Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

sábado, 3 de enero de 2026

El cielo del comienzo de año

Con el comienzo de un nuevo año he decidido empezar con un post sencillo como corresponde a lo que anuncio sobre "un blog para todos los públicos", y que en algunos casos se había apartado de esa intención. Además para que no sea demasiado extenso, tendrá una segunda parte pronto.

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Recuerdo que en una época no me gustaba en invierno esa sensación que producía salir de casa por la mañana antes de amanecer por necesidades de los horarios de las clases y volver a la tarde también de noche en invierno. Hasta que de pronto y casualmente me empezaron a interesar las estrellas y la sensación cambió. ¡Porque precisamente de noche es cuando podía observarlas!

Efectivamente, si queremos mirar el cielo en esta estación, y aunque a mucha gente le desagrada por eso del frío y la larga noche, es sin duda cuando más tiempo tenemos para cultivar nuestra afición.

Aparte de algún visitante inesperado como algún cometa que en ocasiones pueda aparecer, la actuación estelar es la misma todos los inviernos, y sin duda la mejor del año. Porque a pesar de la baja temperatura cuando las nubes se van el cielo queda más limpio que en otras fechas, normalmente sin bruma ni calima.

Y porque precisamente en esta estación en el hemisferio norte es cuando aparecen las constelaciones más espectaculares. Y también en cierta medida en el Sur

En este post recojo la situación al comienzo de año y en otro próximo aparecerá la evolución durante toda la estación.

Empezando por la referencia habitual, la llamativa constelación de Orión rodeada por Géminis, Tauro, Auriga o las brillantes estrellas como Proción o Sirio, la más brillante del cielo. Todas ellas llenan de puntos luminosos esta época del año.

A la derecha Orión, y a su izquierda Géminis


Orión saliendo tras los árboles, y por encima suyo parte de las constelaciones de Cetus, Tauro, y Auriga

Hacia el Sureste de Orión (aquí por la parte inferior) se encuentran dos estrellas muy destacadas citadas antes: Proción de la constelación de Can menor, y sobre todo Sirio de Can mayor, la más brillante de nuestro cielo. Ambas están en el hemisferio sus celeste pero ahora se ven casi desde cualquier latitud

Incluso el Triángulo del verano, formado por las estrellas Vega, Deneb y Altair puede seguir viéndose al principio de la noche por el oeste la primera quincena de enero desde latitudes medias del hemisferio norte y añaden más estrellas destacadas. Suena raro por su nombre pero durante el verano es visible durante toda la noche y ahora le cuesta despedirse por el horizonte noroeste.

El triángulo del verano, formado por 3 estrellas de diferente constelación: Deneb de Cisne, Vega de Lira y Altair de Águila 

Pero si paradójica es esa situación, lo es más en el hemisferio sur porque allí en estas fechas es imposible ver el triángulo del verano, y eso que allí sí es verano. Si se ve en invierno en latitudes australes medias

En ese hemisferio sur ahora el panorama es incluso mejor que en el norte, con las brillantes estrellas Canopus y alfa Centauro o la constelación de la Cruz del Sur, que aparece ahora por el horizonte en latitudes medias y que en contra de lo que suele decirse, no está situada en el polo sur celeste aunque sirva para encontrarlo. Y además, como ahí es verano, los observadores del cielo no tienen ni que pasar frío.

A la izquierda y abajo de la imagen la famosa Cruz del Sur, y a la derecha arriba la segunda estrella más brillante del cielo, Canopus. 

La estrella más cercana a la Tierra, alfa Centauro, aparece también cerca de la Cruz del Sur  y en latitudes medias de ese hemisferio sale al principio de la noche.

En la parte inferior de la imagen la brillante y cercana alfa Centauro y un poco más arriba beta Centauro. Arriba, la Cruz del Sur.

También Orión, que al estar situado en el ecuador celeste es igualmente visible en los dos hemisferios, lógicamente comparte con ambos sus periodos de visibilidad, aunque al viajero del norte que lo vea en el sur le produce una extraña sensación porque las demás constelaciones comunes se ven giradas, ésta al ser simétrica parece que está igual, aunque sus compañeras Sirio y Proción se sitúan por encima de Orión cuando desde el norte se ven por debajo.

Aunque también perteneciente al hemisferio Sur, casi desde cualquier lugar es visible Sirio, la más brillante del cielo por ser una estrella situada apenas a 9 años luz, nos permite verla como era hace esos 9 años: Podemos enseñársela a un niño de esa edad “mira, estás viendo cómo era esa estrella cuando tú naciste” o pensar “dónde estábamos y qué nos aconteció cuando era tal como la estamos viendo” : Una estrella muy especial para tí

Otra imagen desde el hemisferio Sur de Orión, que al principio de la noche se ve vertical, con Sirio y Proción a su derecha, separadas por la estela de un avión.

Al igual que desde el hemisferio norte a última hora de la noche sale la constelación de Escorpio, pero allí lo aparece casi horizontal, con el aguijón a la derecha, y la constelación completa antes del crepúsculo matutino.

Pero los actores principales de estas actuaciones nocturnas son los planetas. Desde cada ubicación concreta las constelaciones y sus posiciones son las mismas cada año pero no ocurre así con las de los astros del Sistema Solar, que si no lo hemos calculado serán como la lotería “A ver cual toca ahora”.

Este año al comienzo del invierno tenemos a Saturno y a Júpiter. El primero ya aparece sobre el horizonte SW en cuanto oscurece el cielo, en la constelación de Piscis y para ver a Júpiter , que será el astro más brillante después de la Luna hay que esperar un poquito más, sobre  una o dos horas después de anochecer, según la latitud y el horizonte y aparecerá junto a Castor y Pollux, las dos principales estrellas de Géminis

Pero los planetas se irán moviendo poco a poco respecto a las estrellas y formarán diversas configuraciones aunque Júpiter no lo hará en gran medida por estar retrogradando todo el invierno.

Actualmente el único planeta que puede verse nada más anochecer, bien posicionado en el cielo dentro de la constelación de Piscis, es Saturno.

A pesar de la gran contaminación lumínica pude ver a Saturno, el punto más brillante, el día 29 de diciembre, rodeado de las débiles estrellas de la constelación de Piscis. Quien lo ve por primera vez con un telescopio, quizás no acabe de creerse que ese punto luminoso que ve a simple vista sea el sexto planeta con sus elegantes anillos.

Con un pequeño telescopio podemos apreciar los anillos del sexto planeta, aunque ahora se encuentran casi de perfil y habrá que fijarse para distinguirlos.

En cuanto a Júpiter, en pocas semanas mejorará su posición y será el astro más destacado de la noche cuando no esté la Luna. Precisamente hoy mismo, si lees esto y no hay muchas nubes verás ambos astros muy juntitos, en una conjunción llamativa.

Dejando transcurrir unas pocas horas del principio de la noche ahora también puede verse cerca de las estrellas Castor y Pollux de Géminis, en otra noche que no moleste la Luna.

El 29 de diciembre las nubes no impidieron que pudiera verlo junto a las mencionadas dos estrellas.

Podremos observar también con telescopio las bandas paralelas a su ecuador y sobre todo sus 4 principales satélites, que ofrecerán un juego espectacular.


Hasta la oposición del planeta el 10 de enero los eclipses de los satélites jovianos ocurren antes que la ocultación, pero después de esa fecha lo harán con posterioridad, e incluso en ocasiones los dos satélites más exteriores comienzan y acaban sus eclipses después de haber salido de la ocultación.

El resto de los planetas observables a simple vista no están ahora en el cielo nocturno, pero algunos aparecerán, además de darse una paradoja con Mercurio.

Todo esto, junto a los cambios de posición de las constelaciones con el paso de estos meses merece un capítulo aparte, que espero publicar dentro de unos días.


domingo, 28 de diciembre de 2025

Felicitación

Soy consciente de que ya voy tarde, y mi felicitación de navidad para todas-os lectores del blog les va a pillar con algunas comilonas ya realizadas.

Además hace ya casi un mes que publiqué el último post y esta tardanza ha sido debida a que he estado liado con unas cuantas circunstancias de diverso tipo que me han impedido ponerme delante del ordenador el tiempo suficiente.

Así sin más aquí va la felicitación, con 720º de rayos crepusculares, que podría ser el record.

Que ese día de espectáculo sea el 25 de agosto, según el calendario juliano.

Y como hay imágenes más famosas y que se refieren precisamente a la navidad, vuelvo a poner esta de Giotto, que fue la primera vez donde la estrella de Belén tuvo cola, intentando el pintor italiano reflejar la imagen que había visto del cometa Halley.

Sobre la segunda fecha en importancia en estas fiestas, el comienzo de año, ya escribí en  https://www.tercerplaneta.net/2015/12/por-que-ahora.html  y para deshacer el entuerto de antes, es precisamente el 1 de enero según el calendario gregoriano o el 14 de enero según el juliano.

Pero para mí la más interesante es la de hoy, donde todo vale y a veces cuela.

Precisamente uno de los temas que pensé escribir este mes de diciembre pero se quedó en el tintero fueron las elucubraciones sobre el cometa 3I/ATLAS, sobre todo cuando teóricamente se iba a acercar lo máximo a la Tierra el pasado día 19.


Este texto, que se refiere a dicho astro, lo han publicado en el facebook del planetario de Madrid:

¡ÚLTIMA HORA DESDE EL PLANETARIO DE MADRID!

Los equipos internacionales que siguen la trayectoria del cometa interestelar 3I/ATLAS, que el pasado 29 de octubre alcanzó su punto más cercano al Sol, el perihelio, acaban de confirmar un fenómeno sin precedentes: su órbita hiperbólica ha sufrido una anomalía gravitacional inesperada.

En lugar de continuar su viaje hacia el espacio interestelar, el cometa ha quedado atrapado en una órbita extremadamente inusual para un cuerpo de origen natural. Parece ser que aprovechando el efecto Oberth en su perihelio, el cometa se dirige en estos momentos hacia nuestro planeta.

El efecto Oberth es un fenómeno de la astrodinámica que establece que una nave espacial puede obtener un cambio de velocidad (delta-v) mucho mayor si realiza su encendido de motor cuando está en el punto de su órbita donde el potencial gravitatorio es más bajo y, por lo tanto, se mueve más rápido, es decir, en el periastro.

En el caso de 3I/ATLAS parece ser que usando este efecto ha cambiado su órbita original y ahora se dirige a la Tierra. Según los cálculos del equipo internacional de científicos que estudian al cometa, el próximo 5 de enero será visible a simple vista sobre la vertical de Madrid y otras provincias. 

El 3I/ATLAS permanecerá visible a simple vista sobre la ciudad durante los días previos y posteriores al 5 de enero, ofreciendo un espectáculo único en la historia de la astronomía. 

Permanece atento a la actualización las próximas horas.

#ObservaelcieloPlanetariodeMadrid

A partir de ahora, que voy a estar encerrado en casa más de un mes, intentaré recuperar la frecuencia de otras épocas, y como en la cabecera se sigue anunciando que el blog es para todos los públicos continuaré con un artículo sencillo sobre el cielo de esta época del año.

Y a pesar de la fecha de hoy, va en serio. 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Eclipses y ciclo metónico

 

Aunque todavía faltan más de 9 meses, a medida que se acerca la fecha se oye hablar cada vez más del eclipse del 12 de agosto de 2026.

Justo cuando faltaba un año publiqué algo sobre los eclipses y su periodicidad y ahora me ha llegado un nuevo dato, relacionado con el tema del descubrimiento del griego Metón, precisamente cuando acabo de publicar eso mismo en otro contexto, el del cálculo de la fase lunar. Ya es casualidad.

Es algo que yo no conocía, pero Inma en un comentario me dio la pista, y también Oriol se refirió al sabio griego sin que yo viera su relación con los eclipses.

Porque resulta que exactamente 19 años después del esperado eclipse del 12-8-26 habrá otro, el 12-8-2045, luego otro el 12-8-2064  y otro más el 13-8-83  (como en este último, a veces baila un día por el tema de los años bisiestos). En todos los casos, la misma fecha separada por los mencionados 19 años, aunque hay que decir que los 4 eclipses serán bastante diferentes:

3 eclipses totales y uno parcial. La Luna cada vez más hacia el sur de la eclíptica, significa que ocurren cerca del nodo descendente.

Y no solo eso, sino que con anterioridad al 2-8-2027 (el eclipse largo del sur de la península), hubo un eclipse el 1-8-2008  y habrá otros dos el 2-8-2046 y 2-8-2065

Secuencias geométricas muy similares al caso anterior, porque cada uno se corresponde con el mismo saros, y esto da una pista.

Además, antes del eclipse anular del 26-1-2028 hubo otros dos en el mismo día y mes el 26-1-1990, el 26-1-2009 y después habrá otro el 26-1-2047

En este caso todos son anulares (indicado por la línea roja central) excepto el último parcial. El nodo es ascendente, y debe ser así por ser los consecutivos de los anteriores (casi 6 meses de diferencia) 

Ya es casualidad lo de los 19 años justos, o eso parece.


Y es que efectivamente todos los eclipses están relacionados, por decirlo de alguna manera, con otros 3 eclipses que ocurren con una diferencia de 19 años pero el mismo día y mes (en total 4) o en algunos casos son 5 eclipses que repiten día y mes.

A modo de ejemplo, un cuadro con unos cuantos eclipses (todos los que ocurren dentro de los bordes del cuadro) y sus agrupaciones en un mismo día y mes:

El cuadro se podría haber alargado hasta juntar el final de cada columna con el principio de la siguiente, pero no aparecería nada nuevo

Volviendo a Metón, tal como recogí en su día, descubrió que 235 lunaciones coincidían casi exactamente con 19 años. Pero en principio esto no parece suficiente para nuestro tema porque para que se produzca un eclipse solar la luna nueva debe estar cerca del nodo.

Aquí entra en escena Saros: Tal como se dijo en este post cada 18 años y 11 días se repite la fase lunar conjuntamente con su posición respecto al nodo y por eso se producen eclipses con ese intervalo.

La norma de Metón (los 19 años) es justo un año después del periodo Saros menos 11 días (354 días), que es precisamente el periodo en que se repite la fase lunar de un año al siguiente, y si el nodo en los 18 años y 11 días después de un eclipse estuvo justo en la Luna, ahora a los 19 años (también 354 días después) se habrá movido 18.76º hacia el oeste, de acuerdo con la velocidad de desplazamiento del nodo.

Por otra parte la Luna (como en 27.3 días recorre 360º- traslación sidérea-) en esos 354 días se habrá movido 4668.13º hacia el este (12 vueltas más 348.13º) o 11.87º al oeste con lo que se habrá colocado a solo 6.89º (18.76º-11.87º) al este del nodo y será suficiente para que haya eclipse, porque como se vio estos fenómenos ocurren incluso estando la luna nueva a menos de 16.4º del nodo. 

Si representamos el nodo en el centro del intervalo, como en el siguiente gráfico, y empezamos representando uno de los eclipses (eclipse 3) en ese mismo punto, los que ocurren hasta 2 periodos antes y 2 después también estarán en la zona y se producirán 5 eclipses con el mencionado periodo de 19 años:


Pero si empezamos con una luna suficientemente separada del nodo, (en Eclipse 3), toda la figura anterior queda desplazada, una de las lunas de los eclipses saldrá del intervalo y no se producirá eclipse, quedando solo 4.


 Por lo tanto, según los casos habrá 5 o 4 eclipses separados exactamente por 19 años. 


En definitiva, el descubrimiento de Metón aporta un elemento más a la periodicidad de los eclipses. Unos ciclos con menos eclipses que los otros (los de 1388, 5197 o 21144 días que se recogen al final de este post) pero mucho más fácil de recordar.

¿Cuál es la clave para que esto ocurra? El hecho de los 11 días. Por una parte Saros -11 días coincide la fecha (día y mes), y 11 días antes se repite la fase del año anterior. Aparentemente una enorme casualidad numérica que nos proporciona esta historia. 


jueves, 20 de noviembre de 2025

Índice y selección de artículos

En todo blog los diferentes artículos van perdiendo visibilidad con el tiempo, ocultados por los más recientes. Pero en este caso, muchos de ellos son intemporales y posiblemente sean interesantes para muchos lectores que han descubierto recientemente este blog, o que en su día no los vieron.

Entre los más de 400 post publicados he elaborado una selección con mis sugerencias, separadas en 4 apartados, y un índice que aparece después, en el anexo.

Los distintos enlaces (en esta primera parte) van en diferente color según su interés actual:
En verde los que pueden ser interesantes en cualquier momento
En azul aquellos que aunque se refieren a fenómenos de fechas concretas contienen, a veces en los anexos, informaciones o imágenes siempre interesantes.
En rojo algunos artículos que pueden haber perdido de interés, pero siguen siendo llamativos o visualmente atractivos.

1- Algunos temas que quizás te sorprendan

2- Curiosidades o temas interesantes para no iniciados
El asteroide que podría chocar con la Tierra


3- Artículos con imágenes llamativas

4- Algunos artículos que tuvieron mucha aceptación en su día.


Aquí voy a ir incluyendo un índice estructurado con los artículos que creo que pueden ser más interesantes. Por no hacerlo excesivamente largo, no aparecen todos (actualmente hay más de 400), sino solo una selección.

Si te interesa un tema en concreto puedes acceder a todos los artículos sobre él utilizando las etiquetas temáticas del margen derecho de la pantalla. (Si lo ves en el teléfono móvil, al final de la pantalla elije VERSIÓN WEB)
Aunque la mayoría de los artículos están pensados para todos los públicos, muchos de ellos contienen información técnica original en los anexos que podría ser interesante incluso para iniciados o expertos.

Como hay muchos enlaces, si alguno no funcionase, te agradecería que me lo dijeras en un comentario (al final del post)


Aspectos de mecánica celeste en el Sistema Solar
         a) La Luna
b) Planetas

C) Cuerpos menores y meteoros
  
Medida del tiempo
a) Generalidades


         b) Aspectos relativos a la hora y la fecha oficial.
Para gastar más energía (Cambios de horario) 
Las 12: todavía no es mediodía (Cambio horario otoño)
c) Relojes de Sol

 Crónicas de observación y andanzas del blogger

lunes, 10 de noviembre de 2025

Mercurio y Júpiter comienzan a retrogradar

 

La palabra “planeta” viene del griego antiguo y significaba “errante”

Y esto era así porque mientras que las estrellas aún moviéndose en el cielo mantenían sus posiciones relativas, había 7 astros que se movían de manera extraña sobre el fondo de las estrellas fijas. Curiosamente los 7 planetas eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, la Luna y el Sol, y a cada uno se le asignó un día de la semana


Si. En un principio y antes de que el sistema heliocéntrico pusiera las cosas en su sitio, la Luna era planeta porque se mueve muy rápidamente respecto a las estrellas y el Sol también ya que aunque no se puede ver directamente sobre el fondo estrellado, no es difícil calcular sobre qué constelación (zodiacal) se encuentra. Pero la Tierra no lo era porque el concepto de "planeta" no era el actual.

Pero consideremos las posiciones que podemos ver de los planetas. Estos, prescindiendo del movimiento diario hacia el oeste debido a la rotación de la Tierra, se mueven poco a poco de oeste a este de un día a otro respecto a las estrellas. Pero en ocasiones parecen detenerse y cambiar el sentido del movimiento durante un tiempo en lo que se llama “Retrogradación”

Curiosamente, entre los planetas de la antigüedad ni la Luna ni el Sol retrogradan.

He recogido en varias ocasiones la retrogradación de Marte, que es la más evidente y la más citada, incluso un artículo mucho más general y amplio que éste sobre este mismo tema en general, que te invito a que lo leas en este enlace 

Pero precisamente vuelvo ahora con los detalles concretos de dos ejemplos de retrogradaciones que empiezan estos días, casi simultáneamente y uno de ellos fácil de seguir: Van a comenzar sus retrogradaciones Júpiter y Mercurio. Dos situaciones muy diferentes y casi opuestas respecto a la localización y a la posibilidad de observación pero por ello interesantes de comparar.

 Júpiter

El planeta gigante se ha ido acercando a las dos estrellas brillantes de Géminis: Cástor y Póllux, casi ha llegado a situarse en línea, pero antes de eso, como si le diera miedo traspasar la línea, el día 11 se detendrá (justo después de haber recibido la visita de la Luna) y se volverá hacia atrás, hasta el 14 de marzo, cuando estará casi en el centro de Géminis.


Cuando un planeta exterior como Júpiter retrograda, está en la zona opuesta al Sol y por ello ese es el mejor momento para observarlo. Más cerca de la Tierra, casi durante toda la noche, y cuando más brillo muestra.

Como tiene más mérito el descubrirlo que el leerlo, te invito a que las noches que puedas ver a Júpiter traces su posiciones en el siguiente gráfico. Ya es visible por el este a partir de las 11 de la noche y cada vez antes. No tendrás duda de cuál es porque destacará como el punto más brillante de la noche.


Y aquí las posiciones y órbitas a escala con las cuales se puede medir cuántos grados veremos moverse hacia atrás al planeta gigante


Mercurio

Mercurio, Al ser un planeta interior y moverse más rápido que el nuestro, lo veremos retrogradar cuando se mueva en dirección contraria respecto a la Tierra, es decir cuando pase detrás del Sol y por lo tanto en el máximo movimiento de retrogradación no podrá verse desde aquí. Si puede intentarse al principio y final de la misma. Precisamente ahora va camino de colocarse entre Marte y Antares, como queriendo separar a los dos enemigos, pero aunque esa circunstancia se verá impedida por el comienzo de la retrogradación, si tenemos un horizonte SO limpio con unos prismáticos o una cámara fotográfica podría captarse (con cierta dificultad) el llamativo trío unos 45 minutos tras la puesta de Sol en los días del comienzo de la retrogradación (desde la península Ibérica)


Una representación de los movimientos de La Tierra y Mercurio durante la retrogradación:

En este gráfico, así como en el de Júpiter, aparece el “ángulo de retrogradación”, que será el ángulo que vemos retroceder al planeta sobre el fondo de las estrellas. Para calcularlo gráficamente se trazan dos rectas que pasan por las posiciones de la Tierra y el planeta al principio y al final de la retrogradación, y luego por el punto de la posición final de la Tierra se traza una paralela a la línea del principio. 


En los planetas exteriores el intervalo de retrogradación incluye el punto de oposición, y por tanto las épocas de mejor visibilidad del planeta. Lo contrario ocurre en los planetas interiores ya que este intervalo incluye la conjunción inferior (situados detrás del Sol)