Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La Luna y Aldebarán juegan al escondite en pleno día

Esta mañana he visto la ocultación de la estrella de Tauro, Aldebarán, por la Luna,  y no entiendo por qué cuando se anuncian los eventos astronómicos en las efemérides locales suelen aparecer las ocultaciones de estrellas por la Luna, pero solamente las que se producirán de noche.
Ese puntito que puede apreciarse cerca del borde lunar es la estrella Aldebarán de día.

He tenido la oportunidad de presenciar bastantes fenómenos de este tipo, pero todos habían sido de noche: La sensación del movimiento Lunar que se hace evidente cuando vista con un telescopio “con relativa rapidez” se va acercando a la estrella y la oculta, casi se la traga, para devolverla al cielo más tarde en una repentina reaparición que, aunque te la esperas, siempre sorprende.
Recuerdo haber observado también un par de ocultaciones diurnas de Venus, pero es la primera vez que veo ocultase una estrella detrás de la Luna en pleno día y, aunque la memoria a veces nos engaña, creo que ha sido la que más me ha impresionado aunque no fuera tan fotogénico como lo de Venus.

Además del espectáculo en sí, estos fenómenos nos brindan la oportunidad de localizar y ver fácilmente  (con un telescopio) una estrella a pesar de la luz del día.
Todos sabemos que de día las estrellas también están ahí, pero la luz del Sol difundida por la atmósfera nos impiden verlas. Con un telescopio sí se pueden observar y es especialmente llamativo, casi emocionante, ver ese brillante puntito sobre el fondo azul celeste.

Conté mi experiencia en estos asuntos en “Estrellas también de día”, pero hay que decir que si no tienes cierta práctica en ello, no es fácil conseguir situar el telescopio adecuadamente para que una estrella brillante entre en el ocular.
En el caso de las ocultaciones lunares, siempre que la fase no sea excesivamente fina, esto está solucionado porque vemos la Luna a simple vista de día, dirigimos a ella nuestro telescopio unos minutos antes de la ocultación y ahí al lado estará nuestra estrella.

Así lo ví esta mañana, cuando poco después de amanecer saqué el telescopio a la terraza

A las 7:30 (50 minutos antes de que la ocultase) la Luna se iba acercando ya a Aldebarán 


El tema de las ocultaciones de la estrella Aldebarán lo conté ya hace tiempo en “La Luna le tapa un ojoal toro”  
Allí dije que el fenómeno se repetiría, cité expresamente las fechas, … y caí en la torpeza que he denunciado arriba, ya que no incluí la de hoy porque era de día y supuse, yo también, que sería difícil verlo.

Para remediar mi “pecado” te aviso de la siguiente: Desde la península Ibérica el 23 de febrero de 2018 por la tarde, aunque ya los dos próximos meses podrá verse desde Norteamérica, concretamente el 12-9-17  y el 9-10-17, en ambas ocasiones también de día.

Tal como expliqué en aquel post, durante 3 años y medio todos los meses la Luna oculta a Aldebarán, pero la situación solo es visible desde una zona reducida de nuestro planeta. Hay que aprovechar las últimas oportunidades (desde aquí solo nos queda la mencionada del 23-2-18) porque luego no volverá a producirse ninguna en 15 años.

El espectáculo es diferente según la fase de la Luna:
Si está creciente la desaparición se produce por la parte oscura con lo que hay que estar atentos porque el  momento en que la estrella deja de verse nos puede pillar por sorpresa, al igual que la reaparición, que al ser por la zona iluminada de la Luna a veces cuesta pillar el momento preciso.
El gráfico corresponde a una posición de la Luna culminado. En todas las fotos de este post la imagen está invertida porque han sido tomadas a través de telescopio. Además la inclinación de debe a que la Luna estaba ascendiendo respecto al horizonte.


Si está menguando, como en el caso de hoy, se ve como los dos astros se van acercando majestuosamente y tiene un encanto especial “ver” el movimiento propio de la Luna alrededor de la Tierra, que habitualmente, sin esa referencia de la estrella queda enmascarado por el efecto de la rotación de nuestro planeta.
Aunque la foto está algo movida (como luego digo, no soy fotógrafo y solo pretendo obtener imágenes testimoniales para las explicaciones) se ve a Aldebarán a punto de ser ocultado por el borde lunar.

También en este caso, con luna menguante, la reaparición es más atractiva porque la estrella parece surgir de pronto de la nada, al aparecer por la zona oscura que no vemos. De hecho, en la siguiente imagen, tomada después de la reaparición, no se ve la Luna, aunque su parte no iluminada está allí junto a la estrella.
Aldebarán después de la reaparición. No aparece la Luna aunque parte de su zona oscura está en la imagen, porque su zona iluminada cae fuera del campo del ocular-cámara. En el telescopio si se veía y hubiera necesitado disponer de una menor focal (con menos aumentos, que me diera más campo).


Si lees habitualmente este blog te habrás dado cuenta que últimamente algunos post son “diferentes”. En ellos estoy recogiendo sobre todo temas observacionales y experiencias propias aprovechando que estoy pasando una temporada en un lugar que se presta a ello por su limpio cielo sin contaminación lumínica, y en esta ocasión además se ha unido una larga  temporada sin apenas nubes.
Algunos han sido temas inesperados y me ha impulsado a escribirlos la emoción de haber podido ver algo nuevo. 

Soy más teórico y divulgador, que observador. Nunca he osado compararme con  esos magníficos fotoastrónomos y observadores de algunas asociaciones de aficionados que realizan extraordinarios trabajos "profesionales", pero siempre que puedo intento mirar el cielo y tener a mano mi sencilla cámara de fotos compacta para luego ilustrar mis "explicaciones" sin retocar las imágenes (fuera de modificar únicamente el brillo o el contraste si es conveniente) ni usar esos programas informáticos que hacen maravillas.

En estos últimos post no he entrado en aspectos teóricos complicados como otras veces porque aquí es verano, y con estos calores y de vacaciones no apetece profundizar ni darle muchas vueltas.
Y por eso mismo los artículos están siendo más cortos, lo cual algunas personas lo agradecerán.

Pero si quieres más… puedo contarte algo que he observado en las últimas horas y que podría hacer que, por una tremenda casualidad, el título de este post fuese el mismo que el de dos entregas antes: "Dos eclipses diferentes"




Sé que me estoy repitiendo, pero no puedo dejar de contarlo.

- No solo porque he vuelto a hablar otra vez de cuando la Luna le ha vuelto a tapar nuevamente el ojo al Toro, que de la anterior ocasión ya hace mucho.

- Sino porque ahora al igual que hace 9 días, tremenda casualidad, ha habido dos eclipses con pocas horas de diferencia, de esos que no se suele hablar.

Una ocultación de una estrella por la Luna podría considerarse similar a un eclipse de Sol porque en el fondo es lo mismo: La Luna se sitúa delante de una estrella e impide que nos llegue su luz. Dentro de pocos días esa estrella será el Sol produciéndose el tan anunciado eclipse total en USA, y hoy ha sido Aldebarán.

Y también solo unas horas antes que el de Aldebarán (anoche poco antes de las 23 h.), se produjo un eclipse de la estación china Tiangong 1 al entrar en la sombra de la Tierra. Y además en la misma zona que lo hizo la ISS hace pocos días, tal como también recogí en este blog. Ambas trayectorias y el punto donde se produce el eclipse son asombrosamente similares.
Trazo dejado por la estación espacial Tiangong 1 durante 30 segundos, justo antes de eclipsarse cerca de la estrella Deneb de la constelación del Cisne a las 22:49. La estrella más brillante de la imagen es Vega

Mucho menos brillante que la ISS, apenas destaca en el cielo en la mayoría de los pasos donde la magnitud, siendo bastante variable, ronda el valor 2  (similar a las principales estrellas de la Osa Mayor, por ejemplo). Pero anoche, en un paso casi cenital, llegó a brillar mucho más, hasta la magnitud 0.7, similar a las estrellas más brillantes del cielo. En la imagen no parece tanto porque en las estrellas la luz se acumula durante 30 segundos y en la Tiangong no.


- Porque si hace un par de semanas hablé de mis “primeras veces”, hoy tengo que añadir otras dos o tres más: La primera vez que he visto una ocultación de una estrella de día, posiblemente la primera vez que he visto la Tiangong 1 tan brillante y la primera vez que la he visto eclipsarse.

viernes, 11 de agosto de 2017

Habrá que hablar de las perseidas

Se está anunciando por todas partes y ya está aquí la lluvia de estrellas fugaces más esperada del año en el hemisferio Norte. las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo.
Pequeñas partículas que se desprendieron del cometa Swift Tuttle y que estos días se desintegran en la atmósfera terrestre dejándonos ese rastro luminoso que los astrónomos llamamos meteoros y que la tradición invita a pedir un deseo.

Parece que es obligatorio hablar del tema y hasta tal punto, que incluso le sacan chistes que solo tienen sentido por todo lo que se oye en todas partes sobre ellas.

martes, 8 de agosto de 2017

Dos eclipses diferentes

Ayer, en un intervalo de menos de dos horas, tuve la ocasión de presenciar dos eclipses atípicos, de esos que no se suele hablar mucho, y muy diferentes uno del otro; aunque ambos tuvieron algo en común.

7 de agosto de 2017, eclipse de Luna. Ya lo anuncié a comienzo de año, junto a los otros tres eclipses que iban a producirse este 2017 ("Eclipses de libro"), y dejaba en el aire si volvería  a hablar de cada uno, según  las circunstancias e intereses despertados: 
Finalmente decidí que este de ayer no merecía la pena anunciarlo nuevamente. Un eclipse parcial, que no sería observable por la mayoría de mis lectores porque solo se vería en Asia y parte de Europa, pero en España únicamente en la costa mediterránea y muy muy poco porque la fase parcial acababa pocos minutos después de la salida de la Luna. Hablar de ello podría crear expectativas para nada.

Desde donde yo estaba, cerca del centro peninsular, cuando saliese la Luna el eclipse parcial ya habría acabado y solo podría observar, suponiendo que el cielo estuviese limpio por el horizonte Este,  el levísimo oscurecimiento de la penumbra.

Sin embargo, mereció la pena observarlo porque el espectáculo fue mucho mejor de lo que yo esperaba y, aunque vuelva a salirme de la línea habitual del blog, me apetece contarlo.

7-8-17, 21:34. En la fase penumbral del eclipse, se nota un ligero oscurecimiento en la zona inferior derecha de la Luna, que aparece majestuosa cerca del horizonte y adornada por una franja de nube. 

La cosa no tenía buenas perspectivas. Por primera vez en las últimas 3 semanas fueron apareciendo nubes que a las 21h, solo 20 minutos antes de la salida teórica de la Luna en mi horizonte, cubrieron todo el cielo. Pero como la esperanza es lo último que se pierde, me dirigí cámara en mano a mi lugar de observación preferido.
Oteando el horizonte Este, por si aparecía algún pequeño claro por donde pudiera pasar la Luna, de pronto empezó la función con una imagen extraña e inesperada.
Una franja de extraña luz amarillenta iluminó de repente la zona superior del paisaje. El astro rey, antes de ocultarse por el Oeste había encontrado un hueco por donde iluminar la zona opuesta del horizonte, el escenario donde esa tarde se iba a representar la función estelar de la Luna.

Al volverme hacia allí girando 180º, la imagen era surrealista con una luz difusa envolviendo el ambiente.
La foto no tiene mucho que ver con lo que ví en directo, y con el pensamiento solo en la salida de la Luna no tuve reflejos para ajustar la exposición en la cámara de manera que pudiera recoger aquella extraña luz rojiza, pero aquí queda.

Por fin, a las 21:29 se pudo intuir la Luna sobre la bruma.


Fantasmagórica, fue ascendiendo.



















Al ir aumentando la altura sobre el horizonte y librarse de la bruma más intensa, pudo intuirse la zona más oscura de la penumbra por la parte inferior derecha del disco lunar cuando ya habían pasado 16 minutos del final de la fase parcial del eclipse, circunstancia que recoge la primera imagen de este post.
Durante unos pocos minutos, sobre el horizonte aún cercano, se fueron mezclando en la Luna las imágenes del eclipse con el juego de las nubes.
21:32

21:33


21:37
Aumentando el brillo de la imagen anterior, la Luna parece disfrazada de Saturno.

La prenumbra se aprecia mejor en este primer plano, en la zona inferior derecha de la Luna , a las 21:38. El oscurecimiento de la zona superior es debido a las nubes.

A las 21:40 volvió a ocultarse en otra franja brumosa situada a mayor altura.


Fueron unos pocos minutos mágicos. Probablemente porque ya no esperaba ver nada y en esos instantes se mezclaron inesperadamente una ensoñadora puesta de sol, la espectacular salida de la Luna, ¡Y el eclipse!, lo que había ido a ver con la casi certeza de que no lo vería.

Para mi solo iba a ser un eclipse penumbral, de esos que casi no merecen la pena, y que además ya había observado otro hace 6 meses. Pero las circunstancias lo convirteron en una experiencia inolvidable.

Si quieres saber más sobre lo que es un eclipse penumbral de Luna, puedes mirar en  este artículo que también mencioné al principio.  


¿El otro eclipse del título del post? ¡Ah si! El que sufrió la ISS a las 23:12.
Solo 22 minutos después de que la Luna saliera totalmente de la sombra de nuestro planeta (del borde de su penumbra) entró en ella la Estación Espacial, dejó de brillar al no recibir la luz solar y desapareció como un fantasma.
En realidad le ocurrió lo mismo que a la Luna cuando se eclipsa. A ambas las vemos brillar porque reflejan la luz del Sol, y cuando entran en la sombra de la Tierra dejan de hacerlo.

Trazo dejado por la ISS en los últimos 30 segundos antes de eclipsarse. También aquí podría apreciarse la fase "penumbral" por la caída de brillo poco a poco.
En cuanto se hizo de noche el cielo se despejó casi totalmente y pude seguir el magnífico paso, casi cenital, de la ISS y su eclipse junto a la constelación del Cisne.

Quizás en un par de semanas vuelva a hablar de la ISS con dedicatoria especial para los lectores del hemisferio Sur.


Al igual que el anterior, este post tiene muchas imágenes y pocas explicaciones, para lo que suele ser habitual. Intento que el blog sea variado, incluyo temas con enfoques didácticos y planteamientos iniciales para todos los públicos, frecuentemente aparecen también algunos aspectos de más calado que incluso pueden resultar arduos de seguir, y aunque últimamente ha ido ligero como corresponde a esta época de calores y vacaciones, y solo han sido intentos de compartir mis experiencias y emociones en las observaciones del cielo, … no te fíes porque espero “volver a las andadas”

Si no te gustan los tecnicismos tengo que decirte, al contrario que otras muchas veces, que disfrutes de las imágenes de este post, porque el siguiente promete ser árido. Bueno, si es que finalmente me atrevo a publicarlo, porque algunas cuestiones no las tengo del todo claras, y mi asesor particular aún no me ha dado el visto bueno.

jueves, 3 de agosto de 2017

La primera vez

En cualquier cosa que hagamos o veamos siempre hay una primera vez, que en muchos casos nunca se olvida porque aunque luego se repita en otras ocasiones, esa “primera vez” suele ser la más especial.
Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida y también en la observación astronómica y por eso los aficionados a mirar el cielo tenemos doble suerte ya que nos estrenamos tanto en los asuntos terrenales como los que ocurren “del horizonte para arriba”.

¿Recuerdas la primera vez que viste por un telescopio el planeta Saturno?
Suele ser una de las cosas que mucha gente suele recordar, y recientemente alguien me lo ha hecho notar.
Imagen de Saturno tomada el 25-7-17 a las 22:12. La calidad no es buena porque la he obtenido colocando una cámara compacta delante del ocular sin ningún tipo de adaptador …. Pero así es como lo recuerdo de aquella vez hace ya algo más de 30 años, cuando en un camping de Hungría encontramos en la recepción un pequeño telescopio que nadie sabía manejar y me animé a intentarlo. Yo sabía que “aquella estrellita”  que veíamos ya cercana al horizonte era en realidad el sexto planeta… Pero aquella fue la primera ocasión en que pude fisgar su intimidad; y aunque la imagen no fuese muy buena, el comprobar que efectivamente se le veían los anillos “en directo” fue emocionante.

Si no lo has visto nunca, … casi mejor porque aún te queda la primera vez, y en ocasiones se disfruta más pensando en esa posible primera vez, que cuando ésta ya ha ocurrido.
Pero por si acaso, hay que decir que mucha gente se decepciona la primera vez que ve los anillos de Saturno porque espera verlo como en las fotos de los libros o internet, y suelen exclamar “¡Qué pequeño!”. Pero a quienes realmente les interesa la astronomía, seguramente les maravilló el que esa estrellita no muy diferente de las otras, la mirasen por un telescopio y la reconocieran. Muchas veces en estos casos se oye exclamar: ¡Es Saturno!, “pequeño pero inconfundible”.

Escribo ahora este artículo, un tanto distinto de lo habitual, porque en estos últimos días he tenido un montón de “primeras veces”, parte de las cuales ya recogí hace muy poco en el post titulado “Otros ortos y ocasos”. 
Pido disculpas por la reiteración en los tres primeros fenómenos que ya conté allí, pero casi emocionado y abrumado por la secuencia de nuevas “primeras veces”, repito también aquellas con imágenes ligeramente diferentes, y sumo y sigo …
Soy consciente de que hay algo de presunción y quizás alardee demasiado, pero en un blog personal es comprensible que el autor ejerza de bilbaíno. Y más en este caso, porque yo soy de Bilbao (Los de allí tenemos fama bien ganada de fanfarrones)

Ya que obtuve estas imágenes, me apetece compartirlas. Algunas de las fotos son muy malas técnicamente o apenas se intuye lo que se menciona, pero ese es precisamente el valor que tiene el apreciar algo que es difícil. Mi objetivo ha sido verlo. Pero también he querido obtener una evidencia de lo que he visto, aunque sea de mala calidad. Es solo la prueba.
Quizás algunas situaciones estén “cogidas con afileres” o haya hecho una pequeña trampa al asimilar “primera vez” con “la vez más…”. Pero la acumulación de 10 observaciones novedosas para mí, en un plazo de solo 15 días, me ha parecido una pasada, incluso me ha abrumado.

Por orden cronológico: 

Las 3 primeras (a, b y c) ya las conté no hace mucho. Si las viste, puedes seguir por la d), o si quieres más detalles, los tienes en "Otros ortos y ocasos"

a) La primera vez que vi a Mercurio por la tarde en verano

Mercurio el 19-7-17, a la derecha del mástil de la antena, en una imagen similar, pero distinta, de las que puse hace poco. Fue visible sin telescopio hasta la puesta.
Como dije en otra ocasión, desde el hemisferio Norte no es demasiado difícil verlo durante unos pocos días cercanos a las máximas elongaciones Este (Cuando angularmente está más alejado del Sol y se pone después que él) si ocurren en fechas cercanas al equinoccio de primavera, pero sí cuando ya está más cerca el equinoccio de otoño, como ahora.

b) La primera vez que vi salir simultáneamente a la Luna y Venus.
20-7-17, unos minutos después de la aparición simultánea de los dos astros por el horizonte.

c) La primera vez que vi la Luna a menos de 30 horas de nueva, (La vez que la vi más fina)

El 22-7-17 pude observar la Luna más "fina que nunca" desde que salió por el horizonte.

d) La primera vez que he visto pasar la Estación Espacial (ISS) con una magnitud -4 (La vez que más brillante la he visto)
El 24-7-17 la ISS mostró una magnitud -4, al pasar a gran altura junto a las constelaciones de Lira y Cisne. La estrella más brillante, y que está situada cerca del trazo dejado por la ISS, es Vega.
Comparando con la magnitud de las estrellas de la imagen pudiera parecer que no brilla tanto, pero hay que tener en cuenta que éstas acumularon luz en el  mismo punto durante los 30 segundos que duró la exposición, mientras que la ISS no, porque se iba moviendo.

Parece que es la primera vez que alcanza esta magnitud, al menos en el último año, según los datos que he consultado en Heavens-Above.com, aunque puede que no sean del todo fiables porque utiliza parámetros orbitales actuales que podrían haber cambiado.

e) La primera vez que he visto la Luna cambiar de acompañante de forma inmediata, al encontrarse primero cerca de Venus y luego de Mercurio, uno en el crepúsculo matutino y el otro en el vespertino.  
Siempre son muy sugerentes las imágenes de la Luna cercana a alguno de los dos planetas interiores, porque la fase siempre será muy fina y se verá en los crepúsculos. Podría estar con los dos a la vez, pero nunca la ví uno después del otro.

Si el día 22, última vez que se pudo ver la Luna de madrugada (menguante)  relativamente cerca de Venus, el día 25, el primero que pudo verse por la tarde, (creciente) estaba próxima a Mercurio, como aparece en esta imagen.
25-7-17 La Luna creciente, adornada con su luz cenicienta, cerca de Mercurio (próximo al horizonte casi en el centro) y la estrella Régulus encima del primer planeta.
Creo que ésta ha sido también la primera vez que he podido ver la Luna de menguante a creciente, solo con 3 días de diferencia (en realidad 3 y medio). Solo 2 días dejé de verla por estar nueva.

f) La primera vez que he podido apreciar la fase de Mercurio,
Aunque, al igual que Venus, Mercurio presenta fases por ser un planeta interior, es mucho más difícil apreciarlas porque en mucho más pequeño, está más cerca del Sol y solo puede observarse en muy pocas ocasiones. Además cuando la fase es pronunciada solo estará por encima del horizonte en pleno día.

26-7 Imagen de Mercurio en muy malas condiciones. Me pareció que la imagen era alargada, lo que correspondería a una fase marcada, pero al estar cerca del horizonte, la difracción hacía muy difícil comprobarlo.
Nunca antes había visto Mercurio en fase y pensaba que con mis medios no era posible, pero consultando luego en el programa Stellarium, comprobé que, efectivamente estaba en una fase evidente, prácticamente un 50%.
Para poder verlo más alto y mejorar la calidad de la observación evitando la difracción, la solución era verlo de día. No sería la primera vez que lo iba a conseguir, pero sí la primera vez que lo hacía estando en fase marcada.

27-7 Mercurio en cuarto menguante. La imágenes no son claras porque los medios técnicos no eran buenos y las condiciones con el cielo brillante tampoco, pero se aprecia la fase. Por el ocular del telescopio se veía mucho más claro.
Ayer día 2 de agosto lo vi cuando presentaba una fase de solo un 41% poco después de ocultarse el Sol, pero no pude obtener ninguna imagen mejor que éstas.


g) La primera vez (creo recordar) que haya visto por la mañana una luna de solo 4 días.
27-7-17 La imagen, tomada poco antes del mediodía, es posterior a la hora en que la vi, sin la cámara de fotos a mano.

h) La primera vez que (casi) he visto salir una luna antes del cuarto creciente. De solo 5 días.
La salida de la luna en estas fases es difícil de observar porque lo hace de día, por la mañana con el Sol ya alto y el cielo brillante, y ella tiene poco brillo por la fase fina.
28-7-17 a las 13:05. 20 minutos después del orto teórico se puede apreciar, o al menos intuír, la débil luna de 5 días (5 días después de nueva). A esa hora la vi con prismáticos y solo 4 minutos después a simple vista. La bruma del horizonte (casualmete solo por la zona por donde salía la Luna) me impidió verla incluso antes.

i) La primera vez que he observado el proceso completo de la X lunar, y la primera imagen que he podido obtener de este fenómeno.
30-7 Un extraño y efímero juego de luces y sombras que en la conjunción de 4 cráteres hace aparecer una letra X brillante cerca del terminador, pero incrustada en la parte oscura de la Luna.
Casualmente el proceso duró desde que se me ocultó el Sol (tras una nube cerca del horizonte) hasta la puesta de la Luna. Desde las 9:15 a la 1:15. 4 horas que coincidieron, desde que se empezó a formar la X hasta que se fue desdibujando.

Gracias a mi amiga Kruchi, experta en estos temas que me guió con el wasap, pude descubrir también la V, y desde Facebook Isaías Gonzalo me indicó que también estaba la O, componiendo "VOX". 
La imagen invertida verticalmente fue tal como lo veía por el telescopio. Podría haberla volteado para obtener la orientación real, pero he preferido dejarla como yo la vi.

Y otra sorpresa, de cosecha propia: El descubrimiento de que uno de los brazos de la X tiene forma de interrogante, lo cual cuadra muy bien con el significado que a esa letra le damos los matemáticos: la incógnita. En el ocular se apreciaba mucho mejor que en la foto.
En la imagen se indica en el mismo tamaño y orientación la “X”, la “V”, la “O” y la “?”


j) La primera vez que he visto la Luna con una asa, o un aro a modo de pendiente.
En la misma línea de lo anterior, uno de los aspectos destacables que se pueden observar en algunas ocasiones en el terminador lunar (la frontera entre la parte iluminada y la que está en sombra) es la zona denominada Sinus Iridium, o la Bahía del Arco Iris, cuando empieza a ser iluminada por el Sol en su contorno y puede verse claramente con telescopio o incluso con prismáticos una especie de puente o aro brillante que sobresale apreciablemente del contorno de la imagen lunar.
El 2-8-17 a las 21:45 se apreciaba claramente con unos prismáticos la Bahía del Arco Iris, sobresaliendo por la parte superior izquierda de la Luna. Imagen tomada directamente con una cámara compacta (zoom a tope, X30)
En realidad ya había visto una imagen similar, brevemente y en peores condiciones hace varios años cuando alguien me llamó por teléfono diciéndome que estaba viendo algo muy raro en la Luna. Pero esta ha sido la primera vez que he he conseguido pillarlo yo, después de mucho tiempo y numerosos intentos frustrados por la meteorología o porque las pocas horas en que es apreciable no coincidían de noche con la Luna sobre mi horizonte. También ha sido la primera vez que he conseguido fotografiarlo.
En esta ocasión (al igual que la X) lo pude ver durante varias horas seguidas, apreciar la evolución de la imagen y tomar fotos directamente o a través del telescopio con más detalle, como las siguientes:
La zona del terminador, tal como lo vi con el telescopio a las 22:15 (imagen invertida en sentido Este-Oeste) en la que se aprecia el "asa" de Sinus Iridium arriba a la izquierda. En el recuadro, esa zona 20 minutos más tarde.
Como la noche de la X, también Kruchi me enseñó otros detalles de la Luna que pude apreciar por primera vez, pero todo ello podría dar para otro artículo.


Todo un atracón de primeras veces. Al igual que en nuestra vida cotidiana, en ocasiones ocurrieron por casualidad y otras han sido retos que han llegado a lograrse, frente a otros que no lo hicieron y no se cuentan. Sé que algunas no tienen mucho mérito, y en la h) he hecho una pequeña trampa porque intenté ver la salida de la Luna pero solo la pude ver unos minutos después. Pero lo cierto es que se me han acumulado en estos días de cielos despejados y por eso lo de escribir este post y aprovechar para poner algunas de las imágenes que he ido obteniendo aunque, tal como he dicho antes, varias de ellas sean de mala calidad y solo testimoniales.

Volviendo la vista (mejor dicho la memoria) mucho más atrás, recuerdo otras primeras veces: La emoción que sentí la primera vez que vi Venus de día a simple vista, ¡Y también a Júpiter en otra ocasión!
Incluso, en los comienzos de mi afición, la primera vez que lo vi de noche y no supe identificar aquella brillante estrella que estaba de más, la primera vez que vi un cometa, o una galaxia o un cúmulo, la primera vez que vi una estrella de día con el telescopio (Arturo), o el pasado año, cuando fui batiendo records con otras estrellas cada vez más débiles que iba viendo de día, hasta llegar a Mesartín, gamma Géminis, de magnitud 4.5. 
Si, aunque algunos colegas no me creen, puedo asegurar que ví esa bonita estrella en pleno día descubriendo que era doble, antes de comprobarlo la noche siguiente.
En esta imagen, tomada el 30-7-17, se indica la posición de la estrella Mesartin, que a pesar de su poco brillo la ví de día con mi telescopio de solo 6 pulgadas el 28-7-16, hacia las 10:30 de la mañana. Puede compararse con las Péyades y las estrellas de Perseo, a la izquierda de la foto.

Me acabo de dar cuenta de que casi todas estas primeras veces han ocurrido en un lugar especial, del que hablé hace un par de meses, y todas las imágenes que aparecen en este post las he tomado estos pasados días desde este pequeño pueblecito que es Araúzo de Torre. Es lógico. También muchos records de atletismo, se consiguen en lugares donde las condiciones de altitud o clima son más adecuadas para ello.

jueves, 27 de julio de 2017

¿Más lluvias de estrellas? No gracias

Se aproxima el mes de agosto, y como todos los veranos por esas fechas habrá algo de lo que todos los medios de comunicación se harán eco, y la gente preguntará: Las estrellas fugaces, las famosas lágrimas de San Lorenzo, técnicamente  la lluvia de meteros de las Perseidas, de la que ya hablé el año pasado.

Realmente algunas lluvias de meteoros son un bonito espectáculo celeste aunque decepcionante para la mayoría de la gente que intenta verlo por primera vez porque ha oído hablar mucho de ello pero no sabe lo que puede ver, y espera mucho más. 
Por lo que se cuenta y las imágenes que se suelen poner, parece que todo el cielo va a verse surcado por puntos luminosos que se mueven rápidamente; pero con mucha suerte si uno no se aleja mucho de su lugar de residencia y se sitúa en un lugar muy oscuro (la mayoría de la población vive en zonas muy iluminadas), después de estar mirando hacia arriba un buen rato podría ver solo algún que otro meteoro solitario.

Foto: epod.usra.edu / Wally Pacholka
Pero como parece que estas noticias tienen mucha aceptación, cada vez se anuncian más y  más lluvias de estrellas y es muy probable que, sin esperar a las famosas Perseidas, estos días de finales de julio oigas hablar de las Delta Acuáridas.
Un anuncio de las esta lluvia, el pasado año.
No hagas caso.

En la presentación del blog hace ya casi dos años dije que intentaría no ser demasiado duro con los frecuentes despropósitos de algunos medios de comunicación en estos temas, aunque lo cierto es que no he hablado mucho de ellos. 

Pero este tema es un claro ejemplo. Mi colega Manu Arregi lo expresó muy bien en Facebook el pasado mes de junio con ocasión de otra de esas múltiples lluvias que nos anuncian:
Yo estoy totalmente de acuerdo con Manu
Alguien añadió que también las Cuadrántidas, pero efectivamente solo hay 3 o 4 lluvias que merezcan la pena.

Podría decirse que la información nunca está de más y siempre habrá alguien a quien le interese. En este caso no:

No tiene sentido anunciar estas cosas en los medios, porque los expertos que vayan a observarlas ya conocen las fechas y las características de las diferentes lluvias y al público en general lo único que se hace es frustrarle porque no va a ver absolutamente nada.

Aquí pongo una lista de las mejores lluvias, entre las que por cierto no están incluidas las Delta Acuáridas de estos días, donde se puede apreciar la diferencia entre las 3 mejores y el resto, en la columna que indica el número de meteoros por hora (cuidado con la cifra, luego lo aclaro)

No conozco a nadie que haya manifestado su satisfacción después de haber ido a ver una lluvia de estrellas tras oír anunciarlas en la tele o internet, salvo algunas contadas que fueron excepcionales. Sí hay gente que tiene buenos recuerdos, debido a experiencias casuales  cuando las vio sin ir a buscarlas, a veces personas que viven o vivieron en ambientes rurales, “Antes cuando apenas había débiles luces en la calle, las veíamos en agosto mientras pasábamos el rato conversando sentadas en la plaza del pueblo”.

Si vas expresamente a buscarlas, te cansas de esperar y te vuelves a casa decepcionado. Solo si casualmente ves alguna de vez en cuando sin esperarla es cuando te queda una bonita sensación. Por ejemplo si participas en alguna observación del cielo esos días, mientras estés pendiente de otros astros seguramente verás alguna.
Además está la exageración y la repetición de los tópicos y consejos que, excepto en los casos citados, no suelen ser efectivos. A este respecto te recomiendo vivamente este artículo del blog del inefable Dani Kaxete (el fotógrafo que inmortalizó el mejor banco del mundo) que con su particular sentido del humor ironiza sobre estas noticias: “La lluvia de estrellas del siglo
No te lo pierdas porque es para reírse un montón.

Un dato que en casi todos los casos en vez de informar produce el efecto contrario es proporcionar la tasa horaria cenital (THZ).  Un número que indica cuantos meteoros podrían verse en el  momento del máximo, en las mejores condiciones posibles si casualmente coincidiera con el radiante en el punto más alto y si se cubriera con la vista toda la bóveda celeste. Habitualmente en las informaciones de los medios se dice que ese es el número de las que podrás ver, cuando en condiciones normales se verán menos de la quinta o parte, o mucho menos si no estás en un lugar muy oscuro.

Aquí a veces parte de culpa la tenemos los divulgadores que durante una entrevista no precisamos bien el término y no nos damos cuenta de quién va a leer la noticia, y otras los periodistas que les dices una cosa (se verían si…-condiciones que nunca se cumplen- ) y ponen otra (se verán)
Si pone que verás 20 meteoros en una hora, quiere decir que probablemente tengas que esperar más de un cuarto de hora para ver el primero. Como mucho antes de eso habrás perdido la atención por aburrimiento y decepción, es posible que el primero te lo pierdas y antes del segundo te dediques a otra cosa.   Pasa incluso en las mejores lluvias.
Cuando leas que “se verán nosecuantas en una hora” debes tener en cuenta que para tí eso es una auténtica mentira.

Como es época de las Delta Acuáridas, pongo dos recortes de noticias que se dieron el año pasado y se pueden encontrar en internet:

Como lo primero que se mira son las imágenes, hay que decir que las de estas dos noticias  son un engaño total. No tienen nada que ver con la realidad, ni por mucho. Eso no es lo que el lector verá, sino otra cosa totalmente diferente. Algo así, si como para anunciar una película de Rossy de Palma, ponen en la cartelera a Scarlett Johansson.

Si eres muy aficionado al tema, tienes suerte con las Delta Acuáridas porque este año 2017 la Luna creciente ya se habrá ocultado y no molestará de madrugada, precisamente cuando el radiante estará alto  ¡Pero esto ya te lo sabes!

Si no estás acostumbrado a observar estrellas fugaces, pasa de estas de finales de julio. No lo intentes. Alégrate si por casualidad ves alguna mientras estás a otra cosa y, eso si, aprovecha la noche del 12 al 13 de agosto o las contiguas a ver si hay suerte porque alguna perseida seguramente verás, aunque desde luego las previsiones indican que va a ser una lluvia inferior a la del año pasado.

En diciembre y en enero tendrás otras dos lluvias parecidas, pero el frío probablemente hará que no te animes a tumbarte mirando al cielo y quedarte un buen rato observando.

¡Vaya! Edito el post y añado este párrafo porque me había olvidado de los lectores de este blog que viven en el hemisferio Sur. Intentaré compensarlo escribiendo algún artículo el próximo mes de agosto especialmentne para ellos. 
Ahora allí es invierno, y sin duda disfrutarán más fácilmente de las Gemínidas y las Cuadrántidas dentro de unos meses.
Quizás alguien desde allí nos pueda decir si hay tradición de observarlas y se les anuncia tanto en los medios.



Y para acabar con algo positivo, piensa un deseo y pídelo, veas estrellas fugaces o no las veas.