Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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jueves, 27 de agosto de 2020

Citas con los astros en septiembre de 2020

 A punto de comenzar un nuevo curso con tantas incertidumbres por la pandemia, este blog quiere abordarlo sin dudas y con planes claros.


Por ello voy a intentar incorporar una sección fija anunciando, poco antes del comienzo de cada mes, algunas de las efemérides astronómicas que considere más interesantes de ese periodo. Con una ligera reseña de cada una, y sin descartar la posibilidad de ampliar la información en fechas inmediatamente anteriores a la ocurrencia del fenómeno si éste lo merece, si se quedó algo en el tintero, o si alguien me lo pide mediante algún comentario.

Intentaré que no sea el típico listado, con muchos datos que no son excesivamente interesantes, sino seleccionando solo unas pocas situaciones, mezclando las clásicas citas con algunos aspectos curiosos que no suelen mencionarse habitualmente.

Así los lectores y lectoras del blog tendrán una referencia fija de que al final de cada mes habrá información de fenómenos concretos.


Para empezar, y a ver si sirve de consuelo para mis lectores del hemisferio sur que este verano no han podido disfrutar de los fenómenos celestes tanto como los del norte, en este mes de septiembre la mayor parte se apreciarán mejor desde allí.

Aparecen a continuación algunas referencias breves de cada fenómeno, y en el anexo “Si quieres saber más” una ampliación con algún detalle de la primera de ellas.

- El domingo día 6 de madrugada, ocultación de Marte por la Luna

Es uno de esos clásicos fenómenos que nunca pierden su encanto, cuando la Luna pasará por delante del planeta rojo que se encuentra ya en una época muy brillante cercana a su oposición.

Montaje con imágenes de una ocultación rasante de Marte en 2003, realizado por Ron Dantowitz

Como el asunto es cuestión de perspectiva, la situación observable dependerá del lugar de la Tierra en que estemos. Por eso, aunque no es un fenómeno muy infrecuente y este año 2020 se produce en 5 ocasiones, lo que cada uno pueda ver es diferente en cada caso.

Por ejemplo esta vez en la península Ibérica, aunque solo será observable en la mitad sur y además en malas condiciones, es la única ocasión en que podrá verse algo, mientras que en una pequeña zona de Brasil son visibles 3 de estas ocultaciones de este año y en muchos lugares del planeta, ninguna. En este caso la zona privilegiada para ver este fenómeno es una parte de Sudamérica. 

Más información al final.

- Días 19 y 20 la Luna de la sonrisa en el hemisferio Sur, y vertical en el Norte.

La Luna creciente de 2 o 3 días después de nueva, muestra una atractiva fase muy fina que solo puede apreciarse al principio de la noche tras la puesta de Sol y que cuando ocurre en los meses contiguos al equinoccio de primavera se ve en una posición en forma de sonrisa con los cuernos hacia arriba, mientras que en el otoño aparece mucho más vertical.

Como en el hemisferio sur va a empezar la primavera, allí ahora sonríe. En cada latitud la inclinación es diferente, como se aprecia en el siguiente gráfico correspondiente al día 20 poco antes de su ocaso.


Más detalles sobre este tema pueden encontrarse en este enlace: “La Luna se tumba


Dia 22 a las  15:30 (Hora Central Europea, 13:30 T.U.) Comienzo del otoño (primavera en el sur)

Aunque estamos acostumbrados a oír que las estaciones comienzan el día 21 del mes correspondiente y parezca que este año el otoño se retrasa, en realidad ocurre todo lo contrario ya que al ser bisiesto todas las estaciones comienzan un poco antes.



Y es que lo más habitual es que la estación de la caída de las hojas (o de las flores en el hemisferios sur) comience el 23 de septiembre tal como expliqué en “El otoño nunca empezó el 21


- Día 25. La Luna se sitúa cerca de Júpiter y Saturno

La proximidad en el cielo de estos dos planetas desde la perspectiva de la Tierra hará que cada mes la Luna cuando pase por ahí produzca diferentes imágenes que llamarán la atención y que en esta ocasión desde Europa se verá un triángulo casi isósceles con el vértice más puntiagudo en Júpiter, que se irá alargando según pasen las horas cuando sea visible en América.

Posiciones en un momento intermedio entre el comienzo de la noche y su puesta, visto desde el oeste de Europa (a la izquierda) o desde América (derecha)

Los últimos días del mes se dan las mejores ocasiones para ver a Mercurio en este año.

Y como siempre ocurre con este escurridizo planeta, se producirán desde el hemisferio sur.  En realidad la fecha que suele darse como referencia (la máxima elongación) es el 1 de octubre, pero las condiciones serán exactamente iguales el 30 de septiembre, y los días finales de este mes el brillo de Mercurio será mayor que en los primeros del siguiente.

Hace unos meses ya cité esta situación que se recoge en el siguiente gráfico:

Las mejores fechas corresponden a las zonas del gráfico en que la línea sinusoidal se adentra en la zona negra de la noche.


A pesar de ser la mayor elongación del año, como siempre en el norte se corresponde con una inclinación de la eclíptica desfavorable, desde aquí no es una de las mejores ocasiones y será un buen ejercicio la localización del esquivo planeta. En el sur se verá muy bien incluso en plena noche.

La explicación de estas situaciones aparece en “El planeta sureño se asoma por el norte


Se amplía, a continuación, la información sobre la ocultación de Marte por la Luna en la noche del 5 al 6 de septiembre

En este mapa se recogen los lugares y condiciones en que se podría ver la ocultación y se aprecia que la zona favorecida en esta ocasión, tal como se dijo antes, corresponde a gran parte de Sudamérica.


Elaborado a partir de un gráfico similar de ocultacionesliada.wordpress.com , al que le he añadido varias anotaciones

Al norte de la zona de visibilidad (casi toda Europa y parte de América) se verá pasar a la Luna por debajo de Marte. Al sur de la misma pasará por arriba. Aunque desde ahí no se produzca la ocultación, no dejará de tener su atractivo ver al planeta rojo junto a la Luna que se desliza a su lado.

Al este de la zona de visibilidad (todo Asia) el fenómeno se produciría antes de aparecer ambos astros por el horizonte y al oeste ya se habrán puesto. Por decirlo de alguna manera, se vería a los dos astros juntos debajo del horizonte si la Tierra fuese transparente.

En las dos zonas ovaladas de los extremos la Luna estará saliendo o poniéndose entre la ocultación y la reaparición, por lo que solo será visible uno de los dos momentos, con el agravante en la zona de la derecha de que ocurrirá en pleno día y la de la izquierda es en el océano Pacífico.

En España, la zona mejor zona con diferencia corresponde a Canarias, desde donde la ocultación será relativamente profunda, mas de una hora antes que la reaparición, y con el cielo todavía suficientemente oscuro. Aparte de las "islas afortunadas" solo desde una parte de Andalucía podrá verse la ocultación completa, y justo antes de la salida del Sol. Pero más al norte, desde una franja de la Península Ibérica próxima a la latitud 40º será una ocultación rasante, lo mismo que por una franja de África y dos de Sudamérica, siempre junto a los límites superior e inferior de la zona indicada en el gráfico.

La ocultación rasante es un bonito espectáculo, para algunos incluso más atractivo que cuando el planeta se oculta y luego vuelve a salir, y un fenómeno más raro porque la zona geográfica desde la que se puede observar es mucho más pequeña, aunque en lo que respecta a la península Ibérica el cielo estará ya muy brillante y exigirá el uso de telescopio o prismáticos para distinguir a Marte  ¿O quizás alguien con mucha agudeza visual pueda verlo con la referencia de la Luna?, ahora que está tan brillante, situándose en un lugar con un elevado  horizonte Este que retrase la salida del Sol… No creo, pero…

Desde la zona occidental de Sudamérica indicada en el mapa (Perú, Bolivia, Chile) el fenómeno ocurrirá algo antes de medianoche y por tanto aún será el día 5. En la oriental (costa de Brasil) después de la misma, y no habrá problema en seguir incluso a simple vista la ocultación y la repentina reaparición, surgiendo Marte aparentemente de la nada, ya que ocurrirá por la zona no iluminada de la Luna.

sábado, 4 de julio de 2020

Otro eclipse de Luna muy poco destacable

Este 5 de julio hay eclipse. El tercer eclipse penumbral del año, el peor de los cuatro.

Publico esto solo unas horas antes y es muy probable que lo leas tarde, pero si es así no te preocupes, porque no te habrás perdido gran cosa.

Ya lo expliqué en el artículo “El eclipse que nadie verá y sus compañeros del trío”. Te aconsejo que si no lo leíste lo hagas ahora, y allí está casi toda la información sobre estos fenómenos menores. 

Únicamente quiero que este breve post sirva de recordatorio porque recientemente prometí anunciar todos los fenómenos celestes, por si lees por ahí la noticia para que no la eches en falta en este blog, y aportar los datos de cómo verlo, a qué hora, etc.

Imagen del eclipse penumbral del 10-1-2020 en la que se puede apreciar la zona sur de la Luna (abajo a la derecha) ligeramente oscurecida. En el caso presente el oscurecimiento será por la parte opuesta del satélite y será mucho más leve. Pero ocurrirá en una zona ya más oscura de por sí, debido a la distribución de las llanuras denominadas "mares lunares" que son menos reflectantes, y esto quizás pudiera ayudar a percibirlo.

Qué se verá, y por qué.

En un primer vistazo, una luna llena como cualquier otra. Pero... Nuestro satélite entrará levemente y casi de refilón en la zona de penumbra de la Tierra y su parte más septentrional recibirá una pequeñísima cantidad menos de luz solar de lo habitual en su fase llena, brillando ligerísimamente menos que el resto de su supeficie. Tan poco, que no creo que nadie lo perciba en una visión directa.

A la zona de la penumbra llegan parte de los rayos solares, pero no todos. El efecto de oscurecimiento, que es apreciable cerca de la sombra, se va atenuando muy rápidamente hacia el exterior por lo que en este caso será muy muy leve.

sábado, 20 de junio de 2020

Se acumulan las efemérides astronómicas

Hoy 20 de junio es el solsticio, ayer ocurrió la ocultación de Venus por la Luna y mañana se producirá un magnífico eclipse anular de Sol. 


Voy a aprovechar para mencionar dos de estos fenómenos, dando solo alguna referencia porque ya he hablado de ellos u otros similares anteriormente, y hacer una crónica con mis impresiones, imágenes y datos de la preciosa ocultación que pude observar ayer, de manera más extensa.

Como en otras ocasiones, recojo impresiones y anécdotas personales (este es un blog personal) más con el objetivo de escribirlo y conservarlo para mí, que para los lectores. Te puedes saltar esos párrafos que van en letra pequeña (incluso te lo recomiendo), que a mí mismo a veces me producen algo de reparo o“vergüenza ajena”. 

-Solsticio de junio: 

Comienza el invierno en el hemisferio sur y el verano en el norte, exactamente a las 21:44 en Tiempo Universal, 23:30 en Hora Central Europea (hora oficial en la España peninsular). 

También en América el cambio ocurre el día 20, pero en el Este de Europa, Asia, Australia y la mayoría de las islas del Pacífico ya será el día 21, la fecha que todos tenemos in mente como comienzo habitual de las estaciones, pero que ya nos vamos dando cuenta de que puede variar un poco, porque también esta primavera empezó el 20.

De hecho este año 2020 el inverno boreal (verano austral) es la única estación que comienza el día 21 en horario T.U. 

martes, 16 de junio de 2020

Ocultación de Venus - Lunita se esconde tras la luna grande

Este próximo viernes 19 de junio se producirá uno de los fenómenos más atractivos, en mi modesta opinión, que los astros nos pueden ofrecer: La ocultación de Venus por la Luna.
Es algo poco conocido, por supuesto no se puede comparar con los eclipses que nos anuncian en todos los medios, y además para verlo va a ser casi imprescindible el uso de un telescopio.

Con unos prismáticos también se podría ver algo, pero no sería fácil y además la imagen con uno u otro instrumento no se puede comparar. Incluso, una vez localizado por estos medios, podría distinguirse a Venus a simple vista ¡en pleno día! antes de esconderse o tras reaparecer.

No suelo recoger en este blog este tipo de fenómenos que no están al alcance de “todos los públicos”, pero ahora hago una excepción porque en las dos ocasiones en que yo he podido observar algo similar la sensación que me quedó fue extraordinaria. Con el añadido de que, al igual que aquellos, se producirá de día con la dificultad que ello entraña pero con la curiosa sensación de verlo en el cielo iluminado y la satisfacción que produce cuando se consigue observar algo que no es evidente.


¿Qué se verá?

Dos astros, de muy diferente tamaño pero con aspecto similar, ambos en una fase muy fina y ofreciendo una atractiva imagen, el grande ocultando al pequeño que vuelve luego a aparecer, zafándose por el otro lado, o bien el pequeño jugando al escondite detrás del grande.

Posiciones de la ocultación de Venus tras la Luna y su reaparición, visto desde Bilbao. La situación para otros lugares aparece más adelante.
Se han mantenido las proporciones en los tamaños de los astros.


Pero si la ocultación será interesante, la reaparición de Venus de detrás de la Luna parecerá misteriosa: un pico de luz que irá tomando forma de gancho surgiendo de la nada (aparecerá por la parte no iluminada de la Luna que, aunque de madrugada se podría haber apreciado todo el disco por la luz cenicienta, en pleno día no se distinguirá del fondo del cielo brillante) y durante algo más de 2 minutos ese "gancho" irá creciendo hasta completar la imagen de finísima lunita inicial. 

En esta imagen (que obtuve en la madrugada del 16-8-2012) la Luna mostraba una fase muy similar a la del próximo viernes y antes del amanecer podía apreciarse muy bien todo su contorno.
Aunque si la reaparición de Venus ocurriera en estas condiciones la imagen sería más fotogénica, perdería la "magia" de ver aparecer Venus "misteriosamente de la nada". Esas circunstancias, de reaparición aún en el crepúsculo, se producirán en esta ocasión desde algunas zonas del nordeste de Canadá.
Curiosamente en esta imagen también aparece un planeta (Mercurio), al que la Luna estaba sobrepasando pero muy por debajo de él (a casi 4º de distancia) y por ello no hubo ocultación.

Como he dicho, tanto la Luna como Venus mostrarán este viernes una finísima fase con la misma orientación, aunque nuestro satélite esté menguando y el planeta creciendo, porque ambos astros no coinciden en la forma de su fase respecto al crecimiento de la misma. La Luna solo 2 días antes de la fase nueva y el segundo planeta poco después de haber pasado por su conjunción 

Concretamente la fase de Venus será de un 8% de superficie iluminada, mientras que la de la Luna solo de un 4%, y el brillo total de ambos astros no será excesivamente diferente (mag. -4.4 y -6.7), pero paradójicamente destacando mucho más Venus, por su mayor brillo por unidad de superficie.


Desde dónde será visible

Desafortunadamente este tipo de fenómenos solo pueden verse desde una zona concreta de nuestro planeta, distinta en cada caso. En esta ocasión en América no se verá nada (excepto en zonas del nordeste de Canadá), pero sí desde gran parte de Asia y Europa, incluida toda la península Ibérica y también desde las islas Canarias y Baleares. 
La zona de visibilidad es la situada al norte de la línea roja y limitada al Este y Oeste por las líneas azul claro. Mapa adaptado a partir de la publicación en ocultacionesliada.wordpress.com

Al Oeste de la zona de visibilidad los dos astros protagonistas aún están debajo del horizonte cuando podría producirse la ocultación y al Este ya se han puesto. Al Sur de la línea roja no se produce ocultación por efecto de la diferente perspectiva según desde donde se mire, y se verá a Venus sobrepasar a la Luna por debajo de ella en vez de por detrás (desde el hemisferio Sur se le verá pasando por encima de la Luna. En ambos casos por el Sur de la misma)

Desde los distintos lugares en que pueda verse el fenómeno, tanto los puntos del disco lunar por los que Venus se oculta y luego aparece, como el intervalo de tiempo entre ambos momentos, es diferente debido al paralaje (distinta perspectiva al observar desde distinto lugar)

Centrándonos en lugares de la península Ibérica, el periodo en que Venus permanecerá ocultado será mayor cuanto más al Noroeste y por ello será máximo en Galicia.
Por el contrario, por el Sureste (Almería) o algunas de las islas Canarias y las Baleares esta ocultación será muy breve, pero por ello puede ser mucho más espectacular al ocurrir lo que se llama una ocultación rasante.

En el siguiente gráfico se recoge la trayectoria aparente y las horas aproximadas de la ocultación y reaparición desde diferentes lugares de la península y Baleares por un lado y de Canarias en otro, en horario oficial en cada caso.
Se han separado en dos representaciones porque la posición relativa de la Luna (inclinación de la fase) será ligeramente distinta (en ambos casos se representa respecto al horizonte local), y para obtener una mayor claridad en las situaciones rasantes.

Los datos se han recogido de las simulaciones con Stellarium. Los horarios (todos en hora local) se han redondeado al minuto con la posición del punto central del disco de Venus. Como la ocultación dura alrededor de 3 minutos (incluso bastante más si está próxima a ser rasante) y comienza por la parte oscura de Venus, en nuestra observación la zona visible de Venus podría comenzar a ocultarse hasta 2 minutos más tarde de lo indicado. Así mismo la reaparición total ocurrirá un poco después de lo que aquí aparece, por los mismos motivos.
No obstante, conviene tener el ojo pegado al ocular y mirar atentamente antes de los momentos indicados porque un mínimo retraso (por despiste, o por no tener el reloj ajustado, o mi redondeo a partir de Stellarium) nos hará perder el espectáculo.


Como varios lectores me han pedido horas concretas para su ciudad, añado aquí una tabla con diferentes localidades de toda la geografía española. He preferido elegir las que nunca aparecen en las tablas y, al igual que cuando los datos son de esas grandes capitales, debes buscar un lugar cercano y la diferencia será mínima.
Como en los gráficos anteriores, todos los horarios están dados en la hora que marca tu reloj.

viernes, 5 de junio de 2020

El eclipse de hoy, que nadie verá, y sus colegas en el trío

Es posible que hayas oído que esta noche del 5 al 6 de junio se produce un eclipse de Luna.

Ocurrirá en torno a las 21:30 hora central europea (19:30 T.U.), y si la previsión meteorológica para tu región anuncia nubes, no te preocupes. Aunque estuviera despejado, no verías prácticamente nada porque se trata de un eclipse penumbral, donde apenas puede intuirse un tenue oscurecimiento de una zona de nuestro satélite. Pero además dentro de los penumbrales hay grados y éste no es precisamente de los mejores.

Mi objetivo al publicar esto es advertirte de que te va a decepcionar, si es que te hubiera llegado la noticia del evento (adornado frecuentemente con las habituales tonterías de la Luna de fresa), o si lo lees una vez que haya pasado (lo cual es muy probable porque lo escribo con muy poco margen de tiempo) que no lamentes el no haberte enterado antes.

Imagen del eclipse penumbral del 10-1-2020 cuando ya apenas se apreciaba un ligero oscurecimiento por la zona de la derecha.

El eclipse de hoy, en su mejor momento, será aún más tenue que el de la imagen, y eso que en la foto se pueden percibir esas ligeras diferencias de tonalidad mejor que en una visión directa con nuestro ojo ya que éste (o quizás sea nuestro cerebro) minimiza las diferencias de brillo para captar un mayor rango y detalles en los extremos.

Por si fuera poco, ocurrirá cuando en la península Ibérica y Canarias el cielo crepuscular estará aún muy brillante, con la Luna muy baja, o incluso aún sin aparecer, y en América la Luna prácticamente no saldrá hasta que todo el fenómeno haya finalizado. 

Mapa de visibilidad del eclipse tomado de eclipse.gsfc.nasa.gov al que le he añadido 2 indicaciones
¡Cuidado!, porque hay que interpretarlo, y podría engañar. Por ejemplo, aunque parece indicar que en la costa oriental de Sudamérica algo podría verse, será el final del eclipse cuando es totalmente imperceptible, y con la Luna en el horizonte brillante. Allí No se apreciará nada de nada.
Como solo podrá intuirse algo en los momentos cercanos al máximo, a la izquierda de la línea roja no se verá nada, y solo a la derecha de la línea verde podría apreciarse al estar la Luna suficientemente alta.

Los eclipses de Luna se producen cuando nuestro satélite entra en la sombra de la Tierra, deja de recibir la luz del Sol y por ello se oscurece. Pero en los penumbrales no llega a entrar, sino que se queda en el borde de esa sombra, en la penumbra, y sigue recibiendo una gran cantidad de luz solar.

La explicación la dí con motivo de otro fenómeno similar que ocurrió el pasado mes de enero, concretamente el día 10. Puedes verlo linkando aquí: “La Luna en la penumbra” , y la imagen más significativa que dio aquel eclipse fue ésta:

En esta foto, que corresponde al momento central de aquel eclipse, sí puede apreciarse mejor el efecto de la penumbra en la zona inferior derecha de la Luna, cuando nuestro satélite estaba muy cerca de la sombra de la Tierra, pero nada espectacular. A simple vista apenas se notaba.

Como expliqué en ese post, la zona de la penumbra no es uniforme, sino que mientras que en las proximidades de la sombra puede percibirse una ligera oscuridad, esta casi desaparece en cuanto se aleja un poco. Si el eclipse penumbral de enero fue de los buenos, dentro de la poca cosa que son los penumbrales, éste es de los malos porque la Luna pasa por la zona exterior de la penumbra y no llega a aproximarse apenas a la sombra.

Comparación de los dos eclipses. En éste la Luna se acerca mucho menos a la sombra de la Tierra

Como todos los eclipses de Luna se producen cuando ésta se encuentra en el plenilunio, lo único que podrás ver es una luna llena tan luminosa como siempre.

Alguna vez he comentado que los eclipses suelen ir por parejas (uno de Sol y otro de Luna) separados por dos semanas, y luego hay que esperar casi 6 meses para que ocurra la siguiente pareja. Pero a veces van por tríos: uno de Luna, 15 días después el de Sol y luego de otras dos semanas otro de Luna (o bien de Sol, de Luna y de Sol). Esto es lo que ocurre ahora, porque el día 21 de junio habrá un precioso eclipse anular de Sol y el 5 de julio otro de Luna.

Esto de que haya 3 tan seguidos, que parece bueno, nunca lo es. Y menos en este caso para la inmensa mayoría de los lectores de este blog. Porque el de julio será penumbral, aún peor que éste, y el de Sol no se verá desde América ni desde la mayor parte de Europa. Se podrá admirar un bonito anillo de luz solo desde una estrecha franja que atraviesa China, Paquistán, Sur de la península Arábiga y parte de la zona central de Africa.

Pero me temo que nadie de allí va a leer esto, aunque Google me dice que todos los días tengo un montón de entradas desde Hong Kong; pero lógicamente deben ser robots.

Zonas desde las que será visible el eclipse de Sol del 21-6

En cuanto al otro eclipse de Luna penumbral, el que ocurrirá el 5 de julio, con el siguiente gráfico queda claro que no se podrá apreciar nada desde ningún lugar.

La gran distancia entre la Luna y el borde de la sombra terrestre hará que el oscurecimiento de ésta se imperceptible.
Todos los gráficos se han tomado (y adaptado) de eclipse.gsfc.nasa.gov

Con este post doy continuidad al criterio anunciado ayer mismo de publicar artículos, aunque sean más breves de lo acostumbrado, siempre que haya alguna noticia o fenómeno reseñable, para que este blog pueda servir de referencia habitual. 

A pesar de esa intención de brevedad, en este caso puede ser conveniente ampliar un poco más con el anexo habitual.



Una explicación bastante completa de la mecánica y la periodicidad de los eclipses puedes encontrarla en el anexo del post “Eclipses de libro - 2” 

Pero pongo ahora un resumen escueto por si no te apetece linkar o leeer ese artículo tan extenso.

Cuando ocurre un eclipse, nuestro satélite tiene que estar necesariamente en fase llena (si es eclipse de Luna) o nueva (si es de Sol). Pero eso no es suficiente porque las órbitas de la Tierra alrededor del Sol y la de la Luna alrededor de la Tierra no están en el mismo plano.

Por ello debe cumplirse otra condición, y es que en ese momento del plenilunio o novilunio, la Luna se encuentre en uno de los nodos (punto de intersección de los dos planos orbitales) o cerca de él.


En las posiciones A no hay eclipse porque debido a la inclinación de la órbita de la Luna las sombras de un astro pasan por debajo del otro. Sí lo hay en las del B porque la Luna está en alguno de los dos nodos y a la misma altura (en la eclíptica) que la Tierra

Con el paso de los meses la Tierra va tomando diferentes posiciones en su órbita alrededor del Sol y los nodos de la órbita lunar se van desplazando ligeramente con el tiempo. A lo largo de cinco lunaciones, la posición de la Luna llena se va aproximando a uno de los nodos. Cuando en una Luna llena ya está suficientemente cerca del nodo hay eclipse lunar. Dos semanas antes (o después) estará también cerca del otro nodo, en fase nueva y habrá eclipse de Sol. Otras dos semanas después normalmente ya se habrá alejado del nodo (se habrá pasado) y no hay eclipse.

En el caso de los tríos, como ahora, el primer eclipse ocurre cuando todavía no está demasiado cerca del nodo y el siguiente cuando ya se ha pasado pero no se ha alejado demasiado. Los dos serán malos. 

Sin embargo el que está entre ellos (en este caso el de Sol) pilla casi exactamente en el nodo y será bueno. Lo que se denomina un eclipse "central" que se verá total o anular desde zonas relativamente cercanas al ecuador, y parcial desde una gran parte de la Tierra.

Un trío de eclipses, como el actual: En la posición 1 hay eclipse de Luna, en 2 de Sol y en 3 nuevamente de Luna. En los de Luna (1 y 3) ésta no llega a entrar en el cono de sombra, sino solo en la penumbra.

Si en el trío hay un solo eclipse de Luna escoltado por dos de Sol, éstos serán solo parciales y visibles apenas desde las zonas polares (uno en cada polo) o cercanías, mientras que el de Luna será total y de gran duración. Esto ocurrió, por ejemplo, en julio y agosto de 2018.

Todo esto lo expliqué en radio Euskadi. Pongo el enlace por si por una vez prefieres oírlo en mi propia voz, clikando en él. Está al final de la grabación, a partir del minuto 44:05 : https://euskalpmdeus-vh.akamaihd.net/multimedia/audios/2020/06/03/2613797/20200603_21524923_0012823688_002_001_MECANICA_MAD.mp3

Aunque no venga a cuento no me resisto a citar una curiosidad: La grabación se hizo en marzo,  (solemos grabar unos cuantos programas seguidos que luego se van emitiendo cada uno en su momento) cuando aquí aún no había confinamiento pero en China estaban en lo peor de la pandemia con las fronteras cerradas y por eso dije que “Quien sabe si el 21 de junio ya se pueda ir a China a ver al eclipse de Sol”. Pero curiosamente se ha emitido cuando en China ya no hay epidemia y aquí en ese momento se hablaba de que precisamente el día 21 se abrirían las fronteras (aunque ahora lo hayan retrasado), por lo que hasta podría haber sido adecuada la frase con un significado opuesto al que yo la pronuncié.

jueves, 4 de junio de 2020

Venus, visible en su conjunción

Con este post voy a alterar la línea habitual de artículos muy largos y con demasiados datos, a veces difíciles de leer hasta el final.
Aunque éstos seguirán apareciendo intentaré, con artículos más breves, dar con frecuencia una cierta frescura y presencia más atractiva sobre todo de cara a quienes solo miran internet en su teléfono móvil (cada día más gente), donde todo lo que sea texto parece mucho más largo.


Esta pasada madrugada se ha producido la conjunción de Venus y aunque teóricamente, y en principio, podría pensarse que en esta posición el segundo planeta debería ser imposible de observar, algunos afortunados con equipo adecuado y experiencia en estos temas han podido obtener imágenes como ésta:
Imagen de Venus, en forma de anillo luminoso, obtenida por Nicolas Lefaudeux y recogida en https://www.spaceweather.com/ 

Corresponde al momento en que Venus ha estado alineado con el Sol, delante de él visto desde la Tierra, en la llamada “conjunción inferior", que aunque comparte apelativo con la otra (la “conjunción superior”), el apellido es totalmente opuesto al espectáculo que nos dan en uno y otro caso. 

En la conjunción inferior Venus se sitúa en el punto más próximo a la Tierra, mostrando su máximo tamaño y (teóricamente) la fase nueva. Lo contrario ocurre en la conjunción superior.
Aunque evidentemente los tamaños de los astros están aumentados y no guardan proporción, las órbitas y distancias están a la misma escala 
Las distancias de la Tierra a Venus en ambos casos (indicadas por las llaves) son tremendamente diferentes. 
 

En realidad Venus no ha pasado por delante del disco solar (eso habría sido un tránsito y como mucho ocurren dos veces en un siglo) porque su órbita y la de la Tierra no están exactamente en el mismo plano y en esta ocasión, en su mayor proximidad, se ha situado a algo menos de medio grado del centro solar, es decir, a escasos 15 minutos de arco al norte del borde de su disco. 
Posición de Venus respecto al Sol en el momento de su máxima aproximación. Tanto los tamaños aparentes como la distancia están a la misma escala.

Al igual que con la Luna, este proceso de aparente acercamiento desde el Este del Sol, paso junto a él y posterior alejamiento por su Oeste (en la Luna o en la conjunción superior es del Oeste hacia el Este) se manifiesta claramente en la fase. 

La situación de esta conjunción inferior sería análoga a la Luna nueva: Los días anteriores mostrando un arco cada vez más fino, invisible en el momento de fase nueva y días contiguos, y de nuevo otro fino arco que se va ampliando, en fechas posteriores. 

Imágenes de las fases menguantes de Venus, que he ido tomando desde mi ventana en distintas fechas
Aunque el fondo aparece negro, se han tomado todas ellas de día pero se ha regulado la exposición para que la fase del planeta aparezca más definida sobre el fondo oscuro. Cada una se ha realizado con  toma única y sin tratamiento informático.


Al igual que con la luna nueva, teóricamente hoy debería haber sido imposible ver a Venus. Sin embargo, han llegado preciosas imágenes, como la que aparece al principio del post, donde muestra su borde iluminado, como un fino anillo.

Esto es debido a la densa atmósfera del segundo planeta. Prácticamente desde detrás de él, el Sol ha iluminado esta atmósfera que de esa manera nos ha dejado ver su contorno brillante. Todo un espectáculo. Se pueden ver más imágenes en esta web.

Aunque no es exactamente lo mismo, la situación sería similar a esas imágenes a contraluz donde el cabello de una persona destaca luminoso:


No siempre la imagen que ofrece Venus en su conjunción inferior es igual. En este caso ha pasado angularmente muy cerca del Sol, pero otras veces no tanto. 
Por ejemplo en agosto de 2015 en máximo acercamiento fue de 8º, y pudo observarse una fase solo un poco más fina que en la última de la serie en las imágenes anteriores (la del 26-5), siendo mucho más fácil de observar y fotografiar que ahora, en que la luz solar lo ha hecho muy complicado. 
Yo mismo, con unos medios muy inferiores a los de ahora, obtuve esta foto el mismo día de la conjunción simplemente colocando la cámara delante del ocular sin ningún adaptador.
Venus en la conjunción inferior del 15-8-2015. La fase nunca fue más fina que la de la imagen. Fue disminuyendo hasta ese momento y luego volvió a aumentar.

La conjunción inferior es el momento teórico en que Venus pasa de su presentación vespertina a la matutina  aunque, a simple vista, hay varias semanas en que no es posible observarlo por su cercanía angular al Sol. 

Por tanto, y aunque tendremos que esperar unos días para poder comprobarlo con nuestros propios ojos, ya ha comenzado el reinado del "Lucero del Alba".

miércoles, 20 de mayo de 2020

Mercurio releva a Venus

Ya me he referido varias veces en este blog a la magnífica presentación del segundo planeta durante los últimos 6 meses, sobre nuestros cielos en el crepúsculo vespertino y primeras horas de la noche, por ejemplo en "La estrella de este invierno..."

Pero como todo tiene su final, también Venus va a dejar de verse a últimos de mayo, para aparecer en los cielos matutinos unas dos semanas después como el “Lucero del Alba”. Pero a pesar de que era el único planeta que en estos meses ha podido verse por la tarde, no nos va a dejar sin presencia planetaria vespertina, porque casualmente justo en las fechas  en que  el segundo se marcha, aparece el primero.

Ayer 19 de mayo a las 22:15 en el limpio cielo de Bilbao, sobre su horizonte Oeste-Noroeste, Mercurio (en la imagen in débil puntito muy cerca de los árboles del horizonte) ya se apreciaba a simple vista, mientras está acercándose a Venus para recoger pasado mañana el testigo.

Pero es un relevo a la baja. Es como si en una carrera de 4X100 un atleta aficionado y en baja forma le cogiera el relevo al recordman mundial de velocidad, porque tanto en el brillo como en la duración diaria y total, de estas apariciones vespertinas la diferencia entre los dos es enorme.

Trayectoria prevista para la entrega del testigo sobre el horizonte.  En una imagen con más campo que la anterior, y tomada unos minutos antes, se ha trazado el movimiento de los dos planetas durante el relevo, tomando como referencia el fondo de la esfera celeste. 

El momento del relevo (la conjunción planetaria exacta) será el día 22 a las 10h (8 TU) cuando Mercurio pasará a menos de 1º al Sur de Venus. A las horas en que ocurre el crepúsculo (único momento en que serán visibles) desde el Oeste de Europa el 21 al atardecer ya se les verá muy próximos y el 22 el primer planeta ya estará más alto sobre el horizonte que el segundo 

Pero aún así, los atardeceres en que sigamos viendo a Venus (cada vez más difícil, ocultándose antes y en un cielo más brillante) destacará mucho más que Mercurio e incluso nos puede servir de referencia para encontrar al esquivo primer planeta, porque su brillo será mucho mayor (Magnitud -4 frente a -0.3, cifras ya atenuadas por la atmósfera).

Tanto el día 21 como el 22 la separación angular será de menos de 2º durante el crepúsculo desde Europa y América (desde Australia incluso menor que 1º el día 22) por lo que serán visibles a la vez con unos prismáticos, uno al lado del otro, y se podrá apreciar la fina y espectacular fase de Venus mientras el pequeño disco de Mercurio apenas se verá como un puntito mucho más débil.

Esta sería, aproximadamente, la visión con unos prismáticos que cubrieran un campo de solo 3º, manteniendo la proporción de tamaños y distancias. (Los que utilizamos habitualmente en observación del cielo pueden tener el doble). Aunque las imágenes parecen excesivamente pequeñas, lo que veamos será mucho más evidente porque la imagen cubriría toda nuestra visión y el ojo se adapta mucho mejor al verlo directamente, que al mirar una imagen en una pantalla, tanto en calidad como en percepción del detalle. 
En el montaje se han utilizado imágenes reales de los planetas del día 19-5 obtenidas por separado.


Es muy curioso el que la aparición vespertina de Venus empezó en noviembre cuando Júpiter se retiraba de la zona (como quedó recogido en "Zeus y Afrodita, ...!) y acaba ahora cuando comienza la de Mercurio. Esto ha sido una enorme casualidad y ni el mejor equipo de relevos se habría pasado el testigo de manera tan coordinada.


El aspecto de ambos planetas.

A simple vista el aspecto que muestran Venus y Mercurio es muy distinto, como he dicho, por la gran diferencia en el brillo aunque ambos se vean con aspecto puntual, comos si fuesen estrellas; pero vistos a través de un telescopio será aún mayor por el tamaño y la forma.

Además de que el segundo planeta es más grande que el primero, ahora está mucho más cerca de la Tierra. Y por su posición la fase será muy diferente:

Posiciones Mercurio, Venus y la Tierra en sus órbitas el día 22-5-2020. Aunque la alineación en planta es exacta, veremos "pasar" a Mercurio un poco por debajo de Venus porque las órbitas no están exactamente en el mismo plano.
Aunque el tamaño de los astros se ha exagerado, la forma, tamaño relativo y situación de las órbitas es precisa. 

La fase menguante de Venus, estas semanas muy fina, contrasta con el pequeño disco que nos muestra Mercurio, que aún estando también menguante (ambos presentan esa fase cuando son visibles por la tarde) todavía es casi llena.

Estas dos imágenes se veían ayer en mi telescopio:

Imagen tomada a través del telescopio de cada uno de los planetas el 19-5, pero que no van a variar mucho durante estos próximos días. La ampliación de ambas fotos es la misma, y permite comparar los tamaños aparentes.
Son las mismas imágenes que he utilizado arriba para el montaje de la visión con unos prismáticos pero aquí , en mayor escala, se aprecia mejor la fase y la relación de tamaños  


Días de espectáculos 

Además de la conjunción de Venus y Mercurio del día 22, que permitirá verlos muy cercanos entre sí, también en fechas contiguas se producen otras circunstancias que se sumarán para hacer el fenómeno más llamativo

-- La Luna de testigo

La Luna siempre adorna este tipo de conjunciones cuando le da tiempo a pasar por allí en las fechas clave, añadiendo el elemento más espectacular al fenómeno.

En este caso, aunque por la proximidad al horizonte en el crepúsculo será muy breve, muy sutil por la consecuente fina fase, y no dará tiempo a que mucha gente pueda fijarse por lo que no será un espectáculo de masas, por esos mismos motivos será mucho más bello.

El día 24 una finísima Luna creciente de solo dos días después de nueva, formará una preciosa coreografía con los dos planetas. Mercurio quedará situado justo entre Venus y nuestro satélite, ambos con la misma fase.

Como el movimiento de la Luna en la esfera celeste es relativamente rápido, y el periodo de observación en cada lugar muy breve, coincidiendo en cada lugar con el crepúsculo, la situación cambiará según  el lugar del planeta desde el que se observe.

Desde América la simetría será mayor, y Mercurio quedará situado casi exactamente en el punto medio entre Venus y la Luna, mientras que en Europa (visible unas horas antes) se verá más cerca de Mercurio que de Venus.

A diferencia de lo relatado antes, relativo a la variación en las posiciones de los dos planetas desde diferentes puntos de la Tierra, en este caso el movimiento de la Luna es mucho más rápido y esas variaciones serán mayores

-- También la ISS

El lunes 25, se incorpora a la coreografía la Estación Espacial, que desde donde yo vivo se la verá pasar por ahí, casi casi delante de Venus, completando un póker muy sugerente por momentos.

La ISS pasa a las 22h 18, pero muy bajo para verlo a simple vista.  A solo 5º con magnitud -0.85 pasará junto a Venus.

Aunque cuando la ISS se aleje de la zona de los dos planetas y coja más altura se verá bien a simple vista, su visita a Mercurio, Venus y la Luna habrá que fisgarla con prismáticos.



Situaciones desde distintos lugares de la Tierra 

Aunque el movimiento de ambos planetas en la esfera celeste es muy ligero, en los momentos de máxima aproximación habrá diferencias en su posición relativa en solo unas horas. Y como solo son visibles durante un pequeño intervalo de tiempo en el crepúsculo, esta posición y su separación angular será algo diferente según el lugar del planeta en que se observe. Así la máxima aproximación, que será ligeramente inferior a 1º podrá verse desde la zona oriental de Australia.

Desde Europa occidental tanto el día 21 como el 22 estarán a la misma distancia, en el primer caso antes de la oposición, y en segundo después.
Desde América se verá más tarde, por lo que el día 21 será mejor. En américa del Sur no mucho mejor que en Europa, porque aunque la diferencia de longitud geográfica es notable, la diferencia en la hora del crepúsculo vespertino no lo es tanto ya que allí es otoño, ya camino del solsticio de invierno y el sol se pone antes de lo habitual.
El siguiente gráfico recoge estas situaciones:


Este gráfico está referido a la ecliptica, con lo que si se toma como referencia su posición respecto al horizonte, (que siempre por la zona de Mercurio es clave), hay otro factor muy determinante: 

- En el hemisferio Sur empeora las condiciones porque en otoño al atardecer está muy horizontal, con la desventaja añadida de que la latitud eclíptica de ambos planetas es Norte. Definitivamente, y a pesar de que en la mayoría de los casos las condiciones de observación de Mercurio son mucho mejores en el hemisferio Austral, en este caso rotundamente no.
 
- La situación de México será mejor que la de Europa porque al estar más cerca del ecuador, tienen la eclíptica más vertical.

Postas de diferente duración

Lo de esta aparición vespertina de Venus, relevando a Júpiter y siendo relevado por Mercurio justo en los momentos del comienzo y final de su periodo de visibilidad vespertina ha sido una tremenda casualidad, porque los periodos sinódicos (posiciones vistas desde la Tierra) de cada planeta son muy diferentes, y normalmente no ocurre así, solapándose unas y otras. Pero esto me da pie a analizar o comparar los ciclos de cada uno.

- Empezando por el más espectacular (Venus) como ya he citado en varias ocasiones, la duración de su posta (su aparición vespertina, o de igual manera la matutina) es de 6 o 7 meses (en cada ciclo de 19). En este caso desde noviembre hasta finales de mayo.

Debido a su brillo, podría decirse en este símil atlético que el segundo planeta realiza las postas más espectaculares, y se llevaría los mayores aplausos en la competición.

- Las apariciones de Mercurio son mucho más breves, y la duración del periodo de visibilidad es relativo porque, como las condiciones siempre son críticas, la determinación de si en un momento se puede ver sin ayuda óptica, o no, depende de la vista de cada observador y de las condiciones de limpieza del cielo (aún sin nubes) cerca del horizonte.

En cualquier caso estos periodos son mucho más amplios en el hemisferio Sur, digamos que para latitudes medias pueden tener una duración de un mes y medio, mientras que en el norte, donde puede reducirse a menos de dos semanas el periodo en que se vea a simple vista, y eso si hay suerte y el horizonte está limpio.

Mercurio es el atleta sureño que cuando corre en casa, ante su público, da todo lo que tiene, pero cuando lo hace fuera se limita a cumplir el expediente de manera muy rácana. 

Estas curiosas diferencias según el hemisferio, que no se dan en ningún otro planeta, las recogí en el artículo "El esquivo planeta sureño se asoma por el norte"

- Júpiter y Saturno

Debido a su lejanía y por ello a su lento movimiento real y en la esfera celeste vistos desde aquí, prácticamente su ciclo es anual, alargándose un mes más en el caso de Júpiter. Desde que comienzan a verse de madrugada pasan poco más de 5 meses hasta que son visibles toda la noche, en su oposición, luego otros 5 en que podemos verlos claramente antes de acostarnos pero no de madrugada y luego un periodo en que no son visibles por estar angularmente cerca del Sol en las proximidades de su conjunción.

Aunque Júpiter siempre será más eficiente que Saturno, con postas un poquito más largas y mucho más espectaculares (por su brillo), ambos son relevistas muy fiables, constantes, y nunca fallan.

- Marte

Con el cuarto planeta hay que matizar porque su brillo (acorde con su distancia a la Tierra) es muy variable. Aunque considerando su situación en el cielo nocturno sus periodos son mucho más amplios, de casi 2 años, si se considera su observación clara y espectacular se reducen a pocos meses, de los cuales en un par de ellos destaca como el astro más brillante después de la Luna durante casi toda de la noche, compitiendo quizás con Júpiter si coinciden ambos en su máximo esplendor. Venus no será su rival porque no se ve nunca en plena noche.

De izquierda a derecha, Marte, Saturno y Júpiter, el pasado mes de abril acompañados por la Luna. Este año 2020 los dos últimos se mantienen muy próximos entre sí y puede comprobarse que el brillo de Júpiter es siempre muy superior. Aunque todavía Marte no puede competir con él, va a ir aumentando continuamente hasta octubre, cuando no tendrá rival.

Por ejemplo podría considerarse que la aparición actual de Marte comenzó en octubre de 2019, tendrá su máximo esplendor en otoño de este año y durará hasta el verano de 2021 en que difícilmente se distinguirá, muy débil,  al comienzo de la noche.

Marte da unos relevos espectaculares en su tramo central pero parece que le cuesta coger velocidad cuando toma el testigo, y se queda agotado tras el explosivo esfuerzo mucho antes de entregarlo.

domingo, 12 de enero de 2020

Fue un eclipse diferente

He cambiado de opinión, y aunque en principio incluí los resultados de la observación del eclipse penumbral de luna en el post anterior en una actualización al final del mismo, entre otras cosas porque era algo breve, he decidido que están mejor aquí en un nuevo post.
Por una parte allí no lo iba a ver casi nadie porque no es habitual entrar a releer algo ya conocido, y por otra porque creo que ya es hora de que escriba artículos mucho más cortitos, más adecuados al smarphone que es donde actualmente la mayoría de la gente se conecta con internet, y donde mis habituales "rollos" se hacen eternos e ilegibles. 
Se que no lo voy a conseguir en la mayoría de los casos, pero a partir de ahora voy a intentar publicar cosas más breves o dividirlas en varias partes.

Ha sido la primera vez que he intentado la observación concreta y completa de un eclipse penumbral. 
Es un fenómeno "menor", nada espectacular comparado con los otros tipos de eclipses, y esto ya lo había comprobado cuando después de finalizar la fase parcial de tantos y tantos eclipses de Luna está uno recogiendo los trastos dando por concluida la observación y hecha un último vistazo a nuestro satélite, más por un tema nostálgico de despedida a la actriz que nos ha proporcionado el espectáculo, que por intentar apreciar la tenue penumbra que aún oscurece ligeramente su rostro.
Porque, a diferencia de otros espectáculos, los eclipses no tienen su apoteosis al final, e incluso muchos espectadores abandonan las gradas en mitad de la segunda parte despreciando esos "minutos de la basura" porque ya no hay nada nuevo que ver, y prácticamente nadie se queda después del "descuento" porque eso de las sutilezas no se lleva.

Bueno, como me conozco, y sé que tengo un "rollo" que te puede aburrir, antes de que dejes de leer pongo unas imágenes que obtuve durante el fenómeno, que es posible que sea lo único que te interese de este post, y unas líneas con mis impresiones sobre lo observado.


En cierta manera hubo suerte con la meteorología en Bilbao porque después de un día totalmente nublado, una vez comenzado el eclipse se fueron abriendo claros y la última parte pudo verse bastante bien.

Cuando se iba aproximando la hora central del eclipse aparecieron algunos claros que dieron cierta esperanza, y finalmente en uno de ellos se coló la Luna que en la foto aparece sobreexpuesta intencionadamente para poder apreciar el entorno con las nubes e incluso los cables eléctricos que adornan la imagen.
Solo pude conseguir algunas imágenes de cierta calidad antes al máximo, a las 19:45. Otras varias estaban afectadas por nubes más o menos ligeras que aunque permitían ver la Luna influían mucho en el tema clave de este eclipse y alteraban los resultados al oscurecer levemente diversas zonas de nuestro satélite, como se puede apreciar en la siguiente foto:

miércoles, 8 de enero de 2020

La Luna en la penumbra

Acaba de empezar el año y ya el cielo nos ofrece el primer fenómeno de cierta envergadura, aunque muchos dirán que no es para tanto: Este viernes 10 de enero, se producirá un eclipse penumbral de Luna.

Será observable desde todos los lugares de la Tierra excepto en América, donde solo se podrá apreciar en Alaska y la parte más septentrional de Canadá.
Imagen tomada el 16-7-19 durante la fase penumbral del eclipse de luna, que será similar a lo que se pueda apreciar este 10 de enero, hacia las 20:10 Hora Central Europea (19:10 T.U,) en el momento del máximo, excepto en la posición de la zona oscurecida.
Como se puede apreciar en la imagen, en estos eclipses la Luna no deja de brillar, en un primer vistazo sigue pareciendo una luna llena como cualquier otra, pero si nos fijamos sobre todo en los minutos centrales del desarrollo del eclipse nos daremos cuenta que no está iluminada uniformemente, sino que hay una zona ligeramente oscurecida. En este caso, visto desde Europa occidental, será la parte inferior derecha.

De todas formas hay que indicar que esa diferencia de brillo en una y otra zona, al observador le pudiera parecer mucho menos evidente que en la fotografía, porque nuestra vista (o mejor nuestro cerebro) no son tan objetivos como la cámara fotográfica y tiende a minimizar las diferencias. De hecho, según qué exposición se le dé a la imagen fotográfica se puede apreciar mejor o peor esa distinta intensidad en la iluminación de las distintas zonas.

No veremos la Luna de un tono rojizo como en un eclipse total, ni una zona brillante frente a otra prácticamente oscura e inapreciable simulando una fase, como en uno parcial. Es algo mucho más sutil porque nuestro satélite no llega a entrar en la sombra terrestre, sino solo en la penumbra.
3 fotos del eclipse del 28-9-2015 tomadas desde Bilbao en las fases total (con el museo Guggenheim en primer plano), parcial y penumbral.
En un eclipse total, como el de estas fotos, se producen sucesivamente las tres fases. Primero la Luna entra en la penumbra (penumbral), luego parte de ella en la sombra (parcial) luego lo hace completamente en la sombra (total), repitiéndose finalmente y de manera simétrica las fases parcial y penumbral. 
Pero en este caso nos queda solo la fase menos evidente como en el siguiente ejemplo:

jueves, 12 de diciembre de 2019

Dos lluvias de meteoros muy destacadas y poco observadas

Las lluvias de estrellas fugaces, o meteoros, son unos de los fenómenos astronómicos de los que más se suele hablar tanto en los medios de comunicación como por la gente en general. Pero normalmente son las Perseidas (las “lágrimas de San Lorenzo” de agosto), las más nombradas y las más observadas. Es lógico porque ocurren en un periodo de vacaciones para gran parte de la población, y en época de buena temperatura en el hemisferio norte que permite pasar horas tumbado mirando el cielo.
Trayectoria de una espectacular perseida que pude ver y capturar el 13 de agosto de este año
Sin embargo no son las mejores. Precisamente ahora, con un intervalo de 3 semanas van a poderse observar otras dos lluvias, que habitualmente producen mayor número de meteoros que la famosa lluvia de agosto. Ya están aquí las Gemínidas, y aún en periodo navideño llegarán las Cuadrántidas. Para muchos, éstas si, las dos mejores del año.

Pero ambas tienen el problema del frío. A ver quien se atreve con estas temperaturas a tumbarse en el suelo al raso y quedarse observando durante un buen rato.
Podría pensarse que si a los habitantes del hemisferio Norte nos pilla mal, en el Sur, con el comienzo del verano será ideal. Pero no. Tal como se puede ver en los gráficos que aparecen en el anexo, los meteoros “vienen” del norte, según la trayectoria del astro generador. (Los astrónomos con un lenguaje técnico y poco comprensible por el público decimos que sus radiantes tienen una alta declinación Norte, como si esa fuera la clave en vez de la consecuencia) y por ello desde el hemisferio Sur se verán muchos menos.

Pero si eres una de esas personas que no se arredran ante el frío y están dispuestas a todo para ver un buen espectáculo, antes de seguir debo darte los datos concretos que te interesan: Aunque los días cercanos también se verán, el mejor momento para observar las Gemínidas este año 2019 será la noche del 13 al 14 de diciembre, y las Cuadrántidas la noche del 3 al 4 de enero ya de madrugada (quizás tambien la siguiente según alguna predicción). Este año tenemos suerte, porque en ambos casos se trata de la noche del viernes al sábado, y la mayoría de la gente puede acostarse tarde,  después del espectáculo, porque no tiene luego que ir a trabajar.


El factor de la fase lunar y la molestia de su luz no nos ayudará con las Gemínidas porque al estar menguando pero casi llena nos obligará a comenzar observar al principio de la noche, que si bien a muchos les parecerá el momento más cómodo, nos dificultará la observación en las horas en que teóricamente podrían verse mayor número de meteoros, aunque el gran brillo de muchos de ellos permitiría verlos aún con la Luna casi llena y alta en el cielo.

Afortunadamente el otro caso es diferente: