En este post
quizás relate algunos detalles personales que me llevaron a la observación del
eclipse de Luna y que seguramente no te interesen. A mi me apetece escribirlos y recordarlos, pero puedes saltártelos e ir directamente a la parte técnica.
No me lo
podía perder. Iba a ser el último eclipse total de Luna visible desde aquí (Bilbao,
oeste de Europa) hasta 2022, y todo el proceso completo en sus distintas fases,
no se podría ver otro similar hasta 2029.
Demasiado tiempo
como para que las pésimas condiciones meteorológicas de toda la zona norte de
la península Ibérica fueran un obstáculo. Así que no quedaba otra opción que
coger el coche el domingo a la tarde, viajar 250 km hacia el Sur y cruzar los
dedos para que 2 de las 3 webs que anunciaban cielo casi despejado al Sur de Burgos estuvieran
más acertadas que la tercera que ponía nubes, y la observación pudiera ser un éxito, como así ocurrió, y aquí pongo unas imágenes de todo el proceso, que luego ampliaré.
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Varias imágenes del eclipse en todas sus fases. Luego aparece más detallado. |
La geometría del eclipse corresponde al ángulo de entrada y salida de la Luna en la sombra terrestre y a la inclinación variable de la eclíptica desde el lugar de observación a lo largo de las más de 3 horas que duró el proceso, tal como expliqué en el anterior post.
Efectivamente, por una vez la ley de la mayoría funcionó en estos temas, Murphi no debió enterarse de mis planes, y ya a unos 100 km hacia el Sur pude ver la luna llena (la superluna como se dijo en muchos sitios) que quería asomarse jugando al escondite entre las nubes.
Efectivamente, por una vez la ley de la mayoría funcionó en estos temas, Murphi no debió enterarse de mis planes, y ya a unos 100 km hacia el Sur pude ver la luna llena (la superluna como se dijo en muchos sitios) que quería asomarse jugando al escondite entre las nubes.
La llegada a
Araúzo de Torre, el pueblecito de mi madre a donde voy todos los veranos a
disfrutar de su magnífico cielo fue muy diferente de otras veces. En otras
ocasiones con mucha gente por las calles y buena temperatura, y ahora un pueblo
fantasma donde no se veía un alma y un frío exagerado.
Pero sí encontré un
cielo limpio iluminado por la Luna, aparentemente más brillante que de
costumbre, y no solo por su ligerísimo mayor tamaño (la llamada superluna), sino por coincidir con la famosa Luna de enero, la más famosa, porque alcanza más altura sobre el horizonte
Encender la
chimenea, cenar algo, 4 horas de sueño interrumpidas por el frío, y a las 4 subir a la terraza
perfectamente orientada al Oeste a ver el espectáculo en primera fila.
Dos
contrariedades: A pesar de los anunciados
0 grados en las previsiones meteorológicas, mi termómetro marcaba -4, lo que me
obligaba a mirar a intervalos desde fuera y hacer las fotos, y el resto detrás
del cristal de la terraza. Pero peor que eso fue ver que la Luna rondaba entre ligeras
nubes, que afortunadamente desaparecieron antes del comienzo de la fase parcial
del eclipse.
Desde las
primeras imágenes con el eclipse penumbral y un levísimo oscurecimiento, la
fase parcial fue sobresaliente ofreciendo poco más de una hora de espectáculo durante
la que la Luna se fue sumergiendo en la sombra de la Tierra.
Varias
imágenes casi consecutivas, de la luna
totalmente eclipsada desde instantes antes del principio de la totalidad y
apenas alguna de la Luna totalmente eclipsada.
Porque de
repente, cuando salí tras cambiar la pila de la cámara me encontré con la
desagradable sorpresa de que el cielo se había cubierto totalmente y pensé que
el espectáculo, para mi, debía darse por acabado. Al menos, había visto la
mitad.
Pero no. Pasaron
los minutos y empezó a intuirse cierta claridad cuando la Luna empezaba a
escapar de la sombra, una imagen fantasmagórica, y volvió a despejar aunque
alguna nube que rondaba por allí, jugando a venir y marcharse, me impidió obtener imágenes a intervalos
totalmente regulares pero se pudo ver la fase parcial y la posterior penumbral.
Durante la
totalidad, antes de nublarse, con la Luna fantasmagórica y de un rojo apagado, tuve
tiempo de obtener estas imágenes de estrellas cercanas a la débil luz lunar,
que en condiciones normales habrían salido veladas por la luna llena pero en
esta ocasión se apreciaban sin problemas.
Especialmente llamativa, la línea recta casi perfecta que formaban Cástor y Polux, las dos estrellas más brillantes de Géminis, con la Luna |
Más ampliado, la Luna y Polux |
Un panorama más amplio con Luna junto a Polux, Castor y Polux, además de Proción y parte de la constelación de Auriga sobre las antenas de los tejados del pueblo. |
Como
últimamente a estos fenómenos se les suele dar nombres rimbombantes, en esta
ocasión se habló de la "superluna de sangre de lobo"
.
.
¿Superluna? a mí no me llamó la atención porque se viera más grande que otras veces. Lo del color de la sangre, en mi opinión no fue para tanto y la vi más oscura y
menos roja que en otros eclipses, quizás la luna de chocolate ¿Y el lobo?
Por allí no apareció. Solo un perro ladraba de vez en cuando, sin duda
extrañado de que a esas horas alguien estuviera trajinando por allí.
Los eclipses se repiten
Cada vez que
acaba un eclipse hay alguien que pregunta cuándo es el siguiente. Esta vez no
porque yo estaba solo y ya me lo había mirado antes.
Ya he
mencionado en el post anterior las secuencias, habitualmente cada 6 lunaciones,
en que vuelven a ocurrir los eclipses pero con algunas excepciones. Repito aquí
el gráfico:
Pero cuando se habla a largo plazo siempre se
cita el famoso periodo Saros conocido desde la antigüedad, de 18 años y 11
días, al cabo de los cuales los eclipses
se repiten casi de la misma manera. Pero hay otras circunstancias o plazos menores,
al cabo de los cuales, aunque en mucho menor número, también se vuelven a
producir.
Para que
ocurra un eclipse deben darse determinadas condiciones, y cuando estas se
repiten, vuelve a suceder. Cuando sale
este tema siempre podría hablarse de eclipses de Sol y de Luna, las periodicidades son similares y en esta ocasión, por el tema en que estamos haré hincapié solo
en los de Luna.
Para que un
eclipse lunar ocurra, la Tierra debe colocarse entre el Sol y a Luna. Por lo
tanto ocurrirá siempre en luna llena. Esto sucede de promedio cada 29.5306 días; pero como este ciclo es un poco
variable los cálculos no serán exactos. Además, como la órbita de la Luna está
inclinada respecto a la de la Tierra, debe estar en uno de los nodos, los
puntos donde se cruzan los dos planos orbitales y por ello los tres astros
estarán a la misma altura y la Luna entrará en la sombra de la Tierra.
La línea de los nodos va girando, y la Luna vuelve a estar en uno de los nodos en concreto al cabo de 27.2122 días, también de promedio.
La línea de los nodos va girando, y la Luna vuelve a estar en uno de los nodos en concreto al cabo de 27.2122 días, también de promedio.
- Buscando un
múltiplo entero de ambos números, encontramos 1387.9 días, que son muy
aproximadamente 47 pasos por uno de los nodos y 51 lunaciones, lo que suponen 3 años, 9 meses y 18 días. No es
necesario que sea exacto porque aunque la Luna debe estar cerca de los nodos hay
un margen, y además los meses no son iguales.
Efectivamente,
y aunque el número no es exacto, en muchas ocasiones al cabo de ese tiempo aproximado
vuelve a haber un eclipse. Así, el eclipse homólogo y anterior a éste, ocurrió
el 4-4-2015, en el intervalo mencionado, aunque al no ser un número exacto de días no se vio desde la misma zona, y concretamente desde Europa no vimos nada. Lo mismo ocurrirá después del siguiente intervalo, el 8-11-2022
Por supuesto en el intervalo de estos ciclos, se producen otros muchos eclipses
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Esta imagen y las posteriores se han obtenido de eclipse.gsfc.nasa.gov |
Por supuesto en el intervalo de estos ciclos, se producen otros muchos eclipses
- Otro caso es
al cabo de 5197.4 días, que son 176 nodos y 191 lunaciones: 14 años 2 meses 23 días, y contando a partir
de éste tendremos eclipse lunar el 14-4-2033, y el anterior en este ciclo fue el 28-10-2004, por cierto de características muy similares
- Lo mismo ocurre al cabo de 6585.34 días (223 nodos y 242 lunaciones)
Pero aparte
de la no exactitud rigurosa de los números hay otro factor que también influye:
la proximidad de la Luna al perigeo o apogeo, que determina que se mueva a
distinta velocidad y no se encuentre en el lugar necesario para el eclipse, sino
un poco adelantada o atrasada, según los anteriores ciclos, que funcionan en
ciertos intervalos pero luego se desajustan.
La Luna tarda
27.2245 días en pasar por el perigeo con lo que tras 239 pasos, transcurren
6585,54 días que casi coinciden con el último ciclo dado anteriormente
Al cabo de este periodo de 6585.34 días la situación es casi idéntica y los eclipses se repiten de una forma muy duradera. Este es el llamado periodo SAROS. Pero como no son días enteros, sino que sobra un tercio, la situación se verá igual pero desde 120º más al Oeste que es lo que habrá girado la Tierra en ese tiempo. En 3 ciclos Saros se completa el día con lo que en 54 años y 33 días después se ve el mismo eclipse desde el mismo lugar.
Bueno, exactamente no, porque el ciclo de los perigeos, ligeramente diferente, hace que todo vaya cambiando poco a poco, hasta que uno de los eclipses no ocurra y desaparezca el ciclo, normalmente después de 42 eclipses lunares del mismo saros.
- 19 años justos
Pero hay más:
Mi compañero y amigo Federico Fernández Porredón se dio cuenta de que este eclipse del
21-1-2019 que acaba de pasar, coincidía en todos los aspectos con el que ocurrió
el 21-1-2000, es decir, 19 años exactos antes.
Las
circunstancias geográficas y horarias son increiblemente semejantes casualmente,
pero la coincidencia de fecha es porque ha pasado un ciclo saros (18 años y 11
días) más 12 lunaciones como suele ser habitual, y esto es un año menos 11
días. Sumando y restando los 11 días, queda la misma fecha, 19 años después. También ocurrió un eclipse lunar el 20-1-1981, y
volverá a ocurrir el 21-1-2038
En todos los ciclos mencionados puede haber un desfase de un día arriba
o abajo, y suele ser por el ajuste de los bisiestos o porque según donde se contabilice la fecha, siempre tenemos en el planeta dos ( incluso tres) fechas diferentes.
Por lo tanto,
en la misma fecha 19 años más tarde se produce un nuevo eclipse. Tampoco en
este caso los números son exactos, las condiciones van cambiando y en cada
ciclo de estos suele haber solo 4 eclipses. El último es penumbral y luego ya
no hay más.
Gracias,
Fede, por tu aportación.
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