Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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martes, 21 de mayo de 2019

Astros kamikazes


Hace hoy un año, el 21 de mayo de 2018, una extraña noticia apareció en numerosos medios de comunicación:
En realidad ya se había hablado algo de él en marzo de 2017, aunque no con tanta profusión.

Y dos meses después esta otra:




Se trata de dos pequeños astros de menos de 3 kilómetros que en cierta forma están relacionados con el planeta Júpiter, cuyos nombres son  S/2016 J 2  y  2015 BZ 509  aunque sus descubridores les han llamado familiarmente Valetudo y Bee-Zeb, y serán los protagonistas de este artículo.

En menor medida también citaré algunos otros astros que se mueven de una manera especial por lo que así mismo se podrían calificar de “kamikazes”.
En realidad tanto el satélite como el asteroide habían sido descubiertos unos años antes, como se puede deducir de sus nombres, pero en ese tiempo habían estado estudiándose sus extrañas características orbitales.

El término kamikaze se aplicaba a los pilotos suicidas japoneses que en la segunda guerra mundial, cargados de explosivos, se estrellaban contra objetivos enemigos.
Afortunadamente aquella época ya pasó y hoy se utiliza frecuentemente este término de kamikaze para los conductores “suicidas” que circulan en dirección contraria por una autopista. Se ha comprobado que la mayoría realmente no son suicidas, sino que entran por equivocación en el sentido contrario en la vía, y no pretenden ni matarse ni hacer daño a otros. Pero se les sigue llamando kamikazes, apelativo que se ha utilizado con los dos astros citados porque van en sentido contrario.

Todos los planetas y la mayoría de los asteroides del Sistema Solar giran en el mismo sentido alrededor del Sol porque nuestro sistema se formó a partir de una nube de gas y polvo en rotación. Por este motivo, los planetas y la mayor parte de los asteroides realizan el movimiento de traslación alrededor del Sol todos en el mismo sentido, llamado sentido prógrado. (Vistos desde el Norte en sentido contrario a las agujas del reloj)
A los que lo hacen en sentido contrario se les llama retrógrados.





También la mayoría de los grandes satélites se mueven en sentido prógrado, e incluso la rotación de casi todos ellos también es en ese sentido, aunque hay alguna excepción importante.                               

Satélite Valetudo
    
El pasado verano, concretamente el 17 de julio de 2018 se dio a conocer el descubrimiento de 12 nuevos satélites de Júpiter, con lo que su número se elevaba a 79. Esto no es infrecuente porque el gigante gaseoso posee numerosas lunas, algunas muy pequeñas, que de vez en cuando se van encontrando. Pero lo más curioso es que uno de ellos se mueve en sentido contrario, con el riesgo de que se produzca un choque con alguno de los otros satélites.

A este extraño astro le llamaron Valetudo (el nombre de la diosa romana de la salud y la higiene). Realmente había sido descubierto en 2016 por Scott S. Sheppard y su equipo desde el Observatorio Interamericano del Cerro Tololo (Chile), e inicialmente, como corresponde a las normas de nomenclatura previa oficial, se le llamó S/2016 J 2, tal como se ha dicho. La S porque es un satélite, luego el año de descubrimiento, la J de Júpiter y el 2 porque fue el segundo descubierto ese año.
Descubrimiento de S/2016 J 2. Un punto brillante que se desplaza sobre el fondo estelar .
En realidad ya se había hablado algo de él en marzo de 2017
De todas formas toda esta historia hay que puntualizarla: No sé si has oído el chiste del conductor borracho que se mete en la autopista en sentido contrario, y comenta extrañado “No se qué pasa hoy, que todos los coches están circulando al revés”; incluso es posible que haya ocurrido en la realidad. 
Pues esto mismo podría decir nuestro satélite, porque a pesar de los titulares de la noticia, los que se mueven en sentido retrógado son los otros.

De los 97 satélites de Júpiter, los 17 más cercanos al planeta, entre los que están todos los grandes, se mueven en sentido prógrado. Los 61 más lejanos (todos ellos muy pequeños, menores de 60 km y la mayoría menores de 5 km) lo hacen en sentido retrógrado. Pero entre éstos últimos ha aparecido nuestro Valetudo que se mueve en sentido prógrado al revés que sus vecinos. Esto se recoge en el siguiente gráfico esquemático.

Entre estos 12 nuevos, hay otros dos prógrados como Valetudo, pero están en la zona de los que se mueven como ellos. Desde luego, los titulares de las noticias engañan, como tantas otras veces.

La cuestión es incluso más discutible porque ordenados por distancia media a Júpiter, Valetudo es el satélite número 19, y el anterior (el 18, nombrado S / 2003 J 12) es el primer retrógrado. Con lo cual, si Valetudo hubiera sido descubierto antes que S / 2003 J 12, a éste le podrían haber llamado kamikaze porque es retrógado y está situado entre los prógrados (los 17 primeros por dentro y Valetudo por fuera)


Situación esquemática de las órbitas de los 35 satélites de Júpiter más cercanos al planeta suponiendo órbitas circulares y considerando su distancia media a Júpiter. Hay otros tantos más en la zona exterior, todos ellos retrógrados. Las distancias no están en proporción exacta, pero se mantiene aproximadamente el rango.

Los 8 primeros se mueven en el plano ecuatorial del planeta y sus órbitas son casi circulares y poco excéntricas, al contrario del resto, que debido a su gran excentricidad se cruzan y están bastante inclinadas.
Analizando objetivamente los satélites que se conocen actualmente y la situación de sus órbitas, podría decirse que tanto Valetudo como el del lugar 17 llamado Carpo, son kamikazes, porque si en algún sitio hay que poner en la autopista la mediana que los separa, sería entre el 16 y el 17 que es donde hay un gran espacio. 

Sin embargo también es cierto que debido a la gran excentricidad de Valetudo (0.22) y algunos de los otros, éste se cruza con las órbitas de numerosos satélítes retrógrados exteriores, lo mismo que Carpo. 
Análogamente S/2003 J 12 (el primer retrógrado, que tiene una órbita exageradamente excéntrica: e=0.44) se cruza con unos cuantos prógrados más interiores a pesar de la gran diferencia de su distancia media a Júpiter, y ese sería el verdadero kamikaze.

Por ello el gráfico anterior es solo orientativo de la situación y en realidad debería estar repleto de cruces de líneas, algo así como este otro, y muchos satélites podrían considerarse kamikazes porque su órbita se cruza con las de otros que van en sentido contrario. 


Órbitas de los satélites de Júpiter considerando también la excentricidad. Se han remarcado con trazo grueso las de Valetudo y sus dos vecinos interiores.

Incluso muchas de las órbitas de los que van en la misma dirección parecen cruzarse, y aunque siempre es más violento un choque frontal que otro por alcance, la situación no es tan peligrosa como parece si se tiene en cuenta que el espacio es enorme y los satélites diminutos.

De todas formas también hay que tener en cuenta que viajan en una autopista de tres dimensiones, a diferentes alturas, por lo que aunque en un gráfico en planta parezca que se cruzan, la inclinación de las órbitas lo impide.

Los 8 primeros satélites tienen órbitas situadas en el plano del ecuador, tal como se ha dicho, y el resto presenta una inclinación que ronda los 30º (150º los retrógrados) 

Se especula con que Valetudo pudo formar parte de un cuerpo más grande que se habría fragmentado en alguna colisión, y los expertos no le auguran un buen futuro porque probablemente acabará chocando con algún otro satélite, como suele ocurrir con los conductores “kamikazes”.

Como curiosidad se puede citar que estos últimos 12 satélites se descubrieron al intentar buscar el supuesto noveno planeta del Sistema Solar. En la zona del cielo que observaban estaba Júpiter, y encontraron lo que no esperaban.

Asteroide Bee-Zed
  
Aunque sus descubridores le pusieron ese curioso apelativo y la Unión Astronómica internacional suele tomarse un buen tiempo para otorgar un número y un nombre definitivo a los asteroides, seguramente por su particular movimiento a éste ya se lo han dado y oficialmente se llama  514107  Ka`epaoka`awela, nombre de origen hawaiano, que parece que están de moda, aunque a quienes tengan que citarlo por radio o televisión no les guste nada.

Para empezar hay que decir que tiene una órbita similar y cercana a la del planeta Júpiter. Este dato no aporta nada excepcional, porque se conocen más de 6000 asteroides que comparten su órbita con el gigante gaseoso: los llamados “troyanos” que se mueven a la par que el planeta en dos grupos, uno delante de él y otro detrás, a una distancia de 60º, cerca de los llamados puntos de estabilidad gravitatoria L3 y L4, de manera que no hay peligro de colisión.
Pero Bee-Zed (prefiero seguir usando el apelativo cariñoso que le pusieron sus descubridores que el oficial) se mueve en sentido contrario, por lo que cada 6 años (dos veces en cada órbita) se aproxima a Júpiter y teóricamente podría cruzar las pobladas nubes de asteroides troyanos con elevado riesgo de colisión.
Gráfico de las órbitas en perspectiva elaborado a partir de cneos.jpl.nasa.gov/orbits/ 
Pero ahí sigue, indemne. O es un asteroide cuya órbita ha sido modificada por la gravedad de Júpiter muy recientemente y todavía no ha tenido tiempo de estrellarse, o hay algún mecanismo que le proteja de un choque.

Pues si. Cada 6 años se aproxima a Júpiter en las posiciones A y B por fuera y por dentro respectivamente. No se acerca demasiado (más lejos de la distancia Tierra-Sol) pero suficiente como para que su órbita se modifique ligeramente por la atracción del 5º planeta, aumentando y disminuyendo su periodo de manera alternativa, de tal forma que media vuelta la recorre un poco más rápido que la otra media, y esos procesos hacen que se mantenga en resonancia 1:1 con Júpiter (tarda lo mismo que el planeta gigante en completar una traslación y en cada vuelta se repiten las posiciones relativas de ambos) y que su órbita sea segura al no acercarse demasiado.  
Puede decirse que es un asteroide coorbital de Júpiter y que interactúa de una manera parecida a los cuasisatélites de la Tierra de los que he hablado en varias ocasiones, aunque no igual. 
Se pueden encontrar estos cuasisatélites en "Las otras lunas" y en "Un asteroide muy especial"

BZ evita también a los asteroides troyanos gracias a la inclinación de su órbita y a que también con ellos las posiciones se repiten en cada vuelta porque todos ellos están sincronizados con Júpiter.

En el siguiente gráfico se representan las posiciones en los dos próximos acercamientos a Júpiter, en septiembre de 2019 y en julio de  2026

Representación en perfil y en planta de las posiciones de 514107 Ka`epaoka`awela y Júpiter en los próximos acercamientos. Grafico elaborado a partir de cneos.jpl.nasa.gov/orbits/
A pesar de su extraño comportamiento, varios años antes de descubrirse los astrónomos Helena Morais y Fathi Namouni ya supusieron la existencia de astros con estas características orbitales
.
No hay acuerdo en la comunidad astronómica sobre el origen de este extraño asteroide. Por su movimiento parece claro que es un objeto capturado por la gravedad de Júpiter, pero mientras algunos investigadores creen que esta captura habría ocurrido hace unos pocos millones de años, otros opinan que está ahí casi desde el origen del Sistema Solar.
Algunos piensan que podría ser un cometa capturado (muchos cometas tienen órbitas retrógradas), o incluso un objeto proveniente de fuera del Sistema Solar, como el famoso Oumuamua. 
De hecho, los citados astrónomos Morais y Namouni hicieron una simulación computerizada de su órbita remontándose en el tiempo y sugirieron que su único origen posible está fuera del Sistema Solar.
Esta circunstancia fue recogida por muchos titulares, si bien la captura de estos objetos no es fácil porque vendrían a una gran velocidad.

Lo que sí parece claro es que debido a las interacciones periódicas con Júpiter, y al contrario que nuestro otro personaje de hoy, podría permanecer mucho tiempo (se habla de al menos un millón de años o incluso indefinidamente) circulando en sentido contrario sin chocar con nadie.


Como se ha dicho, la mayoría de los astros del sistema Solar se mueven alrededor de nuestra estrella en el mismo sentido (prógrado) debido a su origen en una nube plana que giraba de esa manera, pero hay muchas excepciones debido a que determinadas interacciones o choques entre ellos han modificado la situación.

Los asteroides retrógrados son relativamente pocos (solo unos 80 de los más de 700000 conocidos) y BZ es el único de ellos cuya órbita se acerca a la de un planeta, mientras que hay muchos satélites retrógrados y también cometas. De hecho la mayoría de los astros retrógrados en el Sistema Solar son cometas, entre ellos el famoso Halley.

Órbita retrógrada del cometa Halley. Gráfico en perspectiva.

Los satélites retrógrados se supone que proceden de asteroides capturados, y en el proceso de captura cambiaron su sentido de movimiento. Son bastantes, pero todos ellos muy pequeños excepto Tritón, el principal satélite de Neptuno.

En el caso de los cometas, la mayoría ellos procede de la nube de Oort, conjunto de millones de cometoides,  que con forma esférica rodea el Sistema Solar, y por una desestabilización gravitatoria se han acercado hacia el Sol. Al proceder de un punto cualquiera de esta envoltura esférica pueden venir en cualquier dirección y por eso muchos serán retrógrados.


Representación de la nube de Oort, el sistema Solar y teóricas órbitas de cometas.
No está a escala, y en realidad la nube de Oort es mucho más grande y lejana.

Siempre que se habla de aspectos de geometría orbital, hay que tener en cuenta que los astros del Sistema Solar no se mueven todos en el mismo plano. Sí es cierto que la mayoría de las órbitas están relativamente cerca de él, pero hay muchas excepciones.
Normalmente nos los imaginamos en un espacio de dos dimensiones y dibujamos sus órbitas en planta en un papel, con lo que el moverse en sentido prógrado o retrógrado nos parece claro. Pero ¿Qué pasa si la órbita es casi perpendicular a la referencia de la eclíptica?
Dos órbitas casi perpendiculares a la eclíptica, pero una prógrada y la otra retrógrada cuando apenas cambia la dirección
Para formalizar esto hay que tener en cuenta el parámetro “inclinación”. Si una órbita tiene una inclinación de 10º, quiere decir que el ángulo que forman los planos de su órbita y la de la Tierra es de 10º. Pero vemos inclinaciones por ejemplo de 150º cuando la lógica nos dice que la máxima inclinación entre dos planos sería de 90º.
Justamente las inclinaciones entre 90º y 180º corresponderían a astros retrógrados. No es que se muevan exactamente al revés, sino que la “inclinación” sería el ángulo que hay que girar la órbita hasta quedar en el mismo plano que la órbita terrestre y moviéndose el astro en el mismo sentido que la Tierra.
Tanto el astro verde como el rojo seguirían el mismo camino y en sentidos opuestos. Pero para que su órbita quedara como la de la Tierra y en el mismo sentido, en el verde habría que girar 70º y en el rojo 110º

Rotación retrógrada.

También la rotación de casi todos los astros se produce en sentido prógrado, siendo la excepción más clara el planeta Venus, que prácticamente rota en sentido contrario (inclinación del eje 177º)

El eje de giro de Urano está casi paralelo al plano de la eclíptica, pero un poco más inclinado  por lo que se considera que la rotación es retrógrada (con una inclinación del eje de casi 98º)

Así mismo, el planeta enano 134340 Plutón tiene una rotación retrógrada (inclinación 120º)


El único planeta que no tiene su eje inclinado (Mercurio) y los que más inclinados lo tienen, los tres con rotación retrógrada. 
Urano por muy poco: Si girase en sentido contrario, el ángulo sería 72º (16º menos inclinado, la figura se visualiza desde la parte de atrás) y no sería retrógrado. Tampoco lo sería con un eje un poco menos inclinado (al menos 8 grados menos). 
Se ha incluido 134430 Plutón, a pesar de no ser planeta, por ser un caso llamativo.

Aunque se ha mantenido la jerarquía de tamaños, no están en la misma escala.

El hecho de que estos astros tengan rotación retrógrada, no implica que se les pueda llamar kamikazes porque esa circunstancia no tiene nada que ver con un peligro de choque futuro, aunque es casi seguro que ese sentido de giro “diferente” ha estado provocado por impactos cósmicos hace muchos millones de años, con lo que quizás podrían considerarse como consecuencias de los kamikazes, y así tener cabida en este artículo.

Otros kamikazes

Aunque las circunstancias son totalmente diferentes, también se les suele llamar kamikazes a los cometas que se dirigen hacia el Sol y en muchos casos se estrellan y desaparecen en él o en sus proximidades vaporizados por el calor de nuestra estrella.

La mayoría de los cometas, procedentes del exterior del Sistema Solar, son atraídos por el Sol después de que su trayectoria haya sido alterada por alguna acción gravitatoria, y se quedan moviéndose alrededor de nuestra estrella en una órbita muy excéntrica. Pero en algunos casos su trayectoria les dirige directamente al Sol o a sus proximidades, lo que supondrá su desaparición.


 El Ison y el Lovejoy, dos cometas suicidas recientes que tuvieron diferente final.

sábado, 13 de abril de 2019

13 de abril, ¡cuidado, Apophis!


Entre los peligros que acechan a nuestro planeta y a sus habitantes, uno de los que siempre nos viene a cabeza y ha aparecido repetidamente en películas y documentales es la caída de un asteroide (o un meteorito, como erróneamente se dice a veces). Hemos oído muchas veces que fue precisamente eso lo que acabó con los dinosaurios.


¿Podría ocurrirnos también a nosotros, así de improviso, un día cualquiera de estos y acabar con la humanidad?  Afortunadamente la respuesta es “NO”
Hoy en día se conoce la posición y la órbita de todos los astros de tamaño suficiente como para producir tal desastre, y no se prevé  ningún choque de esa entidad en los próximos siglos. 
Si nos podría caer ahora mismo encima nuestro  un pequeño asteroide de los que todavía no están catalogados, pero los daños no serían elevados excepto quizás para quienes estén en las proximidades del punto de impacto, y además la probabilidad es muy inferior a que nos caiga una teja sobre nuestra cabeza mientras estamos paseando, o a que tengamos un accidente de coche.
El impacto de Celyabinsk en 2013, último episodio recogido ampliamente por los medios de comunicación. Producido por un meteoroide de algo menos de 20 metros que explotó en la atmósfera sin llegar a impactar con el suelo.
Los asteroides son un numeroso grupo de pequeños astros, rocosos o metálicos, la mayoría  de los cuales tiene su órbita entre las de Marte y Júpiter.
Pero entre los millones de asteroides existen unos cuantos que se pueden acercar a la Tierra, e incluso podrían impactar.
A los objetos cercanos a la Tierra (asteroides y cometas) se les conoce como NEO´s (Near Earth Objects) y se tienen catalogados más de 15000. Dentro de este grupo están los    PHA (asteroides potencialmente peligrosos), de los cuales se conocen más de 1700, cuya órbita está próxima a la de nuestro planeta, tanto que se pueden acercar a la Tierra menos de 0,05 UA y tienen un tamaño que provocaría una catástrofe.

De todos estos solo hay uno, al que se le ha llamado Apophis, que en los próximos años o siglos puede que se acerque a nuestro planeta hasta el punto de que haya peligro de impacto. Tiene un tamaño de unos 300 metros y aunque no originaría la desaparición de la raza humana, probablemente afectaría a toda nuestra tecnología e infraestructuras  y los supervivientes tendrían que vivir en unas condiciones similares a las de la Edad Media.

Cuando se descubrió se le dio el nombre provisional de 2004 MN4, lo que indica que la fecha en que fue detectado estuvo en la segunda quincena de junio de 2004 (en el anexo se explica la nomenclatura que se utiliza) y posteriormente se le adjudicó el número 99942.
Poco después recibía el nombre propio por el que se le conoce actualmente: Apophis. Al parecer propuesto por sus descubridores porque ese era el nombre de uno de los villanos alienígenas que amenazaba la existencia de la civilización en la Tierra en una serie televisiva, que a su vez lo había tomado de la mitología egipcia donde era la reencarnación del caos.        
Un nombre apropiado para ese asteroide que podría impactar con nuestro planeta provocando un auténtico caos.

Efectivamente, al calcular inicialmente su órbita se comprobó que se aproximaría mucho a la Tierra, e incluso podría chocar con ella, el 13 de abril de 2029. A pesar de que su órbita está en distinto plano que la de la Tierra, atraviesa este plano precisamente a la misma distancia al Sol (casualidad) y en esa fecha casualmente ambos astros estarán aproximadamente en el mismo punto.
Imágenes en planta y perfil de las órbitas y las posiciones de Apophis y la Tierra en el momento del máximo acercamiento, y uno y dos meses antes. Elaboradas a partir de https://ssd.jpl.nasa.gov

Esta situación de alarma no es muy infrecuente para un asteroide recién descubierto, ya que con unas pocas posiciones observadas la órbita posible es muy amplia y en ella puede situarse la Tierra; pero normalmente con nuevas observaciones se afina la trayectoria y se suele descartar el impacto. Sin embargo en este caso los nuevos datos no disminuían esa probabilidad, y se le adjudicó el valor 4 en la escala de Torino (con la que se mide la peligrosidad de un asteroide), el máximo al que se ha llegado hasta ahora.
Escala de Torino, que indica la peligrosidad de un asteroide teniendo en cuenta su tamaño y la probabilidad de impacto. Por ejemplo el 10 sería un asteroide mayor de un kilómetro, que impactaría casi seguro (con probabilidad de más de un 99%)

Finalmente pudieron concretarse más los cálculos y se comprobó que en realidad no chocará aunque pasará solo a unos 40000 kilómetros de la superficie terrestre, 10 veces más cerca que la Luna, e incluso podría llevarse por delante algunos de los satélites artificiales geoestacionarios, que rondan  esa altura.

Al pasar tan cerca, la gravedad de la Tierra modificaría la órbita del asteroide.

Nuevos cálculos sobre lo que ocurriría más adelante con la teórica nueva órbita dieron otro posible impacto 7 años después: el 13 de abril de 2036. E Incluso otro más el 13 de abril de 2068.
Si Apophis hubiera seguido con su órbita actual, el 13-4-2036 no estaría cerca de la Tierra, tal como se ve en esta imagen. Pero con la modificación de esa órbita podría acercarse lo suficiente como para impactar con nuestro planeta.
Antes de que cunda el pánico hay que decir que aunque la mecánica gravitatoria predecía esos resultados, se vio que Apophis se va desviando levemente de su órbita teórica, posiblemente debido al llamado “efecto Yarkowski” como se explicó en "El asteroide del farolero y eso hará que también en 2036 y en 2068 nos libremos de él. 
Pero su órbita y la de nuestro planeta seguirán estando muy próximas, y probablemente si no hacemos nada, un 13 de abril (*) de un año o un siglo de éstos, Apophis impactará con nuestro planeta.
Parece una tremenda casualidad la coincidencia de las fechas, y la última afirmación: conocemos el mes y el día del posible impacto (el 13 de abril), pero no el año. Esta curiosa circunstancia es una cuestión geométrica.

El que la órbita de un asteroide vista en planta se cruce con la de la Tierra no significa que puedan acercarse mucho, porque lo más probable es que en la situación en 3 dimensiones las órbitas no lleguen a tocarse.


En esta maqueta tridimensional que se encuentra en el Aula de Astronomía de Durango, la órbita de la Tierra está representada con alambre azul.Otros planetas con alambre dorado y una serie de asteroides cercanos, con alambre gris.
En la imagen de la izquierda (se ve la situación en planta) puede parecer que varios de ellos podrían impactar con la Tierra porque se crucen la órbitas, pero hay que tener en cuenta que esas órbitas están en diferentes planos (foto de la derecha, de perfil), con lo que en la mayoría de los casos un choque es imposible.
Únicamente si alguno de  los nodos de la órbita asteroidal (puntos de corte con el plano orbital terrestre o plano de la eclíptica) se sitúan exactamente en la órbita de la Tierra, podría producirse el impacto.
La línea azul representa la órbita de la Tierra, y aparecen también las de dos asteroides. La imagen de la izquierda está en planta y la de la derecha en perspectiva.
Aunque en planta puede parecer que el asteroide verde es más peligroso, en realidad no es así. Lo sería si el nodo estuviera en el punto P, pero en realidad está en Q, lejos de la órbita terrestre,  como se aprecia en el gráfico en perspectiva, de la derecha.
El asteroide de órbita roja sí tiene uno de los nodos en un punto de la órbita terrestre, y ahí podría impactar, aunque no necesariamente.
Por lo tanto en general solo podrán chocar si alguno de los dos nodos coincide con la órbita terrestre.

Y eso ocurre en el caso de Apophis, que cruza la órbita de la Tierra en el punto en que nuestro planeta está el 13 de abril.  Si Aphophis pasa por ahí en cualquier otra fecha la Tierra estará en otro lugar y no hay problema. Pero si lo hace el 13 de abril de cualquier año se encontrará con la Tierra y  podría producirse el choque. En cualquier caso no es seguro porque teniendo en cuenta el tamaño de los astros y su velocidad, deberían coincidir no solo en una fecha, sino también en una hora o en un instante concreto.

 (*) El hecho de que todas las fechas de posible impacto de Apophis sean el 13 de abril es debido a que como la Tierra tarda (aproximadamente) un año en dar una vuelta alrededor del Sol, en cada punto de su órbita está siempre en el mismo día y mes. y en el punto de cruce de las dos órbitas está en la mencionada fecha.

Sin embargo a largo plazo esto no es así a causa del movimiento de precesión. Debido a ello en realidad la Tierra tarda un poco menos de un año en dar una vuelta, con lo cual según van pasando los siglos, aunque el punto geométrico de impacto sea invariable, la Tierra pasa por él en distinta fecha: en el siglo XXII será el 14 o 15 de abril (según los bisiestos), en el XXIII sería el 16,… Todo ello suponiendo que Apophis se mantenga en la misma órbita.
En cualquier caso si se mantienen las órbitas el punto de impacto es fijo y la fecha (día y mes) está determinada en cada siglo.




Las órbitas de Apophis

¿Por qué su nueva órbita, después de 2029, también se cruza con la de la Tierra?¿Por qué Apophis pasaría por el cruce en 2036 también el 13 de abril a pesar de haber cambiado la órbita?
Actualmente el periodo de Apophis es de 323.6 días. Por ello mientras la Tierra da 8 vueltas (en 8 años) nuestro asteroide da un poco más de 9 vueltas. Si un año han estado cercanos, volverán a estarlo 8 años más tarde, pero ya Aphophis un poco por delante, y así cada vez más. Si se mantuviera la órbita actual, hasta el año 2130 no sería el siguiente acercamiento, y bastante más lejano que éste de 2029. Estaríamos tranquilos por mucho tiempo.

Pero el problema es que, tal como se ha dicho, en este próximo encuentro la Tierra le va a modificar su órbita por la interacción gravitatoria.

Si fuese otro astro el que modificase la órbita de Apophis (Por ejemplo Venus), casi con toda seguridad cambiaría la posición de sus nodos y nos libraríamos de su amenaza para siempre. Pero al ser la Tierra, la nueva órbita también pasa por las proximidades del punto de impacto (ya que comienza en él), y por ello volverá a pasar por ese punto cada vuelta y si lo hace un 13 de abril, podría ocurrir el impacto porque la Tierra andará por ahí.


La posible nueva órbita que se calculó para después de 2029 sería algo más pequeña que la actual, con un periodo de 319.6 días, con lo que en 7 años Apophis daría casi exactamente 8 vueltas y el 13 de abril de 2036 podrían encontrarse y chocar.
Como se ha dicho, afortunadamente otra circunstancia (efecto Yarkowski) ha modificado ligeramente su trayectoria, no se aproximará a la Tierra por el lugar inicialmente previsto, y el efecto que nuestro planeta ejerza sobre él en 2029 no nos lo volverá a acercar demasiado en 2036.

Nomenclatura de los asteroides

Cuando se habla de Apophis o de otro asteroide y se utiliza la nomenclatura provisional (en muchas ocasiones el único nombre que tiene) puede resultar extraña esa mezcla de números y letras como de 2004 MN4, e incluso puede parecer que se haya hecho de manera aleatoria, pero no: está relacionado con el momento del descubrimiento.

Cuando se descubre un nuevo asteroide se le asigna una denominación de acuerdo con la fecha en que ha sido detectado: primero se pone el año, luego una letra que indica la quincena (no se utiliza la I) y luego una letra (y en caso necesario también un número) de acuerdo al número de orden de los descubiertos en esa quincena.
A para la primera quincena de enero, B para la segunda, C para la primera de febrero D para la segunda, E y F para marzo, G y H para abril, J y K para Mayo, L y M para abril
Por ejemplo el tercer asteroide descubierto en este año, le llama 2017 AC1 , o el 30º de la segunda quincena de enero 2017 BA3 .

Cuando se determina su órbita con exactitud se le asigna un número según una lista correlativa que en principio se correspondía con el orden del descubrimiento, y ahora con el orden de adjudicación, ya que algunos reciben número antes que otros descubiertos con anterioridad. 
Los primeros asteroides descubiertos no tuvieron denominación provisional por la fecha en que fueron encontrados. En la imagen están ordenados por tamaños, pero  3 Juno se descubrió antes que  4 Vesta 

Por ejemplo a Plutón se le adjudicó el 134340, el primero que estaba libre en agosto de 2006, cuando perdió la categoría de planeta.

Además el descubridor puede proponer un nombre propio, que no puede ser el suyo, al contrario de lo que ocurre con los cometas, que suele colocarse junto a su número y a continuación de él.
Por eso en el caso de nuestro asteroide se puede encontrar como 2004 MN4 o 99944 Apophis y sabemos que fue el 112º encontrado en la segunda quincena de junio del año 2004.

sábado, 30 de junio de 2018

El asteroide monstruoso que se acerca


Hoy 30 de junio es el día del asteroide, y lógicamente debía de escribir algo sobre estos astros.
He estado dudando, he consultado lo que publiqué el año pasado, que ya no recordaba, y buscando algo nuevo he mirando en internet y he encontrado estos titulares:

"Podrás ver este asteroide monstruoso ..."  o   "Un enorme asteroide se acerca a la Tierra"


Que no cunda el pánico, porque no es cierto. 

viernes, 5 de enero de 2018

Un planeta llamado Eris

El 5 de enero de 2005, hoy hace 13 años, el astrónomo Mike Brown y su equipo descubrieron un astro al que provisionalmente se le llamó 2003 UB313 y posteriormente Eris, que fue clave en el destronamiento de Plutón. 

Se estimó su diámetro en 2400 km, algo mayor que el de Plutón, y por ello, ya desde el momento en que fue anunciado su descubrimiento, el 29 de julio, fue considerado por muchos como el décimo planeta.
Imagen en la que se descubrió Eris, obtenida desde el telescopio de Monte Palomar / Caltech/ M.Brow
Es curioso que habiéndose descubierto en 2005, en su nombre aparezca 2003. Eso es porque fue en octubre de ese año 2003, cuando se obtuvo la imagen que analizada 2 años más tarde dio lugar a su descubrimiento.

viernes, 30 de junio de 2017

El día del asteroide

Hoy 30 de junio es el “Día Internacional del Asteroide”

Es curioso cómo el calendario se ha ido llenando de días dedicados a diversos temas, y pueda pensarse que no tiene mucho sentido el dedicarle una fecha a los asteroides. Que yo sepa no existe el día de los cometas ni el de las estrellas, ni el de los planetas aparte del nuestro, que también aproveché para escribir algo muy sorprendente de él.

Pero aunque parezca que alguien haya querido resaltar a estos pequeños astros haciéndoles un hueco en el calendario,  en realidad es algo engañoso porque si miramos el motivo por el que se ha decidido, debería llamarse más bien “El día contra el asteroide”, al igual que cuando en alguna cuestación por la calle con una hucha en mano me han pedido dinero “para el cáncer” cuando en realidad es “para la lucha contra el cáncer”. Aquí ocurre lo mismo.

Aunque ya anteriormente se celebró en algunos ámbitos, parece que fue el pasado 6 de diciembre de 2016 cuando la ONU lo declaró oficialmente, y escogió esa fecha recordando el impacto del asteroide de Tunguska, como un nuevo Día Internacional, con el objetivo de aumentar el nivel de conciencia sobre el grave peligro que supone el impacto de rocas espaciales.

Personalmente no veo mucho sentido en concienciar a la población en general sobre este problema, porque no está en sus manos el solucionarlo, y ya sabemos que quienes tienen el poder decisorio a la hora de asignar presupuestos para investigación o grandes proyectos no miran mucho la opinión de la gente ni tampoco van a cambiar sus planes porque se enteren o no de esta iniciativa. 
Bueno, esto es una opinión personal, porque ya sabemos el poder que tienen hoy en día las redes sociales y los logros de las campañas de recogida de firmas. Pero no creo que se pueda conseguir mucho de esta manera en este caso.

sábado, 8 de abril de 2017

A los planetas les gustan los números enteros, a los asteroides no.

Resonancias (1)

En este artículo se recogen unas circunstancias curiosas relacionadas con los periodos de traslación de algunos astros que en principio podrían hacer pensar en elucubraciones que entrarían en el ámbito de la pseudociencia de la numerología, pero no lo son.

Tampoco son casualidades numéricas como lo que conté recientemente en el post titulado “El planeta PI”, aunque en un principio también podría parecerlo,
Simplemente se trata de consecuencias directas del fenómeno físico de las resonancias y aunque en el pasado algunos pensaran en aspectos mágicos o esotéricos, está claro que se deben la acción de la fuerza gravitatoria.


A los planetas les gustan los números enteros.



El pasado día 25 de marzo Venus estuvo en conjunción inferior. Eso ya lo comenté en su día, incluso creo que fui un poco pesado con el tema.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Un asteroide muy especial (2)

Este post es continuación del anterior. Si no lo has leído, puedes hacerlo clicando aquí
Ahora voy a intentar explicar algunas circunstancias muy curiosas, pero quizás algo técnicas, relativas a los movimientos del asteroide Cruithne, que ocasionan su extraño comportamiento.
Si no te gustan los tecnicismos, o no te apetece darle muchas vueltas al tema quizás sea mejor que no leas más. Quédate con las curiosidades de aquel, y espera al siguiente post que será casi igual de sorprendente, tendrá algún aspecto parecido a éste, pero mucho más cercano y asequible, con astronautas incluidos.

También tengo que decir que en uno de mis habituales despistes, cuando hace 4 días publiqué la primera parte de este artículo, no recordaba que ya había hablado de estos temas en este blog hace unos meses, en general de los asteroides coorbitales terrestres (en el post “Las otras lunas”), por lo que algunas cosas quizás te habrán sonado o te habrán parecido redundantes. He añadido después una referencia a ello.
Pero Cruithne fue la primera de las “segundas lunas”,  su comportamiento es diferente, y merece una atención especial. 

Si quieres conocer mejor a este curioso asteroide, aquí tienes los habituales anexos de lectura opcional correspondientes al anterior post, que en esta ocasión he preferido publicarlos de manera separada.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Un asteroide muy especial (1)

Se llama Cruithne, y todos los años en estos días de principios de noviembre se acerca a la Tierra.
Pero cada año se acerca un poco menos y llegará una época, dentro de unas décadas, en que permanecerá siempre muy lejos, al otro lado del Sol.
Sin embargo, sabemos que volverá aunque sea dentro de 5 siglos, y nuevamente visitará de cerca al tercer planeta durante una buena temporada.

Lo cierto es que hasta hace 20 años estuvo acompañándonos de manera continua durante dos siglos, pero esa situación cambió y ahora solo en estas épocas de otoño se aproxima ligeramente.

Imagen figurada: Desde Cruithne se ve “de cerca” el tercer planeta acompañado por su luna con la misma fase.
Podrían buscarse muchos símiles en la vida real porque el suyo parece un extraño comportamiento, como el de un viejo amigo que en una época era inseparable, fue enfriando paulatinamente la relación y ahora cumple con esas visitas de compromiso en fechas marcadas que se han hecho tradicionales, pero parece ya cansado de nuestra compañía y va rompiendo lazos, como si quisiera vivir a su aire y sin ataduras. Pero que allá lejos cuando se encuentre solo, echará algo en falta y volverá nuevamente para revivir épocas pasadas.

domingo, 31 de julio de 2016

El asteroide del farolero

Conozco algunas personas que motivadas por su afición a la Astronomía leyeron con curiosidad “El Principito”, la conocida obra de Antoine de Saint-Exupéry, y algunas más que después de haberlo leído se interesaron por el mundo de los astros.

Hoy 31 de julio se cumplen los años, exactamente 72, de la desaparición de su autor, alguien que sin ser astrónomo ha hecho que mucha gente se acerque a la Astronomía.

Ello a pesar de que en su obra más conocida describió algunos astros de manera absurda e imposible desde el punto de vista científico, pero los utilizó como recurso para contar hermosas historias de sentimientos, contradicciones y belleza del alma humana.

“El principito” o “Le petit prince” como es su título original en francés, aparentemente es un librito de relatos para público infantil, pero solo aparentemente. Yo cada vez que lo ojeo descubro algo nuevo, profundo o entrañable, escondido en los a primera vista simplones relatos de los personajes que habitan en unos curiosos asteroides.

Como seguramente ya lo habrás leído, no te cuento la historia y solo recordaré luego unos párrafos muy concretos. 

Hace unos años me impuse la tarea de buscar entre la multitud de asteroides conocidos, algunos que por alguna circunstancia fueran similares a los que aparecen en la obra. Puede parecer una tarea absurda y casi condenada al fracaso, porque eso de encontrar uno de estos pequeños asteroides donde pudiera florecer una rosa o corretear un cordero, no había por donde cogerlo.

Sin embargo, uno de ellos lo encontré. El que más difícil parecía: El asteroide del farolero.
Su principal característica era que había acelerado su rotación, en principio muy lenta, y ahora en un solo minuto daba la vuelta completa sobre su eje, como se narra en la conversación entre el principito y el farolero que aparece a continuación:

jueves, 14 de julio de 2016

Las otras lunas

Mañana hace justo un mes (el 15 de junio de 2016) que apareció una sorprendente noticia en muchos medios de comunicación:



Pero lo más extraño no es el que alguien haya encontrado otra supuesta luna moviéndose alrededor de la Tierra (hoy en día se encuentran tantas cosas raras por ahí arriba que ningún hallazgo sorprende demasiado), sino que nuevamente se diga que es la segunda, y no la quinta o la sexta, porque varias noticias como ésta ya aparecieron hace años, refiriéndose a otros astros.


jueves, 26 de mayo de 2016

El asteroide amigo de la Tierra

Hace poco, hablando de mi trabajo en el cielo, prometí escribir algo en este blog sobre “el asteroide amigo”.
A diferencia de otras veces cumplí rápidamente mi promesa, y es una satisfacción que me lo hayan publicado en NAUKAS, el prestigioso blog cooperativo de ciencia.
Esto fue la semana pasada. No lo he recogido aquí hasta ahora porque tenía esperando un par de temas de actualidad a diferencia de éste, que es "atemporal" y su lectura puede ser adecuada en cualquier momento.

Antes de nada tengo que advertirte que, como otras muchas veces y espero que haya sido la última, me salió un artículo demasiado extenso. Pero para publicarlo en ese ámbito de Naukas no me pareció adecuado utilizar el recurso de los anexos con los rombos, porque quizás los lectores no interpretasen adecuadamente si significado, a diferencia de los lectores de este blog que ya estarán acostumbrados. 
Por ello te aconsejo que cuando su lectura se te haga pesada saltes directamente a los últimos párrafos que contienen la clave del artículo.
Aquí, lo puedes ver clicando en este enlace.



La continuación de esta historia en cuanto a la intriga de su futuro, y aspectos muy curiosos de la “cuadrilla de nuestro amigo” aparecerán en este blog próximamente.

jueves, 15 de octubre de 2015

La serie COSMOS y los asteroides

Se ha comenzado a emitir nuevamente en televisión la mítica serie COSMOS, para muchos la mejor serie televisiva sobre el universo o incluso sobre ciencia, al menos en la primera versión de Carl Sagan y teniendo en cuenta el momento en que se hizo. Lo que no se puede negar es que sembró en muchas personas la afición por este apasionante mundo de los astros. En esta ocasión se emite la versión nueva, con una presentación al principio de cada capítulo a cargo de Carlos Sobera.

Pero a pesar de que todo son parabienes, y de las magníficas descripciones e imágenes que aparecen, en ella se comete una vez más el error (se supone que intencionado para darle mayor espectacularidad) de representar el cinturón de asteroides de una manera muy alejada de la realidad. Un montón de rocas cercanas unas a otras que la nave de Cosmos va esquivando dificultosamente casi teniendo que hacer un slalom. 
No recuerdo cómo representaba Sagan este aspecto, ni si yo sabía en aquella época cómo era esa zona del Sistema Solar; pero tenía la vana esperanza ahora, de que cuando la imaginaria nave fuese de Marte a Júpiter no encontrara tantos pedruscos. Y me he llevado una desilusión.