Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Cielos de otros mundos

En varias ocasiones he dado una charla con ese título donde empiezo con un pequeño rapapolvo, una autocrítica para quienes nos gusta observar los astros. Me acaban de proponer repetirla nuevamente en otro lugar y por eso me ha venido a la memoria este asunto.

Es posible que no estés de acuerdo conmigo pero, medio en broma medio en serio, suelo decir que los astrónomos, quienes disfrutamos observando los astros,  somos unos inconsecuentes.
Porque lo que nos gusta es mirar hacia arriba, pero cuando enviamos (mejor dicho, cuando envían) alguna sonda a otro planeta, asteroide o cometa, los astrónomos que planifican la misión le mandan que mire hacia abajo. Y todos los demás que estamos interesados en estos temas, estamos ansiosos en que nos diga lo que ha encontrado mirando hacia abajo.
Queremos saber cómo es la geología de esos astros, pero nosotros no somos geólogos (aunque alguna excepción habrá), sino astrónomos, y si fuéramos consecuentes deberíamos estar más interesados en ver el cielo que el suelo.

Astrónomos mirando hacia arriba y el rover Curiosity en Marte, mirando hacia abajo.
 ¿Porqué no le decimos a esa sonda espacial que mire el cielo desde ese planeta o ese cometa, y que nos envíe imágenes de los astros que se ven desde allí? Alguna vez sí se ha hecho, pero muy pocas.


Evidentemente estoy exagerando la situación, para hacer caer en la cuenta de ese pequeño detalle curioso, esa pequeña contradicción. 
Lo que se hace es lógico: porque los astros son nuestro objeto de estudio y afición, y nos interesa saber cómo son, en todos los sentidos. Si hay ocasión de examinarlos de cerca, ese debe ser el objetivo principal, del que vamos a sacar conclusiones interesantes para el conocimiento del Sistema Solar, y para lo que se ha invertido gran cantidad de dinero en el proyecto de la correspondiente misión espacial. Pero tampoco cuesta mucho que eche una mirada hacia arriba y no deja de ser paradójico que el simple aficionado habitualmente no se pregunte por los detalles del cielo de esos astros.

Pero también creo que inconscientemente no esperamos que esas naves recién llegadas a otros mundos miren hacia arriba, porque pensamos que el cielo es igual o casi igual en todas partes. Que lo que pudieran ver desde allí es lo mismo que vemos nosotros en nuestro cielo.
Sin embargo hay aspectos muy diferentes y realmente sorprendentes. Desde mi punto de vista, si fuéramos astronautas y viajásemos a esos lugares del Sistema Solar, las mayores sorpresas nos las llevaríamos cuando mirásemos hacia arriba, al cielo de esos otros mundos, porque la mecánica celeste en cada caso es diferente, y en algunos realmente sorprendente.

En este post solo pretendo (además del postre en el anexo) hacer una reflexión y citar unos ejemplos, y es muy diferente de otros artículos de este blog; habitualmente muy largos y con muchos asuntos técnicos. Hoy solo voy a enumerar algún detalle suelto del cielo de  varios astros de nuestro Sistema Solar para sembrar algo de curiosidad que espero ir saciando poco a poco en otras entradas.

De los dos primeros y de algunos otros más, ya he hablado en este blog. Por si no lo leíste pongo los enlaces. Y de los demás ya hablaré en el futuro de manera más amplia y tratando más aspectos. Hay muchos temas, y solo cito algunos:

- La Luna: Puedes leer clicando el enlace lo que escribí hace un año sobre " El cielo de la Luna "


- Mercurio: Sus dobles amaneceres y puestas de Sol desde las proximidades de uno de sus meridianos fueron el tema de “ Algo extraño está ocurriendo en Mercurio ”. Pero hay más y en un futuro lo contaré.

- VenusEs posible que hayas oído hablar de la mentira de Marte. Pero hay otra mucho más difundida incluso entre astrónomos y divulgadores de prestigio: la mentira de Venus. Si alguna estructura de ingeniería avanzada pudiera situarse sobre la densa atmósfera de Venus anclada en su superficie, desde allí seríamos testigos de esa tremenda mentira. Aparte de eso, la Tierra y la Luna adornarían ese cielo y les veríamos moverse de una manera aparentemente desconcertante.




- Marte: El extraño comportamiento de su satélite Fobos  cruzando a toda velocidad el cielo marciano y un dato sobre el que tengo mis dudas y quizás puedas darme tu opinión: Suelo decir que la Tierra es el único lugar del Sistema Solar donde se ven las estrellas de noche y solo de noche. Opino que la débil atmósfera de Marte no impediría ver las estrellas más brillantes en pleno día, pero tengo mis dudas y quizás la elevada concentración de polvo en suspensión de esa atmósfera, podría impedirlo. Si tienes algún dato u opinión formada al respecto, te agradecería me lo comentaras. Cuando he preguntado por ahí nadie me ha dado datos concluyentes.

-  Los asteroides: un mundo lleno de sorpresas. Como escribí en esta entrada, en la mayoría de los casos su cielo no es muy diferente del nuestro, pero hay muchas excepciones llamativas. Un ejemplo con un cielo locamente acelerado lo conté en “ El asteroide del farolero

- Júpiter: Si consiguiéramos de alguna manera mantenernos en la superficie nubosa del gigante gaseoso, el extraño movimiento de los pequeños satélites más cercanos y sobre todo, las configuraciones de las posiciones de los cuatro grandes satélites, nos sorprenderían y  nos parecerían obra de un caprichoso geómetra. Incluso a veces muestran fases “imposibles”




- De Saturno no digo nada porque lo imaginas. Pero no te imaginas todo, ni mucho menos.

- Las variables y extremas posiciones del Sol visto desde Urano, las larguísimas estaciones y la situación en casi todo el planeta semejante a la de nuestros círculos polares,…

- También en el cielo de Neptuno, donde el Sol se ve tan lejano que su día no tiene nada que ver con el nuestro,  hay un “personaje” muy curioso de extraño comportamiento.

- Los cielos de los satélites de los grandes planetas, sobre todo los de Saturno y también del marciano Fobos son espectaculares, y no solo por la visión de su planeta desde cerca.

- En el cielo de Plutón, la imagen de su cercano y enorme (comparativamente) satélite Caronte que se quedó clavado siempre en la misma posición respecto al horizonte, y la visión opuesta desde el satélite, podrían ser desconcertantes.
Caronte desde Plutón. Imagen tomada de mi libro "Lugares mágicos en el Sistema Solar"
- Los cielos de los viajeros cometas que pueden acercarse a diferentes escenarios y ofrecernos un tour muy variado.

Ni todos los cielos tienen el mismo color ni tampoco la mecánica celeste es igual en todos los lugares. Si mirar nuestro cielo te atrae e incluso a veces te puede llegar a subyugar, imagínate lo que sería poder observar los cielos de otros mundos de nuestro Sistema Solar.

Lo iré contando en sucesivas entradas, aunque con ello esté contradiciendo el título de este blog.

Anexo: En esta ocasión es de lectura obligatoria, aunque tiene muy poco que ver con el contenido de este post.


Hoy en día no hay nadie que pueda admirar esos extraños cielos que ofrecen los astros del sistema Solar y solo del primero que he citado hubo testigos directos.

Seguro que en las miriadas de planetas, satélites y asteroides de otros sistemas estelares habrá otros cielos diferentes.

Aunque algunos opinan que el hecho de que la vida surja, persista  y evolucione hasta un cierto grado de inteligencia es algo difícil y muy poco probable, los matemáticos sabemos que teniendo en cuenta la probabilidad (aunque sea muy pequeña) y el numero total de astros, es un suceso casi seguro el que en alguno de ellos habrá seres inteligentes que admiren sus cielos

También teniendo en cuenta los millones de posibilidades de configuración de las constelaciones o cúmulos estelares y el número total de planetas que pueda haber en el universo, es probable que desde alguno de ellos, en una noche estrellada pueda verse algo parecido a la siguiente imagen.
 También es posible que algún extraterrestre lo esté observando ahora mismo y no le diga nada especial.



Imagínate que hoy estás allí, y miras hacia arriba.


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