Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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sábado, 20 de junio de 2020

Se acumulan las efemérides astronómicas

Hoy 20 de junio es el solsticio, ayer ocurrió la ocultación de Venus por la Luna y mañana se producirá un magnífico eclipse anular de Sol. 


Voy a aprovechar para mencionar dos de estos fenómenos, dando solo alguna referencia porque ya he hablado de ellos u otros similares anteriormente, y hacer una crónica con mis impresiones, imágenes y datos de la preciosa ocultación que pude observar ayer, de manera más extensa.

Como en otras ocasiones, recojo impresiones y anécdotas personales (este es un blog personal) más con el objetivo de escribirlo y conservarlo para mí, que para los lectores. Te puedes saltar esos párrafos que van en letra pequeña (incluso te lo recomiendo), que a mí mismo a veces me producen algo de reparo o“vergüenza ajena”. 

-Solsticio de junio: 

Comienza el invierno en el hemisferio sur y el verano en el norte, exactamente a las 21:44 en Tiempo Universal, 23:30 en Hora Central Europea (hora oficial en la España peninsular). 

También en América el cambio ocurre el día 20, pero en el Este de Europa, Asia, Australia y la mayoría de las islas del Pacífico ya será el día 21, la fecha que todos tenemos in mente como comienzo habitual de las estaciones, pero que ya nos vamos dando cuenta de que puede variar un poco, porque también esta primavera empezó el 20.

De hecho este año 2020 el inverno boreal (verano austral) es la única estación que comienza el día 21 en horario T.U. 

He trazado en este mapa la fecha en hora oficial y la estación que comienza en cada zona, en este solsticio de junio. Se han tenido en cuenta los horarios de invierno o verano, en vigor actualmente en cada caso:
La frase "este año el verano comienza el 20 de junio", que tanto hemos oído, solo es cierta en poco más de la cuarta parte del planeta.
Para apreciar correctamente la proporción de cada una de las 4 zonas, se ha recortado el mapa por el norte y por el sur en latitudes equivalentes, en contra de la costumbre habitual, con lo que aquí el ecuador queda en el centro. (Se puede consultar este link sobre mapamundis)

A diferencia, por ejemplo, del comienzo de año, las estaciones empiezan simultáneamente y por lo tanto ocurre a diferente hora según la franja horaria de cada zona. 

En el artículo ¿Se adelantó la primavera? Puedes encontrar las razones detalladas de esta “aparente” contradicción respecto a lo que siempre hemos oído del día 21, que está relacionada con el ajuste de los bisiestos, pero solo quiero añadir que en esta ocasión confluyen dos motivos: 

-Al haber añadido este año el 29 de febrero, se han “movido” todas las fechas posteriores. Si no hubiera sido  bisiesto eso no habría ocurrido, porque ese 29 de febrero lo habríamos llamado 1 de marzo, el 1 de marzo habría sido 2 de marzo, …y este 20 de junio habría sido 21, y la nueva estación habría empezado el 21 

-Esto sucede todos los años bisiestos, pero especialmente en este siglo XXI y cuanto más avanzado el efecto es mayor, al haber sido bisiesto el 2000, cuando la mayoría de años que acaban en 00 no lo son. (ver "Bisiesto") El tema se corregirá con el próximo cambio de siglo, cuando habrá 7 años seguidos “no bisiestos” ya que el 2100 no lo será. 

Con ello lo del cambio de estación en el 21 volverá a ser más habitual (excepto el equinoccio de septiembre), y aunque las normas de los bisiestos son tan extrañas, seguirá siendo habitual mientras no se cambien, a pesar incluso del movimiento de precesión del eje terrestre, porque fueron implantadas “ad hoc” por la iglesia católica, precisamente para que la primavera en el hemisferio norte empiece el 21 y mantener la pascua de resurrección de acuerdo con su origen y con las normas del concilio de Nicea. 


-Eclipse de sol. 

Tal como he recogido en un reciente artículo, el domingo 21 se produce un magnífico eclipse de sol anular. Excepcionalmente bueno, como siempre que dos semanas antes y después está escoltado por dos eclipses penumbrales de luna (el 5 de junio y 5 de julio), y por ello la zona de anularidad estará relativamente próxima al ecuador, y la zona en que pueda verse parcial no llegará a latitudes extremas, y así no se “desperdiciará” nada de la porción de la sombra lunar, que no escapará por el norte o sur de nuestro planeta. 

Vuelvo a poner el mapa del eclipse, para que no tengas que linkar:
Zonas desde las que será visible el eclipse de Sol del 21-6


Solo añado a modo de curiosidad, poniéndolo en el contexto de la excepcional situación sanitaria actual, y recordando aquel otro eclipse de Sol de 2009, en el que pude “disfrutar” desde China del eclipse total más largo del siglo viajando hasta Shanhai para verlo, que ya a comienzo de 2020 al hablar en la radio de las efemérides de este año radio recogí el temor de que quizás no se pudiese viajar a ese país para ver este eclipse anular por el coronavirus. 
Hace pocas semanas en otra emisora hablé de la paradoja de la situación contraria. No se podría viajar, pero por los motivos contrarios: En China ya estaba solucionado aparentemente el problema pero nosotros no podíamos salir de aquí. Al día siguiente se anunció que precisamente el 21 de junio se iba a poder viajar fuera de España, y casi a renglón seguido surgió el brote en Pekín, que hará que los habitantes de esa ciudad que hubieran pensado desplazarse dentro del país hasta la línea de la anularidad, no puedan hacerlo. 

Si  bien estos eclipses anulares dan imágenes más vistosas que los totales, la sensación de quien los vive en directo no es tan impresionante. Es cierto que el ambiente se oscurece algo, pero muchísimo menos que en la fase central de un eclipse total. Este año ocurrirá uno de estos el 14 de diciembre y será visible desde una franja de Chile y Argentina. La Luna estará más cerca que en este caso, se verá un poco más grande y podrá ocultar completamente el Sol

Un par de eclipses de Sol, uno anular y otro total con 6 lunaciones de diferencia (casi 6 meses), es muy habitual. Relacionado con ello y con el asunto de los viajes con la excusa de la observación de fenómenos astronómicos, con lo que enlazo el siguiente tema, no puedo olvidar las expediciones que realicé con parte de mi alumnado en el curso 2005-06 a Getafe para observar un eclipse anular y a Turquía para ver uno total, a los que corresponden estas imágenes:

Dos eclipses muy especiales para mí y mi alumnado del instituto de Sestao: Los primeros en muchos siglos que consecutivamente pudieron ser observados desde Europa en su línea central. Una chica que aparece en ambas fotos es ahora doctora en Astrofísica y sigue trabajando como investigadora en estos temas. ¿Quizás influyó en su vocación?


-Ocultación de Venus 

Ayer fue uno de esos días que guardaré en la memoria, aunque ya van unos cuantos, en que un fenómeno astronómico me ha hecho coger el coche y hacer unos cuantos kilómetros buscando cielos limpios ante las malas previsiones meteorológicas en mi localidad. “Total, para ver una tontería en el cielo que apenas duró nada” como algunos me dicen. 

Otros viajan mucho más para ver a su equipo de fútbol (y muchas veces para llevarse el disgusto de verlo perder) o para esas típicas celebraciones con aquellos amigos o familiares que ahora viven tan lejos (y muchas veces para comprobar con desasosiego que las relaciones han perdido el calor que tenían, cuando no para que surjan nuevas rencillas) Cada uno se mueve por sus intereses o aficiones, y los fenómenos astronómicos son una buena excusa para viajar.

Bien es cierto que en mi caso en los últimos 12 meses ya han sido 4 veces las que he recorrido más de 250 kilómetros (en dos de ellas mucho más) en un ida y vuelta seguido, pero en todas ha merecido la pena enormemente. 

El pasado jueves viendo los "mapas del tiempo" para el día siguiente, elegí el punto de mi comunidad autónoma más favorable (el más meridional), teniendo en cuenta que aún no se podía salir a comunidades vecinas. Curiosamente mi observación creo que fue en la Rioja, porque en mi viaje por autopista camino del destino elegido en Laguardia (Alava), encontré un lugar adecuado con el cielo limpio en un área de descanso, y sin saber exactamente dónde estaba, en el trayecto por autopista parece que crucé la teórica frontera de mi comunidad. Pero solo estuve en contacto con una persona, y manteniendo la distancia de seguridad.
Mi lugar de observación: un área de descanso en la autopista

Realmente mereció la pena: Tal como yo suponía y comenté en el post anterior, a diferencia de las otras dos ocultaciones de Venus que yo había visto ya hace años, en que la observación diurna resultó fácil tras la localización de la Luna, en este caso debido a la estrecha fase solo 48 horas antes de luna nueva la clave estuvo en encontrar Venus utilizando la ayuda del telescopio computerizado, e incluso entonces ya localizada la zona, apenas se intuía nuestro satélite muy levemente en algunos momentos. 

Magnífica imagen del comienzo de la ocultación, obtenida por Rafa Barragán desde Ronda

En muy pocas ocasiones pongo imágenes que no sean mías. Solo cuando considero que son realmente buenas y recogen algo de lo que yo no he podido obtener. En este caso hay un motivo más, y es que en cierta forma esta foto puede haber sido consecuencia de este blog, porque tal como me refirió la persona que me la envió, Rafa le dijo "He montado gracias a Esteban. No le veía yo mucho interés a ésto de día y con el Sol tan cerca, hasta que leí su blog".

Con la práctica de estos pasados meses no tuve ningún problema en encontrar a Venus (a pesar de los nervios y la indecisión de la búsqueda del lugar sin nubes descartando el primero en que paré y perdiendo un tiempo precioso). 

Con la dificultad añadida de no conocer exactamente las coordenadas del lugar en que me encontraba (imprescindibles para orientar el telescopio), que a pesar de disponer de recursos para ello en mi móvil, los nervios me boquearon esa posibilidad y únicamente consultando Google-maps fui incapaz de encontrarlo. 
Creí ver aparecer a mi ángel de la guarda en forma de un encargado de la limpieza y mantenimiento de la autopista en aquel preciso momento, a quien pregunté mientras vaciaba una papelera. Como buen trabajador de la vía, conocía perfectamente el punto kilométrico, pero no supo decirme ningún pueblo próximo, ni por dónde podía estar la localidad de Laguardia. Él sabía que la salida a Haro estaba a 9 kilómetros, pero ni idea a qué distancia de la salida podía encontrarse esa localidad. Puse en mi telescopio la latitud y longitud de Haro y con eso fue suficiente para encontrar a Venus al primer intento. 
En ese momento había unas ligeras nubes que desaparecieron poco antes de comenzar la ocultación. 

Incluso en el crítico y difícil paso de adaptar la cámara, por la disminución de campo y desenfoque, tal como expliqué en el post anterior, vi con enorme satisfacción que también en el reducido campo de la cámara se intuía una luz borrosa que enseguida enfoqué. No quise forzar mi suerte colocando un ocular de más aumentos entre telescopio y cámara temiendo perderlo y sin tiempo de recuperarlo, a pesar de que el de mayor campo que utilicé es un tanto defectuoso, da algunas manchas y produce refracción de colores por la aberración cromática. 
Venus, acompañado por unas ligeras nubes, minutos antes del comienzo de la ocultación.

Aunque había llevado otro pequeño telescopio con la idea de estar “a dos manos” o mejor “a dos ojos” haciendo unas tomas fotográficas (para dejar constancia y ponerlas aquí) y a la vez una observación visual para disfrutar, no tuve tiempo de instalarlo, y durante la ocultación solo observé por la pantallita de la cámara mientras iba obteniendo las imágenes, como ésta: 
Una de las fotos que obtuve durante la ocultación de Venus donde se intuye, solo muy ligeramente, el borde de la Luna

Con las imágenes obtenidas durante todo el proceso de la ocultación he obtenido este GIF animado donde se aprecia el fenómeno a una velocidad triple a la real y con la orientación que proporcionó el sistema óptico (inversión en horizontal y vertical) y la posición de la cámara, que no estaba totalmente nivelada.
Proceso completo de la ocultación. Para mirarlo despacio porque no es una sola foto, sino una animación.

Primera parte del espectáculo culminada con éxito

Ahora casi 3 cuartos de hora para relajarse y preparar la observación de la segunda. Pero eso era otro cantar. 

Reaparición 

Hay muchas imágenes y vídeos en la red de la ocultación, y pocas de la reaparición porque es mucho más difícil obtenerlos. En algunos casos porque el telescopio perdió el seguimiento. 

Esto es lógico. Una perfecta puesta en estación de día es muy complicada. Con práctica o paciencia y tiempo no habrá problema en localizar a Venus con antelación, y mantenerlo visible en el ocular hasta la ocultación realizando correcciones si fueran necesarias. 
Pero la reaparición es mucho más complicada porque no veremos al planeta hasta el momento preciso y no habrá tiempo de rectificar. Si la puesta en estación del telescopio no ha sido perfecta (y la perfección no existe), en los más de 40 minutos minutos hasta la reaparición es muy probable que Venus se vaya del campo del ocular. Si la fase lunar fuese mayor, no habría problema en seguirla pero, como he dicho, en este caso no era nada fácil utilizar esa referencia. 

Desmonté la cámara y coloqué nuevamente el objetivo de mayor campo, sin ver absolutamente nada de la Luna porque para dificultar lo que ya era casi imposible con el día cada vez más avanzado, durante la espera volvieron a aparecer unas tenues nubes en la zona que se apartaron nuevamente justo en el momento preciso. 

¡Espectacular! 

Cruzando los dedos para que la precaria puesta en estación del telescopio no hubiera sacado del campo visual a Venus durante el seguimiento a ciegas, miré atentamente desde antes de un minuto del momento de la teórica aparición, sin despegar el ojo del ocular a pesar de la molesta luminosidad del cielo.

Tuve suerte y de pronto surgió de la nada un puntito brillante que fue tomando la forma de un llamativo cuerno. Y cuando ya quedaba poco para completar la imagen casi semicircular de la lunita, ¡sorpresa!: Separado de él apareció el otro extremo, y durante unos segundos fue también ampliándose hasta que ambos se fundieron completando la imagen esperada. 
Imágenes de Venus en los segundos finales de la reaparición

Fue algo inesperado, y por ello casi emocionante. 
He comprobado ahora con el simulador de Stellarium que, efectivamente, la geometría de la reaparición, desde esa zona, proporcionaba esas imágenes. Pero para ello he tenido que hacer una enorme ampliación de la imagen de Venus en la pantalla del ordenador, que en la preparación del evento no se me había ocurrido. 

El proceso duraría apenas unos 5 segundos desde que apareció la punta del segundo cuerno de Venus hasta que se unió con el primero, pero pareció mucho más… Para disfrutar más que en un concierto de tu grupo preferido o viendo un partido que gana tu equipo. 

Fin del espectáculo ¡Prueba conseguida! y solo quedaba, con tranquilidad y todo el tiempo del mundo (que casi llegué a necesitar) obtener una foto de Venus con mayores aumentos para añadir a mi colección de los últimos meses.

Una foto de Venus, con un ocular de más aumentos, después de la reaparición tras la Luna

Paradógicamente, a pesar de la limpieza del cielo en esos momentos creo que esta imagen me ha quedado peor que las que he ido obteniendo desde mi balcón durante estos meses y que recogí en el post anterior.

Qué bien hubieran quedado las imágenes de la reaparición que he dibujado antes, ¡con unas fotos como ésta! Si, pero estimo que la probabilidad de haberlas conseguido hubiera sido muy pequeña. Si lo hubiera intentando, casi con seguridad yo me hubiera quedado sin ver nada, y tú sin los dibujos que he hecho. 

Nota: Aunque en el post anterior todas las imágenes y gráficos estaban realizados de acuerdo a la orientación real de los astros, en éste aparecen invertidas de diferentes maneras, según el equipo y método de observación utilizado, y  todo está representado tal como se captó.

martes, 16 de junio de 2020

Ocultación de Venus - Lunita se esconde tras la luna grande

Este próximo viernes 19 de junio se producirá uno de los fenómenos más atractivos, en mi modesta opinión, que los astros nos pueden ofrecer: La ocultación de Venus por la Luna.
Es algo poco conocido, por supuesto no se puede comparar con los eclipses que nos anuncian en todos los medios, y además para verlo va a ser casi imprescindible el uso de un telescopio.

Con unos prismáticos también se podría ver algo, pero no sería fácil y además la imagen con uno u otro instrumento no se puede comparar. Incluso, una vez localizado por estos medios, podría distinguirse a Venus a simple vista ¡en pleno día! antes de esconderse o tras reaparecer.

No suelo recoger en este blog este tipo de fenómenos que no están al alcance de “todos los públicos”, pero ahora hago una excepción porque en las dos ocasiones en que yo he podido observar algo similar la sensación que me quedó fue extraordinaria. Con el añadido de que, al igual que aquellos, se producirá de día con la dificultad que ello entraña pero con la curiosa sensación de verlo en el cielo iluminado y la satisfacción que produce cuando se consigue observar algo que no es evidente.


¿Qué se verá?

Dos astros, de muy diferente tamaño pero con aspecto similar, ambos en una fase muy fina y ofreciendo una atractiva imagen, el grande ocultando al pequeño que vuelve luego a aparecer, zafándose por el otro lado, o bien el pequeño jugando al escondite detrás del grande.

Posiciones de la ocultación de Venus tras la Luna y su reaparición, visto desde Bilbao. La situación para otros lugares aparece más adelante.
Se han mantenido las proporciones en los tamaños de los astros.


Pero si la ocultación será interesante, la reaparición de Venus de detrás de la Luna parecerá misteriosa: un pico de luz que irá tomando forma de gancho surgiendo de la nada (aparecerá por la parte no iluminada de la Luna que, aunque de madrugada se podría haber apreciado todo el disco por la luz cenicienta, en pleno día no se distinguirá del fondo del cielo brillante) y durante algo más de 2 minutos ese "gancho" irá creciendo hasta completar la imagen de finísima lunita inicial. 

En esta imagen (que obtuve en la madrugada del 16-8-2012) la Luna mostraba una fase muy similar a la del próximo viernes y antes del amanecer podía apreciarse muy bien todo su contorno.
Aunque si la reaparición de Venus ocurriera en estas condiciones la imagen sería más fotogénica, perdería la "magia" de ver aparecer Venus "misteriosamente de la nada". Esas circunstancias, de reaparición aún en el crepúsculo, se producirán en esta ocasión desde algunas zonas del nordeste de Canadá.
Curiosamente en esta imagen también aparece un planeta (Mercurio), al que la Luna estaba sobrepasando pero muy por debajo de él (a casi 4º de distancia) y por ello no hubo ocultación.

Como he dicho, tanto la Luna como Venus mostrarán este viernes una finísima fase con la misma orientación, aunque nuestro satélite esté menguando y el planeta creciendo, porque ambos astros no coinciden en la forma de su fase respecto al crecimiento de la misma. La Luna solo 2 días antes de la fase nueva y el segundo planeta poco después de haber pasado por su conjunción 

Concretamente la fase de Venus será de un 8% de superficie iluminada, mientras que la de la Luna solo de un 4%, y el brillo total de ambos astros no será excesivamente diferente (mag. -4.4 y -6.7), pero paradójicamente destacando mucho más Venus, por su mayor brillo por unidad de superficie.


Desde dónde será visible

Desafortunadamente este tipo de fenómenos solo pueden verse desde una zona concreta de nuestro planeta, distinta en cada caso. En esta ocasión en América no se verá nada (excepto en zonas del nordeste de Canadá), pero sí desde gran parte de Asia y Europa, incluida toda la península Ibérica y también desde las islas Canarias y Baleares. 
La zona de visibilidad es la situada al norte de la línea roja y limitada al Este y Oeste por las líneas azul claro. Mapa adaptado a partir de la publicación en ocultacionesliada.wordpress.com

Al Oeste de la zona de visibilidad los dos astros protagonistas aún están debajo del horizonte cuando podría producirse la ocultación y al Este ya se han puesto. Al Sur de la línea roja no se produce ocultación por efecto de la diferente perspectiva según desde donde se mire, y se verá a Venus sobrepasar a la Luna por debajo de ella en vez de por detrás (desde el hemisferio Sur se le verá pasando por encima de la Luna. En ambos casos por el Sur de la misma)

Desde los distintos lugares en que pueda verse el fenómeno, tanto los puntos del disco lunar por los que Venus se oculta y luego aparece, como el intervalo de tiempo entre ambos momentos, es diferente debido al paralaje (distinta perspectiva al observar desde distinto lugar)

Centrándonos en lugares de la península Ibérica, el periodo en que Venus permanecerá ocultado será mayor cuanto más al Noroeste y por ello será máximo en Galicia.
Por el contrario, por el Sureste (Almería) o algunas de las islas Canarias y las Baleares esta ocultación será muy breve, pero por ello puede ser mucho más espectacular al ocurrir lo que se llama una ocultación rasante.

En el siguiente gráfico se recoge la trayectoria aparente y las horas aproximadas de la ocultación y reaparición desde diferentes lugares de la península y Baleares por un lado y de Canarias en otro, en horario oficial en cada caso.
Se han separado en dos representaciones porque la posición relativa de la Luna (inclinación de la fase) será ligeramente distinta (en ambos casos se representa respecto al horizonte local), y para obtener una mayor claridad en las situaciones rasantes.

Los datos se han recogido de las simulaciones con Stellarium. Los horarios (todos en hora local) se han redondeado al minuto con la posición del punto central del disco de Venus. Como la ocultación dura alrededor de 3 minutos (incluso bastante más si está próxima a ser rasante) y comienza por la parte oscura de Venus, en nuestra observación la zona visible de Venus podría comenzar a ocultarse hasta 2 minutos más tarde de lo indicado. Así mismo la reaparición total ocurrirá un poco después de lo que aquí aparece, por los mismos motivos.
No obstante, conviene tener el ojo pegado al ocular y mirar atentamente antes de los momentos indicados porque un mínimo retraso (por despiste, o por no tener el reloj ajustado, o mi redondeo a partir de Stellarium) nos hará perder el espectáculo.


Como varios lectores me han pedido horas concretas para su ciudad, añado aquí una tabla con diferentes localidades de toda la geografía española. He preferido elegir las que nunca aparecen en las tablas y, al igual que cuando los datos son de esas grandes capitales, debes buscar un lugar cercano y la diferencia será mínima.
Como en los gráficos anteriores, todos los horarios están dados en la hora que marca tu reloj.

viernes, 5 de junio de 2020

El eclipse de hoy, que nadie verá, y sus colegas en el trío

Es posible que hayas oído que esta noche del 5 al 6 de junio se produce un eclipse de Luna.

Ocurrirá en torno a las 21:30 hora central europea (19:30 T.U.), y si la previsión meteorológica para tu región anuncia nubes, no te preocupes. Aunque estuviera despejado, no verías prácticamente nada porque se trata de un eclipse penumbral, donde apenas puede intuirse un tenue oscurecimiento de una zona de nuestro satélite. Pero además dentro de los penumbrales hay grados y éste no es precisamente de los mejores.

Mi objetivo al publicar esto es advertirte de que te va a decepcionar, si es que te hubiera llegado la noticia del evento (adornado frecuentemente con las habituales tonterías de la Luna de fresa), o si lo lees una vez que haya pasado (lo cual es muy probable porque lo escribo con muy poco margen de tiempo) que no lamentes el no haberte enterado antes.

Imagen del eclipse penumbral del 10-1-2020 cuando ya apenas se apreciaba un ligero oscurecimiento por la zona de la derecha.

El eclipse de hoy, en su mejor momento, será aún más tenue que el de la imagen, y eso que en la foto se pueden percibir esas ligeras diferencias de tonalidad mejor que en una visión directa con nuestro ojo ya que éste (o quizás sea nuestro cerebro) minimiza las diferencias de brillo para captar un mayor rango y detalles en los extremos.

Por si fuera poco, ocurrirá cuando en la península Ibérica y Canarias el cielo crepuscular estará aún muy brillante, con la Luna muy baja, o incluso aún sin aparecer, y en América la Luna prácticamente no saldrá hasta que todo el fenómeno haya finalizado. 

Mapa de visibilidad del eclipse tomado de eclipse.gsfc.nasa.gov al que le he añadido 2 indicaciones
¡Cuidado!, porque hay que interpretarlo, y podría engañar. Por ejemplo, aunque parece indicar que en la costa oriental de Sudamérica algo podría verse, será el final del eclipse cuando es totalmente imperceptible, y con la Luna en el horizonte brillante. Allí No se apreciará nada de nada.
Como solo podrá intuirse algo en los momentos cercanos al máximo, a la izquierda de la línea roja no se verá nada, y solo a la derecha de la línea verde podría apreciarse al estar la Luna suficientemente alta.

Los eclipses de Luna se producen cuando nuestro satélite entra en la sombra de la Tierra, deja de recibir la luz del Sol y por ello se oscurece. Pero en los penumbrales no llega a entrar, sino que se queda en el borde de esa sombra, en la penumbra, y sigue recibiendo una gran cantidad de luz solar.

La explicación la dí con motivo de otro fenómeno similar que ocurrió el pasado mes de enero, concretamente el día 10. Puedes verlo linkando aquí: “La Luna en la penumbra” , y la imagen más significativa que dio aquel eclipse fue ésta:

En esta foto, que corresponde al momento central de aquel eclipse, sí puede apreciarse mejor el efecto de la penumbra en la zona inferior derecha de la Luna, cuando nuestro satélite estaba muy cerca de la sombra de la Tierra, pero nada espectacular. A simple vista apenas se notaba.

Como expliqué en ese post, la zona de la penumbra no es uniforme, sino que mientras que en las proximidades de la sombra puede percibirse una ligera oscuridad, esta casi desaparece en cuanto se aleja un poco. Si el eclipse penumbral de enero fue de los buenos, dentro de la poca cosa que son los penumbrales, éste es de los malos porque la Luna pasa por la zona exterior de la penumbra y no llega a aproximarse apenas a la sombra.

Comparación de los dos eclipses. En éste la Luna se acerca mucho menos a la sombra de la Tierra

Como todos los eclipses de Luna se producen cuando ésta se encuentra en el plenilunio, lo único que podrás ver es una luna llena tan luminosa como siempre.

Alguna vez he comentado que los eclipses suelen ir por parejas (uno de Sol y otro de Luna) separados por dos semanas, y luego hay que esperar casi 6 meses para que ocurra la siguiente pareja. Pero a veces van por tríos: uno de Luna, 15 días después el de Sol y luego de otras dos semanas otro de Luna (o bien de Sol, de Luna y de Sol). Esto es lo que ocurre ahora, porque el día 21 de junio habrá un precioso eclipse anular de Sol y el 5 de julio otro de Luna.

Esto de que haya 3 tan seguidos, que parece bueno, nunca lo es. Y menos en este caso para la inmensa mayoría de los lectores de este blog. Porque el de julio será penumbral, aún peor que éste, y el de Sol no se verá desde América ni desde la mayor parte de Europa. Se podrá admirar un bonito anillo de luz solo desde una estrecha franja que atraviesa China, Paquistán, Sur de la península Arábiga y parte de la zona central de Africa.

Pero me temo que nadie de allí va a leer esto, aunque Google me dice que todos los días tengo un montón de entradas desde Hong Kong; pero lógicamente deben ser robots.

Zonas desde las que será visible el eclipse de Sol del 21-6

En cuanto al otro eclipse de Luna penumbral, el que ocurrirá el 5 de julio, con el siguiente gráfico queda claro que no se podrá apreciar nada desde ningún lugar.

La gran distancia entre la Luna y el borde de la sombra terrestre hará que el oscurecimiento de ésta se imperceptible.
Todos los gráficos se han tomado (y adaptado) de eclipse.gsfc.nasa.gov

Con este post doy continuidad al criterio anunciado ayer mismo de publicar artículos, aunque sean más breves de lo acostumbrado, siempre que haya alguna noticia o fenómeno reseñable, para que este blog pueda servir de referencia habitual. 

A pesar de esa intención de brevedad, en este caso puede ser conveniente ampliar un poco más con el anexo habitual.



Una explicación bastante completa de la mecánica y la periodicidad de los eclipses puedes encontrarla en el anexo del post “Eclipses de libro - 2” 

Pero pongo ahora un resumen escueto por si no te apetece linkar o leeer ese artículo tan extenso.

Cuando ocurre un eclipse, nuestro satélite tiene que estar necesariamente en fase llena (si es eclipse de Luna) o nueva (si es de Sol). Pero eso no es suficiente porque las órbitas de la Tierra alrededor del Sol y la de la Luna alrededor de la Tierra no están en el mismo plano.

Por ello debe cumplirse otra condición, y es que en ese momento del plenilunio o novilunio, la Luna se encuentre en uno de los nodos (punto de intersección de los dos planos orbitales) o cerca de él.


En las posiciones A no hay eclipse porque debido a la inclinación de la órbita de la Luna las sombras de un astro pasan por debajo del otro. Sí lo hay en las del B porque la Luna está en alguno de los dos nodos y a la misma altura (en la eclíptica) que la Tierra

Con el paso de los meses la Tierra va tomando diferentes posiciones en su órbita alrededor del Sol y los nodos de la órbita lunar se van desplazando ligeramente con el tiempo. A lo largo de cinco lunaciones, la posición de la Luna llena se va aproximando a uno de los nodos. Cuando en una Luna llena ya está suficientemente cerca del nodo hay eclipse lunar. Dos semanas antes (o después) estará también cerca del otro nodo, en fase nueva y habrá eclipse de Sol. Otras dos semanas después normalmente ya se habrá alejado del nodo (se habrá pasado) y no hay eclipse.

En el caso de los tríos, como ahora, el primer eclipse ocurre cuando todavía no está demasiado cerca del nodo y el siguiente cuando ya se ha pasado pero no se ha alejado demasiado. Los dos serán malos. 

Sin embargo el que está entre ellos (en este caso el de Sol) pilla casi exactamente en el nodo y será bueno. Lo que se denomina un eclipse "central" que se verá total o anular desde zonas relativamente cercanas al ecuador, y parcial desde una gran parte de la Tierra.

Un trío de eclipses, como el actual: En la posición 1 hay eclipse de Luna, en 2 de Sol y en 3 nuevamente de Luna. En los de Luna (1 y 3) ésta no llega a entrar en el cono de sombra, sino solo en la penumbra.

Si en el trío hay un solo eclipse de Luna escoltado por dos de Sol, éstos serán solo parciales y visibles apenas desde las zonas polares (uno en cada polo) o cercanías, mientras que el de Luna será total y de gran duración. Esto ocurrió, por ejemplo, en julio y agosto de 2018.

Todo esto lo expliqué en radio Euskadi. Pongo el enlace por si por una vez prefieres oírlo en mi propia voz, clikando en él. Está al final de la grabación, a partir del minuto 44:05 : https://euskalpmdeus-vh.akamaihd.net/multimedia/audios/2020/06/03/2613797/20200603_21524923_0012823688_002_001_MECANICA_MAD.mp3

Aunque no venga a cuento no me resisto a citar una curiosidad: La grabación se hizo en marzo,  (solemos grabar unos cuantos programas seguidos que luego se van emitiendo cada uno en su momento) cuando aquí aún no había confinamiento pero en China estaban en lo peor de la pandemia con las fronteras cerradas y por eso dije que “Quien sabe si el 21 de junio ya se pueda ir a China a ver al eclipse de Sol”. Pero curiosamente se ha emitido cuando en China ya no hay epidemia y aquí en ese momento se hablaba de que precisamente el día 21 se abrirían las fronteras (aunque ahora lo hayan retrasado), por lo que hasta podría haber sido adecuada la frase con un significado opuesto al que yo la pronuncié.

jueves, 4 de junio de 2020

Venus, visible en su conjunción

Con este post voy a alterar la línea habitual de artículos muy largos y con demasiados datos, a veces difíciles de leer hasta el final.
Aunque éstos seguirán apareciendo intentaré, con artículos más breves, dar con frecuencia una cierta frescura y presencia más atractiva sobre todo de cara a quienes solo miran internet en su teléfono móvil (cada día más gente), donde todo lo que sea texto parece mucho más largo.


Esta pasada madrugada se ha producido la conjunción de Venus y aunque teóricamente, y en principio, podría pensarse que en esta posición el segundo planeta debería ser imposible de observar, algunos afortunados con equipo adecuado y experiencia en estos temas han podido obtener imágenes como ésta:
Imagen de Venus, en forma de anillo luminoso, obtenida por Nicolas Lefaudeux y recogida en https://www.spaceweather.com/ 

Corresponde al momento en que Venus ha estado alineado con el Sol, delante de él visto desde la Tierra, en la llamada “conjunción inferior", que aunque comparte apelativo con la otra (la “conjunción superior”), el apellido es totalmente opuesto al espectáculo que nos dan en uno y otro caso. 

En la conjunción inferior Venus se sitúa en el punto más próximo a la Tierra, mostrando su máximo tamaño y (teóricamente) la fase nueva. Lo contrario ocurre en la conjunción superior.
Aunque evidentemente los tamaños de los astros están aumentados y no guardan proporción, las órbitas y distancias están a la misma escala 
Las distancias de la Tierra a Venus en ambos casos (indicadas por las llaves) son tremendamente diferentes. 
 

En realidad Venus no ha pasado por delante del disco solar (eso habría sido un tránsito y como mucho ocurren dos veces en un siglo) porque su órbita y la de la Tierra no están exactamente en el mismo plano y en esta ocasión, en su mayor proximidad, se ha situado a algo menos de medio grado del centro solar, es decir, a escasos 15 minutos de arco al norte del borde de su disco. 
Posición de Venus respecto al Sol en el momento de su máxima aproximación. Tanto los tamaños aparentes como la distancia están a la misma escala.

Al igual que con la Luna, este proceso de aparente acercamiento desde el Este del Sol, paso junto a él y posterior alejamiento por su Oeste (en la Luna o en la conjunción superior es del Oeste hacia el Este) se manifiesta claramente en la fase. 

La situación de esta conjunción inferior sería análoga a la Luna nueva: Los días anteriores mostrando un arco cada vez más fino, invisible en el momento de fase nueva y días contiguos, y de nuevo otro fino arco que se va ampliando, en fechas posteriores. 

Imágenes de las fases menguantes de Venus, que he ido tomando desde mi ventana en distintas fechas
Aunque el fondo aparece negro, se han tomado todas ellas de día pero se ha regulado la exposición para que la fase del planeta aparezca más definida sobre el fondo oscuro. Cada una se ha realizado con  toma única y sin tratamiento informático.


Al igual que con la luna nueva, teóricamente hoy debería haber sido imposible ver a Venus. Sin embargo, han llegado preciosas imágenes, como la que aparece al principio del post, donde muestra su borde iluminado, como un fino anillo.

Esto es debido a la densa atmósfera del segundo planeta. Prácticamente desde detrás de él, el Sol ha iluminado esta atmósfera que de esa manera nos ha dejado ver su contorno brillante. Todo un espectáculo. Se pueden ver más imágenes en esta web.

Aunque no es exactamente lo mismo, la situación sería similar a esas imágenes a contraluz donde el cabello de una persona destaca luminoso:


No siempre la imagen que ofrece Venus en su conjunción inferior es igual. En este caso ha pasado angularmente muy cerca del Sol, pero otras veces no tanto. 
Por ejemplo en agosto de 2015 en máximo acercamiento fue de 8º, y pudo observarse una fase solo un poco más fina que en la última de la serie en las imágenes anteriores (la del 26-5), siendo mucho más fácil de observar y fotografiar que ahora, en que la luz solar lo ha hecho muy complicado. 
Yo mismo, con unos medios muy inferiores a los de ahora, obtuve esta foto el mismo día de la conjunción simplemente colocando la cámara delante del ocular sin ningún adaptador.
Venus en la conjunción inferior del 15-8-2015. La fase nunca fue más fina que la de la imagen. Fue disminuyendo hasta ese momento y luego volvió a aumentar.

La conjunción inferior es el momento teórico en que Venus pasa de su presentación vespertina a la matutina  aunque, a simple vista, hay varias semanas en que no es posible observarlo por su cercanía angular al Sol. 

Por tanto, y aunque tendremos que esperar unos días para poder comprobarlo con nuestros propios ojos, ya ha comenzado el reinado del "Lucero del Alba".

miércoles, 20 de mayo de 2020

Mercurio releva a Venus

Ya me he referido varias veces en este blog a la magnífica presentación del segundo planeta durante los últimos 6 meses, sobre nuestros cielos en el crepúsculo vespertino y primeras horas de la noche, por ejemplo en "La estrella de este invierno..."

Pero como todo tiene su final, también Venus va a dejar de verse a últimos de mayo, para aparecer en los cielos matutinos unas dos semanas después como el “Lucero del Alba”. Pero a pesar de que era el único planeta que en estos meses ha podido verse por la tarde, no nos va a dejar sin presencia planetaria vespertina, porque casualmente justo en las fechas  en que  el segundo se marcha, aparece el primero.

Ayer 19 de mayo a las 22:15 en el limpio cielo de Bilbao, sobre su horizonte Oeste-Noroeste, Mercurio (en la imagen in débil puntito muy cerca de los árboles del horizonte) ya se apreciaba a simple vista, mientras está acercándose a Venus para recoger pasado mañana el testigo.

Pero es un relevo a la baja. Es como si en una carrera de 4X100 un atleta aficionado y en baja forma le cogiera el relevo al recordman mundial de velocidad, porque tanto en el brillo como en la duración diaria y total, de estas apariciones vespertinas la diferencia entre los dos es enorme.

Trayectoria prevista para la entrega del testigo sobre el horizonte.  En una imagen con más campo que la anterior, y tomada unos minutos antes, se ha trazado el movimiento de los dos planetas durante el relevo, tomando como referencia el fondo de la esfera celeste. 

El momento del relevo (la conjunción planetaria exacta) será el día 22 a las 10h (8 TU) cuando Mercurio pasará a menos de 1º al Sur de Venus. A las horas en que ocurre el crepúsculo (único momento en que serán visibles) desde el Oeste de Europa el 21 al atardecer ya se les verá muy próximos y el 22 el primer planeta ya estará más alto sobre el horizonte que el segundo 

Pero aún así, los atardeceres en que sigamos viendo a Venus (cada vez más difícil, ocultándose antes y en un cielo más brillante) destacará mucho más que Mercurio e incluso nos puede servir de referencia para encontrar al esquivo primer planeta, porque su brillo será mucho mayor (Magnitud -4 frente a -0.3, cifras ya atenuadas por la atmósfera).

Tanto el día 21 como el 22 la separación angular será de menos de 2º durante el crepúsculo desde Europa y América (desde Australia incluso menor que 1º el día 22) por lo que serán visibles a la vez con unos prismáticos, uno al lado del otro, y se podrá apreciar la fina y espectacular fase de Venus mientras el pequeño disco de Mercurio apenas se verá como un puntito mucho más débil.

Esta sería, aproximadamente, la visión con unos prismáticos que cubrieran un campo de solo 3º, manteniendo la proporción de tamaños y distancias. (Los que utilizamos habitualmente en observación del cielo pueden tener el doble). Aunque las imágenes parecen excesivamente pequeñas, lo que veamos será mucho más evidente porque la imagen cubriría toda nuestra visión y el ojo se adapta mucho mejor al verlo directamente, que al mirar una imagen en una pantalla, tanto en calidad como en percepción del detalle. 
En el montaje se han utilizado imágenes reales de los planetas del día 19-5 obtenidas por separado.


Es muy curioso el que la aparición vespertina de Venus empezó en noviembre cuando Júpiter se retiraba de la zona (como quedó recogido en "Zeus y Afrodita, ...!) y acaba ahora cuando comienza la de Mercurio. Esto ha sido una enorme casualidad y ni el mejor equipo de relevos se habría pasado el testigo de manera tan coordinada.


El aspecto de ambos planetas.

A simple vista el aspecto que muestran Venus y Mercurio es muy distinto, como he dicho, por la gran diferencia en el brillo aunque ambos se vean con aspecto puntual, comos si fuesen estrellas; pero vistos a través de un telescopio será aún mayor por el tamaño y la forma.

Además de que el segundo planeta es más grande que el primero, ahora está mucho más cerca de la Tierra. Y por su posición la fase será muy diferente:

Posiciones Mercurio, Venus y la Tierra en sus órbitas el día 22-5-2020. Aunque la alineación en planta es exacta, veremos "pasar" a Mercurio un poco por debajo de Venus porque las órbitas no están exactamente en el mismo plano.
Aunque el tamaño de los astros se ha exagerado, la forma, tamaño relativo y situación de las órbitas es precisa. 

La fase menguante de Venus, estas semanas muy fina, contrasta con el pequeño disco que nos muestra Mercurio, que aún estando también menguante (ambos presentan esa fase cuando son visibles por la tarde) todavía es casi llena.

Estas dos imágenes se veían ayer en mi telescopio:

Imagen tomada a través del telescopio de cada uno de los planetas el 19-5, pero que no van a variar mucho durante estos próximos días. La ampliación de ambas fotos es la misma, y permite comparar los tamaños aparentes.
Son las mismas imágenes que he utilizado arriba para el montaje de la visión con unos prismáticos pero aquí , en mayor escala, se aprecia mejor la fase y la relación de tamaños  


Días de espectáculos 

Además de la conjunción de Venus y Mercurio del día 22, que permitirá verlos muy cercanos entre sí, también en fechas contiguas se producen otras circunstancias que se sumarán para hacer el fenómeno más llamativo

-- La Luna de testigo

La Luna siempre adorna este tipo de conjunciones cuando le da tiempo a pasar por allí en las fechas clave, añadiendo el elemento más espectacular al fenómeno.

En este caso, aunque por la proximidad al horizonte en el crepúsculo será muy breve, muy sutil por la consecuente fina fase, y no dará tiempo a que mucha gente pueda fijarse por lo que no será un espectáculo de masas, por esos mismos motivos será mucho más bello.

El día 24 una finísima Luna creciente de solo dos días después de nueva, formará una preciosa coreografía con los dos planetas. Mercurio quedará situado justo entre Venus y nuestro satélite, ambos con la misma fase.

Como el movimiento de la Luna en la esfera celeste es relativamente rápido, y el periodo de observación en cada lugar muy breve, coincidiendo en cada lugar con el crepúsculo, la situación cambiará según  el lugar del planeta desde el que se observe.

Desde América la simetría será mayor, y Mercurio quedará situado casi exactamente en el punto medio entre Venus y la Luna, mientras que en Europa (visible unas horas antes) se verá más cerca de Mercurio que de Venus.

A diferencia de lo relatado antes, relativo a la variación en las posiciones de los dos planetas desde diferentes puntos de la Tierra, en este caso el movimiento de la Luna es mucho más rápido y esas variaciones serán mayores

-- También la ISS

El lunes 25, se incorpora a la coreografía la Estación Espacial, que desde donde yo vivo se la verá pasar por ahí, casi casi delante de Venus, completando un póker muy sugerente por momentos.

La ISS pasa a las 22h 18, pero muy bajo para verlo a simple vista.  A solo 5º con magnitud -0.85 pasará junto a Venus.

Aunque cuando la ISS se aleje de la zona de los dos planetas y coja más altura se verá bien a simple vista, su visita a Mercurio, Venus y la Luna habrá que fisgarla con prismáticos.



Situaciones desde distintos lugares de la Tierra 

Aunque el movimiento de ambos planetas en la esfera celeste es muy ligero, en los momentos de máxima aproximación habrá diferencias en su posición relativa en solo unas horas. Y como solo son visibles durante un pequeño intervalo de tiempo en el crepúsculo, esta posición y su separación angular será algo diferente según el lugar del planeta en que se observe. Así la máxima aproximación, que será ligeramente inferior a 1º podrá verse desde la zona oriental de Australia.

Desde Europa occidental tanto el día 21 como el 22 estarán a la misma distancia, en el primer caso antes de la oposición, y en segundo después.
Desde América se verá más tarde, por lo que el día 21 será mejor. En américa del Sur no mucho mejor que en Europa, porque aunque la diferencia de longitud geográfica es notable, la diferencia en la hora del crepúsculo vespertino no lo es tanto ya que allí es otoño, ya camino del solsticio de invierno y el sol se pone antes de lo habitual.
El siguiente gráfico recoge estas situaciones:


Este gráfico está referido a la ecliptica, con lo que si se toma como referencia su posición respecto al horizonte, (que siempre por la zona de Mercurio es clave), hay otro factor muy determinante: 

- En el hemisferio Sur empeora las condiciones porque en otoño al atardecer está muy horizontal, con la desventaja añadida de que la latitud eclíptica de ambos planetas es Norte. Definitivamente, y a pesar de que en la mayoría de los casos las condiciones de observación de Mercurio son mucho mejores en el hemisferio Austral, en este caso rotundamente no.
 
- La situación de México será mejor que la de Europa porque al estar más cerca del ecuador, tienen la eclíptica más vertical.

Postas de diferente duración

Lo de esta aparición vespertina de Venus, relevando a Júpiter y siendo relevado por Mercurio justo en los momentos del comienzo y final de su periodo de visibilidad vespertina ha sido una tremenda casualidad, porque los periodos sinódicos (posiciones vistas desde la Tierra) de cada planeta son muy diferentes, y normalmente no ocurre así, solapándose unas y otras. Pero esto me da pie a analizar o comparar los ciclos de cada uno.

- Empezando por el más espectacular (Venus) como ya he citado en varias ocasiones, la duración de su posta (su aparición vespertina, o de igual manera la matutina) es de 6 o 7 meses (en cada ciclo de 19). En este caso desde noviembre hasta finales de mayo.

Debido a su brillo, podría decirse en este símil atlético que el segundo planeta realiza las postas más espectaculares, y se llevaría los mayores aplausos en la competición.

- Las apariciones de Mercurio son mucho más breves, y la duración del periodo de visibilidad es relativo porque, como las condiciones siempre son críticas, la determinación de si en un momento se puede ver sin ayuda óptica, o no, depende de la vista de cada observador y de las condiciones de limpieza del cielo (aún sin nubes) cerca del horizonte.

En cualquier caso estos periodos son mucho más amplios en el hemisferio Sur, digamos que para latitudes medias pueden tener una duración de un mes y medio, mientras que en el norte, donde puede reducirse a menos de dos semanas el periodo en que se vea a simple vista, y eso si hay suerte y el horizonte está limpio.

Mercurio es el atleta sureño que cuando corre en casa, ante su público, da todo lo que tiene, pero cuando lo hace fuera se limita a cumplir el expediente de manera muy rácana. 

Estas curiosas diferencias según el hemisferio, que no se dan en ningún otro planeta, las recogí en el artículo "El esquivo planeta sureño se asoma por el norte"

- Júpiter y Saturno

Debido a su lejanía y por ello a su lento movimiento real y en la esfera celeste vistos desde aquí, prácticamente su ciclo es anual, alargándose un mes más en el caso de Júpiter. Desde que comienzan a verse de madrugada pasan poco más de 5 meses hasta que son visibles toda la noche, en su oposición, luego otros 5 en que podemos verlos claramente antes de acostarnos pero no de madrugada y luego un periodo en que no son visibles por estar angularmente cerca del Sol en las proximidades de su conjunción.

Aunque Júpiter siempre será más eficiente que Saturno, con postas un poquito más largas y mucho más espectaculares (por su brillo), ambos son relevistas muy fiables, constantes, y nunca fallan.

- Marte

Con el cuarto planeta hay que matizar porque su brillo (acorde con su distancia a la Tierra) es muy variable. Aunque considerando su situación en el cielo nocturno sus periodos son mucho más amplios, de casi 2 años, si se considera su observación clara y espectacular se reducen a pocos meses, de los cuales en un par de ellos destaca como el astro más brillante después de la Luna durante casi toda de la noche, compitiendo quizás con Júpiter si coinciden ambos en su máximo esplendor. Venus no será su rival porque no se ve nunca en plena noche.

De izquierda a derecha, Marte, Saturno y Júpiter, el pasado mes de abril acompañados por la Luna. Este año 2020 los dos últimos se mantienen muy próximos entre sí y puede comprobarse que el brillo de Júpiter es siempre muy superior. Aunque todavía Marte no puede competir con él, va a ir aumentando continuamente hasta octubre, cuando no tendrá rival.

Por ejemplo podría considerarse que la aparición actual de Marte comenzó en octubre de 2019, tendrá su máximo esplendor en otoño de este año y durará hasta el verano de 2021 en que difícilmente se distinguirá, muy débil,  al comienzo de la noche.

Marte da unos relevos espectaculares en su tramo central pero parece que le cuesta coger velocidad cuando toma el testigo, y se queda agotado tras el explosivo esfuerzo mucho antes de entregarlo.

domingo, 12 de enero de 2020

Fue un eclipse diferente

He cambiado de opinión, y aunque en principio incluí los resultados de la observación del eclipse penumbral de luna en el post anterior en una actualización al final del mismo, entre otras cosas porque era algo breve, he decidido que están mejor aquí en un nuevo post.
Por una parte allí no lo iba a ver casi nadie porque no es habitual entrar a releer algo ya conocido, y por otra porque creo que ya es hora de que escriba artículos mucho más cortitos, más adecuados al smarphone que es donde actualmente la mayoría de la gente se conecta con internet, y donde mis habituales "rollos" se hacen eternos e ilegibles. 
Se que no lo voy a conseguir en la mayoría de los casos, pero a partir de ahora voy a intentar publicar cosas más breves o dividirlas en varias partes.

Ha sido la primera vez que he intentado la observación concreta y completa de un eclipse penumbral. 
Es un fenómeno "menor", nada espectacular comparado con los otros tipos de eclipses, y esto ya lo había comprobado cuando después de finalizar la fase parcial de tantos y tantos eclipses de Luna está uno recogiendo los trastos dando por concluida la observación y hecha un último vistazo a nuestro satélite, más por un tema nostálgico de despedida a la actriz que nos ha proporcionado el espectáculo, que por intentar apreciar la tenue penumbra que aún oscurece ligeramente su rostro.
Porque, a diferencia de otros espectáculos, los eclipses no tienen su apoteosis al final, e incluso muchos espectadores abandonan las gradas en mitad de la segunda parte despreciando esos "minutos de la basura" porque ya no hay nada nuevo que ver, y prácticamente nadie se queda después del "descuento" porque eso de las sutilezas no se lleva.

Bueno, como me conozco, y sé que tengo un "rollo" que te puede aburrir, antes de que dejes de leer pongo unas imágenes que obtuve durante el fenómeno, que es posible que sea lo único que te interese de este post, y unas líneas con mis impresiones sobre lo observado.


En cierta manera hubo suerte con la meteorología en Bilbao porque después de un día totalmente nublado, una vez comenzado el eclipse se fueron abriendo claros y la última parte pudo verse bastante bien.

Cuando se iba aproximando la hora central del eclipse aparecieron algunos claros que dieron cierta esperanza, y finalmente en uno de ellos se coló la Luna que en la foto aparece sobreexpuesta intencionadamente para poder apreciar el entorno con las nubes e incluso los cables eléctricos que adornan la imagen.
Solo pude conseguir algunas imágenes de cierta calidad antes al máximo, a las 19:45. Otras varias estaban afectadas por nubes más o menos ligeras que aunque permitían ver la Luna influían mucho en el tema clave de este eclipse y alteraban los resultados al oscurecer levemente diversas zonas de nuestro satélite, como se puede apreciar en la siguiente foto: