Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

sábado, 25 de febrero de 2017

El cielo del segundo planeta

Después de que anuncié una serie de artículos sobre los cielos de otros astros del Sistema Solar, y tras el que dediqué a Mercurio, le ha llegado el turno a Venus, el segundo planeta.

Pero antes de seguir no puedo dejar de mencionar la noticia que está de actualidad: El anuncio del descubrimiento de 7 exoplanetas de tipo terrestre alrededor de una estrella a 40 años luz. Alguien me sugirió que hablara sobre ellos, pero lo único que podría hacer sería recoger y comentar el anuncio oficial de NASA https://exoplanets.nasa.gov/news/1419/nasa-telescope-reveals-largest-batch-of-earth-size-habitable-zone-planets-around-single-star/ o el artículo publicado en la revista Nature.
Eso es lo que se ha hecho en muchos medios que podrás encontrar fácilmente, aparte de elucubraciones sin mucha base, porque otra opción no está ahora en nuestra mano.
Quizás con más calma y analizando despacio los datos, habrá tiempo también de imaginar sus cielos.

Si en el anterior post de esta serie escribí sobre las muchas paradojas que presentaba el cielo de Mercurio, quizás sea Venus el que nos muestre una aún mayor. Una paradoja no deseable para tí, amigo(a) lector(a), que has empezado a leer este artículo, y para mí, que me he impuesto la tarea de escribirlo.
Porque Venus, el lucero del alba, a quienes los antiguos griegos y romanos asignaron el nombre de la diosa de la belleza y el amor por ser el astro más fotogénico de nuestro cielo, que habitualmente nos ofrece unas preciosas postales en el momento mágico de los crepúsculos, es el astro del sistema solar que tiene el cielo menos atractivo de todos.
Por si esto fuera poco, es uno de los lugares más inhóspitos, muchas veces comparado incluso con un auténtico infierno.

A la izquierda una recreación artística de lo que podría ser la superficie y el cielo de Venus, realizada por el mágnífico ilustrador de paisajes celestes Ron Miller, y a la derecha una imagen real tomada por la sonda Venera 13 en 1982   

En Venus nunca florecería la astronomía

Debido a su densa atmósfera, desde la superficie de Venus no se podrían ver los astros en su cielo. La claridad del Sol seguramente se intuiría, pero desde allí nunca se puede ver ningúna estrella ni ningún otro astro.
El prestigioso astrónomo y divulgador Carl Sagan escribió en su obra “Cosmos”, la frase que he puesto en el encabezamiento.

Dicho esto, este post debería acabar ya, porque parece que poco más se puede decir sobre el cielo del segundo planeta. Pero si lees asiduamente este blog ya sabes que eso es imposible. Su autor es incapaz de publicar algo tan cortito.

Mi propuesta, entonces, es ascender hasta el borde exterior de su atmósfera y, ya sin ese obstáculo, mirar hacia arriba.
Te puede parecer que hago trampa, porque siempre parece que debemos suponer que estamos mirando desde la superficie sólida del planeta, por similitud a las observaciones en el nuestro, pero entenderás que cuando hable del cielo de Júpiter, por ejemplo, mi punto de vista no se tenga que sumergir hasta el hipotético pequeño núcleo sólido del gigante gaseoso, sino que me colocaré imaginariamente en el borde de su atmósfera de hidrógeno, en el lugar donde siempre se entiende que acaba Júpiter, hasta donde se mide su tamaño en todas las tablas de datos..
En Venus voy a hacer lo mismo.

Por otra parte, situarse en la desde la superficie sólida de Venus para observar su cielo sería imposible debido a su enorme presión y elevísima temperatura.

Pero puestos a imaginar, supongamos que utilizando una tecnología avanzada, ¿del siglo X…XII?, se pudiera colocar un observatorio sobre el borde superior de la superficie de Venus, anclado al planeta, de manera que se moviera a la par que su superficie sólida.

¿Qué veríamos? ¿Cómo sería la mecánica celeste desde allí?


Un brillante lucero azul en el cielo

Pero desde unos lugares siempre mucho mejor que desde otros.

Seguramente lo que más nos llamaría la atención sería un brillante punto azulado. Nuestro planeta destacaría de manera espectacular en el cielo de Venus, en muchos casos incluso más que lo que lo hace Venus en el nuestro, y eso a pesar de la aparente contradicción de que su albedo es mayor que el de la Tierra (El albedo indica el porcentaje de luz que refleja un astro respecto a la que recibe)
Si desde aquí Venus llega abrillar con magnitud – 4.3 desde allí en algunos momentos la Tierra casi alcanzaría la ¡magnitud -6!. (Una magnitud negativa indica mayor brillo cuanto mayor es el valor absoluto del número)

Nuévamente aparece una aparente paradoja porque la Tierra recibe menos luz del Sol que Venus ya que está más lejos del astro rey y además, como he dicho, refleja menos porcentaje de ella. Los tamaños de ambos planetas son parecidos, y aunque las distancias entre ellos varían mucho, lógicamente en un momento dado es la misma de aquí a allí o de allí a aquí.
¿Dónde está el truco?

La razón es que, tal como contaré en un próximo post, Venus presenta fases por ser un planeta interior, pero la Tierra desde alli se ve siempre casi llena por ser exterior. En los momentos de máximo alejamiento cada uno se ve en fase llena desde el otro y Venus brillaría más, pero lógicamente el mejor momento es cuando están cerca y en ese caso la fase del segundo planeta es muy fina y la cantidad toral de luz que refleja hacia aquí es menor.

En esos momentos de proximidad entre los dos planetas nuestra Luna sería perfectamente visible porque puede llegar hasta la 1ª magnitud (similar a la media de la veintena de estrellas más brillantes que vemos en nuestro cielo) y se vería hasta 0.5º separada de la Tierra (el diámetro que desde aquí vemos del disco del Sol o de la Luna).

El tamaño de la Tierra varía mucho: cuando está lejos apenas 10´´, a simple vista un punto similar a una estrella, pero cuando se encuentra cerca, 6 veces más grande, algo más de 1´ y con unos prismáticos se apreciaría ya un pequeño disco.

Tamaños relativos del Sol, la Tierra, la Luna y la separación entre ambas, todo tal como se vería en el cielo de Venus.
1- En el momento de mayor proximidad de la Tierra a Venus y mayor separación angular entre la Tierra y la Luna
2- En el mayor alejamiento entre la Tierra y Venus, y mayor separación angular entre la Tierra y la Luna

Además cuando la Tierra está en oposición (en la situación más cercana) siempre aparece en uno de cinco lugares concretos, equidistantes, que actualmente están en las constelaciones de Ofiuco, Capricornio, Aries, Geminis  y Virgo aunque cada poco más de mil años cada uno de esos lugares realiza una vuelta completa por todas las constelaciones zodiacales.
Esta circunstancias tan extraña la explicaré en otro próximo post, pero en principio no deja de ser curioso.

Aunque quizás más sorprendente todavía sea el hecho de que esas mejores condiciones de observación mostrando el máximo brillo y tamaño aparente se observen solo desde la mitad del planeta (en este siglo entre las longitudes W 20 y 190 (170E) ) aproximadamente) Cuando es visible desde la otra mitad las condiciones son mucho peores.  Si colocásemos nuestro observatorio anclado en el otro hemisferio, la Tierra destacaría muchísimo menos porque solo se la ve cuando está relativamente lejos
Esto es debido a una aparente resonancia gravitatoria que ha modificado la rotación de Venus, de manera análoga a lo que ha hecho que la Luna siempre nos enseñe la misma cara. Venus no hace exactamente eso, pero sí nos muestra la misma cara cuando está cerca.
Esta resonancia no es totalmente exacta y a falta de una comprobación rigurosa, algunos piensan que podría ser una casualidad. Lo más probable es que si sea consecuencia de interacciones gravitatorias pero el proceso todavía no haya tenido tiempo de completarse.
Parece ser que tanto la traslación como la rotación de Venus están condicionadas por nuestro planeta.

Todo se mueve al revés.

Otra circunstancia que nos llamaría la atención es que tanto el Sol como las estrellas se mueven en sentido contrario a como las vemos desde el hemisferio análogo en la Tierra y la velocidad del Sol, aún siendo mucho más lenta que desde aquí, es más del doble que desde las estrellas. Desde que un día el Sol pasa por el meridiano (culmina a mediodía) hasta que lo hace al día siguiente pasan poco menos de 117 días terrestres, pero en el caso de una estrella, serían 243 d.t.

Desde el hemisferio Norte de Venus, el Sol y las estrellas no muy lejanas al ecuador se mueven hacia la izquierda, de la misma manera que lo podemos ver desde el hemisferio Sur de la Tierra.
El hecho de que los astros se vean moverse en sentido contrario es debido a que la rotación de Venus también tiene el sentido contrario al habitual. El que el Sol se mueve mucho más rápido que las estrellas porque al ser la rotación en sentido contrario, el día solar es más corto que el día sidéreo. (en el anexo aparece la explicación)



La mentira de Venus.

Si ya se ha difundido ampliamente el término “la mentira de Marte” para referirse a ese bulo que dice que un buen día de agosto Marte se vería más gande que la Luna, hay otro bulo no menos difundido ni menos erróneo, al que yo llamo “la mentira de Venus”. Podrás encontrar en muchos lugares la afirmación de que en Venus el día dura más que el año, lo cual no es cierto porque un día venusiano dura 117 días terrestres (exactamente 116.75), mientras que un año son 224 días terrestres.
El problema está (al igual que ocurre con Mercurio) en que cuando se habla de la duración del día en realidad se suele referir a la duración de la rotación, que en Venus son 243 días terrestres, girando en sentido contrario de la inmensa mayoría de los astros importantes del Sistema Solar.
Cuando la rotación es en sentido retrógrado (visto desde el Norte contrario a las agujas del reloj), que es lo habitual, el día solar es más largo que la rotación (día sidéreo) tal como se explicó en el caso de Mercurio, pero en Venus es en sentido directo y el día solar es más corto.
Sucesivas posiciones de Venus en su traslación alrededor del Sol. La direción de las flechas va indicando la rotación del planeta.
En el punto 9 ya se ha cumplido un día porque el punto donde surge la flecha vuelve a indicar hacia el Sol. Ahí vuelve a ser mediodía, igual que al comienzo, en el punto 1.
Pero el año no se completa hasta después de la posición 16 cuando vuelve a pasar por el punto inicial 1.
La rotación se cumple más tarde, en el 18, porque es cuando la flecha vuelve a indicar la misma dirección que al principio (en el gráfico, hacia la izquierda)
En muchos artículos bastante fiables, y en general correctos, que podamos encontrar en internet  o en algunas publicaciones aparece esta afirmación o, como ocurre también con Mercurio, en unos u otros lugares aparecen datos muy diferentes sobre la duración del día en Venus:
Un ejemplo de lo que se repite en la mayoría de las informaciones. El texto sería correcto si pusiese “día sidéreo” donde pone “día”. Pero con este enunciado, a mi modo de ver, es totalmente falso.
Lo que escribo a continuación es solo una opinión personal, pero para mí está muy claro.

Ya expliqué, cuando no hace mucho hablé del cielo del primer planeta, que probablemente el motivo de ese error sea que en la Tierra las duraciones de los dos ciclos son muy parecidos y por asociación de ideas también cuando nos referimos a otros planetas.se dice duración del “día” cuando debería decirse duración de la “rotación”.
En nuestro planeta el día dura 24 horas y la rotación 23h 56 minutos. Casi igual. A niveles de los primeros cursos de enseñanza primaria no merece la pena diferenciarlo porque los niños no lo entenderían y la diferencia es pequeña. En secundaria, cuando se habla del Sistema Solar sería importante dejarlo claro porque en Mercurio y en Venus esa diferencia es muy grande. Pero no suele hacerse y los adolescentes siguen con lo que aprendieron años antes.

Así cuando luego de adultos sean maestros o quizás periodistas o divulgadores científicos, cuando citan la duración del día frecuentemente toman el valor numérico de la rotación que es el que aparece en casi la totalidad de las tablas de datos planetarios, porque siguen pensando en lo que oyeron en la escuela, referido a la Tierra, cuando tenían 8 años.

También es posible que a niveles más serios y rigurosos se produjera un malentendido porque tal como he indicado antes, a la duración de la rotación también se le llama “día sidéreo”; pero como dije cuando hablé del caso de Mercurio, si digo “día” se supone que me estoy refiriendo al “día solar” que es la principal acepción de la palabra, y si quisisese decir “día sidéreo” debería escribir el término completo porque el “día solar” es la acepción más conocida y más utilizada de la palabra “día”, con mucha diferencia.
Es lo que todo el mundo entiende por “día”. El lunes, el martes, el día de tu cumpleaños, “dentro de 10 días”, todos son días solares.
Haciendo un símil, es como si dijese que he visto una bonita foto de un grupo de estrellas. Si no añado nada más, nadie pensaría que se trata de estrellas de mar, porque si me refiero a eso, diría “estrellas de mar”.

También es posible que en este asunto se haya repetido lo que ocurre muchas veces: Una fuente errónea (todos nos equivocamos alguna vez, y yo muchas) se ha difundido mucho más que el valor correcto. Si esto sucede en temas donde es fácil una comprobación directa (como el bulo de Marte), en este caso es mucho más explicable porque no el comprobar o medir experimentalmente la duración del día de Venus evidentemente está en manos de casi nadie.

Pero, como hay tantos ejemplos de esta “equivocación” en fuentes habitualmente fiables e incluso a veces se puede oír en boca de renombrados divugadores ciéntícos como el prestigioso Brian Fox en la magnífica serie televisiva “Maravillas del Sistema Solar”, me entra la duda, de si el error pudiera estar quizás en una traducción inadecuada del idioma original, normalmente el inglés. La duda de si quizás en la versión original se entienda que cuando se dice que “es más largo que el año” se está refiriendo a la rotación. ¿Es posible?

Desde luego, tal como aparece la frase traducida al español, es claramente incorrecta.

La confusión general en este tema se hace evidente si vemos la respuesta que da Google buscando “duración día Venus”. Aquí el dato es correcto (aparece la duración del día solar), pero junto a ello, el dato de Mercurio es incorrecto (aparece la duración de la rotación):


No deja de ser curioso que desde la Tierra siempre se de el dato de la duración del día para ambas cosas (en todas escuelas se ha oído que la Tierra tarda 24 horas en girar sobre su eje aunque eso no sea exacto), pero en Venus y Mercurio la mayoría de las veces se da el de la rotación.

En el caso del segundo planeta, si nos fuésemos una temporada al futurista observatorio que he imaginado por encima de las nubes, comprobaríamos claramente la mentira de Venus.

Como conclusión, y después de analizar estas circunstancias en los dos primeros planetas (lo de Mercurio está aquí) para mí (si no estás de acuerdo te agradecería que me dijeras cual es el fallo de mis razonamientos) está claro que:
Hay un planeta en el Sistema Solar donde el día dura más que el año, pero no es Venus, como dice casi todo el mundo, sino Mercurio, el planeta maravilloso, del que casi nadie se acuerda.


domingo, 19 de febrero de 2017

La Luna va "a su aire"

Tres circunstancias que han ocurrido estos días me han impulsado a escribir sobre el movimiento aparente de la Luna en nuestro cielo

1 - Júpiter y la Luna intercambian posiciones.

El pasado miércoles cuando después de desayunar estaba preparando las cosas para in a trabajar (a mi cielo) recibí un whatsApp: “¿Eso que hay al lado de la Luna es Venus?”

No podía ser el segundo planeta, el llamado lucero del alba, porque ahora se ve al principio de la noche y hasta abril no se verá por la mañana. En principio no estaba seguro de a qué se podría referir porque yo no había consultado la situación o las posiciones de la Luna estos días, pero como quien me lo preguntaba ha visto muchas veces a Venus, porque yo se lo he enseñado, debería estar viendo algo muy brillante, cercano a la ecliptica por estarlo respeto a la Luna, y solo había una opción:
- “No. Será Júpiter” - Le contesté antes de mirar por la ventana y comprobarlo, y de paso aprovechar para tomar unas fotos de la pareja sin siquiera montar el trípode porque andaba ya con prisa.

La Luna y júpiter antes del amanecer el 15-2-17

A la mañana siguiente aproximadamente a la misma hora, allí estaban otra vez los dos, pero habían intercambiado las posiciones.

Los mismos protagonistas la mañana siguiente.
En realidad era la Luna la que se había pasado al otro lado, y Júpiter no se había movido apenas nada respecto al fondo de las estrellas.

domingo, 12 de febrero de 2017

Eclipses "de libro" (2)

Este post es continuación del anterior, donde hablé de los eclipses de este año, y en especial del primero de ellos, el penumbral de Luna que ha ocurrido entre la publicación de aquel y éste artículo. Si no leíste aquel, convendría que lo hicieras antes que éste, clicando en este enlace.

Tuve mucha suerte y pude verlo.
Tal como tenía previsto, ayer de madrugada me levanté 15 minutos antes del máximo del eclipse (en mi reloj era a las 1:44 y en T.U a las 0:44) y se veía una Luna esplendorosa con la parte superior ligeramente más oscura, en el centro de un enorme claro entre las nubes. Como “era de esperar” las nubes se fueron acercando a la Luna, pero “Murphy (el de la odiosa ley) no fue lo suficientemente rápido” y no la taparon hasta unos segundos después del máximo. Tampoco era decisivo porque los cambios son muy paulatinos y en esos minutos no se apreciaron.

11-2-17, 0:44 T.U. en el momento del máximo del eclipse penumbral de Luna, desde Bilbao.
En esta imagen se puede apreciar el diferente efecto de la penumbra según la zona y todas sus distintas intensidades, desde el borde superior que está muy cerca de la sombra, hasta el extremo inferior que está justo en el borde de dicha penumbra. Tal como dije, el efecto de la penumbra disminuye muy rápidamente al alejarse de la zona de la sombra.

La imagen está sin modificar el contraste, como lo vio mi cámara. 
Tal como anuncié, a simple vista parecía mucho menos contrastada, mucho menos oscura la parte superior de la Luna,  pero eso es culpa de nuestros ojos o nuestro cerebro (en eso no soy  experto), que se adaptan para apreciar mejor todas las zonas con diferente intensidad lumínica, en cualquier situación o imagen. Esto es muy fácil de comprobar si hacemos una foto a contraluz, o en un lugar con sombras pronunciadas y comparamos lo que vemos nosotros y lo que sale en la foto. La cámara es objetiva, nuestra visión no.

viernes, 10 de febrero de 2017

En 2017, eclipses "de libro"

Esta próxima noche, del 10 al 11 de febrero se produce un eclipse, uno de esos fenómenos que son posiblemente los espectáculos celestes que más atracción tienen entre el público en general, aunque no esté especialmente interesado en las cosas de los astros. 

El momento central y más interesante ocurrirá cuando en Europa Occidental ya haya pasado la medianoche, en la madrugada del sábado, y aunque se trata solo de un eclipse penumbral de Luna, por lo que no será muy llamativo, es el primero de los 4 eclipses de este año, el número más habitual, que voy a utilizar como ejemplo para explicar las “periodicidades” de estos fenómenos, porque lo de los eclipses de 2017 es “de libro”. 


Fechas de los 4 eclipses de 2017, e imágenes aproximadas a lo que podrá verse, que obtuve en anteriores eclipses similares a los de este año.
Más adelante doy detalles de todos ellos, pero lo primero es lo primero.

sábado, 4 de febrero de 2017

Enseñando astronomía


Quienes leéis habitualmente este blog ya sabéis que mi trabajo es enseñar astronomía. Pero no solo es la actividad por la cual me pagan, sino que es lo que más me gusta hacer. No solo observar el cielo, calcular posiciones de los astros, leer sobre el tema, sino, sobre todo, divulgarlo y enseñarlo

Hoy hace 22 años, el 4 de febrero de 1995, se constituyó oficialmente en Madrid la Asociación para la Enseñanza de la Astronomía (ApEA), de la que actualmente tengo el honor de ser vicepresidente, y con motivo de este aniversario he decidido escribir ahora esta entrada. 


Primer logo de Apea
Recuerdo que ese día, al igual que hoy, también era sábado y acudí con Eduardo Zabala, primer secretario de Apea y diseñador de su logotipo, en su coche, a reunirnos con más de una veintena de colegas de distintos lugares.

Quizás te suene a panfleto publicitario, pero en un blog de astronomía que tiene una orientación didáctica creo que debe tener cabida este tema.

Si eres profesor y quieres tener nuevos recursos y actividades para el aula, o te interesa divulgar la astronomía de una manera diferente, o simplemente quieres aprender aspectos básicos que no aparecen en las noticias de los medios de comunicación ni se explican el los manuales de observación, en la sección de materiales para trabajar o en la de  publicaciones  de la página de Apea puedes encontrar cosas interesantes y sobre todo muy variadas: Desde propuestas para explicar y entender aspectos controvertidos de cosmología, hasta actividades de educación física donde también los astros son protagonistas.

domingo, 29 de enero de 2017

Un triángulo equilátero descompensado

El próximo martes 31 de enero al principio de la noche, Venus, Marte y la Luna aparecerán muy próximos entre sí, y desde la zona más occidental de Europa y Africa les veremos formando un triángulo casi equilátero.
Fotomontaje con las posiciones que ocuparán los tres astros, a partir de una imagen de Venus y Marte, tomada recientemente, a la que se le ha añadido la Luna.
En realidad, la Luna destacará mucho más, y en las fotos que se obtengan sin tratamiento informático, incluso saldrá muy sobreexpuesta si se quiere que se vea Marte
Al final del artículo, en el anexo, explico las diferencias desde otros lugares.

Las posiciones cambiantes de los planetas en la bóveda celeste ofrecen espectáculos variados en muchas ocasiones y ya he recogido en este blog algunas situaciones en que la proximidad aparente de varios de ellos (visto desde la Tierra) nos mostraban situaciones llamativas. La última a finales del pasado mes de agosto, con Venus y Júpiter como protagonistas.

lunes, 23 de enero de 2017

Desde el primer planeta (2)

Este post es continuación del anterior, que si no lo leíste puedes hacerlo ahora en este enlace.

En él se recogían varias situaciones paradójicas que se producen en el cielo del planeta Mercurio, algunas de las cuales solo las relaté sin dar una explicación del motivo que las ocasiona. Aquí aparecen esas explicaciones y como el asunto es un poco técnico, lo incluyo en el anexo “Si quieres saber más”. Si estas cosas no son de tu agrado déjalo y espero que la próxima entrada sea "menos fea".



Los extraños números del planeta Mercurio

Debido a la situación de Mercurio en el Sistema Solar, próximo a nuestra estrella, sus movimientos de traslación y rotación tienen una duración muy diferente de lo habitual y de ello derivan estos curiosos números y las mencionadas paradojas.


Por un lado al ser el planeta más cercano al Sol, es el que se mueve más rápido y como además la longitud de su órbita es la más pequeña, tiene el periodo de traslación más corto. Esto debe ser necesariamente así, y su duración está determinada exactamente por la tercera ley de Kepler de acuerdo con su distancia al Sol. El año de Mercurio dura solo 88 días terrestres.

Por otra parte la rotación es muy lenta: Mercurio necesita nada menos que 58,6 días terrestres en completar un giro sobre su eje, y posiblemente se haya ralentizado debido a las fuerzas de marea, de manera similar a como ha ocurrido con la mayoría de los satélites del Sistema Solar.
Desde comienzos del siglo XX se pensaba que al igual que éstos enseñan siempre la misma cara a su planeta, Mercurio hacía lo mismo respecto al Sol. Sin embargo en 1965 se obtuvo el valor real de la duración de su rotación, y quedó claro que es el resultado de una resonancia gravitatoria ya que los dos periodos están en una relación exacta 3:2. Cada 3 rotaciones Mercurio da 2 vueltas alrededor del Sol, completando un periodo de 176 días terrestres en total que se repetirá sucesivamente.

domingo, 15 de enero de 2017

Desde el primer planeta (1)

Con esta entrada comienzo una serie de artículos sobre cómo se ve el cielo desde otros astros del Sistema Solar, tal como  prometí  el mes pasado en el post “Cielos de otros mundos”.  

La mecánica celeste y el espectáculo que hipotéticamente podríamos observar desde esos lejanos lugares, en ocasiones son muy distintos  a lo que vemos desde la Tierra.  Algún ejemplo concreto ya ha aparecido en este blog de manera aislada, pero ahora voy a recorrer de forma más sistemática algunos cielos del Sistema Solar y el primero debe ser el de Mercurio, mi planeta preferido.
Irán apareciendo luego los de otros astros, pero alternados con otros temas porque en la variedad está el atractivo de este tipo de blogs.

Mercurio y la Luna el 15-8-2012 desde Araúzo de Torre.
Si Mercurio es el planeta más esquivo, y en parte por ello su localización y observación en los cielos crepusculares siempre es muy llamativa, mucho más lo sería la observación del cielo desde allí a pesar de no tener satélites, no cambiar el color de su cielo, ni verse ningún astro en fases tan fotogénicas como la Luna de la imagen

sábado, 7 de enero de 2017

La Luna del cambio de año

Esta entrada está compuesta en su mayoría por imágenes. En contra de mi costumbre hay poco texto y va muy ligera, apropiada para digerir los habituales excesos de estas recién acabadas fiestas (en España acabaron ayer con los regalos de los Reyes Magos).

Hace un mes, en el post titulado “Selene se pasea ante Afrodita” ya anuncié que las circunstancias que entonces ocurrían volverían a darse de manera similar en varias ocasiones, y la primera sería al comienzo de 2017. Si no lo leíste y quieres la información técnica que aquí falta, puedes lincarlo porque todo es muy similar y se hace referencia también a este caso.

Pero en esta ocasión he querido recrearme más en el aspecto estético que en el técnico, sobre todo en la actriz más fotogénica de las dos, y sé que algunas-os me lo van a agradecer.

La luna del cambio de año, desde mi ciudad.

El 3 de enero de 2017 la Luna ya se va despidiendo de Venus en el lumínicamente contaminado cielo de Bilbao, después de varios días de encuentro, que se repetirá nuevamente al final de mes.
Entre ambas está Marte, muy difícil de apreciar en estas condiciones. Ampliando la imagen se podría intentar localizar.
En el citado post del mes pasado mostraba mi satisfacción y extrañeza porque la meteorología me hubiera permitido la observación del cielo durante 4 noches consecutivas, circunstancia infrecuente por aquí ¡Y precisamente los días claves del espectáculo!
Parece que el cambio climático es evidente, para bien o para mal, porque otra vez hemos tenido cielos limpios durante muchos días seguidos y se han podido apreciar las evoluciones de la Luna acompañada de Venus en la siguiente oportunidad. 

La finísima luna del día 30 anunciaba el espectáculo de las siguientes noches.

El día 30 una Luna de apenas 36 horas (después de luna nueva), a punto de ponerse por el horizonte de Bilbao.

sábado, 31 de diciembre de 2016

¡ Feliz 2017 !

Voy a ir actualizando esta entrada varias veces a lo largo de 26 horas, añadiendo contenidos sucesivamente. Se que el  modificar algo ya publicado solo debería estar justificado cuando se trata de corregir un error o añadir algún dato importante obtenido con posterioridad, pero el caso de hoy es especial.

Feliz Año nuevo. Acaba de comenzar el 2017

31 de diciembre de 2016 por la mañana, mi reloj marca las 11:00. 
Estoy en la zona de validez de la hora central europea (UTC+1) y en Tiempo Universal (T.U.) son las 10:00, pero en Kiritimati (también llamada Isla Navidad) y otras islas de la república de Kiribati situadas en la zona UTC+14, acaban de entrar ya en 2017 y por lo tanto ese nuevo año ya ha empezado en algún lugar del tercer planeta y se puede decir que ha comenzado oficialmente.

Sombreado en azul, las zonas del océano Pacífico donde ya
ha comenzado 
2017  a las 10 T.U.
   15 minutos después empezará también en las islas Chatham
También en Tonga han estrenado año, aunque lo hayan hecho de manera interesada después de que fuera adoptado el horario de verano a propósito para que se diera esta circunstancia de estar entre los primeros lugares en que empiece el año, dado que por su situación en la zona intertropical (latitud 20ºS) el cambio de horario estacional no tiene mucho sentido. Allí la duración del día y la noche no cambia mucho según la estación y las escusas que se utilizan habitualmente con el objeto de ahorrar energía no son válidas.

Lo mismo ocurre en Samoa, situada justo al norte de Tonga, donde también han introducido recientemente el horario de verano a pesar de que su latitud es solo 14º S. 
Sus vecinos de Samoa Americana deberán esperar 24 horas más para celebrar el año nuevo.

Puedes encontrar detalles de los curiosos cambios de zona horaria en Kirimati, Tonga, Samoa y otros, en el post “En qué fecha estamos”.


Se acaba 2016

Bueno, todavía quedan 26 horas para que finalice del todo este año bisiesto que algunos recordarán con agrado (se me ocurre pensar en los-as medallistas olímpicos) y otros no tanto. Pero durante este tiempo, habrá algún lugar del planeta donde todavía sea 2016, donde puedan pasar cosas importantes y no hay que cerrar aún el balance.