Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 28 de enero de 2026

Preparando el regreso a la Luna


Si; han pasado nada menos que 53 años desde la última vez que una persona pisó la Luna, y parece que va a repetirse la experiencia por medio del programa Artemis, que a su vez servirá para preparar la siguiente aventura que sería la exploración de Marte.

Dentro de este programa están previstos 4 viajes, de los cuales el primero ya se ha realizado, el segundo está a punto y el tercero será el que finalmente lleva a varias personas a nuestro satélite, al igual que el cuarto, siendo posible que haya un quinto.

Aunque ya escribí en su día un artículo más detallado y extenso que éste cuando el proyecto vio la luz (antes de llevarse a cabo), sin duda es ahora un momento clave, porque ya realizada ya la primera fase sin tripulación, y posiblemente el 6 de febrero, es cuando los primeros astronautas van a viajar un poco más lejos que la Luna, y algo más lejos de lo que lo hicieron los Apolo, multiplicando casi por mil la distancia a que estos mismos se han alejado cuando han estado en la Estación Espacial.

Es curioso que se dio como fecha de despegue el mes de abril y, según alguien ha dicho, sería la primera vez que un lanzamiento se adelanta, aunque sea solo un par de meses sobre una fecha previa, aunque esto haya que matizarlo, y más adelante se concreta el tema.

En todo el programa Artemis se utiliza el lanzador SLS, el más potente construido nunca (aunque no tan alto como el Saturno V de los Apolo), y el módulo de mando Orión donde viajarán los astronautas

El lanzador SLS y el módulo Orión, que como es habitual se sitúa en la parte superior protegido por una cubierta

- Artemis I no fue tripulado y su objetivo principal, aparte de verificar la viabilidad y exactitud de la trayectoria de todas estas misiones y el funcionamiento de los sistemas en un ambiente espacial, era comprobar el comportamiento del escudo térmico del módulo Orión y con ello la seguridad en el regreso de los astronautas de las siguientes misiones.


Lanzado el 16-11-2022 después de varias cancelaciones por razones técnicas ya que la primera fecha que se manejó era el 29 de agosto, emprendió su camino hacia las proximidades de la Luna donde los módulos de mando y de servicio se mantuvieron en una trayectoria distante de la Luna, pasando por sus puntos de Lagrange L1 y L2.
Una explicación de los puntos de Lagrange, aunque en otro contexto (Sol-Tierra en vez de Tierra-Luna), aparece en la segunda parte de este post.


26 días después el módulo Orión regresó a la Tierra.

Orión intacto y objetivo cumplido


- Artemis II, cuyo lanzamiento será en este próximo febrero o en marzo, sí estará tripulado pero no alunizará.

Logotipo del viaje Artemis II

Aunque en principio estaba programado para 2025, debido a los habituales problemas se retrasó hasta mediados de 2026 y curiosamente se ha adelantado un poco: será el 6 de febrero, pero con un margen hasta abril. De hecho hay una semana de oportunidades de lanzamiento seguida de 3 semanas sin ellas

Al igual que en el Artemis III, como se ha venido anunciando repetidamente, en la tripulación de esta misión de ahora habrá una mujer y una persona de color. Además viajará hacia la Luna la primera persona no estadounidense. Será la primera misión espacial hacia la Luna con 4 astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de NASA, además de Jeremy Hansen de la agencia Espacial Canadiense

Tripulación de Artemis II

De ellos la más conocida es Christina Koch que tiene el record de permanencia de una mujer en el espacio con 328 días en la ISS, de donde volvió el 6 de febrero de 2020, y habiendo realizado el primer paseo espacial íntegramente femenino en octubre de 2019   junto con Jessica Meir además de otro paseo anterior frustrado por extrañas circunstancias  que parece que no fueron las que oficialmente se dijeron sobre la talla de los trajes, sino debido al primer delito cometido en el espacio.

Christina Koch en el regreso a la Tierra en 2020, un lugar menos seguro entonces que la estación espacial de donde venía

Durante 10 días los módulos de Artemis II darán dos veces la órbita a la Tierra, la primera a algo menos de 200 km de altura y a una velocidad de unos 28000 km/h y la segunda será mucho más elíptica llegando a los 40000 km/h que le permitirá tomar el camino a la Luna. Durante la segunda vuelta los astronautas utilizando un último segmento separado realizarán una serie de ejercicios de aproximación y alejamiento de la nave de manera manual, que son difíciles de realizar en tierra y serán clave en las maniobras cerca de la Luna, en la misión Artemis III.

Luego  se dirigirá hacia la Luna, circunvalará nuestro satélite a una altura de 6500 km en sentido retrógrado durante 4 días, lógicamente por  la cara oculta perdiendo conexión con la Tierra durante 45 minutos, y regresará a la Tierra.

 

Como puede verse, su trayectoria cercana a la Luna será más sencilla que la Artemis I

Aunque todavía no está clara la fecha exacta del lanzamiento, el lanzador SLS ya está en el punto adecuado. El 7 de enero se trasladó del edificio de ensamblaje al punto de lanzamiento, tardando 12 horas en recorrer los 6.8 km. 

Camino hasta el punto de lanzamiento

Ya queda muy poco para el lanzamiento de esta misión y a ver si la siguiente no se retrasa mucho (se habló de agosto de 2027 pero no es nada seguro), que será en la que todo el mundo tendrá puestos los ojos.

Actualización 5-2
Finalmente, mañana día 6 Artemis II no emprenderá su camino hacia la Luna. En principio, ante las desfavorables condiciones meteorológicas previstas para ese día el lanzamiento se había retrasado hasta el día 8. Posteriormente las pruebas realizadas el pasado lunes, con la simulación de todo el proceso y la cuenta atrás también simulada, el llenado de combustible ha dado algunos problemas, fundamentalmente con la fuga de hidrógeno líquido.
Ante ello, se ha retrasado hasta las próximas ventanas de lanzamiento del próximo mes de marzo: entre los días 7 y 11.

Mientras, los 4 astronautas deberán continuar con su aislamiento para evitar llevar algún virus o germen que pueda contagiar a sus compañeros ya que no tendrán ningún tipo de medicamento durante los 10 días del viaje. Es curioso, que en la anterior época de los viajes a la Luna hacían la cuarentena después de volver, por si hubieran encontrado por allí algún elemento perjudicial desconocido.


Actualización 1-3
Debido a la entidad de los problemas encontrados, el SLS fue trasladado nuevamente al edificio de ensamblaje para su adecuación, con lo que se ha perdido la ventana de lanzamiento de marzo y como muy pronto se hará en abril.
Además se está considerando ahora que había demasiadas pruebas de soporte vital que se habían propuesto en muy poco tiempo, y que no sería el Artemis 3 el que alunizara, sino el 4 para tener más margen y seguridad.


viernes, 16 de enero de 2026

Movimiento de los astros en esta estación

 

Siguiendo con los temas del último post, y tal como anuncié allí, voy a recoger gráficamente los cambios de posición de varios astros con el paso de las horas y los días en esta primera estación del año:

Aunque estas representaciones puedan parecer elementales, permiten apreciar algunas circunstancias de las que quizás no fuéramos conscientes:

Por ejemplo se suele decir que Orión es la típica constelación del invierno (en el h. norte). Pero en realidad, aunque efectivamente está presente en el comienzo de las noches invernales, no ocurre así con el final de las mismas, ya que cuando va a comenzar el crepúsculo matutino la constelación del gigante cazador ya se habrá ocultado, siendo más evidente cuando más se aproxima la primavera.


De hecho, Orión está visible durante toda la noche en algunas fechas de otoño, pero nunca en invierno.


A mediados de febrero solo durante poco más de la primera mitad de la noche puede verse Orión.



Y en marzo aún menos de la mitad se ve completo.

Se ha tomado el crepúsculo náutico, con una altura del Sol de -12º y cuando se pueden ver bien las estrellas brillantes.

Se ha utilizado la latitud 40º que corresponde a la zona central de la península Ibérica.

Yendo al otro hemisferio, desde el norte tenemos la idea de que la Cruz del Sur está cercana al polo sur celeste (Se dice que "Como no hay estrella polar sur, allí se pueden orientar con la constelación de la Cruz del Sur"), y de ahí deducimos su cercanía al polo pero en realidad no lo es tanto, y por ejemplo desde la latitud 35º S llega a rozar justo justo el horizonte en octubre  (primavera austral). 

Tanto la Cruz del Sur como las dos estrellas más brillantes de Centauro se mantienen entre el Sur y Sureste

La Cruz del Sur comienza a descender al final de la noche en febrero.


Ya a finales de la estación puede verse a estas estrellas primero ascender respecto al horizonte y de madrugada descender y ya se intuye el círculo que describen.

En este caso utilizo esa latitud de 35º S por corresponder a la zona más poblaba de habla hispana (posibles lectores del blog) en ese hemisferio.

En todas las representaciones hay una pequeña variación en el tamaño y las posiciones de las constelaciones, que está motivada por la duración de la noche. Por ejemplo en 40ºN en enero el recorrido de Orión es mayor porque la noche es más larga.

Los tamaños y orientaciones de las constelaciones varían un poco en una misma representación, siendo esto debido a la proyección utilizada para representar un casquete esférico en un plano. 

Planetas:

Como ya se dijo en el post anterior, todo lo relativo a las posiciones y movimientos aparentes de las constelaciones se repite exactamente igual cada año pero no ocurre así con los planetas, y actualmente en cuanto se hace de noche son visibles Júpiter y Saturno.

Júpiter se encuentra en la constelación de Géminis y no se marcha de ahí en todo el invierno e incluso en parte del pasado otoño y el próximo verano porque está retrogradando y recorre tres veces un mismo tramo. Casualmente el periodo de retrogradación coincide este año con relativa aproximación con el invierno (verano en el h. Sur) La retrogradación comenzó el 11 de noviembre y terminará el 10 de marzo.

Este tramo está recogido con trazo grueso en el siguiente gráfico, y de manera intermitente los meses anteriores y posteriores en que se movía en sentido directo. 

En el gráfico se ha incluido la constelación vecina Orión para tener una referencia utilizando los mapas anteriores, aunque a decir verdad no se necesita ninguna ayuda para encontrar a Júpiter porque es el astro más destacado de la noche mientras sea visible: hasta el final de la estación hasta dos horas antes del crepúsculo matutino, en una latitud media.

La zona más clara y ancha de la trayectoria corresponde al recorrido de Júpiter en este invierno


Por otra parte, Saturno, peor situado, es visible al principio de la noche hasta mediados o finales de febrero, y en estas fechas tendrá encuentros con Mercurio, Venus y la Luna. No serán fáciles de apreciar por el brillo del cielo en el crepúsculo, pero con ayuda de la Luna y Venus posiblemente puedan verse con prismáticos.

Incluso la localización de Saturno cualquier noche de este invierno es mucho más complicada que la de Júpiter porque tiene mucho menos brillo y no hay referencias cercanas. Por ello he elaborado este mapa que incluye hasta Orión (que ya conocemos) aunque no esté muy próximo.


A mediados de enero habrá una conjunción de planetas (Mercurio, Venus y Marte) muy cerrada pero no será visible por ocurrir angularmente muy cerca del Sol.

Luego Venus pasará al oeste del Sol con lo que empezará a ser visible al anochecer y precisamente el día 8 de marzo se encontrará con Saturno que va camino hacia el Sol y hacia su presentación matinal.

Venus estará mucho más visible que en la última aparición vespertina que costó muchos días llegar a verlo. En este caso, la inclinación de la eclíptica del comienzo de la primavera, mucho más vertical, nos permitirá encontrarlo enseguida.

O sea que después de una temporada sin demasiados alicientes, este invierno no tenemos excusa para dejar de mirar el cielo.



- Los mencionados encuentros de Saturno con Mercurio, Venus y la Luna en febrero o marzo no son fáciles de observar, serán de gran ayuda unos prismáticos o telescopio, pero si se consigue serán imágenes de una gran belleza.

Por ello lo he incluido en este anexo, con el deseo de que esos días tengas atardeceres despejados y los gráficos puedan servirte de ayuda:



Una conjunción de 3 planetas, con una enorme diferencia de brillo entre ellos:

Si bien la visualización de Neptuno con su poco brillo y tan cerca del horizonte es muy difícil, no deja de ser curiosa la conjunción de los 3 planetas y la oportunidad de ver a Saturno a baja altura, con la ayuda y referencia de Venus.

- Otro tema interesante, para lo que también se necesita telescopio pero es relativamente fácil y muy llamativo, es la observación de los fenómenos de los satélites galileanos de Júpiter. Justamente una vez pasadas unas semanas después de la oposición del planeta (este año el 10 de enero) se producen los más llamativos, con la reaparición de los satélites después de su ocultación, y posteriormente ser eclipsados.

También pueden incluirse en este post, ya que son consecuencia de sus movimientos, y este año el medio y final del invierno (del hemisferio norte) es la época más favorable para observarlos, ya que debido a la elongación de Júpiter a partir de abril la ventana en que este planeta aparece en el cielo nocturno se reduce rápidamente.

Además este año la situación es especialmente favorable porque la inclinación de las órbitas hace que Calisto (el último satélite del grupo) también participe, y proporcione los mejores fenómenos.
Una explicación detallada y con gráficos de los fenómenos puedes encontrar en este post... o en este otro, que te recomiendo visitar

Por destacar algún detalle no recogido en otros post, por ejemplo, desde la península Ibérica pueden verse los finales de los eclipses casi en días consecutivos de Europa (día 17 a las 4:14 T.U), Ganímedes (día 18 a las 23:51 T.U. del día 17) Calisto (día 18 a las 18:14 T.U.), Io (día 21 a las 5:17) y apreciar la diferente distancia respecto al disco de Júpiter en el momento de la reaparición. ¿Por qué cada satélite reaparece más separado de Júpiter? Esto será evidente a medida que pasen las semanas, ¿pero en este caso que ocurren seguidos?




Habría quedado mejor si lo hubiese mirado ayer (día 15) en que el final del eclipse le ocurrió a Io, y la secuencia se debe a que antes de eso estaban los 4 satélites al este del planeta ordenados según sus distancias al mismo, como aparecen en el gráfico.

Muchos días durante estos meses siguen ocurriendo estos fenómenos, aunque el más atractivo será el 20 de febrero cuando Calisto es eclipsado bastante después de salir de la ocultación. O incluso más el 1 de marzo cuando a Ganímedes le ocurre lo mismo y también será visible el final del eclipse.

Todos los datos de ocultaciones, eclipses y tránsitos se pueden encontrar en https://efemeridesastronomicas.dyndns.org/    Efemérides - Satelites naturales

Hay uno de estos fenómenos en que puede verse la ocultación de Calisto, su reaparición, el principio y el final del eclipse. Esto ocurrirá por ejemplo desde la costa occidental de México el 3 de febrero y se recoge en este gráfico:


La primera imagen se ha girado unos 90º respecto a lo que se verá, para hacer coincidir la orientación con las otras. La reaparición final de Calisto con el fin de su eclipse tiene su interés porque aparece muy cerca de donde están Io y Ganímedes, que además habrán intercambiado posiciones poco antes.

Desde latitudes medias de Sudamérica los finales de los eclipses de estos días casi coinciden con los de Europa occidental (por eso doy las horas en T.U.) aunque un par de ellos en condiciones difíciles por la iluminación en el crepúsculo. La diferencia no está tanto en la simultaneidad, sino en la hora local porque en un lugar puede ser de noche, pero en otro no, o se puede haber ocultado el planeta. 
Al ser allí verano y la duración de la noche más corta, el espectáculo no será tan amplio. Pero dentro de 6 años se cambiarán las tornas.

Quizás allí el fenómeno más llamativo ocurrirá el 8 de marzo cuando pueda observarse el principio y final del eclipse de Ganímedes, de varias horas de duración, ya lejos del disco del planeta.







sábado, 3 de enero de 2026

El cielo del comienzo de año

Con el comienzo de un nuevo año he decidido empezar con un post sencillo como corresponde a lo que anuncio sobre "un blog para todos los públicos", y que en algunos casos se había apartado de esa intención. Además para que no sea demasiado extenso, tendrá una segunda parte pronto.

                         ...............................................................................................................

Recuerdo que en una época no me gustaba en invierno esa sensación que producía salir de casa por la mañana antes de amanecer por necesidades de los horarios de las clases y volver a la tarde también de noche en invierno. Hasta que de pronto y casualmente me empezaron a interesar las estrellas y la sensación cambió. ¡Porque precisamente de noche es cuando podía observarlas!

Efectivamente, si queremos mirar el cielo en esta estación, y aunque a mucha gente le desagrada por eso del frío y la larga noche, es sin duda cuando más tiempo tenemos para cultivar nuestra afición.

Aparte de algún visitante inesperado como algún cometa que en ocasiones pueda aparecer, la actuación estelar es la misma todos los inviernos, y sin duda la mejor del año. Porque a pesar de la baja temperatura cuando las nubes se van el cielo queda más limpio que en otras fechas, normalmente sin bruma ni calima.

Y porque precisamente en esta estación en el hemisferio norte es cuando aparecen las constelaciones más espectaculares. Y también en cierta medida en el Sur

En este post recojo la situación al comienzo de año y en otro próximo aparecerá la evolución durante toda la estación.

Empezando por la referencia habitual, la llamativa constelación de Orión rodeada por Géminis, Tauro, Auriga o las brillantes estrellas como Proción o Sirio, la más brillante del cielo. Todas ellas llenan de puntos luminosos esta época del año.

A la derecha Orión, y a su izquierda Géminis


Orión saliendo tras los árboles, y por encima suyo parte de las constelaciones de Cetus, Tauro, y Auriga

Hacia el Sureste de Orión (aquí por la parte inferior) se encuentran dos estrellas muy destacadas citadas antes: Proción de la constelación de Can menor, y sobre todo Sirio de Can mayor, la más brillante de nuestro cielo. Ambas están en el hemisferio sus celeste pero ahora se ven casi desde cualquier latitud

Incluso el Triángulo del verano, formado por las estrellas Vega, Deneb y Altair puede seguir viéndose al principio de la noche por el oeste la primera quincena de enero desde latitudes medias del hemisferio norte y añaden más estrellas destacadas. Suena raro por su nombre pero durante el verano es visible durante toda la noche y ahora le cuesta despedirse por el horizonte noroeste.

El triángulo del verano, formado por 3 estrellas de diferente constelación: Deneb de Cisne, Vega de Lira y Altair de Águila 

Pero si paradójica es esa situación, lo es más en el hemisferio sur porque allí en estas fechas es imposible ver el triángulo del verano, y eso que allí sí es verano. Si se ve en invierno en latitudes australes medias

En ese hemisferio sur ahora el panorama es incluso mejor que en el norte, con las brillantes estrellas Canopus y alfa Centauro o la constelación de la Cruz del Sur, que aparece ahora por el horizonte en latitudes medias y que en contra de lo que suele decirse, no está situada en el polo sur celeste aunque sirva para encontrarlo. Y además, como ahí es verano, los observadores del cielo no tienen ni que pasar frío.

A la izquierda y abajo de la imagen la famosa Cruz del Sur, y a la derecha arriba la segunda estrella más brillante del cielo, Canopus. 

La estrella más cercana a la Tierra, alfa Centauro, aparece también cerca de la Cruz del Sur  y en latitudes medias de ese hemisferio sale al principio de la noche.

En la parte inferior de la imagen la brillante y cercana alfa Centauro y un poco más arriba beta Centauro. Arriba, la Cruz del Sur.

También Orión, que al estar situado en el ecuador celeste es igualmente visible en los dos hemisferios, lógicamente comparte con ambos sus periodos de visibilidad, aunque al viajero del norte que lo vea en el sur le produce una extraña sensación porque las demás constelaciones comunes se ven giradas, ésta al ser simétrica parece que está igual, aunque sus compañeras Sirio y Proción se sitúan por encima de Orión cuando desde el norte se ven por debajo.

Aunque también perteneciente al hemisferio Sur, casi desde cualquier lugar es visible Sirio, la más brillante del cielo por ser una estrella situada apenas a 9 años luz, nos permite verla como era hace esos 9 años: Podemos enseñársela a un niño de esa edad “mira, estás viendo cómo era esa estrella cuando tú naciste” o pensar “dónde estábamos y qué nos aconteció cuando era tal como la estamos viendo” : Una estrella muy especial para tí

Otra imagen desde el hemisferio Sur de Orión, que al principio de la noche se ve vertical, con Sirio y Proción a su derecha, separadas por la estela de un avión.

Al igual que desde el hemisferio norte a última hora de la noche sale la constelación de Escorpio, pero allí lo aparece casi horizontal, con el aguijón a la derecha, y la constelación completa antes del crepúsculo matutino.

Pero los actores principales de estas actuaciones nocturnas son los planetas. Desde cada ubicación concreta las constelaciones y sus posiciones son las mismas cada año pero no ocurre así con las de los astros del Sistema Solar, que si no lo hemos calculado serán como la lotería “A ver cual toca ahora”.

Este año al comienzo del invierno tenemos a Saturno y a Júpiter. El primero ya aparece sobre el horizonte SW en cuanto oscurece el cielo, en la constelación de Piscis y para ver a Júpiter , que será el astro más brillante después de la Luna hay que esperar un poquito más, sobre  una o dos horas después de anochecer, según la latitud y el horizonte y aparecerá junto a Castor y Pollux, las dos principales estrellas de Géminis

Pero los planetas se irán moviendo poco a poco respecto a las estrellas y formarán diversas configuraciones aunque Júpiter no lo hará en gran medida por estar retrogradando todo el invierno.

Actualmente el único planeta que puede verse nada más anochecer, bien posicionado en el cielo dentro de la constelación de Piscis, es Saturno.

A pesar de la gran contaminación lumínica pude ver a Saturno, el punto más brillante, el día 29 de diciembre, rodeado de las débiles estrellas de la constelación de Piscis. Quien lo ve por primera vez con un telescopio, quizás no acabe de creerse que ese punto luminoso que ve a simple vista sea el sexto planeta con sus elegantes anillos.

Con un pequeño telescopio podemos apreciar los anillos del sexto planeta, aunque ahora se encuentran casi de perfil y habrá que fijarse para distinguirlos.

En cuanto a Júpiter, en pocas semanas mejorará su posición y será el astro más destacado de la noche cuando no esté la Luna. Precisamente hoy mismo, si lees esto y no hay muchas nubes verás ambos astros muy juntitos, en una conjunción llamativa.

Dejando transcurrir unas pocas horas del principio de la noche ahora también puede verse cerca de las estrellas Castor y Pollux de Géminis, en otra noche que no moleste la Luna.

El 29 de diciembre las nubes no impidieron que pudiera verlo junto a las mencionadas dos estrellas.

Podremos observar también con telescopio las bandas paralelas a su ecuador y sobre todo sus 4 principales satélites, que ofrecerán un juego espectacular.


Hasta la oposición del planeta el 10 de enero los eclipses de los satélites jovianos ocurren antes que la ocultación, pero después de esa fecha lo harán con posterioridad, e incluso en ocasiones los dos satélites más exteriores comienzan y acaban sus eclipses después de haber salido de la ocultación.

El resto de los planetas observables a simple vista no están ahora en el cielo nocturno, pero algunos aparecerán, además de darse una paradoja con Mercurio.

Todo esto, junto a los cambios de posición de las constelaciones con el paso de estos meses merece un capítulo aparte, que espero publicar dentro de unos días.


domingo, 28 de diciembre de 2025

Felicitación

Soy consciente de que ya voy tarde, y mi felicitación de navidad para todas-os lectores del blog les va a pillar con algunas comilonas ya realizadas.

Además hace ya casi un mes que publiqué el último post y esta tardanza ha sido debida a que he estado liado con unas cuantas circunstancias de diverso tipo que me han impedido ponerme delante del ordenador el tiempo suficiente.

Así sin más aquí va la felicitación, con 720º de rayos crepusculares, que podría ser el record.

Que ese día de espectáculo sea el 25 de agosto, según el calendario juliano.

Y como hay imágenes más famosas y que se refieren precisamente a la navidad, vuelvo a poner esta de Giotto, que fue la primera vez donde la estrella de Belén tuvo cola, intentando el pintor italiano reflejar la imagen que había visto del cometa Halley.

Sobre la segunda fecha en importancia en estas fiestas, el comienzo de año, ya escribí en  https://www.tercerplaneta.net/2015/12/por-que-ahora.html  y para deshacer el entuerto de antes, es precisamente el 1 de enero según el calendario gregoriano o el 14 de enero según el juliano.

Pero para mí la más interesante es la de hoy, donde todo vale y a veces cuela.

Precisamente uno de los temas que pensé escribir este mes de diciembre pero se quedó en el tintero fueron las elucubraciones sobre el cometa 3I/ATLAS, sobre todo cuando teóricamente se iba a acercar lo máximo a la Tierra el pasado día 19.


Este texto, que se refiere a dicho astro, lo han publicado en el facebook del planetario de Madrid:

¡ÚLTIMA HORA DESDE EL PLANETARIO DE MADRID!

Los equipos internacionales que siguen la trayectoria del cometa interestelar 3I/ATLAS, que el pasado 29 de octubre alcanzó su punto más cercano al Sol, el perihelio, acaban de confirmar un fenómeno sin precedentes: su órbita hiperbólica ha sufrido una anomalía gravitacional inesperada.

En lugar de continuar su viaje hacia el espacio interestelar, el cometa ha quedado atrapado en una órbita extremadamente inusual para un cuerpo de origen natural. Parece ser que aprovechando el efecto Oberth en su perihelio, el cometa se dirige en estos momentos hacia nuestro planeta.

El efecto Oberth es un fenómeno de la astrodinámica que establece que una nave espacial puede obtener un cambio de velocidad (delta-v) mucho mayor si realiza su encendido de motor cuando está en el punto de su órbita donde el potencial gravitatorio es más bajo y, por lo tanto, se mueve más rápido, es decir, en el periastro.

En el caso de 3I/ATLAS parece ser que usando este efecto ha cambiado su órbita original y ahora se dirige a la Tierra. Según los cálculos del equipo internacional de científicos que estudian al cometa, el próximo 5 de enero será visible a simple vista sobre la vertical de Madrid y otras provincias. 

El 3I/ATLAS permanecerá visible a simple vista sobre la ciudad durante los días previos y posteriores al 5 de enero, ofreciendo un espectáculo único en la historia de la astronomía. 

Permanece atento a la actualización las próximas horas.

#ObservaelcieloPlanetariodeMadrid

A partir de ahora, que voy a estar encerrado en casa más de un mes, intentaré recuperar la frecuencia de otras épocas, y como en la cabecera se sigue anunciando que el blog es para todos los públicos continuaré con un artículo sencillo sobre el cielo de esta época del año.

Y a pesar de la fecha de hoy, va en serio. 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Eclipses y ciclo metónico

 

Aunque todavía faltan más de 9 meses, a medida que se acerca la fecha se oye hablar cada vez más del eclipse del 12 de agosto de 2026.

Justo cuando faltaba un año publiqué algo sobre los eclipses y su periodicidad y ahora me ha llegado un nuevo dato, relacionado con el tema del descubrimiento del griego Metón, precisamente cuando acabo de publicar eso mismo en otro contexto, el del cálculo de la fase lunar. Ya es casualidad.

Es algo que yo no conocía, pero Inma en un comentario me dio la pista, y también Oriol se refirió al sabio griego sin que yo viera su relación con los eclipses.

Porque resulta que exactamente 19 años después del esperado eclipse del 12-8-26 habrá otro, el 12-8-2045, luego otro el 12-8-2064  y otro más el 13-8-83  (como en este último, a veces baila un día por el tema de los años bisiestos). En todos los casos, la misma fecha separada por los mencionados 19 años, aunque hay que decir que los 4 eclipses serán bastante diferentes:

3 eclipses totales y uno parcial. La Luna cada vez más hacia el sur de la eclíptica, significa que ocurren cerca del nodo descendente.

Y no solo eso, sino que con anterioridad al 2-8-2027 (el eclipse largo del sur de la península), hubo un eclipse el 1-8-2008  y habrá otros dos el 2-8-2046 y 2-8-2065

Secuencias geométricas muy similares al caso anterior, porque cada uno se corresponde con el mismo saros, y esto da una pista.

Además, antes del eclipse anular del 26-1-2028 hubo otros dos en el mismo día y mes el 26-1-1990, el 26-1-2009 y después habrá otro el 26-1-2047

En este caso todos son anulares (indicado por la línea roja central) excepto el último parcial. El nodo es ascendente, y debe ser así por ser los consecutivos de los anteriores (casi 6 meses de diferencia) 

Ya es casualidad lo de los 19 años justos, o eso parece.


Y es que efectivamente todos los eclipses están relacionados, por decirlo de alguna manera, con otros 3 eclipses que ocurren con una diferencia de 19 años pero el mismo día y mes (en total 4) o en algunos casos son 5 eclipses que repiten día y mes.

A modo de ejemplo, un cuadro con unos cuantos eclipses (todos los que ocurren dentro de los bordes del cuadro) y sus agrupaciones en un mismo día y mes:

El cuadro se podría haber alargado hasta juntar el final de cada columna con el principio de la siguiente, pero no aparecería nada nuevo

Volviendo a Metón, tal como recogí en su día, descubrió que 235 lunaciones coincidían casi exactamente con 19 años. Pero en principio esto no parece suficiente para nuestro tema porque para que se produzca un eclipse solar la luna nueva debe estar cerca del nodo.

Aquí entra en escena Saros: Tal como se dijo en este post cada 18 años y 11 días se repite la fase lunar conjuntamente con su posición respecto al nodo y por eso se producen eclipses con ese intervalo.

La norma de Metón (los 19 años) es justo un año después del periodo Saros menos 11 días (354 días), que es precisamente el periodo en que se repite la fase lunar de un año al siguiente, y si el nodo en los 18 años y 11 días después de un eclipse estuvo justo en la Luna, ahora a los 19 años (también 354 días después) se habrá movido 18.76º hacia el oeste, de acuerdo con la velocidad de desplazamiento del nodo.

Por otra parte la Luna (como en 27.3 días recorre 360º- traslación sidérea-) en esos 354 días se habrá movido 4668.13º hacia el este (12 vueltas más 348.13º) o 11.87º al oeste con lo que se habrá colocado a solo 6.89º (18.76º-11.87º) al este del nodo y será suficiente para que haya eclipse, porque como se vio estos fenómenos ocurren incluso estando la luna nueva a menos de 16.4º del nodo. 

Si representamos el nodo en el centro del intervalo, como en el siguiente gráfico, y empezamos representando uno de los eclipses (eclipse 3) en ese mismo punto, los que ocurren hasta 2 periodos antes y 2 después también estarán en la zona y se producirán 5 eclipses con el mencionado periodo de 19 años:


Pero si empezamos con una luna suficientemente separada del nodo, (en Eclipse 3), toda la figura anterior queda desplazada, una de las lunas de los eclipses saldrá del intervalo y no se producirá eclipse, quedando solo 4.


 Por lo tanto, según los casos habrá 5 o 4 eclipses separados exactamente por 19 años. 


En definitiva, el descubrimiento de Metón aporta un elemento más a la periodicidad de los eclipses. Unos ciclos con menos eclipses que los otros (los de 1388, 5197 o 21144 días que se recogen al final de este post) pero mucho más fácil de recordar.

¿Cuál es la clave para que esto ocurra? El hecho de los 11 días. Por una parte Saros -11 días coincide la fecha (día y mes), y 11 días antes se repite la fase del año anterior. Aparentemente una enorme casualidad numérica que nos proporciona esta historia. 


lunes, 10 de noviembre de 2025

Mercurio y Júpiter comienzan a retrogradar

 

La palabra “planeta” viene del griego antiguo y significaba “errante”

Y esto era así porque mientras que las estrellas aún moviéndose en el cielo mantenían sus posiciones relativas, había 7 astros que se movían de manera extraña sobre el fondo de las estrellas fijas. Curiosamente los 7 planetas eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, la Luna y el Sol, y a cada uno se le asignó un día de la semana


Si. En un principio y antes de que el sistema heliocéntrico pusiera las cosas en su sitio, la Luna era planeta porque se mueve muy rápidamente respecto a las estrellas y el Sol también ya que aunque no se puede ver directamente sobre el fondo estrellado, no es difícil calcular sobre qué constelación (zodiacal) se encuentra. Pero la Tierra no lo era porque el concepto de "planeta" no era el actual.

Pero consideremos las posiciones que podemos ver de los planetas. Estos, prescindiendo del movimiento diario hacia el oeste debido a la rotación de la Tierra, se mueven poco a poco de oeste a este de un día a otro respecto a las estrellas. Pero en ocasiones parecen detenerse y cambiar el sentido del movimiento durante un tiempo en lo que se llama “Retrogradación”

Curiosamente, entre los planetas de la antigüedad ni la Luna ni el Sol retrogradan.

He recogido en varias ocasiones la retrogradación de Marte, que es la más evidente y la más citada, incluso un artículo mucho más general y amplio que éste sobre este mismo tema en general, que te invito a que lo leas en este enlace 

Pero precisamente vuelvo ahora con los detalles concretos de dos ejemplos de retrogradaciones que empiezan estos días, casi simultáneamente y uno de ellos fácil de seguir: Van a comenzar sus retrogradaciones Júpiter y Mercurio. Dos situaciones muy diferentes y casi opuestas respecto a la localización y a la posibilidad de observación pero por ello interesantes de comparar.

 Júpiter

El planeta gigante se ha ido acercando a las dos estrellas brillantes de Géminis: Cástor y Póllux, casi ha llegado a situarse en línea, pero antes de eso, como si le diera miedo traspasar la línea, el día 11 se detendrá (justo después de haber recibido la visita de la Luna) y se volverá hacia atrás, hasta el 14 de marzo, cuando estará casi en el centro de Géminis.


Cuando un planeta exterior como Júpiter retrograda, está en la zona opuesta al Sol y por ello ese es el mejor momento para observarlo. Más cerca de la Tierra, casi durante toda la noche, y cuando más brillo muestra.

Como tiene más mérito el descubrirlo que el leerlo, te invito a que las noches que puedas ver a Júpiter traces su posiciones en el siguiente gráfico. Ya es visible por el este a partir de las 11 de la noche y cada vez antes. No tendrás duda de cuál es porque destacará como el punto más brillante de la noche.


Y aquí las posiciones y órbitas a escala con las cuales se puede medir cuántos grados veremos moverse hacia atrás al planeta gigante


Mercurio

Mercurio, Al ser un planeta interior y moverse más rápido que el nuestro, lo veremos retrogradar cuando se mueva en dirección contraria respecto a la Tierra, es decir cuando pase detrás del Sol y por lo tanto en el máximo movimiento de retrogradación no podrá verse desde aquí. Si puede intentarse al principio y final de la misma. Precisamente ahora va camino de colocarse entre Marte y Antares, como queriendo separar a los dos enemigos, pero aunque esa circunstancia se verá impedida por el comienzo de la retrogradación, si tenemos un horizonte SO limpio con unos prismáticos o una cámara fotográfica podría captarse (con cierta dificultad) el llamativo trío unos 45 minutos tras la puesta de Sol en los días del comienzo de la retrogradación (desde la península Ibérica)


Una representación de los movimientos de La Tierra y Mercurio durante la retrogradación:

En este gráfico, así como en el de Júpiter, aparece el “ángulo de retrogradación”, que será el ángulo que vemos retroceder al planeta sobre el fondo de las estrellas. Para calcularlo gráficamente se trazan dos rectas que pasan por las posiciones de la Tierra y el planeta al principio y al final de la retrogradación, y luego por el punto de la posición final de la Tierra se traza una paralela a la línea del principio. 


En los planetas exteriores el intervalo de retrogradación incluye el punto de oposición, y por tanto las épocas de mejor visibilidad del planeta. Lo contrario ocurre en los planetas interiores ya que este intervalo incluye la conjunción inferior (situados detrás del Sol)