Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

martes, 14 de agosto de 2018

Una noche muy buena, feliz año nuevo.

No, no me he confundido de fechas.

Pero en la noche de las Perseidas se me juntaron varios temas que pueden justificar el título.

Porque necesariamente tiene que ser buena, una noche que empiece de esta manera:

Al igual que todos los días, el 12 de agosto el Sol se va, dando paso a la noche.


Pero dejó unas imágenes extrañas en el cielo como si la nubes se revolucionaran ante la ausencia del astro rey.




No fue casualidad que yo estuviera cámara en ristre observando la puesta de Sol desde un lugar estratégico. Mi objetivo era determinar el lugar y hora exactas en mi horizonte para, utilizando esas referencias, intentar conseguir el único cromo que me faltaba a mi colección de lunas. Era el día clave y no podía ser otro.

Porque el pasado verano conseguí fotografiar la Luna todos los días de la lunación de julio-agosto (incluida la luna "imposible" de 29,5 días), excepto la primera por dejadez, y las puse en "Mirando la Luna"


La fina luna de un solo día que pensando que era difícil, ni siquiera había intentado el año pasado. Exactamente de 34 horas (desde el momento de luna nueva), lo mismo que la de ayer. Fácil de visualizar en los atardeceres de final de invierno y primavera pero que en estas fechas lo es mucho menos.
Pero si. Con las referencias tomadas, la ayuda de un simulador informático y los claros entre las nubecillas del horizonte Oeste, ahí estaba. Objetivo cumplido.


Con ello pude rellenar el cuadro de manera adecuada. Ya lo había hecho con otra imagen de 2015 del archivo pero no era muy adecuada. Una Luna de más horas y con diferente inclinación que la de julio de 2017. Ésta, sería prácticamente igual.



Y luego, por supuesto, la gran noche de las Perseidas bajo un magnífico cielo que despejó totalmente. Por un lado la observación popular con numerosos asistentes que coreaban los frecuentes meteoros que veían, mientras para amenizar la espera puse un telescopio con las tareas que ello conlleva de ajustes, atención a la fila, explicaciones, …

Posteriormente mi observación, sin público, a partir de las 4:30 donde en la primera hora contabilicé 49 meteoros: 26 en la primera hora y 23 en la segunda.
No tengo imágenes de estas observaciones, bueno, apenas una diminuta estrella fugaz en la cabeza de la Osa Mayor a la que se ve en una posición poco habitual, como saliendo apresuradamente del baño prohibido (La osa no se baña)

No hice muchos intentos de cazar perseidas con la cámara. No es nada fácil y a diferencia de otros compañeros, en esto tengo mala suerte y cuando decido hacer tomas de unos unos cuantos segundos a ver si hay caza, los meteoros dejan de aparecer. Así que suelo decir en broma que para que haya más, no hago apenas fotos. Y ayer funcionó porque el espectáculo fue muy bueno.

Únicamente hice una foto a tiro fijo, precisamente cuando iba a comenzar la observación, había un satélite artificial que no creo recordar haber visto nunca: se movía entre la Polar y Capella produciendo fogonazos intermitentes cada 5 segundos aproximadamente, y muy brillantes, aproximadamente de magnitud 1 o menor.
A las 4:26, este satélite producía fogonazos intermitentes (más de los que aparecen aquí en una exposición de 25 segundos). En la imagen aparece más débil de lo que era, al compararlo con las estrellas que han acumulado luz durante ese tiempo. ¿Alguien sabe de qué satélite puede tratarse?

Ya que el alba se acercaba quise comprobar si era posible observar la salida de Sirio, y precisar aún más la fecha concreta en que puede verse después de varios meses ocultado por el brillo del Sol.
Fue apareciendo Orión, fue clareando el cielo por la zona, pero ni rastro de Sirio.

La claridad del cielo por la zona donde debería aparecer Sirio, hace prácticamente imposible su observación.

Ni cuando todavía era visible la constelación del cazador, ni cuando las luces del alba fueron borrando todas las estrellas del cielo. Ni a simple vista, ni analizando detenidamente las fotos de la zona adecuada del horizonte.


El 13 de agosto al alba, la estrella Sirio no aparece. Debería estar ya por encima de la fina capa de neblina, pero el cielo está ya demasiado brillante.
El día 13 de agosto Sirio no se ve en estas latitudes de alrededor de 42º (41.8 donde yo estaba)
Consultando mis archivos había comprobado que el 14 de agosto de 2015 sí lo vi, en el mismo horizonte, casi plano, y en las fotos aparecía claramente, con lo que la referencia que utilizaban los antiguos egipcios para determinar el comienzo del año (el orto helíaco de Sirio) se produce precisamente hoy día 14 en mi latitud.

Prueba conseguida, trabajo terminado. A dormir.

Nuestro calendario es sucesor del implantado por Julio César en el imperio romano cuyo comienzo, a diferencia de todos los demás calendarios de la antigüedad, no está basado en ningún aspecto astronómico, y es el más absurdo de todos en varios sentidos.

Los antiguos egipcios fueron los primeros que determinaron la duración del año y lo hicieron gracias a la estrella Sirio. La fecha del orto helíaco de Sirio depende de la latitud y ha ido cambiando por el movimiento de la precesión de los equinoccios. Si hubiésemos heredado el antiguo calendario egipcio y las normas que utilizaban en su elaboración, hoy comenzaría el año en estas latitudes. Bueno, suponiendo que los vigías egipcios encargados de localizar a Sirio en el alba no tuvieran mucho mejor vista que la mía.

FELIZ AÑO NUEVO.

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