Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 29 de enero de 2020

¡Exhibicionistas!

Al igual que el anterior, también este artículo es muy diferente del resto del blog. No solo porque casi todo son imágenes, sino porque está escrito en un registro especial, en sentido figurado que me lo ha provocado, con su comentario de ayer en Facebook recogiendo una poesía de Rubén Darío sobre Venus, mi amigo M. A. Cidraque, a quien estoy obligado a dedicar este post.


Aunque el exhibicionismo en algunos casos esté fuera de lugar, Venus y la Luna (quizás ocultas tras sus divinas identidades de Afrodita y Selene), no se suelen reprimir en sus encuentros mensuales.

Ya recogí en este blog la previa y la crónica del espectáculo que nos dieron el pasado noviembre, y ahora aprovecho para publicar unas cuantas imágenes que he obtenido en esta nueva ocasión.

La víspera

Ya el lunes, el día anterior a su máxima aproximación, aún sin acercarse demasiado estuvieron merodeando la zona, quizás estudiando el lugar más propicio para sus fechorías. Mucha gente me ha dicho que las vió y las redes sociales están llenas de sus imágenes ...
Durante el atardecer del lunes 27 la fina Luna y Venus llamaban la atención brillando en el cielo espectacularmente, sobre el horizonte Oeste.
... y no se intimidaron a pesar de estar vigiladas por el helicóptero policial que merodeaba por allí ...
En Bilbao un helicóptero se sumó a la coreografía celeste.

... O incluso más tarde cuando ya la oscuridad se acercaba, y viendo que no se separaban les marcó  líneas rojas infranqueables.
El helicóptero vuelve a pasar entre los dos astros y deja una curiosa marca de luz roja mientras dura la exposición de la foto

Pero ellas consiguieron darle esquinazo camuflándose entre los claros de las nubes
 Aunque las nubes hicieron acto de presencia, las imágenes no perdieron su encanto sino todo lo contrario.
El día d

Pero llegó el martes 28, el momento del encuentro más cercano, y nada ni nadie les impidió exhibirse descaradamente de manera voluptuosa y espectacular.

Aunque al principio, cautelosas, apenas se dejaran ver en el brillante cielo crepuscular ...
Atardecer del día 28, la luna creciente junto a Venus en el cielo de Bilbao
... Tanto, que para distinguirlas claramente había que acercarse rompiendo su intimidad.


Y cuando ya la oscuridad del cielo las dejaba a descubierto, prudentes, se camuflaron entre las ramas de los árboles.


Sin embargo parece que perdieron la timidez y se vinieron arriba al comprobar que podían competir con otras luces ...
Incluso con una farola en primer plano, los dos astros eran muy visibles. 
... Y ya, desatadas y perdida la vergüenza, dieron rienda suelta a sus instintos, no teniendo reparo en mostrarse tal cual son, en lugares emblemáticos.
Entre las torres de Isozaki sobre la pasarela de Calatrava.
E incluso junto a los edificios de viviendas, aún con el riesgo de que hubiera criaturas curiosas que tras los cristales preguntasen inocentes ¿Qué hacen esas dos descaradas mirándonos por la ventana?
El destacado brillo de ambos astros hace que sean perfectamente observables junto a edificaciones y la iluminación de la ciudad.
Ni tampoco tuvieron miedo de un “resbalón” sobre el puente de suelo de cristal.  
Con el fotogénico puente Zubizuri
Cual turistas en buena sintonía, decidieron dirigirse al lugar más emblemático de la ciudad …

… Aunque camuflando su relación, escondiéndose entre la estructura de la torre del museo …
Junto a las torres del Guggenheim
Desafiaron en belleza a las placas de Titanio …
Sobre el museo
Y se miraron, curiosas y narcisistas, en el espejo acuoso.
 Los dos astros se reflejan en las aguas de la ría.
Incluso no tuvieron pudor en mostrar sus interioridades y secretos bien guardados.
Con la exposición adecuada en la toma fotográfica se aprecia muy bien la luz cenicienta de la Luna y las acompañantes de Venus, casualmente situado entre varias estrellitas de Acuario.
Ante tanto descaro y el intrusismo en sus atribuciones, las luces de la ciudad se confabulan y se les acercan, recordándoles que todo encuentro tiene su final.


Pero antes del inevitable desenlace, envidiosa del idilio de la pareja, la niebla decide separarlas, secuestrando a Afrodita.
En esta imagen todavía se intuye Venus a pesar de la bruma
Pero solo unos segundos más tarde ya no se la puede apreciar
Al perder de vista a su compañera, Selene intenta llamar la atención por todos los medios. Con sus trucos habituales e incluso recurre a otros más esotéricos con la esperanza de que su amiga la vea y regrese.
El halo lunar debido a la niebla,  junto al paso de un avión que deja el rastro de sus luces, dan un aspecto irreal a la escena 
Pero ya irremediablemente sola, triste y desesperada decide sacrificarse en el altar de la cumbre.

Y se desploma tras los árboles.



Pero las diosas de la mitología clásica son inmortales, y en este mundo cíclico del cielo todo lo que parece que ha acabado, volverá.

La despedida

Los hados se apiadarán de la pareja, y al día siguiente (hoy miércoles 29) les dejarán despedirse cuando se alejen lentamente una de la otra, y les prometerán prepararles un nuevo encuentro.

Pero quizás alguien les recriminó su actitud de ayer o es posible que, avergonzadas de las imágenes que habían dado, esta vez han sido más discretas. Han cerrado completamente la cortina de nubes y me han impedido ver los detalles de su despedida. 
El cielo de Bilbao cubierto de nubes.
Pueden apreciarse algunos de los escenarios de las imágenes de este post. De derecha a izquierda el Museo G., sus torres delante de la otra inmensa torre, la cima del monte donde se puso la Luna, el edificio de viviendas, el horizonte, marco del escenario de las tomas generales y las torres Isozaki. 
Puedes imaginarte la posición de las protagonistas comparando la evolución del lunes al martes.

Podría hacer un montaje con la posición simulada, o pedir imágenes a colegas que viven lejos, como he hecho en ocasiones, pero en este post todas las fotos son originales mías y prefiero dejar el hueco vacío.

Pero las espero nuevamente para el 27 de febrero.

viernes, 24 de enero de 2020

El año nuevo lunar


Siguiendo con mi idea de dar variedad al blog, junto a artículos extensos y exhaustivos voy a intercalar otros más breves, con temas de actualidad, aunque ya los haya tratado conjuntamente con otras cosas en esos post que seguramente casi nadie ha leído completos por su gran extensión.

¿Qué es eso del año nuevo lunar?

En mi opinión, es una nueva ocurrencia para globalizar costumbres foráneas y en definitiva, sacar tajada económica en esta sociedad consumista, como ya pasó con Halloween o el Black Friday, importados de los países anglosajones que actualmente causan furor por todos los lugares. En este caso la procedencia es China.

Como muestra, este email que me llegó ayer mismo:
Aunque esta propuesta de viajes no tiene nada que ver con eso del año nuevo lunar, y ni siquiera los destinos son de China, se utiliza como reclamo eso del año nuevo del país oriental.

Es posible que el término “Año nuevo lunar” se haya utilizado anteriormente, pero yo solo lo he oído este año, y además con enorme profusión. Se trata simplemente de la celebración en China del comienzo de año según su antiguo calendario, que allí es la fiesta de mayor raigambre, con varios días de vacaciones para todos y la reunión de las familias, de manera análoga a nuestras navidades, lo que ocasiona una enorme cantidad de viajes en el interior de ese país. Y siempre se ha llamado simplemente “El año nuevo chino”

Además de que ya venía con la publicidad preparada, quizás porque este año pilla en fin de semana y nosotros también podamos viajar sin tener vacaciones, ha tomado una repercusión enorme al coincidir con el problema del coronavirus, y la cancelación de las celebraciones para evitar aglomeraciones y contagios.


Ya escribí hace poco sobre el tema, el motivo astronómico y el cálculo del día de año nuevo en el país oriental, cuando analizaba el comienzo de año en distintos calendarios.

¿Cómo se calcula la fecha?

Concretamente el año nuevo chino es el día de la luna nueva más cercana al punto central del invierno (5 de febrero) o, dicho de otra forma, la luna nueva situada entre el 21 de enero y el 20 de febrero. (En ambos casos puede haber una diferencia de un día respecto a estas fechas indicadas, según el ajuste de los bisiestos)

Es importante destacar que esta regla sirve para que con nuestro calendario (el calendario gregoriano que es utilizado actualmente en todo el mundo) podamos calcularlo, pero el chino es mucho más antiguo, y no necesita para nada manejar estos datos.
A partir de las observaciones y reglas ancestrales ellos podían calcular cuándo es el solsticio de invierno (sea la fecha que sea en un calendario o en otro) y cuándo será el equinoccio de primavera, calcular el día intermedio y buscar la luna nueva más próxima a él.

¿Es adecuado el término "año nuevo lunar"?

En mi opinión, tal como he dicho, el objetivo de la nueva denominación (año nuevo lunar)  está claro: Si no tenemos ya suficientes motivos para comprar, viajar y consumir, ahora además del año nuevo “solar”, el de siempre, tenemos también el “lunar”

En realidad si se habla de “año nuevo lunar” sería más adecuado situarlo en la luna nueva del comienzo de la primavera, porque era ahí cuando empezaba el año en la mayoría de los pueblos antiguos que utilizaban calendarios lunares, y no en mitad del invierno como hacen los chinos. 
Pero han sido éstos quienes han conservado su tradición de una manera más evidente y espectacular, quizás porque mantuvieron su calendario hasta bien entrado el siglo XX: Adoptaron el calendario gregoriano oficialmente en 1912, pero hasta 17 años más tarde no se generalizó en todo el país.

Celebración del año nuevo chino

Años de diferente duración

Los calendarios lunares tienen meses de 29 y 30 días, que se corresponden exactamente con las lunaciones, lo que implica que como estos números no son divisores de los 365 días del año solar (bueno, que como 356.24 del año solar trópico no da un resultado entero al dividir entre 29.5), sino que salen 12 meses y algo más de 11 días, el déficit se va acumulando al considerar años de 12 meses, y en ocasiones hay que añadir uno más.

Concretamente cada 19 años, 7 de ellos tienen 13 meses como en este caso de "el año de la rata” que comienza ahora en China, que tendrá 383 días (13 lunaciones) ya que durará desde el 25 de enero de 2020 hasta el 12 de febrero de 2021. 
Aunque si miramos el calendario de este mes veremos que la luna nueva está marcada  el día 24 a las 22:44 hora central europea (21:44 T.U.) en China en ese momento será ya día 25; y lo mismo ocurrirá con el final del año lunar: luna nueva cuando en España sean las 20:08 del 11-2-21 y en China ya día 12.
Enero de 2020 y febrero de 2021. Casualmente, tanto al comienzo del año de la rata como al final, la luna nueva (NM-New Moon) se desplaza de fecha en China, por la diferencia horaria. 
Obtenido con Astronomy Lab 2
Pero de todas estas historias y otra más pienso escribir a finales de febrero a cuenta del año bisiesto.

En cualquier caso, ¡Feliz año nuevo!, que comenzará cuando en España sean las 17:00 de hoy día 24 (momento en que allí empezará el día 25), aunque los pobres chinos no lo van a poder celebrar a gusto por su problema con el coronavirus.

lunes, 20 de enero de 2020

La arrogancia de un asesino, o ¿Dónde está el noveno planeta?


El presente artículo es muy diferente de lo habitual en este blog, porque creo que en la variedad puede estar su atractivo, y el tono en ocasiones va claramente en broma aunque en el contenido intento ser riguroso.

Hoy 20 de enero es una fecha clave en una historia en la que hay un protagonista muy especial a quien no tengo el gusto de conocer, pero me he guiado por lo que ha ido diciendo por ahí de manera muy frecuente en los medios de comunicación y de las opiniones de algunos que le conocen más de cerca.

Para empezar tengo que decir que este hombre debería ser de Bilbao. Aunque haya nacido en Huntsville, ya es sabido que por aquí se dice que los de Bilbao nacemos donde nos da la gana (¡faltaría más!), y es que aquí en mi ciudad le acogeríamos de mil amores porque parece que cumple con el requisito principal que se nos atribuye (Si no conoces nuestra fama de arrogantes estrafalarios, este link te lo dejará claro)
Y hasta se le podría nombrar bilbaíno de honor aunque se trate de un asesino.

Si.   Alguien que ha confesado su crimen, e incluso se ha vanagloriado de él.
Alguien a quien la ley no puede castigar, pero que a causa de su fechoría mucha gente le odia: 
Ante ustedes … El prestigioso astrónomo del California Institute of Technology   Michael Brown.
Este es el asesino confeso

Y esta es su cuenta de twitter donde alardea de su crimen: @plutokiller

Todo esto va porque, según algunas opiniones, Brown tiene una personalidad muy especial y un ego algo subido. O más bien alguien diría que es un bromista: Un cualificado astrónomo que, además de conseguir unos enormes logros científicos, sabe ponerle chispa a su trabajo y así deje de ser algo aburrido para el gran público.

Aunque opine diferente que Mike, en el fondo me cae muy bien porque con su estilo verbal ha conseguido que la gente se interese por él y, en lo que hoy nos ocupa, por su apuesta por la existencia de un gran planeta aún no descubierto en el Sistema Solar, y como consecuencia por los barrios periféricos de nuestro hogar.

Pero dejemos al protagonista y vayamos al fondo de la cuestión ¿Existe un gran planeta más allá de Neptuno que haría el número 9 en nuestro Sistema, tal como Brown afirma?  

Mi apuesta es que NO. Lo dije guiado por la intuición y por algunas incongruencias apreciadas en la noticia, cuando el 20-1-2016 Mike lo anunció a bombo y platillo esgrimiendo indicios que él decía concluyentes e incluso daba plazos para su descubrimiento, y lo reitero ahora cuando ya hay muchas voces que dudan de su teoría y cuando todos los plazos se han cumplido sin éxito.

Como a veces mis relatos están escritos en sentido figurado y reconozco que yo también exagero algunas circunstancias para darle chispa, hoy voy a incluir sobre todo imágenes y extractos seleccionados de noticias que recogen frases textuales de Mike Brown, u opiniones sobre su trabajo.

Preámbulos de esta historia:

El asunto empezó mucho antes, y aunque el prólogo pueda ser más extenso que el propio tema, merece la pena porque en mi opinión ahí está la clave para evaluar la fiabilidad del pronóstico del noveno.



Era la época en que ya oficialmente teníamos 9 planetas porque Plutón todavía lo era a pesar de haberse calculado con sorpresa su pequeño tamaño, y cuando a falta de una definición rigurosa sobre lo que diferenciaba a los planetas de otros astros menores del Sistema Solar, es que fueran al menos del tamaño del mencionado Plutón.

Mike Brown, junto con otros colegas especialistas en el estudio del cinturón de Kuiper, ese conjunto de astros helados que se encuentran más allá de la órbita de Neptuno, buscó un nuevo planeta y encontró un astro (que luego fue llamado Eris) que cumplía las condiciones.

En este artículo se cuenta este descubrimiento y se recogen citas en primera persona del propio Brown: https://www.scienceinschool.org/es/2011/issue21/pluto
Te puede resultar interesante leerlo completo, pero yo he seleccionado algunos párrafos significativos para el tema de este post. Al igual que luego en otros casos, los vuelco tal como aparecen porque si los transcribo alguien pudiera pensar que exagero.


Pero no fue solo el haber ganado la apuesta, sino la trascendental consecuencia de su descubrimiento lo que parece que finalmente envalentonó a Mike a pesar de no haber pasado a la historia como el descubridor del décimo.
Porque aunque efectivamente, el astro que él descubrió estuvo a punto de convertirse en un nuevo planeta en el congreso de la UAI en Praga en 2006, a última hora se rectificó y fue el causante de que ni él ni Plutón figurasen en la lista oficial definitiva de esta categoría de astros, tal como lo relaté en el artículo "10 años con uno menos".

Así nuestro astrónomo se quedó sin la autoría del descubrimiento de un posible décimo planeta, que según sus palabras le hacía mucha ilusión, pero consiguió algo mucho más notable como era eliminar al hasta entonces noveno: matar a Plutón, el planeta mimado por todos los norteamericanos.
Parece que incluso para la mujer de Mike fue una decepción, mucha gente llegó a odiarle por las consecuencias de su descubrimiento, y él mismo se disculpó, como se recoge en esta entrevista:

Es curioso el tono que utiliza Mike, y el atractivo que da al tema porque, aunque parezca pueril, puede promover el interés del lector.

Aclaro, por si acaso, que yo voy a seguir utilizando la misma ironía según el “registro” de Mike.

Muchos no se lo han perdonado, pero él, como algunas personas que se crecen con el castigo, lejos de amilanarse  se vino arriba y se vanaglorió de haber matado a Plutón.
Publicó un libro con un curioso título: “Cómo maté a Plutón y por qué se lo merecía

Y se declaró el asesino oficial de Plutón en su perfil de twitter.

Pero no había pensado que esto le iba a traer más problemas familiares. No solo fue el disgusto de su mujer cuando vio que Eris no había sido reconocido como planeta, sino que después de unos años tanto alboroto llegó a oídos de su hija que, apenas recién nacida cuando Plutón fue “asesinado”, cuando fue creciendo y se enteró de lo que había hecho su padre, también se enfadó con él, según ha contado reiteradamente el propio Mike.

A por el noveno

Y aquí empieza la segunda parte de la historia. En varias entrevistas Mike declara que ya que había quitado un planeta a su hija, tenía que regalarle otro.
Así, parece que envalentonado por su fama de asesino e intentando recuperar la paz familiar y el cariño de su hija, dio un paso más:
Ya que no le habían concedido el décimo, se fue a por el noveno que había quedado vacante por su culpa, y trabajó duro para encontrarlo.


Y hace hoy 4 años, publicó un trabajo (realizado junto a su colega Konstantin Batygin, alguien bastante más discreto que él) que proponía la existencia de un gran planeta en el Sistema solar mucho más alejado que Neptuno.
Konstantin Batygin, que seguramente no es tan famoso porque no es tan expresivo, junto a Mike.
Los dos investigadores descubrieron que 6 objetos del cinturón de Kuiper tenían órbitas con ciertas particularidades comunes: Muy excéntricas (alargadas), con su perihelio (el punto más cercano al Sol) situado en una misma región y una orientación similar. Según ellos esto sería consecuencia de la acción gravitatoria de un nuevo planeta de gran tamaño, porque si la situación se debiera al azar la probabilidad de que se dieran esas circunstancias sería ínfima: de solo un 0.007%.
Órbitas de los 6 objetos mencionados y del supuesto planeta 9
Calcularon cómo debería ser la órbita del nuevo planeta y por dónde debería estar actualmente y Mike, amigo de las apuestas, volvió a hacer otra afirmando que en dos años sería encontrado.

Y lo reiteró al cabo de unos meses:


Pero como les suele ocurrir a todos los ludópatas, que con la euforia de una apuesta ganada hacen otra más arriesgada y la pierden, ésta última ya la tiene perdida aunque le dieran los 5 días de margen como en la primera, o incluso 2 años.

El 15 de febrero de 2017, cuando ya se iba reduciendo el plazo, pidió ayuda en Twitter:

Pero en estos 4 años que hoy se cumplen se han realizado búsquedas exhaustivas y no se ha encontrado nada.

Aunque se me tache a mí también de bilbaíno (que lo soy, y además nací en Bilbao) tengo que decir que desde el principio me entraron dudas del razonamiento empleado. En mi fuero interno aposté desde el principio en contra el arrogante Mike, pero para no alargar demasiado este post, dejo para otro momento los detalles.

Es curioso que ahora me entero de que la NASA ya había pedido cautela desde un principio, como recojo en la siguiente noticia. Sin embargo la reacción de Mike (que he remarcado en rojo al final del texto) zanja totalmente la cuestión (perdón por la ironía)


Pero como suele ocurrir casi siempre, se difundió lo espectacular y no lo prudente. Esta declaración de la NASA apenas tuvo eco en los medios y, a pesar de ella, se volcaron en lo que sería la noticia impactante; en lo que vendía.
Todo lo que llegó al gran público es que teníamos un planeta nuevo. Artículos, conferencias,... anunciando la buena nueva.

Pero sin haber tenido tanto eco, de hecho han ido surgiendo otras opiniones diferentes que además se van reforzando con el paso del tiempo.
En el siguiente articulo (del que al igual que en los otros solo he seleccionado los párrafos que me parecen más significativos) los datos en contra son abrumadoramente mayores y más consistentes que los datos a favor

Y algunos son mucho más rotundos, como un conocido catedrático y divulgador científico que basado en las citadas investigaciones del OSSOS afirma : “Ahora mismo quedan descartados todas las pruebas sobre la existencia del supuesto noveno planeta.

Incluso desde la publicación de las investigaciones de Mike y Batygin el tiempo ha ido pasando, los medios de observación han mejorado, pero el supuesto nuevo planeta no aparece.

¡Yo sigo admitiendo apuestas! La pena es que no lo hice públicamente cuando mi opción se hubiera pagado muchísimo más que ahora, y lo que no tengo muy claro es cuál será la apuesta actual de nuestro amigo Mike.
Mike Brown hace unos añitos ¿Quizás la madurez y el tiempo pasado desde aquella época le hayan hecho ser más prudente?
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ACTUALIZACIÓN (20-1-20) solo unas pocas horas después.

Pues parece que sigue con su idea, aunque ya no se postula como descubridor. Acabo de encontrar este vídeo poco después de publicar el post, en el que se puede ver que Mike continúa apostando:

Afirmaciones recientes de Mike Brown (según me dicen, en noviembre de 2019)

domingo, 12 de enero de 2020

Fue un eclipse diferente

He cambiado de opinión, y aunque en principio incluí los resultados de la observación del eclipse penumbral de luna en el post anterior en una actualización al final del mismo, entre otras cosas porque era algo breve, he decidido que están mejor aquí en un nuevo post.
Por una parte allí no lo iba a ver casi nadie porque no es habitual entrar a releer algo ya conocido, y por otra porque creo que ya es hora de que escriba artículos mucho más cortitos, más adecuados al smarphone que es donde actualmente la mayoría de la gente se conecta con internet, y donde mis habituales "rollos" se hacen eternos e ilegibles. 
Se que no lo voy a conseguir en la mayoría de los casos, pero a partir de ahora voy a intentar publicar cosas más breves o dividirlas en varias partes.

Ha sido la primera vez que he intentado la observación concreta y completa de un eclipse penumbral. 
Es un fenómeno "menor", nada espectacular comparado con los otros tipos de eclipses, y esto ya lo había comprobado cuando después de finalizar la fase parcial de tantos y tantos eclipses de Luna está uno recogiendo los trastos dando por concluida la observación y hecha un último vistazo a nuestro satélite, más por un tema nostálgico de despedida a la actriz que nos ha proporcionado el espectáculo, que por intentar apreciar la tenue penumbra que aún oscurece ligeramente su rostro.
Porque, a diferencia de otros espectáculos, los eclipses no tienen su apoteosis al final, e incluso muchos espectadores abandonan las gradas en mitad de la segunda parte despreciando esos "minutos de la basura" porque ya no hay nada nuevo que ver, y prácticamente nadie se queda después del "descuento" porque eso de las sutilezas no se lleva.

Bueno, como me conozco, y sé que tengo un "rollo" que te puede aburrir, antes de que dejes de leer pongo unas imágenes que obtuve durante el fenómeno, que es posible que sea lo único que te interese de este post, y unas líneas con mis impresiones sobre lo observado.


En cierta manera hubo suerte con la meteorología en Bilbao porque después de un día totalmente nublado, una vez comenzado el eclipse se fueron abriendo claros y la última parte pudo verse bastante bien.

Cuando se iba aproximando la hora central del eclipse aparecieron algunos claros que dieron cierta esperanza, y finalmente en uno de ellos se coló la Luna que en la foto aparece sobreexpuesta intencionadamente para poder apreciar el entorno con las nubes e incluso los cables eléctricos que adornan la imagen.
Solo pude conseguir algunas imágenes de cierta calidad antes al máximo, a las 19:45. Otras varias estaban afectadas por nubes más o menos ligeras que aunque permitían ver la Luna influían mucho en el tema clave de este eclipse y alteraban los resultados al oscurecer levemente diversas zonas de nuestro satélite, como se puede apreciar en la siguiente foto:

miércoles, 8 de enero de 2020

La Luna en la penumbra

Acaba de empezar el año y ya el cielo nos ofrece el primer fenómeno de cierta envergadura, aunque muchos dirán que no es para tanto: Este viernes 10 de enero, se producirá un eclipse penumbral de Luna.

Será observable desde todos los lugares de la Tierra excepto en América, donde solo se podrá apreciar en Alaska y la parte más septentrional de Canadá.
Imagen tomada el 16-7-19 durante la fase penumbral del eclipse de luna, que será similar a lo que se pueda apreciar este 10 de enero, hacia las 20:10 Hora Central Europea (19:10 T.U,) en el momento del máximo, excepto en la posición de la zona oscurecida.
Como se puede apreciar en la imagen, en estos eclipses la Luna no deja de brillar, en un primer vistazo sigue pareciendo una luna llena como cualquier otra, pero si nos fijamos sobre todo en los minutos centrales del desarrollo del eclipse nos daremos cuenta que no está iluminada uniformemente, sino que hay una zona ligeramente oscurecida. En este caso, visto desde Europa occidental, será la parte inferior derecha.

De todas formas hay que indicar que esa diferencia de brillo en una y otra zona, al observador le pudiera parecer mucho menos evidente que en la fotografía, porque nuestra vista (o mejor nuestro cerebro) no son tan objetivos como la cámara fotográfica y tiende a minimizar las diferencias. De hecho, según qué exposición se le dé a la imagen fotográfica se puede apreciar mejor o peor esa distinta intensidad en la iluminación de las distintas zonas.

No veremos la Luna de un tono rojizo como en un eclipse total, ni una zona brillante frente a otra prácticamente oscura e inapreciable simulando una fase, como en uno parcial. Es algo mucho más sutil porque nuestro satélite no llega a entrar en la sombra terrestre, sino solo en la penumbra.
3 fotos del eclipse del 28-9-2015 tomadas desde Bilbao en las fases total (con el museo Guggenheim en primer plano), parcial y penumbral.
En un eclipse total, como el de estas fotos, se producen sucesivamente las tres fases. Primero la Luna entra en la penumbra (penumbral), luego parte de ella en la sombra (parcial) luego lo hace completamente en la sombra (total), repitiéndose finalmente y de manera simétrica las fases parcial y penumbral. 
Pero en este caso nos queda solo la fase menos evidente como en el siguiente ejemplo: