Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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jueves, 2 de marzo de 2017

El planeta PI


En este post solo voy a recoger una curiosa casualidad, de esas que ocurren diariamente pero no nos solemos fijar. 
No es un artículo de astronomía, pero como está relacionado con el tema de moda en este campo, aprovecho para hacer algunas reflexiones, aunque parezcan fuera de lugar.

Antes de nada, insisto en eso: CASUALIDAD. Es solo un detalle, tonto pero curioso, respecto a uno de los planetas de la estrella Trappist 1 que la semana pasada saltaron a la fama. Precisamente el d, el tercer planeta, como el que da título a este blog.


Como otros muchos colegas, sorprendidos o eufóricos con el anuncio del descubrimiento de los siete exoplanetas de tamaño similar a la Tierra, he empezado a imaginar. Si la mayoría de los astrónomos han intentado estudiar o buscar datos sobre sus condiciones de habitabilidad o elucubrar sobre la posible existencia de vida en alguno de ellos, que no es lo mismo, yo he cogido la calculadora y he empezado a averiguar aspectos más prosaicos pero más seguros: distancias, tamaños aparentes, ángulos, fases y otros aspectos geométricos que espero publicar aquí dentro de 3 o 4 días en un post mucho más serio e interesante que éste.

Lo primero que hice fue tomar los datos de distancias y tamaños suministrados por NASA y pasarlos a unidades de nuestro sistema de medida (kilómetros o millones de kilómetros) para poder hacer luego los diferentes cálculos.
Una unidad astronómica 1 AU =149.6 millones de kilómetros (con la precisión que habitualmente se usa) y radio terrestre = ...(ahora eso no importa)


Estoy calculando las distancias a su estrella en millones de kilómetros, y cuando llego al tercer planeta y miro la calculadora hago un gesto de fastidio porque veo 3.1416 . Vaya, ¡otra vez he pulsado mal una tecla! (supuse que había  tocado la tecla de PI)

Pero no. Repito el cálculo, y otra vez el mismo resultado. Porque efectivamente, según esos datos, la distancia del tercero de los planetas sale casualmente 3.1416 millones de kilómetros, el valor del número pi redondeado a 4 decimales, el que aprendimos y utilizamos en la escuela.

lunes, 23 de enero de 2017

Desde el primer planeta (2)

Este post es continuación del anterior, que si no lo leíste puedes hacerlo ahora en este enlace.

En él se recogían varias situaciones paradójicas que se producen en el cielo del planeta Mercurio, algunas de las cuales solo las relaté sin dar una explicación del motivo que las ocasiona. Aquí aparecen esas explicaciones y como el asunto es un poco técnico, lo incluyo en el anexo “Si quieres saber más”. Si estas cosas no son de tu agrado déjalo y espero que la próxima entrada sea "menos fea".



Los extraños números del planeta Mercurio

Debido a la situación de Mercurio en el Sistema Solar, próximo a nuestra estrella, sus movimientos de traslación y rotación tienen una duración muy diferente de lo habitual y de ello derivan estos curiosos números y las mencionadas paradojas.


Por un lado al ser el planeta más cercano al Sol, es el que se mueve más rápido y como además la longitud de su órbita es la más pequeña, tiene el periodo de traslación más corto. Esto debe ser necesariamente así, y su duración está determinada exactamente por la tercera ley de Kepler de acuerdo con su distancia al Sol. El año de Mercurio dura solo 88 días terrestres.

Por otra parte la rotación es muy lenta: Mercurio necesita nada menos que 58,6 días terrestres en completar un giro sobre su eje, y posiblemente se haya ralentizado debido a las fuerzas de marea, de manera similar a como ha ocurrido con la mayoría de los satélites del Sistema Solar.
Desde comienzos del siglo XX se pensaba que al igual que éstos enseñan siempre la misma cara a su planeta, Mercurio hacía lo mismo respecto al Sol. Sin embargo en 1965 se obtuvo el valor real de la duración de su rotación, y quedó claro que es el resultado de una resonancia gravitatoria ya que los dos periodos están en una relación exacta 3:2. Cada 3 rotaciones Mercurio da 2 vueltas alrededor del Sol, completando un periodo de 176 días terrestres en total que se repetirá sucesivamente.

domingo, 15 de enero de 2017

Desde el primer planeta (1)

Con esta entrada comienzo una serie de artículos sobre cómo se ve el cielo desde otros astros del Sistema Solar, tal como  prometí  el mes pasado en el post “Cielos de otros mundos”.  

La mecánica celeste y el espectáculo que hipotéticamente podríamos observar desde esos lejanos lugares, en ocasiones son muy distintos  a lo que vemos desde la Tierra.  Algún ejemplo concreto ya ha aparecido en este blog de manera aislada, pero ahora voy a recorrer de forma más sistemática algunos cielos del Sistema Solar y el primero debe ser el de Mercurio, mi planeta preferido.
Irán apareciendo luego los de otros astros, pero alternados con otros temas porque en la variedad está el atractivo de este tipo de blogs.

Mercurio y la Luna el 15-8-2012 desde Araúzo de Torre.
Si Mercurio es el planeta más esquivo, y en parte por ello su localización y observación en los cielos crepusculares siempre es muy llamativa, mucho más lo sería la observación del cielo desde allí a pesar de no tener satélites, no cambiar el color de su cielo, ni verse ningún astro en fases tan fotogénicas como la Luna de la imagen

jueves, 22 de diciembre de 2016

Cielos de otros mundos

En varias ocasiones he dado una charla con ese título donde empiezo con un pequeño rapapolvo, una autocrítica para quienes nos gusta observar los astros. Me acaban de proponer repetirla nuevamente en otro lugar y por eso me ha venido a la memoria este asunto.

Es posible que no estés de acuerdo conmigo pero, medio en broma medio en serio, suelo decir que los astrónomos, quienes disfrutamos observando los astros,  somos unos inconsecuentes.
Porque lo que nos gusta es mirar hacia arriba, pero cuando enviamos (mejor dicho, cuando envían) alguna sonda a otro planeta, asteroide o cometa, los astrónomos que planifican la misión le mandan que mire hacia abajo. Y todos los demás que estamos interesados en estos temas, estamos ansiosos en que nos diga lo que ha encontrado mirando hacia abajo.
Queremos saber cómo es la geología de esos astros, pero nosotros no somos geólogos (aunque alguna excepción habrá), sino astrónomos, y si fuéramos consecuentes deberíamos estar más interesados en ver el cielo que el suelo.

Astrónomos mirando hacia arriba y el rover Curiosity en Marte, mirando hacia abajo.
 ¿Porqué no le decimos a esa sonda espacial que mire el cielo desde ese planeta o ese cometa, y que nos envíe imágenes de los astros que se ven desde allí? Alguna vez sí se ha hecho, pero muy pocas.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Pero, ¿no hay que maniobrar al revés?

Cuando publico este post, (el 18 de noviembre de 2016) hay tres personas realizando un largo viaje.
Salieron ayer jueves día 17 y mañana sábado llegarán a su destino. Cuando se dispongan a aparcar su vehículo, y aunque llevan la lección bien aprendida, es posible que a alguno de ellos instintivamente le dé la impresión de que están haciendo la maniobra al revés, como seguramente te habrá ocurrido alguna vez cuando estás intentando aparcar el coche en un sitio difícil, alguien desde fuera intenta ayudarte y dirigir tus maniobras, pero te da la sensación de que se confunde con la dirección del giro del volante que te indica.

Los viajeros en una rueda de prensa antes de la salida.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Un asteroide muy especial (2)

Este post es continuación del anterior. Si no lo has leído, puedes hacerlo clicando aquí
Ahora voy a intentar explicar algunas circunstancias muy curiosas, pero quizás algo técnicas, relativas a los movimientos del asteroide Cruithne, que ocasionan su extraño comportamiento.
Si no te gustan los tecnicismos, o no te apetece darle muchas vueltas al tema quizás sea mejor que no leas más. Quédate con las curiosidades de aquel, y espera al siguiente post que será casi igual de sorprendente, tendrá algún aspecto parecido a éste, pero mucho más cercano y asequible, con astronautas incluidos.

También tengo que decir que en uno de mis habituales despistes, cuando hace 4 días publiqué la primera parte de este artículo, no recordaba que ya había hablado de estos temas en este blog hace unos meses, en general de los asteroides coorbitales terrestres (en el post “Las otras lunas”), por lo que algunas cosas quizás te habrán sonado o te habrán parecido redundantes. He añadido después una referencia a ello.
Pero Cruithne fue la primera de las “segundas lunas”,  su comportamiento es diferente, y merece una atención especial. 

Si quieres conocer mejor a este curioso asteroide, aquí tienes los habituales anexos de lectura opcional correspondientes al anterior post, que en esta ocasión he preferido publicarlos de manera separada.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Un asteroide muy especial (1)

Se llama Cruithne, y todos los años en estos días de principios de noviembre se acerca a la Tierra.
Pero cada año se acerca un poco menos y llegará una época, dentro de unas décadas, en que permanecerá siempre muy lejos, al otro lado del Sol.
Sin embargo, sabemos que volverá aunque sea dentro de 5 siglos, y nuevamente visitará de cerca al tercer planeta durante una buena temporada.

Lo cierto es que hasta hace 20 años estuvo acompañándonos de manera continua durante dos siglos, pero esa situación cambió y ahora solo en estas épocas de otoño se aproxima ligeramente.

Imagen figurada: Desde Cruithne se ve “de cerca” el tercer planeta acompañado por su luna con la misma fase.
Podrían buscarse muchos símiles en la vida real porque el suyo parece un extraño comportamiento, como el de un viejo amigo que en una época era inseparable, fue enfriando paulatinamente la relación y ahora cumple con esas visitas de compromiso en fechas marcadas que se han hecho tradicionales, pero parece ya cansado de nuestra compañía y va rompiendo lazos, como si quisiera vivir a su aire y sin ataduras. Pero que allá lejos cuando se encuentre solo, echará algo en falta y volverá nuevamente para revivir épocas pasadas.

domingo, 30 de octubre de 2016

El día que más tarde amaneció

Fue exactamente hace 12 años, el 30 de octubre de 2004.

Cuando ese día el Sol apareció por el horizonte teórico de Bilbao (*), donde yo vivo, los relojes marcaban las 8:45. Nunca jamás, había salido el Sol tan tarde.

(*) En realidad desde la ciudad de Bilbao el Sol siempre sale bastante más tarde de lo que dicen los cálculos teóricos porque está rodeada de montes. Pero desde las cimas de algunos de esos montes que tienen el horizonte ESE plano a altura angular cero y están dentro del término municipal, fue a la hora mencionada.


Salida del Sol desde la cima del monte Pagasarri en Bilbao, en un horizonte a altura prácticamente cero. 
Cuando el borde superior del Sol apareció el 30-10-2004, el reloj marcaba las 8:45. Nunca había ocurrido tan tarde.
La foto elegida para ilustrar la situación, que ya he utilizado en este blog en otras ocasiones, corresponde a ese lugar, pero no a ese día.
Teniendo en cuenta la orografía de cada lugar y sus coordenadas geográficas, los datos horarios concretos de la hora en que amanece variarán respecto a los que aquí se citan, pero el título y la primera línea de este artículo son correctos para casi toda la península Ibérica y otras zonas del Sur de Europa de latitud menor que 43.5º aproximadamente.
En los anexos se analizarán las situaciones de otros lugares.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Amanece, que no es poco.

Muy pocas veces he dedicado las entradas de este blog, pero hoy estoy obligado a ello. 
Se lo dedico a quienes me habéis apoyado con vuestras palabras, en los comentarios en el post anterior, en los whatsapp de la AAV y de otros grupos, a la gran familia de Apea, la Asociación para la Enseñanza de la Astronomía, con cuyo escudo y el ariete, preparado y exhibido en el enorme chaparrón de correos que llegaron a la cuenta del grupo, era imposible que el problema no se solucionase, y por supuesto a Begoña y a Míkel, que han sido capaces de encontrar el método para que hoy también amaneciera.

Se que es una tontería y un juego sin sentido pero quizás alguna vez te has hecho esta pregunta (por supuesto en broma):  ¿Y si mañana el Sol no saliese?
Sabemos que el futuro no se puede predecir, pero hay circunstancias que estamos seguros que sí ocurrirán.
Como decía no hace mucho, los astrónomos sabíamos, antes de que ocurriera, que en los últimos días de agosto los planetas jugarían a encontrarse y separarse como algunas parejas con sus vaivenes de amores y odios. Sabíamos que el primer día de Septiembre la Luna y el Sol se iban a confabular para fabricar un magnífico anillo, de un tipo tan especial que no lo encontraremos en ninguna joyería.

Eso lo sabíamos los que nos gusta mirar hacia arriba y observar los astros. Pero hay otras cosas que pasan en el cielo que todo el mundo sabe que ocurrirán, aunque a veces las circunstancias son tan adversas y todo se ve tan negro, que podría pensarse que hasta eso que ha ocurrido todos los días, hoy no va a pasar. Todo el mundo sabe que mañana amanecerá.
Y esta vez también, por fin, amaneció.
 
En esta imagen  que obtuve casi media hora después de la que puse en el post anterior, en la que aparecían Venus y Mercurio, la claridad del cielo confirma que la aparición del Sol es inminente

miércoles, 24 de agosto de 2016

10 años con uno menos


Antes de nada debo decir que parte de este post es casi un “artículo de opinión”. Algo que tiene cabida en un “blog personal” como lo es éste, pero que pudiera tener valoraciones que no se ajustasen a las opiniones de otros, o incluso a una realidad no condicionada por una animadversión previa, como fue mi caso.
Te sugiero que descubras algunos párrafos que están escritos con un poco de humor y los interpretes en esa clave, porque es una buena forma de acabar las vacaciones escolares de la misma manera que como empezaron.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, tengo que reconocer que lo primero es lo primero: Mis disculpas a Plutón.
Porque hoy hace 10 años, celebré por todo lo alto su destitución. Su expulsión del partido que jugaban los planetas, y el que lo mandaran al banquillo con los cuerpos menores del Sistema Solar.
No me importó que mi equipo favorito se quedara sin uno de sus jugadores, porque como dijo un famoso entrenador de fútbol italiano, a veces con uno menos se juega mejor.
Asamblea de la Unión Astronómica Internacional (UAI o en inglés IAU) en Praga, donde se cambió el estatus de Plutón el 24 de agosto de 2006.

domingo, 31 de julio de 2016

El asteroide del farolero

Conozco algunas personas que motivadas por su afición a la Astronomía leyeron con curiosidad “El Principito”, la conocida obra de Antoine de Saint-Exupéry, y algunas más que después de haberlo leído se interesaron por el mundo de los astros.

Hoy 31 de julio se cumplen los años, exactamente 72, de la desaparición de su autor, alguien que sin ser astrónomo ha hecho que mucha gente se acerque a la Astronomía.

Ello a pesar de que en su obra más conocida describió algunos astros de manera absurda e imposible desde el punto de vista científico, pero los utilizó como recurso para contar hermosas historias de sentimientos, contradicciones y belleza del alma humana.

“El principito” o “Le petit prince” como es su título original en francés, aparentemente es un librito de relatos para público infantil, pero solo aparentemente. Yo cada vez que lo ojeo descubro algo nuevo, profundo o entrañable, escondido en los a primera vista simplones relatos de los personajes que habitan en unos curiosos asteroides.

Como seguramente ya lo habrás leído, no te cuento la historia y solo recordaré luego unos párrafos muy concretos. 

Hace unos años me impuse la tarea de buscar entre la multitud de asteroides conocidos, algunos que por alguna circunstancia fueran similares a los que aparecen en la obra. Puede parecer una tarea absurda y casi condenada al fracaso, porque eso de encontrar uno de estos pequeños asteroides donde pudiera florecer una rosa o corretear un cordero, no había por donde cogerlo.

Sin embargo, uno de ellos lo encontré. El que más difícil parecía: El asteroide del farolero.
Su principal característica era que había acelerado su rotación, en principio muy lenta, y ahora en un solo minuto daba la vuelta completa sobre su eje, como se narra en la conversación entre el principito y el farolero que aparece a continuación:

jueves, 14 de julio de 2016

Las otras lunas

Mañana hace justo un mes (el 15 de junio de 2016) que apareció una sorprendente noticia en muchos medios de comunicación:



Pero lo más extraño no es el que alguien haya encontrado otra supuesta luna moviéndose alrededor de la Tierra (hoy en día se encuentran tantas cosas raras por ahí arriba que ningún hallazgo sorprende demasiado), sino que nuevamente se diga que es la segunda, y no la quinta o la sexta, porque varias noticias como ésta ya aparecieron hace años, refiriéndose a otros astros.


jueves, 30 de junio de 2016

Relojes de Sol digitales

30 de junio, fin de curso

Mi reloj de Sol me indica que son las 11:15, y hoy es mi último día de trabajo en el Aula en este curso
En un blog con orientación didáctica como éste, hoy es una fecha señalada. Si empezó a andar a propósito el 1 de septiembre, fecha “oficial” del comienzo de curso, también hay que celebrar su final como se merece.
No, no voy a cerrarlo en vacaciones, aunque es posible que los post vayan más espaciados en el tiempo porque pueda quedarme “sin wifi” en algún lugar apartado.  
Simplemente voy a plantear hoy este post “especial”, con un tema “sorprendente”, de manera relajada y en algunos párrafos incluso en plan jocoso, con humor, como lo son todas esas fiestas que se hacen en las escuelas e institutos para celebrar el fin de curso, donde cabe todo (o casi todo), y muchos alumnos se asombran al ver a ese profe, siempre tan serio, estricto y comedido, haciendo el gamberro o un poco fuera de control.

Para que no haya malentendidos, lo aclaro: Todo lo que en adelante vaya en letra cursiva y de este color está escrito en broma y, por favor, que nadie se ofenda.

Os debo algo así desde desde hace un par de meses cuando anuncié un post en un tono más relajado y por distintos motivos aún no he cumplido.

Y como el tema es el tema, hoy también voy a escribir de algo relacionado con los astros, como son los relojes de sol, y así continúo con el hilo del post anterior. Concretamente voy a presentaros unos relojes de sol muy especiales. Nada menos que los RELOJES DE SOL DIGITALES.

jueves, 9 de junio de 2016

Una bola casi mágica

Este artículo es lo que anuncié hace casi 3 semanas en aquella entrada titulada "Arriba y abajo". Una vez que he dado salida a un par de temas que tenían prisa, cumplo lo prometido.

Hoy va de magia, o casi. 
Porque magia puede parecer el coger una bola que te venden en cualquier librería por 25 euros (o si no buscas mucha calidad se puede encontrar por menos de 10), tunearla un poco y convertirla en un simulador donde puedes ver perfectamente y sin hacer ningún cálculo, cosas que están ocurriendo ahora mismo a miles de kilómetros de donde tú estás, e incluso algunas otras que ocurrirán dentro de unas horas.

Aunque el tema no es nuevo, no está tan difundido como se merece. Técnicamente a esta bola "casi mágica" se le suele llamar “globo terráqueo paralelo”.

La idea es sencilla: Si coloco un globo terráqueo en un lugar soleado, con la misma orientación que tiene en este momento la Tierra, los rayos solares incidirán en él de la misma manera que en nuestro planeta y podremos ver directamente aspectos relativos  a la iluminación del Sol y a la situación de las sombras en cualquier lugar del mundo, en tiempo real. Desde, por ejemplo, “En qué ciudades o regiones es de día o de noche ahora mismo”, hasta … “Averiguar si la sombra de la Torre Eiffel está atravesando el río Sena en este instante”

Y un montón de cosas más…

jueves, 26 de mayo de 2016

El asteroide amigo de la Tierra

Hace poco, hablando de mi trabajo en el cielo, prometí escribir algo en este blog sobre “el asteroide amigo”.
A diferencia de otras veces cumplí rápidamente mi promesa, y es una satisfacción que me lo hayan publicado en NAUKAS, el prestigioso blog cooperativo de ciencia.
Esto fue la semana pasada. No lo he recogido aquí hasta ahora porque tenía esperando un par de temas de actualidad a diferencia de éste, que es "atemporal" y su lectura puede ser adecuada en cualquier momento.

Antes de nada tengo que advertirte que, como otras muchas veces y espero que haya sido la última, me salió un artículo demasiado extenso. Pero para publicarlo en ese ámbito de Naukas no me pareció adecuado utilizar el recurso de los anexos con los rombos, porque quizás los lectores no interpretasen adecuadamente si significado, a diferencia de los lectores de este blog que ya estarán acostumbrados. 
Por ello te aconsejo que cuando su lectura se te haga pesada saltes directamente a los últimos párrafos que contienen la clave del artículo.
Aquí, lo puedes ver clicando en este enlace.



La continuación de esta historia en cuanto a la intriga de su futuro, y aspectos muy curiosos de la “cuadrilla de nuestro amigo” aparecerán en este blog próximamente.

lunes, 22 de febrero de 2016

Magia en el sexto planeta

¿Hay magia en las inmediaciones del sexto planeta?
Alguien que lo observara sin más, un espectador no demasiado quisquilloso que no vaya decididamente a pillar el truco, sorprendido por lo que ve diría que sí. Pero como siempre en estos casos existe una explicación, lo que lo convierte en una simple sesión de ilusionismo. Una sesión con dos ayudantes casi desconocidos que dan la cara en el escenario, aunque detrás de bambalinas está el mago, mucho más famoso, cuya aportación es fundamental. Una sesión que, quizás para salvaguardar el “truco” como aconsejan todos los ilusionistas, no se prodiga demasiado. Solo una vez cada 4 años, pero nunca falla. Ni en la puntualidad ni en su sorprendente y cuidada realización.
A la derecha los protagonistas, los satélites Jano y Epimeteo, aunque en realidad solo sean los ayudantes del sexto planeta que se intuye a la izquierda de la imagen, fuera de escena.
Créditos: Cassini Imaging Team, SSI, JPL, ESA,NASA  


Cuando me puse a escribir este post lo que más me costó fue elegir el título. Tardé en decidirme, después de dudar entre unas cuantas opciones:
- “Dos lunas encadenadas entre sí, pero que no se pueden encontrar”.
- “La atracción les aleja. Como dos amantes malditos, su propia atracción mutua hace que no puedan ni siquiera tocarse”
O incluso: -“El satélite de dos caras o ... ¿dos satélites en la misma órbita?”,   -“Danza salvadora”,   -“Baile mágico” ,  o    -“Lo más increíble del Sistema solar, que nunca hayas imaginado”.
Esta última sería muy apropiada para atraer la atención pero me pareció demasiado larga para un título.

Desde el tercer planeta nuestros protagonistas, los satélites  de Saturno Jano y Epimeteo, se verían muy débiles, y su magnitud ronda la 14 y 15 (a simple vista no se puede ver más allá de la 6), Desde luego, están fuera del alcance del equipo de un astrónomo aficionado medio, no tanto por su poco brillo sino sobre todo por la proximidad al planeta y a su anillo, cuya luz saturaría la zona. Pero con el rápido avance tecnológico y los nuevos equipos que sin duda irán apareciendo, probablemente desaparecerá ese problema dentro de poco tiempo.
Como imaginar es libre, imaginemos que ya podemos captar su imagen o que nos la pasa alguien con acceso a un gran telescopio, y yo te cuento lo que veríamos:


martes, 12 de enero de 2016

¿Tienes algo tan redondo como la órbita de la Tierra?

Cuando al comienzo de año, era inminente el paso de la Tierra por el perihelio, prometí aclarar mi opinión de por qué casi siempre se utilizan gráficos contradictorios y absurdos para ilustrar esta efeméride.
Aquí lo tienes. Estoy casi seguro de que tú también te vas a sorprender.

¿Tienes por ahí algo a mano, que sea tan redondo como la órbita de la Tierra?

Casi con total seguridad la sorprendente respuesta a tan extraña pregunta es negativa.
Y así deberá ser aunque saques del bolsillo unas monedas o el aro metálico del llavero, mires la alianza en tu dedo anular, o el borde del vaso que acabas de utilizar. La órbita de la Tierra es más redonda que cualquiera de los objetos redondos que habitualmente tenemos a nuestro alrededor.
Ninguno de estos objetos "redondos" de uso cotidiano, es tan redondo como la órbita de la Tierra
Pero, si… “¡La órbita de la Tierra no es circular. Que es elíptica!”, te dirán. Al menos eso es lo que siempre hemos oído. ¡Pero si fue el gran descubrimiento de Kepler!

lunes, 14 de diciembre de 2015

El cielo de la Luna

Este lunes día 14 se cumplen 43 años de una fecha importante que nadie recuerda: Cuando Eugene Cernan diera el último paso sobre la Luna. Muchos recordamos el paso de Armstrong, pero claro, no es lo mismo el primero que el último. Después de Cernan nadie  ha vuelto a pisar la Luna y parece que tampoco lo hará en un futuro próximo.
El astronauta Eugene Cernan en la Luna, con la Tierra de fondo.
Por la fase de la Tierra, la foto es del día de llegada a la Luna.
Se ha vuelto con naves no tripuladas.  Japón. Europa, China, India. Y por supuesto EEUU y la Unión Soviética han enviado artefactos espaciales que han orbitado la Luna e incluso se han posado o estrellado en nuestro satélite después de los Apolo, pero ninguna otra persona ha vuelto a mirar el cielo de la Luna.

Vamos a retroceder 43 años y meternos imaginariamente dentro del traje espacial del astronauta Cernan. Quizás lo que hiciera aquel 14 de diciembre de 1972 al dar el último paso sobe la Luna sería mirar la Tierra, su destino de vuelta. Una Tierra enorme, de 2º, casi 4 veces el tamaño aparente de la Luna que vemos desde aquí, y del Sol desde cualquiera de los dos lugares. Pero no la vio redonda, sino en fase menguante.
Ese día en el cielo de la Tierra había luna creciente y la Tierra vista desde la Luna muestra siempre la fase contraria. En los tres días que estuvo allí la vio cambiar apreciablemente de fase, de algo más del cuarto menguante el día 11 de diciembre con un 70% iluminada, a solo el 40% el día 14.


sábado, 10 de octubre de 2015

Algo extraño está ocurriendo en Mercurio

Estos días de octubre de 2015 nos brindan unas de las pocas ocasiones en que podemos intentar ver a Mercurio, el más difícil de localizar de los planetas observables sin telescopio. Mirando hacia el horizonte Este antes de salir el Sol, ya pudo verse muy débil el viernes día 9 y será más fácil el día 11 porque la Luna estará a su lado y ayudará a localizarlo. 

Mercurio en la madrugada del 16 de agosto de 2012, acompañado de la Luna.  Este 11 de octubre la Luna también estará cerca, con la fase similar pero más arriba que Mercurio. 
Aunque esta foto es muy parecida a otra que publiqué en un post anterior, aquella era de 2014 y aparecía Venus.
Si consigues verlo, no te quedes solo con la satisfacción de haber logrado algo que el mismo Copérnico, el descubridor del verdadero movimiento de los planetas, no consiguió en toda su vida.

Fíjate un momento en ese puntito y piensa que en ese mismo instante en algunos lugares de Mercurio está ocurriendo algo extraño. Se está produciendo uno de los espectáculos más increíbles que se puedan ver en todo el Sistema Solar. La pena es que no estemos allí para apreciarlo, pero podemos hacerlo con la imaginación.    

lunes, 14 de septiembre de 2015

Un lugar donde el Sol sale por el Oeste

¿Es posible que alguna vez el Sol salga por el Oeste?

La sorprendente respuesta es que SI. Sin ir más lejos, eso va a ocurrir la semana que viene, pero no desde donde tú vives, ni desde el lugar de la fotografía.
El comprobarlo in situ podría suponerte un verdadero reto porque te obligaría a ir muy lejos, aunque si eres de uno de esos aventureros que no se arredran ante las dificultades, todavía estás a tiempo.

Suele decirse que el Sol sale por el Este, pero la foto se hizo el 14 de agosto en un lugar de latitud 41,8º N, y salió a 20º del Este.
Si vas preguntando por ahí, puede ocurrir que encuentres a alguien que te diga con rotundidad que es imposible que el Sol salga por el Oeste, y que te estoy tomando el pelo. Que aunque el Sol no sale todos los días por el mismo sitio y según donde estés también es diferente, siempre saldrá por un lugar del horizonte relativamente próximo al Este, como mucho a 90º de él. Y el Oeste evidentemente está mucho más lejos a 180º; en la dirección contraria.
Eso es la teoría, y en principio es correcto, pero todas las reglas tienen su excepción y ésta también, en un paraje muy especial.