Curiosidades sobre los astros, propuestas de observaciones sencillas, aspectos cotidianos pero poco conocidos, todo ello con un enfoque didáctico.

martes, 21 de mayo de 2019

Astros kamikazes


Hace hoy un año, el 21 de mayo de 2018, una extraña noticia apareció en numerosos medios de comunicación:
En realidad ya se había hablado algo de él en marzo de 2017, aunque no con tanta profusión.

Y dos meses después esta otra:




Se trata de dos pequeños astros de menos de 3 kilómetros que en cierta forma están relacionados con el planeta Júpiter, cuyos nombres son  S/2016 J 2  y  2015 BZ 509  aunque sus descubridores les han llamado familiarmente Valetudo y Bee-Zeb, y serán los protagonistas de este artículo.

En menor medida también citaré algunos otros astros que se mueven de una manera especial por lo que así mismo se podrían calificar de “kamikazes”.
En realidad tanto el satélite como el asteroide habían sido descubiertos unos años antes, como se puede deducir de sus nombres, pero en ese tiempo habían estado estudiándose sus extrañas características orbitales.

El término kamikaze se aplicaba a los pilotos suicidas japoneses que en la segunda guerra mundial, cargados de explosivos, se estrellaban contra objetivos enemigos.
Afortunadamente aquella época ya pasó y hoy se utiliza frecuentemente este término de kamikaze para los conductores “suicidas” que circulan en dirección contraria por una autopista. Se ha comprobado que la mayoría realmente no son suicidas, sino que entran por equivocación en el sentido contrario en la vía, y no pretenden ni matarse ni hacer daño a otros. Pero se les sigue llamando kamikazes, apelativo que se ha utilizado con los dos astros citados porque van en sentido contrario.

Todos los planetas y la mayoría de los asteroides del Sistema Solar giran en el mismo sentido alrededor del Sol porque nuestro sistema se formó a partir de una nube de gas y polvo en rotación. Por este motivo, los planetas y la mayor parte de los asteroides realizan el movimiento de traslación alrededor del Sol todos en el mismo sentido, llamado sentido prógrado. (Vistos desde el Norte en sentido contrario a las agujas del reloj)
A los que lo hacen en sentido contrario se les llama retrógrados.





También la mayoría de los grandes satélites se mueven en sentido prógrado, e incluso la rotación de casi todos ellos también es en ese sentido, aunque hay alguna excepción importante.                               

Satélite Valetudo
    
El pasado verano, concretamente el 17 de julio de 2018 se dio a conocer el descubrimiento de 12 nuevos satélites de Júpiter, con lo que su número se elevaba a 79. Esto no es infrecuente porque el gigante gaseoso posee numerosas lunas, algunas muy pequeñas, que de vez en cuando se van encontrando. Pero lo más curioso es que uno de ellos se mueve en sentido contrario, con el riesgo de que se produzca un choque con alguno de los otros satélites.

A este extraño astro le llamaron Valetudo (el nombre de la diosa romana de la salud y la higiene). Realmente había sido descubierto en 2016 por Scott S. Sheppard y su equipo desde el Observatorio Interamericano del Cerro Tololo (Chile), e inicialmente, como corresponde a las normas de nomenclatura previa oficial, se le llamó S/2016 J 2, tal como se ha dicho. La S porque es un satélite, luego el año de descubrimiento, la J de Júpiter y el 2 porque fue el segundo descubierto ese año.
Descubrimiento de S/2016 J 2. Un punto brillante que se desplaza sobre el fondo estelar .
En realidad ya se había hablado algo de él en marzo de 2017
De todas formas toda esta historia hay que puntualizarla: No sé si has oído el chiste del conductor borracho que se mete en la autopista en sentido contrario, y comenta extrañado “No se qué pasa hoy, que todos los coches están circulando al revés”; incluso es posible que haya ocurrido en la realidad. 
Pues esto mismo podría decir nuestro satélite, porque a pesar de los titulares de la noticia, los que se mueven en sentido retrógado son los otros.

De los 97 satélites de Júpiter, los 17 más cercanos al planeta, entre los que están todos los grandes, se mueven en sentido prógrado. Los 61 más lejanos (todos ellos muy pequeños, menores de 60 km y la mayoría menores de 5 km) lo hacen en sentido retrógrado. Pero entre éstos últimos ha aparecido nuestro Valetudo que se mueve en sentido prógrado al revés que sus vecinos. Esto se recoge en el siguiente gráfico esquemático.

Entre estos 12 nuevos, hay otros dos prógrados como Valetudo, pero están en la zona de los que se mueven como ellos. Desde luego, los titulares de las noticias engañan, como tantas otras veces.

La cuestión es incluso más discutible porque ordenados por distancia media a Júpiter, Valetudo es el satélite número 19, y el anterior (el 18, nombrado S / 2003 J 12) es el primer retrógrado. Con lo cual, si Valetudo hubiera sido descubierto antes que S / 2003 J 12, a éste le podrían haber llamado kamikaze porque es retrógado y está situado entre los prógrados (los 17 primeros por dentro y Valetudo por fuera)


Situación esquemática de las órbitas de los 35 satélites de Júpiter más cercanos al planeta suponiendo órbitas circulares y considerando su distancia media a Júpiter. Hay otros tantos más en la zona exterior, todos ellos retrógrados. Las distancias no están en proporción exacta, pero se mantiene aproximadamente el rango.

Los 8 primeros se mueven en el plano ecuatorial del planeta y sus órbitas son casi circulares y poco excéntricas, al contrario del resto, que debido a su gran excentricidad se cruzan y están bastante inclinadas.
Analizando objetivamente los satélites que se conocen actualmente y la situación de sus órbitas, podría decirse que tanto Valetudo como el del lugar 17 llamado Carpo, son kamikazes, porque si en algún sitio hay que poner en la autopista la mediana que los separa, sería entre el 16 y el 17 que es donde hay un gran espacio. 

Sin embargo también es cierto que debido a la gran excentricidad de Valetudo (0.22) y algunos de los otros, éste se cruza con las órbitas de numerosos satélítes retrógrados exteriores, lo mismo que Carpo. 
Análogamente S/2003 J 12 (el primer retrógrado, que tiene una órbita exageradamente excéntrica: e=0.44) se cruza con unos cuantos prógrados más interiores a pesar de la gran diferencia de su distancia media a Júpiter, y ese sería el verdadero kamikaze.

Por ello el gráfico anterior es solo orientativo de la situación y en realidad debería estar repleto de cruces de líneas, algo así como este otro, y muchos satélites podrían considerarse kamikazes porque su órbita se cruza con las de otros que van en sentido contrario. 


Órbitas de los satélites de Júpiter considerando también la excentricidad. Se han remarcado con trazo grueso las de Valetudo y sus dos vecinos interiores.

Incluso muchas de las órbitas de los que van en la misma dirección parecen cruzarse, y aunque siempre es más violento un choque frontal que otro por alcance, la situación no es tan peligrosa como parece si se tiene en cuenta que el espacio es enorme y los satélites diminutos.

De todas formas también hay que tener en cuenta que viajan en una autopista de tres dimensiones, a diferentes alturas, por lo que aunque en un gráfico en planta parezca que se cruzan, la inclinación de las órbitas lo impide.

Los 8 primeros satélites tienen órbitas situadas en el plano del ecuador, tal como se ha dicho, y el resto presenta una inclinación que ronda los 30º (150º los retrógrados) 

Se especula con que Valetudo pudo formar parte de un cuerpo más grande que se habría fragmentado en alguna colisión, y los expertos no le auguran un buen futuro porque probablemente acabará chocando con algún otro satélite, como suele ocurrir con los conductores “kamikazes”.

Como curiosidad se puede citar que estos últimos 12 satélites se descubrieron al intentar buscar el supuesto noveno planeta del Sistema Solar. En la zona del cielo que observaban estaba Júpiter, y encontraron lo que no esperaban.

Asteroide Bee-Zed
  
Aunque sus descubridores le pusieron ese curioso apelativo y la Unión Astronómica internacional suele tomarse un buen tiempo para otorgar un número y un nombre definitivo a los asteroides, seguramente por su particular movimiento a éste ya se lo han dado y oficialmente se llama  514107  Ka`epaoka`awela, nombre de origen hawaiano, que parece que están de moda, aunque a quienes tengan que citarlo por radio o televisión no les guste nada.

Para empezar hay que decir que tiene una órbita similar y cercana a la del planeta Júpiter. Este dato no aporta nada excepcional, porque se conocen más de 6000 asteroides que comparten su órbita con el gigante gaseoso: los llamados “troyanos” que se mueven a la par que el planeta en dos grupos, uno delante de él y otro detrás, a una distancia de 60º, cerca de los llamados puntos de estabilidad gravitatoria L3 y L4, de manera que no hay peligro de colisión.
Pero Bee-Zed (prefiero seguir usando el apelativo cariñoso que le pusieron sus descubridores que el oficial) se mueve en sentido contrario, por lo que cada 6 años (dos veces en cada órbita) se aproxima a Júpiter y teóricamente podría cruzar las pobladas nubes de asteroides troyanos con elevado riesgo de colisión.
Gráfico de las órbitas en perspectiva elaborado a partir de cneos.jpl.nasa.gov/orbits/ 
Pero ahí sigue, indemne. O es un asteroide cuya órbita ha sido modificada por la gravedad de Júpiter muy recientemente y todavía no ha tenido tiempo de estrellarse, o hay algún mecanismo que le proteja de un choque.

Pues si. Cada 6 años se aproxima a Júpiter en las posiciones A y B por fuera y por dentro respectivamente. No se acerca demasiado (más lejos de la distancia Tierra-Sol) pero suficiente como para que su órbita se modifique ligeramente por la atracción del 5º planeta, aumentando y disminuyendo su periodo de manera alternativa, de tal forma que media vuelta la recorre un poco más rápido que la otra media, y esos procesos hacen que se mantenga en resonancia 1:1 con Júpiter (tarda lo mismo que el planeta gigante en completar una traslación y en cada vuelta se repiten las posiciones relativas de ambos) y que su órbita sea segura al no acercarse demasiado.  
Puede decirse que es un asteroide coorbital de Júpiter y que interactúa de una manera parecida a los cuasisatélites de la Tierra de los que he hablado en varias ocasiones, aunque no igual. 
Se pueden encontrar estos cuasisatélites en "Las otras lunas" y en "Un asteroide muy especial"

BZ evita también a los asteroides troyanos gracias a la inclinación de su órbita y a que también con ellos las posiciones se repiten en cada vuelta porque todos ellos están sincronizados con Júpiter.

En el siguiente gráfico se representan las posiciones en los dos próximos acercamientos a Júpiter, en septiembre de 2019 y en julio de  2026

Representación en perfil y en planta de las posiciones de 514107 Ka`epaoka`awela y Júpiter en los próximos acercamientos. Grafico elaborado a partir de cneos.jpl.nasa.gov/orbits/
A pesar de su extraño comportamiento, varios años antes de descubrirse los astrónomos Helena Morais y Fathi Namouni ya supusieron la existencia de astros con estas características orbitales
.
No hay acuerdo en la comunidad astronómica sobre el origen de este extraño asteroide. Por su movimiento parece claro que es un objeto capturado por la gravedad de Júpiter, pero mientras algunos investigadores creen que esta captura habría ocurrido hace unos pocos millones de años, otros opinan que está ahí casi desde el origen del Sistema Solar.
Algunos piensan que podría ser un cometa capturado (muchos cometas tienen órbitas retrógradas), o incluso un objeto proveniente de fuera del Sistema Solar, como el famoso Oumuamua. 
De hecho, los citados astrónomos Morais y Namouni hicieron una simulación computerizada de su órbita remontándose en el tiempo y sugirieron que su único origen posible está fuera del Sistema Solar.
Esta circunstancia fue recogida por muchos titulares, si bien la captura de estos objetos no es fácil porque vendrían a una gran velocidad.

Lo que sí parece claro es que debido a las interacciones periódicas con Júpiter, y al contrario que nuestro otro personaje de hoy, podría permanecer mucho tiempo (se habla de al menos un millón de años o incluso indefinidamente) circulando en sentido contrario sin chocar con nadie.


Como se ha dicho, la mayoría de los astros del sistema Solar se mueven alrededor de nuestra estrella en el mismo sentido (prógrado) debido a su origen en una nube plana que giraba de esa manera, pero hay muchas excepciones debido a que determinadas interacciones o choques entre ellos han modificado la situación.

Los asteroides retrógrados son relativamente pocos (solo unos 80 de los más de 700000 conocidos) y BZ es el único de ellos cuya órbita se acerca a la de un planeta, mientras que hay muchos satélites retrógrados y también cometas. De hecho la mayoría de los astros retrógrados en el Sistema Solar son cometas, entre ellos el famoso Halley.

Órbita retrógrada del cometa Halley. Gráfico en perspectiva.

Los satélites retrógrados se supone que proceden de asteroides capturados, y en el proceso de captura cambiaron su sentido de movimiento. Son bastantes, pero todos ellos muy pequeños excepto Tritón, el principal satélite de Neptuno.

En el caso de los cometas, la mayoría ellos procede de la nube de Oort, conjunto de millones de cometoides,  que con forma esférica rodea el Sistema Solar, y por una desestabilización gravitatoria se han acercado hacia el Sol. Al proceder de un punto cualquiera de esta envoltura esférica pueden venir en cualquier dirección y por eso muchos serán retrógrados.


Representación de la nube de Oort, el sistema Solar y teóricas órbitas de cometas.
No está a escala, y en realidad la nube de Oort es mucho más grande y lejana.

Siempre que se habla de aspectos de geometría orbital, hay que tener en cuenta que los astros del Sistema Solar no se mueven todos en el mismo plano. Sí es cierto que la mayoría de las órbitas están relativamente cerca de él, pero hay muchas excepciones.
Normalmente nos los imaginamos en un espacio de dos dimensiones y dibujamos sus órbitas en planta en un papel, con lo que el moverse en sentido prógrado o retrógrado nos parece claro. Pero ¿Qué pasa si la órbita es casi perpendicular a la referencia de la eclíptica?
Dos órbitas casi perpendiculares a la eclíptica, pero una prógrada y la otra retrógrada cuando apenas cambia la dirección
Para formalizar esto hay que tener en cuenta el parámetro “inclinación”. Si una órbita tiene una inclinación de 10º, quiere decir que el ángulo que forman los planos de su órbita y la de la Tierra es de 10º. Pero vemos inclinaciones por ejemplo de 150º cuando la lógica nos dice que la máxima inclinación entre dos planos sería de 90º.
Justamente las inclinaciones entre 90º y 180º corresponderían a astros retrógrados. No es que se muevan exactamente al revés, sino que la “inclinación” sería el ángulo que hay que girar la órbita hasta quedar en el mismo plano que la órbita terrestre y moviéndose el astro en el mismo sentido que la Tierra.
Tanto el astro verde como el rojo seguirían el mismo camino y en sentidos opuestos. Pero para que su órbita quedara como la de la Tierra y en el mismo sentido, en el verde habría que girar 70º y en el rojo 110º

Rotación retrógrada.

También la rotación de casi todos los astros se produce en sentido prógrado, siendo la excepción más clara el planeta Venus, que prácticamente rota en sentido contrario (inclinación del eje 177º)

El eje de giro de Urano está casi paralelo al plano de la eclíptica, pero un poco más inclinado  por lo que se considera que la rotación es retrógrada (con una inclinación del eje de casi 98º)

Así mismo, el planeta enano 134340 Plutón tiene una rotación retrógrada (inclinación 120º)


El único planeta que no tiene su eje inclinado (Mercurio) y los que más inclinados lo tienen, los tres con rotación retrógrada. 
Urano por muy poco: Si girase en sentido contrario, el ángulo sería 72º (16º menos inclinado, la figura se visualiza desde la parte de atrás) y no sería retrógrado. Tampoco lo sería con un eje un poco menos inclinado (al menos 8 grados menos). 
Se ha incluido 134430 Plutón, a pesar de no ser planeta, por ser un caso llamativo.

Aunque se ha mantenido la jerarquía de tamaños, no están en la misma escala.

El hecho de que estos astros tengan rotación retrógrada, no implica que se les pueda llamar kamikazes porque esa circunstancia no tiene nada que ver con un peligro de choque futuro, aunque es casi seguro que ese sentido de giro “diferente” ha estado provocado por impactos cósmicos hace muchos millones de años, con lo que quizás podrían considerarse como consecuencias de los kamikazes, y así tener cabida en este artículo.

Otros kamikazes

Aunque las circunstancias son totalmente diferentes, también se les suele llamar kamikazes a los cometas que se dirigen hacia el Sol y en muchos casos se estrellan y desaparecen en él o en sus proximidades vaporizados por el calor de nuestra estrella.

La mayoría de los cometas, procedentes del exterior del Sistema Solar, son atraídos por el Sol después de que su trayectoria haya sido alterada por alguna acción gravitatoria, y se quedan moviéndose alrededor de nuestra estrella en una órbita muy excéntrica. Pero en algunos casos su trayectoria les dirige directamente al Sol o a sus proximidades, lo que supondrá su desaparición.


 El Ison y el Lovejoy, dos cometas suicidas recientes que tuvieron diferente final.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Adiós, Sirio, adiós


En una ocasión escribí sobre el orto helíaco de Sirio. Un fenómeno que en el antiguo Egipto coincidía con las inundaciones del Nilo, y fue utilizado en el cálculo de la duración del año sidéreo.
Al amanecer, antes de salir el Sol podía verse por primera vez en varios meses la estrella Sirio. Ya con el cielo por el Este clareando con el alba, aparecía por el horizonte la estrella más brillante del cielo.

Debido a la precesión de los equinoccios la fecha del orto helíaco de Sirio se ha retrasado y además en cada latitud es diferente, pero no deja de ser interesante el poder observarlo.
Orto helíaco de Sirio el 14-8-2015  en el alba desde Araúzo de Torre (latitud 41.8 N)

En latitudes medias del hemisferio norte, estos días de mediados de mayo 
se produce el fenómeno contrario. 
La estrella Sirio, que se ha visto durante todo el invierno y parte de la primavera al principio de la noche, cada vez se ha ido ocultando a una hora más temprana, ahora lo hace ya en el crepúsculo, y cada vez será más difícil distinguirla en el brillante cielo junto al horizonte Oeste. ¿Cuál será el último día que pueda observarse?
A esta circunstancia puede llamarse “ocaso helíaco de Sirio” por similitud con el otro fenómeno pero apenas se utiliza este término o se habla sobre ello, evidentemente porque no ha tenido un interés histórico como el orto.


La estrella Sirio en el crepúsculo vespertino, sobre el horizonte SW de Bilbao, el 8-5-19
Pero aunque en aquel se fijaron los egipcios por la coincidencia con las inundaciones y en éste no, podría haber servido igualmente para el cálculo de la duración de año. Además, de cara a su observación éste es mucho más sencillo y puede tener interés para quien le guste mirar el cielo.

Para observar el orto helíaco, y determinar el primer día que se ve, hay que madrugar varios días seguidos, y si no conocemos exactamente el lugar del horizonte por el que saldrá, será difícil pillarlo. Si algún día nos quedamos durmiendo y al siguiente lo vemos, nos quedará la duda de si fue el día anterior o éste.
En el caso presente, del ocaso, lo podemos seguir todos los días en que no haya nubes, y tendremos controlada la hora y el lugar en que debemos mirar.

Desde la ventana “mágica” de mi casa todavía no ha ocurrido ese último día, lo estoy observando casi diariamente sin problemas, y aunque pensé publicar esto ya con el resultado y la fecha concreta de la última visualización, he creído que es mejor hacerlo ahora, antes de la "última vez", e invitarte a observarlo.

Posiblemente editaré este post con una actualización final que pondré aquí.

Qué debes hacer para intentar ver a Sirio estos días:
Si estás en latitudes medias del hemisferio norte, en cuando empiece a oscurecer, aproximadamente unos 45 minutos después después de la puesta de sol, debes barrer con unos prismáticos la zona del horizonte W-SW intentando ver un puntito luminoso. Si no lo consigues espera unos minutos a que oscurezca un poco más. 
Cuando lo tengas con los prismáticos, intenta verlo a simple vista. No resultará muy difícil porque ahora ya sabes dónde está y tienes referencias cercanas del horizonte.

Disfruta de la imagen, si quieres puedes intentar hacer una foto, e intenta seguirlo hasta el momento del ocaso. Si el cielo está limpio sin bruma, lo conseguirás. Aunque en la mayoría de los casos por el fenómeno de la extinción debido a la atmósfera las estrellas dejan de verse cuando todavía están por encima del horizonte cerca de él, Sirio al ser la más brillante podrá seguirse hasta su puesta si no hay demasiada bruma. Incluso desde una ciudad. Fíjate en el lugar concreto por donde se pone.
Puesta de Sirio en el horizonte de Bilbao el 13-5-19 a las 22:09 (20:09 TU)

A diferencia del Sol, la Luna o los planetas, cada estrella se oculta siempre exactamente por el mismo lugar del horizonte. Por ello los días siguientes aproximadamente sobre la misma hora (en realidad algún minuto antes) ya sabes dónde tienes que buscar y no te resultará muy difícil volverlo a pillar, aunque como cada día se pone en un cielo más luminoso, llegará una fecha en que ya no podrás verlo porque se ocultará antes de haya suficiente oscuridad como para distinguirlo. Apunta el último día que lo viste porque esa será la fecha del ocaso helíaco en tu posición.

La fecha de la última visualización depende lógicamente de la altura del horizonte, y también de la latitud. Yo de momento desde Bilbao (43º 27´ N, un lugar no muy adecuado para estas historias por estar rodeado de montes y tener pocos días limpios) ayer 14 de mayo localicé a Sirio sin problemas desde 12 minutos antes de su ocaso (que fue a las 22:05) con un cielo, eso sí, bastante limpio, en un horizonte de 4º de altura.

El orto helíaco lo ví hace 4 años, el 14 de agosto desde una latitud 41.8 N (tal como se recoge en la primera imagen de este artículo), por lo que en estos lugares hay unos 3 meses en que es imposible ver la estrella más brillante del cielo. Por eso tenemos que decirla adiós, porque no la veremos hasta entonces.

Cuando la Tierra en su viaje alrededor del Sol se sitúa en ese lugar de su órbita, es imposible ver la estrella Sirio desde el hemisferio norte, al encontrarse en la misma dirección que el Sol. Debido a la declinación sur de la estrella, desde el hemisferio sur puede verse antes de la salida del Sol y después de la puesta, como se visualiza en el último gráfico de este artículo.

De todas formas no se deben tomar estas fechas de la primera o última visualización como datos definitivos porque depende de las condiciones atmosféricas y la altura del horizonte, pero en cualquier caso es un ejercicio interesante y entretenido averiguar esas circunstancias desde nuestro lugar de residencia.

Ese es el objetivo de este post, diferente a lo habitual, porque ahora te propongo realizar observaciones diarias hasta encontrar la fecha clave, y disfrutar con la puesta de una estrella, verla pegada al horizonte y desaparecer. En cielos no excesivamente limpios solo Sirio te puede dar esa oportunidad; y ahora con un bonito cielo todavía brillante.
Ocaso de Sirio el 14-5-2019 desde Bilbao

Un vídeo en escala real de tiempo, del ocaso del 15-5-2019:


Cuanto más hacia el Sur el orto helíaco se produce antes y el ocaso más tarde.
Para el Sur de la península Ibérica el ocaso helíaco será unos  7  días más tarde que en Bilbao (si vives por ahí tienes una semana más que yo, de margen y entretenimiento) y si nos vamos a Sudamérica, por ejemplo en la zona de Montevideo o Buenos Aires, será un mes más tarde.
Para lugares más meridionales de la latitud  74º  Sur (Gran parte de la Antártida), Sirio es una estrella circumpolar, es decir que está siempre sobre el horizonte, por lo que allí no puede hablarse de su orto ni de su ocaso helíaco.
Montaje donde se indica el recorrido de Sirio respecto al horizonte en la base franco italiana Concordia situada en una latitud 75º Sur
En cualquier lugar del hemisferio Sur durante algunas fechas en torno a los primeros días de julio puede verse tanto el orto de Sirio (sale antes que el Sol) como su ocaso (se pone después del astro rey). Cuanto más al sur, durante más días.

En el hemisferio Sur en determinadas fechas tanto el orto como el ocaso de Sirio se produce con el Sol debajo del horizonte. La situación de la parte inferior del dibujo corresponde a la dirección sur (detrás nuestro si estamos mirando al norte como en el gráfico)

Además en la mayor parte del hemisferio Sur (aproximadamente a partir de la latitud 20 S) Sirio no deja de verse en ninguna fecha bien sea al principio o al final de la noche, o en ambos momentos (como se ha dicho). Allí el orto helíaco se produce en fechas anteriores al ocaso helíaco.

viernes, 3 de mayo de 2019

La talla M y otras curiosidades astronaúticas


El post de hoy es bastante diferente del resto de este blog. Seguramente más fácil de leer, aunque no se habla de los astros sino de los astronautas. Aunque parezca fuera de lugar, creo que puede ser conveniente que en  el blog haya variedad y cambios de registro aunque quede desordenado. 

Partiendo de una noticia de hace un mes, se añaden otras circunstancias curiosas.

El paseo espacial de las dos mujeres.
A finales del pasado mes de marzo se anunció un nuevo hito en la historia de la astronáutica: por primera vez dos mujeres iban a hacer un paseo espacial, en concreto las dos tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS) de la tripulación 59, las norteamericanas Anne McClain y Christina H. Koch
La tripulación 59, el grupo de personas que está ahora en la ISS y que como casi siempre en los últimos tiempos 3 de ellas proceden de Estados Unidos, 2 de Rusia y otra de alguno de los otros países participantes en el proyecto.
Sin embargo finalmente no fue posible por problemas de intendencia.



Se dijo que la NASA no disponía de trajes de la talla adecuada, aunque esto puede matizarse ya que hay varias versiones:

- Según algunos, Anne había probado los trajes espaciales en tierra y había elegido la talla L pero a la hora de la verdad (no es lo mismo usarlo en tierra o en ingravided) no se sentía cómoda y decidió cambiar a la M, la misma que iba a usar Christina.

- Según otras versiones Anne habría probado trajes de ambas tallas y en la última caminata espacial, solo 4 días antes, decidió que la M del torso superior del traje le quedaba mejor.

Los trajes se desmontan en diferentes piezas y se requiere un trabajo y un tiempo para ensamblarlos y adecuarlos, tiempo del que no disponían cuando Anne cambió de idea, por lo que se decidió que su compañero Nick Hague, que utiliza trajes de talla superior, fuese el acompañante de Christina en el paseo.

Según otras fuentes, el problema fue que en la ISS solo disponen de una pieza del torso de la talla M que ya estaba adjudicada a Christina que había elegido antes. En cualquier caso, hubo falta de previsión o precipitación en anunciar el paseo de las dos mujeres.
Diferentes partes del traje que los astronautas utilizan cuando salen al exterior, y que debe ser ensamblado cuidadosamente con anterioridad. En este caso el problema estuvo en el torso. 


Records en la duración de estancias en el espacio.

- La misión de Christina H. Koch no es solo destacable por el frustrado paseo en compañía de alguien de su mismo sexo, sino también porque está previsto que bata el record de estancia en la ISS. Ninguna otra mujer ha estado en el espacio tanto tiempo seguido como los 328 días previstos que dure la estancia de Christina, hasta febrero de 2020.

- En 2015 se decidió realizar una estancia continuada de casi un año en la ISS, con el objetivo de comprender mejor cómo el cuerpo humano reacciona y se adapta a las duras condiciones del espacio y  para ello fueron elegidos los astronautas Skott Kelly y Mikhail Kornienko que permanecieron durante 342 días en el espacio.  Skott Kelly tiene un hermano gemelo, también astronauta, y sin duda habrán comparado el estado de uno y otro tras el viaje espacial.
Los dos gemelos astronautas
- Pero aunque no tan larga, la estancia prolongada de un astronauta en el espacio más curiosa, por lo que tuvo de esperpéntica, fue la del soviético (que volvió ruso) Serguéi Krikaliev que estuvo 313 días en la estación Mir, desde mayo de 1991 hasta marzo de 1992, y aunque se había previsto una estancia mucho más corta, varias circunstancias hicieron que se prolongara.
Por un lado estaba previsto que volviera en noviembre. Pero había ido a relevarle el astronauta kazajo Aubarikov elegido a última hora por temas políticos y se vio que no tenía la suficiente preparación por lo que se decidió que volviera a tierra, quedándose Krikaliev en su lugar, junto con Volkov, que había llegado con Aubarikov.

Esto coincidió con el fin de la URSS, y los cambios políticos y problemas económicos parece que impidieron traerles antes a casa. De estos dos astronautas, suele decirse que fueron los últimos ciudadanos soviéticos en órbita; marcharon de la Unión Soviética y regresaron a Rusia, llevando en sus trajes los logos y banderas del anterior régimen, que al parecer los soldados que los recogieron trataban de ocultar. 
Krikaliev, nada más aterrizar tras pasar en el espacio mucho más tiempo de lo previsto inicialmente
Krikaliev es el que suele citarse siempre cuando se narran estas curiosas circunstancias, e incluso se ha hecho una película, donde se olvidan de Volkov. Quizás sea porque éste pasó menos tiempo en la Estación MIR.

Precisamente el desmembramiento de la URSS ha traído otra consecuencia en este ámbito.  La base de Baikonur, desde donde salen actualmente todos los astronautas que van a la ISS, se encuentra en Kazajistán, una de la repúblicas ex-soviéticas, en un territorio que ya no es ruso y por ello deben pagar un alquiler de más de 100 millones de dólares anuales para poder usarlo. 
De hecho, parece ser que el que se enviara a la Mir al kazajo Aubarikov a pesar de no haberse preparado suficientemente, como se ha citado, fue una concesión para facilitar las negociaciones de uso de Baikonur, aunque finalmente fue lo que ocasionó la larga estancia de Krikeliev.

Con todo, la persona que más tiempo ha estado en el espacio es Gennady Ivanovich Padalka, que llegó a acumular 878 días entre todas sus estancias, tanto en la antigua estación Mir, como en la ISS.

Pero si hablamos de chicas astronautas, de paseos espaciales y de records, no hay que olvidar a Peggy Witson, que ha realizado nada menos que 8 salidas al exterior de la ISS, y ha estado 666 días en el espacio (288 seguidos en 2016-17, actual record), más que ninguna otra mujer y que ningún otro astronauta de la NASA. Es también la mujer de mayor edad en viajar al espacio, con 58 años.
El record de los 288 días seguidos lo perderá precisamente a manos de Christina H. Koch y no volverá a recuperarlo porque ha anunciado su intención de retirarse.
Peggy Witson en la Estación Espacial

Además Peggy fue la primera mujer comandante de la ISS y lo ha sido en 2 ocasiones. En esto y en número de paseos espaciales le ha quitado la marca a la también norteamericana Sunita Williams.

La vida en el espacio
  
Precisamente Sunita es conocida por los vídeos que protagoniza para ilustrar las circunstancias de la vida cotidiana en la Estación Espacial, como éste:



Además del trabajo de experimentación, mantenimiento o control y de las rutinas diarias, sin duda la relación entre 6 personas durante varios meses en un lugar reducido tiene que provocar roces o situaciones especiales. Además si tienen una disputa no pueden escaparse un rato para dar una vuelta y desahogarse. 
No suelen trascender estas situaciones, aparte de una ocasión en que debido a enfrentamientos políticos entre mandatarios rusos y americanos, los astronautas de la NASA recibieron la orden de no dejar a los rusos utilizar el cuarto de baño que está en su sector, y tuvieron que ir a los más rudimentarios de las naves Soyuz ancladas a la ISS.

¿Historias de amor y odio entre astronautas? Seguramente como en todos los ámbitos.
Lisa Novak y William Oefelein

 Hay una muy conocida de un triángulo amoroso aunque no ocurrió en el espacio. 
Los astronautas Lisa Nowak y William Oefelein se conocieron en los entrenamientos de la NASA y salieron durante varios años, pero Lisa se enteró de que su chico estaba liado con Colleen Shipman, capitana de la Fuerza Aérea y averiguó que ésta iba a llegar en unas horas al aeropuerto de Florida situado a 1500 kilómetros de Texas, donde ella estaba. Sin pensárselo dos veces cogió el coche después de haberse puesto un pañal para no tener que parar en el camino, y provista de un cuchillo intentó atacarla, aunque finalmente fue detenida. Desde luego, tal como se relata más adelante, el detalle del pañal solo se le podía ocurrir a un astronauta. 

Extraño protocolo

Aunque hay algunos aspectos curiosos y sorprendentes de la vida en la ISS, como se puede ver en el vídeo de Sunita, quizás el más extraño ocurre antes de partir: Cuando los astronautas van en el autobús camino de la rampa de lanzamiento del cosmódromo de Baikonur, éste se detiene y los futuros viajeros espaciales se bajan y orinan la rueda trasera derecha del vehículo.

Si he empezado escribiendo sobre mujeres astronautas, hay que decir que en este asunto el comportamiento es distinto al de sus colegas hombres por motivos fisiológicos evidentes. Ante la dificultad para mear directamente la rueda, ellas pueden llevar la orina en un frasco y vaciarlo allí sin mayor problema.


El origen de esta costumbre está en el primer astronauta Yuri Gagarín, que en el viaje al lugar del histórico lanzamiento, quizás por los nervios o la larga espera, sintió esa necesidad biológica y solicitó permiso para parar y aliviarse. Parece que en principio se lo denegaron y él amenazó con hacérselo encima. Ante la posibilidad de que se produjese un cortocircuito en el traje, o de que el héroe nacional después del breve viaje espacial (duró solo 108 minutos de vuelo) apareciera ante todo el mundo con el traje mojado, le dieron permiso, paró el autobús y orinó precisamente en la rueda trasera derecha, que se ha convertido en fetiche.                                    .

Esta costumbre la siguen los astronautas que despegan del cosmódromo de Baikonur en las naves Soyuz, que tal como se ha dicho actualmente son todos los que van a la ISS, tras dejar de usarse los transbordadores y en espera de un nuevo vehículo por parte de la NASA.

A propósito de esta anécdota hay que decir que el primer astronauta norteamericano, Alan Shepard, volvió con el traje mojado. Los siguientes viajaron con pañales (los primitivos pañales de la época) y la NASA investigó el tema hasta inventar en los años 80 los super absorbentes que hoy en día utilizan casi todos los bebés, además de los astronautas cuando realizan los largos paseos espaciales. Una circunstancia y unas investigaciones con las que el mundo del espacio ha contribuido al bienestar de toda la sociedad.

Hablando de Gagarin, suelen citarse varias paradojas: Quien viajó por el espacio antes que nadie superando todos los peligros que eso suponía, murió 7 años después en un accidente aéreo al estrellarse el caza que pilotaba debido a una turbulencia que cualquier piloto mediocre hubiera podido soslayar.

Pero incluso cuando volvía a tierra tras su viaje por el espacio, pudo ahogarse porque estuvo a punto de caer con su paracaídas al Volga, después de haber perdido el pack de supervivencia que incluía el correspondiente flotador.
También estuvo a punto de morir al romperse la cabeza después de lanzarse por una ventana de un segundo piso. Parece ser que la fama se le subió a la cabeza y su vida se volvió desordenada entre alcohol y mujeres. En una de éstas, estando en la habitación de una enfermera en un balneario se lanzó por la ventana al oír la voz de su mujer que se acercaba buscándole. Cayó de cabeza y sufrió un grave traumatismo craneal.

Para acabar, y a la espera de recoger otras curiosidades en un futuro, por una vez en este blog también se va a hablar de fútbol:

El objeto procedente de la Estación Espacial que ha sido observado simultáneamente por mayor número de personas.
El día 14 de junio de 2018 a las 15 T.U. millones de televidentes fijaban atentamente la vista en un objeto esférico que se movía en una trayectoria errática, sin saber que unos días antes había estado en la ISS.
Se trataba del balón con el que se inició el campeonato mundial de futbol de Rusia, que fue llevado a la Estación en marzo de ese año y vuelto a traer 3 meses después, poco antes de empezar el mundial, tras haber “jugado” con él los astronautas rusos, como se puede ver en este vídeo:


Fue solamente una acto de propaganda, pero sirvió para mostrar aspectos más distendidos de la vida de los-as astronautas, y una demostración más de cómo funcionan algunas cosas en microgravedad.

martes, 23 de abril de 2019

El relevo


En estas fechas de primavera al principio de la noche se produce en el cielo una circunstancia interesante: Orión, la constelación más destacada del invierno (en el hemisferio norte) se oculta por el horizonte Oeste mientras casi por la zona opuesta empieza a asomar la no menos espectacular Escorpio.
Orión en el centro de la imagen próximo a ponerse, situado  en posición “vertical” en latitudes medias del hemisferio norte

A quien no conozca las constelaciones, esta imagen puede servirle para empezar a tomar referencias. Incluso desde una ciudad verás a Sirio, la estrella más brillante del cielo, ya cerca del horizonte Suroeste que en la imagen está situada a la izquierda abajo. A su derecha intenta distinguir Orión en tu cielo.

Escorpio, el escorpión, una de las constelaciones más fáciles de imaginar la figura que representa, por su larga y retorcida cola acabada en el aguijón.

En realidad no es solo Orión, sino las constelaciones que lo rodean, la zona más llamativa del cielo invernal en el hemisferio norte, con Sirio la estrella más brillante, Proción, Aldebarán, o las constelaciones de Auriga o Géminis, protagonistas en la estación anterior, se despiden dando paso al cielo del verano.

Los antiguos griegos lo recogieron de manera ingeniosa en su mitología. El cazador Orión, gigante y poderoso era vencido por el pequeño escorpión mediante una picadura mortal.
Pero antes de caer Orión aplasta al escorpión de un pisotón y los dos acababan muertos.
Ya relaté la leyenda en “La osa no se baña” según la cual los dioses habían colocado a ambos en lugares opuestos del cielo, tras convertirlos en constelaciones,  para que no se vieran y no volvieran a pelearse, recogiendo una vez más en su mitología aspectos de mecánica celeste fácilmente observables.
Es curioso como el hecho de que nunca se vean a la vez Orión y el Escorpión es cierto para observadores del hemisferio norte, mientras que en el hemisferio sur si lo hacen. Pero claro, los griegos no viajaron allí para comprobarlo.

También es cierto que el relevo de Orión a Escorpio puede verse en otras fechas, pero a horas intempestivas. Si queremos verlo a principio de la noche desde latitudes medias del hemisferio norte, sin tener que trasnochar ni madrugar, ahora es el momento. En marzo todo ocurrió 2 horas después y en febrero 4 horas. Cuando el próximo mes de mayo vaya avanzando ya no se verá Orión.
Pero en estas fechas ya casi a mediados de primavera, en cuanto se hace de noche, es posible ver todavía la constelación de Orión completa, pero ya junto al horizonte. Empezará a ocultarse y cuando lo hagan sus últimas estrellas, empezarán a aparecer las primeras de Escorpio.
Orión poniéndose y Escorpio saliendo.

Lógicamente también se producirá en algún momento el relevo contrario, cuando Escorpio se ponga y aparezca Orión; pero las condiciones son mucho peores. Por un lado en este caso no es tal relevo porque tras desaparecer Escorpio por el horizonte Suroeste hay que esperar varias horas hasta que aparezca Orión por el Este, con lo que el intervalo de fechas en que se vea ese relevo completo es pequeño, apenas agosto y septiembre.

En Agosto vuelve a verse Orión, ahora de madrugada, horas después de que se haya ido Escorpio, y es solo hasta finales de septiembre cuando puede verse completa la constelación de Escorpio tras el anochecer.
En latitudes medias del hemisferio norte. cuando Escorpio se pone  Orión aún está muy por debajo del horizonte.
Siguiendo en las latitudes medias del hemisferio norte, Orión se mueve del Este al Oeste, y Escorpio del Sureste al Suroeste.

Aunque las dos constelaciones son llamativas, en realidad son muy diferentes: mientras Escorpio, como se ha dicho, es posiblemente la constelación más fácil de imaginar la figura que representa, en el caso de Orión hay que poner una gran dosis de imaginación o credibilidad para ver allí una figura humana.

En realidad la figura que forman las estrellas de Orión se parece mucho más a una mariposa volando, una cafetera, un lazo, o un diábolo.




En otras latitudes:
Como comprobaron los antiguos griegos, desde la zona en que ellos vivían (alrededor de la latitud 40º N) nunca se ven a la vez Orión y Escorpio. Pero además hay algunos momentos en que no se ven ninguna de las dos: cuando se pone Escorpio hay que esperar varias horas para que aparezca Orión.
En el hemisferio sur es diferente: allí antes de que Orión se ponga ya ha salido Escorpio, y por ello hay momentos en que coinciden ambos en el cielo, cuanto más hacia el Sur, más tiempo.  Ya en la latitud 20º S es posible ver simultáneamente a ambas constelaciones, por ejemplo en estas fechas de finales de abril sobre las 21h (hora solar).
Latitud 20º S, mes de abril al principio de la noche
Esto es porque además de estar situados en puntos de ascensión recta casi opuesta, Orión está en el ecuador y por ello siempre estará por encima del horizonte durante 12 horas en casi todos los lugares de la Tierra. Escorpio tiene declinación Sur, por lo que desde el hemisferio sur está más de 12 horas, y necesariamente se solapará con las 12 de Orión.
De hecho desde las proximidades del polo Sur, Escorpio es visible siempre que sea de noche, así como la mitad de Orión.
Desde el Polo Sur, en cualquier fecha que sea de noche.

Por el contrario en latitudes septentrionales Orión está 12 horas y Escorpio menos de 12, por eso hay momentos en que no se ve ninguna de las dos. Concretamente en el polo Norte siempre que sea de noche se ve la mitad de Orión, pero nunca aparece Escorpio.
Desde el Polo Norte
Situación de ambas constelaciones en la esfera celeste
Orión está situado justo en el ecuador celeste. No deja de ser casualidad que una constelación que es prácticamente simétrica esté precisamente ahí, repartida entre los dos hemisferios, con las mismas condiciones de visibilidad desde una latitud y su opuesta, excepto que aparecerá invertida respecto a la visión desde el otro hemisferio. Pero debido a su simetría puede que en un primer vistazo uno no se dé cuenta de esta circunstancia.

Como se ha dicho, Escorpio se sitúa al Sur del ecuador (tiene declinación negativa) y por ello las condiciones de observación (tiempo en que se la ve por encima del horizonte y altura que alcanza) son mucho mejores en el hemisferio sur.

Si en el hemisferio norte Orión es la clásica constelación de invierno y Escorpio de Verano, en el hemisferio sur es al revés porque las estaciones están cambiadas.

Si la primera está repartida al 50% y la segunda predomina en el Sur, quiere decir que en el hemisferio meridional aparecerán ambas simultáneamente durante cierto tiempo.
En cuanto a la posición respecto a la eclíptica (proyección del plano de la órbita terrestre en la esfera celeste), Escorpio está situada precisamente en esa línea y por eso es una de la constelaciones zodiacales. Con esta referencia, Orión está al Sur de la eclíptica, por debajo de Tauro, que sería la zona opuesta a Escorpio en la esfera celeste.
Esfera celeste con algunas constelaciones de referencia. En esta posición de la Tierra (invierno en el hemisferio norte) se verá Orión toda la noche, pero Escorpio será inobservable por estar en la misma dirección que el Sol.

En cuanto a la coordenada de ascensión recta, Orión está entre 5h y 6h, mientras que Escorpio se sitúa alrededor de las 17h, por lo que no están exactamente en puntos opuestos, habiendo más distancia hasta Escorpio por el Oeste de Orión que por el Este, de lo que se deducen algunas de las  circunstancias asimétricas citadas antes, como el hecho de que el relevo de primavera es más inmediato que el de verano-otoño.

Como conclusión, el consejo a quienes vivís en el hemisferio sur de disfrutar de la visión simultánea de estas dos constelaciones, en estos días durante las primeras horas de la noche, que los del norte no podemos hacerlo, y solo nos queda la opción de aprovechar las últimas fechas que quedan para poder ver a Orión a horas prudenciales hasta el próximo invierno, y esperar su relevo.