Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

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domingo, 10 de mayo de 2026

La Luna adelgaza para visitar a los planetas


Los días 13,14,15, 19 y 20 de este mes de mayo podremos ver bonitas estampas en el cielo con la Luna acompañando a los planetas.

Como alguna vez he comentado, la Luna vista desde aquí sigue casi el mismo camino que los planetas (cerca de la línea de la eclíptica), pero se mueve mucho más rápido y a cualquiera de ellos le hará una visita aproximadamente cada mes.

Cuando varios de estos planetas se encuentran en una misma zona lógicamente les visitará casi a la vez y en una fase casi igual pero todo será distinto si cada uno está en una zona de cielo diferente.

Este mes de mayo de 2026 la situación puede considerarse especial, o al menos curiosa. Todos los planetas están relativamente cerca del Sol (máximo de 55 grados en distancia angular) pero los dos más brillantes (Venus y Júpiter) se ven al atardecer porque se ponen después que el Sol, mientras que otros tres (Marte, Saturno y Neptuno) salen antes que el Sol y serán visibles de madrugada (Para ver a Neptuno se necesitarán medios ópticos). 

 Por un lado la dirección de Neptuno y por otro la de Júpiter (líneas azules), delimitan dos ángulos casi iguales respecto a la dirección del Sol (línea amarilla)
Posiciones del 16-5-26. Datos tomados de Heavens-Above.

La mayor separación angular desde el Sol tanto por el Este (Júpiter) como por el Oeste (Neptuno) en estos días son casi iguales (como se ve y se indica en el gráfico), de manera que cuando la Luna se acerque a los diferentes planetas bien por la mañana, bien por la tarde, tendrá fases muy parecidas (pero inversas decreciente-creciente)

Además como estos ángulos son relativamente pequeños (podrían llegar como máximo a 180 grados el caso de la oposición) veremos a la Luna cerca de los planetas en fase muy fina (y de ahí el título del post). Estará menguante (adelgazando) cuando pase cerca de Neptuno, Saturno y Marte los días 13, 14 y 15 como se representa en el gráfico.

Latitud 43º N, una hora antes de la salida del Sol

Y  luego creciente para poder verse cerca de Venus y Júpiter el 19 y 20 al principio de la noche, pero no le dará tiempo a aumentar mucho la fase antes de despedirse de los planetas hasta el próximo mes. 

Latitud 43º N, una hora después de la puesta de Sol
Se han añadido 3 estrellas brillantes que están en la zona para una mejor localización


Por cierto, a mediados de junio habrá varias situaciones muy llamativas, que espero contaros.

Pero nos quedan 2 planetas que aún no he citado: Mercurio y Urano, que aunque también serán visitados por la Luna no podremos verlo porque es justamente el día 16, cuando estará en fase nueva (más delgada imposible) y por ello se situará angularmente muy cerca del Sol y estará por encima del horizonte de día. 

Solo como ejemplo de las posiciones, ésta sería la situación desde Aberdeen al Oeste de Canadá 15 minutos después de la puesta de Sol. Evidentemente su observación es imposible a esa hora, y luego enseguida se ponen.

Es una pena porque si pudiésemos eliminar el Sol, también veríamos una nueva ocultación de las Pléyades, una de las mejores.

Con medios sofisticados se podría ver esa ocultación desde zonas del Oeste de Norteamérica donde la Luna se pone unos 30 o 45 minutos después del Sol y en ese tiempo se produce la ocultación. Aunque nada fácil de visualizar, sería muy especial ir viendo a través de un telescopio cómo se van apagando las estrellas de las Pléyades, ocultadas por algo que no se ve (la Luna nueva), y luego aparecen misteriosamente, como en esta simulación.





lunes, 30 de marzo de 2026

La Luna y las plantas. La influencia de la Luna (5)

 

Hace ya tiempo que escribí una serie de cuatro artículos sobre la influencia de la Luna, y aunque prometí un quinto capítulo orientado a las labores agrícolas, se quedó en el olvido (mejor dicho encerrado en su carpeta) y voy a intentar continuar ahora.

Bueno, el motivo de no publicarlo fue el temor de que fuera rechazado por muchos lectores que creen a pies juntillas en los "poderes de la Luna en los cultivos" y dejaran de leer este blog, circunstancia que ya me ha afectado en más de una ocasión en otros ámbitos como cuento al final.

¿Influye la Luna en las plantas?

Pero he decidido completar el tema y, haciendo un resumen, en los 3 primeros capítulos se detalló el tema de las mareas, algo evidente y científicamente demostrado, pero que sirvieron de preámbulo al cuarto en el que se ponía en duda (o más bien se demostraba su falsedad) casi la totalidad de la supuesta influencia de nuestro satélite sobre las personas.

La Luna no nos influye a los humanos (al menos en todo lo que se ha podido estudiar), aunque hace millones de años fuera decisiva para el surgimiento de nuestra especie

Como he dicho, ahora llega el turno de las plantas. Quizás en este campo se den la mayor parte de las creencias de la influencia lunar, y parece que siempre se ha mirado la Luna antes de podar, plantar o recolectar. ¿O quizás no?

En este ámbito también yo antes me creía todo lo que oía: “Si lo dicen los agricultores, ellos sabrán sobre las faenas del campo que es su trabajo”. Pero después de la experiencia que cité en el tema anterior, realizada con ayuda de mi alumnado, y que demostraba la falsedad de la creencia del aumento de los nacimientos en luna llena que algunos médicos afirmaban, ya dudo de casi todo lo que oigo.

Ahora me inclino por pensar que todas esas normas “el…hay que recogerlo en menguante, pero cuidado con podar las…en creciente” han sido muy útiles de cara a establecer un calendario de trabajo. Guían a muchas personas que sin ellas serían desorganizadas, asignan una tarea, pero no tienen fundamento.

Porque hay varias razones para pensar que tampoco en la agricultura influye la fase lunar, que es posiblemente el objeto de la mayor parte de esas creencias y supersticiones, y seguramente las más aceptadas aunque no es difícil comprobar que no tienen sentido. Comenzando por un razonamiento que ya surgió, como consecuencia de la atracción gravitatoria, en este caso sobre la savia de las plantas: “Que no hay que podar cuando la savia está arriba, porque la planta se desangrará. Y que estará arriba cuando la Luna atraiga con más fuerza, es decir en luna llena”.

Este razonamiento se cae por su peso porque la Luna llena de día (que es cuando se hacen prácticamente siempre las labores de poda) se sitúa bajo el suelo, y no arriba. Otros dicen no podar en creciente, pero tampoco:

La mejor luna para podar plantas es la luna menguante ya que la savia desciende hacia las raíces, lo que reduce el «sangrado», acelera la cicatrización de las heridas y previene enfermedades. Es ideal para podas de mantenimiento y formación. En cambio, para estimular el crecimiento tras la poda, se recomienda la luna creciente”.

Estas frases son una inocente y errónea interpretación de los términos CRECIENTE (parece que indica hacia arriba) y MENGUANTE (hacia abajo). Pero unos mínimos conocimientos astronómicos nos dicen que la luna menguante por la mañana está por encima del horizonte, y por ello si influyese su atracción gravitatoria no haría descender la savia hacia las raíces, sino todo lo contrario. 

Aunque las palabras “menguante” o “creciente” pudieran indicar circunstancias contrarias, es totalmente absurdo porque tanto la marea en una y otra fase son iguales y de poca intensidad. La iluminación es igual y lo único que cambia son las horas en que puede verse sobre el horizonte, pero ni siquiera el número de horas.

Además una luna menguante la veremos ascender respecto al horizonte durante la mayor parte de las horas.

Por otra parte, suponiendo que en algún momento la savia descendiese o ascendiese por el interior de la planta debido a la atracción lunar, los científicos han calculado cuánto sería, y el resultado es sorprendente: menos del tamaño de un átomo. O sea, nada.

¿Y por qué sube y baja el agua del mar? Porque la masa de ese agua es infinitamente mayor que la de la savia de cualquier planta. Ese factor interviene en el cálculo y es decisivo.

Los periodos de la supuesta influencia en la plantas y los de las mareas son totalmente distintos. Por ejemplo en 24 horas la fase lunar apenas cambia muy ligeramente, por lo que en cada fecha estaría indicado podar o no podar. Pero las mareas suben y bajan continuamente, habiendo cada 24 horas dos mareas altas y dos mareas bajas. También con luna nueva (que suponen que la savia baja), hay dos mareas altas, y es una de las fases en que se producen mareas vivas al ser la atracción gravitatoria más eficiente.

Ciclos de mareas durante 24 horas

Aunque sea en broma, habría que decir: ¡Cuidado! Si quieres que la savia de tus plantas vaya a las raíces, no te vale con podarlas en luna nueva. Mira la hora y la tabla de mareas.

Siendo rigurosos en los estudios, hay que decir que es difícil comprobar si la Luna afecta a las plantas (si es que les afecta algo) porque hay otros factores (humedad, temperatura) que está claro que las afectan mucho más, que son muy variables y no tienen periodos fijos.

Dos experimentos

En este ámbito es muy difícil hacer estudios, y seguro que no serían demasiado fiables. Aún suponiendo que la Luna pudiera afectar a los cultivos, la meteorología lo haría en mucha mayor medida, de manera que sería difícil sacar conclusiones y separar una causa de la otra. Pero este mismo razonamiento implica que todas estas creencias no tengan una base fundada. 

En cualquier caso, algo se ha hecho y cito dos casos que me han llegado de primera mano:

- Bajo la dirección de un reconocido profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña a quien conozco personalmente, se realizó un experimento para contrastar la creencia en aquellas comarcas de que los ajos picaban más si se recolectaban en determinada fase lunar. Los resultados fueron negativos y totalmente concluyentes.



- En un informativo de la televisión vasca EITB se anunciaba en los titulares que había sido probada la influencia en la fase lunar en un prestigioso centro de formación profesional de Gipuzkoa. Pero los resultados que aparecían en las imágenes de troncos de madera cortados en distintas fases lunares no eran en absoluto concluyentes.

Conocido el tema, contacté con la responsable de la experiencia, le pedí los resultados concretos y en un primer momento no puso ninguna objeción: “Que ya me los mandaría” Luego se lo pensó mejor y “que prefería llevármelos personalmente”. Pensé que querría comentar conmigo algunos detalles, pero canceló la visita un par de veces con diversas escusas. Finalmente le dije que ya iba yo a su centro de trabajo, dijo que vale, que ya me diría. De eso… hace 7 años y todavía estoy esperando que me diga cuándo me recibirá.

Evidentemente si el experimento es positivo estarían satisfechos de que se difundiera y su actitud sería muy diferente.

Aunque algo salió en la tele, yo me quedé sin saber cual era el bueno y en que fase lunar se había cortado (estas imágenes son figuradas, ya que no llegué a verlas)

Agricultura biodinámica

Aunque hay que decir que estas creencias siempre han tenido muchos seguidores entre los agricultores, han recibido un palo enorme desde el mismo sector, con las propuestas de Rudolf Steiner (1961-2025) con lo que llamó agricultura biodinámica, porque utiliza también la Luna pero con criterios muy diferentes a los tradicionales. Como otras teorías modernas ha encontrado muchos seguidores, y se han escrito más tratados sobre agricultura biodinámica que sobre todos los conocimientos populares de siempre. Todos los años se editan extensos manuales, con las instrucciones para plantar o recoger diversos cultivos, que tienen un gran éxito en las librerías.

3 ejemplos de estas publicaciones. Sobre todo la de la derecha trae una cantidad enorme de datos y es la más conocida y vendida con gran éxito en librerías

El asunto clave es que la agricultura biodinámica utiliza también la Luna, pero no sus fases sino su situación ascendente o descendente, que no tiene nada que ver y en ocasiones da criterios opuestos a las fases.

Un cuarto creciente puede coincidir con la luna ascendente un mes, pero otro mes con la descendente. Por ejemplo según la tradición deberíamos plantar las cebollas en la primera semana de abril de un determinado año, cuando según los biodinámicos estaría totalmente desaconsejado.

Una página del manual mencionado antes. Leyéndolo e interpretándolo podría pasarse el tiempo de realizar la tarea agrícola.

Rudolf Steiner, con sus lunas ascendentes y descendentes se ha cargado todo el saber popular y nos ha dado la razón a quienes decíamos que la fase lunar no puede influir en las plantas.

Pero además lo suyo es un invento moderno sin base científica y difícil de llevar a cabo si no compramos uno de esos libros porque todo se hace complicado. Para averiguar si hoy la Luna es ascendente o descendente no basta con mirarla, como sería para comprobar su fase, sino que habría que haber hecho observaciones los días anteriores, comprobar si a una misma hora está más alta o más baja y aún así será difícil si no hacemos fotografías. Y los agricultores de siglos pasados no tenían cámaras. O sea, que este criterio no es anterior a 1970, cuando lo inventó Steiner.

En el gráfico la luna del día 21 sería ascendente porque está más alta que la del 20.
Incluso la nomenclatura que utiliza esta publicación en euskera (ilgora e ilbehera) para referirse a ascendente y descendente contradice el significado correcto de estos términos (creciente y decreciente)

Las afirmaciones de Steiner no se quedan en este aspecto de la Luna, sino también utiliza la distancia a la Tierra, la posición respecto a los nodos, además de considerar las posiciones de los planetas y las constelaciones. Un galimatías difícil de aplicar. Algunas de sus indicaciones, como “el periodo ideal de eliminar los ratones según las posiciones de los astros”, son de auténtica risa.

Unos criterios inventados por quien fue un oculista austriaco, educador, autor teatral, pensador social, arquitecto, esoterista y autodenominado clarividente (según Wikipedia).

Rudolf Steiner

Pero muchos han hecho dinero gracias a él: Como he dicho, se han escrito muchos más libros que los relativos a las creencia tradicionales, algunos de los cuales sacan ediciones cada año y está claro que ni una ni otra son verídicas porque si una lo fuera, habría desaparecido ya la otra al comparar cosechas guiadas por una u otra.

Bueno, pero “Se dice que las creencias tradicionales siempre llevan algo de verdad ¿no?” Pues a ver como congeniamos “A quien madruga Dios le ayuda” con “No por mucho madrugar amanece más temprano”, o “A la tercera va la vencida” con “No hay dos sin tres” o la que se refiere al tema de hoy “Hombre lunero no hace granero” Que indica que el saber popular tampoco se fía de la Luna.

Es posible, estimado lector, que no estés de acuerdo con el contenido de este post. Me lo puedes decir tranquilamente en un comentario, pero te pediría que por este motivo no dejes de leer el blog. Me ha ocurrido con dos asociaciones que anualmente me pedían que les diera alguna charla sobre los astros y después de que les contara esta historia no volvieron a llamarme.

jueves, 30 de octubre de 2025

Cálculo de la fase de la Luna

 Como respuesta a la petición  en un comentario al blog,  hoy toca escribir sobre Metón y el método de la “epacta” para el cálculo de la fase lunar.

A diferencia de todos los demás artículos del blog, éste no lo he elaborado yo solo, sino que es fruto de un trabajo en el que participó el Aula de astronomía de Fuenlabrada y especialmente su responsable  Azahara López, que realizamos hace 4 años y presentamos en las jornadas para la enseñanza de la astronomía en Sevilla.

Logo del Aula de astronomía de Fuenlabrada

¿Sabes qué fase tiene la Luna hoy?

¿O el día en que naciste?

¿O en la próxima nochebuena?

¿Hay alguna manera sencilla de calcularlo o algún artilugio que nos lo proporcione?

La respuesta es sí, y lógicamente para ello necesitaríamos un dato inicial (cómo estaba la Luna en determinada fecha) y una relación entre la duración de las lunaciones y un periodo de tiempo que nos permita llegar rápidamente al dato inicial, por ejemplo un número entero de años cuya duración sea muy aproximadamente igual a un número entero de lunaciones

En definitiva el método se basa en un hallazgo de Metón de Atenas en el siglo V a.C.

Metón de Atenas

Ya en su época Metón conocía la duración de las lunaciones (29.53 días) y se dice que fue el primero que determinó la duración del año solar (365.25 días) mediante la observación de los solsticios, pudiendo descubrir con esos dos datos que 19 años duran casi igual que 235 lunaciones (o casi 6940 días).  Así, partiendo de un dato conocido y retrocediendo sucesivos intervalos de 19 años consecutivos las fechas de las fases lunares se repiten y ya tenemos un patrón para calcular la fase en cualquier fecha.

Dicho en forma numérica 19 x 365.25 = 6939.75     y  235 x 29.53 = 6939.55

O visualizado en un gráfico: 

Las líneas rojas que indican el final de cada año solo vuelven a coincidir con las azules que indican las lunaciones, al cabo de 19 años

Por ejemplo el 1 de enero de 1995 hubo luna nueva, por lo que también la habrá 19 años más tarde, el 1 de enero de 2014, y otros 19 años después, el 1 de enero de 2033. Y si queremos saber la fase de cualquier día de 2033, como 2033=1995 + 19 x 2, coincidirá con la misma fecha de 1995.

Estos años no solo difieren en 19 entre ellos, sino que casualmente son múltiplos del número 19, lo que facilitará el cálculo pues todos los años múltiplos de 19 tienen luna nueva el 1 de enero aunque esto solo ocurre desde 1900 hasta 2033, como se explica luego.

Según cual sea el resto del año dividido entre 19, se obtienen solo 19 grupos de años que tienen las fases lunares diferentes (numerados del 0 al 18 según ese resto). A estos resultados se le llama epacta y la Iglesia Católica (modificando los números del 0 al 18  a 1 al19) lo ha utilizado para fijar algunas fechas de su calendario festivo que estaban determinadas por la Luna, como la fecha de Pascua.

Seguramente será más claro ver el método aritmético completo y los criterios que proporciona, para conocer la fase de un día cualquiera:

Hay que tener en cuenta que la fase lunar se adelanta casi 11 días cada año (en realidad 10.89) Por ejemplo, como el 1 de enero de 1995 ha habido luna nueva, para los cálculos de 1996 hay que tener en cuenta que la luna nueva habrá sido el 21 de diciembre de 1995 y el 1 de enero de 1996 habrá habido una luna de 11 días, o para los de 1997 la luna nueva habrá sido el 10 de diciembre de 1996 y el 1-1-1997 será una luna de 22 días.

Esos 11, 22, 33,… días habrá que sumarlos a los que hayan pasado desde el 1 de enero si queremos calcular cualquier otro día del año.

Por ejemplo, y tal como se ve en el siguiente gráfico, el 3 de marzo de 1997 son 22 días por el año, más 62 días desde el 1 de enero, en total 84 días, que corresponden a 2 ciclos de 29.5 días más 25 días. Una luna de 25 días, es decir menguante a 4.5 días de nueva.


Desarrollo concreto del método

Existen varios algoritmos ligeramente diferentes para realizar todos estos cálculos, aunque en algunos momentos son artificiosos y no son totalmente exactos.

Veamos uno de estos métodos con un ejemplo: Queremos calcular la fase lunar que habrá el día de navidad del próximo año 2026:  el 25-12-2026

1) Dividimos 2026 entre 19 y nos quedamos con el resto, que es 12. En el lenguaje matemático:    2026 mod 19 =12

2) Multiplicamos el resultado por 11 (por cada año, la fase se repite 11 días antes)  

12 x 11 = 132 (número de días, antes del 1 de enero de nuestro año, en que hubo luna nueva) Con el redondeo estamos poniendo de más: 11 en vez de 10.89 (considerando años de 365.25 días)

3) Dividimos el resultado entre 30 y nos quedamos con el resto (aproximación del mes lunar): que sale 12:   132 mod 30=12   (número de días, antes del 1 de enero, en que hubo la última luna nueva) Con el redondeo estamos poniendo de menos (30 en vez de 29.53) y en cierta forma compensa lo anterior

4) Según el mes, se sumarán los días que han pasado desde la fase del 1 de enero hasta el 1 de nuestro mes. Por ejemplo si queremos calcular un día de febrero, el 1 de este mes estará 1 día más avanzada que la de enero porque este mes tiene 31 días: 30 días de una lunación más el día 31:

Enero y Marzo: No hacemos nada (en marzo se repiten las de enero, por ser febrero de 28)

Febrero: Sumamos 1  (en febrero habría que sumar 1.5 y en marzo restarlo)

De Abril a Diciembre: Sumamos uno por cada mes que pase desde marzo

En nuestro caso 12 + 9 = 21

En realidad a partir de abril habría que ir sumando 0.5, 1.5, 0.5, 1.5,… con lo que al sumar 1 se hace un redondeo

Estas sumas se hacen para acoplar las lunaciones según vayan pasando los meses, y eliminando las lunaciones completas: si el 1 de enero la edad de la Luna era 1, el 1 de abril, por ejemplo, será 2 (enero y febrero han pasado dos lunaciones justas, que las podemos olvidar, y en marzo ha pasado una lunación más

5) Sumamos el día del mes: 21 + 25 = 46

6) Si nos pasamos de 30, dividimos entre este número y nos quedamos con el resto:  En este caso queda 16: El día 16 comenzando con la luna nueva, es decir 15 días después de dicha fase, o sea al día siguiente de la luna llena. 

En 2026 Nochebuena con luna llena

 

El Selenoscopio:

Si no queremos hacer esas engorrosas operaciones y además queremos obtener una mayor exactitud evitando los citados errores, hay un instrumento llamado “selenoscopio” que nos servirá. Se pueden encontrar en internet diferentes modelos, pero algunos son incorrectos.

También en este apartado os presentaré el que realicé conjuntamente con el Aula de Astronomía de Fuenlabrada, y especialmente con Azahara

Nuestro SELENOSCOPIO

La ventaja del Selenoscopio es que no redondea. Utiliza los valores reales de los distintos parámetros, diferentes valores para meses de distinto número de días, los años bisiestos de manera adecuada y teóricamente daría el valor real porque tiene en cuenta las particularidades del calendario, aunque puede haber pequeñas diferencias por las irregularidades de los ciclos lunares.

Una vez elaborado el modelo ya no hay que realizar las repetitivas operaciones y su manejo es sencillo.

Consta de 3 discos, como aparecen en la siguiente imagen: El de la derecha (que quedará en la parte inferior) contiene los años y los días, el del centro las imágenes de las fases lunares y su edad (días que han pasado desde la luna nueva) y el de la izquierda (que quedará arriba) con los meses, y una ventana en la que miraremos el resultado.


Disco de los días del mes y los años (el que se sitúa detrás de los otros)

Los días:  

Como en 29.5 días la Luna completa sus fases, estos 29.5 días (que se marcan en sentido retrógrado) deben rellenar todo el círculo. Pero evidentemente debemos colocar todos los días del mes hasta el 31, (separados por 12.19º porque 360º/29.5 = 12.19º). Por ello se solapan la mitad del 30 y el 31 con el 1 y la mitad del 2, como se señala en el gráfico con el indicador azul. Por la parte exterior se deja libre un anillo para colocar ahí los años.

Los años

Se comienza marcando el año inferior que se vaya a utilizar y a partir de él los siguientes de manera correlativa en sentido directo: Cada año va separado del anterior por 129,7º   (o 141,9º  si el anterior es bisiesto), porque al año siguiente las fases se repiten 10.64 o 11.64 días antes  y, tal como se ha calculado, cada día es 12.19º.   12.19 x 10.64 = 129.7    y    12.19  x 11.64 = 141,9.

Trazado de los años, comenzando por 2010

La posición del primer año no depende de la posición de los días (todo quedará ajustado al final, con el trazado del disco de las fases), y puede empezarse en cualquier lugar. 

Es posible ir añadiendo más años, y no se solapan con los ya trazados por la distribución de los bisiestos aunque de cara a la estética y facilidad de uso, después de una veintena de ellos convendría sustituir este disco por otro nuevo con los siguientes años. Pero si queremos que el resto del selenoscopio sea válido, en este nuevo disco habría que mantener la relación de la posición de los años con los días del primero.

Disco de los meses: (El situado delante)

La separación entre las indicaciones de un mes y el siguiente es diferente según el número de días de ese mes. Quizás esto sea lo más extraño a la hora de trazarlo, pero es lo que le dará una exactitud que no tenía el método aritmético.

Enero y febrero en rojo se utilizan en los años bisiestos

De enero a febrero: Enero completa más de una lunación: 31-29,53=1.47 días. Por tanto en febrero la fase se repite  1,47 días antes (1.47  x 12.19 = 17.92)

Mayo tiene 0.5 días más de una lunación. Por tanto en Junio la fase se repite 0.5 días antes.

Octubre tiene 1.5 días más que una lunación. Por tanto en Noviembre la fase se repite 1.5 días antes.

Para los bisiestos, el trazado de enero y febrero es diferente y conviene escribirlos en distinto color 

En este disco se perfora una ventana en la que se verá el resultado:

Por estética esta ventana suele situarse justo en la parte opuesta de los meses, pero esto no es importante para obtener el resultado.

También hay que dejar una pestaña que ayude a girar el disco

Disco de las fases (el intermedio)

Este disco se hace de manera que se complete con los días justos (29.5) porque debe ser continuo. Como se ha dicho antes, la separación entre los días será de 12.19 y dibujamos junto al día la fase correspondiente (el día 0 la luna nueva). En sentido retrógrado (como las agujas del reloj)

El número de imágenes con la Luna en diferentes fases es aleatorio, aunque lógicamente la separación entre una y otra dependerá de ese número. En éste se proponen 16 aunque hay otros muchos con 8. En el caso de 16 el ángulo entre dos de ellas será 22.5º (360º/16)

En el borde de este disco se coloca una pestaña que se utilizará luego para elegir el año. En principio esta pestaña puede ir en cualquier lugar del borde del disco.

Para que la colocación de las fases esté de acuerdo con la orientación de los otros discos, éste debería ser el último que trazásemos, tal como se indica luego: Un día del que conocemos la fase lo utilizamos como se indica a continuación y en la ventana marcamos la fase de ese día. A partir de ella se trazan las demás.

Utilización: 

a) Se gira el disco de las lunas (el central) hasta que la pestaña se sitúe al principio del año (esta pestaña surge del disco intermedio)

Está indicando el año 2021

b) Luego (sujetando con dos dedos la pestaña que acabamos de colocar) se gira el disco externo (el de los meses, ayudados por la otra pestaña) hasta hacer coincidir el día con el mes.

Indicaría, por ejemplo, el 27 de agosto, o el 1 de mayo, o incluso el 30 de mayo ...

c) En ese momento en la ventana del disco externo aparecerán la imagen de la Luna con su fase adecuada. Si la ventana es suficientemente grande podrían aparecer varias imágenes para obtener la media y lograr más precisión.

Este sería el método de uso, una vez que el instrumento esté acabado.

Pero antes del primer uso habría que dejar claro dónde poner las fases del disco intermedio. Para ello se puede utilizar la segunda imagen del selenoscopio que aparece antes (incluida la posición de las pestañas), pero esto solo serviría para un rango limitado de años. Lo más adecuado sería una vez montados los 3 discos pero antes de dibujar el disco de las fases, empezar eligiendo el año (a) y luego girar el disco superior para alinear el día con el mes (b), como se acaba de indicar, y marcar la fase que corresponde a esa fecha en la posición de la ventana (c) (que estaría en blanco) y que serviría como referencia para completar el disco de las fases.



Podemos comparar la exactitud de los cálculos mediante el método de la epacta, con los valores reales (que nos daría el selenoscopio) en algunos ejemplos:

- El método de la epacta utiliza solo números enteros, y como el ciclo lunar es de 29.53 tiene unas diferencias con los valores reales, que en general se van compensando pero a veces surgen ciertas inexactitudes

- Trata igual a los meses de 30 o 31 días, a los bisiestos y no bisiestos.

- Debido a ello, si un mes tiene 30 días, el último día del mes (el 30) sale con dos días de diferencia de la Luna respecto al día 1 del mes siguiente, cuando evidentemente debería ser solo uno.

- Lo mismo ocurre con el 28 de febrero y el 1 de marzo de un año no bisiesto El 1 de marzo de un año no bisiesto sale 2 más que el 28 de febrero: Por ejemplo 1-3-2025 sale 13  y    28-2-25 sale 11

- El algoritmo no es definitivo porque 19 años no son exactamente 235 lunaciones ya que hay una diferencia en los decimales tomando más que los que utilizó Metón. 

Con la aplicación sucesiva la diferencia va aumentando y cada 219 años habrá que restarle 1. Si no se hace esa resta lógicamente habrá una diferencia de un día respecto a la luna real. En 19 años trópicos hay 6939.6016 días; casi exactamente lo mismo que 235 lunaciones, que se completan en 6939.6884 días que es parecido pero no es lo mismo. Y como se ha dicho, ese pequeño error se va acumulando.

Esto se puede solucionar fácilmente modificando el algoritmo, al igual que el cambio con el calendario gregoriano, pero debe quedar claro que este algoritmo para calcular la epacta no es fijo, sino que hay que adaptarlo a la época en que se use.

domingo, 14 de septiembre de 2025

Ocultación de Venus por la Luna

 

Este próximo viernes 19 de septiembre se produce un curioso fenómeno cuando la Luna, en su movimiento alrededor del tercer planeta oculte de nuestra vista al segundo.

La Luna acercándose a Venus, en la ocultación del 9-11-2023   

Antes de nada hay que decir que, a diferencia de otras observaciones propuestas en este blog, esta no es “para todos los públicos”, es imprescindible la utilización de telescopio (o al menos unos prismáticos) y aún así no será fácil por ocurrir en pleno día (Desde la península Ibérica comenzará poco después de mediodía)

Y esto es así, como pasa con la mayor parte de estas ocultaciones, porque al ser Venus un planeta interior, situado más cercano al Sol que la Tierra, suele verse en los crepúsculos matutinos o vespertinos en determinadas fechas y solo durante muy poco tiempo se encuentra en el cielo nocturno.

La ocultación no es visible desde todos los lugares de la Tierra. En primer lugar, la Luna debe estar sobre el horizonte en esos momentos y debido al paralaje debe coincidir con Venus.

Será visible en toda Europa, gran parte del nordeste de África, Groenlandia y además en una zona al norte de Canadá en que ocurrirá antes del amanecer y que aparece sombreada de color azul en este mapa

Por ejemplo se verá desde todos los lugares de la Península, pero no desde Canarias que, aunque podrían ver a ambos astros, al estar situadas más al Sur verán pasar a la Luna por el norte de Venus sin ocultarlo por efecto del paralaje al tener otro punto de vista.

Aunque el ser un fenómeno diurno dificultará lógicamente su observación, tiene el aliciente de intentar conseguirlo y para muchos será la primera oportunidad en que puedan ver a Venus en pleno día.

Un tiempo antes de que ocurra, lógicamente deberemos localizar a los astros protagonistas. Y aunque pudiera pensarse que habría que empezar por la Luna, que todos la habremos visto alguna vez de día, debido a su fina fase resultará más fácil intentarlo con Venus.

Una imagen de la Luna de 27 días, similar a la que ocultará a Venus

Media hora antes de comenzar la ocultación, la situación de ambos astros será la siguiente respecto de un horizonte de Madrid:


Respecto al resto de la península no cambiará mucho.

Podemos intentar localizarlos con unos prismáticos, aunque lo más efectivo será utilizando un telescopio computerizado como expliqué en el anexo de este post: Cuidado con el Sol, que no solamente molestará y hará más difícil nuestro objetivo, sino que podría ser peligroso si accidentalmente dirigimos hacia él los prismáticos.

En este gráfico aparecen los puntos de ocultación y reaparición junto a la hora en que ocurren, desde varias ciudades de la península. Además se recoge el recorrido desde Arrecife de Lanzarote que, aún siendo el más cercano de Canarias, no llega a producirse la ocultación.


Aunque se han indicado con flechas la dirección aparente de Venus porque es más intuitivo, en realidad es la Luna la que se mueve en sentido contrario



Las fases:

Es sabido que además de la Luna, también Mercurio y sobre todo Venus, muestran unas fases evidentes observadas por un telescopio. En estas ocultaciones de Venus por la Luna es interesante apreciar las fases de ambos, que se pueden deducir lógicamente por las posiciones en sus órbitas.

Como Venus no se separa más de  45º del Sol, cuando la Luna esté ahí siempre mostrará una fase muy fina.  En este caso la elongación es de casi 27º,  es decir 2 días antes de la fase nueva; y como está menguando la ocultación ocurre por la parte brillante y la reaparición por la zona oscura.

En lo que respecta a Venus puede presentar cualquier fase en una ocultación, si bien la nueva y llena sería muy difícil de observar por estar angularmente muy cerca del Sol. En este caso la fase es casi llena

En esta imagen, con mucha ampliación, puede apreciarse la fase de Venus, casi llena, e intuir la relación entre los tamaños aparentes

A veces puede resultar confuso el determinar la fase de un astro a partir de su posición. En el siguiente gráfico intento explicarlo: La fase (la parte iluminada por el Sol que vemos desde aquí) estará limitada por el borde de la zona iluminada del astro y la línea tangente a su zona iluminada que pasa por la Tierra:
La fase está indicada por la línea roja, y en este ejemplo sería del 70%


Las posiciones de Venus y la Luna en sus órbitas en esta ocultación, que dan unas fases de 89% y 5% 
Las fases vistas desde la Tierra se han indicado con arcos de color rojo
Los tamaños de los astros y la órbita de la Luna se han ampliado para mayor claridad

Las últimas ocultaciones de Venus visibles desde Europa también fueron diurnas y tuve la suerte de ver la mayoría de ellas.

Los porcentajes evidentemente no se han obtenido de los gráficos, pero puede verse que aproximadamente concuerdan.

En todas ellas la fase de Venus fue bastante más fina que la actual, y por tanto más similar a la de la Luna. Lógicamente esto ocurrió por estar el planeta relativamente cercano a la Tierra, y fue una auténtica casualidad porque además es la situación más improbable.

¿Otras ocultaciones casi simultáneas?

- Da la casualidad de que cuando la Luna oculte a Venus se encontrará muy cerca la estrella Régulus de Leo, a solo 31´ del planeta, que es casi el valor del diámetro de la Luna, por lo que por muy poco no hay una doble ocultación, que en todo caso debería haber sido un poco más al norte del Polo Norte, saliéndonos de la superficie terrestre.
Posiciones de Régulus, en el momento de la reaparición de Venus

Podríamos incluso intentar visualizar a Régulus con el telescopio, aunque será difícil por la proximidad del Sol. Si estuviera más distante sería posible. 


- El 5-3-2008 se produjeron nada menos que 3 ocultaciones de planetas por la Luna:
Venus, que se vio desde Norteamérica
Mercurio, visible desde Sudamérica
Neptuno, desde parte de Centroamérica desde donde también se vio la de Mercurio. Sin embargo, el escaso brillo de Neptuno hizo imposible verlo de día. 
Por si fuera poco, antes de los planetas ese mismo día también ocultó a la estrella iota de Capricornio, de magnitud 4, y podría haber sido vista desde Europa si hubiera sido de noche, pero de día con ese brillo queda fuera de las posibilidades de un telescopio de aficionado.

Posición de la Luna antes de las ocultaciones y 14 horas después, una vez finalizadas.
Son posiciones medias porque desde cada lugar varían un poco por el paralaje.


ACTUALIZACIÓN
Ante las muy regulares condiciones del cielo el día de la ocultación, con nubes que ocupaban la mayor parte del cielo y se movían rápidamente, decidí utilizar el telescopio para visual (observar directamente) y no para hacer fotos. Algo pude ver, cuando la ocultación de Venus finalizó por medio de una nube, y la reaparición se vio bastante bien. 
De todas formas, puse la cámara sobre el trípode dirigida aproximadamente paralela al telescopio, para intentar cazar algo a ciegas. En una primera revisión de las imágenes no se veía nada, pero ahora lo he encontrado aumentado un poco el brillo y el contraste. Esta es la imagen. ¿Lo ves?