Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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viernes, 10 de agosto de 2018

Las estrellas fugaces son para el verano


Parafraseando a la conocida obra teatral en cuyo título se mencionaba a las bicicletas, hay que decir que las estrellas también, y sobre todo las estrellas fugaces, son para el verano.

En el Aula de Astronomía donde trabajo, cuando acude algún grupo de adultos aunque sea gente no versada en el tema, siempre hay alguien que  menciona o pregunta por las perseidas, o más frecuentemente “las lágrimas de San Lorenzo” o simplemente por las estrellas fugaces de los veranos.

Les resulta sorprendente oír que no son estrellas ni nada parecido, sino solo pequeños granos de polvo o roca que llamamos meteoroides, procedentes de un cometa, que se queman en la atmósfera ionizándola y produciendo una luz denominada meteoro. Y que hay un motivo claro por el que siempre aparecen por las mismas fechas, precisamente cuando la Tierra pasa por las proximidades de la órbita del cometa.
Imagen publicada por lasexta.com en un artículo sobre las perseidas de este año, que recoge unos cuantos ¿meteoros?
Yo mismo, recuerdo que cuando estaba empezando a adentrarme a este mundo de la astronomía leí un artículo en una revista de información general hablando de esta lluvia, donde se anunciaba como una especie de castillo de fuegos artificiales, y me quedé entusiasmado y ansioso porque llegara la fecha. Había visto alguna estrella fugaz, incluso sentado en algún banco en medio del pueblo donde pasaba los veranos, en aquella época en que la iluminación de las calles era muy precaria (un astrónomo aficionado diría estupenda). Pero eso de que una noche se pusieran de acuerdo y aparecieran tantas, para mí era una novedad.

Viendo toda la fama que tienen y que si se habla de estrellas fugaces todo el mundo se acuerda de las que vio (o las que se anunciaron) en verano, podría pensarse que por alguna extraña razón es en esta época del año cuando más aparecen. Sin embargo, las Gemínidas de  diciembre y las  Cuadrántidas de enero tienen una actividad mayor. 
Pero claro, a ver quien se pone en esos meses a la intemperie aguantando frío, tumbado en el suelo esperando ver algo en el cielo. A no ser que viva en el hemisferio Sur, donde precisamente las Perseidas, además de pillarles en invierno, son mucho menos espectaculares que desde aquí.

Hay otro factor añadido a la fama de las Perseidas y es que en estas fechas de agosto no suele haber noticias muy relevantes y por ello los medios de comunicación les suelen dedicar un mayor espacio.

Sin embargo mucha gente a pesar de haber oído hablar de ello, e incluso de haber hecho algún intento, no ha visto nunca ninguna estrella fugaz. Es el tributo que hay que pagar por vivir en las cómodas ciudades.
O también hay muchas personas que se suelen decepcionar después de verlas porque esperaban otra cosa. Porque todos cuando nos referimos a ellas ponemos una imagen falsa como la de arriba, en vez de poner una real como ésta.
Un débil meteoro se coló en la parte superior de la imagen hace unos días mientras fotografiaba la constelación del dragón.

Una pequeña y solitaria luz que se mueve en el cielo y enseguida se apaga. 
A veces son mucho más evidentes y de trayectoria más larga como la siguiente imagen, pero otras veces no.

Una magnífica estrella fugaz. Tomada de Steemit.com

Incluso esas imágenes que en muchas ocasiones se utilizan para anunciar o ilustrar lo que es una lluvia de meteoros, con el cielo lleno de trazos luminosos, no son reales porque nunca (o en muy contadas ocasiones) pueden verse varios simultáneamente. Suelen ser montajes fotográficos con apilamiento de varias tomas sobre un mismo fondo, cuando no burdos gráficos, como en la primera imagen que he puesto en este artículo que es claramente un trucaje y posiblemente sobre una imagen real originada por un magnífica perseida, se han dibujado las demás líneas, uniformes, muy diferentes de los trazos reales que deja un meteoro, pero sobre todo se nota la "trampa" porque el radiante  (punto donde confluyen las trayectorias) está al revés.

Sea una composición de imágenes reales como la siguiente, o un trucaje, en este tema podría hablarse de publicidad engañosa. Quien no sepa lo que es una lluvia de meteoros y lo vea anunciado así, se hará una idea que no tiene nada que ver con la realidad, esperará ver mucho más y se decepcionará.
Imágenes de varias estrellas fugaces colocadas en un mismo fotograma. Dan una imagen preciosa pero que nunca veremos. Photopills.com

Pero las estrellas fugaces tienen algo especial. El hecho ser algo extraño al cielo habitual, que aparece de repente sin que nadie pueda predecir de antemano el momento exacto, su brevedad que fomenta el ansia de que vuelva a ocurrir, hace que haya gente que hasta se emocione y practique esa tradición de pedir un deseo.

En el artículo que escribí sobre las perseidas hace dos años “el espectáculo de todos los veranos ya está aquí” se recoge suficiente información sobre esta lluvia. Puedes verlo y no voy a repetirlo aquí, excepto las particularidades de este año y los clásicos consejos para su observación que nunca están de más.

Las Perseidas de 2018

Todos los años las perspectivas no son iguales, y éste, aunque en principio no hay ninguna circunstancia que presagie una mayor actividad real (como los años cercanos a 1992 cuando acababa de pasar el cometa que las origina o en 2016 cuando llegó un filamento compacto de meteoroides desviado por Júpiter), se verán bastantes porque no molestará la luz de la Luna. La mejor fase, la luna nueva, precisamente esos días.

Además de máximos de actividad puntuales que a veces se producen por diversos motivos, la hora e incluso la fecha del máximo habitual varía de un año a otro, entre otras cosas por el ajuste de los años bisiestos. En este año 2018 presumiblemente el máximo se producirá entre las 20 h. del día 12 hasta las 10h del 13. Son horas favorables para el Oeste de Europa porque es de noche. En años pasados este máximo nos lo perdimos por ser aquí en pleno día y lo vieron mejor desde otros lejanos lugares. 

Por todo ello, y teniendo en cuenta las condiciones geométricas que explico luego en el anexo y que son iguales para todos los años, los mejores momentos para observar serán la madrugada del día 13 antes de que el cielo empiece a clarear.  ¡Pon el despertador!

Como para la mayoría de la gente no es buena hora, pues puede intentarlo el día 12 por la noche, aguantando hasta cuanto más tarde mejor, y el 13 también a la noche, aunque ya habrá decaído la actividad.

Los consejos de siempre y alguno más un poco en broma pero muy útil.

- Aléjate de la ciudad. Puede no ser suficiente buscar un lugar sin luces, si la contaminación lumínica sigue afectando. O sea, lejos de las luces y donde se vea un cielo muy estrellado. Si donde estás no eres capaz de ver las estrellas normales, tampoco verás los meteoros.

- Túmbate o siéntate cómodo mirando hacia arriba, a ninguna zona en especial (en contra de lo que se dice no se ven más mirando al radiante), pero intentando abarcar la mayor porción de cielo posible. Si es de madrugada, si; incluye parte del horizonte (mejor el nordeste) en tu mirada.

- Lleva ropa de abrigo y algo para comer y así tendrás una excusa menos para terminar pronto la observación. Además, después de los calores que hemos sufrido la semana pasada es posible que algunas personas no tengan en cuenta la previsible bajada de temperatura.

- No gires la cabeza cuando tu compañero, que está cubriendo otra zona del cielo, grita “OTRA …”, porque no te va a dar tiempo a verla y mientras igual te pierdes una por tu zona.

- Divide entre 5 (o incluso entre 10) el número de estrellas fugaces que has leído o han dicho en la tele que se verán cada hora. Esa cifra es la THZ (tasa horaria zenital, que es lo que se vería en condiciones ideales que nunca se dan, cubriendo todo el cielo, y a la hora del máximo) que es lo que le han contado al periodista y lo ha entendido mal o no ha querido minimizar la noticia (pasa siempre). Si dicen que se verán 100 en una hora, no te lo creas. Piensa que vas a ver 10, una cada 6 minutos, aproximadamente. Porque si piensas que vas a ver más de una cada minuto, y llevas ya 10 minutos mirando infructuosamente (que te ocurrirá fijo), pensarás que han cancelado el espectáculo sin avisarte o que te han engañado y, frustrado, te marcharás.

- Ten paciencia antes de ver la primera (que parece que nunca llega), y antes de la última  porque es muy frecuente acabar la observación con la típica frase: “ya hemos estado un buen rato, cuando veamos la siguiente nos vamos” (y tampoco llega esa y os vais con mal sabor de boca).





El espectáculo varía según la hora por motivos geométricos

Además de la hora del máximo (en que se producen más meteoros globalmente en toda la Tierra porque entonces nuestro planeta atraviesa la zona con más densidad de meteoroides), que como se ha dicho cambia de un año a otro, los momentos en que nosotros tenemos más posibilidades de ver un mayor porcentaje de todos los meteoros que se produzcan dependen de nuestra posición respecto a la dirección en que vienen los meteoroides; y como la tierra va girando, esto depende del momento de la noche: de la hora.

En este gráfico se representa la órbita del cometa Swift-Tuttle, cuyos restos producen las Perseidas, y la de la Tierra. Estos restos siguen la misma órbita del cometa y su misma dirección pero disgregados y diseminados en las proximidades de la órbita formando una especie de rosquilla.
La línea verde es la órbita del cometa Swift Tuttle y aproximadamente la de los meteoroides, y la blanca la de la Tierra. Se dan 3 representaciones para imaginar mejor la situación tridimensional.
Como se puede apreciar, considerando “hacia adelante” la dirección de traslación de la Tierra y “hacia arriba” la dirección Norte, Los meteoroides se acercan a la Tierra precisamente por arriba y por delante (un poco por la izquierda). Haciendo un símil un impacto típico de las perseidas sería como si vamos conduciendo un coche y un pájaro (que viene casi a nuestra misma velocidad) es estrella contra la parte superior izquierda del parabrisas.

La Tierra lleva una velocidad de 30 km por segundo debido a la traslación y los meteoroides algo similar. Como la mayoría chocarán casi de frente, vemos impactar a los meteoroides a unos 60 km por segundo.
En otras lluvias la velocidad es diferente (casi siempre menor) porque los impactos no son frontales. Pueden ser por alcance, laterales,…

¿Y todo esto nos afecta algo en la visión de las Perseidas? Pues si. Según el momento de la noche el espectáculo será diferente, porque es como si nos fuésemos cambiando de asiento en el coche y siempre mirando hacia afuera. Por ejemplo si vamos en el asiento de atrás (mirando hacia atrás) los impactos en el parabrisas delantero no los veríamos. Solo si alguno nos viene más rápido y nos alcanza por detrás o si viene por delante pero un poco de lado e impacta en el borde lateral o superior de la zona trasera del coche.

La explicación que viene a continuación es general, suponiendo todos los meteoros iguales, de igual duración y en igual número. Como en realidad no es así, pueden ocurrir excepciones. Por ejemplo, aunque de madrugada habitualmente se verán más (tal como se explica para la posición 3) si hay un máximo pronunciado al principio de la noche, se verían más que de madrugada (en 1) aunque lo habitual es lo contrario. Con todo, las pautas generales son las siguientes:


La órbita del cometa (y por ello las de los meteoroides) están en el plano del dibujo.
Por eso el Sol queda al fondo casi detrás de la Tierra pero un poco a su derecha, y el avance de la Tierra es hacia en el sentido de la flecha azul pero, saliendo hacia afuera del plano del dibujo.
La inclinación del eje terrestre está ajustada a esa referencia y es la correspondiente a esta época del año.

No se verá igual en cualquier momento de la noche porque aunque los meteoroides vienen de delante, arriba y un poco de la izquierda, respecto al avance de la Tierra alrededor del Sol (arriba –norte), para el observador van cambiando de dirección porque al rotar la Tierra va cambiando sus referencias respecto al horizonte.

Un punto de latitud media del hemisferio Norte a principio de la noche estará en la posición 1 y desde allí se verán pocos meteoros. Únicamente los que rocen la atmósfera procedentes del Norte, o aquellos pocos que la Tierra puede atrapar en su movimiento, porque las direcciones no son exactamente opuestas. Diríamos colisión lateral por alcance en la zona trasera, que impactan casi rozando, "por poco".

A media noche (o a medida que pasen las horas hasta medianoche) ese mismo punto estará en la posición 2 (o se irá moviendo hacia él) y desde allí se podrán ver largas estelas porque pueden también entrar en la atmósfera de refilón, perpendiculares a nuestra visual con lo que vemos una trayectoria más larga aunque en realidad no lo sea. Como si un coche viene en sentido contrario y nos roza la carrocería. Pero al final de la noche, en la posición 3 llega la apoteosis: Con el radiante alto, nos vienen de frente a la vez que la Tierra avanza hacia ellos y es cuando más se verán. Caerán en todo nuestro alrededor en vertical hacia el horizonte. Los trazos no los vemos tan largos, y pueden parecer más lentos porque es cuestión de perspectiva. Choques frontales.

Desde una posición media del hemisferio Sur, únicamente al final de la noche, en la posición 6 podrán apreciarse los meteoros que entren rasantes en la atmósfera. En la primera parte o mitad de la noche muy pocos, porque la Tierra va barriendo toda la zona y esas posiciones están precisamente resguardadas en la parte de atrás.

Todo esto habitualmente suele explicarse de una manera mucho más rápida: Como las trayectorias aparentes surgen del radiante, cuanto más alto esté ese radiante, más meteoros se verán. Resultado correcto y puede considerarse una consecuencia de todo lo dicho; pero a mí siempre me ha parecido una explicación insuficiente. Falta el motivo, porque los meteoros pueden verse en cualquier parte del cielo, incluso en zonas alejadas u opuestas al radiante.
Por todo ello, prácticamente en todas las lluvias el radiante suele estar en su máxima altura de madrugada, lo que no deja de ser un incordio para la mayoría de la gente, que no le gusta levantarse muy pronto.

domingo, 29 de julio de 2018

Imágenes y motivos del doble espectáculo.


Efectivamente ocurrió. La Luna atravesó el cono de sombra de la Tierra y quedó oscurecida, de color ladrillo, y en esta ocasión acompañada de otro brillante astro con parecido color. 
Sabíamos que iba a suceder, pero cuando estos espectáculos comienzan a mí emocionalmente no dejan de sorprenderme.

La Luna, durante el eclipse total, y Marte, mucho más brillante de lo habitual, justo en la fecha de su oposición.

Hace ya más de 2300 años la sacerdotisa griega Aglaonike sabía cuándo la Luna se iba a eclipsar y lo anunciaba, y también Cristóbal Colón en una ocasión, que utilizó su predicción para salir de una situación apurada. Hoy en día conocemos la mecánica celeste con suficiente precisión como para saber de antemano casi todos los detalles.

miércoles, 25 de julio de 2018

27 de julio: Dos grandes espectáculos celestes


O mejor que dos espectáculos: Una gran función con dos protagonistas

Como ocurre muchas veces en la vida real, ya sea en actuaciones musicales, representaciones artísticos o encuentros deportivos, después de un tiempo sin muchas cosas que destacar, de pronto se producen dos eventos importantes en la misma fecha.

Seguramente ya sabrás, porque se ha estado anunciando repetidamente en los medios, que este próximo viernes 27 de julio hay un eclipse de Luna. Y no solo eso, sino que además se produce la oposición de Marte. 
Pero no es una mera coincidencia de dos fenómenos astronómicos importantes en una misma fecha, sino que a pesar de que los protagonistas no sean estrellas, (solo un planeta y un satélite) ambas pueden considerarse como actuaciones estelares, comparadas con otras similares.

Podríamos pensar en un único espectáculo porque, como explicaré luego, la coincidencia en fecha les obliga a ambos astros a actuar juntos, casi tocándose en el mismo rincón del escenario. Y la casualidad les ha otorgado un elenco de actores secundarios repartidos por otros rincones y dándonos una imagen única. Prohibido perderse la función. 

Pero eso no es todo, porque será la mejor función en mucho tiempo que ofrecerán cada uno de los protagonistas.
Ya he escrito varios artículos sobre eclipses de Luna ( del 2015  y 2017 ) y también sobre la oposición de Marte de 2016, pero estos de la noche del viernes no son un eclipse y una oposición “del montón”,  sino que de alguna manera ambos fenómenos son objetivamente especiales  y mejores de lo habitual. Casi de record.


El anterior eclipse total de Luna que  pudo verse desde Bilbao, hace casi 3 años.
Aunque se vio en todas sus fases duró menos que éste y para nosotros ocurrió a horas intempestivas.

 Luna eclipsada entre el titanio del museo Guggenheim



















La anterior oposición de Marte en 2016, cerca de la estrella Antares de Escorpio.
          Aunque es el astro más brillante de la imagen, no lo fue tanto como ahora.     
           

martes, 10 de abril de 2018

Un anillo para el Sol


En ocasiones el cielo ofrece sorpresas inesperadas. Y no solo de noche cuando, por ejemplo, una espectacular estrella fugaz cruza la zona donde estamos observando. También en pleno día pueden aparecer aspectos llamativos, como este halo solar que pude ver el pasado jueves.
Halo Solar desde las cercanías de Miranda do Douro. 5-4-2018

Algo había leído sobre este fenómeno y alguna imagen había visto en los medios (una realmente espectacular que se vio desde altas latitudes y se difundió enormemente hace unos meses, similar a la que pongo al final del post), pero la semana pasada lo he visto por  primera vez en directo, y podría añadir este halo solar en el post “La primera vez“, que publiqué el pasado verano.

La imagen, que se mantuvo al menos durante una hora, llamaba tremendamente la atención.
Y para que no faltara nada, el marco era excepcional: Los llamados “arribes del Duero” en la frontera hispano-lusa, en el magnífico paraje del mirador de la ermita de  São João das Arribas.
 Paisaje con la ermita y mirador sobre el río Duero, lugar desde donde pude ver el halo.
Mediodía, un cielo casi despejado, con apenas unos leves cirros, fue mirar hacia arriba y apreciar una majestuosa circunferencia rodeando al Sol, en la que podían apreciarse levemente los colores del arco iris con el rojo hacia el interior, como se aprecia en la siguiente imagen

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El primer anochecer del año

El comienzo de 2018 va a venir marcado por una situación astronómica llamativa. Concretamente la primera puesta de sol del nuevo año va a ser especial por varias circunstancias relacionadas con el Sol y la Luna:
Por un lado la noche del 1 al 2 de enero se produce la luna llena; además se da la coincidencia de que la Tierra estará muy cerca del perihelio (el lugar de su órbita más próximo al Sol) como todos los años en estas fechas, y la Luna en el perigeo (el punto más cercano a la Tierra)

Todo ello hará que casi coincida el  momento de la puesta del Sol con la salida de la Luna y que en ese momento ambos astros se vean un poco más grandes de lo habitual, prácticamente lo más grande posible.

No solo eso, sino que esa noche desde Europa se verá precisamente la Luna llena más grande en muchos años, como detallo luego, y a pesar de lo que se dijo en noviembre de 2016. 

Luna llena
Cuando se ponga el Sol (En Bilbao donde yo vivo sobre las 17:45 Hora Central Europea) faltarán unas pocas horas para el momento exacto de la Luna llena (ocurre a las 3:25) por lo que sobre un horizonte teórico aparecerá la Luna cuando el Sol se esté poniendo, pudiendo observarse ambos astros en lugares opuestos del horizonte.
Cuando se esté poniendo el Sol saldrá la Luna 
En el Oeste de Norteamérica habrá que esperar unos minutos para que aparezca la Luna porque a la puesta de Sol ya habrá pasado el momento de plenilunio y por eso el orto lunar ocurre más tarde que el ocaso del Sol.

martes, 22 de agosto de 2017

41º 47´ 24´´ N , 3º 24´ 49´´ W

Al igual que hace dos semanas con ocasión del eclipse de Luna, no había pensado publicar nada especial sobre mi observación de este eclipse solar de ayer, pero como también en este caso ha sido una experiencia muy gratificante, y a riesgo de hacerme pesado, me apetece contarlo y poner algunas de las imágenes obtenidas. Ha sido la última (bueno, habrá que decir la anteúltima) observación sorprendente de este verano increíble y gracias a ella he descubierto un lugar especial.
21-8-2017    21:02

Era el sitio idóneo. Lo había comprobado un par de días antes, cuando una vez que el Sol se había puesto en el pueblo, subí rápidamente las escaleras que llevan al alto en el que se encuentra la Iglesia, desde donde pude verlo aún sobre el horizonte, y cuando desde allí también se ocultó comprobar que el conocido como “alto Muela”, situado a casi 2 kilómetros, con un altura de 1012 metros (unos 70 más que el pueblo) siguió iluminado por el Sol durante ¡6 minutos más! ¡Incluso unos segundos después de la hora que me daban las efemérides como el ocaso del limbo superior del Sol sobre un horizonte teórico de altura 0º, y eso a pesar de estar situado un poco más hacia el Este.
Desde la Iglesia, se aprecia el “alto Muela”. Situado a solo unos 3 kilómetros de la antigua ciudad romana de Clunia Sulpicia, muestra una característica estampa con zonas hundidas, según dicen debido a explotaciones de aquellos tiempos.
El pueblo de Araúzo de Torre está en una hondonada y por ello se oculta el Sol aún unos minutos antes que en la iglesia.

Se hacía imprescindible buscar el mejor lugar para observar el eclipse porque éste comenzaba muy poco antes de la puesta de Sol, y había que alargar esos momentos en que la Luna se iba colocando delante del astro rey para poder apreciar el levísimo “mordisco” antes de ocultarse.
La opción más fácil parecía que debía ser coger el coche a mediodía y hacer kilómetros hacia el Oeste. Por cada 100 kilómetros en línea recta se ganarían unos 4 minutos más de eclipse. Sin embargo yo con solo moverme los mencionados dos kilómetros en sentido contrario ganaba más de 10 minutos respecto a la situación en mi casa, a pesar de que tengo una terraza bien orientada y con relativo buen horizonte.

sábado, 19 de agosto de 2017

El eclipse ¿del siglo?

A pesar de las barbaridades y absurdos que los habitantes del tercer planeta ocasionan  y padecen, la Tierra sigue su ruta al igual que los demás astros, quizás indicándonos el camino de la lógica a la espera de que la raza humana aprenda, y aquí no hay cancelaciones aunque alguien de manera simbólica pudiera hablar de 2 minutos de oscuridad y silencio.

Porque el lunes 21 de agosto de 2017 toca un eclipse de Sol. Como algunos dicen, el fenómeno natural más impresionante que puede ocurrir en nuestro planeta y que todas las personas deberían ver al menos una vez en su vida.

Ya llega el tan anunciado eclipse que será total, produciéndose una “breve noche”, en una franja que cruza los Estados Unidos de América, desde océano pacífico al Atlántico, y que desde la península Ibérica podría verse como parcial, pero muy poca cosa (al Sol le faltará un pequeño corrosquito en la parte inferior) y solo durante unos breves minutos antes de ponerse, mejor cuanto más al Oeste y siempre que el astro rey se oculte por un horizonte muy bajo, siendo casi necesario que sea a altura cero, nivel del mar. Desde Canarias sí se verá un eclipse parcial apreciable.
Zonas por donde transitará la sombra de la Luna. En la estrecha franja central el eclipse será total y durante poco más de 2 minutos dejará de llegar la luz del Sol. Créditos: nasa.gov
Casi con total seguridad este eclipse ha sido el más anunciado de la historia, con una gran antelación, y en muchas ocasiones se han referido a él como “el eclipse del siglo”. 
A estas alturas creo que la mayoría de la gente supondrá, y no sería necesario decir, que respecto a ese apelativo ocurre lo mismo que en el fútbol, en la música o en otros muchos ámbitos: todos los años hay uno o varios partidos o conciertos del siglo.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La Luna y Aldebarán juegan al escondite en pleno día

Esta mañana he visto la ocultación de la estrella de Tauro, Aldebarán, por la Luna,  y no entiendo por qué cuando se anuncian los eventos astronómicos en las efemérides locales suelen aparecer las ocultaciones de estrellas por la Luna, pero solamente las que se producirán de noche.
Ese puntito que puede apreciarse cerca del borde lunar es la estrella Aldebarán de día.

He tenido la oportunidad de presenciar bastantes fenómenos de este tipo, pero todos habían sido de noche: La sensación del movimiento Lunar que se hace evidente cuando vista con un telescopio “con relativa rapidez” se va acercando a la estrella y la oculta, casi se la traga, para devolverla al cielo más tarde en una repentina reaparición que, aunque te la esperas, siempre sorprende.
Recuerdo haber observado también un par de ocultaciones diurnas de Venus, pero es la primera vez que veo ocultase una estrella detrás de la Luna en pleno día y, aunque la memoria a veces nos engaña, creo que ha sido la que más me ha impresionado aunque no fuera tan fotogénico como lo de Venus.

martes, 8 de agosto de 2017

Dos eclipses diferentes

Ayer, en un intervalo de menos de dos horas, tuve la ocasión de presenciar dos eclipses atípicos, de esos que no se suele hablar mucho, y muy diferentes uno del otro; aunque ambos tuvieron algo en común.

7 de agosto de 2017, eclipse de Luna. Ya lo anuncié a comienzo de año, junto a los otros tres eclipses que iban a producirse este 2017 ("Eclipses de libro"), y dejaba en el aire si volvería  a hablar de cada uno, según  las circunstancias e intereses despertados: 
Finalmente decidí que este de ayer no merecía la pena anunciarlo nuevamente. Un eclipse parcial, que no sería observable por la mayoría de mis lectores porque solo se vería en Asia y parte de Europa, pero en España únicamente en la costa mediterránea y muy muy poco porque la fase parcial acababa pocos minutos después de la salida de la Luna. Hablar de ello podría crear expectativas para nada.

Desde donde yo estaba, cerca del centro peninsular, cuando saliese la Luna el eclipse parcial ya habría acabado y solo podría observar, suponiendo que el cielo estuviese limpio por el horizonte Este,  el levísimo oscurecimiento de la penumbra.

Sin embargo, mereció la pena observarlo porque el espectáculo fue mucho mejor de lo que yo esperaba y, aunque vuelva a salirme de la línea habitual del blog, me apetece contarlo.

7-8-17, 21:34. En la fase penumbral del eclipse, se nota un ligero oscurecimiento en la zona inferior derecha de la Luna, que aparece majestuosa cerca del horizonte y adornada por una franja de nube. 

La cosa no tenía buenas perspectivas. Por primera vez en las últimas 3 semanas fueron apareciendo nubes que a las 21h, solo 20 minutos antes de la salida teórica de la Luna en mi horizonte, cubrieron todo el cielo. Pero como la esperanza es lo último que se pierde, me dirigí cámara en mano a mi lugar de observación preferido.
Oteando el horizonte Este, por si aparecía algún pequeño claro por donde pudiera pasar la Luna, de pronto empezó la función con una imagen extraña e inesperada.
Una franja de extraña luz amarillenta iluminó de repente la zona superior del paisaje. El astro rey, antes de ocultarse por el Oeste había encontrado un hueco por donde iluminar la zona opuesta del horizonte, el escenario donde esa tarde se iba a representar la función estelar de la Luna.

Al volverme hacia allí girando 180º, la imagen era surrealista con una luz difusa envolviendo el ambiente.
La foto no tiene mucho que ver con lo que ví en directo, y con el pensamiento solo en la salida de la Luna no tuve reflejos para ajustar la exposición en la cámara de manera que pudiera recoger aquella extraña luz rojiza, pero aquí queda.

Por fin, a las 21:29 se pudo intuir la Luna sobre la bruma.


Fantasmagórica, fue ascendiendo.



















Al ir aumentando la altura sobre el horizonte y librarse de la bruma más intensa, pudo intuirse la zona más oscura de la penumbra por la parte inferior derecha del disco lunar cuando ya habían pasado 16 minutos del final de la fase parcial del eclipse, circunstancia que recoge la primera imagen de este post.
Durante unos pocos minutos, sobre el horizonte aún cercano, se fueron mezclando en la Luna las imágenes del eclipse con el juego de las nubes.
21:32

21:33


21:37
Aumentando el brillo de la imagen anterior, la Luna parece disfrazada de Saturno.

La prenumbra se aprecia mejor en este primer plano, en la zona inferior derecha de la Luna , a las 21:38. El oscurecimiento de la zona superior es debido a las nubes.

A las 21:40 volvió a ocultarse en otra franja brumosa situada a mayor altura.


Fueron unos pocos minutos mágicos. Probablemente porque ya no esperaba ver nada y en esos instantes se mezclaron inesperadamente una ensoñadora puesta de sol, la espectacular salida de la Luna, ¡Y el eclipse!, lo que había ido a ver con la casi certeza de que no lo vería.

Para mi solo iba a ser un eclipse penumbral, de esos que casi no merecen la pena, y que además ya había observado otro hace 6 meses. Pero las circunstancias lo convirteron en una experiencia inolvidable.

Si quieres saber más sobre lo que es un eclipse penumbral de Luna, puedes mirar en  este artículo que también mencioné al principio.  


¿El otro eclipse del título del post? ¡Ah si! El que sufrió la ISS a las 23:12.
Solo 22 minutos después de que la Luna saliera totalmente de la sombra de nuestro planeta (del borde de su penumbra) entró en ella la Estación Espacial, dejó de brillar al no recibir la luz solar y desapareció como un fantasma.
En realidad le ocurrió lo mismo que a la Luna cuando se eclipsa. A ambas las vemos brillar porque reflejan la luz del Sol, y cuando entran en la sombra de la Tierra dejan de hacerlo.

Trazo dejado por la ISS en los últimos 30 segundos antes de eclipsarse. También aquí podría apreciarse la fase "penumbral" por la caída de brillo poco a poco.
En cuanto se hizo de noche el cielo se despejó casi totalmente y pude seguir el magnífico paso, casi cenital, de la ISS y su eclipse junto a la constelación del Cisne.

Quizás en un par de semanas vuelva a hablar de la ISS con dedicatoria especial para los lectores del hemisferio Sur.


Al igual que el anterior, este post tiene muchas imágenes y pocas explicaciones, para lo que suele ser habitual. Intento que el blog sea variado, incluyo temas con enfoques didácticos y planteamientos iniciales para todos los públicos, frecuentemente aparecen también algunos aspectos de más calado que incluso pueden resultar arduos de seguir, y aunque últimamente ha ido ligero como corresponde a esta época de calores y vacaciones, y solo han sido intentos de compartir mis experiencias y emociones en las observaciones del cielo, … no te fíes porque espero “volver a las andadas”

Si no te gustan los tecnicismos tengo que decirte, al contrario que otras muchas veces, que disfrutes de las imágenes de este post, porque el siguiente promete ser árido. Bueno, si es que finalmente me atrevo a publicarlo, porque algunas cuestiones no las tengo del todo claras, y mi asesor particular aún no me ha dado el visto bueno.

jueves, 27 de julio de 2017

¿Más lluvias de estrellas? No gracias

Se aproxima el mes de agosto, y como todos los veranos por esas fechas habrá algo de lo que todos los medios de comunicación se harán eco, y la gente preguntará: Las estrellas fugaces, las famosas lágrimas de San Lorenzo, técnicamente  la lluvia de meteros de las Perseidas, de la que ya hablé el año pasado.

Realmente algunas lluvias de meteoros son un bonito espectáculo celeste aunque decepcionante para la mayoría de la gente que intenta verlo por primera vez porque ha oído hablar mucho de ello pero no sabe lo que puede ver, y espera mucho más. 
Por lo que se cuenta y las imágenes que se suelen poner, parece que todo el cielo va a verse surcado por puntos luminosos que se mueven rápidamente; pero con mucha suerte si uno no se aleja mucho de su lugar de residencia y se sitúa en un lugar muy oscuro (la mayoría de la población vive en zonas muy iluminadas), después de estar mirando hacia arriba un buen rato podría ver solo algún que otro meteoro solitario.

Foto: epod.usra.edu / Wally Pacholka
Pero como parece que estas noticias tienen mucha aceptación, cada vez se anuncian más y  más lluvias de estrellas y es muy probable que, sin esperar a las famosas Perseidas, estos días de finales de julio oigas hablar de las Delta Acuáridas.
Un anuncio de las esta lluvia, el pasado año.
No hagas caso.

domingo, 12 de febrero de 2017

Eclipses "de libro" (2)

Este post es continuación del anterior, donde hablé de los eclipses de este año, y en especial del primero de ellos, el penumbral de Luna que ha ocurrido entre la publicación de aquel y éste artículo. Si no leíste aquel, convendría que lo hicieras antes que éste, clicando en este enlace.

Tuve mucha suerte y pude verlo.
Tal como tenía previsto, ayer de madrugada me levanté 15 minutos antes del máximo del eclipse (en mi reloj era a las 1:44 y en T.U a las 0:44) y se veía una Luna esplendorosa con la parte superior ligeramente más oscura, en el centro de un enorme claro entre las nubes. Como “era de esperar” las nubes se fueron acercando a la Luna, pero “Murphy (el de la odiosa ley) no fue lo suficientemente rápido” y no la taparon hasta unos segundos después del máximo. Tampoco era decisivo porque los cambios son muy paulatinos y en esos minutos no se apreciaron.

11-2-17, 0:44 T.U. en el momento del máximo del eclipse penumbral de Luna, desde Bilbao.
En esta imagen se puede apreciar el diferente efecto de la penumbra según la zona y todas sus distintas intensidades, desde el borde superior que está muy cerca de la sombra, hasta el extremo inferior que está justo en el borde de dicha penumbra. Tal como dije, el efecto de la penumbra disminuye muy rápidamente al alejarse de la zona de la sombra.

La imagen está sin modificar el contraste, como lo vio mi cámara. 
Tal como anuncié, a simple vista parecía mucho menos contrastada, mucho menos oscura la parte superior de la Luna,  pero eso es culpa de nuestros ojos o nuestro cerebro (en eso no soy  experto), que se adaptan para apreciar mejor todas las zonas con diferente intensidad lumínica, en cualquier situación o imagen. Esto es muy fácil de comprobar si hacemos una foto a contraluz, o en un lugar con sombras pronunciadas y comparamos lo que vemos nosotros y lo que sale en la foto. La cámara es objetiva, nuestra visión no.

viernes, 10 de febrero de 2017

En 2017, eclipses "de libro"

Esta próxima noche, del 10 al 11 de febrero se produce un eclipse, uno de esos fenómenos que son posiblemente los espectáculos celestes que más atracción tienen entre el público en general, aunque no esté especialmente interesado en las cosas de los astros. 

El momento central y más interesante ocurrirá cuando en Europa Occidental ya haya pasado la medianoche, en la madrugada del sábado, y aunque se trata solo de un eclipse penumbral de Luna, por lo que no será muy llamativo, es el primero de los 4 eclipses de este año, el número más habitual, que voy a utilizar como ejemplo para explicar las “periodicidades” de estos fenómenos, porque lo de los eclipses de 2017 es “de libro”. 


Fechas de los 4 eclipses de 2017, e imágenes aproximadas a lo que podrá verse, que obtuve en anteriores eclipses similares a los de este año.
Más adelante doy detalles de todos ellos, pero lo primero es lo primero.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Cumpleaños con dos regalos (dulce y amargo

Hoy, uno de septiembre, se cumple un año desde que comenzó a caminar este blog y, por casualidad, lo hace coincidiendo con uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares que el cielo nos puede ofrecer: un eclipse de Sol anular.

Foto del eclipse anular que observé con mi alumnado el 3-10-2005 desde Getafe.

viernes, 19 de agosto de 2016

Full de planetas

Este post va dedicado y dirigido especialmente a aquellas personas que leen este blog desde el Hemisferio Sur, o desde el Norte pero en zonas cercanas al Ecuador, porque ellas van a disfrutar especialmente del espectáculo celeste que voy a describir. 
Normalmente cuando explico alguna situación del cielo, intento pensar si ahí al Sur del Ecuador o cerca de él es muy diferente, y hacer alguna referencia a ello, pero soy consciente de que muchas veces se me ha pasado. En este caso es obligado referirme a ello.

Quienes sean aficionados al póker, aquí tienen una buena mano. Con las cinco cartas de rigor (los cinco planetas visibles sin telescopio) un trío y una pareja, lo que en el lenguaje de este juego sería un “FULL”. Pero además si nos guardamos un comodín en la manga, aunque no sea muy ortodoxo tener 6 cartas, podríamos presentar un “doble trío”

Todo este símil sirve para presentar la magnífica configuración que nos ofrecen los planetas en la segunda mitad del mes de agosto (con especial relevancia el día 27) y primeros días de septiembre,.

A continuación, dos imágenes tomadas ayer día 18 de agosto de 2016 desde la latitud 41.8º N. Desde aquí el trío de planetas (segunda imagen) estaba difícil de apreciar. 

El 18-8-16 desde Araúzo de Torre, 90 minutos después de la puesta de Sol

El mismo día y lugar, 45 minutos después de la puesta de Sol. Horizonte Oeste