírse de nosotros.
Sobre todo en la última parte puede que esté todo un poco exagerado, pero a veces es necesario exagerar para dejar las cosas claras.

Para diferenciar las circunstancias objetivas, de mi opinión personal, ésta última irá en diferente color y en cursiva.

Casualmente, con menos de 4 días de diferencia se producen por aquí dos hechos totalmente distintos pero que se pueden relacionar: Anteayer día 24 de octubre de 2019 algo excepcional y único en la historia, y pasado mañana domingo una circunstancia que ya estamos aburridos de oírla dos veces cada año, pero parece que ya no serán muchas más:
Este domingo 27 de octubre a las 3 serán las 2.

¿Y qué tienen que ver estos dos temas? Algo hay.
Los últimos cambios de hora que la dejarán como la impuso, arbitrariamente, el protagonista de esta semana.
A pesar de haberle sacado de su grotesco mausoleo, parece que no queremos cambiar aquella absurda decisión.
Le dejo al dictador que se regodee en su nuevo lugar de descanso y se ría de la estupidez de la mayoría de sus compatriotas que seguirán haciendo lo que él ordenó hace ya 79 años, para así ir de la mano de su amigo el promotor del holocausto judío, aunque fuese algo ilógico por apartarnos del horario correspondiente a nuestro meridiano,  y yo voy a lo mío.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Adiós, Sirio, adiós


En una ocasión escribí sobre el orto helíaco de Sirio. Un fenómeno que en el antiguo Egipto coincidía con las inundaciones del Nilo, y fue utilizado en el cálculo de la duración del año sidéreo.
Al amanecer, antes de salir el Sol podía verse por primera vez en varios meses la estrella Sirio. Ya con el cielo por el Este clareando con el alba, aparecía por el horizonte la estrella más brillante del cielo.

Debido a la precesión de los equinoccios la fecha del orto helíaco de Sirio se ha retrasado y además en cada latitud es diferente, pero no deja de ser interesante el poder observarlo.
Orto helíaco de Sirio el 14-8-2015  en el alba desde Araúzo de Torre (latitud 41.8 N)

En latitudes medias del hemisferio norte, estos días de mediados de mayo 
se produce el fenómeno contrario:

miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Y la Semana Santa pa´ cuando?


¡Qué tarde cae este año la Semana Santa! 
Parece que se hace de rogar como el anillo de la canción de Jennifer López, de la que he tomado el título.
Ya sabemos que cada año es distinto y puede haber incluso más de un mes de diferencia.

Pero si se hicieran los cálculos de manera correcta, o si en el concilio de Nicea hubieran estado un poco más acertados a la hora de escribir las normas para su celebración, mañana día 21 ya sería Jueves Santo y no tendríamos que esperar hasta la segunda quincena de abril para disfrutar de esas vacaciones de primavera.


¿Y qué pinta este artículo en un blog de astronomía? Si, porque la determinación de estas fechas se basa en las fases de la Luna y las estaciones.
Efectivamente, si miras por ahí buscando la norma para determinar la fecha de Semana Santa, en casi todos los lugares leerás que “el domingo de resurrección es el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera” Así suele decirse, y así lo he contado yo en diversas ocasiones.

Varias imágenes de publicaciones, en todas pone lo mismo.

Hoy día 20, como posiblemente hayas oído, empieza la primavera y mañana día 21 hay luna llena. Por lo tanto este domingo día 24 debería ser la Pascua de Resurrección. ¡Pero no! No lo será hasta el 21 de abril.
Tengo que agradecer a mi colega y amigo Javier Martín, que me avisó hace ya tiempo de la anomalía de este año, y gracias a él he decidido escribir este post, por lo que estoy obligado a dedicárselo.

Para aclarar todo esto hay que ir al principio:
La iglesia católica quiso mantener la celebración de la fecha de la resurrección y la muerte de Cristo, pero claro, según el calendario vigente en aquel momento y lugar. Se sabe que la crucifixión se produjo el día 14 del mes de Nisán del calendario judío. Nuestro calendario es totalmente distinto y el 14 de Nisán para nosotros cae en fechas muy diferentes según el año.

Este calendario, como la mayoría en la antigüedad era lunisolar: Cada mes se correspondía con una lunación y el comienzo del año se adecuaba al ciclo solar, a las estaciones. Por eso algunos años tenían 12 meses y otros 13 ya que en 365 días hay 12 lunaciones y unos días más.

domingo, 10 de marzo de 2019

Algo más que dar la hora


¿Quieres saber por dónde saldrá mañana el Sol, y a qué hora? ¿o en cualquier otra fecha? o ¿Cuánto durará el día?
No es necesario consultar las efemérides o bases de datos. Un simple reloj de Sol permite averiguarlo. Incuso la duración del día y la noche en otros lugares de la Tierra en cualquier día del año.

Han aparecido en este blog varios artículos sobre relojes de sol muy diferentes, algunos curiosos, otros más didácticos, porque estos instrumentos me parecen apasionantes y se puede aprender mucho con ellos.

Los relojes de Sol surgieron con el objetivo lógico de indicar la hora. Sin embargo aunque actualmente han perdido dicha utilidad, cada vez se ven más, y como auténticos monumentos se colocan en plazas, rotondas, fuentes, y otros lugares destacados.
Reloj solar horizontal en Irala (Bilbao) integrado como elemento de mobiliario urbano, de noche es un punto de luz que ilumina el pequeño auditorio.

No son solo adornos, como pueda serlo cualquier escultura que veamos por la calle, sino que tienen un valor cultural y científico.
Incluso cuando está nublado, con su observación se pueden obtener datos interesantes.

Entre todos los tipos de relojes solares, por sus diversas utilidades yo me quedo con el ecuatorial cilíndrico, modelo que recogen estas dos imágenes.
Como elemento monumental y escultórico-científico en un parque (junto al puerto de Palma), o didáctico en el patio de un instituto. (IES Angela Figuera-Sestao)
Además del reloj principal en la cara interna del cilindro, en ambos se ha trazado otro en la cara externa, sin gnomon,  y la frontera entre la zona sombreada e iluminada determina la hora 

En esencia un reloj solar cilíndrico consta de una superficie cilíndrica o parte de ella, en cuyo eje está colocada la varilla o gnomon de manera que su sombra se proyecte en la cara interna de dicho cilindro.
Aunque tradicionalmente es mucho menos frecuente que el reloj vertical, posiblemente porque los materiales necesarios no son tan fáciles de encontrar, no hay duda de que este reloj tiene mayores valores didácticos que cualquier otro.

viernes, 22 de febrero de 2019

La duración de la noche


La noche. El momento de observar el cielo.

El inevitable e imparable ciclo día-noche nos da dos ambientes totalmente diferentes y regula la actividad de los seres vivos. La mayoría prefieren descansar de noche, aunque también hay muchos animales nocturnos.
Entre las personas también las hay noctámbulas por el gusto de disfrutar los atractivos del ambiente nocturno, o  por afición u obligación, como los astrónomos.
De día y de noche el ambiente y las sensaciones son totalmente diferentes
Pero ¿Cuánto dura la noche? 
La respuesta no es fácil porque antes de nada hay que determinar cuándo empieza. En el próximo post hablaré de los crepúsculos, pero aquí de momento consideremos noche cuando el Sol está bajo el horizonte.

La duración del día y la noche en una determinada latitud está condicionada por las estaciones, pero si miramos en general por el Sistema Solar hay lugares muy especiales respecto a este tema.
Empezando por nuestro planeta, siempre se dice que en los polos la noche dura 6 meses, todo el otoño e invierno.
Indicación del Polo Sur. La foto se obtuvo en primavera o verano austral, porque es de día

Aún dentro de los círculos polares (latitud mayor que 66º33´) según nos alejemos de los polos la noche será más corta, habrá menos fechas seguidas en que no aparezca el Sol. Por ejemplo a 80º de latitud hay noche perpetua durante 4 meses aproximadamente, pero a 70º son poco menos de 2 meses. 

Lo mismo ocurre a medida que nos alejemos de la fecha del solsticio de invierno: a 80º de latitud Norte el 24 de febrero  (solo 3 días después de aparecer por primera vez) ya se mueve el Sol muy cerca del horizonte durante 4 horas, con lo que la noche dura  20 horas. pero el 1 de marzo solo 16.  
El tamaño del disco solar se ha exagerado un poco respecto al recorrido, pero con esa referencia se ha situado su altura

En cualquier fecha (excepto en los equinocios), habrá un lugar dentro de uno de los círculos polares donde el Sol se oculta un solo instante. Será primavera o verano en ese hemisferio, y después de días o meses sin ocultarse (o en la víspera del comienzo de ese periodo), va bajando hacia el horizonte Norte si estamos en el ártico o al Sur en la Antártida, se pone y seguidamente vuelve a salir, como se indica en el siguiente gráfico.


Desde la Antártida. Solo un instante sin sol


En el Solsticio de invierno se produce la noche más larga del año en cualquier latitud, dentro de los círculos polares no aparece el Sol en 24 horas, y en los equinoccios para cualquier lugar diferente a los polos la noche dura 12 horas, lo mismo que el día. Eso se ha dicho siempre, y de ahí proviene la palabra “equinoccio”

miércoles, 3 de octubre de 2018

Las estrellas nos dan la hora

Vivimos en un planeta que se está moviendo y por ello si miramos hacia afuera veremos moverse a los astros respecto a nuestra referencia.

Por cada rotación terrestre las estrellas darán una vuelta alrededor de la Estrella Polar, que al estar prácticamente en la prolongación del eje de giro de la Tierra, casi no se mueve.
En el hemisferio Norte tenemos una magnífica guía para seguir este movimiento: La línea imaginaria que forman las estrellas Merak y Dubhe de la Osa Mayor, que prolongándola pasa junto a la Polar. Es la aguja del reloj celeste que se va moviendo uniformemente según va pasando el tiempo: utilizando las iniciales de la mencionadas estrellas le llamaré la línea P-D-M.

El sentido de giro es el contrario a las agujas de un reloj (se le lama sentido directo). Tal como indicaré luego, en el hemisferio Sur el cielo en dirección Sur se ve moverse en sentido contrario (retrógrado).

Esta referencia nos va marcando el paso de las horas: Si en 24 horas da (aproximadamente) una vuelta, cada hora gira 15º, y de verla vertical a estar horizontal, habrían pasado 6 horas.
O en el siguiente ejemplo serían 2 horas:


 De la primera a la segunda el cielo ha girado 30º por lo que habrán pasado casi exactamente 2 horas

De esta manera podemos conocer la hora a partir de la posición de las estrellas.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Horario de verano, de invierno o ... ¿ninguno de los dos?

Parece que el cambio de hora estacional va a desaparecer, como consecuencia de los resultados de una encuesta realizada para conocer la opinión de los ciudadanos.
Podría decirse que “al cambio de hora le ha llegado su hora”. Pero el debate continúa porque aún no se ha decidido si durante todo el año se aplicará el horario de verano o el de invierno. 

En Principio Bruselas sugiere el de verano pero la decisión no está clara, e incluso en España hay una tercera opción que se deduce de las declaraciones del ministro Borrell, y sería aprovechar este momento de cambio para implantar el huso horario de nuestro meridiano que es el que geográficamente corresponde, y el que tuvo en su día.


¡Ya está liada! Porque con la enorme disparidad de opiniones que surgen en estos temas, ahora hay que elegir entre 3.
El mediodía se refiere a lugares de longitud geográfica cero, prescindiendo de las diferencias debidas a la ecuación del tiempo
A mi modo de ver, lo lógico es que si se ha eliminado el proceso de los cambios estacionales, se volviese a la situación previa, es decir al horario de invierno, y nunca a una consecuencia parcial de ese proceso, como es el de verano. O incluso, retrocediendo más en el tiempo, a la hora de nuestro meridiano, que perdimos con la excusa del cambio estacional de 1940.
Otra cosa es que a pesar de lo inútil de esos cambios hoy en día para cumplir su objetivo de ahorro energético, éstos hayan producido unas consecuencias no buscadas que han gustado a mucha gente y ahora no quieran perderlas, como es el alargamiento aparente de la tarde (con el horario de verano) porque el Sol se pone cuando nuestro reloj indica una hora más tardía.

martes, 14 de agosto de 2018

Una noche muy buena, feliz año nuevo.

No, no me he confundido de fechas.

Pero en la noche de las Perseidas se me juntaron varios temas que pueden justificar el título.

Porque necesariamente tiene que ser buena, una noche que empiece de esta manera:

Al igual que todos los días, el 12 de agosto el Sol se va, dando paso a la noche.


Pero dejó unas imágenes extrañas en el cielo como si la nubes se revolucionaran ante la ausencia del astro rey.




No fue casualidad que yo estuviera cámara en ristre observando la puesta de Sol desde un lugar estratégico. Mi objetivo era determinar el lugar y hora exactas en mi horizonte para, utilizando esas referencias, intentar conseguir el único cromo que me faltaba a mi colección de lunas. Era el día clave y no podía ser otro.

Porque el pasado verano conseguí fotografiar la Luna todos los días de la lunación de julio-agosto (incluida la luna "imposible" de 29,5 días), excepto la primera por dejadez, y las puse en "Mirando la Luna"