Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

lunes, 20 de enero de 2020

La arrogancia de un asesino, o ¿Dónde está el noveno planeta?


El presente artículo es muy diferente de lo habitual en este blog, porque creo que en la variedad puede estar su atractivo, y el tono en ocasiones va claramente en broma aunque en el contenido intento ser riguroso.

Hoy 20 de enero es una fecha clave en una historia en la que hay un protagonista muy especial a quien no tengo el gusto de conocer, pero me he guiado por lo que ha ido diciendo por ahí de manera muy frecuente en los medios de comunicación y de las opiniones de algunos que le conocen más de cerca.

Para empezar tengo que decir que este hombre debería ser de Bilbao. Aunque haya nacido en Huntsville, ya es sabido que por aquí se dice que los de Bilbao nacemos donde nos da la gana (¡faltaría más!), y es que aquí en mi ciudad le acogeríamos de mil amores porque parece que cumple con el requisito principal que se nos atribuye (Si no conoces nuestra fama de arrogantes estrafalarios, este link te lo dejará claro)
Y hasta se le podría nombrar bilbaíno de honor aunque se trate de un asesino.

Si.   Alguien que ha confesado su crimen, e incluso se ha vanagloriado de él.
Alguien a quien la ley no puede castigar, pero que a causa de su fechoría mucha gente le odia: 
Ante ustedes … El prestigioso astrónomo del California Institute of Technology   Michael Brown.
Este es el asesino confeso

Y esta es su cuenta de twitter donde alardea de su crimen: @plutokiller.jpg

Todo esto va porque, según algunas opiniones, Brown tiene una personalidad muy especial y un ego algo subido. O más bien alguien diría que es un bromista: Un cualificado astrónomo que, además de conseguir unos enormes logros científicos, sabe ponerle chispa a su trabajo y así deje de ser algo aburrido para el gran público.

En el fondo me cae muy bien porque con ello ha conseguido que la gente se interese por él y, en lo que hoy nos ocupa, por su apuesta por la existencia de un gran planeta aún no descubierto en el Sistema Solar, y como consecuencia por los interesantes barrios periféricos de nuestro hogar.

Pero dejemos al protagonista y vayamos al fondo de la cuestión ¿Existe un gran planeta más allá de Neptuno que haría el número 9 en nuestro Sistema, tal como Brown afirma?  

Mi apuesta es que NO. Lo dije guiado por la intuición y por algunas incongruencias apreciadas en la noticia, cuando el 20-1-2016 Mike lo anunció a bombo y platillo esgrimiendo indicios que él decía concluyentes e incluso daba plazos para su descubrimiento, y lo reitero ahora cuando ya hay muchas voces que dudan de su teoría y cuando todos los plazos se han cumplido sin éxito.

Como a veces mis relatos están escritos en sentido figurado y reconozco que yo también exagero algunas circunstancias para darle chispa, hoy voy a incluir sobre todo imágenes y extractos seleccionados de noticias que recogen frases textuales de Mike Brown, u opiniones sobre su trabajo.

Preámbulos de esta historia:

El asunto empezó mucho antes, y aunque el prólogo pueda ser más extenso que el propio tema, merece la pena porque en mi opinión ahí está la clave para evaluar la fiabilidad del pronóstico del noveno.



Era la época en que ya oficialmente teníamos 9 planetas porque Plutón todavía lo era a pesar de haberse calculado con sorpresa su pequeño tamaño, y cuando a falta de una definición rigurosa sobre lo que diferenciaba a los planetas de otros astros menores del Sistema Solar, es que fueran al menos del tamaño del mencionado Plutón.

Mike Brown, junto con otros colegas especialistas en el estudio del cinturón de Kuiper, ese conjunto de astros helados que se encuentran más allá de la órbita de Neptuno, buscó un nuevo planeta y encontró un astro (que luego fue llamado Eris) que cumplía las condiciones.

En este artículo se cuenta este descubrimiento y se recogen citas en primera persona del propio Brown: https://www.scienceinschool.org/es/2011/issue21/pluto
Te puede resultar interesante leerlo completo, pero yo he seleccionado algunos párrafos interesantes para el tema de este post. Al igual que luego en otros casos, los vuelco tal como aparecen porque si los transcribo alguien pudiera pensar que exagero.


Pero no fue solo el haber ganado la apuesta, sino la trascendental consecuencia de su descubrimiento lo que parece que finalmente envalentonó a Mike a pesar de no haber pasado a la historia como el descubridor del décimo.
Porque aunque efectivamente, el astro que él descubrió estuvo a punto de convertirse en un nuevo planeta en el congreso de la UAI en Praga en 2006, a última hora se rectificó y fue el causante de que ni él ni Plutón figurasen en la lista oficial definitiva de esta categoría de astros, tal como lo relaté en el artículo "10 años con uno menos".

Así nuestro astrónomo se quedó sin la autoría del descubrimiento de un posible décimo planeta, que según sus palabras le hacía mucha ilusión, pero consiguió algo mucho más notable como era eliminar al hasta entonces noveno: matar a Plutón, el planeta mimado por todos los norteamericanos.
Parece que incluso para la mujer de Mike fue una decepción, mucha gente llegó a odiarle por las consecuencias de su descubrimiento, y él mismo se disculpó, como se recoge en esta entrevista:

Es curioso el tono que utiliza Mike, y el atractivo que da al tema porque, aunque parezca pueril, puede promover el interés del lector.

Aclaro, por si acaso, que yo voy a seguir utilizando la misma ironía según el “registro” de Mike.

Muchos no se lo han perdonado, pero él, como algunas personas que se crecen con el castigo, lejos de amilanarse  se vino arriba y se vanaglorió de haber matado a Plutón.
Publicó un libro con un curioso título: “Cómo maté a Plutón y por qué se lo merecía

Y se declaró el asesino oficial de Plutón en su perfil de twitter.

Pero no había pensado que esto le iba a traer más problemas familiares. No solo fue el disgusto de su mujer cuando vio que Eris no había sido reconocido como planeta, sino que después de unos años tanto alboroto llegó a oídos de su hija que, apenas recién nacida cuando Plutón fue “asesinado”, cuando fue creciendo y se enteró de lo que había hecho su padre, también se enfadó con él, según ha contado reiteradamente el propio Mike.

A por el noveno

Y aquí empieza la segunda parte de la historia. En varias entrevistas Mike declara que ya que había quitado un planeta a su hija, tenía que regalarle otro.
Así, parece que envalentonado por su fama de asesino e intentando recuperar la paz familiar y el cariño de su hija, dio un paso más:
Ya que no le habían concedido el décimo, se fue a por el noveno que había quedado vacante por su culpa, y trabajó duro para encontrarlo.


Y hace hoy 4 años, publicó un trabajo (realizado junto a su colega Konstantin Batygin, alguien bastante más discreto que él) que proponía la existencia de un gran planeta en el Sistema solar mucho más alejado que Neptuno.
Konstantin Batygin, que seguramente no es tan famoso porque no es tan expresivo, junto a Mike.
Los dos investigadores descubrieron que 6 objetos del cinturón de Kuiper tenían órbitas con ciertas particularidades comunes: Muy excéntricas (alargadas), con su perihelio (el punto más cercano al Sol) situado en una misma región y una orientación similar. Según ellos esto sería consecuencia de la acción gravitatoria de un nuevo planeta de gran tamaño, porque si la situación se debiera al azar la probabilidad de que se dieran esas circunstancias sería ínfima: de solo un 0.007%.

Calcularon cómo debería ser la órbita del nuevo planeta y por dónde debería estar actualmente y Mike, amigo de las apuestas, volvió a hacer otra afirmando que en dos años sería encontrado.

Y lo reiteró al cabo de unos meses:


Pero como les suele ocurrir a todos los ludópatas, que con la euforia de una apuesta ganada hacen otra más arriesgada y la pierden, ésta última ya la tiene perdida aunque le dieran los 5 días de margen como en la primera, o incluso 2 años.

El 15 de febrero de 2017, cuando ya se iba reduciendo el plazo, pidió ayuda en Twitter:

Pero en estos 4 años que hoy se cumplen se han realizado búsquedas exhaustivas y no se ha encontrado nada.

Aunque se me tache a mí también de bilbaíno (que lo soy, y además nací en Bilbao) tengo que decir que desde el principio me entraron dudas del razonamiento empleado. En mi fuero interno aposté desde el principio en contra el arrogante Mike, pero para no alargar demasiado este post, dejo para otro momento los detalles.

Es curioso que ahora me entero de que la NASA ya había pedido cautela desde un principio, como recojo en la siguiente noticia. Sin embargo la reacción de Mike (que he remarcado en rojo al final del texto) zanja totalmente la cuestión (perdón por la ironía)


Pero como suele ocurrir casi siempre, se difundió lo espectacular y no lo prudente. Esta declaración de la NASA apenas tuvo eco en los medios y, a pesar de ella, se volcaron en lo que sería la noticia impactante; en lo que vendía.
Todo lo que llegó al gran público es que teníamos un planeta nuevo. Artículos, conferencias,... anunciando la buena nueva.

Pero sin haber tenido tanto eco, de hecho han ido surgiendo otras opiniones diferentes que además se van reforzando con el paso del tiempo.
En el siguiente articulo (del que al igual que en los otros solo he seleccionado los párrafos que me parecen más significativos) los datos en contra son abrumadoramente mayores y más consistentes que los datos a favor

Y algunos son mucho más rotundos, como un conocido catedrático y divulgador científico que basado en las citadas investigaciones del OSSOS afirma : “Ahora mismo quedan descartados todas las pruebas sobre la existencia del supuesto noveno planeta.

Incluso desde la publicación de las investigaciones de Mike y Batygin el tiempo ha ido pasando, los medios de observación han mejorado, pero el supuesto nuevo planeta no aparece.

¡Yo sigo admitiendo apuestas! La pena es que no lo hice públicamente cuando mi opción se hubiera pagado muchísimo más que ahora, y lo que no tengo muy claro es cuál será la apuesta actual de nuestro amigo Mike.
Mike Brown hace unos añitos ¿Quizás la madurez y el tiempo pasado desde aquella época le hayan hecho ser más prudente?
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ACTUALIZACIÓN (20-1-20) solo unas pocas horas después.

Pues parece que sigue con su idea, aunque ya no se postula como descubridor. Acabo de encontrar este vídeo poco después de publicar el post, en el que se puede ver que Mike continúa apostando:

Afirmaciones recientes de Mike Brown (según me dicen, en noviembre de 2019)

domingo, 12 de enero de 2020

Fue un eclipse diferente

He cambiado de opinión, y aunque en principio incluí los resultados de la observación del eclipse penumbral de luna en el post anterior en una actualización al final del mismo, entre otras cosas porque era algo breve, he decidido que están mejor aquí en un nuevo post.
Por una parte allí no lo iba a ver casi nadie porque no es habitual entrar a releer algo ya conocido, y por otra porque creo que ya es hora de que escriba artículos mucho más cortitos, más adecuados al smarphone que es donde actualmente la mayoría de la gente se conecta con internet, y donde mis habituales "rollos" se hacen eternos e ilegibles. 
Se que no lo voy a conseguir en la mayoría de los casos, pero a partir de ahora voy a intentar publicar cosas más breves o dividirlas en varias partes.

Ha sido la primera vez que he intentado la observación concreta y completa de un eclipse penumbral. 
Es un fenómeno "menor", nada espectacular comparado con los otros tipos de eclipses, y esto ya lo había comprobado cuando después de finalizar la fase parcial de tantos y tantos eclipses de Luna está uno recogiendo los trastos dando por concluida la observación y hecha un último vistazo a nuestro satélite, más por un tema nostálgico de despedida a la actriz que nos ha proporcionado el espectáculo, que por intentar apreciar la tenue penumbra que aún oscurece ligeramente su rostro.
Porque, a diferencia de otros espectáculos, los eclipses no tienen su apoteosis al final, e incluso muchos espectadores abandonan las gradas en mitad de la segunda parte despreciando esos "minutos de la basura" porque ya no hay nada nuevo que ver, y prácticamente nadie se queda después del "descuento" porque eso de las sutilezas no se lleva.

Bueno, como me conozco, y sé que tengo un "rollo" que te puede aburrir, antes de que dejes de leer pongo unas imágenes que obtuve durante el fenómeno, que es posible que sea lo único que te interese de este post, y unas líneas con mis impresiones sobre lo observado.


En cierta manera hubo suerte con la meteorología en Bilbao porque después de un día totalmente nublado, una vez comenzado el eclipse se fueron abriendo claros y la última parte pudo verse bastante bien.

Cuando se iba aproximando la hora central del eclipse aparecieron algunos claros que dieron cierta esperanza, y finalmente en uno de ellos se coló la Luna que en la foto aparece sobreexpuesta intencionadamente para poder apreciar el entorno con las nubes e incluso los cables eléctricos que adornan la imagen.
Solo pude conseguir algunas imágenes de cierta calidad antes al máximo, a las 19:45. Otras varias estaban afectadas por nubes más o menos ligeras que aunque permitían ver la Luna influían mucho en el tema clave de este eclipse y alteraban los resultados al oscurecer levemente diversas zonas de nuestro satélite.


Por ejemplo ésta, obtenida a las 20:11, es la más próxima al momento central, pero las tenues nubes afectan tanto a la claridad de la imagen como a la determinación de la penumbra:

Aunque en otras ocasiones había observado momentos en que la Luna estaba en la penumbra antes o después de la fase parcial de otros eclipses, tal como he dicho antes, esta fue la primera vez que intenté observar completo un eclipse penumbral. Fue una experiencia gratificante y llegué a algunas conclusiones.

- Mientras que a simple vista era difícil distinguirlo, y solo fijándose una vez conocida la situación podía intuirse la penumbra, mediante la fotografía podía apreciarse incluso en momentos lejanos al máximo.

- En la primera toma sin el incordio de las nubes a las 19:45, unos 25 minutos antes del máximo, se aprecia claramente la zona oscurecida en la parte inferior derecha. Mucho antes de lo que yo había supuesto y pronosticado.

- Vuelven las nubes a la zona y la Luna se mueve entre ellas durante los momentos centrales, pero unos 10 minutos después despeja nuevamente y se aprecia que la zona de la penumbra se ha desplazado hacia arriba.

- Incluso 50 minutos después del máximo puede apreciarse levemente la penumbra en la zona derecha, y aunque no parece muy evidente sí lo es si se compara con el aspecto de la Luna una vez acabado el eclipse que recoge la última imagen.

El hecho de que esa última zona (derecha) coincidiera con la parte más brillante de la Luna sin mares que la oscurezcan hace más evidente la situación. 




En este caso, este anexo opcional con el rombo no contiene temas técnicos para entendidos, sino antiguos recuerdos y chascarrillos personales que probablemente no te interesen y aunque pensé ponerlos al principio del post, como una introducción, corría el peligro de que dejases de leer.

A decir verdad me vienen a la memoria otros dos casos en que observé expresamente eclipses penumbrales, que incluso están recogidos en este blog, pero ambos fueron muy  breves. 

- El que mejor recuerdo fue el eclipse del 7 de agosto de 2017 que, aunque era parcial, cuando la Luna salía por mi horizonte esta fase ya acababa de terminar y solo se podía ver el penumbral. 
A falta de otra cosa, planifiqué la observación y fue una experiencia muy gratificante porque el cielo cubierto durante toda la tarde se despejó en el momento clave de una manera mucho más inesperada y espectacular que en este último eclipse, saliendo la Luna justo tras la puesta de sol, como digo, en el momento del comienzo de la fase penumbral. Se vieron unas imágenes preciosas junto al horizonte pero no duró mucho porque en unos minutos las nubes, que al principio adornaron las imágenes, volvieron a cubrir la zona.  
Además del adorno de la nube, la zona inferior derecha se ve un poco oscurecida por la penumbra terrestre

Anteriormente, ese mismo año, el 11 de febrero ocurrió un eclipse penumbral a unas horas intempestivas de una noche en que mis obligaciones laborales del día siguiente no podían permitirme perder varias horas de sueño para una observación de "tan poco cosa". Aún así me levanté un momento de la cama e hice alguna foto desde la ventana antes de volver a acostarme.
Ahora lamento no haber observado el fenómeno completo.
Al contrario que en el eclipse de ahora, en éste de febrero de 2017 la Luna pasó por el Sur de la sombra terrestre y se vio oscurecida su zona superior, observada desde el hemisferio norte  del tercer planeta.

miércoles, 8 de enero de 2020

La Luna en la penumbra

Acaba de empezar el año y ya el cielo nos ofrece el primer fenómeno de cierta envergadura, aunque muchos dirán que no es para tanto: Este viernes 10 de enero, se producirá un eclipse penumbral de Luna.

Será observable desde todos los lugares de la Tierra excepto en América, donde solo se podrá apreciar en Alaska y la parte más septentrional de Canadá.
Imagen tomada el 16-7-19 durante la fase penumbral del eclipse de luna, que será similar a lo que se pueda apreciar este 10 de enero, hacia las 20:10 Hora Central Europea (19:10 T.U,) en el momento del máximo, excepto en la posición de la zona oscurecida.
Como se puede apreciar en la imagen, en estos eclipses la Luna no deja de brillar, en un primer vistazo sigue pareciendo una luna llena como cualquier otra, pero si nos fijamos sobre todo en los minutos centrales del desarrollo del eclipse nos daremos cuenta que no está iluminada uniformemente, sino que hay una zona ligeramente oscurecida. En este caso, visto desde Europa occidental, será la parte inferior derecha.

De todas formas hay que indicar que esa diferencia de brillo en una y otra zona, al observador le pudiera parecer mucho menos evidente que en la fotografía, porque nuestra vista (o mejor nuestro cerebro) no son tan objetivos como la cámara fotográfica y tiende a minimizar las diferencias. De hecho, según qué exposición se le dé a la imagen fotográfica se puede apreciar mejor o peor esa distinta intensidad en la iluminación de las distintas zonas.

No veremos la Luna de un tono rojizo como en un eclipse total, ni una zona brillante frente a otra prácticamente oscura e inapreciable simulando una fase, como en uno parcial. Es algo mucho más sutil porque nuestro satélite no llega a entrar en la sombra terrestre, sino solo en la penumbra.
3 fotos del eclipse del 28-9-2015 tomadas desde Bilbao en las fases total (con el museo Guggenheim en primer plano), parcial y penumbral.
En un eclipse total, como el de estas fotos, se producen sucesivamente las tres fases. Primero la Luna entra en la penumbra (penumbral), luego parte de ella en la sombra (parcial) luego lo hace completamente en la sombra (total), repitiéndose finalmente y de manera simétrica las fases parcial y penumbral. 
Pero en este caso nos queda solo la fase menos evidente.

En esta otra imagen que pongo a continuación, tomada el 7-8-17 en Araúzo de Torre cuando ya hacía 20 minutos que la Luna había salido de la sombra terrestre pero aún se mantenía en la penumbra, se puede apreciar un leve oscurecimiento en la zona inferior derecha, y algo así podrá verse en este caso durante unos 15 minutos antes y después del máximo.
La zona oscurecida en la parte superior es debida a la nubosidad y no tiene nada que ver con el eclipse, que se aprecia levemente en la zona inferior derecha.

Pero ¿Qué es la penumbra?

Una fuente de luz puntual produce sombras definidas y se puede apreciar exactamente sus contornos. Pero si el foco de luz tiene un cierto tamaño, como en el caso del Sol de medio grado, el borde de la sombra no es tan claro: donde no le llega nada de luz está oscurecida, pero a los lugares contiguos a esa zona les llegará una parte de luz (la emitida por parte del foco) pero no toda. Eso es la penumbra.

A medida que nos alejamos de la sombra esa penumbra se hace más tenue, y su borde exterior es prácticamente imposible de apreciar porque en sus inmediaciones llega casi toda la luz del foco y está casi tan iluminada como cualquier punto alejado de la sombra.
Por eso, aunque este eclipse dura casi 4 horas (desde las 18:08 hasta las 22:12 hora central europea), apenas durante la media hora central podremos apreciar directamente el leve oscurecimiento de una zona de nuestro satélite.

En la penumbra la intensidad de luz va disminuyendo progresivamente pero de una manera sutil, y en un eclipse penumbral puede ser incluso más interesante apreciar esa diferente tonalidad en las distintas zonas de nuestro satélite (y ahí puede estar el atractivo de la observación), que el cambio brusco en el límite de un eclipse parcial.

La sombra y la penumbra de la Tierra
Por su forma casi totalmente esférica, al ser iluminada por el Sol nuestro planeta produce un cono de sombra y otro de penumbra que al cortarlo por un plano perpendicular al eje a la distancia de la Luna produce un círculo de sombra y otro de penumbra (o mejor dicho, un anillo de penumbra).
Conos de sombra y penumbra y proyección a distintas distancias. El gráfico no está a escala.
Cuanto más nos alejemos de la Tierra, el círculo de sombra será más pequeño y el de penumbra más grande. Aunque los tamaños no son siempre iguales porque la distancia Tierra-Sol y Tierra-Luna varían ligeramente, a la distancia de la Luna aproximadamente la anchura del anillo de penumbra coincide con el tamaño de nuestro satélite.

Todo esto lo podemos simular si mantenemos las proporciones entre los tamaños y las distancias.
Un pequeño globo terráqueo de 8 cm. proyectará una sombra y una penumbra a poco más de 3 metros, similares proporcionalmente a lo que produce la Tierra a la distancia a la que está la Luna.
En la siguiente imagen a partir de la foto real de lo que se obtenía en el  montaje, se ha añadido el borde exterior de la penumbra utilizando datos teóricos reales de este eclipse.
Se aprecia claramente la diferente tonalidad de las zonas de la penumbra cercanas a la sombra y las más alejadas, en las que prácticamente no se nota oscurecimiento.
También se puede colocar una pequeña bola (de poco más de 2 centímetros para mantener la escala) que represente a la Luna y obtener las situaciones de los diferentes tipos de eclipses.
Simulación de eclipses total, parcial y penumbral
El resultado no es exactamente lo mismo que en los eclipses reales debido a la iluminación ambiente (cuyos reflejos, por ejemplo, iluminan los bordes de la Luna), pero ayuda a entender la situación.



Parejas de eclipses solares y lunares.

Siempre que se produce un eclipse solar, dos semanas antes o después hay un eclipse de Luna. En este caso es después de 15 días y 14 horas, bastante más de lo habitual y demasiado para que la Luna vuelva a estar suficientemente cerca del nodo y por eso el eclipse es solo penumbral, como recalco luego.

Es cierto que después de las magníficas imágenes que nos han llegado desde Asia del último eclipse solar anular ocurrido el día siguiente a la navidad, lo de este viernes nos pueda parecer que no tiene interés, pero a veces también puede tener atractivo el apreciar las diferencias suaves porque las bruscas, aunque mucho más espectaculares, son evidentes.
El eclipse solar del pasado 26 de diciembre, la “pareja” de éste de ahora, desde Singapur. 
Créditos: KP Lee
El  motivo de que vayan siempre por parejas (a veces incluso por tríos) es porque para que ocurra un eclipse la Luna, nuestro satélite en fase llena o nueva, debe estar cerca de uno de los nodos. Lo expliqué hace dos años en los anexos de este post , que casualmente recoge al principio la observación de otro eclipse penumbral. 

El 26 de diciembre de 2019 la luna nueva pasó por el nodo descendente y 15.6 días después, cuando la fase es la contraria, como la Tierra se ha movido solo un poco en su órbita alrededor del Sol la Luna se encuentra cerca del nodo ascendente. 
En este caso no demasiado cerca, después de haberle sobrepasado, y por eso el eclipse es solo penumbral, tal como he dicho antes. En ello ha influído el que esta media lunación (de luna nueva a llena) ha sido excepcionalmente larga debido a una mayor velocidad que la habitual de la Tierra en su paso por el perihelio, el domingo 5 de enero, y la menor velocidad de la Luna que el día 2 pasó por su apogeo.  (Explicación en el anexo del post “28 días el bulo de la Luna”)

Eclipses lunares en 2020. Muchos, pero todos penumbrales.

Tenemos que conformarnos con lo que hay. Este eclipse es solo el primero de un ciclo de 4 penumbrales que se producirán este año (los otros en junio, julio y noviembre), y no habrá uno total, y además “por los pelos”, hasta mayo de 2021 que no será visible en Europa, donde tendremos que esperar otro año más. 
Tampoco los eclipses solares serán visibles desde Europa (solo el del 21-6 ligerísimamente en la zona suroriental), aunque el último (14-12-20) se verá magnífico desde zonas de Sudamérica.

Si el año hubiese comenzado al menos 6 días antes (el momento del comienzo de nuestro año es una circunstancia artificial determinada por Julio César), en este periodo de 12 meses se habría producido el máximo posible de eclipses. Nada menos que 7 (los 4 de luna y 3 de sol), al incluir el que ocurrió del 26 de diciembre. Aunque cuando hay muchos la mayoría no son buenos, como queda patente este año.

De los mencionados 4 eclipses penumbrales de 2020 el de este viernes es con diferencia el mejor, el que más cerca pasará la Luna de la sombra terrestre, y prácticamente el único en que podrá observarse un leve oscurecimiento.
Trayectoria de la Luna por la penumbra terrestre en los 4 eclipses lunares de este año.
La orientación de estos gráficos en todos los casos supone el ecuador en posición horizontal. La situación respecto al horizonte será diferente según el lugar de observación e irá variando ligeramente también a lo largo de las horas, aunque esto no será en absoluto apreciable porque solo se verá un ligero oscurecimiento en el momento central de este eclipse de enero y ligerísimo en el de noviembre.
Por ejemplo, en el presente caso (10 de enero) la zona ligeramente oscurecida es la parte más meridional de la Luna en las cercanías del cráter Clavius, pero mientras que desde Europa lo veremos abajo a la derecha, desde otros lugares del planeta la orientación será diferente y la misma imagen apare
cerá "girada". Incluso desde  Australia (si el humo de los incendios lo permite) se verá arriba a la izquierda. 
En esto influye el hemisferio norte o sur y la hora local con la Luna al principio o al final de la noche. 
Ilustración de cómo se verá aproximadamente el máximo del eclipse el 10-1-20 sobre las 19:10 T.U. (20:10 CET).
 La situación es simultánea aunque en cada lugar será distinta hora local 
A este respecto voy a recoger una información errónea que ha aparecido en un medio de comunicación de amplia difusión, porque esa fue una de mis promesas cuando inicié el blog. 
No se trata de meter el dedo en el ojo sino de aclararlo, porque estas correcciones suelen ser muy didácticas. (Edito y añado esto con posterioridad a la publicación del post, cuando he encontrado la noticia) 


Todos metemos la pata alguna vez, y yo el primero. Pero está claro que quien ha escrito esto no tiene ni idea de lo que es y cómo se ve un eclipse lunar. El que la Luna se oscurezca es algo objetivo y simultáneo. Se verá desde todos los lugares en que la Luna esté sobre el horizonte y se verá exactamente lo mismo aunque sea en diferente orientación debido a la situación del observador.
Esta es precisamente una de las diferencias respecto a los eclipses de Sol.

Aprovecho para pedir disculpas, porque hace una semana en una intervención mía  en ese mismo medio (en su emisora de radio) yo también me confundí, concretamente en los horarios de este eclipse. Me fie de mi memoria y eso es algo que a estas alturas ya no debo hacer. Espero que no haya sido a causa de eso el que hayan recurrido a “otro experto” (más bien inexperto) para redactar la noticia en su web.
Como dijo una vez un alto mandatario, “Lo siento, me he equivocado e intentaré que no se vuelva a repetir”. 

Pero está claro que en todas partes cuecen habas, je, je.

Desde la Luna

Se ha hablado mucho este pasado año de la posible vuelta de los humanos a la Luna. Solo 12 personas han estado allí y ninguna fue testigo de ningún eclipse, ya que ninguno de los 6 viajes que se realizaron coincidieron en luna llena ni nueva.

¿Qué veríamos este viernes si estuviéramos en nuestro satélite? Algo mucho más espectacular que lo que vamos a ver desde aquí, porque cuando se produce un eclipse lunar, desde la Luna se vería un eclipse de Sol, que es tapado por la Tierra.

Cuando vemos un eclipse total de Luna es porque toda la Luna queda dentro del cono de sombra terrestre y por ello desde cualquier punto de la cara visible de la Luna se vería un eclipse total de Sol. Desde la cara oculta, además de que nunca se ve la Tierra, en ese momento sería de noche y no se apreciaría nada especial.

Si desde aquí vemos un eclipse parcial de luna, desde algunas zonas de la Luna se ve un eclipse total de Sol, y desde otras es solo parcial.

Cuando, como en esta ocasión, vemos un eclipse penumbral de Luna, desde muchos lugares de la Luna podría verse un eclipse parcial de Sol.
Tal como se ha dicho, la anchura del anillo de penumbra de la Tierra a la distancia a la que se encuentra la Luna es muy similar al diámetro de nuestro satélite y por ello en estos casos siempre habrá zonas de la Luna desde las que no se vea eclipse, a no ser en los momentos en que la luna se aproxima y casi roza la sombra terrestre, lo que en este eclipse no ocurre. 
En este caso concreto desde lugares cercanos al polo norte lunar no habrá eclipse, pero desde la zona de la cara visible cercana al polo Sur será casi total.

Pero el espectáculo tendrá más actores: Casualmente la elongación de Mercurio en esos momentos será de 2º, precisamente el tamaño con el que se ve la Tierra, que se irá colocando entre el Sol y el primer planeta. 
Por ejemplo, desde el Mare Nubium a las 20:40 CET se vería "pasar" la Tierra justo entre ambos de manera que producirá una ocultación rasante de Mercurio por la zona sur de la Tierra mientras la zona norte eclipsa al parcialmente al Sol en un 50%. Incluso 4 horas más tarde por muy poquito no se producirá la ocultación de Saturno, que se situará muy muy cerca del borde norte de la Tierra.
Esquema del desarrollo del espectáculo visible desde el Mare Nubium o "mar de las nubes" de la Luna. Allí es pleno día, pero desde la Luna también entonces se ven las estrellas en un cielo negro. Aunque la proximidad del Sol dificultaría la visión, sería posible observarlo.

Para interpretar correctamente las posiciones Norte-Sur, hay que tener en cuenta que estamos en el hemisferio sur de la Luna.
¿Quién será el primer humano que vea un eclipse desde la Luna? Desde luego serán mucho más atractivos los que nosotros llamamos “eclipses lunares” porque allí serán de Sol y los penumbrales, como éste, serán muchísimo más espectaculares desde allí.
Si este viernes hubiera habido algún astronauta en la zona más meridional de la cara visible de la Luna podría ver una espectacular imagen con el Sol casi totalmente eclipsado, Mercurio pegado al disco oscuro  de la Tierra en fase nueva (aunque ligeramente iluminada por la luz cenicienta rebotada de la luna llena) y no muy lejos, a su derecha, Saturno.

sábado, 4 de enero de 2020

Indice y selección de artículos

En todo blog los diferentes artículos van perdiendo visibilidad con el tiempo, ocultados por los más recientes. Pero en este caso, muchos de ellos son intemporales y posiblemente sean interesantes para muchos lectores que han descubierto recientemente este blog, o que en su día no los vieron.

Por ello he elaborado una selección con mis sugerencias, dividida en 4 secciones y un índice que aparece después, en el anexo.

Para que tenga visibilidad, este post con el índice aparecerá siempre en los primeros lugares.

Los distintos enlaces van en diferente color según su interés actual:
En verde los que pueden ser interesantes en cualquier momento
En azul aquellos que aunque se refieren a fenómenos de fechas concretas contienen, a veces en los anexos, informaciones siempre interesantes.
En rojo algunos artículos que pueden haber perdido interés, pero siguen siendo interesantes o visualmente atractivos.

1- Algunos temas que quizás te sorprendan

2- Curiosidades o temas interesantes para no iniciados
3- Articulos con imágenes llamativas
4- Algunos artículos que tuvieron mucha aceptación en su día.


Aquí voy a ir incluyendo un índice estructurado con los artículos que creo que pueden ser más interesantes. Por no hacerlo excesivamente largo no aparecen todos, sino solo una selección de menos de la mitad de los contenidos del blog.

Si te interesa un tema en concreto hay muchos más artículos a los que puedes acceder utilizando las etiquetas temáticas del margen derecho de la pantalla.
Aunque la mayoría de los artículos están pensados para todos los públicos, muchos de ellos contienen información técnica original en los anexos que podría ser interesante incluso para iniciados o expertos.

Este post con el índice se irá actualizando y siempre estará visible en alguno de los primeros lugares.

Aspectos de mecánica celeste en el Sistema Solar
         a) La Luna
b) Planetas

C) Cuerpos menores y meteoros
El cielo visto desde otros astros
           Desde el primer planeta
           El cielo de Marte

Medida del tiempo
a) Generalidades
22 de diciembre ¿el día más largo? (*) (Causas de la ecuación del tiempo)
Por Santa Lucía alarga el día   (Ecuación del tiempo -2) (*)

b) Aspectos relativos a la hora y la fecha oficial.
Para gastar más energía (Cambios de horario) 
Las 12: todavía no es mediodía (Cambio horario otoño)
c) Relojes de Sol

Didáctica

Astronaútica
         Mi primer OVNI
          Los otros eclipses
          Pero, ¿no hay que maniobrar al revés?