Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Horario de verano, de invierno o ... ¿ninguno de los dos?

Parece que el cambio de hora estacional va a desaparecer, como consecuencia de los resultados de una encuesta realizada para conocer la opinión de los ciudadanos.
Podría decirse que “al cambio de hora le ha llegado su hora”. Pero el debate continúa porque aún no se ha decidido si durante todo el año se aplicará el horario de verano o el de invierno. 

En Principio Bruselas sugiere el de verano pero la decisión no está clara, e incluso en España hay una tercera opción que se deduce de las declaraciones del ministro Borrell, y sería aprovechar este momento de cambio para implantar el huso horario de nuestro meridiano que es el que geográficamente corresponde, y el que tuvo en su día.


¡Ya está liada! Porque con la enorme disparidad de opiniones que surgen en estos temas, ahora hay que elegir entre 3.
El mediodía se refiere a lugares de longitud geográfica cero, prescindiendo de las diferencias debidas a la ecuación del tiempo
A mi modo de ver, lo lógico es que si se ha eliminado el proceso de los cambios estacionales, se volviese a la situación previa, es decir al horario de invierno, y nunca a una consecuencia parcial de ese proceso, como es el de verano. O incluso, retrocediendo más en el tiempo, a la hora de nuestro meridiano, que perdimos con la excusa del cambio estacional de 1940.
Otra cosa es que a pesar de lo inútil de esos cambios hoy en día para cumplir su objetivo de ahorro energético, éstos hayan producido unas consecuencias no buscadas que han gustado a mucha gente y ahora no quieran perderlas, como es el alargamiento aparente de la tarde (con el horario de verano) porque el Sol se pone cuando nuestro reloj indica una hora más tardía.

Ya he escrito sobre estos temas en varias ocasiones, en artículos que cito a continuación. Es posible que no estés de acuerdo en algunas opiniones que allí y aquí expreso, pero es lo que pienso y lo tengo muy claro.
Concretamente en este blog hablé del absurdo del cambio de hora en:  Para gastar más energía” y en “El horario de verano podría desaparecer en Europa donde por lo que se está oyendo, parece que me equivoqué en el título y debí poner “horario de invierno” en contra de lo que mi lógica me decía, ya que ni se me pasó por la imaginación que mi deseada desaparición de los cambios estacionales provocase un desajuste aún mayor para mi tesis como conté en  Las 12: Todavía no es mediodía” donde defendía el horario correspondiente a nuestro meridiano.

Horarios y su implicación astronómica

En principio, el que se implante un horario u otro, aparte de preferencias o manías personales (como las que yo he expresado muchas veces), no debería ser traumático para nadie. Puede traer inicialmente pequeños problemas de adaptación que deberían desaparecer una vez que se adecuen los horarios laborales a las nuevas situaciones, o nos habituemos nosotros a los cambios, porque las diferencias astronómicas varían de manera continua y poco a poco. Esto no ocurría con los cambios estacionales donde el cambio era brusco y para muchos, agresivo.

En realidad el Sol saldrá y se pondrá a la hora que corresponda independientemente de lo que marquen los relojes. Considerando la hora oficial, si se elige el horario de verano el astro rey saldrá y se pondrá una hora más tarde que con el de invierno, y si se implanta el de nuestro meridiano, lo hará una hora antes.
En la estación veraniega no hay mucho problema, pero sí en el invierno cuando las horas de luz son pocas. Con la primera opción en invierno amanecerá excesivamente tarde y con la última anochecerá excesivamente pronto. Lo uno o lo otro. No hay soluciones mágicas excepto esperar a que llegue el verano.


Horas que marcaría el reloj, en cada uno de los horarios, en el momento de salida del Sol, mediodía y puesta, aproximadamente en el centro de la península ibérica en  las fechas más extremas, el solsticio de invierno y el de verano.
El minuto de más que quizás extrañe en el solsticio de verano, es debido a la ecuación del tiempo.
Depende que prefieras (que te fastidie menos) que sea de noche cuando empiezas el día, o que anochezca enseguida por la tarde. Puede haber una pequeño matiz, y es que respecto a algo negativo (falta de luz) se adapta uno mejor a lo que ocurre poco a poco (en este caso el anochecer), que al hecho de levantarse de noche y ver que pasa el tiempo y el Sol no aparece.

También depende de en qué zona vivas, ya que en las regiones más occidentales tanto la salida como la puesta de Sol se produce unos 45 minutos después que en las más orientales. Por ejemplo en Galicia la implantación del horario de verano aumentaría mucho más los inconvenientes que en general produzca y lo contrario ocurriría en Baleares.
Canarias lógicamente debería seguir teniendo una hora menos, con cualquier horario que se implante en el resto de España, porque están en un huso horario diferente

Pero hay que pensar, tal como he dicho, que en realidad el problema es la poca luz del invierno. Y si esa es la pega, lo lógico será quedarse con el horario que estaba vigente en invierno, porque lógicamente se adaptaría mejor a esa época y circunstancia. 

Respecto a la recomendación europea (después de realizar la encuesta) de implantar el horario de verano (se supone que eso fue la opinión mayoritaria, aunque solo han publicado los resultados de que el 80% votó eliminar los cambios estacionales), me queda la duda de si lo que en realidad e inconscientemente votaban era por el verano, por las condiciones de luz en esa estación, lo cual evidentemente es imposible de mantener en invierno aunque se mantenga el horario.

La cuestión, que probablemente muchos no se habrán planteado es “Qué pasará en el invierno si se pone en vigor también entonces el horario de verano”: Pues que nos levantaremos de noche, iremos al trabajo o a la escuela de noche, y avanzada la mañana saldrá el Sol.
Los alemanes no. Ellos se levantarán de día porque el Sol sale mucho antes que aquí. Teniendo en cuenta que, tal como se ha revelado, la gran mayoría de quienes respondieron a la encuesta fueron alemanes, podría ser lógico el resultado.

Pero en definitiva hay algo paradójico en todo esto, y es que se ponga el horario que se ponga, lo lógico es que luego poco a poco vayamos adaptando los horarios a nuestros gustos o necesidades, y el resultado no será muy diferente con una u otra opción. Por ello lo lógico es implantar el horario astronómico tal como se definió: un sistema para medir el tiempo basado en la posición del Sol, tomando como referencia las 12 a mediodía.

Maniobras políticas

De todas formas, parece que en este tema cada país puede tomar la decisión que le convenga, no tiene por qué haber unanimidad, y de hecho nunca la ha habido porque Portugal y Reino Unido, manteniéndose en su huso horario siempre han tenido una hora distinta del resto de Europa. Lógico, porque están más al Oeste. También España está ahí, pero en eso también “es diferente” .


Bélgica, Países bajos, Francia, pero sobre todo España, están utilizando un huso horario que no les corresponde.

A pesar de que el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, junto al anuncio de la eliminación de los cambios estacionales, ha dicho que la idea es permanecer siempre en la hora de verano, añade que cada país podrá elegir su propia zona horaria (lo que equivale a poder optar también por el horario de invierno u otro distinto), aunque “Bruselas confía en que los veintiocho lleguen a un acuerdo común”.
Hasta ahí lo que se ha publicado, pero la última frase es prácticamente inviable al menos en lo que se refiere a los dos países citados antes. Casi con seguridad ni Gran Bretaña ni Portugal accederán a implantar el actual horario de verano de la zona central Europea, porque es diferente al que ellos han estado utilizando nunca, ni en invierno ni en verano, y les llevaría a apartarse de la hora de su meridiano. Para Inglaterra, renegar del meridiano de Greenwich,… parece imposible. Y más ahora para seguir el consejo de las autoridades de la Unión Eropea, cuando están a punto de abandonarla.

En el caso de España, de aceptar el horario de verano como parece que sugiere Bruselas, le llevaría en invierno a situaciones “desaconsejables”, por lo que ya algunos expertos abogan por implantar el de invierno, o incluso por  volver al que corresponde por el meridiano, que es precisamente el de invierno en Portugal e Inglaterra que están en el mismo huso.
Aunque respecto a la situación actual sería el cambio más drástico, ya en las campañas electorales de hace 2 años varios partidos prometieron la vuelta a nuestro horario original (eliminado por Franco en 1940), e incluso se debatió en el senado recibiendo todos los beneplácitos pero sin llegar a tomarse ninguna decisión.



Curiosamente el hecho de airear quien nos sacó de nuestro verdadero huso horario hace casi 80 años, que precisamente ahora está en todas las tertulias por otro motivo (el sacarle a él de donde está), quien sabe si podría influir. 
Lo que sí está claro es que los políticos después de haberlo propuesto en la campaña electoral, si ahora no aprovechan la ocasión para cumplirlo, quedarían en evidencia. Aunque también es cierto que estamos acostumbrados a oír otras promesas que nunca cumplen.

En España parece que el gobierno va a nombrar una comisión de expertos para que analice la situación. Deberían valorar las situaciones más extremas o negativas de cada caso. Parece una buena decisión, pero el estudio y debate puede ser largo. 

El 28 de octubre tendremos una pista casi definitiva, porque era la fecha prevista para realizar la vuelta al horario de invierno. Si no se realiza sería un indicativo de que nos quedamos con el de verano, pero si se hace se volvería a la situación inicial que aún admitiría variaciones. Por ejemplo volver al de verano definitivamente en primavera una vez que haya habido más tiempo para el debate, o si se decide el horario del meridiano lo lógico sería quitar una hora en esa fecha del 28 de octubre y otra hora con posterioridad.



Algunos pros y contras del horario del meridiano

Mi opinión, ya lo he dicho  y escribí sobre ello, ha sido siempre el volver al horario que nos corresponde por nuestro meridiano que perdimos solo por motivos políticos. Lo pienso por razones astronómicas teóricas, y posiblemente porque estaba convencido de que su implantación durante todo el año no iba a realizarse nunca (queda bien eso de pelear contra un imposible).

Pero oídos otros criterios, me surge la duda de que quizás sea muy radical y veo pros y contras. Es nuestro horario; el que tuvimos hasta 1940: Si antes la gente vivía con él, ¿Por qué no ahora? Bueno, en contra de eso se puede decir que la población era mayoritariamente rural y agrícola y no le importaba mucho la hora que marcase el reloj.  Ahora vivimos bajo su tiranía.
A principio del siglo XX se comía a las 12 y ahora a las 14, pero antes y ahora comemos a mediodía. Si se pone el horario de Greenwich, podríamos recuperar la comida a las 12 (que por cierto es lo que se hace en muchos países) y la tarde volverá a ser igual de larga o más que ahora. Pero habrá que cambiar horarios de trabajo y dos horas de repente pueden ser mucho.

Cuando se implantaron las horas se estableció que a mediodía serían las 12; cuando el Sol pasa por el meridiano. No tiene ningún sentido modificarlo, pero menos el hecho de que en la radio se oye continuamente una mentira flagrante y absurda “Son las 12: mediodía”. Quizás con toda esta polémica, aunque no se ponga el horario del meridiano empiecen a decirlo bien.

Anécdotas aparte, conviene dejar claro que en verano hay muchas horas de Sol y no hay apenas circunstancias problemáticas, que sí se darán en invierno, y deberían analizarse especialmente las condiciones que se producen en esta estación para decidir qué horario es más conveniente.
Por ejemplo el sector de población más sensible a estas cosas, concretamente el 7 de enero, los escolares con la depresión postvacacional navideña, se levantarán ya con la claridad del alba (horario meridiano), o verán salir el Sol al entrar en la escuela (horario invierno), o seguirá siendo de noche una hora después de comenzar las clases (con el horario de verano).

Niñas y niños entrando al colegio el 7 de enero (si no hubiese alumbrado público)
De acuerdo: He hecho un poco de demagogia con los pobres niños, (que no les pasa nada porque se levanten de noche, que tienen que aprender que la vida es dura, y además he elegido la fecha en que más tarde sale el Sol). Pero ya hay una experiencia en este sentido: En Rusia en 2011 eliminaron los cambios de horario y se quedaron con el de verano, ante lo que la gente entraba a trabajar aún de noche lo que provocó el descontento general y en 2014 se rectificó y se puso el de invierno.

Si miramos a la tarde la situación es al revés, y con el horario de Greenwich oiríamos la repetida queja, pero en un valor más extremo que nunca: “Pero qué sensación más triste es que a las 5 y media ya es noche cerrada”, lo que no ocurriría con el horario de verano en que hasta 2 horas más tarde no se haría de noche.
Pero hoy en día se puede hacer casi cualquier actividad a la tarde sea de día o de noche ¿Qué anochezca cuando el reloj marca las 5 es triste? En principio parece lógico, pero en realidad es absurdo. Llámale 4, 7,  o 9. Es solo acostumbrarse al número, porque la única sensación triste es que en invierno el día es muy corto. Y eso no se arregla con el horario oficial. Solo con un traslado a la zona tropical.

Hay algunas excepciones, en trabajos que se realizan en el exterior y requieren luz natural. En estos casos necesariamente habría que cambiar los horarios laborales, pero los trabajadores se habituarían fácilmente al nuevo horario porque no serían cambios drásticos ni antinaturales. Mucho menos, por ejemplo, que los cambios de turno.

Pero a quienes nos influye en gran medida es a quienes nos gusta mirar los astros, o trabajamos haciendo observaciones con escolares o en observatorios profesionales: Según nuestro reloj podríamos empezar a cultivar nuestra afición (o nuestro trabajo) una o dos horas antes.
Hoy en día en cuanto se implanta el horario de verano en el Aula de Astronomía de Durango es casi imposible organizar una observación: hay que empezar tarde y los niños deben acostarse a esas horas. El horario del meridiano solucionaría plenamente el problema.
Resultado de imagen de observando el cielo telescopio
Si se recupera el horario que corresponde por nuestro meridiano las observaciones astronómicas podrían empezar antes.
Pero exceptuando algún caso evidente como éste en que la noche es imprescindible, el adaptarse a un horario u otro (ya sin cambios estacionales) es solo cuestión de cambiar el chip, y poco a poco las costumbres, como cuando se pasó de pesetas a euros. En poco tiempo todo el mundo se acostumbra.

Una vez que parece que va a eliminarse el absurdo cambio de horario estacional, lo que hay que hacer es adecuar los horarios de cada actividad (productiva, comercial, escolar, de ocio, …) de la manera más conveniente.  Y ahí si puede ser adecuado hacer cambios de horario al llegar la primavera, el verano o el otoño como se ha venido haciendo siempre en algunos ámbitos, pero sin obligar a otros sectores simultáneamente a golpe de decreto.





- ¿Qué pasará en otros lugares del mundo?

Los cambios de horario estacionales surgieron en Europa, y se extendieron a muchos otros lugares, aunque no persisten en demasiados. Hay que indicar que en las zonas intertropicales no tienen sentido porque la duración del día en invierno o verano es muy parecida, aunque en algún caso se realizan por motivos políticos coyunturales.
En color azul los países donde se realiza el cambio horario. en rojo donde nunca se ha hecho y en naranja donde se hizo alguna vez pera actualmente no.
El mapa no está actualizado y hay algún país más que debería estar en naranja (ej. Turquia) además de que ya lo deberá estar también la Unión Europea.
Cada vez hay más países que han eliminado los cambios. Recientemente lo hicieron todos los del norte de Africa (excepto Marruecos), así como Turquía y Rusia, y es posible que lo mismo que en su origen la idea desde Europa se llevara a otros países, con su eliminación pase lo mismo.
En algún caso ha habido fuerte polémica por el horario que se eligió e incluso hubo que cambiarlo, como se ha citado antes con respecto a Rusia. ¿Ocurrirá también aquí? 

En principio la presente situación se ha planteado en los 28 países de la Comunidad Europea (Reino Unido todavía lo es a pesar del brexit), y es de suponer que al menos en las naciones de su entorno se siga el ejemplo, aunque nunca se sabe.

- El horario "perfecto"

Existió una vez un horario que solucionaba todos los problemas que surgen ahora en la discusión de la elección del nuestro. Incluso los inconvenientes del cambio paulatino de la duración del día a lo largo del año: Todos los días amanecía a la misma hora, y también a la misma hora se iba el Sol. Incluso si se viajaba a regiones lejanas hacia el Este o al Oeste. No había ningún motivo para cambiar la hora estacional ni para establecer husos horarios con bordes delimitados.

Fue durante el imperio romano. 
La clave es que siempre tenían 12 horas de día y 12 de noche. Las horas no tenían la misma duración, siendo más largas las horas diurnas en verano.
Podría pensarse que esto llevaría a unos cálculos complicados para saber la hora, pero a falta de relojes fiables, los que se utilizaban en aquellas épocas y muy posteriores, sus relojes de Sol, les indicaban perfectamente la hora según su sistema. Hoy decimos que eran relojes imperfectos en el sentido de que no marcaban horas iguales, pero en realidad eran totalmente exactos para su sistema horario, y nunca tuvieron que cambiarles.
Al colocar el gnomon horizontal, con la salida del Sol siempre la sombra se proyectará en la arista donde va marcada la “hora prima”, y a la puesta en la arista contraria que indica el “final del día”
Algo muy similar hacían los monjes durante la edad media para determinar el momento de los rezos utilizando los relojes solares de “hora canónica” trazados sobre una pared con un gnomon horizontal.

Estos relojes también daban horas desiguales según la estación, pero eso no suponía ningún obstáculo para la organización de la vida monacal.

Hoy en día es distinto, y aunque técnicamente no sería imposible de implantar y fabricar relojes que lo utilizaran, los problemas en las comunicaciones lo harían inviable ¡La complejidad de la vida moderna!

4 comentarios:

  1. Estaria bien que la "comisión de expertos" tuviese acceso a este artículo. O mejor aún que te llamasen.

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  2. Eskerrik asko, Rubén. Pero hay opiniones para todos los gustos, y nadie sabe cómo quedará.

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  3. Gran artículo. Muy didáctico, como siempre.

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    1. Muchas gracias. Los ánimos que me dais me ayudan a seguir escribiendo y buscando nuevos temas.

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