Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

domingo, 13 de enero de 2019

La Luna se sonroja otra vez


Parece que la historia se repite, y al igual que en 2018, en el primer mes de este año la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna produciéndose un eclipse lunar, tiñéndose de un tono rojizo nuestro satélite y, también como el pasado año, ocurre cuando la Luna está situada cerca del perigeo, el punto de su órbita más cercano a la Tierra, a lo que habitualmente se llama “superluna”. 
Aquel del año pasado desde Bilbao no fue visible, pero la imagen no habría sido muy diferente de ésta:

La imagen corresponde a un eclipse con la luna en el perigeo en 2015

Un magnífico espectáculo celeste, que aunque alguien piense que se ha vuelto habitual, no es así, y ésta es la última sesión completa durante unos cuantos años.

Últimamente a estos fenómenos se les ha anunciado con nombres rimbombantes: El año pasado fue la "superluna de sangre azul", y ahora se habla de “superluna de sangre de lobo”. 
Aunque para nosotros será el día 21, y es simultáneo en todos los lugares,
en el Oeste de Norteamérica será aún el día 20.

Antes de nada hay que decir que a los astrónomos en general no nos gustan estos nombres, que solo pueden servir para confundir o crear falsas expectativas que al final sean frustrantes, aunque hay personas, como algún responsable de la NASA que lo defiende, alegando que estos apelativos llamativos pueden hacer que la gente se interese por la Luna y en consecuencia por el espacio.
Incluso muchos titulares son redundantes porque hablan de la coincidencia de 4 fenómenos porque ocurrirá un eclipse total de Luna, que será además una "Superluna de sangre de lobo", cuando en realidad si se habla de luna de sangre se está refiriendo a un eclipse total de Luna.

Vayamos concretando:
- Lo de luna se sangre se utiliza, efectivamente, en cualquier eclipse lunar total porque el satélite se ve rojizo, del color de la sangre. Aunque no le llega directamente la luz del Sol, si lo hace parte de ella  que ha sido refractada en la atmósfera terrestre (cambia de dirección) y enrojecida.


- La superluna, que es un término astrológico (no astronómico), se utiliza cuando está cerca del perigeo, un poco más cerca de la Tierra de lo habitual y por eso se ve un poco más grande. Pero la diferencia puede ser inapreciable. 
Salida de superluna en agosto de 2014. Al compararla con elementos del paisaje da la sensación errónea de que se ve mucho más grande.

Lo del lobo es simplemente un apelativo que determinadas tribus norteamericanas daban a la primera luna llena del año. Cada una tenía un nombre relacionado con labores agrícolas o temas rurales, y la primera luna del año era la del lobo porque en estas épocas, a falta de comida, se les oía aullar más frecuentemente.
Esta imagen es solo para atraer algún lector curioso, pero no esperéis ver ningún lobo

Ahora en serio:
Este eclipse de luna, el último de una serie de 3 eclipses totales, tiene muchos alicientes para su observación. El siguiente, en julio de este año, será solo parcial, y los 4 siguientes, penumbrales, apenas se notarán.
De cara a su observación desde Europa y América es el mejor de los 3, con diferencia.
Se ha comparado con el de enero de 2018 por lo de superluna que tanto se habló. Pero a pesar de toda la tinta que se gastó, en Europa y Sudamérica aquel no fue visible y este si.


Las zonas blancas corresponden a los lugares desde los que se ve el eclipse completo. Mapas obtenidos de eclipse.gsfc.nasa.gov

También puede parecer poca cosa comparado con el que vimos el pasado verano, el 27 de julio, porque aquel era el de mayor duración del siglo, pero desde Europa solo se pudo ver la segunda parte, desde Sudamérica solo el final, por lo que para nosotros éste de ahora será en realidad más largo porque podremos verlo completo en el Oeste de Europa y toda América.
Eclipse del 27-7-18. desde Araúzo de Torre. Faltan las imágenes de la primera fase que no se vio desde aqui. En éste próximo eclipse podría obtenerse el proceso completo
Prescindiendo de las fases penumbrales al principio y final del fenómeno, que apenas son apreciables, los horarios son los siguientes, en Tiempo Universal (para hora central europea sumar una hora):
Comienzo de la fase parcial: 3:34    La Luna empieza a oscurecerse por un borde
Comienzo de la totalidad 4:41          Se oscurece todo el disco lunar y se ve rojizo
Fin de la totalidad 5:43 .                   Empieza a verse brillando un borde de la Luna
Fin de la fase parcial 6:50                Se ve ya la luna llena totalmente iluminada

En Europa tiene de malo, que se produce a horas intempestivas. Pero para quien esté interesado, solo tiene que esperar que las nubes no aparezcan, levantarse de la cama y observar. Incluso desde casa si se tiene una ventana hacia el Suroeste.

Geometría del eclipse
Como el espectáculo promete ser completo, merece la pena analizar por qué zona de la Luna empieza o acaba cada una de las fases.
Debido al movimiento propio de nuestro satélite, entra siempre en la sombra terrestre de Oeste hacia Este. En el hemisferio Sur eso supone que la Luna entra en la sombra terrestre de izquierda a derecha,empezándose a oscurecer por su derecha y en el hemisferio Norte en sentido contrario, tal como aparece en el siguiente gráfico (En los eclipses de Sol es al revés). Pero hay otros factores que influyen y matizan esta circunstancia:
Normalmente la Luna no entra de plano en el cono de sombra sino un poco de través, en este caso por el Norte de la eclíptica y alejándose de ella.
Gráfico adaptado de eclipse.gsfc.nasa.gov

Además influye la hora local de cada lugar porque con el paso de las horas la línea de la eclíptica, y con ella la orientación del gráfico anterior, va girando.

A diferencia de los eclipses de Sol, los de Luna se ven de manera simultánea desde cualquier lugar que tenga a nuestro satélite por encima del horizonte, pero en cada lugar del mundo la hora es diferente. 

En ambos hemisferios se verá la misma imagen pero invertida respecto al otro. 
En Sudamérica el eclipse comienza a medianoche con la eclíptica horizontal y acaba ya inclinada con pendiente positiva (hacia abajo a la izquierda), mientras que en Europa occidental empieza en la segunda mitad de la noche con la eclíptica ya un poco inclinada con pendiente negativa y acaba al final de la noche con mayor inclinación.
Posiciones relativas de la Luna parcialmente eclipsada en varios momentos intermedios de las distintas fases

 Así, desde Europa veremos que empieza por la zona superior izquierda de la Luna y acaba por la zona inferior, mientras que en Sudamérica empieza por la zona superior derecha y acaba por la izquierda.



Los eclipses de este año
En 2019 se producen 5 eclipses. 
El 6 de enero parcial de Sol, 21 de enero total de Luna,  2 de julio eclipse total de Sol, 16 de julio parcial de Luna, 26-12 anular de sol. Desde latitudes medias, los de Sol no serán visibles.

Aunque hay muchas excepciones, lo más habitual es que cada año se produzcan 4 eclipses: 2 de Luna y 2 de Sol, que van por parejas (Luna y Sol separados por dos semanas) y cada pareja separada por 6 lunaciones (poco menos de 6 meses)
Esto ocurrió en 2017 y ocurrirá en 2021
Los eclipses penumbrales de Luna se han marcado diferente porque apenas se aprecia nada.

A veces en lugar de una pareja se produce un trío, con lo que en un año podría haber 5 eclipses, como ocurrió en 2018: Luna-Sol,   Sol-Luna-Sol
Este año 2019 ocurren también 5 eclipses, pero por otro motivo: aunque van por parejas, como los primeros eclipses ocurren al comienzo de año, da tiempo para que al final, en diciembre, se cuele otro de la siguiente pareja, la que se completa con el eclipse penumbral de Luna del 10-1-20.

Eclipses de luna en el perigeo
El hecho de haber ocurrido dos años consecutivos, puede hacer pensar que esté relacionado el eclipse y la luna próxima al perigeo (superluna). Sin embargo no es así. Los eclipses se van adelantando su fecha de un año a otro mientras que la luna llena en el perigeo se va atrasando. En estas ocasiones se han cruzado un fenómeno en un sentido y el otro en el contrario, como se ve en el siguiente gráfico con las líneas rojas que implican eclipse y las azules (restrictiva o amplia) que indica lunas en el perigeo o cerca de él.




Las líneas rojas indican los eclipses y las azules la posición del perigeo
De todas formas hay que aclarar que el concepto de superluna, tal como lo definió Nolle, es muy amplio, todos los años hay varias superlunas en meses consecutivos, y concretamente este año la de febrero estará más cerca y se verá más grande que la de enero (a 356800 km frente a 357700).

Aunque se le da tanta publicidad, un eclipse con superluna es relativamente frecuente porque lo habitual es que cada año haya 3 superlunas según la definición de Nolle (una de cada 4 lunas llenas lo sería) y 2 eclipses de Luna, con lo cual estadísticamente la mitad de los años habría un eclipse de superluna.
Pero tomado en sentido estricto el 28-9-2015 ocurrió el eclipse con la Luna en el perigeo y ocurrirá en mayo de 2021, con una cercanía al perigeo aún mayor.

Concluyendo, tenemos otro eclipse de Luna más, parece que casi se repiten las circunstancias del año pasado, no dura tanto como el del record, pero para los habitantes de Europa Occidental y Sudamérica será el mejor porque se verá entero.
Desde aquí (la península Ibérica) ya no veremos ningún otro total hasta 2022, y además éste será el único eclipse total de Luna visible completo, en todas sus fases, desde septiembre de 2015 hasta diciembre de 2029.

viernes, 4 de enero de 2019

Anillos


Cuando en astronomía se habla de anillos, todo el mundo piensa en Saturno.


El sexto planeta del sistema solar ha sido siempre un icono planetario, el más fotogénico y el que muchas veces se ha tomado como modelo en dibujos o películas de ficción para poner imágenes llamativas.
En casi todas imágenes de cielos ficticios aparecen planetas anillados

Pero ¿por qué Saturno tiene anillos y el resto de los planetas no? Habitualmente al referirse a Saturno se hablaba de la joya del Sistema Solar.  A veces se decía que era una rareza, aunque ahora sabemos que no, y  en realidad también otros astros los tienen pero mucho menos evidentes. Además acaba de publicarse un estudio que sugiere que estos anillos son bastante efímeros y es casi una casualidad el que hayamos vivido en la época del adornado sexto planeta.

Esta noticia me ha dado pie para escribir hoy sobre este tema.
En cualquier caso, ahí están, a la vista de cualquier modesto telescopio, y hasta hace no mucho, se pensaba que Saturno era el único planeta del Sistema Solar con esas características.

Urano
Hasta que en 1977 se descubrieron los anillos de Urano de una manera casual.
Aunque no se podían ver desde aquí, la ocultación de una estrella al pasar por detrás del séptimo planeta permitió deducir su existencia. Varios astrónomos observaban atentamente para deducir la consistencia de la atmósfera del planeta que sería diferente si la ocultación fuera instantánea o progresiva, pero antes de llegar a ese punto la luz de la estrella se apagó 5 veces, que se repitieron después de ocurrir la ocultación y permitió deducir la existencia de 5 estrechos anillos y así Saturno dejó de ser único. En realidad Urano tiene 9 anillos brillantes además de otros más oscuros.
Urano y sus anillos en una foto del telescopio espacial Hubble

Júpiter
Pero tan solo 2 años después, en 1979 la sonda Voyager 1 obtuvo imágenes de los débiles anillos de Júpiter. Imágenes sorprendentes porque nadie pensaba que también el gigante de la familia, los tuviera.
Si no se habían visto nunca desde la Tierra es porque son muy débiles y se componen fundamentalmente de polvo. La misión Voyager 1 consiguió imágenes a contraluz que dejaban evidentes las partículas de polvo que integraban esos anillos, algo similar a la siguiente imagen obtenida unos cuantos años después.
Imagen obtenida por la sonda Galileo. Júpiter eclipsa al Sol y la luz de éste reflejada en la partículas del anillo lo ponen en evidencia.    JPL.NASA

Parece que el polvo del que están formados, procede de los satélites más interiores de Júpiter: Metis, Adrastea, Amaltea y Tebe, situados en la misma zona de los anillos, después de expulsar este material debido a choques con meteoroides.

Neptuno
En ese momento, en que fueron descubiertos los anillos de Júpiter, de la excepcionalidad se infirió la generalidad: Si  tres de los planetas gigantes tienen anillos, ¿no los tendrá también el cuarto?  Observaciones de Neptuno desde la Tierra sugerían que al menos parecía tener arcos de anillos, pero como el Voyager 2 estaba de camino hacia allí, solo había que esperar para conocer la situación:
Y efectivamente, 5 anillos rodean al último planeta, y uno de ellos posee algunas zonas de mucha mayor densidad de partículas formando arcos en algunos tramos.
Algunos de los anillos y "arcos" de Neptuno
Parece ser que ya en 1968 los resultados de una observación podrían haber sugerido la existencia de los anillos de Neptuno, pero no fueron publicados hasta después del descubrimiento de los de Urano.
Al igual que en el caso de Saturno, algunos satélites pastores mantienen confinados los anillos en estrechas franjas sin que se dispersen.

Asteroides centauros

Pero esos 4 planetas gigantes no son los únicos astros del sistema solar que tengan anillos: En 2014, por el mismo método que con Urano, se descubrió que el asteroide centauro Chariclo debía tener un anillo. Posteriormente se ha comprobado que en realidad son 2, de unos 3 km de anchura el exterior y 7 km el interior. La estructura  puede tener su origen en material eyectado tras un impacto con otro objeto. 

Se llama centauros a los asteroides situados entre las órbitas de Júpiter y Neptuno. 
Chariclo, con unos 250 km es el centauro más grande conocido, aunque no el primero descubierto, que fue Quirón, de quien se sospecha que también pudiera tener anillos a partir de los datos obtenidos durante una ocultación estelar en 2011, aunque también podrían ser estructuras de otro tipo como un círculo o concha de gas y polvo, o chorros simétricos de material.
También se ha sugerido que su formación estaría favorecida por el paso cercano a los planetas gigantes cuyo tirón gravitatorio provocaría efectos destructivos, y que otros asteroides centauros podrían también tener anillos. 

Planeta enano Haumea
En 2017 aprovechando también una ocultación de una estrella por parte del planeta enano Haumea, investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía lograron determinar las características principales de este cuerpo, descubriendo la sorprendente presencia de un anillo a su alrededor, con un grosor de unos 70 km
Imagen virtual de Haumea y su anillo

El origen de este anillo se desconoce pero se piensa que, como en algún otro caso, un choque con otro astro pudo arrancar materiales de su superficie y que una parte de ellos pudo quedar en órbita alrededor de este mundo formando el anillo recién descubierto.


Seguramente habrá más, pero ya se conocen 7 astros del Sistema Solar que tienen anillos, incluyendo la duda de Quirón.

¿Y fuera de nuestro sistema?

Se ha encontrado al menos un exoplaneta con estos adornos: J1407B, cuyo  sistema de anillos es enorme comparado con Saturno, y posteriormente se han deducido indicios de algún otro, pero el caso de J1407B  es excepcional porque sus anillos son 200 veces más grandes que los de Saturno, de manera que si el sexto planeta de nuestro sistema los tuviera, se vería en nuestro cielo más grande que la Luna. Son más de 30 anillos formados por polvo, no por hielo como en Saturno, imposible a la temperatura reinante allí.
Imagen artística de J1407B realizada por Ron Miller

Este planeta gira alrededor de una estrella similar al Sol, y en algunos millones de años, también estos anillos desaparecerán y se formarán satélites.




¿Marte sustituirá a Saturno?

En el estudio mencionado al principio sobre la pérdida de los anillos de Saturno, se sugiere que están menguando a un ritmo tal, que dentro de unos  100 millones de años casi habrán desaparecido y que somos unos privilegiados por vivir en una época en que pueden admirarse, porque pudieran estar ahora en la mitad de su existencia, aunque respecto a su formación se sugieren diferentes épocas, desde 300 hasta 100 millones de años, sin desechar totalmente la posibilidad de que se formasen en las primeras etapas del Sistema Solar. 
Sin embargo, teniendo en cuenta que los anillos planetarios son  efímeros y van debilitándose, quizás en el pasado la imagen de Júpiter, Urano y Neptuno fuesen similares a lo que hoy es Saturno, y nos las hemos perdido.

Además de los trozos que vayan cayendo en espiral hacia el planeta por acción gravitatoria, la luz ultravioleta del Sol al incidir en algunas pequeñas partículas las ioniza y provoca su caída.

Aunque no hay unanimidad, la teoría más aceptada indica que los anillos de Saturno se formaron cuando una luna enorme del tamaño de Titán impactó contra el planeta. Mientras que el núcleo del satélite se sumergía en Saturno, las fuerzas de marea desintegraron la capa exterior de hielo, formando los anillos.

Pero si dentro de 100 millones de años Saturno pudiera perder sus anillos, otro planeta, en este caso Marte, podría tenerlos. Dentro de unos 40 millones de años el satélite marciano Fobos caerá sobre su planeta y es muy probable que sus escombros formen un anillo que dure hasta 100 millones de años. 
Fobos, el satélite de Marte que, según algunas opiniones, ya muestra indicios de una futura ruptura por las fuerzas de marea del planeta, como atestiguan los enormes surcos visibles en su superficie.

Fobos orbita a Marte a una distancia de solo 6000 km. A esa distancia está obligado a moverse muy deprisa, más rápido incluso que la rotación del planeta. De esa manera el efecto marea acelera la rotación de Marte y hace que Fobos se vaya acercando por la conservación del momento angular, actualmente 2 metros cada 100 años.
Finalmente podría impactar, o más probablemente disgregarse en millones de partículas que formarían un anillo, ya que parece ser que el satélite es un amasijo de materiales no muy compactados

¿Serán así los anillos de Marte en un futuro?



martes, 11 de diciembre de 2018

El cometa que ya nos llega.


A pesar de que recientemente manifesté mi intención de hacer una pausa y tomarme un descanso en el desarrollo del blog, lo cierto es que no he podido evitar que con este tema de actualidad haga esa pausa muy breve  o la retrase. Voy a intentar volver a los orígenes, de que este blog sea para todos los públicos, con contenidos sencillos, cercano, contando mis experiencias personales, pero sin olvidar los rombos con las secciones de ”si quieres más”.

Y es que ya está aquí el que dicen es el cometa más brillante de los últimos 4 años. Pero cuidado, que nadie espere un espectáculo extraordinario.


Aquí lo tenéis en varias versiones: Un dibujo de mi colega Kruchi de la AAV, porque casi siempre los dibujos astronómicos son más clarificadores que las imágenes tratadas con programas informáticos, dos imágenes de gran campo para compararlo con las estrellas de la zona y apreciar que no es fácil encontrarlo, obtenidas por Javier Martín y por Sensi Pastor, y  finalmente otras dos imágenes magníficas obtenidas y tratadas con equipos de buena calidad de Angel ferrer y Damian Peach.
Kruchi (AAV-BAE)





Javier Martín (Asocición Astronómica Mirandesa)


Sensi Pastor (Agrupación Astronómica región de Murcia Observatorio Murcia-La Murta





Angel Ferrer (Astrosafor)

Damian Peach


















Nuestro cometa se llama 46P/Wirtanen, que el 20 de noviembre  alcanzó la magnitud 6 con lo que siguiendo los criterios habituales respecto al brillo de los astros y su observación desde donde no hubiera contaminación lumínica, debería haberse visto ya sin ayuda óptica, y en algunos lugares así se anunció. Sin embargo parece que aparte de fotos o imágenes a través de instrumentos ópticos a fecha de hoy no tengo noticias de que nadie lo haya conseguido (quizás es solo que no me he enterado).
(Aunque para dejar constancia fotográfica, valgan las anteriores imágenes)


Hay una razón para que a pesar de su magnitud sea difícil verlo sin ayuda óptica, y es que cuando se habla de la magnitud de un astro se considera toda la luz integrada en su superficie, y si como en este caso el Wirtanen se ve incluso más grande que la Luna, el brillo por unidad de superficie es muy pequeño y no se puede percibir simplemente con los ojos. El caso de los cometas es diferente de otros astros más puntuales y depende entre otras cosas, del tamaño aparente que alcance. Por otra parte, hay que indicar que mejor que con telescopio, hay que intentar localizarlo con unos prismáticos que tienen mayor campo y luminosidad, y harán destacar mejor su tenue luz sobre el fondo oscuro. El problema de estos cometas no es su tamaño ni siquiera su magnitud. De hecho con una magnitud concreta cuanto más pequeños se vean más destacarán.

Características de este cometa
Se dice que es el más brillante desde hace 4 años, concretamente desde que se vio el l C/2011 L4 PANSTARRS, que llegó a una magnitud similar en Abril del 2013. Pero . ¿Por qué es tan brillante si es tan pequeño que su núcleo solo tiene 1,1 km? Porque en esta aproximación a la Tierra se conjugan las dos circunstancias que determinan su brillo: prácticamente coincide el momento del perihelio con la mayor cercanía a nuestro planeta.
Por ello esta aparición en esta ocasión del cometa Wirtanen es casi la mejor posible, ya que la fecha del perihelio y la de la máxima aproximación de la Tierra ( a solo 11.5 millones de km) difieren en tan solo cuatro días. El 12 y el 16 de diciembre respectivamente.


Estos gráficos y los similares, se han obtenido de https://ssd.jpl.nasa.gov/sbdb.cgi

El cometa al pasar por el lugar más cercano al Sol (el perihelio), aumenta lógicamente su actividad ya que está formada por hielos y polvo, los primeros se vaporizan con el calor y  forman una envoltura esférica llamada coma, y frecuentemente pueden formar una cola, lo mismo que el polvo que queda liberado. Y si la Tierra está allí mismo en primer plano y bien situada para ver el espectáculo, pues mejor todavía. Habitualmente la cola apunta en dirección contraria al Sol porque es empujada por la radiación solar por lo que estos días apenas se apreciará  ya que desde nuestra perspectiva está detrás de la coma, como se aprecia en estos dos gráficos, que aunque corresponden a fechas concretas son reflejo de todo el intervalo
Posiciones de la Tierra y el cometa el 8-12 y el 21-1. Se pueden formar dos tipos de colas una iónica en dirección opuesta al Sol y otra de polvo que puede quedar algo rezagada según la dirección del cometa
El núcleo del 46P/Wirtanen mide casi 10 veces menos que el famoso Halley en tamaño ( 1000 veces en volumen) y 20 veces que el espectacular Hale Boop de 1997 que batió casi todos los records
Su extraño nombre se debe a que fue el número 46 de los cometas periódicos conocidos y fue descubierto por Carl Wirtanen en 1948. Actualmente tiene un periodo de 5,4 años, y el hecho de que se acerca a la órbita de Júpiter y precisamente muy cerca de su nodo descendente hace que su órbita y su periodo pueda cambiar frecuentemente por la influencia gravitatoria del planeta gigante.


De hecho parece que antes la órbita era mucho más amplia y lejana a la Tierra, hasta el momento en de que fue modificada en un paso cercano  por Júpiter, hecho que volverá a ocurrir dentro de unos años, pero en sentido contrario.
Con un periodo orbital actual de 5,4 años, este cometa pasará a una distancia de 11,5 millones de km. Una situación casi ideal.
Llega el cometa Wirtanen al perihelio precisamente el día 12 de diciembre, cuando publico éso, a 1,055 UA del Sol, con su máxima aproximación a la Tierra el día 16. Cuando debería alcanzar al menos la magnidud 4. De todas formas durante la primera parte de la noche la Luna molestará, y en cualquier caso deberíamos ayudarnos por unos prismáticos.
La localización del cometa en esa fecha no debería ser difícil porque se encontrará en la constelación de Tauro entre los cúmulos de las Hiades y las Pléyades.
Trayectoria del cometa durante estos días
Otra circunstancia curiosa del cometa Wirtanen es que iba a ser el objetivo de la famosa misión Rosetta, pero problemas que retrasaron el lanzamiento motivaron el que finalmente se cambiara el destino y se dirigiera al Churyumov-Gerasimenco.


ACTUALIZACION 20-12

El cometa ya se está alejando de la Tierra y no ha sido fácil su observación, pero siempre quedan magníficas imágenes como estos dibujos realizados el día 18 por Kruchi (AAV-BAE) a partir de su observación telescópica.







Mis recuerdos sobre los  cometas

Cuando empecé en este mundo de la astronomía, todo me parecía interesante pero llegué a pensar que eso de los cometas era una exageración, casi casi un timo. Las constelaciones se veían muy bien, también los planetas, con prismáticos y telescopios se podían apreciar cúmulos, galaxias, nebulosas,...pero esas preciosas fotos de cometas que aparecían en los libros, nada de nada. 



Erlazionatutako irudia
El cometa Halley en 1910
Alguna vez se anunció alguno que a duras penas se intuía,... Bueno, recuerdo que en 1889 si. Pude ver el Brorsen- Melkatz, mi primer cometa, y por ello me proporcionó gran satisfacción que volvió que truncarse y me reafirmó en mi primera impresión con la decepcionante aparición del Halley, el más famoso, en 1985-86 y que por ello yo esperaba espectacular, como lo recogían las imágenes del anterior paso en 1910. 

El problema fue que precisamente el paso del Halley, que se suele decir que ocurre una vez en la vida, a mí me tocó el peor posible. Justo cuando pasó por el perihelio, la Tierra se encontraba en la parte contraria del Sol que impidió su visión durante el periodo más interesante.
Cometa Halley en el perihelio y la Tierra en la zona contraria de su órbita.

El famoso cometa solo fue visible  a duras penas y siempre lejos de la Tierra, unos meses antes y después del paso por el perihelio y supuso una gran decepción


Esto no ocurrió en el paso anterior en 1910, ni en el siguiente en 2060, en que ambos fueron y serán magníficos



Pero como todo no puede ser negativo, en 1995 y 1996 llegaron los dos cometas más espectaculares que he tenido ocasión de observar
El enorme Hale Boop descubierto dos años antes de su perihelio y fue visible a simple vista durante varios meses, y mientras esperábamos impacientes, el pequeño Yakutake de solo 5 km que pasó muy cerca y durante un par de días ofreció una bonita imagen.
Los cometas Hale Boop y Hyakutake, casi contemporáneos
Hubo algunos más, mucho menos destacados, pero por citar alguno, el C/2006/p1 Mc Naught en 2006 que si digo que pude verlo de día a simple vista parecerá una exageración, pero así fue. Con poca separación angular del Sol (elongación Este), Una nubecilla en el horizonte ocultó al astro rey y justo por encima de ella, se apreciaba débilmente el cometa. ¡De día! Aunque la poquita cosa que se veía no lo hizo nada espectacular a pesar de su magnitud -5, unos días después desde el hemisferio Sur ofreció una imagen magnífica:
Cometa Mc Naught desde el hemisferio Sur


jueves, 15 de noviembre de 2018

El cielo del séptimo planeta


En distintos artículos de este blog, describí el aspecto del cielo como supuestamente se vería observado desde diferentes astros, siendo el relativo a Saturno, el último capítulo hasta ahora. La serie debe seguir y, aunque los últimos planetas no tienen demasiados aspectos llamativos reseñables, alguno sí hay.

Ahora que, poco después de su oposición, Urano es visible durante casi toda la noche, eso me sirve de excusa para imaginar cómo se vería el cielo desde allí.

¿Cómo es el cielo de Urano?

Al igual que los gigantes gaseosos, Urano no tiene una superficie sólida sobre la que situarse y poder observar, por lo que debemos imaginar lo que se vería en su cielo suponiendo que nos pudiésemos situar sobre la parte superior de su atmósfera.


El Sol es apenas una estrella brillante, un pequeño disco de poco más de un minuto de diámetro (unas 25 veces más pequeño que visto desde aquí) y el cielo estaría adornado por sus finos anillos, que desde el ecuador se verían como una línea cruzando de Este a Oeste por el cenit.
Imagen tomada de Stellarium, que simula la visión del cielo en latitudes medias aún dentro de la atmósfera de Urano. Se aprecian débilmente los anillos.
Hay una circunstancia que condiciona la mecánica celeste desde Urano: la inclinación de su eje que es nada menos que de casi 98º (más exactamente 97.77º), y el planeta rota casi tumbado sobre su plano de traslación.


Esto origina el que las estaciones sean muy extremas, y además son muy largas porque largo es el año de Urano. Cada estación dura 21 años terrestres y tanto en invierno como en verano desde la mayor parte del planeta se produce el fenómeno de la noche o el día perpetuo con el sol de medianoche en verano. Solamente en una estrecha franja ecuatorial de apenas 16º el Sol sale y se pone todos los días del año.
El Sol puede aparecer en casi cualquier lugar del cielo, según la estación y la hora, excepto en dos círculos de 16º de diámetro alrededor de los polos celestes. Por ejemplo, si estamos situados en el ecuador del planeta, el astro rey podría aparecer en cualquier lugar excepto en los puntos Norte y Sur, o a menos de 8º de distancias de ellos.
Recorridos aparentes del Sol en solsticios y equinoccios, observado desde un lugar del ecuador de Urano.
El recorrido 1 en el gráfico corresponde al solsticio de verano del hemisferio Norte de Urano (La última vez fue en 1986), el 2 en los equinoccios (ocurrió en 2007) y el 3 en el solsticio de verano del hemisferio Sur (en 2029)
La dirección en que se ve moverse el Sol es la contraria que la que se aprecia desde nuestro planeta.

En los solsticios, al Sol apenas se le ve moverse. Describe un pequeño círculo de solo 16º, que lógicamente se sitúa en distinta zona del cielo, según la latitud. 

Si estamos en el polo, el Sol podrá alcanzar una altura de hasta 82º en el solsticio de verano. De hecho, describirá un círculo casi en el cenit, paralelo al horizonte (Gráfico 1). 
En esas mismas fechas, incluso para cualquier latitud mayor de 8º el Sol no se pone. (El gráfico 2 corresponde a esa latitud)
Recorridos del Sol en el solsticio, desde el polo norte y desde la latitud 8º

En ocasiones surge la cuestión de por qué se da ese dato de inclinación del eje de 98º (8º de diferencia respecto a la perpendicular), si no sería más lógico hablar de 82º, que viene a ser lo mismo, pero parece más adecuado ya que ese es el ángulo que forma el eje con el plano de la órbita.

Pero con ello se indica que el giro de rotación es el contrario. El eje, girando en el sentido habitual se ha volteado 98º, con lo que su sentido de giro ha cambiado
Si se prescinde del sentido de giro, tanto en un caso como en otro, el eje queda a 82º del inicial, pero el girar 98º o 82º produce resultados diferentes en el sentido en el que se ve moverse el Sol.

Con el eje vertical el Sol se vería moverse en un sentido concreto (como desde la Tierra). Ese sentido se mantiene si se gira menos de 90º, pero al girar 98º se da el sentido contrario.

En cuanto al cielo estrellado la situación de las constelaciones es muy diferente a lo que vemos desde la Tierra.

Su estrella polar Norte es neta de Ofiuco (Sabik) la polar Sur 15 Ori (de solo mag. 4.8),  situada entre Betelgeuse y Aldebarán. 

Al contrario de lo que ocurre en el cielo de la Tierra, ambas zonas polares son muy ricas en estrellas brillantes y constelaciones destacadas. En el caso del Sur, en lugares de latitud no muy baja (a partir de 40º), la zona es extraordinaria, con las constelaciones de: Orión, Tauro, Auriga, Géminis, que no llegan a ocultarse nunca por debajo del horizonte, pero durante largas temporadas (varios años terrestres) no serán visibles por encontrarse el Sol cerca de la zona y ser de día. Es una consecuencia más de la extrema inclinación del eje.

Desde el otro hemisferio son circumpolares Escorpio y Sagitario, junto a la zona más espectacular de la vía láctea. Pena que no hay nadie para verlo, pero lo podemos imaginar.
Polos celestes en Urano


Satélites
Además de numerosas lunas, que apenas se distinguirían desde el borde de las nubes de Urano debido a su pequeño tamaño, hay 5 grandes satélites: Miranda, Ariel, Umbriel, Titania y Oberón
Al citarlos, puede percibirse la extraña excepción utilizada para nombrar a planetas y satélites del Sistema Solar, ya que los satélites de Urano son los únicos que no llevan nombres mitológicos de antiguas divinidades creco-romanas, sino personajes de obras literarias, concretamente de Shakespeare y Alexander Pope.

Los 4 últimos, de tamaño similar (entre 1100 y 1600 km), y Miranda mucho más pequeño, pero todos bastante más pequeños que nuestra Luna.
Los 5 principales satélites, a una misma escala.

Vistos desde la superficie de Urano, los tamaños relativos serían estos, comparados también con nuestra Luna tal como la vemos desde aquí:


Debido también a la inclinación del eje, las fases que muestran los satélites son muy especiales. Cerca de los equinoccios son las habituales: nueva, creciente, llena, menguante, pero en las proximidades de los solsticios apenas cambian y están muy próximas al cuarto, no habiendo nueva ni llena.
Secuencia de una lunación completa, cuando Urano está cerca del solsticio.
En los solsticios, cuando el eje de rotación está dirigido aproximadamente hacia el Sol, la posición del plano en que giran los satélites hace que éstos siempre estén formando un ángulo elevado respecto al astro rey, cercano a los 90º, y no se producirá la fase nueva ni llena:
En la posición 2 (equinoccio) el plano de órbita del satélite se dirige aproximadamente hacia el Sol y se dan todas las fases (a-llena, b-menguante , c-nueva y d-creciente), pero en las posiciones 1 y 2 (solsticio) no.

En Urano, pasarían unos 40 años (años terrestres) sin ver una luna llena, y esta circunstancia es una característica única del cielo del séptimo planeta.




Si después de leer este post tienes curiosidad por conocer el cielo de otros planetas, y no leíste los anteriores, aquí están algunos enlaces.