Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

martes, 21 de agosto de 2018

Los cuatro luceros


Estas semanas se está produciendo una situación muy curiosa en el cielo y muy llamativa. Pueden verse los planetas Venus, Júpiter, Saturno y Marte, destacando por su brillo entre las estrellas y en una disposición  muy especial, uno tras otro a intervalos no muy diferentes, con los dos luceros más brillantes en los extremos, de manera simétrica.

Para una latitud media Norte están dibujando un amplio arco que cruza toda la zona Sur del cielo de Sureste a Oeste. Dependiendo de la latitud, e incluso de las fechas, ha ido variando, y lógicamente desde el hemisferio Sur se ven hacia la zona Norte del cielo. Además ahí aparece más alto y más espectacular, con un dato añadido que luego mencionaré.
Montaje con imágenes del 13-8-18 desde Araúzo de Torre. Se han separado las 4 fotos con líneas blancas para evitar losproblemas de ajuste de brillo y perspetiva en los primeros planos, pero se han mantenido aproximadamente las posiciones relativas de los astros.
Además si dispones de un telescopio hay que aprovechar el momento. Venus presenta ya una fase apreciable del 50% que irá mejorando, Júpiter siempre da espectáculo con sus satélites, Saturno con el anillo muy abierto dando una imagen interesante y Marte... el no va más. Pasarán unos cuantos años hasta que se vea tan grande y se puedan apreciar tan bien los detalles de su superficie.

Ya he hablado de este asunto de los cuatro planetas par de veces: Al final del invierno cuando iban a empezar a aparecer los planetas en nuestro cielo después de un largo periodo sin poder ver ninguno (La sequía de planetas a punto de acabar), y también con motivo del eclipse de Luna de finales de julio, como marco en el que se desarrollaría el evento.                              
En ambos casos lo trataba como algo accesorio al tema principal del post, sin más importancia. Pero estos días hay mucha gente que se fija en ello, me están preguntando continuamente, incluso contándome anécdotas, y he decidido escribir sobre el tema.

Cito a modo de ejemplo lo que hace unos días estos me contó un amigo a quien alguna vez le he enseñado someramente los astros: Me dijo que el día anterior habían visto un extraño punto muy brillante en el cielo, y él exclamó “la estación espacial” pero seguidamente al echar un vistazo vio que ¡no estaba solo! ¡Que eran 4 luces en formación! y casi se asustó imaginando una invasión procedente del espacio. No era la ISS, que le vino a la mente en un momento porque era lo más parecido que recordaba, sino Venus, cuyo brillo puede ser similar aunque la velocidad de movimiento aparente no. Luego cayó en la cuenta de que había oído algo de que los planetas estaban alineados.

En realidad no es lo que se suele llamar una "alineación de planetas", como luego explico, ya que estos astros siempre aparecerán en esa línea o las proximidades; pero llama la atención el que están separados de manera bastante uniforme.

Desde el hemisferio Sur ha habido todavía más. Porque durante gran parte del mes de julio fue posible ver no solo 4, sino los 5 planetas observables a simple vista, ya que también pudo contemplarse a Mercurio, que siempre se deja ver mucho mejor por allí.



Marcando el camino de la Luna, los planetas y el Sol.

No solo es curiosa esta disposición, sino también muy didáctica porque esas posiciones nos marcan aproximadamente la línea de la eclíptica, que es la órbita de la Tierra vista desde aquí de perfil proyectada en el cielo, y con unas diferencias de muy pocos grados es el plano que contiene las órbitas de los planetas y la Luna.

Marte se sale un poco de la eclíptica (6.5 grados)  y en el anexo de explica y se calcula esa separación.
Vemos dibujada en el cielo la tantas veces explicada, imaginada y a veces no comprendida línea de la eclíptica. Por ella, por esos lugares entre las estrellas de esas constelaciones es por donde veremos transitar todos los planetas y la Luna. También el Sol, aunque lógicamente de día, y no lo veremos con las referencias de fondo.

Ahí están las constelaciones zodiacales (por definición son las que atraviesa la línea de la eclíptica), ahora tenemos a Virgo, Libra, Escorpio, Ofiuco, Sagitario, Capricornio, Acuario

La Luna visita a cada planeta

Como la Luna también se mueve muy cerca de la eclíptica y completa su órbita en torno a la Tierra en menos de un mes, ha ido visitando varias veces de cerca uno a uno a los 4 planetas. Pero cada uno recibió una visita muy diferente ya que la fase fue aumentando.

Aquí están las imágenes de algunas de estas visitas, concretamente las últimas veces que se ha acercado a cada planeta.
Cuando visita a Venus es cuando está más favorecida, más delgada quizás por rivalizar con la diosa de la belleza. Siempre ocurre sí, como expliqué en "Selene se pasea ante Afrodita"
Luego ha ido tomando cuerpo hasta dar su imagen clásica del cuarto creciente ante el dios supremo Júpiter.
Ha seguido engordando como síntoma de madurez al visitar al anciano Saturno

Y se ha mostrado en su plenitud potente (incluso en una ocasión roja de sangre) al visitar al dios de la guerra.
La secuencia empieza por la tercera visita de la lunación anterior y acaba con la segunda de ésta.

Todo ello es así por la posición de cada planeta, y como cada mes estos se sitúan más hacia el Oeste, las siguientes visitas son con una imagen de la Luna más estilizada.

La órbita de la Luna está inclinada 5º respecto a la eclíptica. Antes del eclipse (27-7) circulaba por debajo de ella, pero en ese momento atravesó el nodo ascendente y ahora lo hace por arriba. Justamente le viene el nombre de eclíptica porque cuando la Luna la atraviesa es cuando se producen los eclipses.

Duración del evento y situaciones similares
Aunque quizás las posiciones más llamativas por su simetría hayan sido las de este mes de agosto, la situación de los 4 planetas visibles simultáneamente por encima del horizonte  empezó a finales del mes de junio (para la latitud 40º N y un horizonte plano) cuando en el  momento de salir Marte todavía no se había ido Venus, y durará hasta que finalice la aparición vespertina de Venus, a finales de septiembre, cuando sería posible incluir también a Mercurio, (aunque muy difícil de ver desde el Hemisferio Norte). Pero ya la simetría se habrá roto, se habrán escorado todos hacia el oeste, y no será lo mismo.

Se vio algo similar en febrero y marzo de 2004, pero Marte estaba mucho más débil y, las distancias entre los planetas eran mucho menos uniformes.
Durante unos pocos días, al final de marzo, Mercurio también se añadió al grupo, junto al horizonte Oeste, aunque la mayor parte del tiempo los extremos de la línea que trazaban las posiciones de los planetas estaban ocupadas por Venus y Júpiter, que también eran los más brillantes entonces.

Una situación bastante similar, ocurrirá en mayo de 2042.







¿Alineación planetaria?

Realmente la situación actual es llamativa, y no solo para quienes nos gusta mirar los astros, como el ejemplo que he citado y otros más. 
Al aparecer los 4 planetas en una línea en el cielo, en algunos sitios se ha hablado de “alineación planetaria”, pero visto desde fuera las posiciones de estos planetas cada uno en su órbita no tiene nada de especial:
Situación de los planetas en sus órbitas a mediados de agosto. La distribución uniforme tal como los vemos en el cielo es solo desde nuestro punto de vista, cuyas visuales se  han indicado en el gráfico.
La escala es diferente en los dos últimos planetas, cuya órbita es proporcionalmente mucho más grande. Eso se ha indicado por la línea quebrada. De todas formas, las direcciones se mantienen.



Habitualmente se suele hablar de alineación planetaria cuando aproximadamente las situaciones de los planetas, teniendo en cuenta las posiciones en cada órbita, forman una línea semirrecta empezando por el Sol, en cuyo caso Mercurio y Venus serían inobservables mientras los demás estarían en oposición y se verían toda la noche.

Digo “aproximadamente” porque la exactitud es imposible por la inclinación de las órbitas y las resonancias gravitatorias.
Ni siquiera una situación aproximada a ello con los 8 planetas ocurrirá en miles de años, aunque si consideramos los 6 más cercanos al Sol (y visibles sin ayuda óptica) dentro de solo 2 años, a comienzo de julio de 2020, estarán todos "al mismo lado" respecto al Sol, alguien hablará de alineación, aunque hay que ser muy condescendiente para considerar que están en una línea recta. O tomar una línea muy ancha, tanto como la órbita de Mercurio.
Situación de los planetas el 1 de julio de 2020. Al igual que en el gráfico anterior hay que señalar que las órbitas de Júpiter y Saturno son proporcionalmente mucho mayores que en la figura, pero se mantienen los ángulos.

A veces también se habla de alineación (técnicamente se dice conjunción) cuando sus posiciones en las órbitas aproximadamente forman una línea recta (o mejor un segmento rectilíneo) empezando desde la Tierra y sin incluir necesariamente al Sol, y en esos casos nosotros desde aquí los veríamos en una misma zona del cielo, como cuando ocurrió en mayo de 2000  y 2002  y sobre todo como ocurrirá en Septiembre de 2040 en que además el día 8 también estará la Luna. 
Desde latitudes medias norte será prácticamente imposible de apreciar porque la eclíptica al principio de la noche está muy horizontal,pero desde el hemisferio sur será una situación excepcional.


A la izquierda la imagen que podrá verse desde el hemisferio Sur, con los 5 planetas y la Luna amontonados en menos de 9º.
A la derecha la posición de los planetas en su órbita esos días. Se puede trazar una línea que pasa aproximadamente por todos ellos, pero no pasa por el Sol. Curiosamente no pasaría muy lejos de Neptuno, pero si de Urano.

De todas formas hay que volver insistir en que estas “alineaciones” no tienen nada que ver con la situación actual del verano de 2018. y aunque alguien quizás esté pensando desde qué zona del hemisferio sur verá el extraordinario agrupamiento de planetas, todavía falta mucho, demasiado, y debemos contentarnos con mirar el cielo estas semanas que todavía quedan, adornado con los llamativos cuatro luceros.


Sobre el título de este post
Como hago a menudo, he buscado un título llamativo, pero que no tiene nada que ver con la conocida canción de Hilario Camacho. De hecho solo al cabo de un rato de estar escribiendo me dí cuenta de la coincidencia cuando me sorprendí a mí mismo tarareando la melodía de "Los cuatro luceros". Como curiosidad, este apreciado cantautor  tiene también otra canción titulada “la estrella del alba”  la que en realidad se le llama "el lucero del alba" (Venus). No se si a propósito puso "estrella" donde cuadraba "lucero" y algo casi al  revés con "planeta". Desgraciadamente no podemos preguntárselo.

Yo sí; donde puse “lucero” quise decir “planeta” porque a veces hablo de luceros como lo hace mi madre: Para ella hay estrellas y hay luceros.
- ¿Pero cuál son los luceros? ¿En qué se distinguen?
- Pues está claro: esos que brillan mucho más. ¡Hay mucha diferencia!
Efectivamente, para mi madre son luceros Venus, Júpiter y también Marte cuando brilla tan exageradamente como ahora cerca de la oposición. No tengo claro que a Saturno le otorgase la categoría de lucero, pero a Venus lo hacía por partida doble: el Lucero del alba y el lucero borreguero (cuando como ahora aparece por la tarde)


Marte se sale del camino.

Como se ha dicho y se ve en uno de los gráficos, la línea imaginaria que trazan los 4 planetas en el cielo es la eclíptica, o está muy próxima a ella.
En realidad la órbita de cada planeta está muy ligeramente inclinada respecto a la de la Tierra y por ello se les ve ligeramente separados de esa línea. En esta ocasión Júpiter y Saturno muy poco, Venus un poco más, pero Marte relativamente mucho, concretamente oscilando alrededor de 6.5º.

No es que la órbita del cuarto planeta esté tan inclinada, ya que solo lo está 1.85º, sino que ahora visto desde la Tierra el ángulo es mucho mayor debido a la proximidad del planeta rojo.
Órbitas de Marte y la Tierra, ésta en el plano de la Eclíptica. La inclinación de la órbita de Marte está exagerada en el dibujo para apreciar mejor la situación
Los cálculos se han hecho para las situaciones del día de la oposición marciana (el 27 de julio) que fue también el del eclipse. Como precisamente por ello la Luna estaba en ese momento en la eclíptica, se notó la diferencia de posición entre ambos. 

De todas formas los cálculos son válidos (aproximadamente) porque en esas fechas Marte estaba situado casi equidistante entre los nodos (en la posición del gráfico anterior) con lo que el triángulo que forman los tres astros está en un plano perpendicular a la eclíptica y el ángulo beta que se calcula es realmente la distancia a la eclíptica. En otra situación tampoco el ángulo gamma sería la inclinación orbital de Marte (1.85º) y todo sería mucho más complicado.




martes, 14 de agosto de 2018

Una noche muy buena, feliz año nuevo.

No, no me he confundido de fechas.

Pero en la noche de las Perseidas se me juntaron varios temas que pueden justificar el título.

Porque necesariamente tiene que ser buena, una noche que empiece de esta manera:

Al igual que todos los días, el 12 de agosto el Sol se va, dando paso a la noche.


Pero dejó unas imágenes extrañas en el cielo como si la nubes se revolucionaran ante la ausencia del astro rey.




No fue casualidad que yo estuviera cámara en ristre observando la puesta de Sol desde un lugar estratégico. Mi objetivo era determinar el lugar y hora exactas en mi horizonte para, utilizando esas referencias, intentar conseguir el único cromo que me faltaba a mi colección de lunas. Era el día clave y no podía ser otro.

Porque el pasado verano conseguí fotografiar la Luna todos los días de la lunación de julio-agosto (incluida la luna "imposible" de 29,5 días), excepto la primera por dejadez, y las puse en "Mirando la Luna"

La fina luna de un solo día que pensando que era difícil, ni siquiera había intentado el año pasado. Exactamente de 34 horas (desde el momento de luna nueva), lo mismo que la de ayer. Fácil de visualizar en los atardeceres de final de invierno y primavera pero que en estas fechas lo es mucho menos.
Pero si. Con las referencias tomadas, la ayuda de un simulador informático y los claros entre las nubecillas del horizonte Oeste, ahí estaba. Objetivo cumplido.


Con ello pude rellenar el cuadro de manera adecuada. Ya lo había hecho con otra imagen de 2015 del archivo pero no era muy adecuada. Una Luna de más horas y con diferente inclinación que la de julio de 2017. Ésta, sería prácticamente igual.



Y luego, por supuesto, la gran noche de las Perseidas bajo un magnífico cielo que despejó totalmente. Por un lado la observación popular con numerosos asistentes que coreaban los frecuentes meteoros que veían, mientras para amenizar la espera puse un telescopio con las tareas que ello conlleva de ajustes, atención a la fila, explicaciones, …

Posteriormente mi observación, sin público, a partir de las 4:30 donde en la primera hora contabilicé 49 meteoros: 26 en la primera hora y 23 en la segunda.
No tengo imágenes de estas observaciones, bueno, apenas una diminuta estrella fugaz en la cabeza de la Osa Mayor que se ve en una posición poco habitual, como saliendo apresuradamente del baño prohibido (La osa no se baña)

No hice muchos intentos de cazar perseidas con la cámara. No es nada fácil y a diferencia de otros compañeros, en esto tengo mala suerte y cuando decido hacer tomas de unos unos cuantos segundos a ver si hay caza, los meteoros dejan de aparecer. Así que suelo decir en broma que para que haya más, no hago apenas fotos. Y ayer funcionó porque el espectáculo fue muy bueno.

Únicamente hice una foto a tiro fijo, precisamente cuando iba a comenzar la observación, había un satélite artificial que no creo recordar haber visto nunca: se movía entre la Polar y Capella produciendo fogonazos intermitentes cada 5 segundos aproximadamente, y muy brillantes, aproximadamente de magnitud 1 o menor.
A las 4:26, este satélite producía fogonazos intermitentes (más de los que aparecen aquí en una exposición de 25 segundos). En la imagen aparece más débil de lo que era, al compararlo con las estrellas que han acumulado luz durante ese tiempo. ¿Alguien sabe de qué satélite puede tratarse?

Ya que el alba se acercaba quise comprobar si era posible observar la salida de Sirio, y precisar aún más la fecha concreta en que puede verse después de varios meses ocultado por el brillo del Sol.
Fue apareciendo Orión, fue clareando el cielo por la zona, pero ni rastro de Sirio.

La claridad del cielo por la zona donde debería aparecer Sirio, hace prácticamente imposible su observación.

Ni cuando todavía era visible la constelación del cazador, ni cuando las luces del alba fueron borrando todas las estrellas del cielo. Ni a simple vista, ni analizando detenidamente las fotos de la zona adecuada del horizonte.


El 13 de agosto al alba, la estrella Sirio no aparece. Debería estar ya por encima de la fina capa de neblina, pero el cielo está ya demasiado brillante.
El día 13 de agosto Sirio no se ve en estas latitudes de alrededor de 42º (41.8 donde yo estaba)
Consultando mis archivos había comprobado que el 14 de agosto de 2015 sí lo vi, en el mismo horizonte, casi plano, y en las fotos aparecía claramente, con lo que la referencia que utilizaban los antiguos egipcios para determinar el comienzo del año (el orto helíaco de Sirio) se produce precisamente hoy día  14.

Prueba conseguida, trabajo terminado. A dormir.

Nuestro calendario es sucesor del implantado por Julio César en el imperio romano cuyo comienzo, a diferencia de todos los demás calendarios de la antigüedad, no está basado en ningún aspecto astronómico, y es el más absurdo de todos en varios sentidos.

Los antiguos egipcios fueron los primeros que determinaron la duración del año y lo hicieron gracias a la estrella Sirio. La fecha del orto helíaco de Sirio depende de la latitud y ha ido cambiando por el movimiento de la precesión de los equinoccios. Si hubiésemos heredado el antiguo calendario egipcio y las normas que utilizaban en su elaboración, hoy comenzaría el año en estas latitudes. Bueno, suponiendo que los vigías egipcios encargados de localizar a Sirio en el alba no tuvieran mucho mejor vista que la mía.

FELIZ AÑO NUEVO.

viernes, 10 de agosto de 2018

Las estrellas fugaces son para el verano


Parafraseando a la conocida obra teatral en cuyo título se mencionaba a las bicicletas, hay que decir que las estrellas también, y sobre todo las estrellas fugaces, son para el verano.

En el Aula de Astronomía donde trabajo, cuando acude algún grupo de adultos aunque sea gente no versada en el tema, siempre hay alguien que  menciona o pregunta por las perseidas, o más frecuentemente “las lágrimas de San Lorenzo” o simplemente por las estrellas fugaces de los veranos.

Les resulta sorprendente oír que no son estrellas ni nada parecido, sino solo pequeños granos de polvo o roca que llamamos meteoroides, procedentes de un cometa, que se queman en la atmósfera ionizándola y produciendo una luz denominada meteoro. Y que hay un motivo claro por el que siempre aparecen por las mismas fechas, precisamente cuando la Tierra pasa por las proximidades de la órbita del cometa.
Imagen publicada por lasexta.com en un artículo sobre las perseidas de este año, que recoge unos cuantos ¿meteoros?
Yo mismo, recuerdo que cuando estaba empezando a adentrarme a este mundo de la astronomía leí un artículo en una revista de información general hablando de esta lluvia, donde se anunciaba como una especie de castillo de fuegos artificiales, y me quedé entusiasmado y ansioso porque llegara la fecha. Había visto alguna estrella fugaz, incluso sentado en algún banco en medio del pueblo donde pasaba los veranos, en aquella época en que la iluminación de las calles era muy precaria (un astrónomo aficionado diría estupenda). Pero eso de que una noche se pusieran de acuerdo y aparecieran tantas, para mí era una novedad.

Viendo toda la fama que tienen y que si se habla de estrellas fugaces todo el mundo se acuerda de las que vio (o las que se anunciaron) en verano, podría pensarse que por alguna extraña razón es en esta época del año cuando más aparecen. Sin embargo, las Gemínidas de  diciembre y las  Cuadrántidas de enero tienen una actividad mayor. 
Pero claro, a ver quien se pone en esos meses a la intemperie aguantando frío, tumbado en el suelo esperando ver algo en el cielo. A no ser que viva en el hemisferio Sur, donde precisamente las Perseidas, además de pillarles en invierno, son mucho menos espectaculares que desde aquí.

Hay otro factor añadido a la fama de las Perseidas y es que en estas fechas de agosto no suele haber noticias muy relevantes y por ello los medios de comunicación les suelen dedicar un mayor espacio.

Sin embargo mucha gente a pesar de haber oído hablar de ello, e incluso de haber hecho algún intento, no ha visto nunca ninguna estrella fugaz. Es el tributo que hay que pagar por vivir en las cómodas ciudades.
O también hay muchas personas que se suelen decepcionar después de verlas porque esperaban otra cosa. Porque todos cuando nos referimos a ellas ponemos una imagen falsa como la de arriba, en vez de poner una real como ésta.
Un débil meteoro se coló en la parte superior de la imagen hace unos días mientras fotografiaba la constelación del dragón.

Una pequeña y solitaria luz que se mueve en el cielo y enseguida se apaga. 
A veces son mucho más evidentes y de trayectoria más larga como la siguiente imagen, pero otras veces no.

Una magnífica estrella fugaz. Tomada de Steemit.com

Incluso esas imágenes que en muchas ocasiones se utilizan para anunciar o ilustrar lo que es una lluvia de meteoros, con el cielo lleno de trazos luminosos, no son reales porque nunca (o en muy contadas ocasiones) pueden verse varios simultáneamente. Suelen ser montajes fotográficos con apilamiento de varias tomas sobre un mismo fondo, cuando no burdos gráficos, como en la primera imagen que he puesto en este artículo que es claramente un trucaje y posiblemente sobre una imagen real originada por un magnífica perseida, se han dibujado las demás líneas, uniformes, muy diferentes de los trazos reales que deja un meteoro, pero sobre todo se nota la "trampa" porque el radiante  (punto donde confluyen las trayectorias) está al revés.

Sea una composición de imágenes reales como la siguiente, o un trucaje, en este tema podría hablarse de publicidad engañosa. Quien no sepa lo que es una lluvia de meteoros y lo vea anunciado así, se hará una idea que no tiene nada que ver con la realidad, esperará ver mucho más y se decepcionará.
Imágenes de varias estrellas fugaces colocadas en un mismo fotograma. Dan una imagen preciosa pero que nunca veremos. Photopills.com

Pero las estrellas fugaces tienen algo especial. El hecho ser algo extraño al cielo habitual, que aparece de repente sin que nadie pueda predecir de antemano el momento exacto, su brevedad que fomenta el ansia de que vuelva a ocurrir, hace que haya gente que hasta se emocione y practique esa tradición de pedir un deseo.

En el artículo que escribí sobre las perseidas hace dos años “el espectáculo de todos los veranos ya está aquí” se recoge suficiente información sobre esta lluvia. Puedes verlo y no voy a repetirlo aquí, excepto las particularidades de este año y los clásicos consejos para su observación que nunca están de más.

Las Perseidas de 2018

Todos los años las perspectivas no son iguales, y éste, aunque en principio no hay ninguna circunstancia que presagie una mayor actividad real (como los años cercanos a 1992 cuando acababa de pasar el cometa que las origina o en 2016 cuando llegó un filamento compacto de meteoroides desviado por Júpiter), se verán bastantes porque no molestará la luz de la Luna. La mejor fase, la luna nueva, precisamente esos días.

Además de máximos de actividad puntuales que a veces se producen por diversos motivos, la hora e incluso la fecha del máximo habitual varía de un año a otro, entre otras cosas por el ajuste de los años bisiestos. En este año 2018 presumiblemente el máximo se producirá entre las 20 h. del día 12 hasta las 10h del 13. Son horas favorables para el Oeste de Europa porque es de noche. En años pasados este máximo nos lo perdimos por ser aquí en pleno día y lo vieron mejor desde otros lejanos lugares. 

Por todo ello, y teniendo en cuenta las condiciones geométricas que explico luego en el anexo y que son iguales para todos los años, los mejores momentos para observar serán la madrugada del día 13 antes de que el cielo empiece a clarear.  ¡Pon el despertador!

Como para la mayoría de la gente no es buena hora, pues puede intentarlo el día 12 por la noche, aguantando hasta cuanto más tarde mejor, y el 13 también a la noche, aunque ya habrá decaído la actividad.

Los consejos de siempre y alguno más un poco en broma pero muy útil.

- Aléjate de la ciudad. Puede no ser suficiente buscar un lugar sin luces, si la contaminación lumínica sigue afectando. O sea, lejos de las luces y donde se vea un cielo muy estrellado. Si donde estás no eres capaz de ver las estrellas normales, tampoco verás los meteoros.

- Túmbate o siéntate cómodo mirando hacia arriba, a ninguna zona en especial (en contra de lo que se dice no se ven más mirando al radiante), pero intentando abarcar la mayor porción de cielo posible. Si es de madrugada, si; incluye parte del horizonte (mejor el nordeste) en tu mirada.

- Lleva ropa de abrigo y algo para comer y así tendrás una excusa menos para terminar pronto la observación. Además, después de los calores que hemos sufrido la semana pasada es posible que algunas personas no tengan en cuenta la previsible bajada de temperatura.

- No gires la cabeza cuando tu compañero, que está cubriendo otra zona del cielo, grita “OTRA …”, porque no te va a dar tiempo a verla y mientras igual te pierdes una por tu zona.

- Divide entre 5 (o incluso entre 10) el número de estrellas fugaces que has leído o han dicho en la tele que se verán cada hora. Esa cifra es la THZ (tasa horaria zenital, que es lo que se vería en condiciones ideales que nunca se dan, cubriendo todo el cielo, y a la hora del máximo) que es lo que le han contado al periodista y lo ha entendido mal o no ha querido minimizar la noticia (pasa siempre). Si dicen que se verán 100 en una hora, no te lo creas. Piensa que vas a ver 10, una cada 6 minutos, aproximadamente. Porque si piensas que vas a ver más de una cada minuto, y llevas ya 10 minutos mirando infructuosamente (que te ocurrirá fijo), pensarás que han cancelado el espectáculo sin avisarte o que te han engañado y, frustrado, te marcharás.

- Ten paciencia antes de ver la primera (que parece que nunca llega), y antes de la última  porque es muy frecuente acabar la observación con la típica frase: “ya hemos estado un buen rato, cuando veamos la siguiente nos vamos” (y tampoco llega esa y os vais con mal sabor de boca).





El espectáculo varía según la hora por motivos geométricos

Además de la hora del máximo (en que se producen más meteoros globalmente en toda la Tierra porque entonces nuestro planeta atraviesa la zona con más densidad de meteoroides), que como se ha dicho cambia de un año a otro, los momentos en que nosotros tenemos más posibilidades de ver un mayor porcentaje de todos los meteoros que se produzcan dependen de nuestra posición respecto a la dirección en que vienen los meteoroides; y como la tierra va girando, esto depende del momento de la noche: de la hora.

En este gráfico se representa la órbita del cometa Swift-Tuttle, cuyos restos producen las Perseidas, y la de la Tierra. Estos restos siguen la misma órbita del cometa y su misma dirección pero disgregados y diseminados en las proximidades de la órbita formando una especie de rosquilla.
La línea verde es la órbita del cometa Swift Tuttle y aproximadamente la de los meteoroides, y la blanca la de la Tierra. Se dan 3 representaciones para imaginar mejor la situación tridimensional.
Como se puede apreciar, considerando “hacia adelante” la dirección de traslación de la Tierra y “hacia arriba” la dirección Norte, Los meteoroides se acercan a la Tierra precisamente por arriba y por delante (un poco por la izquierda). Haciendo un símil un impacto típico de las perseidas sería como si vamos conduciendo un coche y un pájaro (que viene casi a nuestra misma velocidad) es estrella contra la parte superior izquierda del parabrisas.

La Tierra lleva una velocidad de 30 km por segundo debido a la traslación y los meteoroides algo similar. Como la mayoría chocarán casi de frente, vemos impactar a los meteoroides a unos 60 km por segundo.
En otras lluvias la velocidad es diferente (casi siempre menor) porque los impactos no son frontales. Pueden ser por alcance, laterales,…

¿Y todo esto nos afecta algo en la visión de las Perseidas? Pues si. Según el momento de la noche el espectáculo será diferente, porque es como si nos fuésemos cambiando de asiento en el coche y siempre mirando hacia afuera. Por ejemplo si vamos en el asiento de atrás (mirando hacia atrás) los impactos en el parabrisas delantero no los veríamos. Solo si alguno nos viene más rápido y nos alcanza por detrás o si viene por delante pero un poco de lado e impacta en el borde lateral o superior de la zona trasera del coche.

La explicación que viene a continuación es general, suponiendo todos los meteoros iguales, de igual duración y en igual número. Como en realidad no es así, pueden ocurrir excepciones. Por ejemplo, aunque de madrugada habitualmente se verán más (tal como se explica para la posición 3) si hay un máximo pronunciado al principio de la noche, se verían más que de madrugada (en 1) aunque lo habitual es lo contrario. Con todo, las pautas generales son las siguientes:


La órbita del cometa (y por ello las de los meteoroides) están en el plano del dibujo.
Por eso el Sol queda al fondo casi detrás de la Tierra pero un poco a su derecha, y el avance de la Tierra es hacia en el sentido de la flecha azul pero, saliendo hacia afuera del plano del dibujo.
La inclinación del eje terrestre está ajustada a esa referencia y es la correspondiente a esta época del año.

No se verá igual en cualquier momento de la noche porque aunque los meteoroides vienen de delante, arriba y un poco de la izquierda, respecto al avance de la Tierra alrededor del Sol (arriba –norte), para el observador van cambiando de dirección porque al rotar la Tierra va cambiando sus referencias respecto al horizonte.

Un punto de latitud media del hemisferio Norte a principio de la noche estará en la posición 1 y desde allí se verán pocos meteoros. Únicamente los que rocen la atmósfera procedentes del Norte, o aquellos pocos que la Tierra puede atrapar en su movimiento, porque las direcciones no son exactamente opuestas. Diríamos colisión lateral por alcance en la zona trasera, que impactan casi rozando, "por poco".

A media noche (o a medida que pasen las horas hasta medianoche) ese mismo punto estará en la posición 2 (o se irá moviendo hacia él) y desde allí se podrán ver largas estelas porque pueden también entrar en la atmósfera de refilón, perpendiculares a nuestra visual con lo que vemos una trayectoria más larga aunque en realidad no lo sea. Como si un coche viene en sentido contrario y nos roza la carrocería. Pero al final de la noche, en la posición 3 llega la apoteosis: Con el radiante alto, nos vienen de frente a la vez que la Tierra avanza hacia ellos y es cuando más se verán. Caerán en todo nuestro alrededor en vertical hacia el horizonte. Los trazos no los vemos tan largos, y pueden parecer más lentos porque es cuestión de perspectiva. Choques frontales.

Desde una posición media del hemisferio Sur, únicamente al final de la noche, en la posición 6 podrán apreciarse los meteoros que entren rasantes en la atmósfera. En la primera parte o mitad de la noche muy pocos, porque la Tierra va barriendo toda la zona y esas posiciones están precisamente resguardadas en la parte de atrás.

Todo esto habitualmente suele explicarse de una manera mucho más rápida: Como las trayectorias aparentes surgen del radiante, cuanto más alto esté ese radiante, más meteoros se verán. Resultado correcto y puede considerarse una consecuencia de todo lo dicho; pero a mí siempre me ha parecido una explicación insuficiente. Falta el motivo, porque los meteoros pueden verse en cualquier parte del cielo, incluso en zonas alejadas u opuestas al radiante.
Por todo ello, prácticamente en todas las lluvias el radiante suele estar en su máxima altura de madrugada, lo que no deja de ser un incordio para la mayoría de la gente, que no le gusta levantarse muy pronto.

domingo, 5 de agosto de 2018

Índice y selección de artículos

En todo blog los diferentes artículos van perdiendo visibilidad con el tiempo, ocultados por los más recientes. Pero en este caso, muchos de ellos son intemporales y posiblemente sean interesantes para muchos lectores que han descubierto recientemente este blog, o que en su día no los vieron.

Por ello he elaborado una selección con mis sugerencias, dividida en 4 secciones y un índice que aparece después, en el anexo.

Para que tenga visibilidad, este post con el índice aparecerá siempre en los primeros lugares.


Los distintos enlaces van en diferente color según su interés actual:
En verde los que pueden ser interesantes en cualquier momento
En azul aquellos que aunque se refieren a fenómenos de fechas concretas contienen, a veces en los anexos, informaciones siempre interesantes.
En rojo algunos artículos que pueden haber perdido interés, pero siguen siendo interesantes o visualmente atractivos.

1- Algunos temas que quizás te sorprendan

2- Curiosidades o temas interesantes para no iniciados
3- Articulos con imágenes llamativas
4- Algunos artículos que tuvieron mucha aceptación en su día.


Aquí voy a ir incluyendo un índice estructurado con los artículos que creo que pueden ser más interesantes. Por no hacerlo excesivamente largo no aparecen todos, sino solo una selección de menos de la mitad de los contenidos del blog.

Si te interesa un tema en concreto hay muchos más artículos a los que puedes acceder utilizando las etiquetas temáticas del margen derecho de la pantalla.
Aunque la mayoría de los artículos están pensados para todos los públicos, muchos de ellos contienen información técnica original en los anexos que podría ser interesante incluso para iniciados o expertos.

Este post con el índice se irá actualizando y siempre estará visible en alguno de los primeros lugares.


Aspectos de mecánica celeste en el Sistema Solar
         a) La Luna

b) Planetas

C) Cuerpos menores y meteoros


El cielo visto desde otros astros
           Desde el primer planeta
           El cielo de Marte

Medida del tiempo
a) Generalidades
22 de diciembre ¿el día más largo? (*) (Causas de la ecuación del tiempo)
Por Santa Lucía alarga el día   (Ecuación del tiempo -2) (*)

b) Aspectos relativos a la hora y la fecha oficial.
Para gastar más energía (Cambios de horario) 
Las 12: todavía no es mediodía (Cambio horario otoño)
c) Relojes de Sol


Didáctica