Con el comienzo de un nuevo año he decidido empezar con un post sencillo como corresponde a lo que anuncio sobre "un blog para todos los públicos", y que en algunos casos se había apartado de esa intención. Además para que no sea demasiado extenso, tendrá una segunda parte pronto.
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Recuerdo que en una época no me gustaba en invierno esa sensación que producía salir de casa por la mañana antes de amanecer por necesidades de los horarios de las clases y volver a la tarde también de noche en invierno. Hasta que de pronto y casualmente me empezaron a interesar las estrellas y la sensación cambió. ¡Porque precisamente de noche es cuando podía observarlas!
Efectivamente, si queremos mirar el cielo en esta estación, y aunque a mucha gente le desagrada por eso del frío y la larga noche, es sin duda cuando más tiempo tenemos para cultivar nuestra afición.
Aparte de algún visitante inesperado como algún cometa que en ocasiones pueda aparecer, la actuación estelar es la misma todos los inviernos, y sin duda la mejor del año. Porque a pesar de la baja temperatura cuando las nubes se van el cielo queda más limpio que en otras fechas, normalmente sin bruma ni calima.
Y porque precisamente en esta estación en el hemisferio norte es cuando aparecen las constelaciones más espectaculares. Y también en cierta medida en el Sur
En este post recojo la situación al comienzo de año y en otro próximo aparecerá la evolución durante toda la estación.
Empezando por la referencia habitual, la llamativa constelación de Orión rodeada por Géminis, Tauro, Auriga o las brillantes estrellas como Proción o Sirio, la más brillante del cielo. Todas ellas llenan de puntos luminosos esta época del año.
| A la derecha Orión, y a su izquierda Géminis |
| Orión saliendo tras los árboles, y por encima suyo parte de las constelaciones de Cetus, Tauro, y Auriga |
Incluso el Triángulo del verano, formado por las estrellas Vega, Deneb y Altair puede seguir viéndose al principio de la noche por el oeste la primera quincena de enero desde latitudes medias del hemisferio norte y añaden más estrellas destacadas. Suena raro por su nombre pero durante el verano es visible durante toda la noche y ahora le cuesta despedirse por el horizonte noroeste.
| El triángulo del verano, formado por 3 estrellas de diferente constelación: Deneb de Cisne, Vega de Lira y Altair de Águila |
En ese hemisferio sur ahora el panorama es incluso mejor que en el norte, con las brillantes estrellas Canopus y alfa Centauro o la constelación de la Cruz del Sur, que aparece ahora por el horizonte en latitudes medias y que en contra de lo que suele decirse, no está situada en el polo sur celeste aunque sirva para encontrarlo. Y además, como ahí es verano, los observadores del cielo no tienen ni que pasar frío.
| A la izquierda de la imagen la famosa Cruz del Sur, y a la derecha arriba la segunda estrella más brillante del cielo, Canopus. |
La estrella más cercana a la Tierra, alfa Centauro, aparece también cerca de la Cruz del Sur y en latitudes medias de ese hemisferio sale al principio de la noche.
| En la parte inferior de la imagen la brillante y cercana alfa Centauro y un poco más arriba beta Centauro. Arriba, la Cruz del Sur. |
También Orión, que al estar situado en el ecuador celeste es igualmente visible en los dos hemisferios, lógicamente comparte con ambos sus periodo de visibilidad, aunque al viajero del norte que lo vea en el sur le produce una extraña sensación porque las demás constelaciones comunes se ven giradas, ésta al ser simétrica parece que está igual, aunque sus compañeras Sirio y Proción se sitúan por encima de Orión cuando desde el norte se ven por debajo.
Aunque también perteneciente al hemisferio Sur, casi desde cualquier lugar es visible Sirio, la más brillante del cielo por ser una estrella situada apenas a 9 años luz, nos permite verla como era hace esos 9 años: Podemos enseñársela a un niño de esa edad “mira, estás viendo cómo era esa estrella cuando tú naciste” o pensar “dónde estábamos y qué nos aconteció cuando era tal como la estamos viendo” : Una estrella muy especial para tí
Otra imagen desde el hemisferio Sur de Orión, que al principio de la noche se ve vertical, con Sirio y Proción a su derecha, separadas por la estela de un avión.
Al igual que desde el hemisferio norte a última hora de la noche sale la constelación de Escorpio, pero allí lo aparece casi horizontal, con el aguijón a la derecha, y la constelación completa antes del crepúsculo matutino.
Pero los actores principales de estas actuaciones nocturnas son los planetas. Desde cada ubicación concreta las constelaciones y sus posiciones son las mismas cada año pero no ocurre así con las de los astros del Sistema Solar, que si no lo hemos calculado serán como la lotería “A ver cual toca ahora”.
Este año al comienzo del invierno tenemos a Saturno y a Júpiter. El primero ya aparece sobre el horizonte SW en cuanto oscurece el cielo, en la constelación de Piscis y para ver a Júpiter , que será el astro más brillante después de la Luna hay que esperar un poquito más, sobre una o dos horas después de anochecer, según la latitud y el horizonte y aparecerá junto a Castor y Pollux, las dos principales estrellas de Géminis
Pero los planetas se irán moviendo poco a poco respecto a las estrellas y formarán diversas configuraciones aunque Júpiter no lo hará en gran medida por estar retrogradando todo el invierno.
Actualmente el único planeta que puede verse nada más anochecer, bien posicionado en el cielo dentro de la constelación de Piscis, es Saturno.
Con un pequeño telescopio podemos apreciar los anillos del sexto planeta, aunque ahora se encuentran casi de perfil y habrá que fijarse para distinguirlos.
En cuanto a Júpiter, en pocas semanas mejorará su posición y será el astro más destacado de la noche cuando no esté la Luna. Precisamente hoy mismo, si lees esto y no hay muchas nubes verás ambos astros muy juntitos, en una conjunción llamativa.
Dejando transcurrir unas pocas horas del principio de la noche ahora también puede verse cerca de las estrellas Castor y Pollux de Géminis, en otra noche que no moleste la Luna.
| El 29 de diciembre las nubes no impidieron que pudiera verlo junto a las mencionadas dos estrellas. |
Podremos observar también con telescopio las bandas paralelas a su ecuador y sobre todo sus 4 principales satélites, que ofrecerán un juego espectacular.
Hasta la oposición del planeta el 10 de enero los eclipses de los satélites jovianos ocurren antes que la ocultación, pero después de esa fecha lo harán con posterioridad, e incluso en ocasiones los dos satélites más exteriores comienzan y acaban sus eclipses después de haber salido de la ocultación.
Todo esto, junto a los cambios de posición de las constelaciones con el paso de estos meses merece un capítulo aparte, que espero publicar dentro de unos días.