Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Nunca volverá a amanecer tan tarde

Escribo este breve post para recoger una curiosidad relacionada con la hora de salida del Sol que ya traté hace 5 años, pero ahora se produce una circunstancia concreta especial:

No amanecerá nunca tan tarde como el próximo sábado día 30 de octubre, teniendo en cuenta la hora oficial en vigor. Concretamente donde yo vivo (latitud 43º 17´ N,  longitud 2º 56´ O) los primeros rayos del Sol aparecerán cuando nuestros relojes marquen las 8:44:20, supuesto un horizonte teórico.


Esto es debido fundamentalmente a la fecha en que se produce el cambio de hora.

Es cierto que los días siguientes están más cercanos al solsticio de invierno y cada vez debería salir el Sol más tarde, y así es en horario solar según el cual llegará a salir casi una hora después; pero como este próximo sábado todavía estaremos en horario de verano, ese día cuando salga el Sol el reloj marcará una hora más y llega a superar la diferencia estacional.

Con todo, el día que más tarde amaneció de toda la historia, según los horarios vigentes en cada momento) fue el 30 de octubre de 2004 (en mi localidad 12 segundos más tarde que el próximo sábado) Pero la de este 2021 es la segunda marca y no será superada.

Esto lo recogía en el artículo “El día que más tarde amaneció” y allí se decía que en segundo lugar estaba el 29-10-2016; pero los 8:43:19 de entonces han sido superados por los 8:44:20 de ahora.

También allí puedes encontrar otros detalles sobre este tema.  



- Las claves de este tema están en el día que se hace el cambio al horario de invierno, lo más tarde posible, y también en la proximidad del año bisiesto.

El último día antes del cambio de horario será cuando más tarde anochezca. Antes de 1996 se hacía a finales de septiembre, cuando el día era mucho más largo que ahora, y por tanto no amanecía después de los días invernales próximos al solsticio de invierno. Como ahora dicho cambio se realiza el último domingo de octubre, lo más tarde posible es cuando el 31 es domingo, como este año. También ocurrió así en 2004 y volverá a ocurrir en 2027 y 2032.

El 2004 fue bisiesto y al introducir un día extra (el 29 de febrero), hace que cada fecha esté un poco adelantada (el 30 sería 31 si no hubiera sido bisiesto). Por eso este año no amanece tan tarde como el 2004, pero al ir solo un año después del bisiesto no hay mucha diferencia con aquel; queda en segundo lugar, y no será superado nunca, si el horario de verano deja de utilizarse en 2026, tal como se ha anunciado. 

Eso es lo que hay actualmente, aunque también se dijo que en la Unión Europea no habría más cambios después de éste de 2021, pero se ha retrasado este final según se dice por no haber tomado decisiones durante la pandemia. Si este plazo se volviese a alargar, en 2007 no amanecería tan tarde por estar lejos del anterior bisiesto (2004), pero sí ocurriría en 2032 que él mismo es bisiesto.

Esta situación de la salida del Sol tan tardía solo ocurre en lugares en los que se haga ahora el cambio al horario de invierno y tienen latitud menor que 43º 30´ (No sucede en el extremo más septentrional de la costa gallega y asturiana, y en la mayoría de los países de Europa)  porque allí los días se acortan aún más en invierno y es entonces cuando sale más tarde el Sol, y ocurre con mayor diferencia en lugares más al Sur.

También ocurre esta circunstancia en Grecia o Bulgaria aunque tengan una hora más, pero hacen el cambio el mismo día, pero no en Turquía, Túnez o Argelia que no hacen el cambio de hora estacional, ni en Marruecos, que ya lo hicieron. Tampoco en otros países más meridionales donde no se hace el cambio porque las diferencias estacionales son pequeñas. 

jueves, 21 de octubre de 2021

Eclipses de los satélites de Júpiter


Preámbulo

El 7 de Enero de 1610, utilizando un telescopio elaborado por él mismo, Galileo percibió lo que le parecieron tres estrellitas dispuestas en línea recta que acompañaban a Júpiter. Mediante sucesivas observaciones quedó claro que éstas y una cuarta que vio 6 días más tarde se movían en órbitas en torno al planeta del que por tanto eran satélites, y les dio el nombre de “Planetas Medíceos” en honor a su benefactor Cosme II de Médicis. Posteriormente fueron bautizados con los nombres de cuatro amantes de Zeus-Júpiter según la mitología griega: Io, Europa, Ganímedes y Calisto, pero también se les conoce como satélites galileanos, en referencia a su descubridor.

Situación el 7 de enero de 1610 a primera hora de la noche, cuando fueron descubiertos: Ganímedes se veía al Oeste de Júpiter, y al Este se situaban Calisto, Io y Europa; estos dos últimos tan próximos entre sí respecto a la visual desde la Tierra, que Galileo no pudo distinguirlos independientemente y pensó que solo veía 3

Puede decirse que fueron los primeros astros del Sistema Solar descubiertos. Los planetas hasta Saturno se ven bien a simple vista y se conocían desde siempre. Varios de estos satélites, tienen el brillo teórico suficiente como para poder verse sin ayuda óptica, sobre todo Ganímedes, pero la cercanía a Júpiter hace que su luz deslumbre y no se vean. Por otra parte Urano tiene brillo similar o incluso superior al de Calisto, pero fue encontrado más tarde porque no tenía una compañía tan atractiva: Galileo miró a Júpiter por ser quien era, y encontró así a estos satélites.

Los eclipses

Durante estos meses se pueden observar fácilmente con cualquier telescopio unos de los fenómenos que al menos a mi, me parecen más atractivos: Los eclipses de los satélites galileanos de Júpiter. Al igual que nuestra Luna, estos astros se oscurecen al atravesar la sombra de su planeta y dejar de recibir la luz del Sol. 

Estos satélites tienen periodos de traslación muy cortos (Io, el más rápido, tarda solo 1.77 días en completar una vuelta), dan mucho juego ver el cambio de posición de un día a otro, e incluso en unas horas y, excepto Calisto, en cada una de las vueltas se produce un eclipse. Por ello son fenómenos muy frecuentes y además muy rápidos desde que empieza a oscurecer hasta que deja de verse. Podría decirse que desaparecen o aparecen casi de repente. 

Ya escribí sobre esto hace tiempo, hablando también de las ocultaciones (cuando el satélite pasa por detrás de Júpiter) y los tránsitos (cuando el satélite pasa por delante o proyecta su sombra sobre el disco del planeta). Aunque los tránsitos de la sombra pueden llamar la atención al ver un punto oscuro sobre el disco joviano que poco a poco se va moviendo, en mi opinión el comienzo o el final de los eclipses tiene el añadido de la sorpresa: de la desaparición repentina de un punto luminoso o una aparición en medio de la nada.

Cuando Júpiter está en oposición, al estar en línea el Sol, la Tierra y la Luna, los eclipses coinciden con las ocultaciones por detrás del planeta, y desde aquí no se aprecia nada especial:

Pero cuando se producen lejos de la oposición estos eclipses son especialmente interesantes porque al no ser simultáneos con las ocultaciones, su comienzo o final será sorprendente. Este año 2021 la oposición fue en agosto, y ahora podría ser el momento más propicio para observarlos.

Ahora la situación sería la siguiente: Un satélite se acerca a Júpiter, pasa por detrás de él y aunque parece lógico esperar verlo justo cuando aparezca por el otro lado, no ocurre así. Pasa el tiempo y aparece bastante separado del disco:

No son imágenes reales y la animación es solo un montaje didáctico. 

Cuando debería haber aparecido estaba eclipsado por la sombra de Júpiter, y hasta que no termina el eclipse no se ve.

Las dos siguientes sí son fotos reales, que obtuve de la reaparición del satélite Io tras el eclipse el pasado 10 de octubre y las he acompañado por un gráfico con la posición de los satélites y sus órbitas, sobre el polo norte de Júpiter. Sorprende que aparece más alejado que Europa pero eso es porque este último está a punto de pasar por delante de Júpiter mientras que Io sale de la sombra por detrás.

Separadas por un minuto y 26 segundos en la primera no se percibe a Io y en la segunda se aprecia bien, pero incluso en imágenes tomadas con un intervalo de 30 segundos se veía claramente (no las pongo por estar movidas y tener mala calidad) 

Según nos vamos alejando de la fecha de la oposición la reaparición del satélite tras el eclipse es cada vez más lejana al disco del planeta, y en los casos de Ganímedes y Calisto puede verse también en ocasiones el comienzo del eclipse después de haber concluido la ocultación. 

Como Ganímedes tiene más del doble de eclipses que Calisto, quizás sea el principal actor de esta historia.

En este caso puede verse el final de la ocultación (2) y posteriormente el comienzo del eclipse (3), y es la situación más atractiva.

Tomando varios eclipses de Ganímedes hacia mediados de cada mes, se ve que en septiembre, enero y febrero el comienzo del eclipse no es observable por ocurrir cuando está detrás del disco de Júpiter, pero en octubre, noviembre y diciembre puede verse tanto el principio como el final:

Las distancias son proporcionales con el tamaño del disco de Júpiter. Como en los anteriores gráficos y animaciones, la orientación de la figura corresponde a la situación real, y por el telescopio habitualmente se verá invertida

Antes de la oposición, por ejemplo en la primavera pasada, la situación fue análoga pero simétrica a la actual: el satélite desaparece según su visual, se va acercando a Júpiter antes de llegar a él, y en algunos casos Ganímedes y Calisto vuelven a aparecer antes de ocultarse. En mi opinión la situación es menos sorpresiva y por ello no tan atractiva, aunque para gustos están los colores. Lo que no cabe duda es que esas anteriores a la oposición son mucho más incómodas de observar porque ocurren de madrugada antes de amanecer, a horas mucho más intempestivas.

Entonces aprovechemos estos meses en que precisamente se dan las mejores circunstancias:

Todos los años ocurren, pero no en todos intervienen los 4 satélites, porque en ocasiones a Calisto se le ve pasar por encima o por debajo del planeta y no se producen ocultaciones ni eclipses. Este año los hay, y también el próximo, pero no en los dos siguientes, debido a la inclinación del planeta gigante y las órbitas de sus lunas.

Aparece a continuación un listado con los próximos fenómenos: A la izquierda los finales de eclipses de Io y Europa, y a la derecha los fenómenos más llamativos, con Ganímedes y Calisto (Final de la Ocultación, Comienzo del Eclipse y Final del Eclipse) Están sombreados los que son visibles desde la península Ibérica.

Todas las horas están en T.U. (para obtener la hora oficial en España sumar dos horas en octubre y una hora en el resto). Para observar el final de un eclipse conviene mirar atentamente desde un par de minutos antes. 
Cuando se vayan cumpliendo actualizaré los cuadros con nuevos datos, pero también puedes buscar más fechas en   http://efemeridesastronomicas.dyndns.org/

viernes, 15 de octubre de 2021

La eclíptica

Escribo este post respondiendo a una petición realizada hace unos días en un comentario, y debo dedicárselo especialmente a Juan M-A. 

Por otra parte, tengo que decir que trata un tema bastante técnico, con algunas proyecciones gráficas que podrían resultar difíciles de visualizar o interpretar. Nada que ver con el post anterior, y espero que tampoco con el siguiente, al que puedes esperar si este se hace duro.

Hace un mes fue la máxima elongación de Mercurio” pero prácticamente no pudo verse desde el hemisferio norte porque la eclíptica en otoño a la puesta de sol está muy poco inclinada, casi horizontal”. En más de una ocasión habré escrito frases como ésta en la que no es fácil de comprender la influencia de la situación de la eclíptica. Veamos lo que es realmente:

Aunque en esencia es lo mismo, puede encontrarse la palabra “eclíptica” en dos contextos diferentes, y así puede hablarse de “el plano de la eclíptica” o bien de “la línea de la eclíptica”:

- El primero es el plano que contiene la órbita de la Tierra alrededor del Sol, por ello tanto el Sol como nosotros estamos situados en ese plano, y forma un ángulo de 23.5º (más exactamente 23º 27´) con el plano del ecuador (el plano que contiene el ecuador terrestre), lógicamente el ángulo de inclinación del eje terrestre.


- La línea de la eclíptica sería la proyección del mencionado plano sobre la esfera celeste, tal como lo veríamos desde la Tierra. Un plano visto de perfil se convierte en una línea.

Lógicamente el Sol siempre está en la eclíptica, y así esta línea atraviesa las constelaciones zodiacales, aunque en realidad no solamente recorre las 12 conocidas que se utilizan en los horóscopos, sino también Ofiuco y roza la de la Ballena.

Aunque en realidad nosotros vemos una línea recta proyectada sobre la esfera celeste, al representar cualquier esfera sobre un plano siempre se deforma. Habitualmente se representa el ecuador como una recta y la eclíptica como una línea sinusoidal, tal como aparece en esta imagen, pero también podría hacerse al revés.

También puede visualizarse mediante el llamado “modelo de las dos esferas”: la celeste y la terrestre, donde se aprecia la similitud entre el ecuador y la eclíptica, dos círculos máximos con una inclinación de 23.5º de uno respecto a otro.


En nombre de “eclíptica” se debe a que si la Luna está ahí con fase llena o nueva, se produce un eclipse.

Como las órbitas de los planetas del Sistema Solar están casi en el mismo plano, aproximadamente también éstos se verán cerca de la línea de la eclíptica, con una separación máxima de 8.7º en el caso de Venus, aunque normalmente es mucho menor. Al final del artículo se detallan las circunstancias de cada planeta.

Si la elongación de un planeta (su separación angular con el Sol) es pequeña, será más fácil de ver cuanto más vertical esté la eclíptica en el momento de la puesta de sol o del amanecer, según se encuentre al Oeste o al Este del astro rey, tal como se visualiza más adelante en uno de los gráficos.



Entre los sistemas de coordenadas celestes, además de las más conocidas (ascensión recta y declinación o azimut y altura) también están la longitud y latitud eclíptica, que como se deduce de su nombre son análogas a la longitud y latitud de un punto de la superficie terrestre, siendo las referencias en este caso la línea de la eclíptica y el meridiano que pasa por el punto vernal (corte del ecuador celeste con la eclíptica, donde está el Sol en el equinoccio de primavera del hemisferio norte)


Desde cualquier lugar concreto la línea del ecuador estará fija en el cielo, interceptando el horizonte justo en el Este y el Oeste, y con una altura máxima igual a la colatitud del lugar (90-latitud), mientras que la eclíptica va variando con el paso de las horas y la fecha.

Aquí aparece una simulación correspondiente al hemisferio norte en el equinoccio de primavera, y luego en el anexo se ilustran diferentes situaciones para los dos hemisferios.


Nótese la diferencia en el momento de la salida del Sol, en que está muy horizontal.

O en el momento de la puesta, mucho más vertical. 


En ambos casos pasa por el Este y el Oeste, pero a cualquier otra hora no:

Como se ha dicho, el ecuador siempre permanece fijo.

La última imagen (y su simétrica) correspondería también al momento de salida o puesta de sol en los solsticios .



Para concretar más, en ambos hemisferios y en los dos equinoccios, recojo unos gráficos (algunos publicados ya en este blog hace años), que ilustran la inclinación de la eclíptica cerca del horizonte en momentos próximos a la salida y puesta de Sol que será determinante para la visibilidad de un planeta cuando su elongación sea pequeña.

- En el hemisferio norte tras la puesta de Sol la situación más favorable se da en el equinoccio de primavera:


Aunque el planeta esté en la eclíptica, su trayectoria diaria es paralela al ecuador, y en esta representación se ocultará por el horizonte en los puntos 1 y 3

- En el hemisferio norte antes de la salida del Sol en el equinoccio de otoño es cuando más vertical se encuentra la eclíptica:


- En el hemisferio sur tras la puesta de Sol la situación más favorable se da en el  equinoccio de primavera (ahí en septiembre):
- En el hemisferio sur antes de la salida del Sol en el equinoccio de otoño es cuando más vertical se encuentra la eclíptica

Por todo ello, aunque las direcciones de salida y puesta de Sol en los dos hemisferios son diferentes, coinciden las situaciones en el mismo equinoccio: en ambos casos si queremos observar al anochecer un planeta con elongación Este no muy grande, las mejores fechas serían cerca del equinoccio de primavera. Aunque hay que tener en cuenta que ocurren en fechas opuestas. Y si en una fecha la visibilidad de un planeta con poca elongación es favorable en un hemisferio, en el otro será desfavorable.

- Una representación conjunta, en solsticios y equinoccios, como ejemplo para la puesta de sol en el hemisferio norte. En el Sur la situación es la misma con las inclinaciones en el sentido contrario.


- Proximidad de cada planeta a la eclíptica: Como se ha dicho, siempre vemos los planetas cerca de la eclíptica y la separación angular con la misma depende de la inclinación de su órbita, pero también del lugar de la órbita en que esté y de la distancia a la Tierra. Mientras que el primer factor es fijo, los otros dos varían.

jueves, 7 de octubre de 2021

¿Afecta la Luna al ser humano? - La influencia de la Luna (4)

Después de 3 capítulos sobre la relación entre las mareas y la atracción de la Luna publicados en el mes de abril, llega este cuarto totalmente diferente y que en realidad era uno de los objetivos de todo aquel preámbulo.


Este nuevo artículo, sobre la influencia de la Luna en las personas, quizás se salga del ámbito de la astronomía. Pudiera estar sesgado por mis opiniones personales, pero he decidido escribirlo porque mucha gente me pregunta sobre el tema, e incluso me han pedido impartir charlas y he intervenido en entrevistas y debates en los medios de comunicación.

Es muy posible que no estés de acuerdo con algunas (o todas) de las afirmaciones que aquí aparecen. A diferencia de la mayoría de temas que he tratado en otras ocasiones, nada de lo de éste se puede comprobar al 100%, y espero que no te haga dejar de leer mi blog.

- No hay mareas en nuestro cuerpo

Como decía al principio ya he escrito 3 artículos dejando claro la influencia de la Luna en las mareas (puedes verlos clicando aquí: A, B, C). En los mares sí, pero en nuestro cuerpo …

Suele oírse a menudo esta frase “La Luna provoca la subida del agua de los mares, nuestro cuerpo es en gran porcentaje agua, y por ello hará el mismo efecto y nos debe influir


Por supuesto que la Luna atrae al agua de nuestro cuerpo con la misma intensidad, por unidad de masa, que al agua de los océanos. Pero la masa del agua de los océanos es muchísimo mayor que la de nuestro cuerpo, y sobre todo, nuestro tamaño es muchísimo menor, de manera que el diferencial de la atracción sobre nuestra cabeza o sobre nuestros pies, que es lo que provocaría una subida de nuestro agua corporal en la dirección en la que está la Luna es pequeñísimo. Alguien lo ha calculado (un prestigioso divulgador científico), y ha comprobado que el efecto de esa diferencia de fuerza haría moverse al agua de una parte de nuestro cuerpo una distancia ¡¡¡menor al tamaño de un átomo!!! Pero menos del tamaño de un átomo no puede moverse nada. Cualquier objeto de cierto volumen que tengamos cerca (una roca, un edificio o incluso una persona) producirá un efecto mayor de atracción diferencial sobre el agua de nuestro cuerpo que la Luna.

Por ello hay que decir claramente que la Luna no provoca un efecto marea sobre el agua de nuestro cuerpo, como lo hace sobre el agua del mar. ROTUNDAMENTE NO.

- Influencia psicológica

La Luna, con su luz, su presencia en el cielo y sus cambios, tiene que influir sobre el espíritu humano”. Esa es otra de las frases que hemos oído muchas veces.

Está claro que en este ámbito, no solo la Luna, sino cualquier circunstancia que pensemos que nos influye, tendrá un efecto por autosugestión. Hay cantidad de manías irracionales que mucha gente tiene y utiliza para que le den buena suerte. “cuando voy a una entrevista de trabajo o tengo que hacer algo importante me pongo una prenda concreta que me trae suerte” afirman muchas personas. Evidentemente el estado de ánimo positivo reforzado por ello le influirá, pero objetivamente no tiene nada que ver. Lo de la Luna sería algo similar.

La Luna influirá en nuestro ánimo lo que queramos que nos deje influir, al igual que cualquier otra cosa.

Es evidente que las circunstancias objetivas que pudieran afectar o sugestionar son muchísimo más evidentes con el Sol, que con la Luna. El astro rey nos marca los ritmos biológicos de una manera clara, condiciona enormemente más las circunstancias ambientales, y casi nadie habla sobre “la influencia del Sol”.

- La luna llena y los nacimientos

Yo siempre había oído que la Luna nos influía, era algo que no me preocupaba, casi lo aceptaba tácitamente, y hasta hace algo más de 30 años no me lo planteé. Se oyen muchas cosas, pero uno debería fiarse al menos de los que dicen los profesionales, y una amiga mía que trabaja en un hospital, en maternidad, aseguraba que sí. “Los días de luna llena hay más nacimientos”, me dijo.

Evidentemente yo no lo podía poner en duda, porque en ese ámbito ella tenía experiencia y yo no. Pero se me ocurrió hacer un estudio estadístico con el objeto de cuantificar esa influencia: El día de luna llena ¿habrá muchos más nacimientos que la media? ¿por ejemplo el doble? ¿o solo un porcentaje menor?

Los resultados fueron definitivos, me sorprendieron, e hicieron que cambiara totalmente de opinión en estos temas. La afirmación de mi amiga era totalmente falsa.

Fue hace mucho, en 1990, recogimos miles de datos de fechas de nacimientos del archivo histórico de matriculaciones del instituto donde yo trabajaba. Realicé un programa con el que calculaba la fase lunar en cualquier fecha, mi alumnado fue introduciendo los datos en los ordenadores, y el programa calculaba distintos parámetros: Número y porcentaje de personas nacidas el día de luna llena, o en el día contiguo, distancia en días a la luna más próxima, o dividiendo la lunación en las cuatro fases, número y porcentaje de personas nacidas en cada uno de ellos.

Todos los parámetros obtenidos correspondían a una distribución aleatoria de nacimientos, donde la luna llena no tiene ninguna influencia.

He encontrado entre mis papeles uno de los estudios, y aquí están los resultados. 

Quizás el último parámetro sea el más significativo o más claro, y lo recojo también en este gráfico para hacerlo más visual (Gracias Javi por la sugerencia)

Queda claro que no predominan los nacimientos en Luna llena. Con más datos se aproximaban todas aún más al 25%

El programa se pasó a muchos compañeros de otros centros, se utilizó en ferias didácticas, se recogieron miles y miles de datos, y siempre el mismo resultado. No hay más nacimientos el día de luna llena o en días próximos a él. La creencia popular es totalmente falsa.

Me han llegado referencias de estudios similares y posteriores realizados en diversos lugares y siempre el resultado ha sido el mismo.

¿Por qué me mintió mi amiga? ¿Por qué incluso en ámbitos profesionales relacionados con ello se afirma algo que es falso?

Se pueden hacer muchas elucubraciones.

Hay dos circunstancias que se dan en todas las creencias falsas de todos los ámbitos:

1- Si algo está extendido, se tiende a creerlo sin más, a repetirlo sin comprobarlo o a admitir indicios falsos. Incluso, es muy posible, que un día que en la maternidad tengan muchos nacimientos, alguien diga “Hoy hay muchos nacimientos, será que hay luna llena”, y quien lo escucha lo repite pero modificado “hoy hay luna llena y por eso estamos a tope de trabajo”, cuando en realidad no haya luna llena ese día: Nadie se ha molestado en comprobar qué fase lunar hay, algo que habitualmente no se sabe, no miramos al cielo, puede estar nublado y con tantas luces la Luna no es evidente.

2- El llamado sesgo de confirmación. Ante cualquier creencia un solo dato a favor nos la confirma, e inconscientemente montones de datos en contra no son tenidos en cuenta por nuestro cerebro. Es muy frecuente oír: “Es verdad. Mi vecina dio a luz ayer, justo en luna llena”. Y no hay más que hablar. 

En realidad eso solo demuestra que también en los días de luna llena hay nacimientos (evidentemente, faltaría más). Aunque suponga caer yo mismo en esa contradicción, debo decir (para quienes aceptan este sesgo) que mi hijo mayor debía haber nacido en luna llena según los cálculos del ginecólogo, pero se adelantó una semana. Mi otro hijo, nació dos días después de la luna llena, y la Luna no le adelantó el parto a mi mujer. Y ¡menos mal! porque un incidente con las llaves del coche ocurrido el día de la luna llena mientras observaba un eclipse con mi alumnado, habría hecho que no la hubiera podido llevar al hospital.

Aunque en los hospitales se trabaje con base científica, siempre se pueden colar errores entre su personal. Algunos estudios contradictorios sobre el COVID-19 durante la pandemia así lo demuestran.

Alguien ha apuntado otra posibilidad para el error de los profesionales de las maternidades que, aunque no es muy probable, lo recojo porque está relacionado con la mecánica celeste: Si aleatoriamente miramos al cielo cualquier noche buscando la Luna y la vemos, lo más probable es que esté en fase llena o muy próxima, porque la luna llena está sobre el horizonte toda la noche, los cuartos creciente o menguante solo la mitad de la noche, y la luna nueva nunca. Si alguien en la maternidad una noche con mucho trabajo mira a ver si hay luna llena, si no la ve es un dato que no le vale, pero si la ve y el dato le sirve, lo más probable es que la vea llena únicamente por razones de mecánica celeste. independientemente de que haya habido muchos o pocos nacimientos

- Delitos o urgencias psiquiátricas.

Siempre se ha dicho que con luna llena estos hechos aumentan.  Pues parece que también esto es falso.

Pero hay publicados muchos artículos que lo afirman” me dirás.

Hoy en día sabemos que se publican montones de cosas falsas, las "fake news" están a la orden del día, pero eso siempre ha ocurrido. Aunque la publicación de artículos llamativos sobre el efecto de la luna llena favoreciendo la comisión de delitos tiene más aceptación que los que lo niegan, hay también estudios aparentemente mucho más serios y citando fuentes fidedignas, donde se ha comprobado lo contrario.

Aquí también realicé una investigación con mi alumnado, revisando las noticias sobre delitos de sangre recogidas por un diario de información general de todo un año que llegaba al instituto y se guardaba en la biblioteca. Evidentemente debido al número, mucho menor que el de fechas de nacimiento, el valor estadístico es menos rotundo, pero los resultados fueron los mismos. No había ninguna correlación con las fases lunares.


Tampoco en los asesinatos machistas, cuyas relaciones no son difíciles de encontrar, influye la Luna, como comprobé personalmente hace unos meses. Fue antes de la pandemia, en el informe de 2019, y espero que los que desgraciadamente hayan ocurrido luego no hayan cambiado el resultado, y sobre todo que no aporten datos significativos porque no hayan sido muchos. Aquí están los enlaces por si quieres comprobar: busca las fases lunares en un calendario de esos años o con un programa de efemérides y coteja los datos 2019 , 2020 , 2021.

Un estudio realizado en la universidad de Nueva York (UNY) también desmiente ese supuesto incremento de delitos en luna llena: Puedes verlo aquí

La palabra “lunático” que se atribuye a quien no está muy cuerdo, y la relación entre las locuras y la fase de luna llena queda en entredicho también por estadísticas de ingresos o urgencias en hospitales psiquiátricos, en los que no se ha encontrado ninguna correlación.

 

Otras supuestas influencias

En muchos ámbitos de la vida hay dichos, creencias, refranes, que ahí están y mucha gente los asume; se dicen y ahí quedan. Además de lo citado hay muchas otras cuestiones que suelen achacarse a la fase de la Luna. Desde la relación de la duración del ciclo mensual de las mujeres con el del periodo de fases, hasta el momento idóneo para cortarse las uñas.

-¡Claro que está relacionado! Que cada 28 días me viene la regla”, he oído alguna vez. Pues entonces no tiene nada que ver, que el ciclo lunar no son 28 días, sino 29.5 ¿Alguna mujer tiene la regla siempre en una misma fase lunar?

- "Para que el pelo te crezca fuerte, debes cortarlo en fase ..." No digo cual, porque aquí hay varias opiniones diferentes. Hace poco me pasé por unas cuantas peluquerías de Durango y pregunté si solían tener más clientela en alguna fase lunar. "Pues no. Antes de los fines de semana es cuando vienen más". 

Una de las peluqueras me explicó detenidamente la supuesta influencia, pero reconoció que sus clientes no debían de saberlo porque no acudían más los días propicios.


- Algo parecido ocurre con el corte de las uñas. Aquí parece que va por comunidades autónomas, y lo que me decía mi amigo gallego (y que era de dominio público en su tierra) era lo contrario que otro andaluz. Se puede hacer el chiste, pero te lo dejo a tí.


Algunas actividades humanas que sí están marcadas por las fases lunares

- Como no todo va a ser negativo, hay que decir que evidentemente la fase lunar influye en algunas actividades humanas, por ejemplo las que están relacionadas con las mareas: Los horarios de trabajo de los mariscadores, o de los pescadores costeros, las maniobras de entrada o salida de barcos en puertos de poco calado, etc.

- Recuerdo que en época universitaria solíamos ir a jugar al futbol a la playa algunos sábados por la mañana. Como necesariamente debía ser en marea baja para tener un espacio amplio y liso, y con el retardo de más de un par de horas en la costa de Bizkaia (según el establecimiento del puerto) las semanas que la fase estaba próxima a los cuartos no había plan. La Luna debía estar próxima a fase nueva o llena para que nos coincidiera la bajamar.

- Cuando realicé el servicio militar, en una ocasión hicimos una marcha nocturna y fue una experiencia magnífica porque una vez en el campo alejados del cuartel todo el paisaje se veía perfectamente gracias a la luz de la Luna. Las siguientes ocasiones, también fue en luna llena, y es cuando se organizan estas actividades con motivaciones lúdicas. Si nunca lo has hecho, aprovecha ahora, y en una próxima noche de luna llena (el 20 de octubre, el 19 de noviembre o los días contiguos) date un paseo por el campo lejos de las luces. Descubrirás algo excepcional. Unos paisajes que aunque quizás conocidos, te parecerán nuevos y unas extrañas sensaciones.  De noche, pero se verá todo como si fuera de día.

Las marchas nocturnas casi siempre se organizan las noches de luna llena por razones evidentes

- Parece que hay estudios que indican que la facilidad de conciliar el sueño o la duración del mismo, también está relacionado con la fase lunar. Hace años me llegó una investigación de una universidad suiza, y parece que no es el único


Puedes leer los artículos en los enlaces, pero te adelanto que el motivo que se cita podría sería la melatonina, hormona necesaria para conciliar el sueño y que se produce cuando hay oscuridad. La luz de la Luna creciente o incluso llena que sale antes de irnos a dormir, dificultaría el sueño. 

Pero a pesar de estos estudios yo no pongo la mano en el fuego, porque últimamente se oye hablar de muchas investigaciones “científicas” de resultados contradictorios, aunque sean sobre otros temas. Éstos han sido realizados con muestras de población muy pequeñas, y está claro que actualmente no es precisamente la luz de la Luna la que antes de ir a dormir nos pueda privar de la oscuridad. Yo anoche dormí mal, pero como un dato solo no sirve, voy a fijarme qué fase es cada vez que vuelva a ocurrir.

- También nuestro satélite nos influye a los astrónomos a la hora de programar las observaciones: Si queremos ver la Luna elegiremos una fase creciente que se puede ver desde el principio de la noche; pero en general para observar objetos débiles evitaremos la Luna, al menos los días relativamente cercanos a la fase llena.


Como conclusión de todo esto, habría que decir que aparte de circunstancias y actividades claramente condicionadas por la luz de la luna llena o de las mareas, muchas de las supuestas influencias lunares, aunque aceptadas por mucha gente, son un auténtico camelo, mientras que en algún caso concreto podría otorgárseles al menos el beneficio de la duda. La Luna cambia, los cambios son recogidos por nuestros sentidos, y evidentemente pueden tener su influencia. ¿Hasta qué punto? ¿Más influencia que cualquiera de las miles de circunstancias que ocurren en nuestra vida diaria?… Si yo me creía todo antes de hacer la estadística de los nacimientos, ahora no me queda más remedio que ser muy crítico en todos los casos.

Cuando me llegue la noticia de que haya un estudio contrastado sobre la influencia de la Luna sobre los seres humanos, editaré este post y lo incluiré. La ciencia nunca es definitiva; pero de momento, esto es lo que hay.

Aunque bien pensado,... la Luna nos influye o nos ha influido de una manera decisiva y mucho mayor que adelantando partos o haciendo que el pelo crezca más fuerte: Gracias a ella estamos aquí

- Debido a las enormes mareas que ocurrían cuando estaba mucho más cerca de nuestro planeta, la vida salió del mar y pudo evolucionar hasta nuestra especie.

Los animales marinos quedaban varados en tierra durante la bajamar y algunos pudieron sobrevivir y adaptarse a la vida en suelo firme.

- Además la Luna mantiene el clima benigno permitiendo nuestra supervivencia, al actuar sobre el eje terrestre y evitar una inclinación excesiva que haría las estaciones mucho más marcadas y como consecuencia nuestro planeta inhabitable.

Cuanto más inclinado estuviese el eje de giro de la Tierra, las estaciones serían más extremas

- También nos marca el ritmo de vida: La rotación terrestre hace miles de millones de años duraba solo 6 horas, y ha sido la Luna la que la ha frenado, haciendo que cada 24 horas iniciemos una nueva jornada. ¿Te imaginas yendo a dormir cada 6 horas y levantándonos solo 2 horas después?

Un posible horario para un día de 6 horas

¡Vaya si nos ha influido la Luna!

CONTINUARÁ

jueves, 30 de septiembre de 2021

Baile sincronizado en Neptuno

Hace unos días fue la oposición de Neptuno, concretamente el 17 de este mes de septiembre.

Pero nadie habló de ello y no se le prestó ninguna atención en los medios como suele hacerse por ejemplo con Marte o Júpiter. Es lógico porque el octavo y último planeta no puede verse a simple vista como los otros, y debido a su gran distancia desde el Sol, su aumento de brillo en la oposición es muy pequeño.

Sin embargo por aquellos lugares ocurren cosas sorprendentes y no quiero dejar pasar más tiempo sin dedicarle un post a Neptuno, o mejor dicho a sus dos satélites más interiores: Náyade y Talasa.

Representaciones de las personalidades mitológicas de Náyade (ninfa de las aguas dulces) y Talasa (diosa del mediterráneo) junto a una imagen del primero de los satélites.

Ambos tienen una forma muy alargada, su tamaño ronda los 100 kilómetros y se mueven más deprisa que la rotación de Neptuno por lo que eso hace que se vayan acercando poco a poco al planeta hasta que en un futuro lejano choquen con él o con sus anillos, como ocurre con Fobos, el mayor de los satélites de Marte.

Pero lo más destacable de la pareja es que mantienen un baile muy especial. Sus órbitas, prácticamente circulares, están separadas por solo 1848 kilómetros, que no es nada en términos astronómicos.

Gráfico a escala donde se aprecia la cercanía entre las órbitas de los dos satélites

Es cierto que aún más cercanas están las órbitas Jano y Epimeteo, satélites de Saturno; y si para evitar un choque cuando se aproximaban aquellos realizaban un baile “a lo agarrado”, casi dándose la mano e intercambiando posiciones, tal como conté en el artículo que les dediqué en su día, estos dos mantienen las distancias llevando a cabo otra danza muy diferente “a lo suelto”.

Lógicamente al tener las órbitas tan cercanas sus periodos orbitales también son similares, y es casi cada 17 vueltas de Talasa cuando es alcanzada por Náyade. Si las órbitas estuvieran en el mismo plano en ese momento del adelantamiento su distancia sería los mencionados 1848 km, demasiado cerca como para que sus órbitas no se desestabilizaran. Pero mientras el plano orbital de Talasa prácticamente coincide con el ecuatorial de Neptuno, el de Náyade está inclinado casi 5º, con lo que en general la distancia entre ambos en esos momentos de encuentro sería mayor.

No está a escala, habiéndose exagerado la inclinación del plano orbital de Náyade, para una mejor comprensión de la situación.

Pero eso no solucionaría el problema porque los lugares de adelantamiento van recorriendo toda la órbita y en principio en algún momento se podrían aproximar al nodo (punto de corte de la órbita de Náyade con el plano orbital de Talasa)  y la distancia entre los dos satélites sería pequeña. 

Sin embargo hay un mecanismo que se ha adecuado exactamente a los movimientos de ambos, que consiste en el desplazamiento de los nodos de tal manera que siempre los adelantamientos se producen a una misma distancia, concretamente a unos 3470 kilómetros y siempre alejados de los nodos. Justo a 45º de ellos.

El resultado de este "baile de evasión" se ilustra con el siguiente vídeo, realizado a partir de las investigaciones del equipo de Marina Brozovic del LPC de California, que descubrieron el tema hace un par de años, y lo califican como “una coreografía nunca antes vista

Está realizado desde el punto de vista de Talasa, y por ello su posición permanece quieta


Se puede ver como aparentemente Neptuno gira al revés (sentido retrógrado) porque tal como se ha dicho el periodo de traslación de Talasa es menor que el periodo de rotación de Neptuno.

Como las velocidades de ambos satélites son similares, desde Talasa se ve moverse a Náyade relativamente despacio, pero subiendo y bajando cada 7 horas porque su órbita está inclinada y en ese tiempo (entre dos subidas, por ejemplo) la completa.

En la animación se aprecian numerosas órbitas de Náyade vistas desde Talasa que incluyen el primer adelantamiento, pero en el gráfico final aparecen 3 veces más para completar las 4 aproximaciones posibles:

Lugares de adelantamiento de Talasa a Náyade. Los puntos de adelantamiento están separados de los nodos (más arriba o más abajo de la posición de Talasa) con lo que la distancia entre los dos satélites será mayor.

La perfecta sincronización entre estos dos satélites es toda una muestra más de las curiosas circunstancias que se producen en los movimientos de los astros del Sistema Solar, pero realmente sorprendente, siendo la primera vez que se encuentra algo similar, y a la que los descubridores han denominado resonancia de cuarto orden.


Los números explican la coreografía.

La distancia de Náyade y Talasa al centro de Neptuno es de 48227 y 50075 kilómetros respectivamente, o dicho de otra forma 23605 y 25453 a la superficie del planeta, y la excentricidad de sus órbitas de solo 0.0003 y 0.0002.

Sus periodos orbitales son de 7.0565 y 7.4756 horas por lo que cada 125.858 horas (algo más de 5 días) Náyade adelanta a Talasa, cuando el primero ha dado 17.836 vueltas y el segundo una menos: 16.836 desde el encuentro anterior.

Como la parte decimal 0.836 es mayor de 0.5 puede considerarse que los puntos de adelantamiento siguen una secuencia retrógrada, de dirección contraria al movimiento de los satélites, de 59.1º: De A a B en el gráfico:

Como es relativamente frecuente en astros de órbitas contiguas, ambos están en resonancia aunque en este caso con números muy elevados, concretamente en relación de 107 a 101, por lo que los adelantamientos se producirán aproximadamente en 6 lugares concretos y equidistantes de sus órbitas (107-101=6), y esto podría producir una situación estable (que no se acercasen a más de 2604 km, en posiciones a 30º del nodo), aunque quizás no fuese suficiente.

Posible situación con una resonancia exacta y simétrica a la línea de los nodos (No es el caso)
En las posiciones de adelantamiento 2, 3, 5 y 6 la distancia sería de 2604 km. En 1 y en 4 sería mayor

Pero como ocurre siempre en estos casos la resonancia no es exacta y en cada ciclo de 6 adelantamientos el lugar se desplaza 0.0145 vueltas, es decir 5.2º, con lo que al cabo de un cierto número de vueltas el adelantamiento se produciría muy cerca de un nodo ya que los puntos de adelantamiento barrerían todo el círculo.

En la parte superior aparecen los lugares de cada 6 adelantamientos que acabarían recorriendo toda la órbita

Pero la circunstancia más extraordinaria es que los nodos se van desplazando en sentido directo a una velocidad de 0.246º/hora o 30.9º por cada periodo de adelantamiento, de manera que todas las aproximaciones se producen cuando Náyade está a 45º de uno de los nodos (en el punto medio entre un nodo y su punto más lejano), y por ello la menor distancia que separa a los dos satélites (la distancia que les separa en los adelantamientos) es siempre de unos 3470 kilómetros.

Además los nodos no se van alternando, sino que el lugar de adelantamiento se sitúa a los mencionados 45º del nodo ascendente dos veces seguidas (por un lado y por el otro) y luego otras dos al descendente.

En el siguiente gráfico se representan en perspectiva dos adelantamientos consecutivos, el movimiento de los nodos y la distancia entre los satélites.


En este otro gráfico, con la imagen proyectada en planta sobre la órbita de Talasa, aparecen 7 posiciones sucesivas  en que se produce el adelantamiento, donde los lugares de los mismos van girando 59.1º de uno a otro en sentido retrógrado, de tal manera que en sucesivos pasos se completaría toda la superficie posible, pero sin embargo el movimiento de los nodos en sentido contrario mantiene fija la estructura de esta danza, con las posiciones de todos los adelantamientos a 90º de un nodo.


Visto desde Talasa la situación 1 es igual que la 5 ya que se vería a Náyade bajando 45º después de pasar por el nodo descendente; la 2 igual que la 6  en que se le vería bajando 45º antes de pasar por el nodo descendente y la 3 igual que la 7 subiendo desde el nodo ascendente. Por ello solo son cuatro las posibles opciones, que se completan con la 4 en que se vería a Náyade subiendo hacia el nodo ascendente. Estos son los 4 pasos principales de este baile tan especial.

Aunque este movimiento nodal de Náyade pueda parecer exagerado, es de solo 1.7º por cada vuelta, muy parecido al de nuestra Luna, que es de 1.6º.

¿Habría sido provocado por la entrometida Talasa? Según los investigadores parece que no.

Parece ser que la situación actual de la pareja es fruto de una serie de circunstancias ocurridas anteriormente. Cuando Neptuno capturó a su gran satélite Tritón todo el sistema de lunas se alborotó, Náyade habría adquirido su movimiento actual en una órbita inclinada por una relación previa con otra de las lunas y posteriormente se le habría aproximado la casquivana Talasa, colocándose a la distancia adecuada para realizar el baile. Hace ver que se acerca mucho, pero no quiere comprometerse demasiado y en realidad da los pasos adecuados para mantenerse a distancia.