Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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miércoles, 30 de enero de 2019

Preparando el escenario

El pasado verano los planetas nos ofrecieron espectáculo al principio de la noche, pero la situación ha cambiado y actualmente Marte es el único que nos ha quedado a esas horas. Los demás se están dejando ver en el cielo de madrugada y el Sábado (2-2-19) precisamente antes del alba, hay un nuevo espectáculo celeste, quizás incluso más llamativo que el que la Luna nos brindó el pasado lunes día 21, porque es menos frecuente y se desarrolla de manera más rápida. 

Se trata de una ocultación del planeta Saturno por la Luna. Los protagonistas son los dos astros más fotogénicos vistos con un telescopio sencillo, y además estarán acompañados por otros personajes que ya están preparando la coreografía. Y que en otros escenarios ofrecerán en fechas futuras otras variantes del mismo espectáculo.
El problema vuelve a ser nuevamente la hora, ya que ocurre de madrugada, poco antes de salir el Sol, y en muchos lugares (como los alrededores de donde yo vivo) las previsiones meteorológicas vuelven a ser nefastas.

Pero quienes estos días han madrugado y no han tenido muchas nubes, ya habrán podido observar que hay “movida por el Este” El mismo día del eclipse, al finalizar éste podían verse por la zona opuesta del cielo dos brillantes luceros, Venus y Júpiter muy próximos entre sí. Y al día siguiente, aún más, como se aprecia en esta imagen obtenida desde Málaga por mi colega y amigo Sebastián Cardenete


Los dos astros más brillantes de la noche, aparte de la Luna uno junto al otro, el día 22 que fue cuando más se aproximaron. Antes de ese día Venus estaba más al Oeste, y ahora es al revés. 

Más cercano aún al horizonte Este se encuentra estos días Saturno, no tan brillante y casi pasando desapercibido, pero mucho más espectacular visto con un telescopio, y quizás el protagonista principal de la función que se desarrollará el sábado antes del amanecer.
Y por otro lado está la Luna, que tras su eclipse en fase llena como es de rigor, día a día va disminuyendo dicha fase y acercándose al escenario opuesto al que actuó recientemente, a donde llegará muy fina, solo dos días antes de la luna nueva.


La Luna, Júpiter y Venus, el último ya más hacia el Este, y la Luna acercándose a la zona. Imagen obtenida el día 29, también por Sebastián Cardenete.

Dos días más después ya se había colocado la Luna entre los dos planetas, mientras éstos se iban separando, ofreciendo una bonita imagen.
Imagen obtenida el día 31, también por Sebastián Cardenete
La víspera de la ocultación, la única imagen que las nubes me han permitido ver a los protagonistas. Júpiter se intuye junto a la esquina superior derecha, y Saturno estaba detrás del edificio, a la izquierda.



El 1 de febrero, Júpiter, Venus y la Luna

El fenómeno

La Luna se desplaza alrededor de la Tierra en el mismo sentido que la rotación de ésta, y así la vemos moverse de Este a Oeste igual que las estrellas y planetas, pero mucho más lenta. Tomando como referencias las estrellas, la Luna se mueve hacia el Este (hacia la izquierda en el hemisferio Norte y hacia la derecha en el Sur)
De esta manera puede pasar por delante de algún planeta o estrella, y es lo que se denomina ocultación.  Si está creciente la ocultación es por la zona oscura y la reaparición por la parte brillante, y al revés en el caso de que sea menguante.
En este caso, la luna menguante oculta a Saturno.


Ocultación y reaparición en la fase decreciente.
La dirección inclinada del movimiento es debido a que acaba de salir por el horizonte y la eclíptica está inclinada.

Situación
Aunque una ocultación de la Luna en fase muy fina como ésta puede ser muy vistosa, presenta el problema de que el Sol estará relativamente cerca, con lo que ocurrirá en un cielo no muy oscuro, y además el proceso completo no se verá en ningún sitio. Donde se vea la ocultación (Centro Europa) en que en ese momento habrá salido ya la Luna, la reaparición ocurrirá ya de día y no será fácil de observar aunque tampoco imposible como expliqué con motivo de otra ocultación diurna

Donde se vea la reaparición antes del alba, la ocultación habrá ocurrido antes de la salida de los protagonistas por el horizonte Este (Eso es lo que pasa en este caso, por ejemplo, en gran parte de la península Ibérica). 
Únicamente en las zonas más al Sur y más al norte (Este de Europa de Africa), el fenómeno completo durará poco al ser casi rasante y podría verse completo si ocurriese en cuanto aparezca la Luna, pero en ambos casos  es ya de día.

Desde la península Ibérica las condiciones no son las mejores y solo se podrá ver la reaparición, a muy baja altura y con el cielo ya empezando a clarear, hacia las 7:20 con unos pocos minutos de diferencia (no más de 8) según la zona. Pero será un bonito reto, aunque en la zona más occidental de la península, ocurrirá demasiado cerca del horizonte.


Momento de la reaparición de Saturno sobre el horizonte SE, desde Bilbao. Varios planetas y estrellas adornan el espectáculo. Gráfico obtenido a partir del programa Stellarium

Esta vez en Canarias no se podrá ver, y sólo podrá cómo aparece Saturno desde las costas orientales de las islas, seguido de cerca por la Luna.

He visto varias ocultaciones de estrellas y de planetas, pero sin duda la que más me impresionó fue aquella de en que al igual que ahora, la Luna ocultó a Saturno. Fue desde un lugar especial, en Sevilla, a donde habíamos ido a pasar un fin de semana y llevamos un pequeño telescopio porque fuimos toda la familia en transporte público y no se podía llevar mucho equipaje.
Lo pusimos en un paseo en el centro de la ciudad, y durante la fase de la aproximación  mientras Saturno se movía para esconderse detrás de la Luna se nos acercaba la gente pidiéndonos que les dejásemos mirar. Fue casi una observación pública sin anunciarla.

En este caso también la reaparición aparentemente “de la nada”, es decir de la zona oscura, tiene que ser espectacular. Durante unos 80 segundos, los anillos y el cuerpo del sexto planeta irán apareciendo majestuosamente y luego se irán separando de nuestro satélite
Imagen de Saturno surgiendo de detrás de la Luna, de manera análoga a como se verá esta vez, aunque ahora con la fase mucho más fina la fase no tan fina, obtenida por Etienne  Bonduelle.
Casualidad, es precisamente la ocultación que he narrado arriba, y de la que yo no hice fotos.

Incluso si no dispones de telescopio el espectáculo será precioso, cuando en la derecha de la Luna, su zona oscura, aparezca de pronto una débil lucecita que irá aumentando de brillo


Merece la pena seguir las evoluciones de los planetas de madrugada en la zona Este estos días, como si fueran colocándose en un ensayo para la función final.
Incluso aparte de la ocultación, el ver la configuración de los tres planetas, la estrella Antares y la fina Luna menguante y sus evoluciones, darán imágenes de gran belleza. Hay que aprovechar estos amaneceres en los lugares donde no haya nubes, para mirar el cielo oriental.


Otras ocultaciones.
Aunque estas ocultaciones sean fenómenos no muy frecuentes para observar desde un lugar concreto, en general ocurren más de los que pudiera parecer. Justo dos días antes de que la Luna oculte a Saturno, el 31 de enero, va a ocultar a Venus dando una bonita imagen de una luna fina ocultando al segundo planeta que tiene una fase de un 50%, pero que solo se podrá ver  desde una reducida zona del Pacífico, al Oeste de América.
El 5 de febrero ocultará a Mercurio, aunque no habrá testigos, con una Luna de un solo día, casi en la misma dirección que el Sol. El 4 de abril la toca el turno a Marte y el 8 de septiembre nuevamente a Mercurio. Ninguna de estas se verá desde Europa.

Pero el protagonista de ahora es este año el más prolífico, porque hay ocultación de Saturno todos los meses excepto diciembre, aunque solo ésta se ve desde aquí.
Por ejemplo, el 16 de julio podrá verse en gran parte de Sudamérica o el 22 de mayo en Sudáfrica.


¿Por qué tantas?
En un mes un planeta se mueve poco en nuestro cielo, y al cabo de casi ese tiempo la Luna vuelve a pasar pasar por allí. Tanto unos como otros están cerca de la elíptica, pero pueden estar a una cierta distancia (La Luna a 5º) por lo que puede haber ocultación cada mes, y aunque lo habitual es que sean muchas menos, este año es la excepción. 

Pero Saturno se mueve muy lentamente en el cielo (es el planeta lento y por eso los griegos lo personalizaron en el anciano Cronos), y como la inclinación de la órbita Lunar cambia poco a poco, cuando coinciden ambos la situación se vuelve a producir de forma reiterativa de manera similar.  


Actualización y dedicatoria (2-2-19)

Aunque no es habitual modificar un post, y además en este caso el título ya ha caducado porque el escenario ya acabó de prepararse y la función terminó, me siento obligado a actualizarlo, tras ver los resultados del espectáculo (de paso he añadido otras imágenes previas)

Efectivamente por el Norte las nubes impidieron verlo, pero después de anunciarlo me parece adecuado incluír estas dos magníficas imágenes que ha obtenido Sebastián Cardenete, a quien tengo que dedicarle este post y agradecerle sus aportaciones.

Tanto las imágenes como los pies de foto son también de Sebas.
Antares, Jupiter, Venus, la Luna... y Saturno "apareciendo" por el borde del disco lunar. 


Momentos mágicos que te ofrece la Astronomía.
Saturno " aparece " por detrás del disco de la Luna


viernes, 25 de enero de 2019

En busca del eclipse


En este post quizás relate algunos detalles personales que me llevaron a la observación del eclipse de Luna y que seguramente no te interesen. A mi me apetece escribirlos y recordarlos, pero puedes saltártelos e ir directamente a la parte técnica.

No me lo podía perder. Iba a ser el último eclipse total de Luna visible desde aquí (Bilbao, oeste de Europa) hasta 2022, y todo el proceso completo en sus distintas fases, no se podría ver otro similar hasta 2029.


Demasiado tiempo como para que las pésimas condiciones meteorológicas de toda la zona norte de la península Ibérica fueran un obstáculo. Así que no quedaba otra opción que coger el coche el domingo a la tarde, viajar 250 km hacia el Sur y cruzar los dedos para que 2 de las 3 webs que anunciaban cielo  casi despejado al Sur de Burgos estuvieran más acertadas que la tercera que ponía nubes, y la observación pudiera ser un éxito, como así ocurrió, y aquí pongo unas imágenes de todo el proceso, que luego ampliaré.
Varias imágenes del eclipse en todas sus fases. Luego aparece más detallado.
La geometría del eclipse corresponde al ángulo de entrada y salida de la Luna en la sombra terrestre y a la inclinación variable de la eclíptica desde el lugar de observación a lo largo de las más de 3 horas que duró el proceso, tal como expliqué en el anterior post.

Efectivamente, por una vez la ley de la mayoría funcionó en estos temas, Murphi no debió enterarse de mis planes, y ya a unos 100 km hacia el Sur pude ver la luna llena (la superluna como se dijo en muchos sitios) que quería asomarse jugando al escondite entre las nubes.


La llegada a Araúzo de Torre, el pueblecito de mi madre a donde voy todos los veranos a disfrutar de su magnífico cielo fue muy diferente de otras veces. En otras ocasiones con mucha gente por las calles y buena temperatura, y ahora un pueblo fantasma donde no se veía un alma y un frío exagerado. 

Pero sí encontré un cielo limpio iluminado por la Luna, aparentemente más brillante que de costumbre, y no solo por su ligerísimo mayor tamaño (la llamada superluna), sino por coincidir con la famosa Luna de enero, la más famosa, porque alcanza más altura sobre el horizonte

Encender la chimenea, cenar algo, 4 horas de sueño interrumpidas por el frío, y a las 4 subir a la terraza perfectamente orientada al Oeste a ver el espectáculo en primera fila.

Dos contrariedades:  A pesar de los anunciados 0 grados en las previsiones meteorológicas, mi termómetro marcaba -4, lo que me obligaba a mirar a intervalos desde fuera y hacer las fotos, y el resto detrás del cristal de la terraza. Pero peor que eso fue ver que la Luna rondaba entre ligeras nubes, que afortunadamente desaparecieron antes del comienzo de la fase parcial del eclipse.
Desde las primeras imágenes con el eclipse penumbral y un levísimo oscurecimiento, la fase parcial fue sobresaliente ofreciendo poco más de una hora de espectáculo durante la que la Luna se fue sumergiendo en la sombra de la Tierra.




Varias imágenes  casi consecutivas, de la luna totalmente eclipsada desde instantes antes del principio de la totalidad y apenas alguna de la Luna totalmente eclipsada.


Porque de repente, cuando salí tras cambiar la pila de la cámara me encontré con la desagradable sorpresa de que el cielo se había cubierto totalmente y pensé que el espectáculo, para mi, debía darse por acabado. Al menos, había visto la mitad.

Pero no. Pasaron los minutos y empezó a intuirse cierta claridad cuando la Luna empezaba a escapar de la sombra, una imagen fantasmagórica, y volvió a despejar aunque alguna nube que rondaba por allí, jugando a venir y marcharse, me impidió obtener imágenes a intervalos totalmente regulares pero se pudo ver la fase parcial y la posterior penumbral.


Durante la totalidad, antes de nublarse, con la Luna fantasmagórica y de un rojo apagado, tuve tiempo de obtener estas imágenes de estrellas cercanas a la débil luz lunar, que en condiciones normales habrían salido veladas por la luna llena pero en esta ocasión se apreciaban sin problemas.

Especialmente llamativa, la línea recta casi perfecta que formaban Cástor y Polux, las dos estrellas más brillantes de Géminis, con la Luna

Más ampliado, la Luna y Polux

Un panorama más amplio con Luna junto a Polux, Castor y Polux, además de Proción y  parte de la constelación de Auriga sobre las antenas de los tejados del pueblo.


Como últimamente a estos fenómenos se les suele dar nombres rimbombantes, en esta ocasión se habló de la "superluna de sangre de lobo"
.
¿Superluna? a mí no me llamó la atención porque se viera más grande que otras veces. Lo del color de la sangre, en mi opinión no fue para tanto y la vi más oscura y menos roja que en otros eclipses, quizás la luna de chocolate ¿Y el lobo?  Por allí no apareció. Solo un perro ladraba de vez en cuando, sin duda extrañado de que a esas horas alguien estuviera trajinando por allí.



Los eclipses se repiten

Cada vez que acaba un eclipse hay alguien que pregunta cuándo es el siguiente. Esta vez no porque yo estaba solo y ya me lo había mirado antes.
Ya he mencionado en el post anterior las secuencias, habitualmente cada 6 lunaciones, en que vuelven a ocurrir los eclipses pero con algunas excepciones. Repito aquí el gráfico:


 Pero cuando se habla a largo plazo siempre se cita el famoso periodo Saros conocido desde la antigüedad, de 18 años y 11 días,  al cabo de los cuales los eclipses se repiten casi de la misma manera. Pero hay otras circunstancias o plazos menores, al cabo de los cuales, aunque en mucho menor número, también se vuelven a producir.

Para que ocurra un eclipse deben darse determinadas condiciones, y cuando estas se repiten, vuelve a suceder.  Cuando sale este tema siempre podría hablarse de eclipses de Sol y de Luna, las periodicidades son similares y en esta ocasión, por el tema en que estamos haré hincapié solo en los de Luna.

Para que un eclipse lunar ocurra, la Tierra debe colocarse entre el Sol y a Luna. Por lo tanto ocurrirá siempre en luna llena. Esto sucede de promedio cada 29.5306 días; pero como este ciclo es un poco variable los cálculos no serán exactos. Además, como la órbita de la Luna está inclinada respecto a la de la Tierra, debe estar en uno de los nodos, los puntos donde se cruzan los dos planos orbitales y por ello los tres astros estarán a la misma altura y la Luna entrará en la sombra de la Tierra.


 La línea de los nodos va girando, y la Luna vuelve a estar en uno de los nodos en concreto al cabo de 27.2122 días, también de promedio.

- Buscando un múltiplo entero de ambos números, encontramos 1387.9 días, que son muy aproximadamente 47 pasos por uno de los nodos y 51 lunaciones, lo que suponen 3 años, 9 meses y 18 días.   No es necesario que sea exacto porque aunque la Luna debe estar cerca de los nodos hay un margen, y además los meses no son iguales.

Efectivamente, y aunque el número no es exacto, en muchas ocasiones al cabo de ese tiempo aproximado vuelve a haber un eclipse. Así, el eclipse homólogo y anterior a éste, ocurrió el 4-4-2015, en el intervalo mencionado, aunque al no ser un número exacto de días no se vio desde la misma zona, y concretamente desde Europa no vimos nada. Lo mismo ocurrirá después del siguiente intervalo, el 8-11-2022
Esta imagen y las posteriores se han obtenido de eclipse.gsfc.nasa.gov

Por supuesto en el intervalo de estos ciclos, se producen otros muchos eclipses


- Otro caso es al cabo de 5197.4 días, que son 176 nodos y 191 lunaciones:  14 años 2 meses 23 días, y contando a partir de éste tendremos eclipse lunar el 14-4-2033, y el anterior en este ciclo fue el 28-10-2004, por cierto de características muy similares

- Lo mismo ocurre al cabo de 6585.34 días (223 nodos y 242 lunaciones)
Pero aparte de la no exactitud rigurosa de los números hay otro factor que también influye: la proximidad de la Luna al perigeo o apogeo, que determina que se mueva a distinta velocidad y no se encuentre en el lugar necesario para el eclipse, sino un poco adelantada o atrasada, según los anteriores ciclos, que funcionan en ciertos intervalos pero luego se desajustan.
La Luna tarda 27.2245 días en pasar por el perigeo con lo que tras 239 pasos, transcurren 6585,54 días que casi coinciden con el último ciclo dado anteriormente

Al cabo de este periodo de 6585.34 días la situación es casi idéntica y los eclipses se repiten de una forma muy duradera. Este es el llamado periodo SAROS. Pero como no son días enteros, sino que sobra un tercio, la situación se verá igual pero desde 120º más al Oeste que es lo que habrá girado la Tierra en ese tiempo. En 3 ciclos Saros se completa el día con lo que en 54 años y 33 días después se ve el mismo eclipse desde el mismo lugar.
Los últimos 4 eclipses del ciclo SAROS que corresponde a este eclipse. La zona de visibilidad de cada uno al siguiente se va desplazando unos 120º hacia el Oeste, y el que acaba de ocurrir es muy similar al de 1964.

Bueno, exactamente no, porque el ciclo de los perigeos, ligeramente diferente, hace que todo vaya cambiando poco a poco, hasta que uno de los eclipses no ocurra y desaparezca el ciclo, normalmente después de 42 eclipses lunares del mismo saros.

- 19 años justos
Pero hay más: Mi compañero y amigo Federico Fernández Porredón se dio cuenta de que este eclipse del 21-1-2019 que acaba de pasar, coincidía en todos los aspectos con el que ocurrió el 21-1-2000, es decir, 19 años exactos antes.




Las circunstancias geográficas y horarias son increiblemente semejantes casualmente, pero la coincidencia de fecha es porque ha pasado un ciclo saros (18 años y 11 días) más 12 lunaciones como suele ser habitual, y esto es un año menos 11 días. Sumando y restando los 11 días, queda la misma fecha, 19 años después. También ocurrió un eclipse lunar el 20-1-1981,  y volverá a ocurrir el 21-1-2038

En todos los ciclos mencionados puede haber un desfase de un día arriba o abajo, y suele ser por el ajuste de los bisiestos o porque según donde se contabilice la fecha, siempre tenemos en el planeta dos ( incluso tres) fechas diferentes
Por lo tanto, en la misma fecha 19 años más tarde se produce un nuevo eclipse. Tampoco en este caso los números son exactos, las condiciones van cambiando y en cada ciclo de estos suele haber solo 4 eclipses. El último es penumbral y luego ya no hay más.
Gracias, Fede, por tu aportación.

domingo, 13 de enero de 2019

La Luna se sonroja otra vez


Parece que la historia se repite, y al igual que en 2018, en el primer mes de este año la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna produciéndose un eclipse lunar, tiñéndose de un tono rojizo nuestro satélite y, también como el pasado año, ocurre cuando la Luna está situada cerca del perigeo, el punto de su órbita más cercano a la Tierra, a lo que habitualmente se llama “superluna”. 
Aquel del año pasado desde Bilbao no fue visible, pero la imagen no habría sido muy diferente de ésta:

La imagen corresponde a un eclipse con la luna en el perigeo en 2015

Un magnífico espectáculo celeste, que aunque alguien piense que se ha vuelto habitual, no es así, y ésta es la última sesión completa durante unos cuantos años.

Últimamente a estos fenómenos se les ha anunciado con nombres rimbombantes: El año pasado fue la "superluna de sangre azul", y ahora se habla de “superluna de sangre de lobo”. 
Aunque para nosotros será el día 21, y es simultáneo en todos los lugares,
en el Oeste de Norteamérica será aún el día 20.

Antes de nada hay que decir que a los astrónomos en general no nos gustan estos nombres, que solo pueden servir para confundir o crear falsas expectativas que al final sean frustrantes, aunque hay personas, como algún responsable de la NASA que lo defiende, alegando que estos apelativos llamativos pueden hacer que la gente se interese por la Luna y en consecuencia por el espacio.
Incluso muchos titulares son redundantes porque hablan de la coincidencia de 4 fenómenos porque ocurrirá un eclipse total de Luna, que será además una "Superluna de sangre de lobo", cuando en realidad si se habla de luna de sangre se está refiriendo a un eclipse total de Luna.

Vayamos concretando:
- Lo de luna se sangre se utiliza, efectivamente, en cualquier eclipse lunar total porque el satélite se ve rojizo, del color de la sangre. Aunque no le llega directamente la luz del Sol, si lo hace parte de ella  que ha sido refractada en la atmósfera terrestre (cambia de dirección) y enrojecida.


- La superluna, que es un término astrológico (no astronómico), se utiliza cuando está cerca del perigeo, un poco más cerca de la Tierra de lo habitual y por eso se ve un poco más grande. Pero la diferencia puede ser inapreciable. 
Salida de superluna en agosto de 2014. Al compararla con elementos del paisaje da la sensación errónea de que se ve mucho más grande.

Lo del lobo es simplemente un apelativo que determinadas tribus norteamericanas daban a la primera luna llena del año. Cada una tenía un nombre relacionado con labores agrícolas o temas rurales, y la primera luna del año era la del lobo porque en estas épocas, a falta de comida, se les oía aullar más frecuentemente.
Esta imagen es solo para atraer algún lector curioso, pero no esperéis ver ningún lobo

Ahora en serio:
Este eclipse de luna, el último de una serie de 3 eclipses totales, tiene muchos alicientes para su observación. El siguiente, en julio de este año, será solo parcial, y los 4 siguientes, penumbrales, apenas se notarán.
De cara a su observación desde Europa y América es el mejor de los 3, con diferencia.
Se ha comparado con el de enero de 2018 por lo de superluna que tanto se habló. Pero a pesar de toda la tinta que se gastó, en Europa y Sudamérica aquel no fue visible y este si.


Las zonas blancas corresponden a los lugares desde los que se ve el eclipse completo. Mapas obtenidos de eclipse.gsfc.nasa.gov

También puede parecer poca cosa comparado con el que vimos el pasado verano, el 27 de julio, porque aquel era el de mayor duración del siglo, pero desde Europa solo se pudo ver la segunda parte, desde Sudamérica solo el final, por lo que para nosotros éste de ahora será en realidad más largo porque podremos verlo completo en el Oeste de Europa y toda América.
Eclipse del 27-7-18. desde Araúzo de Torre. Faltan las imágenes de la primera fase que no se vio desde aqui. En éste próximo eclipse podría obtenerse el proceso completo
Prescindiendo de las fases penumbrales al principio y final del fenómeno, que apenas son apreciables, los horarios son los siguientes, en Tiempo Universal (para hora central europea sumar una hora):
Comienzo de la fase parcial: 3:34    La Luna empieza a oscurecerse por un borde
Comienzo de la totalidad 4:41          Se oscurece todo el disco lunar y se ve rojizo
Fin de la totalidad 5:43 .                   Empieza a verse brillando un borde de la Luna
Fin de la fase parcial 6:50                Se ve ya la luna llena totalmente iluminada

En Europa tiene de malo, que se produce a horas intempestivas. Pero para quien esté interesado, solo tiene que esperar que las nubes no aparezcan, levantarse de la cama y observar. Incluso desde casa si se tiene una ventana hacia el Suroeste.

Geometría del eclipse
Como el espectáculo promete ser completo, merece la pena analizar por qué zona de la Luna empieza o acaba cada una de las fases.
Debido al movimiento propio de nuestro satélite, entra siempre en la sombra terrestre de Oeste hacia Este. En el hemisferio Sur eso supone que la Luna entra en la sombra terrestre de izquierda a derecha,empezándose a oscurecer por su derecha y en el hemisferio Norte en sentido contrario, tal como aparece en el siguiente gráfico (En los eclipses de Sol es al revés). Pero hay otros factores que influyen y matizan esta circunstancia:
Normalmente la Luna no entra de plano en el cono de sombra sino un poco de través, en este caso por el Norte de la eclíptica y alejándose de ella.
Gráfico adaptado de eclipse.gsfc.nasa.gov

Además influye la hora local de cada lugar porque con el paso de las horas la línea de la eclíptica, y con ella la orientación del gráfico anterior, va girando.

A diferencia de los eclipses de Sol, los de Luna se ven de manera simultánea desde cualquier lugar que tenga a nuestro satélite por encima del horizonte, pero en cada lugar del mundo la hora es diferente. 

En ambos hemisferios se verá la misma imagen pero invertida respecto al otro. 
En Sudamérica el eclipse comienza a medianoche con la eclíptica horizontal y acaba ya inclinada con pendiente positiva (hacia abajo a la izquierda), mientras que en Europa occidental empieza en la segunda mitad de la noche con la eclíptica ya un poco inclinada con pendiente negativa y acaba al final de la noche con mayor inclinación.
Posiciones relativas de la Luna parcialmente eclipsada en varios momentos intermedios de las distintas fases

 Así, desde Europa veremos que empieza por la zona superior izquierda de la Luna y acaba por la zona inferior, mientras que en Sudamérica empieza por la zona superior derecha y acaba por la izquierda.



Los eclipses de este año
En 2019 se producen 5 eclipses. 
El 6 de enero parcial de Sol, 21 de enero total de Luna,  2 de julio eclipse total de Sol, 16 de julio parcial de Luna, 26-12 anular de sol. Desde latitudes medias, los de Sol no serán visibles.

Aunque hay muchas excepciones, lo más habitual es que cada año se produzcan 4 eclipses: 2 de Luna y 2 de Sol, que van por parejas (Luna y Sol separados por dos semanas) y cada pareja separada por 6 lunaciones (poco menos de 6 meses)
Esto ocurrió en 2017 y ocurrirá en 2021
Los eclipses penumbrales de Luna se han marcado diferente porque apenas se aprecia nada.

A veces en lugar de una pareja se produce un trío, con lo que en un año podría haber 5 eclipses, como ocurrió en 2018: Luna-Sol,   Sol-Luna-Sol
Este año 2019 ocurren también 5 eclipses, pero por otro motivo: aunque van por parejas, como los primeros eclipses ocurren al comienzo de año, da tiempo para que al final, en diciembre, se cuele otro de la siguiente pareja, la que se completa con el eclipse penumbral de Luna del 10-1-20.

Eclipses de luna en el perigeo
El hecho de haber ocurrido dos años consecutivos, puede hacer pensar que esté relacionado el eclipse y la luna próxima al perigeo (superluna). Sin embargo no es así. Los eclipses se van adelantando su fecha de un año a otro mientras que la luna llena en el perigeo se va atrasando. En estas ocasiones se han cruzado un fenómeno en un sentido y el otro en el contrario, como se ve en el siguiente gráfico con las líneas rojas que implican eclipse y las azules (restrictiva o amplia) que indica lunas en el perigeo o cerca de él.




Las líneas rojas indican los eclipses y las azules la posición del perigeo
De todas formas hay que aclarar que el concepto de superluna, tal como lo definió Nolle, es muy amplio, todos los años hay varias superlunas en meses consecutivos, y concretamente este año la de febrero estará más cerca y se verá más grande que la de enero (a 356800 km frente a 357700).

Aunque se le da tanta publicidad, un eclipse con superluna es relativamente frecuente porque lo habitual es que cada año haya 3 superlunas según la definición de Nolle (una de cada 4 lunas llenas lo sería) y 2 eclipses de Luna, con lo cual estadísticamente la mitad de los años habría un eclipse de superluna.
Pero tomado en sentido estricto el 28-9-2015 ocurrió el eclipse con la Luna en el perigeo y ocurrirá en mayo de 2021, con una cercanía al perigeo aún mayor.

Concluyendo, tenemos otro eclipse de Luna más, parece que casi se repiten las circunstancias del año pasado, no dura tanto como el del record, pero para los habitantes de Europa Occidental y Sudamérica será el mejor porque se verá entero.
Desde aquí (la península Ibérica) ya no veremos ningún otro total hasta 2022, y además éste será el único eclipse total de Luna visible completo, en todas sus fases, desde septiembre de 2015 hasta diciembre de 2029.

viernes, 10 de agosto de 2018

Las estrellas fugaces son para el verano


Parafraseando a la conocida obra teatral en cuyo título se mencionaba a las bicicletas, hay que decir que las estrellas también, y sobre todo las estrellas fugaces, son para el verano.

En el Aula de Astronomía donde trabajo, cuando acude algún grupo de adultos aunque sea gente no versada en el tema, siempre hay alguien que  menciona o pregunta por las perseidas, o más frecuentemente “las lágrimas de San Lorenzo” o simplemente por las estrellas fugaces de los veranos.

Les resulta sorprendente oír que no son estrellas ni nada parecido, sino solo pequeños granos de polvo o roca que llamamos meteoroides, procedentes de un cometa, que se queman en la atmósfera ionizándola y produciendo una luz denominada meteoro. Y que hay un motivo claro por el que siempre aparecen por las mismas fechas, precisamente cuando la Tierra pasa por las proximidades de la órbita del cometa.
Imagen publicada por lasexta.com en un artículo sobre las perseidas de este año, que recoge unos cuantos ¿meteoros?
Yo mismo, recuerdo que cuando estaba empezando a adentrarme a este mundo de la astronomía leí un artículo en una revista de información general hablando de esta lluvia, donde se anunciaba como una especie de castillo de fuegos artificiales, y me quedé entusiasmado y ansioso porque llegara la fecha. Había visto alguna estrella fugaz, incluso sentado en algún banco en medio del pueblo donde pasaba los veranos, en aquella época en que la iluminación de las calles era muy precaria (un astrónomo aficionado diría estupenda). Pero eso de que una noche se pusieran de acuerdo y aparecieran tantas, para mí era una novedad.

domingo, 29 de julio de 2018

Imágenes y motivos del doble espectáculo.


Efectivamente ocurrió. La Luna atravesó el cono de sombra de la Tierra y quedó oscurecida, de color ladrillo, y en esta ocasión acompañada de otro brillante astro con parecido color. 
Sabíamos que iba a suceder, pero cuando estos espectáculos comienzan a mí emocionalmente no dejan de sorprenderme.

La Luna, durante el eclipse total, y Marte, mucho más brillante de lo habitual, justo en la fecha de su oposición.

Hace ya más de 2300 años la sacerdotisa griega Aglaonike sabía cuándo la Luna se iba a eclipsar y lo anunciaba, y también Cristóbal Colón en una ocasión, que utilizó su predicción para salir de una situación apurada. Hoy en día conocemos la mecánica celeste con suficiente precisión como para saber de antemano casi todos los detalles.

miércoles, 25 de julio de 2018

27 de julio: Dos grandes espectáculos celestes


O mejor que dos espectáculos: Una gran función con dos protagonistas

Como ocurre muchas veces en la vida real, ya sea en actuaciones musicales, representaciones artísticos o encuentros deportivos, después de un tiempo sin muchas cosas que destacar, de pronto se producen dos eventos importantes en la misma fecha.

Seguramente ya sabrás, porque se ha estado anunciando repetidamente en los medios, que este próximo viernes 27 de julio hay un eclipse de Luna. Y no solo eso, sino que además se produce la oposición de Marte. 
Pero no es una mera coincidencia de dos fenómenos astronómicos importantes en una misma fecha, sino que a pesar de que los protagonistas no sean estrellas, (solo un planeta y un satélite) ambas pueden considerarse como actuaciones estelares, comparadas con otras similares.

Podríamos pensar en un único espectáculo porque, como explicaré luego, la coincidencia en fecha les obliga a ambos astros a actuar juntos, casi tocándose en el mismo rincón del escenario. Y la casualidad les ha otorgado un elenco de actores secundarios repartidos por otros rincones y dándonos una imagen única. Prohibido perderse la función. 

Pero eso no es todo, porque será la mejor función en mucho tiempo que ofrecerán cada uno de los protagonistas.
Ya he escrito varios artículos sobre eclipses de Luna ( del 2015  y 2017 ) y también sobre la oposición de Marte de 2016, pero estos de la noche del viernes no son un eclipse y una oposición “del montón”,  sino que de alguna manera ambos fenómenos son objetivamente especiales  y mejores de lo habitual. Casi de record.


El anterior eclipse total de Luna que  pudo verse desde Bilbao, hace casi 3 años.
Aunque se vio en todas sus fases duró menos que éste y para nosotros ocurrió a horas intempestivas.

 Luna eclipsada entre el titanio del museo Guggenheim



















La anterior oposición de Marte en 2016, cerca de la estrella Antares de Escorpio.
          Aunque es el astro más brillante de la imagen, no lo fue tanto como ahora.     
           

martes, 10 de abril de 2018

Un anillo para el Sol


En ocasiones el cielo ofrece sorpresas inesperadas. Y no solo de noche cuando, por ejemplo, una espectacular estrella fugaz cruza la zona donde estamos observando. También en pleno día pueden aparecer aspectos llamativos, como este halo solar que pude ver el pasado jueves.
Halo Solar desde las cercanías de Miranda do Douro. 5-4-2018

Algo había leído sobre este fenómeno y alguna imagen había visto en los medios (una realmente espectacular que se vio desde altas latitudes y se difundió enormemente hace unos meses, similar a la que pongo al final del post), pero la semana pasada lo he visto por  primera vez en directo, y podría añadir este halo solar en el post “La primera vez“, que publiqué el pasado verano.

La imagen, que se mantuvo al menos durante una hora, llamaba tremendamente la atención.
Y para que no faltara nada, el marco era excepcional: Los llamados “arribes del Duero” en la frontera hispano-lusa, en el magnífico paraje del mirador de la ermita de  São João das Arribas.
 Paisaje con la ermita y mirador sobre el río Duero, lugar desde donde pude ver el halo.
Mediodía, un cielo casi despejado, con apenas unos leves cirros, fue mirar hacia arriba y apreciar una majestuosa circunferencia rodeando al Sol, en la que podían apreciarse levemente los colores del arco iris con el rojo hacia el interior, como se aprecia en la siguiente imagen