Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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viernes, 10 de agosto de 2018

Las estrellas fugaces son para el verano


Parafraseando a la conocida obra teatral en cuyo título se mencionaba a las bicicletas, hay que decir que las estrellas también, y sobre todo las estrellas fugaces, son para el verano.

En el Aula de Astronomía donde trabajo, cuando acude algún grupo de adultos aunque sea gente no versada en el tema, siempre hay alguien que  menciona o pregunta por las perseidas, o más frecuentemente “las lágrimas de San Lorenzo” o simplemente por las estrellas fugaces de los veranos.

Les resulta sorprendente oír que no son estrellas ni nada parecido, sino solo pequeños granos de polvo o roca que llamamos meteoroides, procedentes de un cometa, que se queman en la atmósfera ionizándola y produciendo una luz denominada meteoro. Y que hay un motivo claro por el que siempre aparecen por las mismas fechas, precisamente cuando la Tierra pasa por las proximidades de la órbita del cometa.
Imagen publicada por lasexta.com en un artículo sobre las perseidas de este año, que recoge unos cuantos ¿meteoros?
Yo mismo, recuerdo que cuando estaba empezando a adentrarme a este mundo de la astronomía leí un artículo en una revista de información general hablando de esta lluvia, donde se anunciaba como una especie de castillo de fuegos artificiales, y me quedé entusiasmado y ansioso porque llegara la fecha. Había visto alguna estrella fugaz, incluso sentado en algún banco en medio del pueblo donde pasaba los veranos, en aquella época en que la iluminación de las calles era muy precaria (un astrónomo aficionado diría estupenda). Pero eso de que una noche se pusieran de acuerdo y aparecieran tantas, para mí era una novedad.

Viendo toda la fama que tienen y que si se habla de estrellas fugaces todo el mundo se acuerda de las que vio (o las que se anunciaron) en verano, podría pensarse que por alguna extraña razón es en esta época del año cuando más aparecen. Sin embargo, las Gemínidas de  diciembre y las  Cuadrántidas de enero tienen una actividad mayor. 
Pero claro, a ver quien se pone en esos meses a la intemperie aguantando frío, tumbado en el suelo esperando ver algo en el cielo. A no ser que viva en el hemisferio Sur, donde precisamente las Perseidas, además de pillarles en invierno, son mucho menos espectaculares que desde aquí.

Hay otro factor añadido a la fama de las Perseidas y es que en estas fechas de agosto no suele haber noticias muy relevantes y por ello los medios de comunicación les suelen dedicar un mayor espacio.

Sin embargo mucha gente a pesar de haber oído hablar de ello, e incluso de haber hecho algún intento, no ha visto nunca ninguna estrella fugaz. Es el tributo que hay que pagar por vivir en las cómodas ciudades.
O también hay muchas personas que se suelen decepcionar después de verlas porque esperaban otra cosa. Porque todos cuando nos referimos a ellas ponemos una imagen falsa como la de arriba, en vez de poner una real como ésta.
Un débil meteoro se coló en la parte superior de la imagen hace unos días mientras fotografiaba la constelación del dragón.

Una pequeña y solitaria luz que se mueve en el cielo y enseguida se apaga. 
A veces son mucho más evidentes y de trayectoria más larga como la siguiente imagen, pero otras veces no.

Una magnífica estrella fugaz. Tomada de Steemit.com

Incluso esas imágenes que en muchas ocasiones se utilizan para anunciar o ilustrar lo que es una lluvia de meteoros, con el cielo lleno de trazos luminosos, no son reales porque nunca (o en muy contadas ocasiones) pueden verse varios simultáneamente. Suelen ser montajes fotográficos con apilamiento de varias tomas sobre un mismo fondo, cuando no burdos gráficos, como en la primera imagen que he puesto en este artículo que es claramente un trucaje y posiblemente sobre una imagen real originada por un magnífica perseida, se han dibujado las demás líneas, uniformes, muy diferentes de los trazos reales que deja un meteoro, pero sobre todo se nota la "trampa" porque el radiante  (punto donde confluyen las trayectorias) está al revés.

Sea una composición de imágenes reales como la siguiente, o un trucaje, en este tema podría hablarse de publicidad engañosa. Quien no sepa lo que es una lluvia de meteoros y lo vea anunciado así, se hará una idea que no tiene nada que ver con la realidad, esperará ver mucho más y se decepcionará.
Imágenes de varias estrellas fugaces colocadas en un mismo fotograma. Dan una imagen preciosa pero que nunca veremos. Photopills.com

Pero las estrellas fugaces tienen algo especial. El hecho ser algo extraño al cielo habitual, que aparece de repente sin que nadie pueda predecir de antemano el momento exacto, su brevedad que fomenta el ansia de que vuelva a ocurrir, hace que haya gente que hasta se emocione y practique esa tradición de pedir un deseo.

En el artículo que escribí sobre las perseidas hace dos años “el espectáculo de todos los veranos ya está aquí” se recoge suficiente información sobre esta lluvia. Puedes verlo y no voy a repetirlo aquí, excepto las particularidades de este año y los clásicos consejos para su observación que nunca están de más.

Las Perseidas de 2018

Todos los años las perspectivas no son iguales, y éste, aunque en principio no hay ninguna circunstancia que presagie una mayor actividad real (como los años cercanos a 1992 cuando acababa de pasar el cometa que las origina o en 2016 cuando llegó un filamento compacto de meteoroides desviado por Júpiter), se verán bastantes porque no molestará la luz de la Luna. La mejor fase, la luna nueva, precisamente esos días.

Además de máximos de actividad puntuales que a veces se producen por diversos motivos, la hora e incluso la fecha del máximo habitual varía de un año a otro, entre otras cosas por el ajuste de los años bisiestos. En este año 2018 presumiblemente el máximo se producirá entre las 20 h. del día 12 hasta las 10h del 13. Son horas favorables para el Oeste de Europa porque es de noche. En años pasados este máximo nos lo perdimos por ser aquí en pleno día y lo vieron mejor desde otros lejanos lugares. 

Por todo ello, y teniendo en cuenta las condiciones geométricas que explico luego en el anexo y que son iguales para todos los años, los mejores momentos para observar serán la madrugada del día 13 antes de que el cielo empiece a clarear.  ¡Pon el despertador!

Como para la mayoría de la gente no es buena hora, pues puede intentarlo el día 12 por la noche, aguantando hasta cuanto más tarde mejor, y el 13 también a la noche, aunque ya habrá decaído la actividad.

Los consejos de siempre y alguno más un poco en broma pero muy útil.

- Aléjate de la ciudad. Puede no ser suficiente buscar un lugar sin luces, si la contaminación lumínica sigue afectando. O sea, lejos de las luces y donde se vea un cielo muy estrellado. Si donde estás no eres capaz de ver las estrellas normales, tampoco verás los meteoros.

- Túmbate o siéntate cómodo mirando hacia arriba, a ninguna zona en especial (en contra de lo que se dice no se ven más mirando al radiante), pero intentando abarcar la mayor porción de cielo posible. Si es de madrugada, si; incluye parte del horizonte (mejor el nordeste) en tu mirada.

- Lleva ropa de abrigo y algo para comer y así tendrás una excusa menos para terminar pronto la observación. Además, después de los calores que hemos sufrido la semana pasada es posible que algunas personas no tengan en cuenta la previsible bajada de temperatura.

- No gires la cabeza cuando tu compañero, que está cubriendo otra zona del cielo, grita “OTRA …”, porque no te va a dar tiempo a verla y mientras igual te pierdes una por tu zona.

- Divide entre 5 (o incluso entre 10) el número de estrellas fugaces que has leído o han dicho en la tele que se verán cada hora. Esa cifra es la THZ (tasa horaria zenital, que es lo que se vería en condiciones ideales que nunca se dan, cubriendo todo el cielo, y a la hora del máximo) que es lo que le han contado al periodista y lo ha entendido mal o no ha querido minimizar la noticia (pasa siempre). Si dicen que se verán 100 en una hora, no te lo creas. Piensa que vas a ver 10, una cada 6 minutos, aproximadamente. Porque si piensas que vas a ver más de una cada minuto, y llevas ya 10 minutos mirando infructuosamente (que te ocurrirá fijo), pensarás que han cancelado el espectáculo sin avisarte o que te han engañado y, frustrado, te marcharás.

- Ten paciencia antes de ver la primera (que parece que nunca llega), y antes de la última  porque es muy frecuente acabar la observación con la típica frase: “ya hemos estado un buen rato, cuando veamos la siguiente nos vamos” (y tampoco llega esa y os vais con mal sabor de boca).





El espectáculo varía según la hora por motivos geométricos

Además de la hora del máximo (en que se producen más meteoros globalmente en toda la Tierra porque entonces nuestro planeta atraviesa la zona con más densidad de meteoroides), que como se ha dicho cambia de un año a otro, los momentos en que nosotros tenemos más posibilidades de ver un mayor porcentaje de todos los meteoros que se produzcan dependen de nuestra posición respecto a la dirección en que vienen los meteoroides; y como la tierra va girando, esto depende del momento de la noche: de la hora.

En este gráfico se representa la órbita del cometa Swift-Tuttle, cuyos restos producen las Perseidas, y la de la Tierra. Estos restos siguen la misma órbita del cometa y su misma dirección pero disgregados y diseminados en las proximidades de la órbita formando una especie de rosquilla.
La línea verde es la órbita del cometa Swift Tuttle y aproximadamente la de los meteoroides, y la blanca la de la Tierra. Se dan 3 representaciones para imaginar mejor la situación tridimensional.
Como se puede apreciar, considerando “hacia adelante” la dirección de traslación de la Tierra y “hacia arriba” la dirección Norte, Los meteoroides se acercan a la Tierra precisamente por arriba y por delante (un poco por la izquierda). Haciendo un símil un impacto típico de las perseidas sería como si vamos conduciendo un coche y un pájaro (que viene casi a nuestra misma velocidad) es estrella contra la parte superior izquierda del parabrisas.

La Tierra lleva una velocidad de 30 km por segundo debido a la traslación y los meteoroides algo similar. Como la mayoría chocarán casi de frente, vemos impactar a los meteoroides a unos 60 km por segundo.
En otras lluvias la velocidad es diferente (casi siempre menor) porque los impactos no son frontales. Pueden ser por alcance, laterales,…

¿Y todo esto nos afecta algo en la visión de las Perseidas? Pues si. Según el momento de la noche el espectáculo será diferente, porque es como si nos fuésemos cambiando de asiento en el coche y siempre mirando hacia afuera. Por ejemplo si vamos en el asiento de atrás (mirando hacia atrás) los impactos en el parabrisas delantero no los veríamos. Solo si alguno nos viene más rápido y nos alcanza por detrás o si viene por delante pero un poco de lado e impacta en el borde lateral o superior de la zona trasera del coche.

La explicación que viene a continuación es general, suponiendo todos los meteoros iguales, de igual duración y en igual número. Como en realidad no es así, pueden ocurrir excepciones. Por ejemplo, aunque de madrugada habitualmente se verán más (tal como se explica para la posición 3) si hay un máximo pronunciado al principio de la noche, se verían más que de madrugada (en 1) aunque lo habitual es lo contrario. Con todo, las pautas generales son las siguientes:


La órbita del cometa (y por ello las de los meteoroides) están en el plano del dibujo.
Por eso el Sol queda al fondo casi detrás de la Tierra pero un poco a su derecha, y el avance de la Tierra es hacia en el sentido de la flecha azul pero, saliendo hacia afuera del plano del dibujo.
La inclinación del eje terrestre está ajustada a esa referencia y es la correspondiente a esta época del año.

No se verá igual en cualquier momento de la noche porque aunque los meteoroides vienen de delante, arriba y un poco de la izquierda, respecto al avance de la Tierra alrededor del Sol (arriba –norte), para el observador van cambiando de dirección porque al rotar la Tierra va cambiando sus referencias respecto al horizonte.

Un punto de latitud media del hemisferio Norte a principio de la noche estará en la posición 1 y desde allí se verán pocos meteoros. Únicamente los que rocen la atmósfera procedentes del Norte, o aquellos pocos que la Tierra puede atrapar en su movimiento, porque las direcciones no son exactamente opuestas. Diríamos colisión lateral por alcance en la zona trasera, que impactan casi rozando, "por poco".

A media noche (o a medida que pasen las horas hasta medianoche) ese mismo punto estará en la posición 2 (o se irá moviendo hacia él) y desde allí se podrán ver largas estelas porque pueden también entrar en la atmósfera de refilón, perpendiculares a nuestra visual con lo que vemos una trayectoria más larga aunque en realidad no lo sea. Como si un coche viene en sentido contrario y nos roza la carrocería. Pero al final de la noche, en la posición 3 llega la apoteosis: Con el radiante alto, nos vienen de frente a la vez que la Tierra avanza hacia ellos y es cuando más se verán. Caerán en todo nuestro alrededor en vertical hacia el horizonte. Los trazos no los vemos tan largos, y pueden parecer más lentos porque es cuestión de perspectiva. Choques frontales.

Desde una posición media del hemisferio Sur, únicamente al final de la noche, en la posición 6 podrán apreciarse los meteoros que entren rasantes en la atmósfera. En la primera parte o mitad de la noche muy pocos, porque la Tierra va barriendo toda la zona y esas posiciones están precisamente resguardadas en la parte de atrás.

Todo esto habitualmente suele explicarse de una manera mucho más rápida: Como las trayectorias aparentes surgen del radiante, cuanto más alto esté ese radiante, más meteoros se verán. Resultado correcto y puede considerarse una consecuencia de todo lo dicho; pero a mí siempre me ha parecido una explicación insuficiente. Falta el motivo, porque los meteoros pueden verse en cualquier parte del cielo, incluso en zonas alejadas u opuestas al radiante.
Por todo ello, prácticamente en todas las lluvias el radiante suele estar en su máxima altura de madrugada, lo que no deja de ser un incordio para la mayoría de la gente, que no le gusta levantarse muy pronto.

viernes, 3 de agosto de 2018

Los otros eclipses


Ya he escrito alguna vez sobre ello, pero quería contar y poner unas imágenes que he obtenido estas pasadas noches. Teniendo en cuenta las fechas veraniegas, las vacaciones y los calores extremos que estamos soportando, este post será más breve de lo habitual. 
En un futuro escribiré más detalles sobre este tema, pero si te sabe a poco, puedes linkar el enlace que he puesto arriba. Hacia la mitad del artículo narré una de las experiencias más divertidas que he vivido mirando al cielo.

Si sueles mirar al cielo lo habrás visto muchas veces, aunque es posible que no supieras lo que es: Una destacada luz que se mueve entre las estrellas, mucho más brillante que cualquiera de ellas y que en unos pocos minutos cruza el cielo.
Trazo dejado por la ISS entre las constelaciones del Dragón y Hércules, durante los 30 segundos que estuvo abierto el obturador de la cámara
Si, es la Estación Espacial Internacional, o la ISS como se la conoce según las siglas en inglés. Un enorme satélite artificial de 100 metros, que lleva ya casi 20 años en órbita alrededor de nuestro planeta, tripulado actualmente por 6 astronautas.

Pero lo más llamativo, en mi opinión, ocurre cuando estás viendo el majestuoso movimiento de esa luz y casi de repente desaparece.


miércoles, 25 de julio de 2018

27 de julio: Dos grandes espectáculos celestes


O mejor que dos espectáculos: Una gran función con dos protagonistas

Como ocurre muchas veces en la vida real, ya sea en actuaciones musicales, representaciones artísticos o encuentros deportivos, después de un tiempo sin muchas cosas que destacar, de pronto se producen dos eventos importantes en la misma fecha.

Seguramente ya sabrás, porque se ha estado anunciando repetidamente en los medios, que este próximo viernes 27 de julio hay un eclipse de Luna. Y no solo eso, sino que además se produce la oposición de Marte. 
Pero no es una mera coincidencia de dos fenómenos astronómicos importantes en una misma fecha, sino que a pesar de que los protagonistas no sean estrellas, (solo un planeta y un satélite) ambas pueden considerarse como actuaciones estelares, comparadas con otras similares.

Podríamos pensar en un único espectáculo porque, como explicaré luego, la coincidencia en fecha les obliga a ambos astros a actuar juntos, casi tocándose en el mismo rincón del escenario. Y la casualidad les ha otorgado un elenco de actores secundarios repartidos por otros rincones y dándonos una imagen única. Prohibido perderse la función. 

Pero eso no es todo, porque será la mejor función en mucho tiempo que ofrecerán cada uno de los protagonistas.
Ya he escrito varios artículos sobre eclipses de Luna ( del 2015  y 2017 ) y también sobre la oposición de Marte de 2016, pero estos de la noche del viernes no son un eclipse y una oposición “del montón”,  sino que de alguna manera ambos fenómenos son objetivamente especiales  y mejores de lo habitual. Casi de record.


El anterior eclipse total de Luna que  pudo verse desde Bilbao, hace casi 3 años.
Aunque se vio en todas sus fases duró menos que éste y para nosotros ocurrió a horas intempestivas.

 Luna eclipsada entre el titanio del museo Guggenheim



















La anterior oposición de Marte en 2016, cerca de la estrella Antares de Escorpio.
          Aunque es el astro más brillante de la imagen, no lo fue tanto como ahora.     
           

martes, 10 de abril de 2018

Un anillo para el Sol


En ocasiones el cielo ofrece sorpresas inesperadas. Y no solo de noche cuando, por ejemplo, una espectacular estrella fugaz cruza la zona donde estamos observando. También en pleno día pueden aparecer aspectos llamativos, como este halo solar que pude ver el pasado jueves.
Halo Solar desde las cercanías de Miranda do Douro. 5-4-2018

Algo había leído sobre este fenómeno y alguna imagen había visto en los medios (una realmente espectacular que se vio desde altas latitudes y se difundió enormemente hace unos meses, similar a la que pongo al final del post), pero la semana pasada lo he visto por  primera vez en directo, y podría añadir este halo solar en el post “La primera vez“, que publiqué el pasado verano.

La imagen, que se mantuvo al menos durante una hora, llamaba tremendamente la atención.
Y para que no faltara nada, el marco era excepcional: Los llamados “arribes del Duero” en la frontera hispano-lusa, en el magnífico paraje del mirador de la ermita de  São João das Arribas.
 Paisaje con la ermita y mirador sobre el río Duero, lugar desde donde pude ver el halo.
Mediodía, un cielo casi despejado, con apenas unos leves cirros, fue mirar hacia arriba y apreciar una majestuosa circunferencia rodeando al Sol, en la que podían apreciarse levemente los colores del arco iris con el rojo hacia el interior, como se aprecia en la siguiente imagen

viernes, 27 de octubre de 2017

Mirando la Luna

Mañana 28 de octubre de 2017 se celebra el día internacional de la observación de la Luna y con ese motivo asociaciones de astrónomos de todo el mundo sacarán los telescopios a la calle invitando a la gente a mirar el satélite del tercer planeta.
Imagen invertida. Obtenida a través de telescopio el 30-7-17
Es una más de esas celebraciones que ya han llenado el calendario, algunas reivindicativas, otras solo conmemorativas, pero en esta ocasión es nuestro tema y no puedo dejarlo pasar.
En realidad se trata de fomentar la observación del cielo utilizando para ello el objeto más vistoso para el público no iniciado, que es sin duda nuestro satélite. Es una manera atractiva para interesar a la gente en general, por los astros y la exploración espacial.
Esta magnífica imagen, obtenida por José Manuel Perez Redondo, es una muestra del atractivo que tiene siempre la Luna observada a través de un telescopio.

domingo, 15 de octubre de 2017

Desde más arriba

Hoy, como en muchas otras ocasiones,  también voy a escribir sobre cómo vemos los astros desde el tercer planeta, pero desde un poco más arriba de lo habitual: cosas que podemos ver desde un avión en vuelo.

Y también como en muchas otras ocasiones, ha sido una experiencia personal inesperada lo que me ha impulsado a escribir esto. Porque aunque uno haya realizado numerosas observaciones del cielo y crea haberlo visto casi todo, en ocasiones hay circunstancias y casualidades que se alían para ofrecerte algo diferente.

El pasado 5 de octubre para acudir, representando a la Asociación para la Enseñanza de la Astronomía, a la presentación de un proyecto didáctico patrocinado por la Agencia Espacial Europea, tomaba una avión en el aeropuerto de Madrid que tenía su salida a las 19:35 con destino a Granada y, como siempre que puedo elegir, tenía mi asiento junto a la ventanilla, en este caso al lado izquierdo (asiento A)
Embarcando en Madrid
Justo en el momento de embarcar el Sol nos regalaba sus últimos rayos, y ya cuando el avión despegó con unos minutos de retraso se había ocultado por el horizonte, despidiéndose hasta el día siguiente. O eso creía yo.

martes, 22 de agosto de 2017

41º 47´ 24´´ N , 3º 24´ 49´´ W

Al igual que hace dos semanas con ocasión del eclipse de Luna, no había pensado publicar nada especial sobre mi observación de este eclipse solar de ayer, pero como también en este caso ha sido una experiencia muy gratificante, y a riesgo de hacerme pesado, me apetece contarlo y poner algunas de las imágenes obtenidas. Ha sido la última (bueno, habrá que decir la anteúltima) observación sorprendente de este verano increíble y gracias a ella he descubierto un lugar especial.
21-8-2017    21:02

Era el sitio idóneo. Lo había comprobado un par de días antes, cuando una vez que el Sol se había puesto en el pueblo, subí rápidamente las escaleras que llevan al alto en el que se encuentra la Iglesia, desde donde pude verlo aún sobre el horizonte, y cuando desde allí también se ocultó comprobar que el conocido como “alto Muela”, situado a casi 2 kilómetros, con un altura de 1012 metros (unos 70 más que el pueblo) siguió iluminado por el Sol durante ¡6 minutos más! ¡Incluso unos segundos después de la hora que me daban las efemérides como el ocaso del limbo superior del Sol sobre un horizonte teórico de altura 0º, y eso a pesar de estar situado un poco más hacia el Este.
Desde la Iglesia, se aprecia el “alto Muela”. Situado a solo unos 3 kilómetros de la antigua ciudad romana de Clunia Sulpicia, muestra una característica estampa con zonas hundidas, según dicen debido a explotaciones de aquellos tiempos.
El pueblo de Araúzo de Torre está en una hondonada y por ello se oculta el Sol aún unos minutos antes que en la iglesia.

Se hacía imprescindible buscar el mejor lugar para observar el eclipse porque éste comenzaba muy poco antes de la puesta de Sol, y había que alargar esos momentos en que la Luna se iba colocando delante del astro rey para poder apreciar el levísimo “mordisco” antes de ocultarse.
La opción más fácil parecía que debía ser coger el coche a mediodía y hacer kilómetros hacia el Oeste. Por cada 100 kilómetros en línea recta se ganarían unos 4 minutos más de eclipse. Sin embargo yo con solo moverme los mencionados dos kilómetros en sentido contrario ganaba más de 10 minutos respecto a la situación en mi casa, a pesar de que tengo una terraza bien orientada y con relativo buen horizonte.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La Luna y Aldebarán juegan al escondite en pleno día

Esta mañana he visto la ocultación de la estrella de Tauro, Aldebarán, por la Luna,  y no entiendo por qué cuando se anuncian los eventos astronómicos en las efemérides locales suelen aparecer las ocultaciones de estrellas por la Luna, pero solamente las que se producirán de noche.
Ese puntito que puede apreciarse cerca del borde lunar es la estrella Aldebarán de día.

He tenido la oportunidad de presenciar bastantes fenómenos de este tipo, pero todos habían sido de noche: La sensación del movimiento Lunar que se hace evidente cuando vista con un telescopio “con relativa rapidez” se va acercando a la estrella y la oculta, casi se la traga, para devolverla al cielo más tarde en una repentina reaparición que, aunque te la esperas, siempre sorprende.
Recuerdo haber observado también un par de ocultaciones diurnas de Venus, pero es la primera vez que veo ocultase una estrella detrás de la Luna en pleno día y, aunque la memoria a veces nos engaña, creo que ha sido la que más me ha impresionado aunque no fuera tan fotogénico como lo de Venus.

viernes, 11 de agosto de 2017

Habrá que hablar de las perseidas

Se está anunciando por todas partes y ya está aquí la lluvia de estrellas fugaces más esperada del año en el hemisferio Norte: las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo.
Pequeñas partículas que se desprendieron del cometa Swift Tuttle y que estos días se desintegran en la atmósfera terrestre dejándonos ese rastro luminoso que los astrónomos llamamos meteoros y que la tradición invita a pedir un deseo.

Parece que es obligatorio hablar del tema y hasta tal punto, que incluso le sacan chistes que solo tienen sentido por todo lo que se oye en todas partes sobre ellas.

jueves, 3 de agosto de 2017

La primera vez

En cualquier cosa que hagamos o veamos siempre hay una primera vez, que en muchos casos nunca se olvida porque aunque luego se repita en otras ocasiones, esa “primera vez” suele ser la más especial.
Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida y también en la observación astronómica y por eso los aficionados a mirar el cielo tenemos doble suerte ya que nos estrenamos tanto en los asuntos terrenales como los que ocurren “del horizonte para arriba”.

¿Recuerdas la primera vez que viste por un telescopio el planeta Saturno?
Suele ser una de las cosas que mucha gente suele recordar, y recientemente alguien me lo ha hecho notar.
Imagen de Saturno tomada el 25-7-17 a las 22:12. La calidad no es buena porque la he obtenido colocando una cámara compacta delante del ocular sin ningún tipo de adaptador …. Pero así es como lo recuerdo de aquella vez hace ya algo más de 30 años, cuando en un camping de Hungría encontramos en la recepción un pequeño telescopio que nadie sabía manejar y me animé a intentarlo. Yo sabía que “aquella estrellita”  que veíamos ya cercana al horizonte era en realidad el sexto planeta… Pero aquella fue la primera ocasión en que pude fisgar su intimidad; y aunque la imagen no fuese muy buena, el comprobar que efectivamente se le veían los anillos “en directo” fue emocionante.

Si no lo has visto nunca, … casi mejor porque aún te queda la primera vez, y en ocasiones se disfruta más pensando en esa posible primera vez, que cuando ésta ya ha ocurrido.
Pero por si acaso, hay que decir que mucha gente se decepciona la primera vez que ve los anillos de Saturno porque espera verlo como en las fotos de los libros o internet, y suelen exclamar “¡Qué pequeño!”. Pero a quienes realmente les interesa la astronomía, seguramente les maravilló el que esa estrellita no muy diferente de las otras, la mirasen por un telescopio y la reconocieran. Muchas veces en estos casos se oye exclamar: ¡Es Saturno!, “pequeño pero inconfundible”.

Escribo ahora este artículo, un tanto distinto de lo habitual, porque en estos últimos días he tenido un montón de “primeras veces”, parte de las cuales ya recogí hace muy poco en el post titulado “Otros ortos y ocasos”. 
Pido disculpas por la reiteración en los tres primeros fenómenos que ya conté allí, pero casi emocionado y abrumado por la secuencia de nuevas “primeras veces”, repito también aquellas con imágenes ligeramente diferentes, y sumo y sigo …
Soy consciente de que hay algo de presunción y quizás alardee demasiado, pero en un blog personal es comprensible que el autor ejerza de bilbaíno. Y más en este caso, porque yo soy de Bilbao (Los de allí tenemos fama bien ganada de fanfarrones)

Ya que obtuve estas imágenes, me apetece compartirlas. Algunas de las fotos son muy malas técnicamente o apenas se intuye lo que se menciona, pero ese es precisamente el valor que tiene el apreciar algo que es difícil. Mi objetivo ha sido verlo. Pero también he querido obtener una evidencia de lo que he visto, aunque sea de mala calidad. Es solo la prueba.
Quizás algunas situaciones estén “cogidas con afileres” o haya hecho una pequeña trampa al asimilar “primera vez” con “la vez más…”. Pero la acumulación de 10 observaciones novedosas para mí, en un plazo de solo 15 días, me ha parecido una pasada, incluso me ha abrumado.

Por orden cronológico: 

Las 3 primeras (a, b y c) ya las conté no hace mucho. Si las viste, puedes seguir por la d), o si quieres más detalles, los tienes en "Otros ortos y ocasos"

a) La primera vez que vi a Mercurio por la tarde en verano

Mercurio el 19-7-17, a la derecha del mástil de la antena, en una imagen similar, pero distinta, de las que puse hace poco. Fue visible sin telescopio hasta la puesta.
Como dije en otra ocasión, desde el hemisferio Norte no es demasiado difícil verlo durante unos pocos días cercanos a las máximas elongaciones Este (Cuando angularmente está más alejado del Sol y se pone después que él) si ocurren en fechas cercanas al equinoccio de primavera, pero sí cuando ya está más cerca el equinoccio de otoño, como ahora.

b) La primera vez que vi salir simultáneamente a la Luna y Venus.
20-7-17, unos minutos después de la aparición simultánea de los dos astros por el horizonte.

c) La primera vez que vi la Luna a menos de 30 horas de nueva, (La vez que la vi más fina)

El 22-7-17 pude observar la Luna más "fina que nunca" desde que salió por el horizonte.

d) La primera vez que he visto pasar la Estación Espacial (ISS) con una magnitud -4 (La vez que más brillante la he visto)
El 24-7-17 la ISS mostró una magnitud -4, al pasar a gran altura junto a las constelaciones de Lira y Cisne. La estrella más brillante, y que está situada cerca del trazo dejado por la ISS, es Vega.
Comparando con la magnitud de las estrellas de la imagen pudiera parecer que no brilla tanto, pero hay que tener en cuenta que éstas acumularon luz en el  mismo punto durante los 30 segundos que duró la exposición, mientras que la ISS no, porque se iba moviendo.

Parece que es la primera vez que alcanza esta magnitud, al menos en el último año, según los datos que he consultado en Heavens-Above.com, aunque puede que no sean del todo fiables porque utiliza parámetros orbitales actuales que podrían haber cambiado.

e) La primera vez que he visto la Luna cambiar de acompañante de forma inmediata, al encontrarse primero cerca de Venus y luego de Mercurio, uno en el crepúsculo matutino y el otro en el vespertino.  
Siempre son muy sugerentes las imágenes de la Luna cercana a alguno de los dos planetas interiores, porque la fase siempre será muy fina y se verá en los crepúsculos. Podría estar con los dos a la vez, pero nunca la ví uno después del otro.

Si el día 22, última vez que se pudo ver la Luna de madrugada (menguante)  relativamente cerca de Venus, el día 25, el primero que pudo verse por la tarde, (creciente) estaba próxima a Mercurio, como aparece en esta imagen.
25-7-17 La Luna creciente, adornada con su luz cenicienta, cerca de Mercurio (próximo al horizonte casi en el centro) y la estrella Régulus encima del primer planeta.
Creo que ésta ha sido también la primera vez que he podido ver la Luna de menguante a creciente, solo con 3 días de diferencia (en realidad 3 y medio). Solo 2 días dejé de verla por estar nueva.

f) La primera vez que he podido apreciar la fase de Mercurio,
Aunque, al igual que Venus, Mercurio presenta fases por ser un planeta interior, es mucho más difícil apreciarlas porque en mucho más pequeño, está más cerca del Sol y solo puede observarse en muy pocas ocasiones. Además cuando la fase es pronunciada solo estará por encima del horizonte en pleno día.

26-7 Imagen de Mercurio en muy malas condiciones. Me pareció que la imagen era alargada, lo que correspondería a una fase marcada, pero al estar cerca del horizonte, la difracción hacía muy difícil comprobarlo.
Nunca antes había visto Mercurio en fase y pensaba que con mis medios no era posible, pero consultando luego en el programa Stellarium, comprobé que, efectivamente estaba en una fase evidente, prácticamente un 50%.
Para poder verlo más alto y mejorar la calidad de la observación evitando la difracción, la solución era verlo de día. No sería la primera vez que lo iba a conseguir, pero sí la primera vez que lo hacía estando en fase marcada.

27-7 Mercurio en cuarto menguante. La imágenes no son claras porque los medios técnicos no eran buenos y las condiciones con el cielo brillante tampoco, pero se aprecia la fase. Por el ocular del telescopio se veía mucho más claro.
Ayer día 2 de agosto lo vi cuando presentaba una fase de solo un 41% poco después de ocultarse el Sol, pero no pude obtener ninguna imagen mejor que éstas.


g) La primera vez (creo recordar) que haya visto por la mañana una luna de solo 4 días.
27-7-17 La imagen, tomada poco antes del mediodía, es posterior a la hora en que la vi, sin la cámara de fotos a mano.

h) La primera vez que (casi) he visto salir una luna antes del cuarto creciente. De solo 5 días.
La salida de la luna en estas fases es difícil de observar porque lo hace de día, por la mañana con el Sol ya alto y el cielo brillante, y ella tiene poco brillo por la fase fina.
28-7-17 a las 13:05. 20 minutos después del orto teórico se puede apreciar, o al menos intuír, la débil luna de 5 días (5 días después de nueva). A esa hora la vi con prismáticos y solo 4 minutos después a simple vista. La bruma del horizonte (casualmete solo por la zona por donde salía la Luna) me impidió verla incluso antes.

i) La primera vez que he observado el proceso completo de la X lunar, y la primera imagen que he podido obtener de este fenómeno.
30-7 Un extraño y efímero juego de luces y sombras que en la conjunción de 4 cráteres hace aparecer una letra X brillante cerca del terminador, pero incrustada en la parte oscura de la Luna.
Casualmente el proceso duró desde que se me ocultó el Sol (tras una nube cerca del horizonte) hasta la puesta de la Luna. Desde las 9:15 a la 1:15. 4 horas que coincidieron, desde que se empezó a formar la X hasta que se fue desdibujando.

Gracias a mi amiga Kruchi, experta en estos temas que me guió con el wasap, pude descubrir también la V, y desde Facebook Isaías Gonzalo me indicó que también estaba la O, componiendo "VOX". 
La imagen invertida verticalmente fue tal como lo veía por el telescopio. Podría haberla volteado para obtener la orientación real, pero he preferido dejarla como yo la vi.

Y otra sorpresa, de cosecha propia: El descubrimiento de que uno de los brazos de la X tiene forma de interrogante, lo cual cuadra muy bien con el significado que a esa letra le damos los matemáticos: la incógnita. En el ocular se apreciaba mucho mejor que en la foto.
En la imagen se indica en el mismo tamaño y orientación la “X”, la “V”, la “O” y la “?”


j) La primera vez que he visto la Luna con una asa, o un aro a modo de pendiente.
En la misma línea de lo anterior, uno de los aspectos destacables que se pueden observar en algunas ocasiones en el terminador lunar (la frontera entre la parte iluminada y la que está en sombra) es la zona denominada Sinus Iridium, o la Bahía del Arco Iris, cuando empieza a ser iluminada por el Sol en su contorno y puede verse claramente con telescopio o incluso con prismáticos una especie de puente o aro brillante que sobresale apreciablemente del contorno de la imagen lunar.
El 2-8-17 a las 21:45 se apreciaba claramente con unos prismáticos la Bahía del Arco Iris, sobresaliendo por la parte superior izquierda de la Luna. Imagen tomada directamente con una cámara compacta (zoom a tope, X30)
En realidad ya había visto una imagen similar, brevemente y en peores condiciones hace varios años cuando alguien me llamó por teléfono diciéndome que estaba viendo algo muy raro en la Luna. Pero esta ha sido la primera vez que he he conseguido pillarlo yo, después de mucho tiempo y numerosos intentos frustrados por la meteorología o porque las pocas horas en que es apreciable no coincidían de noche con la Luna sobre mi horizonte. También ha sido la primera vez que he conseguido fotografiarlo.
En esta ocasión (al igual que la X) lo pude ver durante varias horas seguidas, apreciar la evolución de la imagen y tomar fotos directamente o a través del telescopio con más detalle, como las siguientes:
La zona del terminador, tal como lo vi con el telescopio a las 22:15 (imagen invertida en sentido Este-Oeste) en la que se aprecia el "asa" de Sinus Iridium arriba a la izquierda. En el recuadro, esa zona 20 minutos más tarde.
Como la noche de la X, también Kruchi me enseñó otros detalles de la Luna que pude apreciar por primera vez, pero todo ello podría dar para otro artículo.


Todo un atracón de primeras veces. Al igual que en nuestra vida cotidiana, en ocasiones ocurrieron por casualidad y otras han sido retos que han llegado a lograrse, frente a otros que no lo hicieron y no se cuentan. Sé que algunas no tienen mucho mérito, y en la h) he hecho una pequeña trampa porque intenté ver la salida de la Luna pero solo la pude ver unos minutos después. Pero lo cierto es que se me han acumulado en estos días de cielos despejados y por eso lo de escribir este post y aprovechar para poner algunas de las imágenes que he ido obteniendo aunque, tal como he dicho antes, varias de ellas sean de mala calidad y solo testimoniales.

Volviendo la vista (mejor dicho la memoria) mucho más atrás, recuerdo otras primeras veces: La emoción que sentí la primera vez que vi Venus de día a simple vista, ¡Y también a Júpiter en otra ocasión!
Incluso, en los comienzos de mi afición, la primera vez que lo vi de noche y no supe identificar aquella brillante estrella que estaba de más, la primera vez que vi un cometa, o una galaxia o un cúmulo, la primera vez que vi una estrella de día con el telescopio (Arturo), o el pasado año, cuando fui batiendo records con otras estrellas cada vez más débiles que iba viendo de día, hasta llegar a Mesartín, gamma Géminis, de magnitud 4.5. 
Si, aunque algunos colegas no me creen, puedo asegurar que ví esa bonita estrella en pleno día descubriendo que era doble, antes de comprobarlo la noche siguiente.
En esta imagen, tomada el 30-7-17, se indica la posición de la estrella Mesartin, que a pesar de su poco brillo la ví de día con mi telescopio de solo 6 pulgadas el 28-7-16, hacia las 10:30 de la mañana. Puede compararse con las Péyades y las estrellas de Perseo, a la izquierda de la foto.

Me acabo de dar cuenta de que casi todas estas primeras veces han ocurrido en un lugar especial, del que hablé hace un par de meses, y todas las imágenes que aparecen en este post las he tomado estos pasados días desde este pequeño pueblecito que es Araúzo de Torre. Es lógico. También muchos records de atletismo, se consiguen en lugares donde las condiciones de altitud o clima son más adecuadas para ello.

jueves, 27 de julio de 2017

¿Más lluvias de estrellas? No gracias

Se aproxima el mes de agosto, y como todos los veranos por esas fechas habrá algo de lo que todos los medios de comunicación se harán eco, y la gente preguntará: Las estrellas fugaces, las famosas lágrimas de San Lorenzo, técnicamente  la lluvia de meteros de las Perseidas, de la que ya hablé el año pasado.

Realmente algunas lluvias de meteoros son un bonito espectáculo celeste aunque decepcionante para la mayoría de la gente que intenta verlo por primera vez porque ha oído hablar mucho de ello pero no sabe lo que puede ver, y espera mucho más. 
Por lo que se cuenta y las imágenes que se suelen poner, parece que todo el cielo va a verse surcado por puntos luminosos que se mueven rápidamente; pero con mucha suerte si uno no se aleja mucho de su lugar de residencia y se sitúa en un lugar muy oscuro (la mayoría de la población vive en zonas muy iluminadas), después de estar mirando hacia arriba un buen rato podría ver solo algún que otro meteoro solitario.

Foto: epod.usra.edu / Wally Pacholka
Pero como parece que estas noticias tienen mucha aceptación, cada vez se anuncian más y  más lluvias de estrellas y es muy probable que, sin esperar a las famosas Perseidas, estos días de finales de julio oigas hablar de las Delta Acuáridas.
Un anuncio de las esta lluvia, el pasado año.
No hagas caso.